Capítulo 34
Caída y venganza 2da parte
La oscuridad... esta fría y terrible oscuridad. Parece más profunda cada vez... Siento que me tragará tarde o temprano. Tengo mucho frío... pero jamás me rendiré... no me doblegaré... aunque me quede aquí un año más... esta cosa... esta cosa en mi cuello... me está lastimando... aún así... no cederé... no me daré por vencida... Los minutos parecen años... ¿cuánto tiempo llevo aquí? No lo sé... a este lugar no entra ni el más mínimo rayo de sol... ni la más tenue luz... solo las ratas y las cucarachas se atreven a entrar... He perdido la noción del tiempo... me siento débil... siento que la fuerza me abandona... pero no puedo dejarme vencer... no puedo darme por vencida... seguiré resistiendo... hasta el último aliento... pero... ¿cómo fue que llegué aquí?... mis pensamientos y mis recuerdos... están borrosos... tengo que recordar... ya, ya empiezo a ver algo... por supuesto... fue por Él...
Él... esa maldita rata... ese infeliz... me arrastró a su oficina... a la oficina de Aquel... esa oficina... es tan fría como este lugar... tal vez más... solo que es más iluminada... pero el aire de putrefacción es insoportable ahí... pensé que me ahogaba... tanta maldad concentrada en un solo ser... parece impensable pero existe... se llama Voltaire... su sonrisa de triunfo... nada me gustaría más que borrarle esa sonrisa de la cara... por eso no puedo rendirme... ese maldito me llevó a la oficina de Voltaire... y él sonrió triunfalmente...
-Vaya, vaya, así que dando problemas de nuevo ¿eh Osaka?- se burló. Yo no pude más que mirarlo con odio. Me sentía... impotente... No porque no pudiera soltarme y atacarlo, sino que sabía que si lo hacía, Lin saldría perjudicada, y yo no podía permitir eso. Si he soportado todos estos castigos ha sido por ella... para protegerla –Dime ¿qué voy a hacer contigo? ¿Cómo hago para que entiendas... que no debes pasarte de lista?- me callé sin dejar de mirarlo con rencor -¿Ahora resulta que no hablas? Bien entonces seré yo quien elija tu castigo. Boris, llévala al calabozo... no eso no es suficiente... Ponle esto- y le entregó a Boris una cajita. Acto seguido me trajo aquí, me colgó del techo por las muñecas y me puso esta cosa... este... collar que me quema el cuello... pero no me quejo... porque no pienso doblegarme.
-Te bajaré de ahí si juras lealtad al amo Voltaire- me ofreció esa maldita rata... Estúpido... sabe que jamás me rendiré ante Voltaire... sin importar el castigo... porque aún tengo que salvar a este mundo... y a mi dignidad.
Desde entonces aquí estoy... sin comer ni beber nada... sin más compañía que las ratas... en medio de esta horrible y fría oscuridad... y el tiempo sigue corriendo... aunque no sé cuanto ha pasado... ni me importa... sólo espero que ellos estén bien...
Han pasado años desde entonces pero esa oscuridad sigue presente en mi mente... cuando estoy sola... vuelvo a sentir el dolor... esa cosa quemando mi cuello... el frío... la soledad... me invaden y me quitan el sueño... no solo son marcas externas... esos castigos dejaron una marca en mi alma... una herida que nunca cerrará... una cicatriz que jamás se borrará... por eso no puedo perdonarlo... no importa si él es esa persona...
-Bueno... nos pones en una situación difícil...- comentó Boris quemándose los pies –Pero si así lo deseas te explicaré mi versión de la historia ¿de acuerdo?-
Lia lo miró con frialdad con lo que le dio a entender que prosiguiera. El hombre no pudo ocultar su temor. Nunca antes había visto ese comportamiento en la chica. Realmente se veía... furiosa... como nunca antes la había visto.
-Verás después de que ustedes nacieron... me refiero a Lin y a ti que fueron las primeras... Voltaire estaba ejerciendo control sobre mí en ese momento. Me forzó a llevarlas a la abadía. A Natalia le dije que habían muerto al nacer. Sin embargo... luché y me liberé de Voltaire pero no recordaba nada. Unas horas después nacieron tus hermanas Mariam, Salima y Yuli. Yo sabía que Voltaire podía lastimarlas así que entre los dos tomamos la decisión de mandarlas a distintos lugares, para que no las encontrara. Pasaron los años, yo aún trabajaba en la abadía sin saber que ustedes eran mis hijas. Después de que naciera Joseph, Natalia y yo nos peleamos y ella se fue no la volví a ver hasta ahora. Voltaire aprovechó para controlarme nuevamente y por eso hice las cosas que hice. Fue hace poco que al fin pude liberarme de su control. Entiendo que no es excusa para lo que hice pero...-
-Pero hay cicatrices que no se borran Boris...-musitó la chica fríamente –Hay una en especial que me interesa que recuerdes aunque no creo que la hayas olvidad ¿o si? Fue el resultado de el más novedoso artefacto de tortura que tenías en ese entonces- comentó con ironía. Lentamente se llevó la mano al cuello y se desató la bufanda. La dejó caer al suelo mostrando su blanco cuello. Hubo una exclamación de sorpresa por todos los presentes. Los chicos miraron horrorizados la espantosa marca alrededor del cuello de la chica. Parecía un collar pero echo en carne viva que mostraba una serie de calaveras con tonos de piel quemada. Era realmente horrible.
