Sueño
Gracias por tomarse su tiempo para leerme, al fin sabrán que fue lo vio Sakura, tal vez se decepcionen en esa parte, aunque los recompensare en otras :D jeje
.
.
.
AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH – Gritó de manera estridente y sorpresiva antes de desvanecerse.
Hinata corrió a auxiliar a su amiga mientras que Ino se acercó a la habitación para averiguar la causa del problema. La habitación estaba vacía, a excepción de las tres camas que se encontraban una en cada esquina y una pequeña mesa circular en el centro.
Dirigió su mirada hacia el techo… tampoco había nada, solo unas enormes vigas (N.A: barras de madera que anteriormente se ocupaban en las construcciones para brindarles un mayor soporte) y unas lámparas eléctricas pero de diseño antiguo. Continuó a analizar el piso y no había na… no, si había algo, miro muy molesta al objeto de su atención, cerró los ojos con fuerza y dio un paso firme y decidido hacia delante. Se escucho un crujir.
-¡Una cucaracha! – Grito la Yamanaka mientras zangoloteaba a su amiga aun inconsciente – Debes estar bromeado Haruno, ¡Deja de hacerte la mártir y despierta de una buena vez! tengo que darte tu merecido por asustarnos de esa forma – Les decía una y otra vez
- ¿Qué es todo ese alboroto? – Les preguntó una voz masculina que inexplicablemente hizo recorrer un escalofrío por todo el cuerpo de la rubia y la pelinegra.
- Etto… N-nuestra amiga s-se desmayó y… - Intentaba responder Hinata a un par de ojos densos como la misma noche.
-Hmn! – Respondió el azabache rodando los ojos. Hinata poso sus ojos perlas sobre la imagen alta que se encontraba a escasos metros de ellas, una figura que las superaba en estatura, ¿1.80m? ¿1.85m? su piel era clara, no pálida como la de la Hyuga. Parecía literalmente esculpido por artistas griegos, no había exceso de musculatura, pero era evidente que la había, cabello revuelto y negro y esa mirada profunda como una noche sin luna, le brindaban un aura de misterio.
- ¿Tanto escandalo por eso? – Anunció una nueva voz que aunque no era la misma, causó el mismo efecto en las amigas de la Haruno.
-¡Y a ti que te importa! – Pensó la ojiazul pero una mirada abisal de agua helada la dejó completamente muda. El poseedor de esta mirada se acercó a la Yamanaka, dejando ver su figura completa. Era alto, al igual que su ¿compañero? De piel ligeramente bronceada, pero aun así no dejando de ser clara, cuerpo perfectamente equilibrado y trabajado, cabello alborotado y dorado como el mismo sol, con unas marcas en su cara que le daban un toque zorruno, lo cual, combinado con la profundidad de los mares que tenia por ojos le daban un aspecto terriblemente provocador.
En cuanto estuvo a un lado de ellas se detuvo por un segundo que a ellas les parecieron horas, para después flexionarse y tomar en brazos a la inconsciente pelirrosa, dio dos pasos y entró a la habitación depositando a Sakura en la cama más cercana a la entrada, una vez que la colocó ahí salió de a habitación. Todo lo hizo de una forma tan distante, que a pesar de que llevaba a la Haruno en brazos pareciera que esta era llevada por el aire y el observando a kilómetros de ellas.
-La próxima vez eviten todo ese escandalo y simplemente desvanézcanse – Les dijo el azabache en un tono que podría interpretarse como si realmente les estuviera ordenando dejar de existir en este mundo. Se acercó al rubio que estaba junto a ellas.
El ojiazul le indico a su compañero con la mirada su salida de "escena" y como si sus cuerpos estuvieran conectados comenzaron su andar de una manera sincronizada y natural, desapareciendo de la vista de las chicas mas rápido de lo que ellas esperaban.
…
-Sakura, ¿Estas bien? – Le decía una voz – Sakura… - el rostro de una mujer comenzaba a dibujarse
-Sakura contesta de una buena vez – Le demandaba una voz familiar para ella.
Y de repente la imagen se volvió clara, podía observar a sus dos amigas cerca de ella, a ambas se les veía preocupadas y ¿Asustadas?
-¿I-Ino? ¿Hi-Hinata? – Preguntó preocupada en respuesta al semblante de sus amigas
-No estas herida ¿cierto? – Le cuestionó la pelinegra
-No, estoy bien – Le contesto con una sonrisa para tranquilizarla
-¡Que bueno! – Dijo alegre la ojiplata
- Si, que bueno… ¡PORQUE AHORA TE PUEDO MATAR! – Declaro furiosa la rubia, comenzando a golpearla con una almohada.
