Aviso especial: Historia con un alto contenido de material gráfico, de índole sexual, violento y lenguaje vulgar. (Se ajusto a los reglamentos del sitio, pero no está demás el recordarlo…a quien posea una sensibilidad especial y/o no le guste nada de eso, deje de leer…si continua, no se queje después…por favor)

Sinopsis: AU…Hace cuatro años Rick exploro los secretos de Lisa y prometió que sería suya en cuerpo y alma, ahora está de regreso con la intención de cumplir esa promesa, pero hay mucho más en juego que la determinación de una mujer.

Idea Original y Coautora AHRG (Cat); Editor, Coautor FER82


RENDICIÓN

Capitulo 4: ¿Dónde nos habíamos quedado?

-¿Qué crees que estás haciendo? -preguntó ella insegura.

-Me desvisto, por supuesto -contestó desabrochándose la camisa-. Podemos tomar la ducha juntos.

Lisa abrió los ojos atónita.

-¡Ducharnos juntos! -tragó-. ¡Por supuesto que no! Es... es...-

-Es práctico- la interrumpió Rick- así podremos enjabonarnos la espalda el uno al otro-añadió acercándose lentamente y mirándola a los ojos -Si nunca lo has hecho estoy seguro de que esta experiencia te va a gustar-

Sus labios estaban cerca, demasiado cerca, pensó Lisa mientras sus rodillas comenzaban a flaquear. Lo maldijo en silencio y luego, en un susurro apenas audible, dijo:

-La... la ducha es muy pequeña para dos, cualquiera se daría cuenta.-

-Eso lo hará aún más íntimo- contestó Rick con un tono ronco.

Entonces él comenzó a desabrocharle la blusa lentamente, y cuando estuvo abierta, alcanzó el broche del brasier. Lisa apenas tuvo tiempo de rechistar antes de que sus labios se posaran sobre los de ella, y luego sintió que su mano abrazaba uno de sus pechos. Su cuerpo tembló de excitación ante la intimidad de sus caricias.

-Eso está mejor -murmuró Rick apartando los labios de los de ella y mirándola con aquellos ojos azules oscuros de deseo. Comenzó entonces a besar su pezón, erecto ante la primera de sus caricias, y sonrió al verlo -La lengua puede mentir, Lisa, pero el cuerpo no. Está deseoso de amor, ¿no es cierto? Sólo hay una forma de satisfacer ese deseo que ambos compartimos el uno por el otro-

Lisa miró a Rick en silencio, desesperada, sintiendo que su corazón latía veloz. Algo muy dentro de ella, más allá del caos de las sensaciones, le advertía de que, si se rendía sin luchar, nunca más en la vida, nunca, podría volver a mirarse al espejo sin sentir desprecio por sí misma. ¿Merecía la pena a cambio de unos instantes de placer?, se preguntó. No sabía la respuesta, como tampoco la había sabido media hora antes, pero la tentación era demasiado fuerte como para resistirse.

Entonces noto que el pecho semidesnudo del piloto que se ocultaba en la camisa desabotonada, no se había equivocado, Rick siempre había sido un hombre delgado y atlético. Ahora podía ver músculos muy marcados en su todo su cuerpo…y algo más una cicatriz en el costado izquierdo de pecho, era de unos 5cm y no parecía producto de un disparo…

-Rick ¿qué fue lo que paso contigo?-

Sin resistirse más sus manos acariciaron el pecho de Rick, provocándole temblores al piloto que comienza a gemir, lo que es la señal para que Lisa le quite la camisa y bese los labios y el pecho del piloto.

-No te detengas bebe…- es la súplica de Rick

Mientras este comienza a levantarle la falda y acariciarla nuevamente en su intimidad, lo que provoca que Lisa recuerde la primera que estuvo con Rick y se paralice.

-¿Te ha comido la lengua el gato Hayes? -preguntó él en un susurro-. A pesar de todo, me doy cuenta de que ni siquiera eres capaz de negar lo que digo con un movimiento de cabeza.

Los jeans cayeron al suelo alrededor de sus tobillos al desabrochar él la cremallera. Rick comenzó a besarla en la nuca y ella sintió que su corazón le martilleaba los oídos. Sus brazos, que hasta ese momento habían permanecido inertes a los costados, intentaron apartarlo nerviosamente, pero fue inútil el piloto ya le llevaba ventaja y la acerco a él.

Luego, como tomando una vida propia, se deslizaron por su cintura. Al sentir el calor y la firmeza de su cuerpo bajo la fina camisa de algodón Lisa no pudo seguir luchando. Sus dedos comenzaron a jugar con los músculos de su espalda.

Entonces Rick, al comprobar su rendición inminente, exhaló un grito de placer desde lo más profundo de la garganta. Le quitó las braguitas y dejó que se deslizaran por debajo de las caderas para que ella las apartara. La voz de su mente había cesado, sólo sentía un deseo irrefrenable. Él era (es) un mujeriego y la había abandonado por 4 años, pero no le importaba. Su corazón retumbaba y la sangre corría loca por sus venas. Lo deseaba, y lo deseaba en ese momento.

Buscó sus labios con avidez y se estrechó contra él. Temblaba de excitación mientras él acariciaba y presionaba firmemente su trasero. Sus besos estaban llenos de hambrienta pasión, eran salvajes. Entonces Lisa deslizó los dedos enfebrecidos por el cinturón intentando desabrochárselo.

-Me deseas, ¿no es verdad, Lisa?- preguntó con voz ronca -Quiero oírtelo decir-

¿Es que se había vuelto loco?, se preguntó. Por supuesto que lo deseaba. ¿Acaso no lo estaba viendo?

-Sí... sí, Rick, te deseo- gimió.

-Bien...- contestó él -Entonces no puedes acusarme de forzarte, ¿no? Tienes tantas ganas de hacer el amor conmigo como aquella primera vez -algo en su voz barrió la neblina de deseo por él. Lisa se quedó mirándolo sin comprender -Tienes razón, por supuesto- continuó -La ducha es demasiado estrecha para los dos. Podrías resbalarte con el jabón y romperte una pierna. Por eso creo que será mejor que esperemos hasta esta noche. La cama parece un lugar mucho más adecuado-

Aquellas palabras le sentaron como un jarro de agua fría. Quiso taparse, pero era inútil.

Estaba horrorizada. Por un momento, intentó protestar, pero no le salían las palabras.

Finalmente habló:

-Eres un... ¡un cerdo! ¡Un maldito... bastardo insensible! Te... te...-

Rick detuvo aquella explosión de rabia con un beso, luego se dio la vuelta y le dio una palmadita en el trasero.

-Ese no es el lenguaje que debería usar una dama. Ahora ve a ducharte. Volveré dentro de media hora-

La empujó en dirección a la ducha y abandonó la habitación. Lisa se quedó inmóvil mirando la puerta, llena de rabia y golpeándose la frente con los puños. Él era un monstruo... manipulador y falso. Le había tendido una trampa para demostrar la superficialidad de su actitud, y ella había caído con la mayor facilidad. Si lo que pretendía era destruir deliberadamente su confianza en sí misma lo había conseguido.

La ducha templó sus nervios, llegando incluso a olvidar en parte su enfado mientras se vestía.

Lisa salió del cuarto apenas vestida de jeans y una blusa rosa, que saco de la bolsa que llevo a Ciudad Macross, entonces miro a Rick que parado en la puerta del departamento se disponía a salir.

-Se necesita despensa. Me encargare de ello también veré la cena-

-Te acompaño-

-No…lo haré yo solo…mi rostro aún no es muy conocido en Monumento, puedo moverme con más facilidad-

-Pero…-

-Escúchame a estas horas es probable que tu atentado ya sea un hecho conocido en toda la ciudad, no te deben ver al menos por un tiempo… descuida no me tardare… pero por cualquier cosa…- le entrega un par de llaves -son las llaves de una motocicleta esta estacionada en el puesto 15 del estacionamiento de abajo…- y una pistola -me dijeron que sabes usarla… ojala no tengas que demostrármelo- gira la perilla de la puerta -regreso pronto- y desaparece.

Lisa solo se sienta en el sofá de la sala, el color negro y la falta de luz le molestan sobremanera, pero no se atreve a abrir alguna de las ventanas del lugar, en lugar de eso toma su teléfono y marca a Kim…

-¡¿Lisa donde estas? Supimos lo que paso ¿Te encuentras bien?- escucha una voz chillona al otro lado de la línea

-Kim estoy bien…escucha no tengo mucho tiempo y por los momentos será mejor que no sepas donde me encuentro…necesito que hagas algo por mi-

-Lo que sea…-

-Escucha mañana, reúne a todo el equipo, quiero que comiencen a revisar todo lo que sabemos de los P&L y Lynn Kyle, trae las copias de los documentos que recién nos dieron, debemos revisar los nuevos datos e incluso las viejas teorías, quiero que todos trabajen en esto…yo te contactare en cuanto pueda…-

-De acuerdo Lisa ¿algo más?-

-Que alguien te recoja en cuanto llegues a Monumento y ten cuidado…-

-De acuerdo jefa-

-Adiós Kim-

Solo le queda esperar…en este agujero que Hunter llama refugio.


