Capítulo 9
(Voz de Maddy)
"Así que… este es el intruso." Me dice Shalma mientras sirve la mesa donde ha puesto su plato y el mío y ahora está disponiendo la comida.
"No me llamo intruso." Afirma. "Trátame con más respeto, esclava."
"¿Esclava?" Dice ella molesta mientras yo le pongo la mano en el pecho y sacudo la cabeza suavemente indicándole que no vale la pena.
"Príapo, agradecería que trataras a Shalma con más respeto." Le digo suavemente. "La esclavitud se abolió hace tiempo. Shalma y sus hermanos son mis escuderos, y yo ordeno que se les trate bien."
"Por favor…" Dice mascullando y sentándose. "Eh, un plato para mí."
"Oh, ahora vas a ver…" Afirma Shalma para que de nuevo le vuelva a parar mirando a Príapo.
"¿Podrías traerle un plato a este hombre, por favor Shalma?" Le pido.
"¿En serio?" Me dice como si no se lo creyera.
"Sí, en serio." Afirmo suavemente. "Es una excusa para tener unas palabras con él."
"Está bien, iré a buscar algo." Afirma para salir mascullando unas cuantas maldiciones hacia él mientras sale de la sala, momento que aprovecho yo para mirar fijamente a Príapo.
"Voy a contarte dos cosas, Príapo." Le digo. "La primera, está claro que ni nosotros te gustamos a ti, ni tú a nosotros, y la verdad es que no parece que tú tengas interés en cambiar eso. No me cortes, odio que me corten cuando tengo algo importante que decir." Afirmo cuando veo que va a abrir la boca para decir algo y levantando el segundo dedo suavemente. "Pero como parece ser que tenemos que convivir un tiempo, vamos a hacer todos algo para intentar llevarnos mejor, así que vas a tener que seguir unas normas muy claras. La primera y más primordial es que Shalma y sus hermanos, que sí, da la casualidad que son de color, no son esclavos y mucho menos de tu propiedad, así que si quieres que hagan cualquier cosa porque sea cierto que eres un dios y no sabes hacerlo por ti mismo, vas a tener que pedirlo educadamente y prepararte por si no quieren o pueden ayudarte; segundo punto: yo soy una cazadora oscura, que como espero que sepas por ser un dios, mi trabajo es encargarme de eliminar cuantos más daimons mejor, así que pasaré las noches y algunas horas de día fuera si debo trabajar más en algún caso concreto, que creo que esta vez no será el caso, así que agradecería que si tienes que ducharte, lo hagas mientras yo no esté porque cuando llego me gusta relajarme en mi bañera, sola. Y tercero y último punto, aquí cada cual cuida de si mismo y yo requiero de ayuda para ciertas cosas, así que tú vas a tener que cuidar de ti mismo y sería conveniente que a no ser que sepas cocinar, cosa que sinceramente dudo, pidieras perdón a Shalma cuando entrara por esa puerta y le pidieras por favor si puedes participar de sus guisos en adelante."
"¿Y si no quiero?" Me dice desafiante.
"¿Sabes lo que es el arresto domiciliario?" Le digo para que me mire dejando bien claro que no lo sabe. "Porque si no te comportas, vas a descubrir en un momento lo que es."
Y es justo en ese momento, cuando Shalma vuelve con un plato y un cubierto que deja delante de él por lo que le miro para pedirle sin palabras que le diga algo.
"Oye, no quería llamarte esclava." Le dice.
"Ya, seguro." Dice ella.
"Shalma…" Le digo.
"¿Acaso tengo que darle la mano como si fuésemos niños chicos?" Me pregunta.
"No, pero agradecería que fueses un poco más amable." Le digo. "Príapo no sabe disculparse, así que eso debe ser lo más cercano a una disculpa que vas a conseguir, yo que tú la atesoraría."
"Como quieras." Me dice destapando la cazuela de donde sale una nube de humo. "Hoy me ha ayudado mi hermano."
"Perfecto, esperaremos que llegue y…"
"No importa." Me asegura. "Está haciendo algo en la armería, así que dijo que cenaría fuera."
