Capítulo 4

(Voz de Aqueron)

Aún no ha acabado de anochecer al día siguiente cuando decido volver a la casa de aquella mujer que había conseguido que por un momento, dos de mis excompañeros más fieles y nobles hubieran olvidado al menos por un par de segundos que estaban felizmente casados.

"¿Otra vez aquí?" Me dice Sebastien.

"Podría haber aparecido sin más." Le digo. "Y me he tomado la molestia de llamar."

"Al menos podrías limpiarte los pies en el felpudo." Me dice cuando entro.

"¿Se te olvidó algo antes?" Me dice.

"Pórtate como un buen escudero y haz algo como avisar a otros escuderos de aquí de tu presencia." Le digo intentando quitármelo de encima mientras percibo la presencia de la dama en una de las habitaciones de la planta superior mientras él se aleja pisando con fuerza y mascullando algo no demasiado amistoso sobre mí.

Sonrío, por algún extraño motivo es como tener de nuevo a Nick por allí, al menos en parte.

Entonces pongo la mano en el pasamanos y acaricio la suavidad de la madera pulida y barnizada para hacerla suave al tacto.

En el piso de arriba me es sencillo encontrar el camino, su presencia es demasiado potente como para obviarla, e incluso en mí ejerce esa especie de atracción de imán hacia ella.

Y entonces llamo a su puerta, un par de veces antes de notar que ha despertado.

"Que sepas que solo llamo por cortesía dado que eres una mujer." Afirmo.

"Adelante." Me dice.

"Me sorprende que sigas aquí dentro." Le digo entrando y viéndola tumbada en la cama, cubierta solo por lo que parece una manta.

"Aún tengo problemas con el cambio de horario." Me dice suavemente incorporándose para dejarme claro que sigue con la vieja costumbre del nudismo en sus propias dependencias. "Pero puedo trabajar esta noche si es necesario."

"Precisamente venia a ver cómo estabas." Le digo. "Y ha traerte un regalo de paz."

"Dime una cosa." Me dice suavemente. "El hombre de antes, Kyrian de Tracia. ¿Era el marido de Theone?"

En el clavo. Había esperado que no lo reconociera, aunque en el fondo sabía que lo haría.

"Sí." Asiento.

"Dile que lo siento." Me dice suavemente levantándose para echarse por encima la manta escarlata que había llevado. "Nunca supe que era él quien saldría herido."

"A veces los intereses humanos se cruzan con los divinos." Le digo. "Deberías vestirte antes de salir de aquí." Afirmo volviendo a tenderle la bolsa con el uniforme básico que las mujeres cazadoras solían llevar, ropas negras para fundirse en la noche.

"Sí, sé que ahora la gente no se muestra desnudo en público." Me dice. "Pero en la intimidad…"

"Supongo que la gente que acostumbras a tratar aprecia eso." Le digo imaginando a qué se refiere. "Debe ser duro."

"Siempre lo es." Afirma. "Pero al final estás tan acostumbrada que nada te duele."

En cierto modo me duele oírla decir eso, igual que me recuerda cada vez que la veo partes de mi pasado que había creído superadas pero que vuelven a salir.

Esta vez Artemis sí que se ha esmerado en hacerme pagar la libertad de tantos de mis 'hijos', los cazadores oscuros.

Y entonces la veo, se ha puesto la ropa y me mira.

Incluso vestida con los pantalones negros bien ceñidos dado que son cuero dentro de unas botas altas con tacón bajo, el cinturón metido en las trabillas y la cazadora de cuero de mujer con herrajes plateados bajo la cual se puede ver una camiseta blanca ceñida que normalmente llevarían tapada con la cazadora, está radiante como una modelo.

Entonces me mira como diciéndome que no es algo a lo que esté acostumbrada.

"Bueno, no estás tan mal." Afirmo.

"No me queda bien." Niega suavemente con ese tono que debió adoptar en nuestra época humana y que ahora tan bien domina y usa para su beneficio.

"Ya buscaremos algo que te vaya mejor, pero por esta noche creo que tendrás que usar eso." Le digo. "Vamos a salir de caza."

"Ah, sí." Asiente.