Mientras tanto Rick se encontraba en un supermercado haciendo la despensa, ya había hablado con Global mientras Lisa se encontraba en la ducha y le había asegurado que Lisa se encontraba a salvo, cuando recibe una llamada.

-¿Algún progreso Vargas?-

-Ninguno todavía...si la casa está bajo vigilancia los tipos tomaron sus precauciones, no encontramos micrófonos, ni cámaras ocultas… Lucian ya tiene la maleta con las pertenencias de la mujer…-

-Bien que salga por la puerta trasera y me alcance en el WaltMac cerca de Summers-

-Pero no hay uno en la avenida… ¡ah! Entiendo... te vera allí en 15 de acuerdo-

Rick termina de hacer las compras y espera unos minutos dentro de la tienda junto a una máquina expendedora de refrescos a Lucian que llega para entregarle las pertenencias de Lisa.

-¿Ella se encuentra mejor Hunter? Se veía bastante afectada- se acerca a él y le entrega la maleta

-Es una mujer fuerte…se necesita mucho más para afectarla, la conozco-

-Te creo Hunter-

-… ¿tomaste las precauciones?- pregunta colocando unas monedas a la máquina

-Vine hasta acá en el coche de Jorge y dejamos la SUV en su casa, él está vigilando el lugar con algunos conocidos pero hasta ahora nada… creo que si pueden ser hombres de ese maldito…-

-Es una buena posibilidad, hace unas semanas introdujeron una Jaraca a su apartamento…- le ofrece una lata de Petite Cola

-Su firma…- Lucian Nellis deja escapar un silbido lleno de ira -…¿Cómo es que ese desgraciado llego a operar tan lejos después de salir de prisión y como es que se asocio con Lynn Kyle?-

-Ni idea Lucian, es bastante listo así que probablemente haya tenido un buen plan de respaldo… y conociéndolo ya debió de haberse comenzado a mover-

-Tenemos que atraparlo esta vez Rick…- da un sorbo a su refresco.

Ambos hombres se pierden en los recuerdos, Lucian era un nativo de Montreal asignado a la Armada de la RDF, por pura casualidad su portaaviones se encontraba en patrulla cerca de la zona donde el SDF-1 regreso la primera vez durante la guerra, fue ahí que experimento sus primeros combates con los Zentraedis, después de la Lluvia de Muerte su unidad fue asignada a América del Sur, ahí trabo una amistad con Soltillo…

Una que termino cuando el último al igual que con Rick trato de matarlo, cuando comenzó a tener sospechas sobre la conducta criminal de miembros de la RDF. Excepto que no fue tan discreto, en su caso fue una bomba colocada en su automóvil… la bomba no lo mato a él, aunque no escapo ileso, le daño su vista lo suficiente para alejarlo de los VT… pero sí mato a dos miembros del escuadrón de Rick, del cual Lucian era el segundo al mando.

-Lo haremos amigo… todos tendremos una pieza de ese cabrón bastardo- sentencia Hunter

-Amen Hermano…-

Poco después ambos hombres se despiden, con Rick regresando al apartamento con Lisa, no le sorprendió encontrarla trabajando.

-Esta mujer es una adicta al deber- se acerco al sofá, ahí estaba ella sentada revisando informe tras informe. Coloco sus manos sobre los hombros dándole un pequeño masaje.

-La cena estará lista dentro de poco…yo me encargo- Rick mira a Lisa con amabilidad

Ella solo lo miro sin embargo no dijo nada, simplemente le beso la mejilla y regreso a su trabajo.

Poco después los aromas provenientes de la cocina hacen que Lisa se acerque al lugar y observa a Rick preparar los ingredientes de un guiso. Siempre ha sabido que el piloto sabe cocinar, supone que se debió a no tener una madre que lo hiciera por él, pero por alguna razón se pregunta si será tan bueno en eso como lo es en otras cosas… el pensamiento la ruboriza, había logrado dejar de imaginarse por unos minutos, el cómo sería volver a ser tomada por Rick, pero ahora a pesar del cansancio y todas las circunstancias que rodean el regreso del piloto a su vida

-A quien tratas de engañar, él nunca se fue de tus pensamientos-

Pero se controla

-Huele delicioso ¿qué es?-

-Se llama moqueca, es un cocido de pescados elaborado con cebollas, pimiento, tomate y hojas de cilantro y pimienta malagueta, todo ello elaborado con azeite de dendê

-¿azeite de dendê?-

-Aceite de palma y leche de coco…- reprime una sonrisa -Se cuece lentamente y no se le añade agua. El plato es de origen indígena brasileño y originariamente se elaboraba con hojas de diversos árboles-

-¿Puedo probarlo?- se acerca y toma una cuchara de la tabla

-Seguro…-

Rick le permite pasar a su lado y colocarse frente a la estufa, mientras que Lisa inhala y se deja abrumar por los aromas, su rostro parecía se mostraba tranquilo y su cuerpo se había relajado. Fue el momento en que Rick pudo contemplar la figura de Lisa por primera vez… había cambiado de manera notable… su cuerpo era mucho más atlético lo que asentaba las curvas de la mujer, sus ojos se habían endurecido… pero podía reconocer tras la fachada de la oficial fuerte e independiente de antaño, a la mujer tímida y retraída que se esconde tras ellos.

-¿Dónde aprendiste a cocinar de esta manera Rick?- la respuesta viene en forma de un par de brazos que la rodean firmemente por la cintura y le impiden darse vuelta -¿Rick que…estás haciendo?- habla con esfuerzo al sentir los labios del piloto por su cuello.

-¿Qué crees que hago cariño?- las manos de piloto dejan su cintura y se introducen debajo de los jeans y la blusa de Lisa acariciándole los pechos y sus bragas -…necesitas relajarte Lisa… pero no te preocupes ya estoy aquí…- y con eso la acerca a su cuerpo.

-Por favor… no es el mejor momentos- obstinadamente se resiste a ese hombre que parece conocerla mejor de lo que ella misma lo hace. Nota como la acerca a su cuerpo y a pesar de la ropa siente no solo el calor que emana de Rick, también nota como su erección crece con cada segundo que ellos permanecen unidos.

-Dime pequeña ¿Con cuántos hombres estuviste mientras estuve fuera?- le pregunta casi susurrándole al oído

-¡¿Qué?- No puede creer que de todas las preguntas posibles sea precisamente esa la que Rick tenga en la cabeza…-No sé de qué me estás hablando Rick-

La tiene donde quiere aprovechando su desconcierto la mantiene de espaldas a él, la lleva a un costado y la hace que se apoye en la tabla mientras la mantiene presionada a su parte baja y se frota en su cuerpo.

-¿Con cuántos hombres tuviste sexo mientras yo estuve fuera…- de nuevo le pregunta con esa voz ronca que excita tanto a Lisa.

Ella no sabe responder, es consciente de que si lo hace caerá de nuevo en el juego de Rick. Cualquiera que este sea seguro involucra indagar en la intimidad de Lisa y no es algo que por los momentos se encuentre dispuesta a conceder. Aun así, ¿cómo contestarle y salir del predicamento?. No puede pensar en una respuesta. No cuando sus manos recorren con atemorizante familiaridad cada parte de su cuerpo, cada terminal nerviosa y cada lugar por más intimo que este fuera.

-¿Con que esas tenemos? Sigues siendo la misma testaruda… ni hablar que remedio-

Por unos instantes cree que lo ha conseguido, ha detenido el ataque de Rick, pronto se da cuenta de su error. Lo siente sonreír en su mejilla y después escucha caer sus jeans… las bragas le siguieron después. Vuelve a sentir sus dedos dentro de ella y escalofríos demasiado familiares regresan a ella, pronto comienza a gemir y se retuerce ante el toque de Rick.

-¿Entonces cariño?-

-¡No es posible! ¡No de nuevo!- Lisa es bastante consciente de que no tiene defensas suficientes hacer desistir al piloto… hasta que Rick se detiene por si solo

-¡NO!- su voz sale mucho más aguda de lo acostumbrado.

-¿No? Tú no me dices lo que quiero saber… yo no te hago acabar… es sencillo- replica Rick con sus dedos aún dentro de ella.