"Está bien, como quiera." Afirmo. "Comencemos pues."
(Salto espacio temporal)
(Voz de Dev)
"Vaya, no puedo creerme que hayas conseguido cargarte a 5 solo de un plumazo." Le digo a la rubia que acompaño esta noche.
"No he sido yo, has sido tú." Me dice ella suavemente frotándose el brazo donde ha recibido un impacto.
"No lo hubiera hecho si no los hubieses atraído así de fácil." Afirmo. "¿Duele mucho?"
"Un poco." Afirma dejando de frotárselo. "Se me pasará tras dormir un poco."
"Eres la primera cazadora que veo mostrar dolor tan abiertamente por algo que no sea un agujero donde puedan salirse las tripas o una descarga astral."
"Mi entrenamiento es un poco más blando." Afirma suavemente. "Maneras, seducción… y formas de matar sin que se sepa quién ha sido. El entrenamiento físico no fue lo más importante en mi aprendizaje."
Bueno, eso era evidente cuando veías que mostraba el dolor como cualquier persona normal en lugar de cómo solían los cazadores oscuros, pero por otro lado, conociéndola como íbamos conociéndola poco a poco, te dabas cuenta que había algo que no acababa de cuadrar en ella. Como si detrás de lo que veías hubiera algo más, algo que estaba bien cerrado bajo llave pero que le hacía ser como era; claro que siendo cazadora oscura como era, tampoco era de extrañar, todos los cazadores tenían sus secretos, todos escondían algo de su pasado.
"Bueno… pues yo llamaría a esto una buena noche." Afirmo viendo que pronto amanecerá y comprobándo que no estamos demasiado lejos del Santuario al contrario que de su casa y sonriéndo. "¿Qué te parece si acabamos la noche con una buena copa? Yo creo que nos la hemos ganado, y así puedes esperar a que vengan a buscarte."
"Tengo por norma no aceptar ofrecimientos de hombres que no sean gays o trabajo." Me dice.
"Oh, vamos, le darás una alegría a varios." Le digo divertido. "Y si es por mí le puedo pedir a Wren que te ponga algo y yo me voy a otro rincón."
Por un momento la veo dudar y entonces suspira y asiente.
"Está bien, una copa es justo lo que necesito." Afirma suavemente.
Realmente es rara; cualquier otra chica hubiera aceptado sin más la invitación, a decir verdad muy pocas se me habían resistido antes de mi Sam, pero esta chica era como un témpano de hielo, insistía en declinar amablemente todas las ofertas que recibía que no fueran por trabajo.
Y encambio, allí estaba, aceptando mi oferta por esta vez.
Cuando llegamos al Santuario, algunas personas están todavía allí, así que saludo a mucha gente que me mira al ver que mi acompañante no es mi pareja.
"Creo que voy a ir al baño primero." Me dice Maddy suavemente.
"Ah, claro, es por allí." Afirmo señalándole la puerta que da a los baños del local. "¿Qué vas a tomar?"
"Algo que tumbe a un elefante estaría bien." Afirma suavemente. "Cuando vuelva a casa tendré que aguantar las peleas de dos niños crecidos, uno de ellos que me han impuesto, así que necesito energía extra."
"Está bien…" Le digo un poco confuso. "Te cogeré algo fuerte. ¿Te parece Vodka?"
"Mejor algo más tirando a Absenta." Afirma suavemente antes de alejarse hacia los retretes.
"¿Absenta? Madre mía… creo que esta chica quiere salir a gatas de aquí…" Afirmo divertido sacudiendo la cabeza antes de caer en la cuenta de que, por lo que se cuenta de ella, no suele pedir alcohol tan fuerte, y que me lleva a preguntar qué le habrá pasado para que ahora sí quiera algo tan fuerte.
"Aimée, ponme un vaso de Daniel y para mí lo de siempre." Afirmo.
"Sam estuvo antes por aquí." Me dice.
"¿Y ya no está?" Le pregunto.
"No, se ha ido a casa." Afirma. "¿Y desde cuando tú tomas Absenta?"
