3.

(ALICE)

Ya habían pasado más de una semana de que Esme se haya mudado aquí con sus hijos, eran encantadores. Yo me llevaba excelente con ambos, especialmente con Jasper teníamos mucha afinidad; Edward era bueno también, era él más inteligente y no hablaba tanto, se la pasaba encerrado en su habitación hablando por celular vaya uno a saber con quién.

Esme era adorable, era muy cariñosa y maternal, además de una brillante cocinera. Aunque se le notaba que no era del todo feliz, supuse que era por su hija, la que decidió quedarse con su padre. Me gustaría poder hacer algo para alegrarla pero nada se me ocurría. Y en cuanto a mi padre estaba más que feliz teniendo a Esme a su lado.

Mi última semana fue bastante rutinaria, me levanta desayunaba, me duchaba e iba con Emmett y Jasper en el jeep, llegábamos a casa almorzábamos y después cada uno se iba a su dormitorio a hacer sus cosas, y nadie me llevo de compras, ya estaba en abstinencia. Debía ir urgente. Así que baje a buscar a Bella para ir, pero como de costumbre no la encontré, pues claro ella siempre estaba con Jacob. Jazz y Emm tenían entrenamiento, así que solo quedaba Edward, sabía que lo iba a encontrar en su habitación hablando como siempre, así que me dirigí hasta allí y golpee su puerta.

Tardo unos segundos en abrir, y note que estaba como supuse con el celular en su mano.

-espera un segundo amor – dijo hablando al celular. - ¿ocurre algo Alice? – se dirigió hacia mí.

- no quería interrumpir Edward, lo siento – me disculpe – pero quería pedirte un favor – pedí poniendo mi carita de perro lastimoso irresistible.

-claro, espera que cuelgue. – volvió a tomar el teléfono y escuche que decía. – disculpa, debo colgar Alice necesita mi ayuda, te llamo luego mi amor, te amo más que a todo pequeña, adiós

- de enserio, lamento haberte molestado.

- está bien Alice, no hay problema. Ahora dime que es lo que quieres.

- es que estaba muy aburrida, y no hay nadie en casa – comencé diciéndole. – y hace mucho no voy de compras.- le solté de una- me preguntaba si tú me llevarías

- de acuerdo, será divertido salir de aquí y comenzar a conocer Forks – me dijo entusiasta – además estoy acostumbrado a salir de compras, siempre llevaba a Rosalie al shopping – recordó a su hermana con cierta melancolía, era obvio que Edward era quien más la extrañaba.

Íbamos en su volvo, en completo silencio escuchando música tranquila.

-tu hermana Isabella nunca está en la casa – me comento él tomándome por sorpresa

- desde que está saliendo con Jacob vive con él prácticamente, aunque no entiendo el porqué de tu interés – le moleste, era obvio que le gustaba mi hermana, por como la miraba.

- no es interés, es que no comprendo como Carlisle le da tanta libertad – rio intentado disimular sus claros celos. – Además si quieres que hablemos de interés, háblame de tu interés por mi hermano – me pillo.

- yo si acepto que Jasper me interesa –acepte, mientras él sonreía.

- yo creo que serias una gran cuñada – agradecí internamente el halago, y solo le rodee los ojos mientras me hechaba a reír.


(Jasper)

Forks no era tan malo como creía, me la pasaba genial con Alice, y con Emmett compartíamos mucho tiempo en el campo de juego, realmente era un buen futbolista. En el instituto me había hecho varios amigos, todo marchaba de maravilla, solo por un problema: Rosalie, mi gemela no estaba y yo la echaba mucho de menos. Edward estaba más cerrado que de costumbre, ellos siempre fueron muy unidos y debe de ser muy difícil para él, creo que es cuestión de tiempo para que el vuelva a Los Ángeles; pero eso destrozaría a nuestra madre, ya que la notaba muy extraña por la ausencia de mi hermana.

Llegamos a la casa después de una larga tarde de entrenamiento.

-vaya, parece que no hay nadie – comento Emmett.

- seguro Edward está en su cuarto como siempre – le dije – voy a fijarme.

- bien, yo voy a la cocina por unos refrescos. –se ofreció el y yo asentí.

Pero me había equivocado Edward no estaba, y se había olvidado su celular en la cama; lo tome y vi 3 llamadas perdidas de Rose. Así que sin dudarlo la llame, no hablaba con ella desde que nos vinimos para acá.

-Edward – dijo ella

- no Rose, soy Jazz – le respondí emocionado por volver a escucharla

- Jasper – grito feliz. - ¿Cómo estas hermano? ¿Cómo te sienta el pueblo?

- bien, la verdad me siento de maravillas, deberías venir aunque sea un fin de semana, te va a encantar – le recomendé

-yo estoy bien aquí, pero ¿Por qué me llamas del numero de Ed?

