Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa vv….aclarado esto aquí vamos.
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GEISHA
Por Mimi chan
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Capitulo 15:
Detrás de La Puerta Roja
- Si esa es tu decisión no voy a detenerte – dijo su madre seriamente después de lo que le había dicho – tu padre y yo aprendimos de la manera más difícil que no podíamos alejarte de tu destino, pero antes de que lo hagas quiero que conozcas a una persona.
- Yo… - quiso reclamar, no había persona que la hiciera cambiar de opinión.
- Solo una persona – la interrumpió antes de poder agregar nada más - y podrás irte después si tú quieres.
- Está bien. – respondió ante la seriedad de su madre. – pero tendrán que dejarme ir si así lo decido.
- Lo haremos zhong nǚ (hija mayor) ven conmigo.
Su madre empezó a caminar por los pasillos directo a las habitaciones del fondo, no sabía quien estaba allí, solo se había mantenido en su habitación desde que habían llegado pero no importaba quien le hablara, ella no cambiaria de parecer ahora, ya era tarde.
Pararon en frente de una habitación que tenía grabados labrados en la rica madera roja y aromática. El diseño era muy sencillo, más sencillo que todas las demás habitaciones que había visto antes¿Quién podría ser?
- Entra zhong nǚ. – dijo dándole espacio para quedar delante de la puerta, y se quedo parada a su lado mirándola muy seriamente.
Kagome vio un juego de emociones bailando en los ojos de su madre y sin pensarlo demasiado abrió la puerta…
Un mes antes…
El sharin con el estandarte de los Higurashi entraba al palacio de la familia en la cuidad de Seidan, lejos de la última vez, que había entrado a un palacio Kagome no quiso asomarse a ver nada, era Rin la que estaba muy entusiasmada mirando todo.
- Oh cielos es incluso más bonito que el palacio de Inuyasha sama, esto es hermoso – dijo la jovencita de ojos castaños casi dando saltos - Kagome san, no quiere ver.
- Esperare gracias Rin. – dijo muy seria
- Todos los sirvientes están afuera, que bonitos, todos visten como en casa de Inuyasha sama, son muchísimos.
La caravana completa llegó y empezaron a bajar, los sirvientes hicieron una reverencia a los señores de la casa que bajaron primero, y corrieron prestos a ayudar a la carroza de Rin y Kagome como en la que venia Inuyasha también.
Kagome tomó un hondo suspiro antes de bajar y entrar al patio principal de la casa, Rin tenía razón, el decorado tenía una fuerte tendencia a la estructura china, toda la casa en un intenso color rojo, las ventanas eran cuadradas cubiertas por tramas de madera castaña, las tejas cortas de color naranja, con faroles apostados en las columnas que sostenían la casa, al frente dos leones de jade en la entrada, que debían valer una fortuna, todo contratado con muchos árboles color verde que cortaban el efecto excesivo de lo rojo, era una construcción muy bien hecha. Todos los sirvientes parados en una larga fila, todos vestidos de rojo a excepción de una mujer vestida de un kimono color verde que la miraba tan fija y dulcemente y lucia como si estuviera a punto de llorar.
- Preparen la habitación de Kagome por favor – dijo su madre que puso una mano sobre su hombro y casi la asustó – mi wo dē xīn gān (pequeña amada) ha regresado a casa.
Los sirvientes hicieron una reverencia más y empezaron a moverse por la casa como hormigas obreras excepto la mujer que vestía de verde.
- Niū (niña) por fin a regresado a casa – dijo la mujer sin aguantarse más y la tomó de la mano con lagrimas en los ojos – en lo profundo de mi corazón sabía que no podía haberse ido al otro mundo.
- Gracias – dijo Kagome sin saber en realidad que responder
- Yinenyi se pondrá tan feliz al saber que esta de nuevo en casa, todos estos años la ha estado buscando sin descanso – dijo con real entusiasmo.
- ¿Yinenyi? – preguntó con desconcierto.
- Vamos hija, debes estar cansada. – dijo y se dirigió también a Rin – seguro tu también, ven y podrás escoger la recamara que quieras.
- Gracias… - dijo con ojos brillantes la jovencita.
- Puedes llamarme Nang (madre en chino) o solo Okasama (madre en japonés) si ni te acostumbras al chino.
- Claro muchas gracias… Okasama – escogió la jovencita.
- Vamos descansemos un poco hay mucho que hacer de ahora en adelante.
- Si – respondió a su madre y se dirigió después a la anciana y dedico una mirada tierna a la mujer que sin duda despertaba una gran dulzura en – nos veremos pronto.
- Claro niū vaya usted y descanse.
Kagome hecho a andar con su madre y Rin, por los pasillos y no se resistió a preguntar.
- ¿Quien es esa mujer Okasama? – dijo en voz baja mientras se alejaban de la anciana.
- Ella – dijo mirando con pesar a su hija – ella es tu po quin (querida anciana) ha sido tu nana desde que naciste.
- ¿Y Yinenyi?
- Yinenyi es el hijo de la anciana, ha sido tu mejor amigo desde siempre.
La declaración solo lleno de pesar a Kagome, no recordaba a su nana ni a su mejor amigo¿Qué otra cosa no podría recordar?
Toda la mansión de los Higurashi tenía casi el mismo estilo que había visto en la de Inuyasha, toda la estructura era del diseño chino, las paredes de madera clara y pintura blanca, los pisos de adoquines color negro brillantes y pulidos, contrastando con los muebles que en su materia eran de ricas maderas entre rojas y marrones, este estilo era un poco más recargado que el estilo japonés, pero de alguna manera mucho más agradable para Kagome.
Rin escogió la primera habitación que vieron, era pulcra, grande y una puerta posterior llevaba justo a los jardines de la casa, una luna con un espejo de madera rica y clara que olía a nuevo, un armario para ropa y una cama grande y cómoda, había varios papiros de pinturas con paisajes, era una estancia hermosa, la dejaron allí para que pudiera descansar y su mamá la condujo a su habitación.
- Descansa hija, mañana empezaremos a hacer todos los planes que hagan falta.
- Si, gracias Okasama – dijo cortésmente.
Su madre la dejo fuera de la habitación y empezó a retirarse, Kagome abrió la puerta y dio un paso dentro de la habitación, cuando lo hizo una sensación fría y escalofriante le recorrió la espina y todo su cuerpo le gritaba "sal de aquí ahora, AHORA" dio un paso atrás y cerró la puerta de madera recargándose en la pared frente a ella, su madre apenas iba por la esquina del corredor y la vio, Kagome la volteo a ver también, en sus pupilas se marcaba un miedo instintivo.