-¡Que te pasa Ino cerda? – Le reclamo la pelirrosa
-Shhhhh – trato de silenciarlas la Hyuga
- ¡Cállate! Debería matarte de verdad por todos los problemas que nos has causado –
-¿De que hablas? – La Haruno aun tenía los últimos recuerdos un tanto difusos
- ¡¿Cómo que de que?! ¡UNA CUCARACHA! ¡¿Tanto alboroto por una estúpida cucaracha?! –
- Shhhhh – Dijo un poco mas nerviosa Hinata al tiempo que miraba con miedo la puerta.
-¡¿Que quieres que haga?! ¡LES TENGO FOBIA! – Le grito con potencia.
-SHHHHHHHH – Se lanzaron ambas chicas a callarla
- ¡No grites estúpida o volverán! – Le susurro la Yamanaka
-No me llames así, y ¿Quién se supone que vendrá? – Respondió en el mismo susurro.
-Ellos – susurro Hinata
-¡Quienes son "ellos"! – Exclamo aun entre susurros pero con un poco mas de volumen.
Ambas amigas procedieron a narrarle lo acontecido después de que ella perdiera el conocimiento, enfatizando la sensación en el ambiente cuando ellos estaban presentes, el misterio que los envolvía, hasta que comenzaron a describir su apariencia, ambas no pudieron negar que eran atractivos visuales andantes y después de una breve descripción (sobre todo Ino) comenzaron a desvariar sobre lo que harían con ellos si estuvieran solos. – Si inclusive Hinata esta diciendo este tipo de cosas deben ser los dos chicos más propensos a ser violados en este planeta –
-¡Bueno, ya entendí el punto de que eran guapos! – Dijo exasperada la ojiverde – Lo que no me queda claro es eso de "el escalofrío palpable en el aire" y demás –
-Así como lo escuchas, con el simple sonido de sus encantadoras voces, sientes que un escalofrío recorre todo tu cuerpo – Le explico Hinata
-E incluso pareciera que sus cripticas miradas fueran capaces de disminuir la temperatura en el ambiente – Agregó Ino.
-Pues sean o no misteriosos, den o no den miedo, necesito encontrarlos para darles las gracias por ayudarlas conmigo – Confesó Sakura
-Ahora que lo mencionas, se supone que en este edificio solo estamos alumnos y esos dos maestros… - Comenzó a decir la rubia.
-También recordemos que todos somos de primero – Agregó la pelinegra.
-Y estoy segura de que nunca antes los había visto, sería imposible olvidar a dos chicos como ellos – Declaro la Yamanaka
-Bueno, como sea, ahora vuelvo… - Dijo la pelirrosa poniéndose de pie.
-Espera, vamos contigo – Le dijo la ojiazul.
-¿Para que se empiecen a acosar a esos chicos con la mirada? No gracias, ya suficiente vergüenza pasé al desmayarme – Y dicho eso cerro la puerta.
Caminaba por los pasillos del tercer piso, con la esperanza de encontrarse con aquellos chicos. Aunque no los conocía, confiaba en que la descripción de sus amigas era suficiente para poder reconocerlos al verlos. Y… Ahora que lo pensaba, una de las descripciones le recordó a alguien, pero… era imposible que el estuviera ahí, la idea era simplemente inconcebible, imposible.
Le dio toda la vuelta al edificio (N/A: La estructura es en forma de "caja", la entrada y salida del edificio se encuentra el segundo piso, con una explanada en el centro de la planta baja) y no encontró a alguien con esas características, así que decidió bajar al segundo piso, hizo el mismo recorrido, pasando por las enormes puertas de madera que aun permanecían cerradas. Tampoco encontró a alguien.
También recorrió los pasillos de la planta baja. Atravesó una explanada vacía, recorrió los pasillos y esta vez si se topo con alguien
-Señorita Haruno, ¿ahora decidió crear alboroto en esta planta? – Le pregunto una voz femenina a sus espaldas
- Oh… Tsunade-sama, Etto… discúlpeme por lo de hace un rato, es que… - Trataba de disculparse la chica
-No te preocupes, es normal escuchar gritos durante la duración del programa, así que tú también debes irte acostumbrando – dijo la senju restándole importancia
-¿Perdón? – Preguntó incrédula de lo que le había dicho la profesora.
-Olvídalo, ahora… regresa a tu dormitorio, mañana no tendrás tiempo de descansar – Le dijo con una sonrisa divertida.
-Antes de irme… Usted conoce a todos los alumnos que estamos aquí ¿no?
-Por desgracia – Le contesto en un tono inaudible para la chica – Así es…-
- Entonces… podría decirme como se llaman el chico rubio de ojos azules y su ¿amigo? El de cabello y ojos negros
-Sakura… te recuerdo que no has venido a conseguir novio – Le respondió un tanto molesta
-¡No es por eso sensei! Es solo que… - Suspiró – Olvídelo, tiene razón me iré a descasar – Y dicho eso se despidió de la profesora con una pequeña reverencia y dirigió sus pasos hacia las escaleras.