-Maldito…-

-Ese lenguaje…- Rick aprieta uno de sus pezones

Con cada caricia de los dedos del piloto la resistencia de la mujer parece menguar, no le importa que hace unas horas alguien haya tratado de matarla, su único sospechoso este muerto y ella tenga que esconderse. No, lo único que importa es el hecho de que esta cerca de conseguir un ansiado orgasmo semidesnuda en la cocina de un extraño.

-Nueve…-

-¿Nueve qué?...-

-Hombres…fueron nueve con los que tuve…sex… relaciones…-

-¿Algún novio, amigo con derechos o solo son cosas del momento?- intensifica su masaje

-Cosas del momento…- contesta entre gemidos

El rostro del piloto esta en blanco no hay el menor rastro en sus ojos o expresión que indiquen que la última revelación le haya afectado de alguna manera. Sus dedos continúan su acción

-Ves no fue tan difícil…- su voz parece tranquila y eso calma a Lisa -…creíste que me enojaría ¿Verdad Lisa?-

-Sí- descansa su cabeza en la tabla mientras los temblores aumenten en intensidad

-…Bueno supongo que es lógico que lo pensaras… pero recuerda que fui yo quien te dijo que lo hicieras, así que realmente eso es algo que no me preocupa- la respuesta casual intrigo a Lisa

-No te detengas esta vez Rick…ya casi-

Entonces escucha sonar la alarma de un cronometro que Rick había programado.

-¡Ah! Ya esta…- se separa de ella y se lava las manos en el fregadero -Lisa cariño te importaría preparar la mesa mientras yo sirvo- le dice mientras agrega un poco de sal y se dispone a servir los platos… ignorando a la mujer semidesnuda que contrabajo se sostiene.

Lisa no puede creer que la haya dejado a punto de llegar al clímax, para servir la cena. Siente deseos de agarrarlo a golpes y patadas, incluso juega con la idea de usar una sartén y reventársela en la densa cabeza del piloto…

-Te dije antes que esta noche usaríamos la cama Lisa… así que prepara la mesa- la voz de Rick sonó no solo firme también fría.

Lo que provoco que la mujer pronto se arreglara su ropa y se dispusiera a preparar la mesa, maldiciendo por lo bajo y con una mirada de muy pocos amigos hacia el piloto. Con todo y eso, se movió como por un resorte busco un mantel nuevo, los cubiertos, vasos, el refresco y espero al piloto que traía la cena… El olor que la moqueca caliente desprendía provocaba que Lisa casi babeara y cuando Rick le sirvió su plato, fue mucho mejor cuando por fin pudo probar todo el guiso y no solo el caldo.

-¡Dios! Esto esta delicioso Rick…-

-Disfrútalo es para ti cariño, te ayudara a recobrar tus fuerzas-

Ambos comienzan a dar cuenta de la comida sin decir una sola palabra mientras lo hacen solo disfrutando del silencio. Cada uno roba unas cuantas miradas furtivas al otro mientras detallan las diferencias que al cabo de cuatro años ambos poseen. Al terminar de cenar Rick se encarga de los trastes bajo las protestas de Lisa.

Después la lleva al sofá de la sala donde ambos se sientan y se acurrucan uno junto al otro con Rick dándole un pequeño masaje a la espalda y pies de Lisa y está disfrutando de las atenciones del piloto. La atmosfera era relajada, ayudaba también las velas aromáticas que el piloto había traído conseguido y las copas de vino que completaban el cuadro… lentamente ambos comienzan a abrirse al otro.

-Después de que renuncie…-

-Pasaste a reserva…-

-Lo que sea… al Almirante no le quedo más opción que hacer cambios en su equipo…Vanessa termino convirtiéndose en Capitana, responsable de Base Macross… Sammy se convirtió en la nueva jefa de personal… los peor parados fueron Max y Mir…- Lisa reprime una sonrisa triste

-Max a cargo del Satélite Fábrica supervisando la construcción de las nuevas naves de la RDF junto con Lang y Mir como responsable de la academia de las Fuerzas Espaciales… a ninguno de los dos les hizo gracia convertirse en deskjockeys…- hay un tono de reproche en Rick pero también algo de broma

-Supongo que aún me odian por eso…-

-Odiar es una palabra muy fuerte… pero yo revisaría el ponche de navidad si te invitan a su fiesta…-

-Créeme lo hago…-El último comentario provoco las risas de ambos -¿Sabías que cuando Claudia falleció…su cuerpo quedo tan… dañado que el Almirante decidió que sería mejor un ataúd cerrado?- la mirada de Lisa se pierde

-Lo siento… Lisa, lamento no haber estado en ese momento… para ti…- la acerca y la abraza con intensidad

-Cumplías con tu deber Rick no hay nada que perdonar en eso… pero debes entender que por esa misma razón yo no puedo detenerme… no hasta hacerle justicia a Claudia… no mientras Lynn Kyle este aún libre y escondiéndose en algún lugar-

Al escuchar sus palabras Rick no duda de la determinación de Lisa, no cuando el mismo está decidido a atrapar a Soltillo cuanto antes. Es una gran coincidencia que su búsqueda lo haya enviado de regreso a Macross junto a ella… sin embargo parte de él no ignora lo que esto significa…

-¿Y si te dijera que Lynn Kyle es la menor de tus preocupaciones Lisa?- eso provoco que ella girara la cabeza y lo mirara atentamente.

-¿La serpiente que introdujeron en tú casa?-

-Como olvidarlo Kyle se ha vuelto muy melodramático…-

-Ese no fue Kyle… Lisa fue alguien mucho peor…- comienza a contarle su historia con Víctor Soltillo -…en un principio nadie sospecho de él, de hecho muchos se negaron a considerar dicha posibilidad. El no solo era uno de los jefes en el Comando del Amazonas, también era muy respetado y apreciado por las tropas…pero Khyron y Azonia seguían escapándose sin explicación alguna… fue entonces que se decidió poner una trampa para el espía…-

-¿Qué paso?-

-Resulto que uno de los miembros del equipo le aviso a Soltillo de la trampa…veras esa suboficial era su amante… así que en secreto arreglo atentados contra el equipo… los haría parecer como trabajo de terroristas zentraedis… elimino a buena parte del equipo incluyendo a esa pobre mujer…-

-¿Trato de matarte a ti?- le toca el pecho

-Lo intento que de eso no te quepa duda… esto fue un regalo de Azonia de parte de Soltillo… una piloto Quadrano convertida en asesina, se introdujo en mi casa mientras me estaba bañando y me apuñalo… paso bastante cerca del corazón- Lisa trago seco al escuchar el relato de Rick -Ese fue su error… mientras me desangraba ella coloco un video donde Soltillo se burlaba de nuestra investigación y admitía que trabaja con Khyron… yo aproveche y me arrastre hasta debajo de mi cama donde tenía mi pistola de respaldo y le dispare a la mujer… ella no murió en silencio Lisa… se ahogo en su propia sangre mientras me miraba con ojos aterrados. Después de eso desperté en el hospital 1 mes después, Soltillo se había dado a la fuga… la grabación que recuperaron en mi casa fue la confesión que se necesitaba...-

Rick hace una pausa ese fue el momento que la vida cambio para él. A partir de ese momento decidió en entrenarse para no volver a ser un blanco fácil para sus enemigos.

-Al salir del hospital reformamos las unidades asignadas a la misión… nos tomo un tiempo pero cuando estuvimos listos, comenzamos a atacar las bases de los seguidores de Khyron… llegamos tan lejos como África e incluso a algunas islas del Pacifico… después eliminamos el crucero que ellos trataban de reparar en lo profundo de la selva amazónica… lo mantuvimos en secreto, esperando atraer a el mayor número de sus seguidores y atraparlos o eliminarlos… pero eventualmente la noticia de supo y muchos de ellos se escondieron o se rindieron-

-¿Qué paso con Soltillo?-

-Lo atrapamos y estuvo en la cárcel cerca de un año, pero aprovechando sus conexiones logro un traslado a una cárcel civil de la cual se fugo… sabemos que ha comenzado a levantar su red de nuevo, creíamos que no debería ser muy grande…-

-Hasta que se asocio con los P&L y tuvo acceso a sus recursos y contactos…-

-Aún no sabemos si se asociaron o no pero seguro comparten muchas metas similares Lisa-

Después de conversar por un rato, Lisa sintió el cansancio y se dispuso a dormir, Rick la llevo cargada entre sus brazos hasta una de las habitaciones y dejo que descansara por los momentos, mientras el mismo esperaba que la noche avanzara más y más.