"No es para mí, he conseguido que Madeleine me aceptase una invitación." Afirmo. "Oh, y dame un poco de hielo de paso. Se ha llevado un buen golpe en el hombro y creo que le duele."
"Pero es una cazadora oscura." Me dice. "No sienten dolor con esos golpes."
"Se ve que ella sí." Afirmo.
"No sé si sentirá dolor, pero es evidente que es como un foco: atrae la atención de todo el público masculino." Me dice haciéndome girar para ver que vuelve del baño y todos los hombres la miran, la mayoría con deseo patente en su mirada. "Qué tal, Dev me contaba que ha sido una noche movida." Le dice cuando ella levanta la mano para saludar cerca de nosotros.
"Sí, ha sido… movida." Afirma mientras le tiendo el vaso de tubo.
"Bueno, pues yo voy a cumplir mi palabra y te voy a dejar sola." Le digo para que me sujete suavemente de la manga. "No importa, siempre y cuando me dejes pagar mi copa, que por cierto, es demasiado suave para lo que quería."
"¿Suave un Daniel?" Le dice Aimée para soltar una carcajada. "¡Madre mía, si lleva Absenta y licor de fresa!"
"¿Sabéis preparar un K.O.?" Le dice suavemente.
"Déjame ver el libro gordo de cócteles." Le dice. "Un K.O… un K.O… aquí está: absenta, vodka… vaya, esto es fuerte. Monster energy, coca cola y strong flameado. ¿Seguro que quieres eso?" Le pregunta Aimée levantando una ceja. "Suena a que va a saber peor que chupar el moho de una piedra."
"Ponnos un par de rondas." Le dice ella asintiendo suavemente. "Y ponte una si quieres, yo invito a esta."
"Está bien, vamos a ver." Afirma mi hermana cogiendo las botellas para mezclarlas magistralmente y agitarlas antes de poner el contenido en 3 vasos de chupito.
"¿No hay otro un poco más grande?" Pregunta Madeleine mientras se nos acerca algún curioso.
"Claro." Afirma mi hermana sacando el de 'tamaño oso' donde caven dos chupitos como los humanos. "¿Este te parece mejor?"
"Mucho mejor, gracias." Afirma ella vertiendo el contenido del suyo sin derramar una gota en el grande y esperando hasta que mi hermana se lo vuelve a llenar y me mira a mí.
"Si la dama puede con el grande yo no voy a ser menos." Afirmo intentando defender mi orgullo y acercándole el grande para que me lo llene también y luego ella se ponga el usual vaso de chupito lleno casi en su totalidad para dejar el resto a un lado. "¿A salud de quién?"
"Por los muertos, que una vez fueron humanos y se volvieron locos." Afirma Madeleine suavemente.
"Un poco extraño brindar por los daimons que cazas." Le digo. "¿Algo más alegre?"
"¿Qué tal porque salgamos de esta sin echar la primera papilla?" Dice Aimée.
"Un poco sucio." Afirma ella.
"¿Y porque mañana sea una noche mejor que esta?" Les digo.
"Oh, por dios, pero mira que sois…" Afirma Cheriff llegando para coger otro vaso y bebérselo de un golpe antes de abrir los ojos como platos y abrir la boca para boquear.
"Debería habérselo advertido." Afirma Madeleine suavemente. "Si no lo ha probado nunca…"
Con cuidado me acerco el vaso a la nariz y aspiro, tiene un olor bastante marcado a alcohol dado a que sus dos bases principales son alcoholes de graduación alta; entonces ella levanta su vaso ligeramente.
"Porque veamos el mañana." Afirma. "Y como dirían en Rusia, Na zdorovje."
"Abranovich." Le dice alguien desde la masa con un fuerte acento ruso mientras nos tomamos el chupito de un trago.
Entonces noto cómo si hubiera tragado lava. ¡Ese brebaje sin duda es fuerte!
"¡Ufff…!" Le digo soplando.
"¿Otra?" Me dice ella sonriendo.
"No serás tú quien me deje atrás." Afirmo bromeando.
