Encuentro
04 Enero 1844
He encontrado la ayuda que tal vez salve a Konoha, ella es nuestra única oportunidad, si no lo logra, nada ni nadie podrá evitar el destino de Konoha, un destino que parecer ser obscuro. Pero tengo gran fe en ella, Mito Uzumaki, creo en su capacidad, en sus habilidades como sacerdotisa, las cuales son sorprendentes.
05 Enero 1844
El una vez más acudió a mí, y esta vez, respondió las únicas preguntas que quedaban en mi mente.
¿Por qué hasta ahora? De acuerdo a lo que él dijo: Porque nos hemos olvidado de él, le hemos perdido el miedo
¿Por qué motivo? : Por aburrimiento, porque no tiene nada interesante que hacer.
Así es Kurama, un demonio caprichoso, pero sobre todo malévolo y peligroso. Vive, mejor dicho, disfruta del miedo, las penas y el sufrimiento. Y al haberlo "olvidado" le hemos quitado un poco de entretenimiento a su existencia.
-Oye, ¿piensas quedarte aquí toda la noche? – Le "susurraron" sorpresivamente, lo que causo un movimiento brusco por parte de ella que a su vez provocó que uno de los otros libros que se encontraban en la mesa resbalara -¡Ten cuidado! – La reprendió su acompañante, sosteniendo el ejemplar.
- Tú tienes la culpa, me espantaste – Se defendió la Haruno, temerosa, pues aunque estuvo unos segundos a su lado, no pudo descifrar su identidad
- Como sea – Dijo él mientras se alejaba de ella – Date prisa o te dejaré encerrada – Después de decir eso, comenzó a caminar hacia la salida, dejando en el aire ese característico frio que calaba hasta los huesos.
La Haruno tenía curiosidad por esas anécdotas que narraba el diario de Hashirama, y decidió que al siguiente día acudiría más temprano para averiguar quién era Kurama, y que paso con el después de la intervención de Mito Uzumaki.
Se apresuró a dejar todo como lo había encontrado y rápidamente se dirigió a la entrada, pues algo le decía que el chico de ese día al igual que el del día anterior… ¿Sasuke? No bromeaban cuando le decían que la encerrarían.
-¡Espera! – Le gritó a la puerta que se cerraba mientras corría con todas sus fuerzas.
- ¡Ya! Apúrate y no hagas escandalo – Le reclamo mientras se hacía a un lado para dejarla pasar.
- Que esperabas que hiciera, me ibas a dejar encerrada – Le reclamo en un susurro.
- Yo te lo advertí – Le dijo mientras le daba la espalda para cerrar con llave.
- Etto… cambiando de tema tú eres… - Comenzó a decir
- Si, si, Sasuke ya me dijo que agradecías la ayuda, de nada… ahora si me disculpas… - Le respondió cortantemente antes de retirarse y que al igual que su compañero, después de unos pasos, se desvaneciera.
- ¡Qué tipos tan molestos! – Exclamo para sí misma.
…
Llegó a su habitación y extrañamente tanto Hinata como Ino se encontraban dormidas, por lo que supuso que tal vez era tarde, se metió a la cama y dejo que el cansancio la enviara a un profundo sueño…
A veces, la maldad se disfraza de normalidad, pero siempre será envuelta de misterio y, cuando es tu destino, te sentirás atraída a ella, no importa lo que otros hagan, la maldad puede ser el inicio o el final de tu historia.
¿Quién dicta el destino? Muchos piensan que el destino se construye de nuestras decisiones y las de los que no rodean. Pero… la única realidad es que este ya está escrito… aunque eso no quiere decir que no puedas cambiarlo, el problema radica en que nunca tenemos conocimiento de él, pero sabemos que tarde o temprano nos alcanzará.
¿Estas lista para recibirlo? Porque hay alguien tratado de alejarte de él y tú solo puedes aferrarte a ese destino, el alguien te jala, tú te resistes. Es una batalla en la que ninguno quiere ceder, así que o deja de resistir, o prepara una cordial bienvenida al destino, porque él cada día es más impaciente y solo espera una pequeña abertura en las puertas de tu vida para entrar.