Aprovechando entro al "estudio" del dueño de la casa y tras hurgar en varios cajones saco varias cosas que necesitaría para esta ocasión.

-Seguro Wendy entenderá cuando le explique y si no siempre le puedo pedir a Jay que interceda por mí- murmura en silencio Rick, para después dirigirse a la habitación.

Lisa estaba tendida sobre las sábanas como una virgen dispuesta para el sacrificio, con los brazos y las piernas estirados en la oscuridad. Notaba una sombra entre los muslos. Un hombre. No podía verle la cara. Unos hombros inmensamente anchos bloqueaban el resto de la habitación. El deslizaba unas manos poderosas por sus muslos hasta llegar a las caderas. Sintió un hormigueo en todas las partes que él tocaba. Entonces, le puso la palma allí, y todas las sensaciones convergieron en un dolor imparable que él incrementó frotando el clítoris con el pulgar de una manera ardiente e implacable.

Lisa se removió inquieta, intentando captar mejor aquella sensación. El deseo se multiplicó, se agudizó, creció como una tormenta tropical arremolinándose a su alrededor. Gimió y trató de agarrarse a algo para mantener el equilibrio, pero no encontró nada. No tenía escapatoria. El se aseguraba de que notara cada uno de los hábiles y suaves roces de sus manos... Pero no le daba suficiente como para que alcanzara la liberación.

-Más... ¡Por favor!- Lisa gimió mientras se movía, presa de una agitada necesidad.

El se detuvo; no movió ni un músculo, no siguió proporcionando aquella atención tan perfecta a su clítoris. El dulce dolor entre sus piernas se volvió voraz.

Lisa quiso implorar, pero no podía hablar. Gimió de frustración. Como si él la hubiera entendido, comenzó a prodigar nuevas caricias a su clítoris; más duro, más rápido... casi la presión perfecta para lanzarla hacia un orgasmo explosivo. Incrementó las sensaciones deslizando algo en su interior y aguijoneando un sensible lugar y haciendo que se ahogara en una piscina de necesidad.

En alguna parte de su mente nebulosa sabía que estaba inmersa en una increíble fantasía sexual, pero aquello era demasiado delicioso para despertarse. Saber que todo estaba en su cabeza hizo que se dejara llevar por aquel creciente placer. Dios, el hombre de su sueño sabía cómo tocar su cuerpo... ¿no era como alcanzar el paraíso?

Arqueó la espalda, alzando su cuerpo y apretando los puños mientras se movía con alocada agitación en busca de aquel pequeño roce donde más lo necesitaba. Estaba casi al límite, a punto de explotar. El se alejó de nuevo, proporcionándole una caricia más suave, evitando los lugares más sensibles. Ella gimió en protesta.

Necesitaba aquello. Puede que fuera un sueño, pero era muy vivido. Quería ver a su amante, preguntarle por qué la atormentaba de aquella manera, quería suplicarle que le diera alivio.

-Lisa...- El susurro fue tan real como el cálido aliento contra su pecho.

Abrió los ojos. Rick estaba arrodillado entre sus piernas. Su cuerpo hacía sombra sobre ella y la observaba con una mirada fija y depredadora. Llevaba sólo unos descoloridos vaqueros que dejaban al descubierto sus músculos abdominales. Tenía cerrada la cremallera, pero no el botón y, en aquel punto, asomaba el final de la protuberancia que tensaba la bragueta. Lisa casi se atragantó. Su deseó alcanzó un grado más elevado.

Sin dejar de mirarla a los ojos, él la cogió por los muslos y deslizó las manos hacia arriba, de regreso a su sexo húmedo y anhelante. Comenzó a juguetear con su clítoris.

Lisa supo que lo que había estado sintiendo no había sido un sueño. El piloto la había llevado hasta la misma orilla del clímax y la había dejado allí, anhelante y dolorida. Tal y como había prometido que haría.

Deseó arrancarle la cabeza a mordidas, decirle que la dejara en paz. Pero si le decía eso, él tomaría el desafío como algo personal. No podría disfrutar del orgasmo ni ahora ni en mucho tiempo. Y Rick habría cumplido su cometido como ella imaginaba que hacía todas las cosas, completa y hábilmente. Por culpa de sus doctas caricias, necesitaba lo que sólo él podía darle... si se decidía de una vez.

-¿Rick?- Alzó las caderas hacia él, implorándole todo lo que le permitían el orgullo y la aprensión.

Se temía que las palabras la dejarían expuesta de una manera que no lo hacía la desnudez. Admitir que ansiaba ser cubierta, llenada, cuando estaba impotente ante sus caricias le parecía tan inteligente como sumergirse en aguas infestadas de tiburones. Hunter era perfectamente capaz de acabar con su resistencia y devorarla viva.

El pícaro brillo en sus ojos y su sonrisa ladeada le dijeron a Lisa que él sabía todo lo que ella estaba sintiendo y temiendo.

-¿Quieres algo, cielo?

Lisa apretó los labios. Era una adulta y una Hayes podía ocuparse sola de sus orgasmos. Estaba acostumbrada a hacerlo.

Pero cuando intentó mover el brazo situado por encima de la cabeza para deslizar los dedos entre sus pliegues mojados, se encontró con que estaba encadenada a la cama. Trató de mover el otro, con el mismo resultado. Una profunda furia y un intenso pánico la envolvieron.

-¿Me has atado a la cama?-

-En realidad te he esposado. Y aunque estén forradas de piel, he utilizado unas esposas de acero cuyas cadenas están soldadas a unos soportes anclados a la pared detrás del cabecero.

En otras palabras, no podría ir a ningún sitio hasta que él estuviera dispuesto a soltarla. Ahora sintió más pánico que furia. Pero también notó una nueva oleada de deseo. Desde el momento en que se habían visto, Hunter había intentado dominarla verbal y sexualmente, sin embargo ahora las cosas se habían puesto muy serias. Cadenas y esposas de acero.

-¡Oh, Dios!-

-No estoy preparada para esto- farfulló con la voz entrecortada.

-Tu cuerpo sí que lo está, es tu mente la que lucha contra ello. Vamos a ayudarla un poco. Te has ganado el castigo a conciencia-

-Así que me has encadenado a la cama y vas ¿a qué? ¿A negarme el orgasmo?- Sólo de pensarlo lo deseaba con más ardor.

-Y te lo negaré cada hora hasta que cooperes. Tal y como te prometí-

Oh, santo Dios. Lisa ya le deseaba tanto que estaba a punto de morirse. ¿Cómo sería aquella sensación cuando él la llevara más allá? A ella no le gustaba que la controlaran así. No le gustaba que la controlaran, punto.

-¡Vete a la mierda!-

-Si es eso lo que quieres...- Rick se recostó sobre ella, sosteniendo su peso en los codos -Pero quizá sería mejor que aprendieras un poco de sometimiento. Si me obedeces te darás cuenta de que puedo ser tan complaciente como desees-

Lisa sintió la piel del pecho del piloto sobre los senos, los músculos de su abdomen sobre el vientre. Notó que colocaba una erección de proporciones gigantescas entre sus muslos separados. El clítoris le palpitaba de deseo. Cuando intentó cerrar las piernas para incrementar el placer, se encontró con que también las tenía inmovilizadas.

Se le escapó un jadeo. Sentirse tan indefensa la excitó todavía más. Dios mío, ¿por qué encontraba todo eso tan condenadamente erótico? Encima de ella, Rick sonrió; un destello desconcertantemente blanco en la oscuridad.

-Sí, también tienes atados los tobillos, están amarrados con cadenas ancladas a soportes de titanio debajo de las tablas del suelo. Sé muy bien cómo porque ayudé Jay a instalarlos…lo que hace ese pobre hombre por su esposa-

-¿Piensas mantenerme atada hasta que me rinda?- Notó que su intimidad se llenaba de humedad.

-No. Quiero hacerte pagar tu desobediencia, pero no pienso obligarte a hacer nada. Una vez que el castigo acabe, te soltaré. Pero ya que todo esto comenzó por negarte a cooperar, puedes ponerle fin ahora...-

-¿Eso significa que si me niego seguirás jugando conmigo?- espetó ella.

De acuerdo, no le hacía ascos a ese orgasmo que deseaba tan ardientemente y que sólo Rick podía proporcionarle, pero todo era demasiado fuerte, demasiado intenso con él, no sólo su cuerpo, y aquello la asustaba a muerte. Aquella lucha por el poder... Toda esa mierda comenzaba a recordarle en exceso a su padre. Si cedía ahora en esa menudencia, Hunter tomaría ventaja más adelante.

