Capítulo 5
(Voz de Kyrian)
Ding dong… ding dong… ding dong…
"¿Seguro que está en casa?" Le pregunto a Talon mientras llamamos por segunda vez sin haber podido escuchar ruidos al otro lado de la puerta.
"Claro, Ash le dijo que viniéramos esta tarde." Afirma él.
"Está claro que hay una falta total de puntualidad." Afirma Valerio.
"Shhhh…" Digo oyendo algo para que Talon llame una vez más antes de pararle Valerio.
"¿Hay alguien…?" Me pregunta.
"Eso creo." Afirmo. "¡Oigan, disculpen!" Llamo alzando la voz. "¡Disculpen buscábamos a la señora de la casa!"
Entonces se abre la puerta una rendija y antes de que pueda ver nada, se vuelve a cerrar.
"Que falta de modales…" Afirma Valerio mientras oímos ruidos suaves al otro lado y entonces la puerta abrirse.
"Lo siento, estaba… Ash me dijo que no podía mostrarme…" Afirma para estirar un poco la camiseta larga que llevaba.
"¿Y tu escudero?" Le pregunto.
"Tenía el día libre." Me contesta suavemente moviendo la mano para indicarnos que pasemos mientras Valerio se queda parado. "¿Queréis algo? Puedo programar la cafetera y tengo bolsitas de infusión."
"Pero… tú… tú eres…" Balbucea Valerio para que ella sonría y le de unos toquecitos suaves en la cabeza metiéndole dentro y cerrando la puerta tras nosotros.
"No sé lo que pasa, pero un poco de café suena perfecto." Afirma Talon.
"Lo mismo digo." Afirmo. "¿Valerio?"
"Vino." Afirma.
"Tinto, ligeramente frío para potenciar el sabor." Dice ella sonriendo suavemente. "Aún lo recuerdo…"
"Sí." Asiente Valerio.
"Hum. Enseguida vengo." Afirma suavemente para caminar un poco frente a nosotros hacia una puerta. "Pasad al salón, estaréis más cómodos."
"Gracias." Le digo para que Talon y Valerio me sigan agradeciéndolo también.
"Vaya, esto parece una casa de placer." Dice Valerio mirando a las pieles que hay sobre el sofá y haciendo de alfombra frente al fuego.
"Oh, venga ya, romano." Le digo. "Es un poco raro, pero ¿una casa de placer?"
"Solo en las casa de placer hay pieles auténticas." Afirma Valerio sentándose en una de las butacas que no tienen pieles.
"Mi cabaña solía tener varias de estas." Le dice Talon. "Y nunca la consideré una casa de placer."
"Me parece que ella no es celta, celta." Le dice Valerio.
"Vale, ya, tengamos la fiesta en paz." Afirmo mientras la chica vuelve, esta vez vestida con más propiedad, con un vestido entre azul celeste y verde claro. "Perdón, a veces es difícil tratar temas juntos."
"Romanos y las tribus de las regiones que dominaron nunca se llevaron bien." Dice ella suavemente viniendo a sentarse en el sofá, casi sobre las mantas y cruzando las manos en su regazo. "El café estará listo en breve, lo justo para que las copas se enfríen."
"Agradecemos tu hospitalidad." Afirma Talon.
"Os ofrecería comida, pero… solo tengo chocolate, chocolate belga." Afirma suavemente mirándonos de uno a otro. "La cocinera tenía el día libre."
"¿Tienes fruta?" Pregunta Valerio.
Entonces ella mira algo tras nosotros dos y vemos que hay un frutero donde relucen unas uvas verdes que brillan maduras como si hubieran sido pulidas.
"¿Tienes chocolate y uvas pero no galletas?" Pregunta Talon divertido cogiendo unos pocos.
"Me gustan ambas, pero las galletas me saben a tierra." Afirma.
"¿Acaso lo has probado?" Le pregunta Valerio.
"Probé cosas peores con tu abuelo." Afirma ella suavemente mirándole con algo que refleja odio.
"Eras una mujer fácil." Afirma Valerio. "¿Sabe eso Aqueron?"