- No quiero dormir aquí, - dijo terminantemente, ella misma se sentía confundida por esa descarga tan intensa de miedo – por favor no quiero entrar allí.
Su madre pareció un poco impactada por esa reacción pero luego de tres segundos a ella misma llegó la conciencia.
- Lo siento tanto querida, no se en que estaba pensando cuando pedí que preparara esta habitación para ti, ven conmigo dormirás en otro lugar.
- Gracias – dijo como si literalmente la estuviera rescatando de algo.
Camino por el pasillo alejándose de esa habitación, no sabía que había pasado allí pero algo malo había pasado, era mejor apartarse de ella.
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La lluvia caía con fuerza esa madrugada, la chica de cabello castaño estaba sentada a un lado de la ventana escuchándola caer, todo era tan distinto ahora, tan completamente distinto de cómo había vivido toda su vida, había escuchado que la gente decía, "ten cuidado con lo que deseas que pude volverse realidad" y así se sentía ella.
No podía decir que todo fuera terrible, durante toda esa semana allí había "vuelto a ver" suponía era la expresión más correcta, a muchas personas que la querían mucho, su po quin era una mujer muy dulce a pesar de que su aspecto algo desgreñado y macabro indicaba lo contrario parecía más una bruja de montañas que una nana pero esa mirada dulce y amorosa cada vez que la veía parecía no haber cambiado a pesar de 5 años de distancia entre las dos.
También había visto a Yinenyi a impresión de volverlo a ver había sido enorme, era un hombre altísimo, con músculos bruñidos y lleno de cicatrices y ciego, al menos lo era a la luz del sol tenía un defecto en los ojos que lo hacían que fueran demasiado grandes y brillosos, le habían explicado algo acerca de ausencia de retina y que por eso no podía salir demasiado al sol. Era un hombre que inspiraba miedo, tenía el aspecto equivocado de que si o provocaban saltaría sobre ti y te comería a mordidas, pero no era tal. De hecho había llegado una noche con un enorme ramo de flores silvestres y a pesar de la oscuridad y su aspecto despertó en Kagome una dulzura infinita, se acercó a él y pasaron platicando toda la noche, él le había contado todo lo que ellos habían compartido, desde que había llegado a la mansión de los Higurashi en China pidiendo auxilio pues la gente donde había vivido antes les temía y al ver el buen corazón de las dos personas los Higurashi no había dudado en tenderles la mano, ella y Yinenyi se había hecho amigos de inmediato.
Le había desconcertado un poco cuando ella le preguntó si sabía que le había pasado que la había hecho irse y él le dijo que era algo que sabría por si misma, que él no tenía el valor de decirle algo tan triste.
De hechos todos en la casa se mantenían herméticos con respecto a lo que había pasado para que ella huyera, nadie ni sus padres, ni el propia Inuyasha querían decirle nada. Le había dicho que en China le dirían todo… el caso es que ella ya no estaba tan segura de ir a China con ellos
No si las cosas que estaban mal seguían como estaban.
Ahora era una princesa, no terminaba de acostumbrarse a las personas que le decían gōng zhü o en su defecto Hime, y como tal era tratada desde el amanecer era ayudada a levantarse a limpiarse y bañarse, a vestir, a comer y no se le dejaba sola ni un solo momento, hasta el anochecer que la vestían y le preparan incluso la cama, la trataban como a una niña pequeña y al contrario de Rin que disfrutaba como si fuera la única y la ultima vez cada cosa que le ofrecían ella estaba empezando a sentirse molesta, invadida.
Desde que había llegado a la okiya había aprendido que nadie le daba nada sin pedir nada a cambio, había vivido rodeada de lujos que no eran para ella si no que eran para ofrecérselo a otro, había conseguido cada pequeña cosa con esfuerzo y con orgullo, había sido toda una dama con los sacrificios que había tenido que hacer, cada persona que la rodeaba la respetaba o en su defecto la admiraba cuando no era causa de envidia. Mientras en esa casa era solo una niña pequeña que no tenía ninguna función, y eso era solo lo más amable.
Había escuchado más de una ocasión a los sirvientes cuchicheando de ella a sus espaldas, sobre el si no era una impostora haciéndose pasar por la princesa, si era solo una nueva concubina para el señor de la casa, algunos comentaban incluso sobre su vida como chāng jì la indignación que había sentido en el momento que se refirieron como eso a ella la había dejado helada, no le había dicho nada a nadie pero se había sentido insultada en lo más profundo de su corazón, ella nunca había sido una prostituta, ella era una geisha, había escuchado esos cometarios antes pero nunca de una forma tan despectiva, ella había sido deseada por infinidad de hombres, todos de las clases más altas de Japón, los rumores consistían en quien sería el hombre escogido para ser su danna, y aunque no deseaba en realidad tener uno, sabía que si podía escogerlo podía escoger solo al mejor y ahora la dejaban como si hubiera salido del prostíbulo más corriente.
Antes de poder advertirlo una lagrimas estaba corriendo por su mejilla, esto dolía, dolía no solo por ser los sirvientes de la casa, si no por que eran personas decentes, ella haba notado que en la casa solo servían jóvenes honrados y fieles a la familia, pero ella no era parte de esa familia ya, la había obligado a adaptarse a una vida que no era la suya y la verdad es que no le gustaba.
Había pensado que era infeliz como geisha pero ahora, tenía que reconocerlo, lo era mucho más, no era ella misma, no era la mujer resplandeciente y llena de admiración que había aprendido a ser, era solo la hija de una familia aristocrática, lo que era más ni siquiera estaba segura de serlo de verdad.
Miro el camafeo limpiándose la cara. Quizás esto es lo que siempre había temido, no poder adaptarse a su vida real, el haberse convertido en realidad en una geisha sin notarlo, pero ahora estaba allí y solo había una cosa por la cual no quería ir a ningún lado, lo único que la había llevado a desear ser más que una simple mujer ordinaria.
Inuyasha…
Inuyasha había estado yendo a verla cada día desde que habían regresado a Sendai, no sabía donde se quedaba mientras estaban allí pero cada día llegaba y pasaba largos ratos platicando con ella, había platicado de toda su infancia, de cómo había pasado 5 años en Wudan aprendiendo el arte y como se había vuelto muy bueno y todo lo que había aprendido, pero no le hablaba casi nada de ellos, de su historia juntos, ella quería saber, pero había notado como una amargura muy grande invadía a Inuyasha cuando él mencionaba algo acerca de ella y ella simplemente ignoraba de lo que hablaba.
Pero el consuelo de los dos era que a pesar de su falta de recuerdos la emoción persistía, entre ellos dos, el amor no se había borrado a pesar de todo, eso es lo único que la hacía quedarse allí, el poder estar con él. Pero él le había dicho…
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- Entonces eso te dijo. – dijo la joven de ojos castaños con interés.