-Quiero tener una mujer sumisa, no un perro bien adiestrado. Y mi intento de ir despacio y tranquilizarte paso a paso no nos llevaba a ninguna parte-

-¡Vete al infierno... ohh!-

El había interrumpido su protesta lamiéndole el pezón, y aguijoneando luego el duro brote con el pulgar. El pellizco era una sacudida de dolor, un mordisco en su carne caliente seguido por un lametazo tranquilizador. Rick homenajeó de manera similar el otro pecho hasta que ella sintió los dos pezones hinchados y palpitantes de deseo. Lisa quería mantenerse firme, arrojarle su seducción a la cara, pero terminó arqueándose hacia su boca en una súplica silenciosa.

Hunter se deslizó entonces por su cuerpo, llevando los labios a la sensible parte inferior de los pechos, acariciando sus costillas. Le introdujo la lengua en el ombligo y le rodeó las caderas con los brazos de una manera que sólo podía describir como posesiva.

Lisa tragó saliva. Ese "castigo" que supuestamente se había ganado parecía más dirigido a abrumar sus sentidos que a probar que él podía imponerle su voluntad.

Se estremeció de miedo.

-¿Por qué me estás haciendo esto?-

El piloto se quedó paralizado, levantó la cabeza y le lanzó una mirada penetrante.

-¿Qué es lo que crees que te estoy haciendo?-

-Intentando demostrar que eres un hombre y que como tal puedes doblegar a una mujer a tu antojo, y que para ello te da igual pisotear mi independencia y mi autoestima. Que me puedes hacer suplicar un orgasmo porque, sabe Dios por qué, puedes hacerme sentir explosivas sensaciones. Pero al hacer eso, estás tratando de poseer mi alma. Y puedes irte al infierno porque no pienso dártela.-

El arqueó las cejas bruscamente. Pareció sentirse insultado. Se quedó pensativo. Por fin, fue preocupación lo que atravesó los angulosos rasgos de su cara.

-Cielo, todavía no lo entiendes. No estoy haciendo esto por ti. Lo hago por nosotros. No podremos estar juntos hasta que seas honesta conmigo y contigo misma. Ansías que domine tu cuerpo, aceptas mis caricias como si la rendición fuera lo más natural del mundo para ti, pero tu mente se interpone entre nosotros. Bien sabe Dios qué te he dicho por activa y por pasiva que quiero ser el hombre que complazca todas tus fantasías durante el resto de tu vida, sin embargo tú sigues pensando que lo único que quiero es humillarte y doblegarte cuando lo que quiero es construir algo para nosotros. No puedes estar más equivocada. ¿No lo entiendes?-

Hizo la pregunta mientras le acariciaba el vientre con la nariz y los labios, luego le pellizcó con los dientes al tiempo que le rozaba el clítoris con la punta de los dedos. La combinación de placer y dolor fue hipnótica y seductora.

Lisa se vio dividida entre el pánico, la irritación, el miedo y la sensación de una peligrosa excitación. Sin tener en cuenta el discurso, Lisa se sentía rebasada. Rick casi había aplastado su libre albedrío y la había llevado una y otra vez al mismo borde del deseo. Se retorció intentando quitárselo de encima, pero él no se movió ni un centímetro.

Lo cierto es que no debería doblegarse, sino seguir en sus trece.

Pero sabía que Hunter era lo suficientemente implacable para mantenerla atada a la cama hasta que dijera todo lo que él quería.

-Voy a explicarte por qué pienso como lo hago. Esto no lo sabe ni Claudia y no quiero que lo sepa... ¿Te he mencionado alguna vez que mi madre no podía elegir la ropa que se ponía cada día? el Almirante insistía en hacerlo por ella…-

Rick arqueó las cejas y encogió los hombros.

-Si eran una pareja de Amo y sumisa, no es tan raro. Yo no quiero una esclava las veinticuatro horas del día, pero algunos Amos...- solo encoje sus hombros

-No sé si él era un Amo o no. Incluso aunque lo hubiese sido, su auténtico problema es que era un Hijo de Puta. Durante los mi niñez se dedico a decirle a mi madre cómo puede estar mejor. Comenzó por elegir sus joyas porque, según... él tenía un talento innato para esas cosas que, por supuesto, a ella le faltaba. Luego empezó a elegir sus zapatos, sus camisas, sus faldas, sus pantalones... Ella no daba un paso sin consultarle porque la ha convencido de que sin él no vale nada.

Incluso en la penumbra, Lisa vio que parecía todavía más preocupado.

-Lisa, yo...-

-¡No!-No podía atreverse a tener remordimientos por obligarla a hablar. Rick había querido destapar la caja de Pandora, así que ahora iba a escuchar todo lo que tenía que decir

-Eso fue sólo el comienzo. La apartó de todos sus amigos fingiendo conflictos cuando había cualquier tipo de acontecimiento, inventando "crisis" cada vez que ella había hecho planes. Al poco tiempo, incluso los amigos que conservaba se dieron por vencidos.-

El Almirante la convenció de que él era mejor para ella que todos los demás juntos. Mi madre trabajaba en causas sociales. Pero la echaron… siempre creí que mi padre tuvo que ver ¿Sabes qué dijo él? Que tal vez no tuviera tanto talento como ella pensaba, que todos estarían mejor si se quedaba en casa. ¡Decirle eso a mi madre, que tanto amaba su trabajo! Aquello le hizo perder la satisfacción que le proporcionaba ayudar a los demás. Pero él la atemorizó hasta tal punto que ni siquiera buscó otro, medio de salir adelante. Le caducó el permiso de conducir y la ha convencido para que no lo renovara. Fue así hasta el día de su muerte-

-Tienes razón. Era un hijo de puta- dijo Hunter con suavidad. Lisa se interrumpió y clavó la mirada en él en la oscuridad. No le estaba dando la razón sin más, lo decía sinceramente. De alguna manera, toda la mezcla de cólera, pánico y deseo se transformó en pesar. Se le llenaron los ojos de lágrimas.

-Papa es quien mandaba en casa, mi madre solo era una sombra. Le daba miedo hasta respirar sin el precioso permiso de papa. Era un... caparazón vacío. Entonces, el cáncer llego...creo que fue lo mejor que le pudo pasar a ella-

Unas lágrimas ardientes comenzaron a resbalar por su cara, intentó enjugárselas, pero se lo impidieron las cadenas. El desamparo y una impotente cólera la inundaron una vez más. Dios, lo que había sufrido su madre...

Lisa hizo una pausa, incapaz de volver a vivir el horror de su hogar. Rick había querido que ella le confesara su doloroso pasado para poder desatarla, pero ella estaba a un pelo de ceder a algo que podía destrozarla. De acuerdo, Hunter no la había menospreciado. Pero ella quería que él supiera por qué el control que quería ejercer sobre su vida la asustaba de esa manera y dejara de intentar obtener su alma.

-¡Alto! Bien sabe Dios qué atándome de esta manera puedes hacer lo que quieras conmigo y yo no podré detenerte. Es probable que consigas que me guste, pero yo... tenía que decirlo-

-Vale. Shhh...- Hunter le besó la frente, le acarició la mejilla -Gracias por compartir la situación de tu madre conmigo. Aprecio el coraje y la confianza que requiere- Su voz, sorprendentemente tierna, la tranquilizó -Creo que ahora te entiendo mejor. Temes que el poder que ejerza para controlarte en la cama afecte al resto de tu vida. Antes de estar conmigo jamás habías estado ni diez minutos con un Amo, pero sí un montón de tiempo con tu padre. Es normal que tengas miedo-

De todas las cosas que él podría haberle dicho, aquélla fue la que más le sorprendió. Y la que provocó más lágrimas.

-¿No crees que haya dicho ninguna estupidez?-

-No. La relación de tus padres te afecto y ahora te sientes amenazada por mi, queda de mi parte demostrarte que a mi lado no corres peligro-

A Lisa volvieron a llenársele los ojos de lágrimas. Quería creer que eran provocadas por el cansancio y la frustración por no haber podido alcanzar el orgasmo que tan desesperadamente necesitaba. O quizá sus malditos ojos estaban inundados por haber recordado tantas cosas sobre su madre, cosas en las que normalmente no pensaba. Pero sobre todo, era Rick. Era tan perceptivo... Parecía capaz de ver la situación desde un punto de vista distinto del suyo.

-Guau- No estaba acostumbrada a eso.

-Ahora mismo no pareces un idiota de ésos que se sienten mejor haciendo sentir peor a los demás- Lisa respiró hondo, hizo una pausa pensando todavía la respuesta. Hunter se esforzaba por ser justo, así que ella debería hacer lo mismo -Por lo menos en cuanto a su misión... pero no Aun pero por lo menos podía ser sincera sobre si misma...