- es que vi tus llamadas perdidas, entre en su habitación y note que se había olvidado el teléfono.

- sí, creo que salió con Alice y supuse que lo olvido cuando no respondía a mis llamadas. – me conto y así supe que mi hermano estaba con Alice. – como sabrás hablamos todo el tiempo

- sí, se la pasa encerrado hablando contigo, aunque lo entiendo ustedes dos siempre fueron más unidos que conmigo, debes extrañarlo mucho. –

- no seas tonto Jazz, tu eres mi gemelo y también te extraño a ti hermanito.

- y yo a ti hermosa – y escuche los pasos de Emmett por la habitación, que me miraba con una sonrisa, de seguro se creyó que hablaba con alguna chica. – Debo colgar porque entro un oso en la habitación – le dije gracioso a mi hermana y Emmett se hecho rio.

-¿Cómo que un oso jazz, estas bien? – me pregunto Rose nerviosa

- sí, es solo el hijo de Carlisle. Luego hablamos te quiero.

-no te tenia sentimental Jazz – dijo Emmett ni bien corte el teléfono

- era mi hermana, desde que llegue aquí es la primera vez que hablo con ella- le comente


(Alice)

2 semanas más tarde….

Ya hacía casi un mes de la llegada de mi nueva familia, yo estaba muy contenta, aunque seguí viendo triste a Esme.

Con Jasper cada vez nos acercábamos mas, él realmente me gustaba y creo que yo también le gustaba a él.

Ahora estábamos en la sala, sentados en los sillones viendo una peli, también estaban Emmett y Edward.

Y en eso llego Bella.

- ¿Qué tal? – saludo mientras se sentaba al lado de Edward.

- qué raro tu por aquí tan temprano hermanita – comenzó a molestar el grandulón

- es que hace mucho no paso la tarde con ustedes. – reconoció mi melliza

- vaya que hasta te das cuenta. – bromee

Pasamos toda la tarde los cinco juntos viendo películas y divirtiéndonos, Carlisle había telefoneado para avisar que iban a ir a cenar con Esme a un restaurante y que iban a llegar tarde así que no los esperemos despiertos.

Edward, Jasper y Bella se fueron en el volvo de Edward hasta una pizzería para traer pizza y de paso tenían que pasar por la heladería.

Yo me quede junto a Emmett charlando de los chismes del instituto, y en eso escuchamos sonar el celular que Edward había dejado en el sillón, con mi hermano nos miramos y él tomo el teléfono y contesto.

- hola. – dijo dudoso, antes de poner en alta voz.

- tú no eres Edward.

-no, el salió y dejo olvidado su celular.

- cuando vuelva, dígale que me llame con urgencia, soy Rosalie – dijo la chica por celular, y corto rápidamente

- que genio – comente.

- de mil demonios – acoto Emmett.


(Jasper)

Habíamos ido con mi hermano e Isabella a comprar comida hecha y helado, fuimos y volvimos bastante rápido. En el camino íbamos en silencio, note como Isabella se limitaba a mirar por la ventanilla y como de vez cada tanto mi hermano la miraba por el espejo retrovisor.

Volvimos a la casa de los Cullen, y divise a Alice sentada en el sillón riendo a carcajadas, era tan hermosa, amaba su risa, verla feliz.

- Edward, recibiste un llamado de tu hermana – anuncio Emmett a los gritos. – que la llames urgente. – mi hermano rápidamente dejo las pizzas en la mesita y dio el helado a Isabella, tomo su celular y subió velozmente las escaleras, yo lo seguí.

- Rose, soy Edward ocurrió alguna cosa – hablo rápidamente por su celular; para mi sorpresa él puso el alta voz y más sorprende aun escuchamos a Rosalie llorar, nosotros nos miramos confundidos, ella jamás mostraba debilidad frente a nadie y mucho menos llorar.

- hermanita tranquila por favor – mi hermano hablo con un tono tranquilizador – dime que paso

- ay Edward – sollozo ella – fue horrible, me quiero ir con ustedes, sácame de aquí cuanto antes – dijo para nuestro asombro.

- Félix, ese idiota me engaño con Gianna. ¿Puedes creer mi mejor amiga con mi novio? Me siento una idiota, quiero salir de acá por favor Ed.

Entendimos rápidamente la situación, las razones por las cuales mi gemela había decido quedarse en Los Ángeles la habían traicionada de la manera más ruin, y ella se sentía una verdadera estúpida.

Por supuesto que yo no estaba feliz por el momento que estaba pasando mi hermana, pero por lo que fuese que haya pasado ella había cambiado de idea, e iba a venirse a vivir con nosotros.