Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa vv….aclarado esto aquí vamos.
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GEISHA
Por Mimi chan
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Interludio dos:
Secreto
La chica sostenía con fuerza un ramo de flores rojas contra su pecho observando, la seda roja cayendo como un rió de sangre en la tierra cuando la mujer bajaba vestida en ese vaporoso kimono chino que era lo más hermoso que había visto nunca, se veía más hermosa de lo que nunca la hubiera siquiera imagina, con una sonrisa radiante y feliz. La observo caminar hasta las puertas del altar y como ser recibida tan amorosamente por el caballero que la esperaba, lucían tan felices y tan bien juntos, como una pareja de historias románticas.
Y a pesar de que le causaba una gran alegría la felicidad de su querida hermana aun así no podía evitar cierto sentimiento de celos. No por que quisiera lo que ella tenía, si no por que ella nunca sería lo suficiente para poder alcanzar algo así.
Surechigau shoujo tachi mabushikute me o sorashita
Mujaki na mama no kodomo no you na
Paso los ojos de largo de aquellas chicas que me deslumbran.
La ceremonia paso lenta, los altos consejos de el monje a la pareja, los votos sagrados de una vida juntos, de amarse, se respetarse y cuidarse el uno al otro, de ensalzar siempre el amor, la comprensión, la fidelidad y la unión de su familia, hablaba de cosas hermosas, de la vida llena de felicidad y compromiso, sintió como las lagrimas acudían raudas a sus ojos, volteo a ver un momento a las dos chicas que estaban paradas a un lado de ella, las dos hermosas geishas ataviadas de rosado y azul intenso, las dos con una expresión perfecta pero cada una con un camino blanco marcado sobre sus perfecto maquillaje y aun así, seguían luciendo espectacularmente bellas, ella bajo su rostro y lo escondió entre el ramo de flores, desearía ser como ellas, tan hermosa como ella, comparada solo era una niña allí que nadie miraría.
Hasta esos días eso había sido un consuelo, que nadie la mirara que nadie notara su presencia que nadie volviera a lastimarla nunca. Sin que nadie lo notara bajo una mano sobre su vientre, sobre la delicada tela de ese kimono se podían sentir las cicatrices que atravesaban todo su vientre, una marca imborrable que la haría nunca olvidar que ella no era nada más que una mujer que habían marcado para siempre. Cerró sus ojos y en medio de la algarabía y la alegría de ese lugar dejo su dolor y su vergüenza abrirse paso a trabes de su piel.
Hubiera deseado que su vida fuera diferente, hubiera deseado que muchas de aquellas cosas espantosas que le pasaron no le hubiesen pasado a él ni a nadie. Escucho las palabras de paz del monje que seguía en la ceremonia, estas amortiguaban el impacto de sus recuerdos.
Jiyuu na hane o motte ita
Kurayami no mukou gawa hikari sasu basho o motome
Ellas poseen alas libres e inocentes como niños inocentes, aun si busco luz en medio de un sitio oscuro.
Rin era solo una niña cuando había visitado por primera vez Seykio ku, sus padres eran pescadores que venían desde la costa a vender su producto, también eran campesinos, sembrando arroz que utilizaban más que para vender para comerlo, pero ese año había habido una gran inundación y toda la cosecha se había perdido, era hija única pero aun así ella y sus padres morían de hambre en esos días, su esperanza era hacer trueque o poder vender por un poco los pescados que habían atrapado al amanecer, la cuidad era muy excitante, los carros donde viajaban caballeros y damas, las parejas en limpios y bonitos kimonos caminando por las calles, limpias y empedradas, había luces, olores, y sabores burbujeando por todas partes cuando legaron al mercado. Habían logrado vender lo que llevaban y ella se sintió feliz por ello, pudieron comprar un poco de arroz y vegetales, su madre le había alcanzado una manzana que si bien no era muy grande, descolorida y pequeña había resultado ser muy dulce, maravillosa para los dos días que no caía en su estomago nada más que sopa con algas y un poco de soya.
Antes de ir a casa pasaron por un templo, ella estaba extasiada viendo a todas las personas en el templo, el aroma del incienso en todo el lugar era reconfortante, se arrodillo junto a una imagen del bondadoso buda y empezó a orar, paso mucho tiempo allí, orando por su familia, por que la cosecha siguiente fuera buena, por que sus padres tuvieran salud y siempre tuvieran algo que comer, que los protegiera con su manto y les diera un poquito de paz.
Cuando termino de rezar, busco a sus padres por todos lados sin poder encontrarlos, camino todo el día por la cuidad sin poder dar con ellos, así que decidió volver a casa sola quizás la habían perdido de vista en el templo y habían regresado a casa, ya era de noche cuando había llegado, pero todo estaba oscuro cuando llego, no había nadie en casa, durmió, hasta la mañana siguiente fue cuando encontró una carta de sus padres pidiéndole perdón, explicándole que la pobreza era demasiada y que era más fácil que cada uno encontrara su camino por su propio lado, que fuera fuerte y que luchara por sobrevivir.