Sakura se encontraba en un lo más profundo de un bosque, no sabía si era de día o de noche y tampoco sabía quién era la persona que le hablaba, solo estaba segura de que no se trataba de aquel chico que solía visitarla para "cuidarla", llego a imaginar incluso que era el mismo bosque el que le hablaba. Extrañamente esa idea era la que sonaba más lógica.
Las hojas muertas de los árboles comenzaron a crujir, anunciando la llegada de un acompañante, acercándose segundo a segundo, paso a paso… después de unos hojas más crujiendo, se percató que se acercaba tras ella, intentó darse la vuelta para encararlo, pero…
-AAAAAAHHHHHHHHH –
Sakura recupero el movimiento de su cuerpo, parpadeo un par de veces, la confusión se podía apreciar en sus esmeraldas y entonces lo vio, se trataba de ese techo de vigas, que le recordó el lugar donde realmente se encontraba.
-Sakura, muévete y ayúdame – Le dijo de repente Ino.
-¿Nani? – Dijo aun confundida.
- ¡Que te muevas maldita sea! – Le reclamo intentando levantarla de la cama.
Sakura comprendió que algo extraño estaba sucediendo, y al sentir el contacto de Ino, reacciono y se levantó automáticamente.
-¡Hina-cha! Despierta, por favor – Rogaba la rubia.
- ¿Hina-chan? – La peli rosa la movía un tanto dudosa
- No, por favor, detente, nooooo – Suplicaba con sus ojos cerrados la pelinegra.
- Hinata, estamos aquí, despierta, no es real – Con voz al punto de llanto, la ojiverde intentaba devolverla a la realidad
- Perdóname por lo que voy a hacer Hinata, pero es por tu bien – Declaro completamente decidida la Yamanaka.
Y a continuación, tomo las sabanas que se encontraba bajo el cuerpo de su amiga y jaló de ellas bruscamente, causando que esta callera al piso. En cuanto el cuerpo de la Hyuga hizo contacto con el piso de la habitación, esta abrió sus perlas, en las cuales solo había terror.
-Hina-chan… ¿Estás bien? – Le pregunto una preocupada la Haruno.
- Hina-chan, somos nosotras – agregó la ojiazul.
- ¿S-Sakura?... ¿I-Ino? – Preguntaba temblando de pies a cabeza.
- Si, Hinata, estas a salvo – Le respondió la rubia.
Después de escuchar esto, la ojiperla cerró sus ojos dejado caer una lágrima, para después quedar inconsciente.
…
-¿Cómo esta Tsunade-sama? –Preguntó Sakura.
- No se preocupen, ahora solo está dormida. Pero… ¿Qué fue exactamente lo que pasó? – Les preguntó
- Etto… - Sakura no sabía cómo empezar.
- No sé exactamente, estábamos durmiendo y de repente escuche que Hinata grito. Me desperté pensando que le había pasado algo, pero me percaté de que estaba dormida. Supuse que se trataba de una pesadilla, intenté despertarla pero ella no respondía, después Sakura me ayudo y tampoco dio resultado. Fue hasta que la tiré al piso que despertó, y segundos después se desmayó – Le explicó la rubia.
- Ya veo… No se preocupen, al parecer esa pesadilla ocasionó que gastara de más sus energías. Lo mejor es que la dejemos dormir aquí hasta mañana – Les infirmó la ojiambar.
- Pero… - Iba a empezar a protestar la ojiverde.
- No te preocupes, yo me quedaré aquí con ella. Si se sienten más tranquilas, les prometo informarles si pasa algo – Trató de tranquilizarlas.
- E-Esta bien – Dijeron las chicas. Salieron de la enfermería aun con la duda de que es lo que había espantado de esa manera a su amiga.
…
A la mañana siguiente, a primera hora, ambas chicas, la rubia y la peli rosa, se encontraban en la enfermería esperando que las dejaran pasar para ver cómo había amanecido su amiga. No es necesario explicar el porqué de las ojeras en sus ojos, ya que ambas no habían podido conciliar el sueño debido a la constante preocupación por su amiga, deseando que no volviera a ocurrirle lo mismo esa misma noche, o cualquier otra.