- Si, así es, creo que finalmente fue lo mejor para ella, - dijo con una sonrisa sincera Inuyasha - volver a el lugar del que nunca debió salir.
- Si, tienes razón.
Inuyasha había ido a visitar a Kikyou al templo en donde estaba, la había encontrado inusualmente feliz, nunca en el tiempo que había estado juntos la había visto tan sonriente y tan en paz, jugando con niños en los jardines como una niña pequeña.
- ¿Nunca te enamoraste de ella Inuyasha? – preguntó con curiosidad.
- Por un momento creí que si… - dijo sinceramente – pero solo por una cosa.
- ¿Por que?
- Por que se parecía a ti. – dijo mientras le dedicaba una mirada muy dulce
Kagome se sonrojó un poco y miro sus pies mientras caminaban por el jardín, no había esperado en realidad una respuesta así, no podía concebir por completo que Inuyasha realmente la amara tanto
- Pero solo físicamente, Kikyou, tiene tu mismo cabello y el mismo color de ojos, pero solo eran parecidas en eso, en realidad son muy diferentes, Kikyou, es una joven muy amable y dulce pero… debo decir que le faltaba espíritu.
- ¿Espíritu?
- Si – dijo deteniéndose con ella – a pesar de que no lo recuerdes se que sabes que tiene un espíritu libre, siempre haces lo correcto a pesar de que eso signifique no seguir siempre las reglas.
- No te creo. – dijo intimidada pero agradecida del concepto tan grande que tenía de ella.
- Claro que si, - dijo mirándola aun mirar el piso sonrojada - eres la mujer más valiente y más decidida que he conocido en toda mi vida, siempre he admirado tu forma intensa de vivir la vida.
- Pero yo ya no soy la misma persona que tu conociste Inuyasha – dijo y siguió andando él se quedo atrás para escucharla – más tarde o más temprano podrías descubrir que en realidad ya no me amas y…
- Nunca.
Kagome se detuvo al escuchar la forma tan posesiva en que había dicho eso.
- Nunca Kagome, - dijo acercándose a ella – todas las personas cambian Kagome, todas beben crecer, madurar y ser distintas, pero de tu esencia es de la que yo estoy enamorado y eso no se ha modificado, eso es lo que me ha llamado a ti desde un principio, así fueras una princesa, una geisha o una campesina, yo te seguiría amando.
Inuyasha tomó una de sus mejillas y ella cerró los ojos, podía sentir en ella esa desesperación que los estaba consumiendo a todos, tenía miedo, temía todo a su alrededor por que le era desconocido, por que no sabía como actuar, por que no sabia ser una princesa.
- Te amo Kagome…
Kagome subió su mirada y lagrimas pesadas empezaron a caer por su rostro, se escondió en su pecho y dejó que cayeran libres¿Qué tenía Inuyasha que era la única persona con la cual sentía que podía ser libre de ella misma? Con la que no temía llorar o verse vulnerable.
- No te dejare sola, te lo prometí, así te perdiera de nuevo lucharía por encontrarte de nuevo, donde tu vayas yo iré, donde quiera que estés yo te buscare por que voy a estar contigo seas como seas, sin importar cuanto hayas cambiado, no temas.
- Inuyasha…
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No quería irse solo por él, ella se quedaba allí solo por él, es decir si ella decidiera irse podría muy bien buscar una okiya y la recibirían sin duda, su reputación era mucha, más de una vez le habían propuesto eso, pero una deuda de honor la unía la señora Kaede además del destino de Rin sin ella, Inuyasha era lo único que la unía a esa casa ahora.
La lluvia dejó de caer afuera al día siguiente debían emprender el viaje a China duraría toda una semana, tendría tiempo para poder poner sus pensamientos en orden quizás en casa todo sería distinto, quizás finalmente allí todo sería diferente.
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Pero solo tenían dos días de viaje cuando todo había empezado todo a ir en picada.
- Por ningún motivo – explotó el señor Higurashi.
- Anata por favor, - lo sostuvo su esposa de un brazo antes de ser sacudida casi con violencia.
- Estamos dejando Japón precisamente por eso, o te quedas en China o simplemente no te dejare quedarte con ella.
- Es mi prometida tengo derecho de decidir – reclamó Inuyasha en gritos sin control.
Kagome estaba en cubierta platicando con Rin cuando escucho los gritos en el camarote de sus padres, corrió allí para ver a Inuyasha en la entrada del camarote a punto de salir.
- Claro que no, su compromiso fue roto el mismo día que tú deshonraste a nuestra familia - espetó aun más violentamente, la ira de esa deshonra le hervía en la sangre - si consideramos reestablecerlo fue solo por las circunstancias, pero no de ninguna otra manera, por lo tanto los únicos que podemos decidir sobre la vida de Kagome somos nosotros.
- Señor Higurashi, mi casa y mis negocios esta todo en Japón, - dijo tratando de mantener la calma, explicar abiertamente sus razones - yo no puedo permanecer en China más tiempo del que yo deseo.
- Si no puede ese no es mi problema acabamos de recuperar a Kagome y no la pienso dejar ir, en primer lugar fue culpa tuya lo que paso – dijo reclamándole.
- ¿Mía? – soltó el incrédulo
- Si tuya, si tú nunca…
- Otousama…
Kagome se detuvo a un lado de Inuyasha y lo tomó de un brazo, el joven parecía exaltado y su toque solo reavivo sus emociones.
- Fui yo quien la encontró, si lo hubiera decidido, me hubiera quedado con ella sin decírselo a nadie, - dijo sin razonar en realidad lo que decía, tratando de lastimarlos como en un momento ellos lo había hecho - pude quedarme en Japón con ella y nada hubiera cambiado para ustedes, fui muy generoso.
- GENEROSO, - dijo indignado por su tono - tú fuiste quien la aparto de nosotros.
- Usted la saco de China, eso fue lo que la desquicio – le gritó furioso lo que se había estado guardando todo ese tiempo.
- Inuyasha – dijo exaltada la mamá de Kagome – no delante de ella por favor.
- Que más puede pasar, - dijo cansado de estar guardando las apariencias - ustedes han sido los que la han alejado de todos sus recuerdos con tal de poder controlarla, - Kagome lo volteó a ver muy desconcertada por lo que decía - ¿No la aman acaso¿No aman lo que ella en realidad es?
- Como puedes decir eso, - dijo su madre - lo que no queremos es dañarla, ella debe recordar sola su pasado.