"Yo voy a pasar." Afirma Aimée frotándose la lengua. "Esto es… Uffff… no sé cómo podéis aguantar esto."
"Bueno, pues… la mitad para ti y… la mitad para mí." Afirmo sirviéndole su chupito y luego el mío hasta acabar el brebaje. "¿Chin-chin?"
"Santé!" Afirma ella sonriendo y volviendo a levantar el chupito para bebérselo de un trago. "Mmmmmm… mano de santo. ¿Otro?"
"Espera, si puedes soportar eso, supongo que podemos probar con algo que nosotros llamamos 'Tomar el pelo', es tan fuerte que está prohibido servirlo a humanos."
"Qué bien que no sea una humana." Afirma ella sonriendo.
"Bueno, pues… marchando una de eso." Afirmo divertido. "¿Alguien más?"
Al momento, la masa va levantando manos y patas poco a poco y ella sonríe suavemente mientras algún animal le pone la cabeza en el regazo.
"Sabes que esos animales son kattagarios y arcadios ¿no?" Le digo divertido.
"Sí, pero no son demasiado problema mientras son animales." Afirma encogiéndose de hombros ligeramente y mirándome. "Mis dones no afectan igual a animales ni arcadios o kattagarios. A los animales no les afecta y a los otros dos tipos… digamos que os afecta de forma totalmente diferente y mucho más suave."
"Así que por eso sueles trabajar con nosotros." Le digo entendiendo por fin por qué nosotros y no un escudero sin más.
Su respuesta es simple: asiente sin más y me mira mientras sirvo dos chupitos de nuestra bebida más fuerte.
"Bueno… vamos a probar esta bebida prohibida para humanos simples y llanos…" Me dice estirando la mano con suavidad hacia el vaso para cogerlo con finura.
"Cuidado, que pega fuerte." Afirmo.
"Santé!" Afirma brindando.
"Santé!" Contesto cogiendo mi chupito junto al resto de gente que va a tomar uno.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Aqueron)
"Vaya, vaya… así que estaba en el santuario." Afirmo mientras aparezco a las puertas de este al desar encontrar a Madeleine después de que su escudera me llamara preocupada porque había revisado con su hermano la ciudad entera de arriba abajo y aún no habían encontrado rastro de ella.
Paso al interior tras abrir las puertas y volver a cerrarlas con mi mera voluntad y cuando llego dentro, me encuentro con una escena realmente curiosa.
"¡Aqueron!" Exclama feliz Madeleine sentada a la barra con varios Peltier y algunos osos roncando en el suelo y taburetes junto a la barra mientras los mayores de los Peltier y Dev siguen en pie. "¡Mira, mira, estamos jugando a beber!" Afirma como si fuese una niña pequeña. "¡Ven a unirte, corre!"
"Madre mía, estás medio borracha." Afirmo. "¿Se puede saber quién te ha dado esto?"
"Esta chica sin duda es dura de pelar." Afirma Zar que parece también a punto de quedarse dormido por le alcohol.
"Ya te digo." Afirma Dev hipando. "Llevamos desde el alba aquí y la chica no se ha rendido aún."
"Creo que será mejor que me la lleve a su casa." Afirmo cogiéndola del brazo para levantarla con cuidado de no hacerle daño.
"Oh, no…" Se queja ella. "Aquí lo estamos pasando bien…"
"Vamos mujer." Le digo. "Esta gente tiene que dormir. Y tú tienes que volver a casa, bañarte y dormir un rato."
"Mejor llévatela antes de que le de un coma." Afirma Aimée medio bromeando. "¿Ves? Ya se ha dormido."
"Desde luego…" Digo viéndola en fase comatosa dormida. "¿Se puede saber qué ha pasado para que se haya puesto así?"
"Mi hermano que le invitó a una copa y se ve que la chica no sabe tomar cosas flojas." Me dice Aimée divertida. "Absenta con cosas. Si no acaba con el higado destrozado tendrá suerte."
"No es tan sencillo." Afirmo. "¿Cuánto debe?"
"¿Vas a pagar tú?" Me pregunta levantando una ceja. "No es costumbre tuya pagar lo que gasten tus cazadores."