Entonces la miramos y da un golpe en el brazo del sofá, clavando las uñas de una forma que ninguna dama haría, sin embargo, su tono sigue siendo comedido cuando habla si bien refleja furia.
"¿Saben tus compañeros o tu esposa que tu abuelo era un sádico?" Le dice ella. "¿Qué al gran Valerio Magno le gustaba que sus putas gimieran de dolor en lugar de placer?"
"Valerio, creo que deberías disculparte." Afirmo notando cómo el odio de esa mujer crece en su interior mientras habla guardando las formas sin mirarnos siquiera.
"No tengo por qué." Dice él. "Ya no soy un cazador, ni tampoco tengo por qué rebajarme al nivel de una…"
"Tsk, tsk, tsk…" Dice una voz a nuestras espaldas. "Esas no son formas de tratar a una dama."
"¿Mi señor?" Dice la mujer reflejando confusión antes de agachar la cabeza.
"Oh, vamos, levanta la cabeza, niña." Le dice el hombre con gafas que acaba de llegar con el viento que se colaba por el pasillo. "Hacía tiempo que no nos veíamos."
"Disculpe, pero debería identificarse." Le digo.
"No os preocupéis." Nos dice sonriendo levemente y volviendo a mirar a la chica con la mano en el bolsillo para sacar de él un baúl. "Solo vine a hacer una visita y a traer esto, no pensé que estarías acompañada, pequeña."
"Lo lamento, señor." Afirma ella aún con la cabeza agachada ligeramente. "Los caballeros vinieron a visitarme también. Al parecer son antiguos cazadores que recuperaron su alma. Aqueron les envió para que hablásemos de la técnica a seguir por las noches."
"Ya veo." Afirma el hombre. "Y supongo que también le permite a este… idiota hablarte así."
"No lo sé." Afirma ella. "Aunque no creo que le hiciese demasiada ilusión."
"Está bien." Afirma el hombre. "Volveré más tarde, cuando intuya que esta… reunión ha acabado."
"¿He recibido algo masticable?" Pregunta ella suavemente.
Con cuidado, el hombre busca en sus bolsillos hasta encontrar algo que parece una canica y que le hace sonreír antes de apuntar.
"Esta va de mi cuenta." Afirma pasándole una bola que ella atrapa al vuelo para metérsela en la boca y masticar un poco antes de cerrar los ojos con gusto.
"Gracias, Hermes." Dice ella casi gimiendo de gusto.
"Deberías dejar de herirte así, pequeña." Le dice él. "Que no podáis morir de enfermedad no quiere decir que sea menos malo para ti."
"Gracias." Le dice ella. "Mil gracias."
El hombre aún la mira un segundo con pena antes de desaparecer igual que apareció, con el aire moviéndose dentro y fuera de la estancia.
"¿Quién era?" Le pregunta Talon.
"Hermes, pero no debería estar aquí." Afirma Valerio. "¿Por qué el emisario de los dioses debería visitar a una de los nuestros?"
"Se me envían cosas." Afirma ella suavemente masticando la bola suavemente. "¿De qué teníamos que hablar?"
"¿No te dijo nada Ash?" Le pregunto adelantándome al resto.
"Ah, sí." Asiente. "Anoche descubrí algo, y esta noche voy a intentar volver para observar más. Aqueron cree que si tras unos días de observación la idea sigue igual deberíamos hacer algo."
"¿Y eso cómo nos atañe?" Pregunta Valerio. "Ahora somos casi civiles."
"Aqueron cree que cuantas más unidades cerca mejor saldrá la cacería." Afirma ella suavemente. "Los inmortales irán primero, luego katagarios y gente que sane rápidamente… y en la retaguardia ¿cómo dijiste, Val? Ah, sí, civiles."
"Me parece un insulto terrible." Afirma Talon ofendido.
"¿En qué te he ofendido, cazador?" Le dice ella mirándole confusa.
"¡¿Por qué tenemos que ponernos en la retaguardia?!" Dice fingiendo estar indignado. "¡Yo quiero ir a la acción!"
"Nadie desea bajas innecesarias." Nos dice ella suavemente. "Los cazadores serán mejor frente que civiles mortales."
"La dama tiene razón." Afirmo. "Ellos no pueden morir tan fácilmente, y nosotros aunque estemos entrenados ya podemos morir de heridas suficientemente graves."