- No recordara nada si no la ayudan, yo voy a hacerlo – dijo y la tomó de una mano un poco fuerte dolió pero no pudo tenía control sobre nada ahora - No puedo cambiar lo que ha pasado hasta ahora, pero no pienso sentirme responsable de ello, voy a arreglarlo y pienso regresar a Japón con ella para eso.
- Pues no te lo permitiré, - volvió a levantar la voz su padre - es mi hija solo yo decidiré lo que pasara.
- Es mi prometida, yo tengo igual o más derecho de tenerla conmigo.
- Ya basta.
Kagome soltó a Inuyasha y lo miró furiosa, luego hizo lo mismo con su padre, ya era suficiente, ya estaba cansada harta de que todos quisieran tomar decisiones por ella como si ella no tuviera nada que decir.
- Estoy cansada, estoy más que harta de que todos quieran decidir que es lo que debo o no debo hacer me han traído de un lado a otro como una pieza de utilería de Seykio a Tokio y luego a Seidan y ahora me llevan hasta China – dijo casi a gritos igualando el tono que antes usaran ellos - no he reclamado nada, por que no era lo correcto, pero ya estoy cansada, no soy una maldita muñeca de porcelana que solo tiene la boca pintada.
- Kagome… - la miro sorprendido Inuyasha
- Hija… - dijo tímidamente su madre.
- Nadie decide por mi – grito de pronto también exaltada Kagome – no soy una niña, soy una mujer, yo decido lo que quiero hacer o con quien estar.
- No más, puede ser que hayas sido libre por 5 años – dijo sin pensar su padre - pero ahora estas bajo nuestra tutela.
Kagome se horrorizo ante lo que había dicho, no la trataban como a un hija si no más como a una prisionera. Apretó los puños y corrió a su camarote, Inuyasha trato de detenerla.
- Suéltame – le grito soltándose del brazo que la había sostenido.
- Kagome…
- No quiero saber de ti, no quiero saber de ellos, no quiero saber de nadie, - dijo elevando cada vez su tono - no quiero saber de la maldita Kagome Higurashi, por lo que a mi respecta soy libre, nadie va a detenerle contra mi voluntad, ustedes no son nada para mi más que un montón de desconocidos que se empeñan en que sea quien no soy.
Diciendo esto último llegó a su camarote y cerró con un portazo. Como pudo atravesó un mueble frente a él y no salio de allí todo ese día entero.
Los demás días no fue diferente, no le dirigió la palabra a nadie, solo salía a comer y la única que pudo hablar con ella fue Rin, pero le había pedido que no le dijera a nadie afuera que era lo que le decía, a pesar de que fueran sus padres adoptivos le debía más fidelidad a su hermana mayor.
Aunque si les hubiera dicho lo que Kagome planeaba los hubiera aterrado, los planes fijos de Kagome eran llegar a China ver a su demás familia conseguir un poco de dinero y regresar a Japón, nadie la iba a encarcelar, ni el mismo Inuyasha aunque lo amara, había sido solo prisionera una vez de la señora Kaede y solo por que le preocupaba el destino de Rin sola, pero allí, allí no había nada que la retuviera más.
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Después de esa semana llegaron finalmente al puerto de Shangai, la actividad de los pescadores parecía interminable mientras el barco llegaba su puerto y casa estaba solo a algunos kilómetros dentro de la ciudad, así que llegando toda una comitiva de carruajes estaban esperándolos.
Kagome no pudo evitar la energía calida de esta nueva tierra que le daba la bienvenida, ahora entendía por que se había sentido en su momento tan en su lugar en el palacio de Inuyasha, esta ciudad, los humores y los olores del puerto eran como una bienvenida. Los rostros de las personas, los diferentes ángulos a la gente en Japón le parecían más armónicos y la lengua fluía dentro de ella con más facilidad. Kagome observaba todo a su alrededor, como todo el puerto trabajaba con un ritmo frenético a pesar de ser ya más de medio día, mujeres y niños ayudando a acarrear pescado, pescadores lanzando sus redes al mar desde embarcaciones lejanas que a penas se veían.
El sharin solo avanzo un poco antes de entrar al pueblo y fueron conducidos por canales que atravesaban la ciudad, Kagome estaba maravillosa y fascinada por el colorido de la cuidad atravesaron por canales agua verdosos en las balsas rojas, de techados canela, la vida alrededor en las casa y comercios sobre el canal era extraordinaria, la estructura de las casa tan diferente, las columnas rojas y verdes con la madera oscura y bruñida, los techos alargados y con cuernos, color verde intenso, era una cuidad tan llena de color y de vida, un niño brinco al canal a un lado de ella y la salpico de agua lo siguió con la mirada hasta que lo vio salir con otro niño del agua, una canoa con flores paso a su lado, el aroma de flores azaleas, camelias, magnolias y laureles desprendiendo su aroma desde la pequeña embarcación, una vendedora que al verla se le habían llenado los ojos de lagrimas, no sabía quien era pero era obvio que la conocía, puestos de comida y de víveres que le parecieron enseguida familiares, aroma a arroz, y trigo recién cosechado, un intenso y persistente aroma a girasoles que pudo ver como los llevaban sobre el hombro un joven que brinco de una balsa a otra hasta la otra orilla.
La cuidad entera estaba tan llena de vida y era tan hermosa, se sintió en casa de inmediato, y por un momento pensó en no irse, en poder quedarse allí.
- Kagome san esto es tan lindo – los ojos de Rin rellenaron de vida, y de color - nunca había visto algo así.
- Si lo se Rin chan, - dijo interrumpiendo sus pensamientos para prestarle atención - esto es hermoso.
- Oh va a ser tan lindo vivir aquí – dijo y de pronto se entristeció un poco.
- Lo será Nee chan, - le respondió sabiendo el motivo de su tristeza - estoy segura que llegara a gustarte mucho estar aquí.
- Onee chan – dijo tímidamente y Kagome le respondió con una sonrisa, era extraña llamarla así - estas segura de que es lo que quieres hacer.
- Quizás antes no me hubiera importado, pero ahora nada me detiene, tu estarás muy bien Nee chan – dijo y la abrazo con ternura por los hombros mientras seguía mirando su alrededor – estoy segura que serás bien recibida en la familia Higurashi, tu aun puedes disfrutar de tu juventud en casa, yo debo abrir las alas.
Rin no dijo nada más había intentado convencerla todo el viaje en barco pero no había hallado la forma de hacerle cambiar.