Para otra persona tal vez su forma de ser resultaría la del típico tópico de rubia tonta, pero para mí o para cualquier otro cazador, es evidente que hay algo más oculto bajo esa apariencia tan delicada y bonita, y vestida como está ahora, eso parece más evidente si saber reconocer la forma de vestir, y si no… bueno, pensarías que es una ropa que no casa demasiado con sus maneras.

"¿Tienes armas?" Le pregunto para que asienta y me muestre un par de armas disfrazadas de joyas o complementos femeninos. "Vale, eso servirá para una primera defensa."

"¿Voy a ir sola?" Me pregunta suavemente.

"No, esta noche vas a venir conmigo." Le digo. "Al menos un rato, aún ando buscándote un compañero fijo, pero de momento he conseguido que un par de Peltiers te acompañen de cerca pero no contigo."

"Ahá." Asiente.

"¿El tiempo no te ha vuelto más autoritaria?" Le pregunto bromeando.

"Aún tengo bien claro la gerarquía." Me dice símplemente. "Tú estás arriba."

"Bueno… creo que hacía tiempo que no trabajabas bajo mis ordenes directamente." Le digo sonriendo divertido.

"Tú siempre me trasmites las misiones." Me dice.

"Sí, pero ahora probablemente nos veamos más a menudo." Afirmo. "Oh, vamos, relájate. Ya no estamos en la Atlantida. Los tiempos han cambiado."

"Los tiempos cambian, los gustos también, pero nosotros seguímos siendo los mismos." Afirma ella. "Pensar lo contrario es engañarse, tal y como no duda en recordarme Artemis cada vez que se me ocurre olvidarlo por un segundo."

"Oh, vamos… relájate." Le digo. "Ahora estás aquí, y yo soy un poco más permisivo."

(Salto espacio temporal)

(Voz de Lily)

Los tiempos cambian, pero las personas no cambiamos, al menos no nosotros.

"Vaya, vaya… una dama con corcel." Me dice un hombre rubio y pálido que atraería los corazones de cualquier mujer.

"Yo no tengo…" Contesto suavemente.

"¿Quieres dar una vuelta, preciosa?" Me dice el segundo. "Tengo un descapotable perfecto esperando cerca."

Dos daimons, aparentemente solos.

"Quiero ir a una fiesta." Les digo usando mi tono más seductor. "Soy nueva y… me he perdido."

"Perfecto, podemos llamar a unos amigos." Dice el primero. "Haremos la fiesta del siglo."

"No sé si…" Digo interpretando mi papel de dama en apuros.

"Oh, vamos, te enseñaremos la ciudad." Afirma el segundo. "Pareces… deliciosa."

Sí, por fin mis dones hacían efecto, sin embargo no se me permite mostrar mi auténticos sentimientos, y he pasado años como para haber perfeccionado mi máscara tras la que poder ocultarme.

"Vale." Digo sonriendo.

"¿Nos acompañarás?" Me dice el segundo.

"Sí." Asiento sin perder la sonrisa.

El resto viene rodado, como siempre que se me ha hecho usar mis dones para asuntos de caza.

Soy un gran cebo, y una mejor espía.

Mientras dejo que el primer hombre me lleve en su coche caro, percibo a Aqueron ahí fuera, en algún lugar nos sigue a ratos, como si supiera exactamente dónde me encuentro.

Y el tipo que me lleva, llama a gente. Les dice que lleva a alguien y les pide que vayan a un sitio, un local de moda, según puedo comprobar cuando llegamos; a las afueras de la ciudad y lo suficientemente bien enclavado para que solo sea encontrado por la gente que lo conoce.

"Bienvenida a su fiesta, afortunada señorita perdida." Me dice el tipo que me ha llevado.

Con cuidado, aprieto la piedra de mi piercing del ombligo y respiro hondo confiando en que mi señal llegue alta y clara a quien debe.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Alain)

Estamos en las sombras, los cuatrillizos y yo, Aqueron está un poco más allí, aguardando oculto entre las sombras del edificio el momento preciso para entrar.

"Parece que son más de los que pensábamos." Me dice Cherif.

"¿A qué esperamos?" Me pregunta Remi.

"Paciencia, hermanito." Afirma Dev. "La caza es para el paciente."

"Hay que esperar a la señal de Aqueron." Afirmo.