Lloro por tres días dentro de la choza, era una niña solo de 6 años¿Como habian creído sus padres que podría sobrevivir sola? después de ese tiempo tomo sus cosas y decidió salir a buscarlos, no tenía a nadie en el mundo, los padres de sus padres habían muerto antes incluso que ella naciera, y no tenía más familia.
Hitotsu nokotta tsubasa hirogete mo
Shinjitsu ni dake todokanai
Separando la única ala que yo tengo, no puedo alcanzar la verdad yo sola.
Pero paso, pasaron meses antes y no los pudo encontrar, fue de un lugar a otro sin descanso para poder encontrarlo, y en ese tiempo se mantenía solo de las cosas que la gente le regalaba al verla en los caminos ella sola, muchos fueron amables, pero uno fue realmente malvado.
Era ya de noche cuando había llegado a una provincia en la costa, no sabía donde estaba, solo llego a las afueras de la pequeña población, tenía mucha hambre y estaba muy cansada, un hombre maduro se acerco a ella y pregunto si estaba bien, ella le dijo que si, que solo estaba cansada y hambrienta, el la invito al pueblo a comer algo, ella acepto movida solo por la gran necesidad que estaba cargada en su estomago y de una mano amiga que la auxiliara, fue con él comió y bebió hasta estar satisfecha, nunca había tomado sake, era solo una niña después de todo, así que se había sentido rara y cansada después de tomarlo y durante horas o supo nada de ella misma. Lo que la despertó fue un intenso dolor en el vientre, abrió los ojos solo para ver a ese hombre que le había dado de comer empuñando una navaja llena de sangre. Solo cerro los ojos, sabía que moriría y no le importaba, desde que se había quedado sola estaba mucho más allá del miedo a la muerte, estaba sola, abandonada a su suerte, nadie la quería, nadie la extrañaria, a nadie le importaba, la muerte era un buen final para la vida que había tenido hasta entonces.
Pero no murió, se despertó de nuevo, tirada como un despojo en un callejón, tenía sangre en todo el cuerpo, pero sobre todo entre las piernas y encima de su estomago, el dolor la corría de punta a punta y supo demasiado pronto lo que le había pasado, pero… eso solo le pasaba a las mujeres, no a las niñas, no a las niñas como ella. Como pudo se levantó y desde ese día no volvió a confiar en nadie, trabajaba o robaba para poder comer, y si no podía hacerlo no comía, como pudo ella sola curo sus heridas, nunca supo como fue que sobrevivió, como fue que no se desangro y murió después de lo que ese hombre le había hecho, pero no se cuestionaba sobre eso, no podía detenerse y encerrarse en ese pensamiento, si quería sobrevivir, si había sobrevivido a eso solo podía significar que debía vivir, y se aferro a la vida a una vida sin significado, a una vida solo por la terquedad de sobrevivir, por la costumbre, por llevarle la contra a los que querían verla muerta. En contra de sus padres, en contra de ese hombre malvado que le había robado su honra, en contra del mundo entero que la miraba como si ella no fuera nadie, como si no fuera nada.
Soko kara miru watashi no sugata wa
Donna huu ni utsutte imasu ka
¿Cómo me miran¿Con sus ojos desde su lugar?
Y con el tiempo se acostumbro a eso, paso un año entero vagando por todo el centro y la costa de Tokio hasta que el destino la llevo a Seykio ku de nuevo, ahora ya con 8 años y después de haber pasado 2 años vagando de aquí para allá. Quizá el destino que quería jugarle una broma pesada al hacerla llegar de nuevo al lugar donde sus desgracias habían empezado.
Las miradas… las miradas de todas las personas eran lo que más le pesaba, las mujeres que caminaban con niñas de su edad, sus kimonos de colores bonitos y limpios, mientras ella iba con un raído viejo y sucio kimono que no había cambiado en muchos meses, odiaba como la miraban, peor de lo que podían ver a un pero callejero.
Que sabían esas mujeres de la vida que ella había tenido, que sabían ellas que todos sus caprichos y necesidades eran cubiertas por maridos que muchas veces desangraban a las demás personas para tener lo que tenían, ellas no sabían que mucho de lo que tenían era por personas como ella que no tenían nada, los odiaba, mucho los odiaba.