"¿Acaso prefieres arriesgarte a no cobrar?" Le pregunto levantando una ceja.
"No te preocupes, con lo que me ha dado tiene crédito para hoy y otra como esta." Me dice divertida. "Pero dile que la próxima vez avise antes para comprar más botellas, ha estado a punto de dejarnos sin reservas para los nuestros."
"Vaya, ya veo." Afirmo sonriendo un poco sorprendido de su aguante. "Está bien, os dejo descansar." Añado para salir a la calle y desaparecer para aparecer en la casa de esa chica rubia, concretamente en las termas donde la miro. "Qué voy a hacer contigo…" Murmuro mirándola acurrucarse contra mí como si fuese un gato abandonado que hubiera recogido de la calle.
Entonces oigo ruido al otro lado y enseguida veo aparecer a Príapo por la puerta.
"Oh, vaya, así que estaba aquí." Me dice levantando una ceja. "¿Está muerta?"
"No, solo borracha a más no poder." Le digo. "¿Podrías ir a avisar que está aquí y que estará bien?"
"Soy un dios ¿sabes?" Me dice de mal humor.
"Y de momento eres solo un dios maldito." Afirmo. "Sin poderes ni nada. Así que estaría bien que hicieras caso y fueses a avisar, porque creo que cuando se despierte no vas a querer estar aquí."
"Sí, ya." Me dice para irse.
Entonces hago un giro de ojos ante la arrogancia que aún conserva y me dispongo a descalzar a esa chica tan cabezota para apartar sus zapatos caros y quitarle el vestido que igualmente debe ser algo costoso para dejarla en ropa interior antes de meterla directamente en la bañera sin miramientos haciéndola gritar tras haber usado mi poder para enfriarle el agua radicalmente haciéndola soltar un juramento en el idioma antiguo haciéndome sonreír cuando me ve.
"¡Ash!" Me dice molesta intentando salir para encontrarse con mi bota que la vuelve a echar de culo al agua. "¡Por todos los dioses, déjame salir, está helada!"
"Ese era el punto." Afirmo divertido. "¿O acaso te parece bonito quedarte dormida así en medio de un local público?"
"¡Dejame salir de aquí!" Me grita para que la vuelva a empujar, esta vez agachándome para empujarla con la mano suavemente de forma que vuelve a perder el equilibrio y vuelve a caerse al agua. "¡Maldita sea, estoy perfectamente!"
"Ya lo sé." Afirmo sonriéndole de oreja a oreja y dejándola acercarse para volver a empujarla suavemente y volver a hacerla caerse al agua. "Los cazadores no podéis cogeros borracheras prolongadas."
"¡¿A qué viene eso pues?!" Me dice saliendo tiritando y cogiendo el albornoz que le tiendo.
"Por el susto que nos has dado a todos." Le digo. "Y porque los Peltier pasarán hoy un día terrible con la jaqueca que les va a quedar de tu gracia." Afirmo para volver a mirarla serio y preocupado. "De todas formas me encantaría saber qué te ha hecho emborracharte así."
"No tengo por qué decir nada." Afirma ella enfurruándose.
"De acuerdo, pero me encataría que si tienes algún problema me lo dijeras." Afirmo.
"¿Qué no me guste el trabajo que me toca hacer no es suficiente?" Me dice con ironía.
"Es un buen motivo." Asiento sabiendo a qué se refiere. "Pero ya no estamos en esa época."
"¿Acaso tú lo has olvidado?" Me dice con voz triste y cargada de algo oscuro que puedo reconocer porque yo también lo he sentido antes, hace tiempo. "Porque cada vez que creo que voy a conseguirlo, que todo cambiará, esa zorra de Cazadora se encarga de recordarme exactamente dónde está mi lugar y quién soy."
No necesito que me diga el nombre para saber a quién se refiere y notar dolor también.
Hubo una época en que hubiera hecho cualquier cosa, hubiera dicho cualquier cosa por defenderla de esas acusaciones tan gordas que hacían contra ella; pero Madeleine tenía razón y Arty no.