Durante la noche en vela, en la que ambas fingieron dormir para no preocupar a la otra, Sakura trataba de recordar el sueño que había tenido, comenzó bien, recordaba la voz hablándole en el bosque, advirtiéndola, los pasos de una persona acercándose, se concentró en intentar descubrir la identidad de aquella persona que cuando se dio cuenta, había olvidado todo el sueño.
-Tsunade-sama, ¿Cómo se encuentra? – Fue Sakura la que habló.
- Ya está estable, ahora solo está durmiendo – Les informó – Les recomiendo que vengan después de clases, es mejor dejarla descansar – Les sugirió.
- Está bien – Dijeron con pesadez.
…
-No me gusta… - Decía Sakura en la cafetería.
- ¿De qué hablas? – Le preguntó la Yamanaka.
- La actitud de anoche de Tsunade-sama – Le explicó.
- ¿A qué te refieres? A mí me pareció que atendió muy bien a Hinata – Le dijo confundida.
- No me refiero a eso – Contestó la Haruno – Me refiero a su forma de actuar, parecía que nos ocultaba algo – Le explicó – Y la mirada que le lanzó a Hinata cuando la estaba revisando, ¡Y su expresión cuando le explicamos lo sucedido! Era como si ya hubiera visto eso antes – Concluyó la ojiverde.
- Creo que te estas sugestionando Sakura, a mí no me pareció que nos ocultara algo, y lo que pasó a Hinata, si bien no es algo normal, no me parece que sea el único caso, debe ocurrir más a menudo de lo que nos imaginamos – Argumentó la ojiazul.
- Uuummm… Si tú lo dices – Respondió con intención de dejar el tema atrás – vámonos, es tarde, la clase de Jiraiya-sama empieza en 3 minutos – Informó.
Ambas abandonaron el lugar y se dirigieron a su salón. Una vez ahí se encontraron con sus Shikamaru, Kiba y Shino, los cuales notaron inmediatamente la ausencia de la Hyuga y ambas no entraron en detalles y decidieron únicamente decir que se había desmayado y que estaba descansando en la enfermería. La clase de Jiraiya comenzó y se desarrolló sin ningún acontecimiento fuera de lo normal.
-Esta vez los dejaré irse un poco más temprano – Le dijo a sus alumnos el peliblanco.
- ¡Gracias Sensei! No sé qué voy a hacer con 3 minutos libres – Dijo sarcásticamente Kiba.
- Podrías adelantar en el proyecto – Le respondió – Lo que me recuerda, la próxima clase dedicaré la última hora para aclarar dudas y la siguiente semana, revisaré su avance. Pueden irse – Les dijo antes de abandonar el aula.
- Sakura, vallamos a ver a Hinata – Le dijo Ino a su amiga.
- Claro, vamos, solo déjame guardar mis cosas – Le respondió.
No tardaron mucho en llegar a la enfermería, y se encontraron con una tranquila y pacifica Hinata, tal vez, demasiado tranquila incluso tratándose de ella. Tuvieron que esperar a que Tsunade terminara de llenar el reporte médico de Hinata para poder retirarse a su habitación. Aún tenían una clase a la cual asistir, la cual obviamente era impartida por la ojiambar, por lo que le solicitaron permiso para faltar a ella con el objetivo de cuidar a su amiga. La Senju les dio la autorización enseguida.
Las tres iban caminando en medio de la explanada con dirección a las escaleras, Sakura a la derecha de Hinata e Ino a su izquierda. Sin pensarlo realmente Sakura dirigió su mirada a la derecha y ahí, al extremo de esa explanada lo vio. De todas las personas que pudo haberse imaginado encontrar, él era el último de la lista.
Pareciera que el tiempo se detuvo, de repente dejó de sentir el contacto con Hinata, la voz de Ino no se escuchaba más, en su lugar había una brisa que levantaba una cortina de hojas de bosque, aunque en ese espacio ni en los alrededores existía vegetación alguna de donde pudieran provenir.
Se trataba de él, el chico que la visitaba en sus sueños, estaba ahí, de frete a ella, mirándola fijamente, aunque… esta vez su mirada era diferente, no era protectora y mucho menos dulce, era fría penetrante, creándole una sensación extraña que, sin embargo, ya había sentido con anterioridad, aunque no recordaba donde.