Comenzaba a anochecer, y deseaba contemplar como poco a poco la luz del sol abandonaba los pasillos de su escuela, así que, al subir el último escalón, apoyó sus codos en el barandal, al tiempo que dirigía su mirada hacia enfrente, era una gran panorámica de la escuela…
– Tengo muchos planes para MÍ "respetable" colegio, y sobre todo… para MÍ emergente ciudad de Konoha –
Abrió sus ojos de golpe, solo había parpadeado y la escena había acudido a ella. Sabia que no se trataba de un recuerdo de ella, la persona que hablaba, definitivamente no era ella, pero lo más importante era que sabia que se trataba de otra época, (aunque desconocía el por qué lo sabia).
-¿Qué pasó Sakura, los encontraste? ¿Sabes como se llaman? ¿Tiene novia? – pregunto repentinamente su amiga Ino.
-¡Cálmate Ino! No, no los encontré y aunque lo hubiera hecho, no tendría esa información, te recuerdo que no todas somos tan metiches como tu – Le dijo la pelirrosa
-Bueno ya, no es para que te pongas de gruñona, pon tu mejor cara, nos acaban de informar que tenemos que bajar a cenar, tal vez esta sea nuestra oportunidad para verlos – La animaba la ojiazul.
-Esta bien Ino, vamos… Espera ¿Y Hinata? – Le pregunto
-Oh enseguida viene, esta terminando de acomodar su ropa, dijo que la esperáramos precisamente aquí – Le informó
Minutos después se les unió la ojiperla y descendieron al primer piso, a la mitad de las escaleras se encontraron con sus amigos Kiba, Shikamaru y su compañero de grupo que a partir de ahora también sería compañero de dormitorio: Shino.
Pero para la mala suerte de las chicas, al llegar al comedor se encontraron con muchos alumnos, pero no con los dos que deseaban ver. Platicaron un poco con el nuevo integrante del grupo, tomaron su tiempo para cenar y una vez que terminaron permanecieron ahí con la esperanza de verlos llegar –A cualquiera se le puede hacer tarde – pensaba la Yamanaka.
Pero después de poco mas de una hora, se despidieron de sus compañeros y subieron a su recamara decepcionadas, (aunque no por las mismas razones) y cuando el reloj marcaba las 09:24 pm las tres chicas se encontraban dentro de su propia cama.
Sakura contemplaba el techo de la habitación con su mente dispersa en un sinfín de pensamientos, al parecer Ino se había quedado dormida, pues hace unos minutos intentaba entablar platica con sus amigas, pero tal vez el cansancio de ambas no les permitía responder como se debía, porque ahora la Yamanaka se encontraba en completo silencio.
-¿Sakura? – La llamaba
-Sa-ku-ra – Ahora canturreaba su nombre
-¿Dónde estas? – Le pregunto la ojiverde
-Sakuraaa—La voz se difuminaba con una repentina brisa.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres? – Preguntaba hacia todas las direcciones
-Por favor… Sakura… - De repente vislumbró una silueta que se acercaba a ella
-… - ella no supo que responder
-Por favor… - Le volvía a suplicar ese alguien con una voz lastimera
-Dime que quieres que haga y lo haré… por favor – No sabia porque pero quería hacer que el sufrimiento de esa persona cesara.
-Por favor, por tu bien… - La silueta se coloco frente a ella a escasos centímetros de ella – No preguntes, no busques respuestas que no debes oír – Unos brazos la rodearon – Sakura, promete que no lo harás – Después de esa petición tomo su rostro en sus manos y la miró fijamente.
No había duda, era el, después de muchos años de no verlo, había acudido a ella, de la misma forma que lo hiciera la primera vez, jamás lo iba a olvidar ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo olvidar a ese alguien que aprecias de sobremanera? Ese alguien que lo único que busca es protegerte, ese alguien que se preocupa por ti. Imposible, eso es imposible.
Y abrió sus ojos, esperando que sus jades se encontraran con una mirada profunda e intensa, pero lo único que encontró fue un techo de vigas. Había sido un sueño, siempre ha sido un sueño, desde que tenia 10 años, y desde la ultima vez que lo tubo hace cuatro años. No era un sueño frecuente, pero siempre era el mismo, y siempre despertaba con la esperanza de encontrarlo ahí mirándola, protegiéndola. Pero no había manera, era solo un sueño.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Una breve explicación, no se si en otros países sea así, pero en México, el ultimo año de preparatoria se dividen a los alumnos en cuatro grupos o áreas, con el objetivo de brindarles las bases necesarias para la futura profesión que se encontrarán estudiando en la universidad. Estas áreas son: Ciencias Biológicas (para aquellos que deseen estudiar medicina, biología u otras carreras similares), Económico-Administrativa (para carreras como Economía, Administración, y otras similares), Humanidades (para futuros maestros, filósofos, artistas, etc.) y Técnicas o Exactas (para Ingenierías, arquitectura, entre otras).
Bueno creo que eso es todo, nos vemos en el siguiente capitulo
Sayo!