Entonces nos mira y nos hace señas, alguien sale fuera; una mujer, vestida de negro que se tambalea como si estuviese borracha y acompañada de cerca de dos tipos.

Nosotros nos miramos y escuchamos, listos para entrar en acción.

"Lo siento." Afirma la mujer como si ahogase una arcada. "Creo que he bebido demasiado…"

¿Demasiado? Nadie que estuviese así de cerca de vomitar había bebido demasiado, había bebido muchísimo, evidentemente.

"Tranquila…" Le dice uno de los tipos haciéndola mirarle. "Estás bien… nos lo estamos pasando bien…"

"Estoy bien… nos lo pasamos bien…" Repite ella suavemente.

"Mierda, odio cuando esos idiotas tienen esa facilidad de hipnotizar." Afirma Remi.

Entonces me doy cuenta, Aqueron les está mirando con una sonrisa irónica en la boca y nos hace una seña para que alguien se acerque.

Y miro a Dev, que junto a Cherif parecen estar deseando entrar en acción.

"Y ahora, vamos a pasarlo mucho mejor." Afirma el tipo.

"Sí…" Afirma la chica.

Totalmente hipnotizada, es evidente en su gesto dócil y sumiso.

El tipo comienza a deslizar su mano por su cuerpo, la mete bajo su ropa y mientras el otro hombre observa con claro interés en la escena, tanto como para no darse cuenta de un oso enorme que se les acerca desde el lateral; sin embargo, un oso no es el sumun del silencio, y Dev rompe una ramita con la pata.

Ese es el momento en el que todos nos preparamos para saltar y pelear, pero Ash levanta una mano para indicarnos que no nos movamos mientras la chica atrae al otro hombre y lo besa impidiéndole mirar.

Y por un segundo, juraría que nos mira sin dejar de besar al tío, un segundo más y Dev está justo tras ese tipo mientras Ash se encarga del otro.

Una muerte rápida y silenciosa mientras yo adopto mi forma humana y voy a ayudar a la chica que se ha caído cuando Ash se ha encargado de matar al tipo que la tenía cogida contra él con pasión a punto de secarla de toda sangre antes de que le hubieran matado a él.

"¿Está bien?" Le pregunto.

Justo entonces noto cómo algo me golpea la espalda y noto la humedad de algo salpicándome antes de girarme y ver una mancha de tinta mientras una daga ha quedado clavada en la pared, justo en el quicio de la puerta cerrada.

"Eso está lleno." Afirma la chica tras mirarme separándose y mirando a Ash.

"Sí, lo sospechaba." Asiente él mientras nosotros le miramos. "Peltier, os presento a la unidad más nueva de nuestro grupo aquí. Acaba de llegar desde París."

"¿No era una víctima?" Pregunta Dev ennarcando una ceja tras adoptar su forma humana también.

"La hemos visto ser hipnotizada." Afirma Cherise.

"Fingí para no levantar sospechas." Afirma ella suavemente para volverse a Ash. "Vosotros solo no es suficiente."

"No nos subestimes, preciosa." Le dice Cherif sonriéndole pícaramente. "Somos suficientes, grandes y peligrosos."

"Y si no hubiera distraído a ese tipo hubiera visto un oso enorme acercándose." Contesta ella con el mismo tono suave. "Cantáis demasiado, no parecéis comida ni tampoco uno de ellos."

Ahora que me fijaba, ella sí parecía un poco uno de ellos, y también una presa para la cena.

"La señorita tiene razón." Afirma Ash. "Nosotros solos no somos suficientes, y si nos ven con ella sabrán que está con nosotros y ella también correrá peligro."

"¿Y qué propones?" Le pregunto.

"Armarnos y reunir a cuantos más mejor, volver otro día y luchar." Afirma Ash. "Pero hoy no."

"Puedo seguir sacando gente." Dice ella suavemente recomponiéndose el cabello suelto sobre un hombro. "Pero no demasiados o les olerá mal."

"Vale, inténtalo." Asiente Ash. "Y luego encuentra la forma de huir, esta noche irás con Cherif el resto de la noche."

"¿Sabe ya cómo…?" Le pregunta ella suavemente.

"Se lo explicaré luego." Afirma él asintiendo.