Recorrieron por los canales para llegar al centro de la cuidad, donde un carruaje diferente las estaba esperando, era una carretela más siempre que jalaba un joven que hizo una reverencia apenas los vio llegar, Rin y Kagome subieron a una que encamino delante de las demás, fueron llevadas por un par de calles más desde donde se podía ver la mansión Higurashi en todo su esplendor, una muralla alta de ladrillos rojos y en la cima una corona de tejas rojas y decorados verdes de madera. Cuando llegaron al portón estaba muy nerviosa, sabía que dentro de la casa estaría toda su familia esperándola. Dos criados empezaron a abrir el portón decorado por el símbolo de la familia Higurashi y la sencilla carretela entro a la casa.
La casa era esplendorosa mucho más de lo que había podido imaginar primero fue atravesar por un jardín inmenso, árboles enormes dominaban toda la visión, un lago artificial color verdusco la cartéala recorrió varios minutos la propiedad entera antes de poder ver el principio de la mansión, la puerta principal estaba sostenida por pilares rojos con bordes dorados al igual que las paredes rojas con ventanas circulares en dorado y rejas de madera cruzada color verde y dorado, el techo de elaborados diseños de madera dorado, verde y azul brillante, los detalles eran demasiados como para poder examinarlos todos, sobre la puerta también redonda un cartel con el nombre de la familia Higurashi, allí estaban apostados varias decenas de criados todos vestidos de verde, almas puro estilo chino, los criados que faltaban corrían a la entrada, la carretela llego a la entrada y todos hicieron una profunda reverencia
- Bu ke qi (bienvenida). – dijeron todos los sirvientes al unísono cuando la cartéala se detuvo.
Kagome y Rin bajaron de la carretela, cuando los criados vieron quien era la persona que bajaba la miraron un poco asustados. Antes de que otra cosa pasara una jovencito salio de entre la gente, y se quedo parado delante de ella, sus ojos se llenaron lentamente de lagrimas.
- ¿Kagome?
- ¿Souta? – preguntó al joven que estaba delante de ella, debía ser él, sus ojos marrones eran idénticos a los suyos.
- jiě jiě (hermana mayor) – el jovencito corrió a su lado y se arrojo a sus brazos en medio de lagrimas, - jiě jiě no puedo creer que estés aquí.
- Souta… - que sensación tan hermosa sentía por dentro en ese momento, él le transmitía tanto amor en ese abrazo que no pudo evitar ponerse a llorar también.
- Yo sabía que no podías haber muerto, hermanita.
- Aquí estoy Souta y estoy bien.
- ¿Me recuerdas? – mamá escribió diciendo que habías perdido la memoria¿Ya la recuperaste¿Ya te acordaste de todos?
- Kagome…
Kagome escucho una voz gruesa y cansada detrás de ellos y volteo a ver, un anciano de larga barba gris y el cabello encanecido vistiendo un traje de sacerdote y sosteniéndose de un bastón largo.
- wo xiao nui (mi pequeña niña) – dijo acercándose a ella –me alegro que estés bien creo que todos mis rezos sirvieron de algo.
- wài zo fù (abuelo) – dijo suavemente.
- Oh mi niña – el anciano empezó a llorar exageradamente en su lugar cubriéndose la cara – oh mi dulce niña cuanto debiste haber sufrido todos estos años fuera de casa,
Kagome no sabía que hacer el anciano se veía realmente alterado y no sabía como reaccionar.
- Oh vamos yé ye (abuelo de forma informal) deje de sobre actuar – dijo Souta más calmado.
- Niño irrespetuosos no estoy sobre actuando.
- Estas asustando a Kagome.
Kagome no pudo evitar sonreír ante la escena tan familiar, presento a Rin antes de que sus padres e Inuyasha llegaran. Todos entraron a la mansión, todo era algarabía adentro, al igual que en la mansión de Inuyasha haba una gran recepción esperándola adentro y fue así durante todo el día. Al menos por una corta temporada disfrutaría a su familia lo que pasara después solo pasaría
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Era ya de noche cuando ella fue llevada a su habitación por su madre, la algarabía de su llegada había empezado a menguar con el paso del día, su abuelo y su hermano se había terminado en peguntas que ella respondió con la verdad, su hermano parecía más que ofendido impresionado por la historia de cómo se había convertido en una geisha mientras su abuelo solo le había dicho que había sobrevivido, que eso era lo único importante.
Durante todo ese día había debatió en su deseo de irse o quedarse allí el miedo que había tenido de que su hermano menor y su abuelo la juzgaran en el transcurso del día había menguado, de hecho ellos había reaccionado más tranquilamente que lo que había hecho sus padres en su momento, pero el ambiente tenso que había entre sus padres e Inuyasha durante todo ese día le había dicho la verdad, ninguno de los dos había cambiado su posición y no le daban alternativa para cambiar la suya.
Al menos ahora toda su familia sabía que estaba bien y ella había podido ver de nuevo a todos, si bien no los recordaba ahora sabía al menos quienes eran todos, y eso ya era suficiente.
- Esta es tu habitación – dijo su made al llegar a su habitación abriendo las puertas y sacándola de sus pensamientos.
Kagome entro a la habitación, era tan hermosa y en cuanto entro se sintió en su ambiente, los muebles eran de una madera rica y aromática color entre rojo y marrón, una cama amplia con columnas moldeada con figuras de animales, la cama completa la cubría un velo color blanco, había un mueble con espejos grandes que cubrían las puertas de un armario, una luna con un espejo más grande, un biombo a un lado donde estaba colgada un traje de dormir color rosa, del otro lado un escritorio donde había algunos papiros ordenados, una mesa en el centro donde había un arreglo de flores de magnolias que perfumaban la habitación entera, en una esquina había un shamisen casi nuevo y muy fino, los clavijero de las cuerdas estaban chapeadas en oro y sobre la madera del cuerpo se extendía el dibujo de un dragón color blanco. Había también un estuche colgado en la pared de una flauta de pan.
Del otro lado de la habitación había un bo que la atrajo desde que lo vio, tenía una leyenda escrita en chico de principio a fin, "quán lì yo fù bìng shēn qíng no jiē wēi wo" (entregarte con toda el alma al amor… te dará la fuerza) las orillas tenían una cubierta de plata con grabados de dragones con piedras rojas, "así que después de todo si me enseño a pelear con el bo" dijo sonriendo tomándolo en las manos al recordar el único recuerdo que tenía de Inuyasha. Ese se lo llevaría.
- Todo esta tal y como lo dejártela ultima vez que estuviste aquí, - dijo su madre aun detrás de ella – solo la música que estabas escribiendo fue guardada y doblada en su lugar.
Kagome camino al escritorio y abrió el primer papiro que encontró, era su letra sin duda en japonés, y la canción que estaba escrita parecía hecha para un niño pequeño.