Artemisa podía ser muchas cosas, y aunque intentaba ser justa conmigo, no era más que otra clienta más, porque cada vez que necesitaba algo, ella me lo ofrecía como pago por disfrutar de mi cuerpo y de todo mí un rato.
"Entiendo cómo te sientes." Afirmo.
"Perdona que te diga pero no tienes ni idea." Afirma suavemente pero destilando ira enfocándola hacia mí. "Ella no es tan dura contigo como lo es con el resto de nosotros. Tú no tienes que pagar por servirla como muchos de nosotros."
"No tienes ni idea de lo que me costáis cada vez que uno de vosotros tiene que liberarse." Le digo. "Pero bueno… ahora mismo soy yo a quien tienes que rendir cuentas, así que tómatelo con tranquilidad. No tienes por qué hacer nada que no quieras hacer."
"Era eso o dejar que mataran a Dev al encontrarlo tras la puerta." Me dice. "Era evidente lo que iba a elegir, pero no me gustó."
Entiendo lo que es estar entre la espalda y la pared y tener que hacer lo que se supone sabes hacer, que no te guste y te odies cada noche.
"¿Sigues sintiéndote como antiguamente?" Le pregunto temiéndome la respuesta.
"Aunque parezca que he ganado algo de libertad no es cierto." Me dice suavemente girándose para mirarme y ver que tiene los ojos brillantes en lágrimas. "En el fondo todo sigue siendo como antes. Cada vez, siempre es igual… y yo me odio por ello."
Entonces le cojo la mano, es un acto reflejo, sé que no debería haberlo hecho, pero aún así… no puedo evitar hacerlo y hacerla mirarme confusa y sorprendida.
"Madeliene, voy a intentar cambiar eso, pero necesito que hables más conmigo." Le digo obligándola a mirarme. "Sé que hace mucho que no trabajas conmigo, pero… tienes que aprender a confiar en el resto."
"Si algo he aprendido en estos años es a que si no tienes expectativas en nadie, no te defraudarán." Afirma soltándose suavemente la mano.
Esa había sido una lección valiosa, pero mi existencia estaba marcada mientras que la suya no. No era justo que alguien como ella sintiera eso.
Entonces me aparto de ella dolido porque se niegue a confiar en mí.
"Entiendo que no quieras fiarte de mí después de nuestro pasado y de tanto tiempo sin saber que seguíamos vivos." Le digo. "Pero somos cazadores oscuros, tienes que aprender a confiar en nosotros tanto como nosotros confiamos entre nosotros."
"Un cazador oscuro tiene una vida oscura." Afirma ella. "Sin familia, ni amigos… no debes unirte a nadie. Y tú como cabeza nuestra deberías saberlo."
"Realmente te has vuelto cabezota con los años." Afirmo mientras presiento que llega gente al otro lado de la puerta. "¿Es que te da igual también la gente que tienes a tu cargo?"
"Si lo dices por tu 'regalito'…"
"No, lo digo por tus escuderos." Afirmo. "Les has dado un susto de muerte cuando no has llegado al alba." Añado para hacerla reflexionar y mirar preocupada a un lado. "Shalma, la chica, estaba tan preocupada que ya no sabía si llamar a los hospitales o a la Morgue; su mellizo ha puesto en jaque a toda su familia y Gabriel ha avisado no solo al resto de escuderos sino a amigos suyos en las fuerzas del orden por si te podían localizar o te habían detenido o algo. ¿Y sabes qué pasará con Shalma si lo tuyo sale mal?"
"Ya, lo he entendido." Me dice. "No volverá a pasar. Pero no metas a esta gente en esto. Son buena gente."
"No es mentira." Le digo sacudiendo la cabeza consciente de que hay gente al otro lado. "Y sabes perfectamente que ya no hay mujeres escudero desde las talpinas." Añado abriendo la puerta para que caigan rodando el gemelo-mellizo de Shalma con Príapo que se incorpora y la propia Shalma. "Piensa un poco más antes de actuar, no estás sola ¿sabes?"