-Rick después de haber oído el silbido de una bala a unos centímetros de mi cara, no dudo que corro peligro. Quiero que sepas que en ese momento pensaba en ti, y sé que puede que me haya librado de quienes quieren matarme, sí- la angustiaba admitir eso -pero es probable que no tarden mucho en volver a encontrarme. También sé que tú has recibido entrenamiento especial en estos años, y que los hombres alfa como tú quieren proteger a su mujer o a sus posesiones y admito que no sé cómo ocultarme de un asesino-

-¿Pero?- Maldición, su tono hacía que aparecieran más lágrimas.

-No creo que pueda soportar que quieras colarte en mi mente. Diversión casual, sexo normal... Sí. Pero lo que quieres...-

-En una unión intensa, dos personas no sólo unen sus cuerpos en busca del orgasmo, sino también sus mentes y sus corazones para que el placer que comparten sea todavía mayor. Cuando alguien se entrega tan completamente a su pareja, consigue que lo que se crea entre ellos sea tan sólido que jamás se puede romper. ¿No quieres eso para nosotros?-

Lisa no podía apartar los ojos de su solemne e inquebrantable mirada, oculta en la penumbra. Se estremeció de pies a cabeza. Cuando él describía ese tipo de relación, sonaba muy hermoso. Pero no era real. Aquello no era una postal de Hallmark ni una película romántica.

-No cuando tú empiezas a mangonearme. Y yo no puedo...-

-Tú no eres el tipo de mujer que huye de sí misma. Me niego a creerlo. En vez de enfrentarte a tus miedos o a mí ¿prefieres conformarte con orgasmos poco satisfactorios con alguien como Riber, que jamás te saciaría de verdad?-

Lisa no se engañaba. Si le decía que nunca había llegado a eso con Karl serian puntos que usaría Rick su favor... era mejor desviar el tema...-

-No me puedes hacer creer que has tenido esta clase de relación con cada mujer que te has acostado-

-Tienes razón- suspiró -Es la primera vez. La única-

Aquellas palabras la afectaron, a pesar del peligro que representaban. Y las condenadas lágrimas no paraban de manar. Rick había conseguido romper algo dentro de ella. ¿qué deseaba ahora que había puesto todas las cartas boca arriba? Ahora lo deseaba más. Desesperadamente. Si bien la aterraba. Y la hacía seguir llorando

-Maldición.-

-Cielo, confía en mí. No soy tu padre y tú definitivamente no eres tu madre. No te subestimes Hayes tú tienes carácter... Cuando algo te moleste, lo hablaremos. Quiero saber cómo te sientes y qué es lo que te pasa por la cabeza- Suspiró y le apartó el pelo de la cara con suavidad -Muchos Amos quieren sumisas dulces que no supongan ningún reto. Podría coger el teléfono ahora mismo y llamar a una de las docenas de sumisas que conozco, pero sólo tu sumisión es tan buena como mi dominación. Es tu vitalidad y tu pasión lo que quiero, y que contribuyas libremente a ello. En circunstancias normales jamás interferiría en tu trabajo ni en tus amistades. Si alguna vez me comporto como tu padre, tienes permiso para cortarme los huevos. Quiero adiestrar tu cuerpo, no esclavizar tu vida-

-¿De veras?-

Lisa se mordió los labios mientras miraba fijamente el hermoso rostro de Hunter; sus ojos, tan azules incluso en la penumbra. Él le sostuvo la mirada en todo momento, sin parpadear. Sin apresurarla. Las palabras resonaron en su mente.

El había explicado la situación perfectamente. Ahora ella tenía que decidir. ¿Quería regresar con su solitaria e insípida, o someterse a él?

-OK- Lisa soltó el aire de golpe y asintió temblorosamente con la cabeza -Si no me agobias demasiado, intentaré someterme a ti-

Rick sonrió.

-Te pareces a Yoda. Pero la cuestión no es intentarlo, sino hacerlo-

Sí, con Rick sería todo o nada. Y hasta entonces, Lisa lo había hecho todo a medias. Si quería eso, si quería realmente que él colmara esa necesidad, ese doloroso vacío que jamás había logrado satisfacer, iba a tener que cooperar. Hunter no podría proporcionarle aquella elusiva satisfacción final si ella no se lo permitía.

-Bueno- tragó saliva -lo haré-

Una decidida expresión de satisfacción inundó los sombríos rasgos masculinos.

-Gracias- Aquella mirada la llenó de placer. Por lo general, no le importaba nada lo que pensara un hombre. Su padre había conseguido que no se esmerara demasiado en complacer a ningún varón. Pero por alguna razón, con Rick era diferente. Sí, resultaba insistente e inquebrantable, pero no parecía querer darle órdenes sólo por el placer de satisfacer a un yo cavernícola ni por demostrar quién llevaba los pantalones en esa relación. Tenía un propósito. Y si ella quería sus sonrisas, su afecto y aquellas caricias suaves y perfectas -y ese orgasmo que le había negado antes- iba a tener que hacer lo que dijera.

Él le rozó la mejilla con ternura y le cubrió los labios con los suyos. Los pensamientos de Lisa se disolvieron. El beso fue una caricia más suave que un susurro, pero más impactante que un martillo. Suspiró temblorosa. Una agitada sensación le atravesó los pechos y sus pezones se erizaron otra vez. Aquella emoción iba más allá del simple deseo de que la tocara, se había convertido en un alocado anhelo de ser importante para él. Le había traspasado el corazón haciéndola consciente de una conclusión aterradora: él y ella debían fusionarse por completo.

Lisa se dio cuenta de que Rick se contenía porque ella lo ansiaba.

Arqueó el cuello todo lo que le permitieron las cadenas y unió sus bocas en una súplica silenciosa. Se ofreció, se curvó hacia él, diciéndole de mil formas sutiles que era bienvenido.

En lugar de aceptar lo que ella le ofrecía, Hunter se apartó y la miró fijamente como si fuera un acertijo que debía resolver. Estar desnuda bajo aquella luz tenue, prisionera de su penetrante mirada, la hizo ser consciente de su propia piel, del ventilador que giraba en el techo haciendo que una fresca brisa le rozara los pezones expuestos, de la carne hinchada y mojada entre sus piernas. Atada como estaba, no podía ocultar nada. Pero en lugar de retorcerse de incomodidad como sería usual, notó que la sangre le hinchaba más los pezones y el clítoris, que le hormigueaba la piel.

La mirada de Rick era íntima, voraz. La gruesa cordillera de su miembro era perceptible tras la cremallera de los vaqueros. Saber que era ella la que le ponía en ese estado le hizo sentir una emoción casi ridícula. Se arqueó, ofreciéndole los pechos sin palabras, necesitando que los tomara.

Como si le leyera la mente, Rick pasó el dedo por la dura cima de un pezón antes de dibujar una línea por encima de su vientre hasta su anegado sexo. Ligero y juguetón, cada roce tenía como finalidad excitarla todavía más. La atravesó una nueva oleada de placer.

-¿Qué es lo que quieres, cielo? Dímelo-

Lo que ella quería era que la cubriera con su cuerpo, que cada centímetro de esa erección que abultaba los vaqueros se hundiera profundamente en su sexo mientras se esforzaban por alcanzar un clímax asombroso.

Alzó las caderas hacia él en una silenciosa invitación, esperando que comprendiera.

El clavó la mirada más abajo, entre sus piernas, pero no se acercó a ella.

-Lisa- le advirtió -Cualquier relación entre un Amo y una sumisa parte de una buena comunicación- Comenzó a sonar la alarma del móvil de Rick. Él le lanzó una mirada penetrante -Ha llegado la hora, cielo. Es el momento de otro castigo. Dime qué es lo que quieres o prepárate-

Ella se sintió enervada ante la atenta mirada de él, ante su calma. ¿Cómo decirle a un hombre tan lleno de control y capacidad de mando que querías que te hiciera de todo, pero que eso te daba un miedo mortal? El ya lo sabía. ¿Por qué tenía que hacerla sentir más vulnerable todavía?

-Yo... yo... -Estaba muerta de miedo-

-De acuerdo pues. Lástima...- Comenzó a abrir los cajones de la mesilla de noche con los dientes apretados. No había manera de malinterpretar su enfado y decepción.

Aquello no presagiaba precisamente un orgasmo rápido. Y una parte de ella odiaba decepcionarle.

-¡Un momento!- Respiró entrecortadamente -Si lo que quieres es que admita que te deseo, lo hago. Te deseo por completo-

El agitó la cabeza, sin mirarla siquiera. Continuó rebuscando en el fondo del cajón.