Parpadeó y la escena cambió, él desapareció, no había rastro de hojas, el viento dejó de soplar, la voz de Ino continuó como si nunca se hubiera detenido, y pudo sentir a Hinata junto a ella. Todo eso que había vivido, lo había hecho en lo que dura un parpadeo. Llegaron a las escaleras y el trayecto continuó sin ningún cambio, aunque, la Haruno volteaba la vista de vez en cuando esperando encontrarse con él.
-No quisiera molestarte Hinata pero… - Comenzó a hablar Ino en cuanto la puerta de su habitación se hubo cerrado.
- ¡Ino! No podrías esperar un poco, creo que Hinata puede notar en nuestras miradas lo preocupadas que estamos por ella, por ello creo que ella nos dirá lo que tenga de decir cuando se sienta lista – Le reclamó la ojiverde.
- No la regañes Sakura, estoy bien – Intervino Hinata – Continua Ino.
- Estábamos muy preocupadas Hinata ¿Qué fue lo que pasó? – Le preguntó
- No sé exactamente – Le respondió la pelinegra.
- ¿? – Ino la miró desconcertada
- Me refiero a que... recuerdo que habíamos estado esperando a Sakura, pero no recuerdo el momento en el que nos dormimos… ya antes había tenido pesadillas, pero… nada me ha dado tanto miedo como eso… - Hablaba pausadamente la ojiperla, y sus amigas le tuvieron paciencia – Se sentía tan real, no podía convencerme de que era un sueño –
- ¿Qué soñaste? – Preguntaron ambas al mismo tiempo.
- No lo sé, Tsunade-sama quería saberlo también, estuve intentándolo durante todo el día, pero no logro recordar nada, solo puedo recordar el dolor – Decía mientras una lagrima resbalaba de su mejilla.
- ¡Oh Hinata! No tienes que recordar si no lo deseas, es más, creo que es mejor que lo olvides – La consoló la rubia abrazándola.
- Pero… ¿Por qué Tsunade-sama querría saber con tanta insistencia lo que habías soñado? – Preguntó la otra amiga.
- No empieces Sakura – Le dijo un poco molesta la ojiazul.
- ¿Qué pasa? – Preguntó Hinata en los brazos de Ino.
- Sakura tiene la estúpida idea de que Tsunade tiene algo que ver con lo que te pasó – confesó la rubia.
- Eso no es lo que dije – Respondió a la defensiva – Pero debes admitir que su actitud no es normal – Le replicó.
- Lo que sea Sakura, no es el momento – le dijo un poco molesta.
- Bien – Respondió poniéndose de pie – Estaré en la biblioteca – Les informó cuando estaba abriendo la puerta para salir.
- ¡Sakura! Se supone que faltamos a la clase para cuidar a Hina-chan – La regaño Ino.
- Lo sé, pero al parecer necesito irme a quitar ideas estúpidas – Le dijo molesta – Además, está contigo, y si estas en apuros, no estaré lejos – Le informó antes de cerrar la puerta.
Sakura salió de la habitación molesta por la actitud de Ino, recorrió los pasillos atenta a cualquier señal de diera un indicio del paradero de aquel chico, pero el camino estaba de lo más tranquilo. Llegó a la biblioteca y en la entrada de esta se encontró con él.
-¿Otra vez aquí? – Le dijo en tono molesto.
- ¿Eeehhh? – Sakura estaba aturdida por lo que había escuchado. Necesito de los rayos del sol de la tarde para distinguir aquella silueta y poder encajar todo. Era la misma voz, la voz del chico de sus sueños y la voz de aquel al que antes había denominado sombra. Se reprendió mentalmente por ser tan torpe y no darse cuenta desde el primer momento.
- Espero que ahora que has decidido venir más temprano, no te marches tan tarde como acostumbras – Le dijo interrumpiendo sus pensamientos.
- T-Tu Tu E-Eres, Tú eres… - Estuvo a punto de decir: tú eres el chico de mis sueños, pero por la actitud de él, pensó que tal vez el chico no estaba consciente de ello.