Paso un par de semanas en Seykio ku hasta que el destino la llevo a la puerta de la okiya de la señora Kaede, había visto entrar a una mujer anciana solamente el día anterior, no eran del tipo que sale al pórtico a patear a una vagabunda para que se marchara, había aprendido a reconocerlas, pero no se imagino que al día siguiente no solo hubiera podido dormir en el pórtico si no que la mujer le había ofrecido un trabajo, no limosna ni caridad, trabajo, ser una geisha y la idea le resulto loca y además, increíble, ella una geisha, ni siquiera sabía que eran, solo sabía que eran mujeres bellas que se vestían y actuaban como princesas.
Comprendió después de un tiempo que significaba ser una geisha pero no le importo, Kaede sama, no aparentaba ser buena, y ella no se lo pedía era mejor así, pero a su lado tenía una casa, un futon y comida suficiente cada día, aprendía y trabajaba muy duro pero no estaba de nuevo en la calle.
Después de poco llego Hinagueshi y le empezó a enseñar una parte de la vida que nadie le había mostrado, la de poder confiar en la gente, la de poder reír al menos un poco, una persona que no recordaba ni siquiera su nombre pero que a pesar de todo, era buena y amable con ella. Solo por ella aun cuando la señora Kaede había descubierto en su cuerpo lo que había pasado y la había dejado solo como una criada no se fue.
Konna konna itsuwari darake no
Hibi o warai tobashite kudasai
Por favor llévame lejos, estos son mis días llenos de cosas falsas.
Abrió los ojos cuando escucho los hurras de las mujeres a su lado, la ceremonia había terminado, se acerco entre la gente al ver caminar hacía afuera a su hermana y su esposo, desfloro las flores que tenía en las manos y empezó a arrojar los pétalos a los novios, todos reían y se veían felices y por dentro ella lo estaba también por ella.
En medio de la gente fue que noto como dos ojos dorados no habían dejado de mirarla. Su corazón empezó a latir muy rápido al conectar la mirada con la de ese joven.
- Sesshomaru san…
Rápido apartó la mirada de sus ojos y la bajo, la mirada del joven hermano de Inuyasha la perturbaba de sobre manera, él la hacía sentir, como si fuera especial. Las chicas a su lado se movieron y ella las siguió huyendo del joven, pero no tenía mucho sentido por que, vivían en la misma casa.
Las últimas semanas se había mantenido mucho tiempo juntos, y era muy agradable pasar tiempo con él, Sesshomaru la hacía sentir como su fuera una persona importante, manteniendo largas charlas sobre todas las cosas, sobre cosas que ella había visto en china y que Sesshomaru conocía muy bien, eran tan educado, tan inteligente con tanto temple, y tanta autoridad, cualquier persona de la casa obedecía sus ordenes como las del propio Inuyasha y muchos asuntos de la casa estaban directamente a su cuidado.
El era la personas más impresionante que hubiera conocido en toda su vida, no había un adjetivo diferente para poder expresarlo solo impresionante, y al estar a su lado la hacía sentir como su igual y la verdad es que no lo era.
Ella y él vivían en mundos distintos, ella había sido criado en sabanas de seda, querido y protegido por sus padres hasta que habían muerto, y ella, ella… ni siquiera tenía una virginidad que ofrecerle, no era nada, no era nadie, lo había aprendido toda su ida y aunque ahora su hermana le hubiera otorgado el apellido Higurashi eso no cambiaba en nada su historia, y lo que era ella.
Desearía tener la suerte de ser como su hermana, una mujer agraciada e inteligente que desconocía su origen pero que en realidad siempre había sido una princesa, ser merecedora de él pero no era más que una abandonada niña sin honor, jamás lo alcanzaría.
Si solo pudiera, si solo pudiera no dudaría en dejarlo que la llevara lejos y ser feliz a su lado.
Teokure ni naru sono mae ni
Tobu koto ni tsukarete mo hane orosu yuuki mo nai
Antes de que sea demasiado tarde, incluso si estoy cansada de volar, no tengo ni siquiera el valor de reclinar mis alas.
La fiesta era hermosa, Rin nunca había visto tanto lujo y tanta elegancia en toda su vida, ni tanta gente, afuera la algarabía y la alegría dominaba con toda la gente del pueblo, reían, cantaban, tocaban música y comían felices, mientras que adentro de la casa, las cosas era igual de felices pero mucho más elegantes, la familia de Inuyasha, algunos tíos y primos lejanos que vivían en Japón, los sirvientes más íntimos de la familia como el administrador Miroku que no había dejado de flirtear con Sango que se había apartado a conversar con él mientras Akane platicaba con un grupo de mujeres en la sala.
Pero ella no dejaba de sentirse un poco incomoda, sin ser parte de toda esa gente y todo ese mundo.
- Rin san…
Ella volteó a verlo, se había escabullido de él durante varias horas pero una vez que la algarabía inicial había pasado la había encontrado.
- Sesshomaru san…
- Ha sido una linda velada no lo cree.