-Eso es evidente. Lo veo en tus pezones y en lo mojada que estás. No te he preguntado lo que sientes. Te he preguntado qué quieres-

Basura. Él le había dado otra oportunidad y a ella le había podido la reticencia y aquella bocaza que no sabía mantener cerrada. ¿Por qué le resultaba tan difícil admitir sus sentimientos y su deseo por él? ¿Por qué se sentía tan expuesta? Por su padre y su madre. Pero, ¿sería Rick capaz de hacerle confesar sus sentimientos para usarlos en su contra? ¿O aquellas evasivas se debían a que ella temía abrirle el corazón porque le daría demasiado poder?

Dio un respingo ante aquella fea certeza mientras observaba los movimientos rápidos y precisos de Rick. La expresión de desagrado en su rostro era como una puñalada en el corazón. Y Lisa tenía el presentimiento de que lo que él estaba buscando en ese cajón avivaría el dolor de su insatisfecho cuerpo de tal manera que eclipsaría con rapidez cualquier incomodidad mental por mostrarse honesta.

-Rick, tienes razón. Lo siento. Por favor...- Lisa deseó que él la mirara, pero no lo hizo -Esto es muy difícil para mí-

El suspiró y volvió los ojos hacia ella.

-Lo sé. Te resulta extraño y te incomoda. Lo he tenido en cuenta. Mi problema es que todavía tratas de someterte en tus propios términos y no pienso dejar que eso ocurra, cielo-

Le pasó los dedos entre los pliegues empapados. Ella contuvo la respiración ante el inmediato resurgimiento del placer. Él podía conseguir con suma facilidad que lo deseara incondicionalmente. La enervaba hasta la médula.

-Tu cuerpo ansía esto- Clavó en ella aquellas serias pupilas azules como si así pudiera hacerla entender -Ahora debe aceptarlo tu mente. Veo en tu cara la necesidad de ser sumisa, pero tu miedo se interpone entre nosotros-

Lisa quería decirle que se equivocaba, pero mentiría. Cuando el pulgar del piloto frotó su clítoris otra vez, el deseo la hizo estremecer. Se arqueó hacia él, intentando aumentar la presión sobre el pequeño nudo de placer.

Rick retiró la mano de su anhelante sexo y comenzó a sacar artículos de la mesilla y a colocarlos más arriba de su cabeza, justo donde ella no podía verlos.

-Vamos a ver si consigo que lo pierdas-

Lisa notó un sudor frío. Darle la llave de su cuerpo -y de su corazón- a alguien que era un alfa cruel como Rick la aterraba. Pero si no quería someterse realmente, ¿por qué esperaba con ansiedad todo lo que él le hiciera en esa relación sin sentido?

-Te deseo- masculló -Deseo lo que quieras hacerme. Lo que sea... Pero me aterra-

El esbozó una sonrisa que alivió la dureza de su rostro.

-Buena chica-

Gracias a Dios, el piloto cabeza hueca lo entendía. Soltó el aire que estaba reteniendo.

-¿Qué me vas a hacer?-

Al instante, la mirada masculina recobró su dureza, haciéndola estremecer.

-Haré lo que sea. Y tú lo aceptarás sin comentarios ni quejas porque confías en mí-

Lisa se mordió los labios. Su primer deseo fue decirle que se fuera al infierno, pero se tragó las palabras. Estar atada e indefensa podía ir contra su naturaleza independiente, aunque no podía negar que a su cuerpo le encantaba... y que lo deseaba ardientemente

Cómo sería entregarse a él por completo durante una noche? Sin preocupaciones, sin miedos, sin responsabilidades... Como si lo único que importara en el mundo fuera la conexión entre ellos... Aquel seductor pensamiento le rondó en la cabeza como una droga adictiva y aterradora.

Él permanecía al lado de la cama sin hacer otra cosa que mirarla y esperar a que los pensamientos abandonaran su mente.

-Lo siento- susurró ella -Por favor, no te detengas-

Él asintió bruscamente con la cabeza y luego cogió uno de los artículos que había colocado sobre el colchón por encima de su cabeza. Escuchó el ruido de un plástico al rasgarse. Él respiró hondo; su pecho parecía letal y poderoso. Lisa se moría por saber qué era lo que pensaba hacerle, pero no preguntó. Sólo prolongaría una discusión que sabía que iba a perder.

Hunter se inclinó y le succionó el pezón. Al instante la inundó una oleada de calor mientras el pequeño brote se arrugaba de una manera casi dolorosa. Los fluidos brotaron de su sexo, haciendo que los pliegues se volvieran todavía más resbaladizos. El se enderezó y bajó la mirada hacia aquel lugar antes de friccionar dos dedos sobre el hinchado capuchón del clítoris. La sensación la golpeó como un relámpago. Se retorció y se arqueó. Gimió.

-Rick...-

-¿Cómo tienes que referirte a mí cuando estamos en la cama?-

No pudo contener la respuesta.

-Señor. Por favor...-

-Bien. ¿Te habían atado alguna vez, cielo?- Cubrió el otro pezón con la boca sin dejar de mirarle a la cara.

Ella observó cómo movía la boca sobre ella, cómo la chupaba y succionaba, cómo sus mejillas se volvían cóncavas, cómo la mordisqueaba suavemente hasta hacerla gemir. Entonces, volvió a comenzar, repitiendo todo el proceso con más fuerza.

-Te he hecho una pregunta-

A pesar de que no estaba segura de a qué se refería, respondió al instante.

-No- Al ver la ceja arqueada, añadió con rapidez -Señor-

El fantasma de una amplia sonrisa se insinuó en aquellos hermosos labios masculinos.

-Estoy deseando hacer esto. Recuerda, si te resulta demasiado doloroso sólo tienes que decir "Karl". No quiero ninguna queja más. Y nada de correrse-

-¿Nada de correrse? ¿Todavía?- Lisa gimió.

Rick la ignoró y llevó la mano a sus pechos, deteniéndose justo sobre los pezones. Apretó algo entre los dedos y luego lo bajó.

-¡Oh, mierda!- Eran unas pinzas para pezones.

De una manera intensa y cruel, las tenazas apresaron su carne sensible, y ella gritó. Al principio sintió un inmenso dolor, pero se transformó con rapidez en un placer ardiente y envolvente.

De pronto notó como si los pezones se hincharan hasta alcanzar dos veces su tamaño. Le hormigueó la piel de una manera que no había sentido nunca. Su sexo se volvió a anegar de fluidos. Apretó los puños.

-¡Hunter!- tragó saliva -Señor-

-Mejor- la alabó mientras rozaba las pinzas con los dedos y las hacía girar un poco—. ¿Te gusta?

-Sí, sí, sí- Lisa no podía ocultar la verdad. -Sí.-

-Excelente. ¿Quieres que te folle?- preguntó mientras retorcía un poco más las tenazas.

Lisa nunca había imaginado que sus pezones pudieran latir con la misma intensidad que su clítoris, pero ahora era como si estuvieran conectados por un alambre invisible, listos para saltar en el momento en que los tocaran. Cada movimiento de Rick la llevaba al borde del placer y del dolor, y la certeza de que ella no podía hacer nada para evitarlo incrementaba el anhelo todavía más. Tenía que haberse vuelto loca. Jamás había pensado que se plegaría a la voluntad de un hombre, pero Rick lo había conseguido y ella todavía no se explicaba cómo.

-¿Qué crees?- gritó ella -¡Por supuesto que quiero que me folles!-

Cualquier signo de ternura desapareció de la expresión de Hunter. El ártico era cálido si se comparaba con su mirada.

-Habría preferido un educado «Sí, Señor»-

Sin duda. Y dado el mal uso que ella estaba dando a su boca, podría pasar una década antes de que él permitiera que se corriera.

-Sí, Señor- Lisa se tragó la impaciencia. Al menos todo lo que pudo. Rick se rió.

-Incluso cuando dices las palabras correctas, tu tono parece insinuar "vete al infierno". Contener tu descaro me va a llevar mucho tiempo- Y lo más probable es que estuviera condenado al fracaso.

-Maldición, lo intento-

-Silencio- Un momento después, él alzó la mano y la dejó caer golpeándole con los dedos el monte de Venus.

-¡Oh, Dios mío!- La razón le decía que debería sentirse degradada. Por lo menos, enfurecida. Pero no. Una lengua de fuego se propagó a través de su cuerpo. Le palpitó el clítoris de una manera que la dejó sin aliento. El deseo creció hasta convertirse en llamas, un doloroso e intenso latido que provocó que cada pulsación de su corazón resonara entre sus piernas.

-¿Q-qué me estás haciendo?- gimió.

El deslizó un dedo entre los pliegues empapados y luego lo alzó cubierto de brillantes fluidos.