"Vale, es… iré dentro a sacar a más." Afirma ella.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Cherif)

Cuando Ash me había contado qué tendría que hacer al acompañar a aquella chica que parecía ser una cazadora de sombras aunque no lo parecía salvo por la ropa, no me lo había creído.

Quiero decir… ¿quién en su sano juicio cree que 'te encargas de acompañarla desde lejos, sin quitarle ojo y matar a sus acompañantes daimon' era exactamente acompañarla desde lejos, sin quitarle la vista de encima y matar a los acompañantes daimon que creían cogerla víctima y resultaban ser ellos la víctima de la trampa?

Lo hacía demasiado fácil; y tampoco es que buscase demasiado a los daimons, era más bien… ellos la encontraban a ella. Un pestañeo, un poco de fingir ser la víctima y el tipo o los tipos la acompañaban hacia la trampa que le habían tendido sin esperar que de pronto les saliera un oso en un callejón que los matase de uno o dos golpes.

Y por lo demás, ella no parecía hacer demasiado más, hasta justo ahora que me he centrado en cargarme a los dos tipos que veía sin darme cuenta que había otro oculto que no ha dudado en saltarme a la espalda y morderme sin soltar, como un perro de presa.

Y entonces, plaff… noto un pinchazo y el tipo cae junto a mí en un charco de sustancia biscosa y espesa parecida a la tinta que tanto conocemos.

"¿Estás bien?" Me dice ella.

"¿Lo has matado tú?" Le pregunto viendo una daga en su mano que no duda en limpiar contra una bolsa de basura antes de guardarla en su bota.

"Pensé que necesitabas ayuda." Afirma.

"Y yo que tenía que encargarme yo." Afirmo. "Pero veo que te las apañas bien sola."

"No soy una asesina." Afirma suavemente. "Es… no soy buena luchadora. Por eso necesito alguien que ataque mientras yo hago de cebo."

"Pues yo veo que has matado a ese." Le digo.

"Sé cómo clavar una daga." Afirma suavemente con su tono de voz, que aunque no es el ronroneo que usa con nuestras víctimas, es bastante… atractiva. "Pero no sé pelear bien."

"Yo prefiero estas." Le digo moviendo las manos divertido. "Ah… ya casi amanece. Me apetece una copa, creo que esta noche nos la hemos ganado." Afirmo para mirarla. "¿Me acompañas?"

"No creo que sea buena idea." Me dice.

"Oh, vamos, los daimon son nocturnos, y hemos hecho la caza de la semana." Le intento convencer. "Venga, esta corre de mi cuenta."

La veo dudar, pero finalmente asiente sonriendo.

"Pero antes… veo otro." Me dice suavemente señalando con la mirada fija a un tipo rubio que se acerca con una mujer con él.

"El último." Le digo para que asienta.

Como lleva haciendo toda la noche, hace de cebo, acaba consiguiendo que el tipo la una a su cacería y en cuanto consigue arrastrarlo a un sitio apartado de la mirada pero ámplio como para poder pelear con comodidad, yo entro en escena y ella aparta a la humana llevándosela con ella corriendo para desaparecer.

Un poco de pelea, y este es fuerte, me gusta que mis adversarios sean fuertes y me den pelea, porque luego la sensación de satisfación es mayor.

Cuando acabo con el tipo, voy a la entrada del callejón y veo a la cazadora rubia apoyada en la pared de forma femenina, como todo en ella.

"Se acabó." Le digo cogiéndole de la mano divertido. "Ese era el último, ahora vayamos a tomarnos esa copa. Quien sabe trabajar tiene que saber divertirse también."

(Salto espacio temporal)

(Voz de Talon)

"Eh, Wren, ponos un par de copas fuertes." Dice uno de los cuatrillizos entrando por la puerta de buen humor. "Hoy nos la hemos ganado. ¿Lo mismo para ti, pequeña?"

"Vaya, vaya, mira quién ha ligado hoy." Me dice Sunshine mientras una voz más suave y cargada de algo que haría fundirse a un iceberg contesta que prefiere algo medio.

"Eh, Cherif." Le dice Aimée divertida junto a Sunshine. "Pensábamos que estábais cazando con Aqueron."

Mujeres, siempre cotilleando y a pesar de haber pasado horas juntas, parecen nunca tener suficiente de las otras.