-Verás yo... yo no quería... Voltaire me obligó...-
-Desde que se inventaron las excusas se acabaron los flojos, Boris... sabes que por esta cicatriz no puedo quitarme la bufanda en público porque me tratan como a un monstruo... me miran como si no fuera un ser humano... me discriminan... no tienes idea de lo que esto ha significado para mi vida...-
-Pero... a mi me perdonarás ¿verdad Lia? Yo sé... que han sufrido mucho... todas ustedes... pero yo no tuve la culpa... Boris me engañó...-
-Y sin embargo –intervino Yuli –Nunca volviste por nosotras- dijo con la misma frialdad
-Ah... bueno es que yo...- la mujer se mordió el labio sin saber qué decir
-¡Ya escuché suficiente! Hora van a salir de aquí y no volverán a acercarse a menos de que deseen la muerte ¿entendieron? No quiero que se acerquen a mí nunca o no tendré compasión- amenazó aún ardiendo en cólera. Volvió a chasquear los dedos y los dos adultos desaparecieron al igual que el muro de fuego y el carbón encendido del suelo. Acto seguido, la chica se acomodó nuevamente su bufanda y se recargó en la pared, suspiró y se llevó la mano a la frente.
-¿Estás bien hermanita?- preguntó Lin acercándose a ella y poniendo una mano en su hombro
-Sí... no te preocupes estoy bien gracias. Sólo... me siento algo cansada creo que dormiré un rato...- replicó esta incorporándose y subiendo las escaleras. Antes de irse alcanzó a escuchar a su hermana Yuli desde la sala.
-Antes de que te vayas... quiero decirte que te admiro... de verdad... mis respetos- sonrió cariñosamente –Y cuentas conmigo para lo que sea. Si necesitas algo no dudes en llamarme ¿sí?-
-Ni a mí. Aunque eso ya lo sabías- le sonrió Mariam
-Muchas gracias chicas... realmente aprecio su apoyo...-
Una vez se hubo ido, Kai se derrumbó en un sillón y suspiró –Sabía que Boris la había torturado sin piedad... pero nunca pensé que tanto... jamás me imaginé que le habría hecho algo así... esa... esa cicatriz... es horrible... jamás perdonaré a Boris por eso... me las va a pagar lo juro-
-Es... espantoso...-murmuró Lin cabizbaja –A todos nos maltrataron estando en la abadía... nos sometieron a experimentos terribles... pero con Lia fue peor... porque ella tomaba los castigos por mí... aunque las dos dábamos problemas... ella siempre me protegía... y recibía el castigo por las dos... pero eso siempre fueron terribles...-
-Lin-chan... ¿tú... tú también tienes una marca... como esa...?- preguntó Mariam temerosa
Este negó con la cabeza –Como ya dije, Lia siempre me protegía por eso le tocaba doble castigo... la razón por la que uso mi bufanda es como... mi forma de decirle... que estoy con ella... y que comparto su sufrimiento... no sé... pero desde el día que llegó con esa cicatriz... las dos hemos llevado siempre la bufanda...- explicó Lin
-Ni siquiera a mí me había dicho eso... yo no tenía idea... jamás me atreví a preguntarle por su bufanda... yo... tengo que hablar con ella... pero no sé si sea lo correcto... ella necesita pensar... pero siento... que necesita de mi ayuda y apoyo...- murmuró Kai para sí. Se levantó y subió las escaleras aún pensando si estaba haciendo bien.
Al llegar a la habitación la encontró a oscuras, las cortinas de seda azul volaban con el viento. Entró lentamente buscando a Lia. La encontró en el balcón, con la mirada perdida en el horizonte. Se acercó muy despacio para no exaltarla. Le puso una mano en el hombro con suavidad. La chica dio un repingo.
-Ah... Kai...- musitó. Volteó a verlo mostrando sus ojos bañados en lágrimas –Perdón... sé que no tengo razón para llorar pero... es que no puedo evitarlo... me da tanta rabia...-
-Lo sé... te entiendo linda y sabes que ante todo estoy aquí para apoyarte en lo que necesites ¿sí? Puedes llorar todo lo que quieras estás en tu derecho. Te lastimaron... te hicieron mucho daño... pero aún así... has sabido salir adelante... en todo momento... pero ¿sabes? Yo siempre estaré aquí... para que llores... para que te enojes... para que te rías... cuentas conmigo y lo sabes ¿verdad?- el chico la rodeó con sus brazos cariñosamente
Ella asintió –Gracias Kai... muchas gracias... ¿sabes? No sé que haría... si no te hubiera conocido...-
Él la contempló en silencio y acarició su cabello negro –Te amo- le dijo cariñosamente
-También te amo Kai- replicó ella con una sonrisa. Él la tomó por el mentón y la besó con suavidad por unos segundos...
CONTINUARÁ
Uf el suspenso me está matando pero weno en todo caso toi aquí y espero q les haya gustado y que me dejen sus reviews
Yuli: Pobre ilusa
Autora: Agradezco tu apoyo moral
Yuli: De nada
Autora: Bueno no hagan caso plis manden reviews
SAYONARA!