- Si, Kagome san e Inuyasha sama parecen muy felices.
- Y deben estarlo han pasado por un millón de cosas para poder llegar a este momento.
Rin le ofreció una sonrisa y no dijo nada más, quería apartarse de él. ¿Cuanto duraría su amistad¿Cuánto tiempo podía ocultar lo que ella era en realidad y la relegaría como lo haría cualquier persona en su posición? y ¿Cuánto le dolería aquello¿Por ellos dos una mujer no debía amar? No debía entregarse sin tener la seguridad de que eso no te lastimara y una relación con el joven hijo de la familia Taisho eso es justo lo que haría.
Moshimo negai ga hitotsu kanau nara
Isso koko kara tsuredashite
Si pudieras hacer mis sueños realidad, llévame lejos de aquí por favor.
- ¿Pasa algo malo Rin san? – le pregunto preocupado, toda la fiesta había estado sería y reservada.
- No Sesshomaru san… - respondió despacio – con permiso
Ella se levantó y salio de la habitación, no quería hablar más con él, solo resultaría más duro después, si se llegaba a enamorar más de él solo terminaría más herida, él era… él era demasiado para ella, solo eso, él era hijo de un terrateniente importante en China y Japón¿Por qué pondría una persona así sus ojos en ella?
El patio ya empezaba a vaciarse, la gente había terminado de comer y ya se retiraba cuando salio de la casa, las campanas que iluminaban todo el patio la ayudaron a guiarse con velocidad a los jardines, los reflejos de las campanas rojas se colaban entre las sombra alumbrando los caminos, el poco tiempo que habían pasado allí había recorrido todo y lo conocía bien, no le sería difícil poder escabullirse y...
- Rin san espera – una voz dijo a su espalda.
Volteó solo para verlo a él siguiéndola a los jardines, apresuró su paso esperando poder esconderse por un rato que se fuera a dormir que ya no le preguntara nada, pero no pudo, era su casa después de todo, él debía conocer cada lugar escondido de la gran mansión, él debió criarse jugando en esos jardines, no logro ocultarse siquiera antes de que él la alcanzara.
- Rin san… - su tono sonaba preocupado, sus ojos dorados reflejaban sombras oscuras que los hacían de un ámbar profundo.
- Estoy cansada, - dijo aun dándole la espalda, no quería mirarlo, no mientras el miedo se reflejaba en sus propios ojos de esa manera, estaba tan asustada - es todo por favor Sesshomaru san, déjeme ir a dormir.
- No.
No agrego más y ella se sintió un poco confundida y herida por eso, por que no podía respetar su decisión.
- Rin, algo te pasa, y me preocupa – dijo sosteniéndola de un brazo desprevenidamente – por favor tenme confianza, yo quiero ser tu amigo.
- Eso es solo por que no me conoce – dijo tristemente.
- Quiero conocerte – le dijo sinceramente.
- No Sesshomaru san, - dijo ella aun a su espalda - usted no quiere conocerme, mi vida no es bonita, no soy una persona ni siquiera agradable, usted debe buscar personas que… - se detuvo ¿Qué era ella? - personas diferentes para que sean sus amigos, no una persona como yo
Ella intento alejarse pero él no la dejó ir, lo volteo a ver, sus ojos pesaban y picaban con deseos de lágrimas en ellos, lo que diera por ser digna de él, lo que diera por que una persona tan dulce, tan amable y tan importante la amara.
Ima mo koko de watashi wa kawarazu
Ibasho o zutto sagashite imasu
Sigo aquí y he estado buscando desde hace mucho un lugar donde que sea mío.
- Una persona como tu – dijo con voz casi ronca, con un eco de pasión - es lo que siempre he querido.
Ella lo volteo a ver después de lo que había dicho, impresionada, de su ojo derecho escapo por fin una lagrima. "una persona como tú" decía él ¿Qué podía querer Sesshomaru de una persona como ella? No sabía por que se había quedado parada en su lugar, no sabía por que seguía allí, no quería decirle nada, no quería que el supiera nada, pero su boca estaba suplicándole que hablara, que no se quedara callada.
- Usted no sabe lo que dice – dijo muy despacio, pero lo suficientemente fuerte como para que él pudiera escucharla.
- Al contrario Rin san, - dijo acercándose a ella con cautela, Rin tenía la apariencia de un cervatillo dispuesto a echarse a correr en cualquier momento, quería calmarla, abogar para que se abriera a él -se justo lo que estoy diciendo, eres una persona hermosa Rin san, a pesar de que como has dicho no has tenido una vida "bonita" – puso énfasis especial en esa palabra - aquí sigues, y eres una persona honrada y buena, una persona en la que se puede confiar, limpia y…
- Basta por favor – cada cosa que decía le echaba en cara aun más lo que ella no era, - yo no soy ni limpia ni honrada, si no todo lo contrario, - estaba luchando con las lagrimas que quería derramar - me he criado en un mundo donde solo hay mentiras, donde la gente toma lo que puede de los demás, y yo he hecho lo mismo.