"Eso es." Afirma ella suavemente.
"Por cierto." Le digo. "¿Cómo es que sabéis dónde hay un sitio así? Quiero decir, nosotros llevamos buscando algo así… tiempo."
"Anoche hice mi trabajo." Afirma ella suavemente. "Y unos de mis objetivos me llevaron allí."
"¿A una cazadora oscura?" Le pregunta Talon. "Vaya, sí que cogiste a gente fácil y tontos."
"No, es… mi tarea es actuar de cebo." Afirma ella. "Yo… espío y engaño a mis presas y mi compañero lo mata por mí. Anoche era un oso katagario."
Un cazador de sombras que en lugar de pelear se dedicaba a engañar a las presas.
"Eso va mucho con alguien como tú." Afirma Valerio.
"Oh, tío, cállate ya." Le dice Talon.
"No, es cierto." Afirma ella. "Pero el 'como tú' sobraba. Es cierto que hago lo que mejor sé hacer. Me es fácil engañar a los daimons, hacerles creer que soy la presa cuando realmente soy parte de los cazadores; en cambio pelear no se me da bien."
"¿Y cómo funciona lo que haces?" Le pregunta Talon.
Entonces ella carraspea y va contando con los dedos hasta llegar a mí donde para a la cuarta vuelta.
Se levanta con una fluidez bastante inusual y femenina y viene, solo que se tropieza y está a punto de caerse por lo que me levanto rápidamente y la sujeto.
"¿Estás bien?" Le pregunto.
"Sí, lo siento es… soy un poco torpe." Afirma suavemente sonrosándose. "Anoche… bueno, me torcí un poco el tobillo y… ahora me duele un poco."
"Deberías sentarte." Le digo fijándome en que tiene los ojos más azules que el mismo cielo claro de verano; y sus rasgos son realmente femeninos y bien modelados. "Te… te ayudaré."
"Gracias, eres… eres muy amable." Afirma.
Es extraño, pero mientras la ayudo a llegar a donde parece tener unas copas y la botella de vino que se pone a servir, con tan mala suerte que se le cae un poco en la muñeca.
"Vaya… qué torpe…" Murmura suavemente para buscar un pañuelo y entonces lamer un par de gotas de una forma que hace que mi corazón se pare ante la belleza del gesto.
"Es… espera." Consigo decir. "Te prestaré mi pañuelo."
Es justo entonces cuando levanta la mano para cogerme el pañuelo y vuelve a tropezar para caer sobre mí que la sujeto.
"¿Estás bien?" Le pregunto viéndola contra mi pecho.
Entonces levanta la mirada suavemente con la mano en mi pecho y me da un toquecito suave sobre el corazón que me lo para, metafóricamente.
"Bang." Afirma haciéndome notar que tiene una pequeña daga apenas más grande que un bolígrafo en la mano. "Estás muerto."
Entonces sacudo la cabeza con los ojos como platos.
"Dios, eres buena." Afirma Talon.
"¿Cómo es posible que haya caído?" Digo más bien para mí. "Hasta me había olvidado que no estaba solo, es…"
"Puedo ser convincente." Afirma suavemente frotándome la manchita de vino que me ha dejado al caer contra mi pecho. "Y es más sencillo con gente caballerosa como tú o que buscan presas."
"Pero yo… yo estoy casado, amo a Mandy con locura." Afirmo.
"Por eso no caéis fácilmente con mis dones innatos." Afirma asintiendo como si lo entendiese repentinamente. "Pero si me centro… si uso mis habilidades bien enfocadas hacia vosotros…"
"Ufff… eres terrible ¿lo sabías?" Le dice Talon con ironía. "Tengo que reconocer que hasta a mí me hubiera gustado ser él."
"No todo el poder está en dones poderosos de ataque o armas." Dice ella suavemente para tocarse con un dedo la frente. "A veces un don más sutil como el mío puede ser mucho peor que un arma."
"Helena de Troya." Afirma Valerio. "Debería haberme dado cuenta."
"¿Quién?" Pregunta Talon.