- Todas tus cosas han sido guardadas y cuidadas todos estos años, tus instrumentos y toda tu ropa todo lo encontraras aquí – dijo viendo a su hija examinar la ha habitación entera - pero si necesitas algo más te lo daremos no te preocupes, solo debes pedirlo.
- Mo qīn (madre)… - dijo dándole la espalda.
Su madre guardo silencio durante los últimos 5 días no le había dirigido la palabra más que a Rin que había sido su interprete, así que espero a lo que tenía que decir
- Wēng (padre) ha cambiado de opinión acerca de mí e Inuyasha – preguntó sin rodeos.
- No hija – dijo seriamente - y dudo que lo haga.
- ¿Que tan malo fue lo hizo Inuyasha para deshonrar a nuestra familia?, -preguntó realmente intrigada, queriendo recibir respuestas - ¿Para que ustedes lo lastimaran tanto diciéndole que estaba muerta?
- No lo inventamos – respondió exaltada su madre - creíamos que estabas muerta cuando se lo dijimos.
- Pero no estaban seguros, - dijo casi como una recriminación - no le dejaron ninguna esperanza a él, quizás él hubiera logrado encontrarme más pronto si lo hubiera sabido.
- Se que actuamos mal - empezó a explicar - pero estamos tan molestos sobre todo tu padre.
- ¿Por que? – preguntó quizás por centésimo vez
- No puedo decírtelo. - respondió
Kagome soltó un suspiro profundo de cansancio, y se sentó en la silla que estaba frente a la mesa de centro.
- Mo qīn…- no había forma de decir fácilmente eso y quería que fuera claro - regresare a Japón en una semana.
- ¿Qué? – dijo exaltada su madre - ¿Te ha convencido Inuyasha?
- No, el tampoco sabe nada y no quiero que lo sepa aun.
- Pero hija…
- Durante este tiempo me han tratado como si yo fuera una niña, como si no pudiera tomar mis propias decisiones y los cierto es que es lo que he estado haciendo estos últimos 5 años – su madre no supo que responder, sabía que era la verdad – así que regresare y seguiré mi propia vida como antes.
- Pero hija…
- No logro adaptarme, esa es la verdad, y me he esforzado mucho pero la verdad es que me he convertido en un espíritu libre, quizás la persona que fui antes de que perdiera la memoria fue como ustedes querían que fuera pero hoy soy una persona distinta.
- Tu padre jamás te permitirá irte.
- Lamento decirte Mo qīn que no pienso pedir su autorización, solo quiero pedirte algo. – dijo seriamente – quiero que cuiden de Rin, creo que ha sido muy simpática para todos y que bajo su tutela ella podría ser la hija que yo era, quiero que sea feliz, podrían hacer eso por mí.
Su mamá se puso a llorar sin poder contenerse, Kagome vio con dolor las lágrimas de su madre pero era una decisión que no iba a cambiar.
- Este es le precio que pagamos por lo que hicimos, tu nos desprecias por eso quieres irte. – dijo en medio de lagrimas
- Mo qīn …
- No me importa que es lo que diga tu padre, - dijo tratando de tener un poco de control - debemos reparar ese error, tú tienes derecho de saber.
- ¿Saber que? – preguntó cada vez más intrigada.
Su madre se limpio los ojos y la miro con más clama.
- No puedo decírtelo ahora, primero debo hablar con tu padre – dijo demasiado seriamente, hasta cierto punto perturbada - pero lo haré mañana este el de acuerdo o no lo haré mañana, por favor no hagas nada precipitado ahora, debes saber esto antes de tomar esa decisión, me lo prometes Kagome.
- Mo qīn…
- No 'ér (hija) Por favor. – dijo reiterante.
- Te lo prometo.
La mujer se acerco a ella y puso un casto beso en su frente.
- ya te hemos hecho suficiente daño hija, no más te lo prometo.
Diciendo esto ultimo, salio de la habitación para dejar a la joven sola. Aun más confundida de lo que hubiera estado antes, que era lo que le estaba ocultando, por que se negaban a decirle nada, esto estaba acabando con su paciencia.
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A la mañana siguiente ella estaba dando vueltas en su habitación, no había podido pegar los ojos en toda la noche, lo que había pasado la tenía demasiado intrigada como para poder conciliar el sueño.
A penas despuntaba la mañana cuando llamaron a su puerta, ella abrió enseguida para ver a sus dos padres del otro lado, ambos pasaron dentro a la habitación, sus expresiones eran igual de cansadas y serias que la suya, era obvio que había pasado la noche en vela también.
- Me ha dicho tu madre que piensas volver a Japón. – dijo su padre sin dar ningún rodeo y mirándola directo a los ojos - ¿Lo haces por Inuyasha?
- No Wēng, él no sabe nada de mi decisión tampoco, lo hago por que…
- ¿Por que?
- Por que no estoy feliz aquí – la mirada de su padre se volvió apagada – lamento decir esto pero no estoy acostumbrada a ser la prisionera de nadie y todos ustedes me han tratado como tal, yo no se como era antes pero se como soy ahora y no quiero esto. Lo lamento.
- No 'ér nosotros no hemos querido eso, al contrario si te hicimos regresar aquí es por que queríamos enmendar el error que cometimos al sacarte de tu casa y alejarte de tu destino.
Kagome los volvió a mirar con total confusión, de que estaban hablando, los miro suplicando una respuesta con la mirada. Su madre se acerco a él mientras su padre se quedaba atrás, había algo en su mirada que le hablaba de arrepentimiento, su madre tomó sus manos entre las suyas.
- No 'ér ¿Estás segura que quieres irte?
- Mo qīn, nada me detiene aquí, mi única preocupación era el destino de Rin, y ahora que esta aquí puedo estar tranquila.
Su madre sonrió amargamente y volteo a ver a su esposo, entre ellos intercambiaron una mirada que le señalo a Kagome un acuerdo secreto entre ellos.
- Si esa es tu decisión no voy a detenerte – dijo su madre seriamente después de lo que le había dicho – tu padre y yo aprendimos de la manera más difícil que no podíamos alejarte de tu destino, pero antes de que lo hagas quiero que conozcas a una persona.
- Yo… - quiso reclamar, no había persona que la hiciera cambiar de opinión.
- Solo una persona – la interrumpió antes de poder agregar nada más - y podrás irte después, si tú quieres.
- Está bien. – respondió ante la seriedad de su madre. – pero tendrán que dejarme ir si así lo decido.
- Lo haremos hija, ven conmigo.
Su madre empezó a caminar por los pasillos directo a las habitaciones del fondo, no sabía quien estaba allí, solo se había mantenido en su habitación desde que habían llegado, hasta donde la habían explicado ya había conocido a todos los miembros de su familia¿Quién podía estar allí? No importaba quien le hablara, ella no cambiaria de parecer ahora, ya era tarde.