- No te creo – dijo con convicción.
- Pues es verdad, aunque no me crea, - dijo sin poder mirarlo - ¿Por qué creer que llegue a una okiya? Por que ese es mi lugar, por que una… - se detuvo buscando un adjetivo para si misma – persona, como yo no tiene lugar en una casa bonita ni con una familia que la ame, una persona como yo es un despojo que sobrevive como puede, tome lo que me ofrecieron de la okiya, tome lo que la familia Higurashi me dio, y tomare lo que se me de de la familia Taisho y no quiero. - las lagrimas salían copiosas de sus ojos - Respeto esta familia, y quiero mucho a Kagome san, por ello, dentro de poco le pediré que me envié a una escuela, que me consiga un trabajo noble y no me volverá a ver, no se preocupe yo… encontrare mi lugar en el mundo y no dañare a nadie de su familia.
- ¿Que te hace pensar que te lo permitiría?
- Que no le pediría permiso, - dijo volteándolo a ver de reojo - antes de saberlo ya lo estaría haciendo.
Él no la soltó pero rodeo para poderse quedar frente a ella, la miro a la cara, pesadas lagrimas corrían por sus ojos y eso le rompió el corazón, tomo su rostro entre sus manos y empezó a limpiar sus lagrimas, la joven temblaba como una hoja y sus lagrimas no se detenían.
- Por favor, no llores – dijo dulcemente – por favor.
La chica en medio de la bruma lo pudo escuchar y las lágrimas empezaron amenguar, pero no dejó de temblar.
Douka douka anata ni dake wa
Kono omoi ga tsutawarimasu you ni
Hoshii mono nado hoka ni nai
Soko kara miru watashi no sugata wa
Ardientemente deseo que esta sensación pueda alcanzarte, no necesito nada más que me mires.
- Rin san… - dijo aun sin soltarla acercándola a él, - alguna vez has dejado que alguien sostenga tu corazón en sus manos.
¿Sostener mi corazón? La frase entro en su cabeza como si estuviera en otro idioma, la única persona que había demostrado un poco de cariño a ella en todos esos años había sido Kagome, pero ¿sostener su corazón?
- ¿Alguna vez has dejado que alguien te consuele? - le pregunto de nuevo - ¿Qué alguien te escuche?
¿Consolarla¿Escucharla? Como decirle que la última vez que había confiado en una persona esta la había marcado para siempre en más de una forma, no no podía confiar en nadie así.
- No – dijo casi sin voz – nunca, y no lo haré.
Ella la atrajo más cerca empezó a acariciar su cabello, olía a sal y a flores frescas un aroma dulce y tiste al mismo tiempo, la comprensión le llegaba tan profundamente, cuanto daño le habrían hecho a una chica tan joven como ella para que no confiara, para que se volviera una persona cuyo propósito era solo sobre vivir no vivir, no soñar, solo subsistir.
- Rin san.
"Que mirada tan calida" fue lo único que pudo pensar al voltear a verlo cuando la soltó lo suficiente, triste, melancólica, sería y al mismo tiempo calido y reconfortante, nadie nunca la había mirado así, y de pronto se encontró deseando que la mirara así siempre.
- uno nunca debe quedarse con sus penas para si mismo, o envenenan el alma –su mirada dulce nunca la abandono – ven te contare una historia.
Él la tomó de la mano y ella lo siguió ciegamente, caminaron por el patio y llegaron al mismo patio donde se habían despedido aquella noche, esta vez el paisaje era muy diferente, la hierba verde estaba cubierta por un fino velo de nieve blanca. Y ahora en lugar de la suntuosa luna llena estaban alumbrados por los faroles que flamas amarillas que hacían caminos por toda la propiedad, llegaron a la orilla del estanque y se sentaron sobre la tierra fresca. El silencio se hizo entre ellos dos por un momento, ella no dejaba de observarlo pensando ahora en que es lo que diría el joven de ojos dorados ahora, que le pasaría a él para poder decir algo tan profundo como aquello.
Donna huu ni utsutte imasu ka
Konna konna itsuwari darake no
En tus ojos desde donde esta, de estos días míos donde solo hay cosas falsas
- Inuyasha y yo, somos hermanos solo por parte de nuestro padre – empezó él dejando sus ojos ámbares clavados en el reflejo que le regalaba el estanque, ella escucho en silencio – mi padre tuvo dos matrimonios, el que tuvo con la madre de Inuyasha, su nombre era Izayoi pero lamentablemente contrajo una extraña enfermedad y murió, después se caso con mi madre, y eran muy felices, Inuyasha siempre me ha dicho que era una mujer dulce, buena y recta, pero… yo nunca la conocí.