"Helena de Troya fue la mujer más hermosa de toda Grecia hace siglos." Le contesto mirando a aquella chica para imaginármela con ropas de esa época y el pelo en un elaborado peinado y dándome cuenta de a qué se refería Valerio. "Fue raptada por el príncipe Paris y por ella se desencadenó la guerra de Troya."
"Artemisa se ofendió al no ser elegida." Afirma ella suavemente. "Por aquel entonces yo ya era consciente del poder que podía ejercer sobre los hombres con mis dones, así que me mandó actuar de acuerdo a los designios de Afrodita y fingi no saber nada, solo para desencadenar una guerra que barriese a un orgulloso humano que había osado afrentarla en uno de los estúpidos juegos que tienen las diosas."
"¿Y obedeciste a Artemisa sabiendo que Afrodita te obligaría a otra cosa?" Le digo. "Nadie en su sano juicio jugaría con dioses, es…"
"Es un suicidio." Afirma Valerio.
"Conozco perfectamente la ira de los dioses, pero Afrodita… nunca me obligó realmente, fui yo la que actué como si lo hubiera hecho, como si me hubiera hechizado de alguna manera." Nos dice ella justo antes de que oigamos cómo suena el timbre de la casa de nuevo. "¿Esperábamos visita?"
"Ash dijo nosotros tres." Afirma Talon encogiéndose de hombros.
Es entonces cuando la vemos levantarse y moverse con la misma gracilidad que alguien que al caminar flotase sobre el suelo, fluidamente y con elegancia, una elegancia letal mientras nosotros nos manteníamos al acecho escondidos y la veíamos sujetar el puño de lo que parecía un paraguas de encaje mientras pulsaba con un dedo de la otra mano un botón de videoportero antes de suspirar y abrir la puerta una rendija.
"Disculpe, estaba buscando…" Dice una voz familiar.
De nuevo, ella cierra la puerta rápidamente y comienza a descorrer pestillos.
"¿Qué haces?" Le pregunto cogiéndole la mano.
"Es alguien que conozco." Afirma suavemente mirándome. "De anoche."
Aguardo un poco y en cuanto veo al primero, me relajo un poco igual que Talon y Valerio.
"¿Estás sola, caperucita?" Le pregunta Cherif Peltier antes de vernos.
"No, estaba con…"
"Vaya, vaya… una reunión de cazadores." Afirma el siguiente hermano en la línea descendente. "¡Eh, chicos, aquí hay mucho cuero!"
"¿Organizando una fiesta sin llamar?" Le dice Remi divertido dándole un beso en la cara de una forma tan fuerte que temo que la chica vaya a ofenderse. "Pensaba que ya éramos amigos."
"¿Qué hacéis aquí?" Pregunta mirando de uno a uno a Alain, Zar, y los cuatrillizos Cherif, Dev, Remi y Quin.
"Equipo de caza." Afirma Cherif.
"Venimos a esperar para llevarte al santuario, Ash dijo que sería bueno que todos te conociéramos." Afirma Alain con los brazos cruzado en el pecho.
"Como te pareces tanto a uno de esos demonios debe temer que no te distingamos." Añade Zar.
"¿No sabéis ser un poco más suaves?" Les pregunta Dev.
Desde luego, si habíamos pensado que las cosas iban a ser diferentes no podíamos habernos imaginado todo aquel circo que se había liado allí en un momento.
"¿Te vas a cambiar o irás así?" Le pregunta Alain.
"Me cambiaré." Afirma suavemente. "Pero aún no es de noche. ¿Puedo ofreceros café?. ¿O tal vez alguna infusión?"
"Cerveza mejor." Afirman casi a coro.
"Iré a ver si hay." Nos dice ella.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Zar)
"Aquí tenéis." Nos dice la cazadora de la casa volviendo al salón con una botella de lo que parecía vino y unas latas cerveza con polvo encima. "Lo siento, es lo único que encontré."
"No importa, yo puedo tomar vino." Le digo.
"Venga, también yo." Afirma Alain.
"Supongo pues que a mí tampoco me importa." Contesta Dev.
"¿Ahora queréis todos vino?" Pregunta el antiguo cazador que apenas contaba con dos o tres amigos entre ellos, supongo que gente tan estirada como él.