-¿Estás intentando insinuar que no te gusta?- Se burlaba de ella. Lisa se mordió el labio para no decir nada. Rick se sentó en el borde de la cama.

-No vamos a hacer ningún progreso hasta que comiences a ser honesta conmigo... y contigo misma. Yo dispongo de todo el tiempo del mundo. ¿Y tú?-

Lisa había alcanzado el límite y él lo sabía. A Rick No le podía manipular o intimidar con una palabra o una mirada fría. Había buceado en su psique y conocía todos sus miedos, sus deseos y secretos más oscuros. La excitaba más que cualquier otro. Y aún así, ella no dudaba que la presionaría hasta que cambiara su actitud y se sometiera a él con sinceridad.

El deseo sólo se hizo más intenso cuando vio que dejaba caer los vaqueros.

-¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios!-

Alto, masculino, imponente. Con un miembro grueso, duro y largo; preparado. Lisa no podía apartar los ojos, no imaginaba cómo aguantaría siquiera diez segundos más sin que la penetrara. Cuando la tomaba, lo hacía con un determinado propósito que la hacía sentir deseable y única, algo que no había sentido antes. Algo que necesitaba ya.

-Por favor, Señor. Ya no puedo soportarlo más-

-Hmm- meditó en voz alta -No está mal. Pero todavía noto cierta crispación en ti-

Ya, claro, sólo había conseguido derribar parte de las barreras con las que se protegía. Pero Rick le había dejado muy claro que no descansaría hasta que le ofreciera toda su sumisión, su misma alma. Debía morderse la lengua para que él aliviara aquel ardor, aquel sofocante deseo que la devoraba viva.

Se tragó la cólera.

-No... Señor- Nada de crispación.

-Hace años que trato con sumisas. Conozco todas las señales. Tú estás pensando en la mejor manera de aplacarme para obtener lo que quieres, no en cómo ofrecerte para que yo te dé lo que necesitas-

Lisa se sintió más expuesta que nunca, pero el piloto tenía razón. Un vistazo a su implacable expresión le dijo que él no iba a rendirse.

Debería de haberle dolido, pensó Lisa vagamente. Pero, sin embargo, recibió con anhelo la invasión de aquella dura carne que friccionó cada sensible célula de su sexo.

El clímax se alargó, se hizo más grande. Rick apretó los dientes mientras colocaba los codos a ambos lados de su cabeza, agarrándose al cabecero para hacer palanca cuando se estrellaba contra ella. Lo hizo una y otra vez, con un ritmo cada vez más rápido. Cada embestida la impulsaba más arriba y Lisa gritó de placer... Para él.

-Sí, cariño, muy bien ¡sí!- gruñó él entre dientes -¡Así!-

Cada vez que Lisa pensaba que podría recobrar el aliento, Rick se lo volvía a robar. Su cuerpo alcanzaba un increíble orgasmo tras otro. Cuando su boca apresó la de ella, se apoderó de su lengua y le exigió todo lo que ella podía darle.

Ella se alzó hacia él, alojándole hasta el fondo, conociéndole, sintiéndose una con él. Aquello no era sólo sexo, pero no sabía lo que era. Trascendía del placer. Se había convertido en una conexión total, en pura energía y... Dios, apenas podía describir con palabras las abrumadoras y deslumbrantes sensaciones.

En ese momento Lisa supo que aquel hombre la había cambiado para siempre.

Hunter arrancó la boca de la suya y siguió embistiendo con veloces envites mientras fundía su mirada con la de ella, con los ojos intensamente azules y las mejillas ruborizadas. El sudor le caía por las sienes. Cada músculo de sus hombros estaba rígido por la fuerza de los empujes. Los tendones del cuello se tensaban con cada golpe contra su cérvix.

-Córrete otra vez- le ordenó bruscamente -Córrete ahora conmigo-

Santo Dios, si desde que había alcanzado el clímax éste no había remitido. Pero cuando él se hinchó en las profundidades de su vientre, contuvo el aliento. Rick le mordió el hombro y gimió contra su piel, estremeciéndose mientras se derramaba dentro de ella. Lisa sintió una inundación de calor abrasador en su interior, haciéndola caer de nuevo en el abismo con un grito.

-¡Rick!-

El fuego se extendió por su cuerpo una vez más. Cuando él se puso rígido, detuvo poco a poco el ritmo hasta que cada latido en el interior del sexo de Lisa fue un placer por derecho propio. Ella se convulsionó de nuevo. Emitió un último gemido y quedó desmadejada bajo él.

Unos momentos después, él se movió. Lisa escuchó un chasquido y luego un click. Notó que tenía las muñecas libres. Él le dio un firme y largo masaje en cada una mientras le besaba el hombro y las mejillas. Cerró los ojos y se acurrucó contra él, exhausta y satisfecha, mientras él la mimaba suavemente.

-Abrázame- le pidió Rick. Su voz sonó profunda, ronca, casi desesperada -¿Me abrazas?-

Sus miradas se encontraron en las sombras. Un agudo zumbido inundó la conciencia de Lisa. El había hecho el amor con ella de una manera que rozaba la perfección. De hecho, le parecía oír el Aleluya en su interior.

Hunter llevó una mano temblorosa a su cara, acariciándole un rizo que le había caído sobre la mejilla.

-Por favor-

Después de eso ella no podría negarle un simple abrazo... y, se temía, que ninguna otra cosa. Alzó los brazos y le rodeó el cuello, presionando las manos en sus hombros y su cuerpo contra el de él. Y, Dios, se le llenaron los ojos de lágrimas. El la había estremecido por completo; la había arruinado para cualquier relación sencilla y casual. Ahora era suya.

-Lisa- murmuró él, con una voz que era casi un gruñido -Tengo que decirte que... te amo-

Aquellas palabras la sorprendieron. Lisa se quedó sin respiración, cerró los ojos y los apretó con fuerza. ¿Amor? ¿Después de tanto tiempo? Era una locura. Era imposible... Su corazón comenzó a latir desbocado. Por desgracia, se temía que ella no se había quedado atrás.

-No tienes que decir nada ahora mismo- susurró él, curvando los labios en una sonrisa exhausta -Tu mirada me ha dicho todo lo que necesito-

Lisa sabía lo que él había visto: una mujer a punto de perder él corazón; una mujer muerta de miedo. Una mujer que prefería dar un discurso ante millones de personas, o conducir a miles de hombres a una batalla antes que esto. Pero pensó que ni siquiera el miedo detendría aquel proceso.

Lisa tragó saliva y escondió la cara en el hueco de su cuello. Pero aún así se vio rodeada por su olor, por su sudor y su fuerza. Y mientras él le acariciaba el pelo, susurrándole palabras tiernas contra la sien, ella sintió su amor. Un agudo sonido desgarró aquel jadeante silencio. Rick emitió una maldición y se estiró hacia la mesilla de noche sin soltarla. Lisa se dio cuenta de que se negaba a perder el contacto con ella.

El miró la pantalla de su celular con irritación. Frunció el ceño y maldijo de nuevo con más intensidad.

-Salazar, ¿qué pasa?- Tan cerca de Rick, Lisa no pudo evitar oír la conversación.

-Sé que estás ocupado jefe, pero acabamos de recibir un mensaje crítico de parte de Jay y Wendy. ¿Sabes aquel asunto que discutimos sobre su última asignación?...-

-Lo recuerdo perfectamente…-

-Pues hemos tenido noticias, parece que va hacerse-

-¿En cuánto tiempo?- pregunto algo temeroso Rick

-48 horas jefe, quizá más, quizá menos-

-De acuerdo… ahí estaré-

Lisa no dice nada al contrario finge seguir dormida mientras que Rick continua sentado en un borde de la cama.

-¡Maldición! Tengo que irme de nuevo-


Notas y Desvaríos: Disculpen la tardanza, ya conocen las excusas, no hay tiempo y el final no cuadraba del todo. Pero bueno por fin pudimos entregarles este nuevo capítulo. La verdad es que estamos agradecidos por la recepción que ha tenido esta historia entre todos los que leen esta sección y por eso una vez más les damos las gracias. El siguiente capítulo ya se comenzó a redactar y esperamos tenerlo listo durante este mes.

Por lo demás agradecemos de ante mano sus opiniones y comentarios que nos hacen llegar, así como también hacemos de nuevo hincapié en el hecho de que aquellos que tengan problema con algún aspecto de la historia por favor no la lean o la reporten… Los moderadores están bajando historias en todas las secciones y si son observadores notaran que hay menos historias que hace unos meses en la sección.

Bueno nos despedimos deseándole que les vaya bien. Hasta la próxima.

ATTE.

FER82