(Salto espacio temporal)
(Voz de Príapo)
Había sido curioso cómo en cuanto había dicho a la mujer negra que la rubia estaba de vuelta con el 'jefe-jefazo' que le llamaban ellos, les había faltado el tiempo a todos para comprobar si era cierto y correr hacia las termas donde habíamos oído una conversación bastante interesante que, al menos a mí, me parecía más bien como que a la rubia le estaba callendo una buena reprimenda.
"Piensa un poco más antes de actuar, no estás sola ¿sabes?" Le había dicho él tras abrir la puerta y que los dos tipos negros calleran rodando al perder el equilibrio mientras yo conseguía mantenerlo y mantenerme en pie.
Y entonces la mujer negra comienza otra de sus interminables parloteos en su idioma que al parecer la rubia entiende porque le habla tranquilizadoramente mientras el hermano de esta se limita a estar de pie unido a su hermana.
"Siento haber sido tan desconsiderada." Afirma Madeleine suavemente como una cría pequeña. "No caí en la cuenta que podríais preocuparos porque no sabéis que de vez en cuando hago eso y el sol no me afecta igual."
Y por un segundo, veo esa cara que el tipo llamado Aqueron le ha sacado, veo su cara solitaria que todo cazador de sombras tiene escondida.
Me doy cuenta que ella, aunque trabaje rodeada de gente por atraer a sus presas, en el fondo se siente sola. Y eso, en el fondo y aunque me cueste reconocerlo, me inspira lástima.
(Salto espacio temporal)
(Voz de Afrodita)
No puedo creerme que vaya a hacer esto.
Voy bien escotada, y Atenea me acompaña hasta la frontera.
"No puedo creerme que vayas a hacerlo." Me dice molesta repitiendo mis propios pensamientos.
"Por favor, es mi hijo." Le digo.
"El mismo hijo que condenó a otro de tus hijos por una pelea entre hermanos." Me dice ella metiendo el dedo en la yaga. "Príapo era un consentido, hasta tú misma lo has reconocido. Tiene que aprender a valerse por sí mismo."
"Por eso mismo es que no puedo verle así." Afirmo cada vez más decidida a hacer lo que debo hacer. "Nunca ha tenido problemas, nunca había tenido que vivir privado de sus dones. Eso es lo cruél."
"¿Y cuánto crees que le costaría librarse de la condena con sus dones?" Me pregunta resoplando como si fuese obvio.
"Atenea, tú no tienes un hijo." Le digo.
"Tengo cientos, una vez los atenienses fueron mis hijos." Me dice para soplar derrotada y mirarme como la hermana que es. "Vale, está bien, es tu hijo. ¿Pero llegar a estos estremos? No estamos hablando de Hades."
"Sé que no va a ser fácil, pero es lo único que se me ocurre." Afirmo. "Haré un pacto, estoy segura que sola podré…"
"¿Sola?" Me dice con ironía. "¿Tú?. ¿Negociar? Por favor, no creo que aquí vayan a sentirse abrumados por tu graaaaaan belleza. Déjame la sabiduría a mí, hermana." Afirma abriéndose paso através de las puertas que llevan al dominio de esa diosa vengativa.
Nunca se me habría ocurrido tamaña locura.
¿Bajar al dominio de los dioses Atlantes?
¿Pedir la liberación de alguien tan implicado en un punto donde podría ser la destrucción de todos los dioses: Atlantes, Griegos y de cualquier otra religión conocida?
Era un suicidio; pero Príapo también era hijo mío, y la testarudez de esa mujer iba a matarlo en unas semanas si no conseguía el objetivo que tenía al haber estado encerrado tanto tiempo en ese libro. Y a ciencia cierta que si las cosas seguían como estaban, eso no cambiaría.
"¿Qué creéis que hacéis aquí abajo?" Nos pregunta una voz sin rostro que pone los pelos de punta.
"Buscamos un preso." Afirma Atenea haciendo gala del valor y la sabiduría heredadas de padre para planear estrategias bélicas; y ¡por padre! que ahora necesitábamos toda su sabiduría para salir de allí ilesas y con el preso en cuestión.