- ¿Por que? – pregunto Rin antes de poder detenerse y de verdad lo lamento al ver esa sombra casi negra en los ojos del joven a su lado.
- Murió cuando yo nací, fue su vida a cambio de la mía –dijo sin poder voltearla a ver – siempre, me he sentido como responsable de haberle quitado la vida a mi madre, después de todo, si no me hubiera tenido a mi quizás hubiera logrado tener una vida plena y larga.
- Pero no es tu culpa – Rin empezó a tutearlo sin darse cuenta – un hijo… por un hijo debería darse todo, incluso la vida, y si lo dejas solo, debería ser solo por algo así, un hijo va unido a tu corazón hasta la muerte y debes ser capaz de darlo por el si así lo requiere, estoy segura de que tu madre dio su vida por ti, con gusto.
- Es lo que mi padre siempre me dijo, que su madre había tenido en sus manos su propia vida y la suya en el momento más difícil, y que había decidido por la mía, pero no importa lo que me dijera mi padre yo no podía dejar de sentiré culpable, supongo que eso marca mucho de la forma en la que soy, creo que aprendí a dar de mi tanto como pudiera en retribución por lo que había tomado para lograr vivir, - fue cuando la volvió a ver – lo vez no somos tan diferentes, yo también he tomado lo que se me ha dado para lograr sobrevivir.
- Sesshomaru…
- Se lo duro que es estar solo, estar en la riqueza o en la pobreza es lo mismo, tienes que tomar lo que se te da para poder sobrevivir, pero yo tuve la fortuna de contar con un hermano y un padre, y creo que tu no, yo tuve en su momento alguien que me consolara, eso es lo único que nos hace diferentes Rin san.
- Es que…
- Se que no te conozco, pero quiero conocerte, quiero poder escucharte Rin.
- No es una historia agradable, de verdad – dijo e inconscientemente se paso una mano por el estomago no quisiera tener que hablar de eso.
- Rin… - dijo ella viendo su extraño gesto – el dolor no se ira nunca si no lo dejas ir.
Ella lo volteo a ver, sus ojos no habían dejado de ser cristalinos, él quería saber, bueno, quizás esa sería la única forma en que podría poner distancia entre los dos y no seguir a su lado, perdería su corazón si se mantenía más tiempo a su lado.
- Por favor Rin.
- Está bien.
Y así Rin empezó su largo y triste relato.
Hibi o warai tobashite kudasai
Ima mo koko de watashi wa kawarazu
Ibasho o zutto sagashite imasu
Por favor llévame lejos, sigo aquí y he estado buscando desde hace mucho un lugar donde que sea mío.
Y por alguna extraña manera allí en medio de la noche mirando el reflejo de los dos en el estanque contar todo aquella historia no resulto tan difícil como parecía, todo desde su nacimiento en un ceno humilde, su abandono y sus años de vagancia, aquel encuentro que marco su vida para siempre, ella vio aun en el estanque oscuro como los ojos de Sesshomaru ardían en rabia justo en esa parte de la historia, pero continuo, su llegada a la okiya, su vida allí y después como un paliativo para todo eso, la llegada de Kagome o de Hinagueshi a la okiya y su vida a su lado.
El relato le llevo horas y estaba segura de que todos en la mansión ya dormían placidamente, la noche se había vuelto cada vez un poco más fría, las lagrimas que había derramado habían dejado un camino frió, casi cristalino sobre sus dos mejillas.
Los dos se quedaron en silencio¿Qué resultado tendría ante su relato el joven Sesshomaru¿La repudiaría por no ser doncella o por ser solo la hija de pescadores¿Por casi haber sido una geisha¿Por haber sido una criada, una ladrona o una estafadora¿Por que de todas las cosas malas que había hecho en toda su vida él la repudiaría de su lado?
No soportaba el nudo en su estomago por la espera, por lo que el pudiera decirle, estaba en un momento donde había abierto por completo su corazón y descubierto su alma, se sentía increíblemente vulnerable, se levantó de el suelo y quiso irse, peor ella la sostuvo de una mano.
- No te vayas.
- Sesshomaru san, ya le he dicho lo que quería saber- dijo tratando de sonar calmada y fría – ahora deberá entender que una persona como usted no se involucra con una persona como yo, somos completamente diferentes y cada uno pertenece a un mundo diferente, no se mezclan entre si con un buen resultado.
- Eso a mi no me importa.