Pararon en frente de una habitación que tenía grabados labrados en la rica madera roja y aromática. El diseño era muy sencillo, más sencillo que todas las demás habitaciones que había visto antes¿Quién podría ser?
- Entra No 'ér. – dijo dándole espacio para quedar delante de la puerta, y se quedo parada a su lado mirándola muy seriamente.
Kagome la volteo a ver y puso una mano sobre la puerta, cuando lo hizo una sensación de alerta, y de anticipación le recorrió todo el cuerpo, y empezó a temblar, estaba asustada de muerte y al mismo tiempo estaba anhelante por saber quien era.
-
- ¿Quién esta aquí mamá? – dijo mirándola con cantinela.
- Es mejor que tu misma lo veas.
La seriedad con la que le hablaba la asustaba aun más, respiro profundo sosteniendo los latidos de su corazón empujo la puerta y empezó a abrirla, el sol de la mañana iluminaba toda la habitación, todo estaba en suaves tonos blancos, las cortinas en el cuarto ondeaban suavemente al igual que las cortinas que cubrían la cama que estaba al centro de la habitación, por algún motivo su corazón latía mucho más rápido, se llevo una mano al pecho y trato de respirar más despacio, camino con pasos temblorosos hasta la cama y se quedo allí de pie, las cortinas con dibujos de campesinos sobre la gasa color marrón claro ondeaba muy suavemente por un viento travieso que se había colado a la habitación. Kagome no se pudo mover un minuto entero, cuando lo logro llevo una mano trémula a la orilla de la cortina y la descorrió.
Todos los colores se perdieron de su rostro, al verlo, y su corazón y su respiración se detuvieron por completo, sin poder contenerlas lagrimas empezaron a precipitarse por sus ojos, su cabeza empezó a dolerle muchísimo.
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AHHHHGGGGGGGG
Los gritos de la joven mujer se escuchaban por toda la casa, varios sirvientes corrían con vasijas de agua caliente y paños limpios, otras salían de la habitación con paños y paños manchados de sangre.
- gōng zho (princesa) esta teniendo una hemorragia, si no se tranquiliza puede desangrarse.
- No me importa que pase conmigo, debe salvar a mi bebe por favor. – dijo sin poder resistir el dolor, lagrimas pesadas caían de sus ojos y se sostenía con fuerza de las sabanas en él futon con fuerza.
- No Kagome por favor no digas eso. – trataba de tranquilizarla su madre.
- Mamá, deben salvar a mi hijo, - dijo enterrando las manos una más en el futon, el doctor vio con medo como una descarga más de sangre se resbalaba por sus piernas - si yo muero no me importa, él debe vivir.
- Hija…
- Doctor por favor haga lo posible, - miro suplicante al doctor que miraba sin saber que hacer - no importa que pase conmigo, mi hijo debe vivir, él debe vivir, si su padre y yo no lo hemos logrado él si por favor.
- Esta bien gōng zho – respondió para tratar de calmarla.
- Mamá… - la busco con una mano y su madre corrió a ella y la sostuvo muy fuerte, Kagome empezaba a sentirse muy mareada.
- Debemos cortar, - tomó la decidió finalmente, si esperaba un poco más ella no sobreviviría - esta sangrando demasiado si sigue esforzándose no lo soportara.
El doctor se levantó, y fue donde su asistente, dejando a las dos mujeres solas, empezó a revolver en una maleta de medicinas con premura.
- Mamá… - dijo ella casi sin fuerza - lo cuidaras verdad.
- Hija no te va a pasar nada, - dijo tratando de no soltarse a llorar - todo va a estar bien.
- Lo cuidaras. – insistió ella con desesperación.
- Si hija, tranquila.
- Por favor si no lo logro, cuídalo como su fuera yo misma, lamento tanto como ha pasado esto, háblale de nosotros de mi y de Inuyasha por favor, - sostuvo una mano fuerte de su madre - dile que fue concebido con muchísimo amor, no dejes nunca que nos olvide,
- Kagome… - su madre no pudo contenerse más, las lagrimas bajaban calientes por sus mejillas
- Hazme un último favor. – dijo al joven soltándose un poco más, no tenía más fuerza, la perdida de sangre estaba empezando a mermar su fuerza.
- Dime. – tratando de parecer calmada
- Llámalo… el doctor puso un paño húmedo con un penetrante aroma en el, ella se lo quito del rostro y dijo – por favor ponle el nombre de…
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- Daiki… - las lagrimas caían copiosas de sus ojos la imagen del niño empezaba a ser borrosa.
Se acerco a él y paso una mano por su suave cabello plateado, era real, podía sentirlo con todos los sentidos. La emoción la rebaso y se desvaneció en el piso.
Fin capitulo 15
31 de Diciembre de 2006
3:20 a.m.
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Notas culturales:
Shanghai: es uno de los principales puertos de todo china, en esta epoca empezo como una sede de comercio por los pescadores de la zona, es uan cuidad de verdad hermosa, si tiene oportunidad de encontrar un atlas o navegar un poco por aqui veran la estructura de la cuidad entera, cmo los canales atreviezan gran parte de la cuidad, todo los detales de la cuidad como las barcas y el comercio y los productos que elal va reconociendo el el camino son veridicos me puse a la tarea de investigar.
Terminos en chino: Bueno como ven usamos muchos términos en chino, que todos llevan su significado delante, espero que toda esta mezcla de culturas no los confunda, lamento si no soy más expresa, pero mi fuerte es la japonesa en la china me quedo volando bajo jeje
Nota de autora: antes que nada
LES DESEO QUE HAYAN PASADO UNA MUY FELIZ NAVIDAD
Y QUE PASEN UN MUY FELIZ AÑO NUEVO.
Les quedo debiendo el regalo de navidad pero tomemos estee capitulo como ambos, lamento haber retrazado la actualizacion una semana pero creo que cuando estoy en mi casa estoy mas ocupada, me hagarran para todo asi que no pude concluir el capitulo antes, este esta recien salidito del hormo como pueden ver por la fecha. ademas quedo mas largo que los demas y muy emosionante.