Ya que le resultaba increíble que aquel chico que en sus sueños intentaba protegerla con tanta desesperación, la estuviera tratado de ese modo. Podría pensar que no eran la misma persona, pero no, ella estaba segura que era el, no había nadie que pudiera parecerse tanto a él. O era o no era, y definitivamente "la sombra" era ese chico.
- Que pasa Sakura, te olvidaste de mi – Le dijo en tono burlón – No recuerdas tus sueños – Entre cerró sus ojos y se lo dijo en un susurro, un susurro helado, extraño, lleno de un aura de misterio y que en cierto modo daba miedo. Como si le hubiera leído la mente, con esa frase le confirmó su identidad.
- Ahora que recuerdo, tus ojos tal vez no pudieron reconocerme aquella vez – Le dijo a la peli rosa – Entonces creo que tendré que presentarme como se debe – Agregó. Lo dejó continuar, aunque ella ya suponía lo que iba a decir a continuación. Aunque había tenido un encuentro con dos sombras diferentes, solo una encajaba con la figura que tenía frente a ella en ese momento. – Es un placer conocerte Haruno Sakura… he aquí un recuerdo que puede tener muchos nombres, pero para ti, solo uno… llámame Naruto.
Al fin aquel chico que por años había considerado su salvador tenía un nombre, ahora podría llamarlo, aunque… dadas las circunstancias, tenía ciertas dudas en que el pudiera o mejor dicho, quisiera acudir a su llamado. Se sentía confundida, por un lado estaba feliz de poder encontrarse con él, con Naruto, pero también le entristecía ver la diferencia entre el Naruto dulce y protector de sus sueños, y el Naruto frío y distante de la realidad.
-¿Distante? – Le preguntó con un dejo de incredulidad. A continuación extendió su mano esperando que ella colocara la suya sobre esta. Ella sintiéndose hipnotizada se dejó tomar, y cualquier duda que pudiera guardar, desapareció. El contacto de su piel se sentía exactamente igual al de sus sueños, y aunque no quisiera admitirlo, era mejor y a la vez no, en sus sueños el contacto era más fluido, y no como este de la realidad que estaba disfrazado de formalidad – Y qué tal si lo hago así – Dijo antes de atraerla hacia él, colocando una mano en el cabello de ella y acercando el rostro de la Haruno al pecho de él, mientras que su otra mano rodeaba su cintura.
Y una vez más lo había hecho, había respondido a sus pensamientos, y la idea de que él podía leer su mente era cada vez más creíble. Era demasiada coincidencia, y de hecho, ella no creía en las coincidencias. Después consideró que si el realmente existía, y también existía en sus sueños, es decir si Naruto tenía la habilidad de infiltrarse en sus sueños, leer su mente debería ser algo aún más sencillo. Levanto su cabeza para mirarlo y pudo observar que el contenía una risa y asentía, incluso lo escucho susurrar algo como: "demasiado"
-Cuidado con lo que buscas Sakura – Le dijo después de soltarla y alejarla de él – O sufrirás las consecuencias – Le dijo ¿Amenazándola?
- ¿Qué? – Le preguntó, pero este ya se había adentrado a la biblioteca dejándola con la palabra en la boca - Como siempre… - Se dijo a sí misma antes de soltar un suspiro.
Continuó con su avance hacia la sala donde estaban los diarios que tanto habían llamado su atención. Los tomó y sin demorar los colocó en la mesa para continuar con su lectura. Pasó por las páginas que ya había leído y se detuvo en la nueva fecha
16 de enero de 1844
Hoy es el día, le ha tomado un poco de tiempo a Mito preparar todo lo necesario para el ritual, me sorprendo de estar participando en esto. Estoy seguro que algunos años antes habría dicho que esto es una completa estupidez, pero… dadas las circunstancias me he vuelto menos escéptico.
El ritual se llevará a cabo a la media noche, y… solo espero que todo salga bien. Como ya lo dije antes, confío en las habilidades de Mito. El problema es Kurama, de acuerdo a lo que la misma Mito me dijo, el demonio zorro es muy poderoso, e incluso ella tiene sus dudad de que todo salga a la perfección.