- Pero imagina que dirá la gente que llegue a verlo conmigo, que si una de esas personas a pesar de estar limpia y sana me reconoce, como podrías soportar esa humillación-
- La gente – dijo un poco alterado – lo que dice la gente solo destruye no ayuda en nada, no hemos tenido ya suficiente ejemplo con lo que le ha pasado a Inuyasha y Kagome, ellos han tenido que pasar un infierno por que sus familias han querido aparentar lo que no era y ¿Para que? A mi no me interesa lo que la gente pueda decir, solo me guió por mi juicio.
- Entonces deberá entender que no quiere en su casa a una ladrona a una persona sin nombre a una… mujer sin honra que no tiene nada que ofrecer en su casa.
- Rin… sabes… - ella lo volteo a ver tímidamente – yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar.
- Sesshomaru…
- Exactamente lo mismo, en toda esta historia, yo no veo en ti más que a una persona que se siente culpable por un pecado que no cometió.
Esas palabras, Kami esas palabras estaban cayendo justo en ese sitio de su corazón que más herido estaba.
- Aquel… hombre - dijo y en su voz se tono un odio evidente – te aseguro que pagara con la justicia divina lo que te hizo, no puedo creer que existan personas tan malvadas en este mundo.
- Lo se – dijo con pesar.
- Y aun así no puedes entender que tú has sido solo la victima en todo esto- puso una mano sobre su mejilla – eras solo una niña pero tuviste el valor de aferrarte a la vida aun a pesar de todas esas cosas horribles que te han hecho, Rin eso no es causa de vergüenza, eso es causa de admiración.
Incredulidad, eso es lo que de dibujo en su cara, "admiración" eso había dicho, nadie nunca había sentido admiración por ella, lastima, vergüenza, asco incluso, pero admiración, ella misma nunca había podido sentir ningún tipo de admiración por ella misma, había sobrevivido como lo hacían todos pero él. Él sentía admiración. Algo dulce nació en un lugar en su corazón.
Douka douka anata ni dake wa
Kono omoi ga tsutawarimasu you ni
Hoshii mono nado hoka ni nai
Soko kara miru watashi no sugata wa
Ardientemente deseo que esta sensación pueda alcanzarte.
No necesito nada más, que me mires.
Antes de saber que hacía en realidad se encontró a si misma besando sus labios, el chico delante de ella tardo unos segundos en reaccionar, el movimiento lo había sorprendido mucho.
¿Era malo aquello¿Era malo desear solo poder pertenecer a una persona así, capaz de ver mucho más allá de lo que cualquier persona había visto antes?, y si lo era que los dioses la perdonaran no quería dejarlo ir, quería por lo menos un día, una noche un momento tenerlo para ella, poder compartir su alma y su corazón con la persona que la entendía.
Sus labios eran tan suaves, tan gentiles tan tiernos y la forma en que había rodeado su espalda con una mano era tan amorosa, este beso eraducho muy diferente al que habían compartido aquella noche, aquel era una despedida y este era algo como un reclamo, como si en ese beso estuvieran exigiendo algo los dos uno del otro.
- Oh Kami… - dijo al separarse de él, - yo… yo…
No le dio opción esta vez, él no la soltó del abrazo donde la tenía atrapada, y sonreía, y lucia tan feliz.
- Eso ha sido realmente bueno Rin chan – dijo casi con diversión – creí que me costaría más trabajo.
- Sesshomaru san yo…
- Por favor no te sientas avergonzada, si no hubieras tomado la iniciativa lo hubiera hecho yo lo juro.
Tomo su rostro entre sus manos y la beso de nuevo, más dulcemente, más tranquilamente en las mejillas en la frente en los ojos, sintió el dejó de sal en sus mejillas y lo disfruto, por que internamente se estaba haciendo un montón de promesas, como la de no dejarla llorar nunca más.
Así se había sentido su hermano al conocer a Kagome, por eso colgaba cascabeles en los árboles, por eso había dedicado su vida entera a la de ella siendo su guardián, haciéndola fuerte, siguiéndola incluso después de la muerte, esa sensación de felicidad y al mismo tiempo de vulnerabilidad es lo que su hermano había sentido.
Como deseaba que fuera así, era una sensación maravillosa, solo esperaba que pudiera alcanzaba a ella también,
Donna huu ni utsutte imasu ka
Konna konna itsuwari darake no
En tus ojos desde donde esta, de estos días míos donde solo hay cosas falsas
- Sesshomaru san…
- Por favor Rin chan no te vayas – dijo sin soltarla, cerca de ella, con sus aliento en sus labios – déjame mostrarte que el mundo no es tan malo, que la vida puede ser bonita – ella iba a decir algo pero no al dejó hablar – te necesito, por que no habrá nadie que pueda entender tan bien lo que yo soy, tu y yo no somos tan diferentes, hemos tenido una vida donde hemos tenido que hacer cosas que nadie quiere hacer y sin en cambio sobrevivimos a eso, pero todo puede ser diferente.