Ajaaaaa a que no se imaginaban eso, he he he, jaja toda la historia he estado impaciente a que llegara este momento, siempre supe que debía ser una emoción muy fuerte lo que regresara los recuerdos a Kagome, y que mejor que volver a ver a su hijo, no les puedo adelantar mucho pero solo les puedo decir que no se pueden perder nada del siguiente capitulo por que vamos a ver todos los recuerdos que Kagome ha perdido, sabremos por fin como tomo ella cuando le dijeron que Inuyasha estaba muerto, su locura, su embarazo, y por que fue tan impactante el hecho de saber que tenía un hijo, la historia de la mancha de sangre en la cama, todo eso y algunas cosas más así que no se lo pierdan.
aqui dejo mis responsivas gracias por todo su apoyo:
Fel. Bueno lo se .o se esperabas que aquí empezara todo, pero debes reconocer que de alguna manera así fue solo no di muchos más detalles, pero ya en el siguiente, recordare todas tus recomendaciones para hacer este capitulo, por que no vienes a casa, si estas libre puedes cooperar que dices.
Tata Mei
Jimena-chan: si, lamentablemente soy viciosa de esos recursos jeje espero y este capitulo te haya gustado gracias por el review.
inu to aome: bueno aquí dejo la principal pista de por que Kagome perdió su memoria, pero no te apures de hecho en ese dolor de cabeza la recupero, oh debes de ver por que fue tan importante pero eso te lo contare hasta el siguiente capitulo.
Yo también me muero de ganas por que Rin y Sesshomaru se reencuentren que sin duda va a pasar, y más imagina ahora ya como la hija de la familia Higurashi, los Taisho quieren arrasar con los Higurashi jeje. Gracias por el review
Aclarando el punto de Inuyasha y Daiki, somos tan amigas como siempre. jeje
Nadja-chan: jeje bueno espero que no mueras antes de terminarlo por que ya esta pronto el final,. Bueno no tan pronto pero a partir de aquí empezamos a concluirlo, de hecho la historia no se basaba tanto en la geisha si no en su perdida de memoria, pero bueno, espero y te haya gustado este capitulo y te haya dejando con la duda de que esta pasando, y me o hagas saber en un review jeje, gracias por el review
We-love-Kappei-sama: pues ya esta hecho, este era el empujoncito que necesitaba Kagome para recuperar sus recuerdos a que de pronto los asuste no diciendo que se volvía a Japón, es que la verdad se estaba pasando con ella, yo no me imagino ser asistida para todo incluso para bañarme cuando he sido independiente toda mi vida y más que tomaran todas las dediciones por mi, creo que yo hubiera terminado explotando también, no te puedes perder el siguiente capitulo por que a.C. vamos a ver por que es tan impresionante para ella ver a su hijo todo tiene su motivo gracias por el review.
PD. A propósito que te pareció Find the Way no es hermosa.
Yuna-DW: bueno así como que este a punto de terminar no, todavía falta la parte feliz de la historia y la tortuosa, la tortuosa por que veremos todo lo que ella olvidado y va a ser muy lagrimoso pues hasta loca la volvió y debemos ver como recupera todo lo perdido, va a ser muy bonito además de la respectiva nota filosófica que le doy a mis historias jeje, espero que lleguemos a mi record pro lo veo medio difícil deberían llegarme el doble de reviews pero bueno, se vale soñar, gracias por el review
PD. A propósito te amo es Я люблю вас en ruso, como se pronuncia o se lee eso si no tengo ni la más remota idea jajajaja
Ninfa Eco: de repente los asuste verdad, ese de que llego conozco a mi familia y luego me regreso a Japón, hubiera sido complicado pero estoy segura que lo hubiera conseguido, así de decidida que es ella, como viste lo del pequeño Daiki oh no podía ponerle otro nombre, ninguno me parece más adorable jeje, ahora todo empieza aclararse así que no te puedes perder la continuación de la historia, gracias por el review
LadyJ07: como has visto todo, fue emocionante no, creo que valió la pena el atraso de la actualización, además quedo mas largo este capitulo y tenia demasiadas cosas importantes, sobre todo el final, ahora que ya ha recuperado su memoria sabremos todo lo que pasado axial que no te lo pierdas gracias por el review
twindpd1: espero y este capitulo te haya gustado, no te puedes perder el siguiente gracias por el review
Shakka DV: precisamente para desconcertarlos jaja pero que tal estuvo este, acaso no estuve genial. –gracias por el review
Ninde Black: bien aquí esta nuestro protagonista estrella, no pude ponerle otro nombre desde que lo planee en mi cabeza fue "el pequeño Daiki" como iba a matarlo por Dios para nada, para nada pero debes ver la historia de Daiki esta muy buena al menos me quebré la cabeza para que fuera importante su papel, a partir de aquí empieza todo a aclararse así que no te lo puedes perder gracias por el review
INUKAN: bueno pues a partir de aquí todo empieza a aclararse, no te puedes perder el siguiente capitulo aclararemos muchísimas cosas y conoceremos de cerca al pequeño Daiki gracias por el review
Dita-chan: la verdad el capitulo de find the way fue como un parte aguas para dejar en claro lo que sentía Kagome (y el rescate de Rin) y ahora como la han tratado, pues yo creo que de pronto el quedarse con Inuyasha y el volver a ver a su familia luchaba con su sentido de independencia, se que de pronto los desconcerté un poco con eso de que regresaba y dejaba todo incluyendo a Inuyasha, pero ya sabes que me gusta ser tortuosa con mis personajes.
Comparto tu opinión con Kaede, como yo lo veo lo único que la unía a la okiya de Kaede era que no quería dejar a Rin sola, pues ella era una geisha importante pero Rin solo era su vestidota y en el peor de los casos la sirviente de la okiya, es gracioso que digas lo de Kaede por que de hecho el personaje lo tome como medio villana a favor de una amiga que le puse el mote de Kagome, de hecho tengo todo el clan del Sengoku en mi facultad jaja, y dijo que en mi siguiente historia quería ser la villana solo por eso la puse a ella si no quizás hubiera escogido otro personaje, yo tampoco veo a Kaede como villana.
Bueno aquí esta este elemento que tanto decía yo que estaba esperando, Daiki era la pieza clave para la historia y creo que ha aparecido en el momento preciso, en el siguiente capitulo por fin ya veremos todo lo que en realidad paso de primera mano, así que mejor consigue una caja de pañuelos desechables por que si va a ser medio denso pero va a ser muy bueno lo prometo, gracias por el review
Lorena: ah que esto no telo imaginabas o si, lo de Daiki si lo tenía en ultra secreto, solo les di pistas que podían dirigirlos a donde ustedes eligieran, pero aquí esta la verdad, si, Kagome estaba embarazada pero no lo perdió, pero esto tiene su historia detrás también así que no te la puedes perder gracias por el review
Y lo reitero, no pueden simplemente no pueden perderse el siguiente capitulo, veremos todo lo que es ina incognita hasta ahora, vale
me dejas un review para saber si mi historia te esta gustando.
gracias.
Mimi chan