Aunque también me dijo que tiene un segundo plan, en caso de que no de resultado el ritual de sellado. No quiso explicarme exactamente lo que planea, solo pudo decirme que ese segundo plan, si bien no traerá completa paz a Konoha, al menos traerá un tiempo de paz y permitirá que alguien más pueda continuar con su tarea en caso de que sea necesario.
17 de enero de 1844
No sabemos qué fue lo que pasó exactamente, a mi parecer, el ritual de sellado dio resultado, pero Mito no está segura, por ello dijo que dejaría pasar un tiempo para cerciorarse de que todo está en orden y de no estarlo, pondría en práctica el plan secundario.
Por eso mismo se quedará al menos un año en Konoha, para observar las cosas desde cerca y poder actuar inmediatamente cuando así sea requerido.
29 de Marzo de 1845
Yo dudo que Kurama vuelva a regresar, ya ha pasado más de un año y la paz ha reinado en Konoha. Sin embargo Mito aun esta susceptible. Lo cual no me molesta, ya que en este tiempo me he dado cuenta de que no fue difícil para ella encariñarse con Konoha y ahora permanece más por gusto que por compromiso.
Este tiempo hemos convivido más y me he dado cuenta de que es una gran persona, me ha hecho cambiar mi forma de ver las cosas. Y en cierta forma, espero que al final, ella se convenza de permanecer junto a nosotros.
21 de Abril de 1845
Nuestros más grandes temores se han hecho realidad. Kurama ha regresado, y esta vez lo ha hecho con mayor odio hacia Konoha, y especialmente hacia Mito y a mí. Al parecer con el ritual de sellado, solo logramos debilitarlo, y había pasado este tiempo tratando de recuperar sus fuerzas. Y ahora que lo había conseguido, no se detendría.
Hablando con Mito, me platicó un poco en que consiste su segundo plan. Por lo que me dijo, realizará una técnica de sellado prohibida, en la cual dará su vida a cambio de llevarse con ella a Kurama, aunque me explicó que existía la posibilidad de que Kurama reencarnara.
¡Por que no es posible erradicarlo definitivamente!
Ella intentó consolarme diciéndome que su sacrificio no sería en vano, que si es que Kurama reencarnara, lo haría en diferente forma, ya no como demonio, sino como algo más, que nadie, ni siquiera ella podría predecir que sería. Solo sabe que no tendrá la misma fuerza de ahora, y por eso, será más fácil que la gente del futuro se encargue del problema.
Pero mi problema es que en este tiempo que he convivido con ella, me he dado cuenta de que me he enamorado de ella. Pero… al parecer, me llevaré este secreto a la tumba, ya que el deseo de ella es cumplir con su misión auto-impuesta. Y no es por ser ególatra o demasiado confiado, pero creo que ella, tal vez inconscientemente, también siente algo por mí (aunque eso no lo puedo saber a ciencia cierta, tal vez me equivoque) y si esto es cierto, el confesarle mi "secreto" solo le haría las cosas más difíciles,
Tal vez en otra vida nos encontremos.
22 de Abril de 1846
Ha pasado un año desde que Mito se fue. Increíblemente he sobrevivido. Ya que como suelen decir: nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Y cuando perdí a Mito, me di cuenta de que estoy totalmente enamorado de ella.
Y digo esto porque aún me siento enamorado. Aunque sé que en esta vida no pudimos estar juntos, tal vez en otra sí.
Lo único que me alegra es que al parecer, esta vez sí dio resultado su sacrificio. No hay la más mínima señal de Kurama. Y espero que nunca regrese.
14 de Julio de 1860
Después de pensarlo mucho, he decidido proponerle al señor feudal su autorización para permitir la admisión tanto de hombres como mujeres en la institución. Me parece que es lo más apropiado para lograr el objetivo por el que se fundó este colegio: Formar personas que hagan crecer su hogar.
Sé que es una decisión demasiado adelantada para esta época, pero no veo mejor momento. Desde la muerte de Mito, la paz se ha asentado en Konoha.
Agosto de 1863
Después de poco más de 3 años de negociar con el señor feudal, he logrado convencerlo de mi propuesta. Así que muy probablemente el siguiente mes que es cuando inicia el nuevo año escolar, tendremos la presencia de señoritas interesadas en perfeccionar su educación y contribuir al igual que los jóvenes en el desarrollo de Konoha.