"Pues no, yo me quedo con una de estas." Afirma Cherif. "Por mucho polvo que tengan el vino es algo…"
"Bueno… pues ahora a pasar el tiempo hasta que se ponga el sol." Afirma Alain como si soltase el aire.
"Ya debe faltar solo… apenas una hora." Dice Talon.
"Será mejor que vaya a prepararme pues." Dice ella suavemente.
Es extraño, ya me había fijado antes en ella, en cómo andaba de una forma que parecía flotar, como si el ir vestida de negro no fuese con ella.
Entonces recuerdo algo que nos dijo el viejo Ash.
"Ah, por cierto, casi se nos olvida." Le digo haciéndola parar casi en la puerta para girarse hacia nosotros de nuevo. "Ash dijo que podías llevar algo que te pareciese más cómodo si querías y llevar los pantalones en un bolso."
"Ah, gracias." Afirma sonriendo de una forma que hace que se nos caiga la baba, incluso a gente como Dev que ya tiene pareja o a los ex-cazadores que están casados y tiene familia en alguno de los casos.
Y tampoco podemos evitar verla salir hasta que cierra la puerta tras ella.
"Wow, es realmente buena." Afirma Cherif.
"Dímelo a mí." Afirma el rubio de pelo más largo. "Ha conseguido en un momento que me olvidase de todo, y si hubiera sido su presa hubiera conseguido apuñalarme en el corazón sin que lo hubiera visto venir siquiera, y eso que estaba avisado de que era una demostración de cómo mataba ella."
"Es más lento." Afirma Cherif. "Pero anoche consiguió que tres daimon se mataran uno a otros dos y luego yo al vencedor de la pelea. Fue… divertido."
"Fue escalofriante." Afirma Dev. "En serio, ver a tres tipos matarse los unos a los otros por una mujer…"
"Escalofriante o no es buena." Afirmo para cortar esa discusión. "Si lo que quería era matar daimons es evidente que lo consigue, aunque no sea atacando de frente."
"En eso dice que es mala." Afirma el moreno de los tres. "Pero ningún cazador oscuro es malo peleando, si no sabes pelear mueres, y no sirve para cazar daimons."
"Bueno, es evidente que ella sí sirve, aunque no sepa pelear." Afirma Alain. "¿Os ha dicho lo que encontró anoche por casualidad?"
"Sí, cómo os enterasteis vosotros." Nos dice Talon.
"Ash recibió una señal de localización suya y nos avisó para que le acompañáramos porque se ve que su escudero le había dicho que solo usa eso en caso de emergencia." Le dice Alain dejando la copa en la mesa y cruzando los brazos en el pecho. "Así que cuando llegamos… nos encontramos con un local enteramente de daimons."
"O al menos parecía que todos los daimons del estado hubiesen ido allí." Afirma Cherif haciéndose el gracioso como siempre. "Pero esta noche iremos y acabaremos con todos."
"No creo que Ash apruebe eso." Afirma el rubio de pelo semi-largo. "Podría haber civiles dentro."
"O ser una madriguera." Añade Talon.
"No es una madriguera." Afirma una voz suave a nuestras espaldas para hacernos reparar que la dama acaba de regresar, vestida con una falda corta y holgada que le llega hasta medio muslo haciéndonos fijar que tiene unas piernas largas y bien toneadas y lo que parece una camisa lila con un cinturón bajo el pecho que parece estar acabando de abrocharse mientras habla. "Allí solo había daimons y sus presas."
"¿Solo?" Le dice el moreno. "Bien, entonces solo mataremos a un puñado de daimons y a sus presas." Afirma con ironía serio.
"Nadie va a matar a las presas." Afirma ella.
"¿Y cómo vas a sacarlas?" Pregunto.
"Creo que hay un momento en que las presas son separadas, podríamos aprovechar entonces para sacarlas y centrarnos en los daimons." Afirma. "Pero no sé qué pensará Ash de eso. Dijo que pensaría en ello."
Eso nos hace mirarnos, Aqueron no suele pensar tan poco tiempo sobre algo tan importante, así que tiene que haber algo más, algo para que quiera reunirnos a tantos katagarios como pueda y a los ex-cazadores.