"Y hé estado trabajando." Afirma él. "Mira, uno hasta me ha alcanzado con una navaja."

"No es ningún ligue." Afirmo en voz baja para las chicas antes de girarme y ver demasiado cerca en la barra a la mujer rubia que fuimos a visitar con Ash, solo que ahora parece diferente, vestida con ropas más propias de un cazador oscuro pero que en ella parecen algo… fuera de contexto. "Qué hay, Mage."

"Es Margy, Margeritte." Me corrige ella. "Pero no importa, solo nos hemos visto una vez."

Creo que no solo su voz era atractiva, ella misma parecía dulce como la miel, y eso era atractivo sin duda.

"¿Os conocéis?" Me pregunta Sunshine.

"Ash nos llevó a Kyrian y a mí a conocerla." Le digo. "Es nueva en la ciudad y quería que conociera a alguien más aparte de a él que es el jefe."

"¿Y tú bestia parda qué haces con ella?" Le pregunta Aimée mientras Wren pone delante de Cherif una copa con un combinado cuyo nombre no recuerdo pero he probado antes y sé que es algo tan fuerte como beberte fuego líquido y ante ella algo que parece más suave.

"Hemos trabajado juntos esta noche." Afirma él.

"Pero pensaba que los cazadores oscuros ibais solos." Dice Sunshine mirándome.

"En realidad mi forma de trabajar es más… difícil." Afirma la rubita suavemente con ese tono de voz que parece miel líquida. "No soy una guerrera."

"Pero es buena con la daga." Afirma Cherif sonriendo. "¡Zas! Una sola cuchillada y el tipo tiene una daga directa al corazón."

Eso sí que no me cuesta demasiado creerlo, puede ser, es más que posible que sea. Pero me cuesta creer que no sea buena luchadora.

"Creía que para ser cazadora tenías que ser buena luchadora." Le digo.

"No lo soy." Afirma suavemente. "Pero soy el mejor cebo. Daimon, humanos o cazadores, todos sois iguales. Es fácil conseguir lo que quiero."

"¿De qué vas?" Le dice Aimée confusa.

"Eh, Mady." Le dice Ash apareciendo convenientemente como siempre en un rincón del bar. "Así que estabas aquí. ¿Mal momento?"

"Justo a tiempo." Afirma ella suavemente.

"Ash, cómo es posible que haya una cazadora de sombras que no sepa pelear." Le dice Mama Lo.

"Mady no necesita saber pelear." Afirma. "Es buena asesina a corta distancia, y es la mejor espía que puedas encontrar."

"¿Eh?"

"Digamos que los cazadores son ofensivos y ella no tanto." Dice Ash.

"Un cazador, localiza a la presa y la acaba." Dice ella suavemente. "Y yo lo localizo, lo ofusco y me gano su confianza hasta conseguir la información que busco, me acerco aún más… hasta que estoy suficientemente cerca como para matarlo y que parezca azar."

"Es una brillante asesina-barra-espía." Sentencia Ash tomandose la copa de ella y sacudiendo la cabeza. "Vaya, eso es fuerte, muñeca."

"Cherif dijo que era lo que hacíais para acabar una noche de éxito." Dice ella.

"¿Absenta?" Pregunta él levantando una ceja. "Por favor, deja de ser tan complaciente o acabarás por ganarte enemistades por enfrentar a hombres por ti, otra vez."

"Lo siento, no era mi intención." Afirma ella agachando la cabeza.

"¿Has pensado cómo vas a volver a casa?" Le pregunta Ash.

"Sebastien."

"Aún así, podría acompañarte y hablamos de ese sitio que has descubierto." Le dice él para que ella asienta. "Talon, si a Sunshine no le importa me gustaría que reunieras a Kyrian y a Valerio para esta tarde, en su casa."

"Claro." Afirmo mirando a Sunshine que suspira.

"Está bien… desde que sacaste al resto de la ciudad te veo menos." Me dice.

"Aunque ya no seamos seres nocturnos seguimos siendo amigos del gran Aqueron." Le digo sonriendole y besándola. "Está bien T-Rex, ire y avisaré a Kyrian, esperemos que Mandy sea igual de comprensiva."