Octubre 1868
Este mes trajo consigo la llegada de mi hermano menor Tobirama desde el extranjero. Me parece que lo hace en el momento oportuno, ya que comienzo a pensar que algo me pasará. Tal vez solo son ideas mías, o simplemente yo soy el que desea que me pase algo.
Han sido años con este "vacío" que creo que más que vivir, solo me limito a existir. Es triste pero así es.
Comenzaré a preparar a Tobirama para dejarlo listo para el puesto y así poder retirarme. Claro, antes de esto, se debe hablar con el señor feudal. Por ello me encargaré de prepararlo suficientemente para que este no pueda negarse.
Esa era la última anotación de Hashirama, y Sakura se preguntó si realmente le había pasado algo, o simplemente había llegado el momento de su retirada y por eso es que había dejado de escribir.
Pasó a la siguiente página, la cual era la portada del segundo diario: el de Tobirama. Por ello dedujo que al final el hermano de Hashirama si había sido aceptado en el puesto.
Tobirama Senju
1876 - ¿
Protege a aquéllos que aman a la aldea y a aquéllos que creen en ti... Y cuida de aquéllos a quienes les puedes confiar la próxima generación.
Al pasar las hojas, se dio cuenta de que las anotaciones de Tobirama, más que parecer un diario, parecían reportes de trabajo. Se limitaba a anotar cosas estrictamente escolares y no se observaba rastro alguno de sus opiniones,
Sakura sabía que no tenía mucho tiempo para detenerse a leer las novedades del colegio, ya que algunas de estas ya tenían conocimiento de ellas gracias a las tareas de investigación que le habían puesto sus maestros recién que entró.
Por ejemplo, cuando se ampliaron las instalaciones para hacer las "dos bibliotecas", el cambio de modelos educativos. La primera celebración de la exposición de libros, que hoy en día se continuaba haciendo, entre otras.
Pero de después de varias hojas, llegó a una parte donde habían arrancado varias hojas, por lo que le dio curiosidad y regresó unas páginas antes, para ver qué es lo que faltaba.
28 de febrero de 1880
Si mi hermano ocupó este libro como "diario personal" no veo porque yo no he de hacerlo. Aunque más que diario personal, diría que es un diario del colegio preparatorio de Konoha.
Simplemente diré que me resulta curiosa la situación de ciertos alumnos. Dos para ser más específicos. Resulta que uno de ellos se metió en un alboroto, (lo cual al principio no había llamado mi atención, después de todo, los jóvenes, son jóvenes), lo extraño aquí es que en el momento de llamarlo para hablar con él lo hizo en compañía de su amigo.
Al decirle a este que se retirara, hizo caso omiso de mí. Lo cual obviamente me molestó. Por ello decidí suspenderlos a ambos y buscar en sus expedientes para ver de quienes se trataban.
Pero cuál fue mi sorpresa al no encontrarme con rastro alguno de ellos. Era como si no existieran en esta escuela, y sin embargo, estoy seguro de haberlos visto en estos pasillos.
Comenzaré a buscar datos fuera del colegio, para cerciorarme que realmente son alumnos y de no serlo, averiguar que rayos estaban haciendo aquí.
02 de Marzo de 1880
Mientras los jóvenes estaban suspendidos, entrevisté a la secretaria encargada de los asuntos escolares de los alumnos, y no supo darme respuesta. Igualmente los maestros y alumnos, ambos comenzaban diciendo que los conocía, pero…cuando estaban a punto de revelar algo importante, comenzaban a decir incoherencias, como si alguien hubiera modificado sus pensamientos. Lo cual es estúpido.
07 de Marzo de 1880
Los jóvenes han regresado decidí que si quiero información, solo la podré obtener de ellos, Por lo que esta misma tarde me entrevistaré con ellos. Más vale aclarar este "misterio" de una buena vez.
08 de Marzo de 1880
Nada, se reúsan a hablar, por lo que decidí expulsarlos definitivamente. Ya que no puedo tener dos alumnos que salieron de la nada y que representan una amenaza para los demás.