- Yo… yo no…
- Por que te niegas a la oportunidad Rin cha, ahora tienes todo para poder intentarlo, un nombre, una familia, y lo que haya pasado antes la verdad es que no me importa, si tu logras que a ti no te atormente.
- ¿Es que confías en mí?
- Para mi eres más digna de confianza que nadie en el mundo, pudiste ocultarme todo, pudiste esconder tu pasado siempre pero decidiste decírmelo y confiar en mi juicio, y yo… Kami, Rin chan, mi corazón me dice que te quedes conmigo, sin importar que.
Teniéndolo tan cerca, su aliento acariciándola tan suavemente cada vez que hablaba, podía intentarlo, podía intentarlo al menos, quizás ella también era una princesa encerrada en una historia triste, quizá ella también podía llegar a ser tan afortunada como Kagome y ser feliz con la persona de la que se había enamorado.
Coloco sus brazos sobre su cuello y lo abrazó con fuerza, si, al menos se debía la oportunidad de intentarlo, de seguir adelante si no lo lograba con la conciencia de los maravillosos días que hubiera pasado a su lado, nada más.
- Mi corazón… - dijo despacio – mi corazón me dice lo mismo
- Síguelo entonces Rin chan
Hibi o warai tobashite kudasai
Por favor llévame lejos
Casi el alba sorprendió a los dos jóvenes amantes haciéndose promesas para el futuro, si había una sola oportunidad de tener un final feliz aquel cuento de hadas que había empezado desde la primera vez que se habían mirado a los ojos, ambos iban a intentarlo.
Fin interludio dos.
18 de marzo de 2007
3: 46 a.m.
Nota de autora: pues aqui esta la historia de rin y seshomaru, no fue romantica acaso, a mi me gusto mucho, se que saque mucho de personaje a Sesh pero fue por una buena accion jeje, no se que mas decir, esta vez nos ahoremos las notas, la unica que dejo es que la cancion es del nuevo disco de Ayumi Hamasaki, secret y la cancion se llama igual, para verla creo que solo en youtube.
aqui dejo mis responsivas:
Kizukito: bueno aquí vengo con la actualización, espero que te guste, a mi me pareció muy linda, gracias por el review.
Anabel: Ijoles me la pones complicado, la verdad yo tampoco he visto en ningún lado una ceremonia así completa, pero una idea más o menos sale en el tigre y el dragón, pero solo de la procesión rumbo al templo, ahora vemos el final feliz de Rin, espero y te haya gustado gracias por el review
Shakka DV: Ya casi ya casi colega, gracias por el review
Inu to aome: A veces me pongo a pensar que para poder tener una amor así, hay que ganárselo, yo creo que con todas las cosas que le pasaron a la pobre la verdad la vida se lo debía , no lo crees? Espero y que el final feliz de Rin y Sesshomaru te haya gustado también, a mi se me hizo muy romántico gracias por el review
Yuna-DW: de antemano gracias por tus palabras, como vez ya casi terminamos, solo un par de conclusiones más a esta historia y quizás me anime a hacer un epilogo muy especial, pero es esta por verse todavía así que me lo reservo, espero y este capitulo te haya gustado, gracias por el review
Yuiren3: Pues todavía faltan un por de cosas que aclarar de la familia de Kagome pero eso lo veremos pronto, así que no te puedes perder el final de la historia, gracias por el review
Dita-chan: pues aquí el capitulo de Sesshomaru y Rin, se que a lo mejor Sesshomaru esta muy fuera de personaje, pero yo quería un chico lindo y bueno con Rin más que la frialdad que muestra nuestro exquisito Sesshomaru jaja, a mime pareció muy romántico y no tan recargado¿Qué opinas tu? Bueno ya falta cada vez más poco para el final de geisha así que no te lo pierdas gracias por el review
Serena tsukino chiba: Oh no te preocupes, a partir de aquí solo felicidad para nuestros personajes, ya han pasado demasiadas penas, gracias por el review
Jimena-chan: es adorable esta vez, que te ha parecido el fin de la historia de Rin y Sesshomaru, se que lo saque mucho de personaje, pero valía la pena en este fic, espero y te haya gustado gracias por el review
Ninde Black: Antes que nada gracias por tus oraciones, pues al menos lo inerte, la verdad yo sentí como si le hicieran falta más cosas, hubiera querido que fuera más visual pero hice lo que pude. Que te ha parecido este capitulo, yo creo que es muy romántico¿Tú que opinas? gracias por el review
Me despido, nos vemos pronto en el siguiente capitulo.
¿Me dejas un mensaje para saber si te ha gustado mi historia?
gracias
shian shen
mimi chan
PD. perdon por las prisas. :D