Digo esto porque, además de percibirlo, al momento de expulsarlos me lo dejaron en claro. Solo uno de ellos, amenazó con cobrarse mi "osadía" Y el otro chico afirmó que lo apoyaría.
Literalmente dijo: - No sabes lo que acabas de hacer estúpido viejo. Tu hermano lo pagó y ahora tú también.
Yo quedé totalmente confundido e inmediatamente le exigí a gritos que se largara, sin embargo continuó con su discurso y extrañamente no pude dejar de escucharlo.
-Parece ser que ustedes los humanos no aprenden la lección. Al parecer, el "sacrificio" (recuerdo perfectamente que lo dijo en tono de burla) de ella no les sirvió de ejemplo.
- ¡Quien demonio te crees! – Le grité.
- No me creo, lo fui – Y después de decir esto, se marchó junto a su amigo que parecía mirar la escena con una gran sonrisa como si todo aquello le pareciera divertido.
Después de esto, seguía las páginas arrancadas. Sakura sentía gran curiosidad de averiguar qué clase de venganza habían hecho aquellos jóvenes, y al mismo tiempo tenía la sospecha de que esos jóvenes debieron ser como…
¡Eso es estúpido! Se dijo a sí misma, ese suceso ocurrió hace más de 100 años. Muy probablemente se trataban de un par tipos hijos de alguien influyente en aquel entonces y que no respetaban a nada ni a nadie y que se sentían con el poder de hacer y deshacer.
Cerró aquel libro y lo dejó en su lugar. Aun no se sentía con ánimos de regresar junto a sus amigas, por lo que se limitó a avanzar en el proyecto que había iniciado con su búsqueda.
Después de aproximadamente una hora, decidió terminar por ese día su avance, detuvo su escritura y comenzó a guardar sus cosas, pero cuando se agachó para levantar un bolígrafo que se le había caído, sintió como un gran pesar comenzaba a atraerla hacia el suelo, intentó oponer resistencia, pero no pudo. Lo último que vieron sus ojos fue el piso que extrañamente se veía más obscuro de lo que realmente era.
Sakura no sabía dónde estaba ni como había llegado ahí, todo era un espacio de penumbras, no podía ver ni su propia mano, podía sentir como giraba su cabeza para poder obtener alguna imagen, pero era en vano, sus ojos no podían percibir ni el más mínimo cambio. De repente alguien apareció, frente a ella, pero no tenía idea de quién podía ser, no veía nada, pero podía percibir su presencia.
-Sakura – La llamó y el solo escuchar esa voz la llenó de miedo, un miedo que se manifestó en un temblor incontrolable de su cuerpo.
Sintió como ese ser, comenzaba a tocarla, pero era un tacto que no conocía, no podía decir que se tratase de unas manos, porque no se sentía como tal. Y lo que más la angustiaba era no saber qué es lo que le estaba haciendo. Sentía… no sabía si llamarlo dolor, ya que no se sentía como cuando se recibe un golpe, o cuando nos hacemos una herida. Nunca antes había sentido aquello, no sabía cómo llamarlo, solo sabía que no le agradaba y que estaba sufriendo por ello.
-Este no es lugar para dormir – Le dijo alguien de repente. Abrió sus ojos con sorpresa y se dio cuenta de que su cabeza esta recargada sobre sus bazos que descansaban sobre la mesa.
-… - Sakura no contestó nada, solo se limitó a mirar a quien estaba a su lado, se trataba de Naruto, el cual la miraba… ¿Preocupado? ¿Molesto? No podía estar segura.
Sakura miró aquellos ojos azules y no se dio cuenta de cuando se le escapó una lágrima, Naruto colocó su mano sobre su hombro y ella se limitó a cerrar sus ojos. Respiró profundamente y se puso de pie.
-Lo siento, no volverá a ocurrir – Se disculpó mientras tomaba sus cosas y comenzaba su avance a la salida.
Cada paso que daba la tranquilizaba más, y se reconfortaba a si misma recordando aquellos mares que sin que su dueño lo supiera le habían traído paz y haciéndole recordar que aquello había sido solo... un sueño.
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Lo sé, años que no continuaba con la historia, y realmente lo siento, procuraré que mi ausencia no se prolongue tanto como esta.
