Disclaimer: Los personajes son de JK y todo eso

Capitulo 3: Walk This World Alone


Martes, 15:30 PM

Hermione y Neville caminaban decididos hacia el despacho de Harry. Se habían pasado por su casa, pero, al no recibir respuesta, intuyeron que se había pasado las indicaciones del médico por el forro y estaba en el trabajo. Los cubículos de la segunda división estaban al fondo. Varios de los aurores que había por allí los saludaron amigablemente. Algunos eran compañeros de clase, otros, simplemente conocidos de algún conocido que sabían de su posición como reconocidos héroes de la guerra.

Se detuvieron frente al de Harry, que, para sorpresa de ambos, estaba vacío. Se iban a marchar cuando Ginny Weasley, la mano derecha del auror Potter, entró cargada con un montón de carpetas marrones.

-¡Herm! .¡Nev! .¿Qué hacéis por aquí?

-Weasley¡cállate!

-Te vas a encontrar con una poca de mierda de dragón en tu mesa, Jenkinss.- refunfuñó la joven sin que el hombre que le había gritado la escuchase. Hermione y Neville la siguieron al interior de su cubículo.- ¡Merlín! Estos expedientes pesan toneladas. ¿Buscabais a Harry, chicos?

-Sí¿sabes por dónde anda?

-¿Venís a echarle la bronca por lo de ayer?

-No, ya lo intenté por la mañana, pero ya sabes que Harry hace lo que le da la gana con nosotros.

-Pues menos mal, porque cuando llegó, Jenkinss se le puso chulo, y hubo lío por aquí. Hasta vino el Ministro a "aconsejarle" a Harry que se tomase las cosas con más calma. Sigue siendo el HÉROE y no puede arriesgar su vida por dos niños.- Hermione cerró los ojos y puso una mueca de dolor. Sabía como le sentaría un comentario así a su mejor amigo.- Sí.- confirmó Ginny.- Al principio estaba bastante calmado al responder, hasta que se les ocurrió darle un par de entradas para el concierto de The Silver Dragon diciéndole que fuese y se relajase con el magnífico grupo.

-¡Mierda!- masculló Neville.- Me imagino la que se armó.

Ginny empezó a reírse a carcajada limpia. Con un brazo se sostuvo el estómago mientras con el otro se tapaba la boca para que no la escuchasen.

-Las entradas terminaron metidas por el culo de Jenkinss.- siguió riéndose mucho más audiblemente.

-¿Dónde coño está Potter, Weasley?- exigió a gritos un hombre que acaba de llegar. Cerca de los cuarenta, tenía cara tan venenosa como un día fuera la de Severus Snape.- Como no se calle y deje trabajar a los demás honrados empleados de este departamento, les pondré a ambos una medida disciplinar ante Shacklebolt.

-Sí, Jenkinss.- la pelirroja hizo un esfuerzo por no seguir riéndose.- Estoy en una reunión con una Inefable, si no te importa.- el hombre regresó con paso furioso a su cubículo.- Silencius. Cada día me cae más mal este gilipollas. Lo bueno es que Harry se las hace putas. Y más ahora, aunque joder, fue un desperdicio tirar las entradas. Romilda intentó comprar una de reventa el otro día y le cobraban cincuenta galeones.

-El precio de venta fue de un galeón.

-Lo sé, por suerte, yo y Luna tenemos pase como representantes de The Quibbler.

-¿Dijo algo Harry acerca de Malfoy? Entre los gritos, vamos.

-No delante del Ministro. Cuando se fue sí, empezó a refunfuñar. Sabéis como se pone cuando refunfuña. Da vueltas como un león enjaulado, habla entre dientes, frunce el ceño así.- la pequeña de los Weasley imitó perfectamente la expresión enfuruñada de Harry. Neville y Hermione no pudieron evitar reír.- y lo que yo entendí fue algo como "¿Por qué iba a querer ver yo al maldito Malfoy? Ni que fuese de esos que leen Corazón de Bruja y saben que las lectoras le han puesto un puto diez a su culo perfecto. O de esos críos de Hogwarts que copian su forma de vestir. Era lo que me faltaba. Y Ron es el único que sigue pensando que no es más que el maldito hurón de siempre. Más guapo, sí, pero el puto maldito hurón de mierda". Se pasó así un rato considerable, pero luego se fue a comer y me dijo que se tomaba la tarde libre que tenía que follar a alguien.

-¿Y no le dijiste que se fuese a casa a descansar?- casi le recriminaba el tono de Hermione.

-Para que me hechice.- se quejó la pelirroja.- Sabes lo irascible que puede llegar a ser, además, como dice mi madre: "nunca contradigas al jefe, a menos que sea el Ministro. Y nunca lo hagas delante de él". ¿Y a que viene todo ese interés sobre lo que diga Harry sobre Malfoy?

-TSR.- dijeron a dúo Nev y Herm. Ante la cara de poker de Ginny, Granger empezó a explicar su teoría.- Creemos que entre Harry y Malfoy hay Tensión Sexual Reprimida, o sea, TSR.

La auror entrecerró los ojos peligrosamente. Un minuto después, una sonrisa conspiradora empezaba a asomar en su expresión.

-¿Qué vamos a hacer al respecto?

-¿Vamos?

-¡.¿No pensaréis dejarnos fuera de esto?.!

-Supongo que ya no hay forma.- se resignó la castaña suspirando.- Hemos pensado arrastrar a Harry al concierto del sábado, y luego, Pans y Theodore nos ayudarán a darles un empujón a Harry y Malfoy.

-¿Pans? Hermione… ¿hay algo que no me hayas contado?

La Inefable se sonrojó, respuesta más que suficiente para la pelirroja, que empezó a reírse de nuevo.

-Ron y Harry te van a matar.

-No deberías estar riéndote como si te pareciese la cosa más divertida del mundo.- replicó con fastidio y ligeramente ofendida.

-Es que lo es. Hoy está siendo el mejor martes de la historia.

-Pensamos que entre los cuatro podríamos convencerlos para que fuesen al concierto.

-¿Fuesen?

-Bueno…- Neville miró al suelo como si de repente pudiese tragarlo y salvarlo del mal trago que iba a pasar cuando mencionase a la segunda pareja de implicados. No creía que le pareciese bien lo que pretendían con Ron- esquepensamosqueRonyBlaisetambiénharíanbuenaparejayqueremosjuntarlos.

-¿A mi hermano Ron?- preguntó incrédula. Ante los asentimientos de los dos frente a ella pestañeó, como si no pudiese creérselo.- ¿Con Blaise Zabini, el batería de The Silver Dragon? .¿Blaise que es tan conquistador como Ron?- como niños pequeños, Neville y Hermione asintieron mirando fijamente sus pies. Esa vez, ginny se dejó caer al suelo de tan fuerte que se reía, sorprendiendo a Longbottom y a Granger.

-¿Te parece bien?

-¡Me parece genial! .¡Es buenísimo! .¡A Fred, George y Charlie va a encantarles!

-¿Por?

-Bueno, es que a ellos les gusta mucho The Silver Dragon.- comentó Hermione mientras Ginny seguía muriéndose de la risa.- Y siempre molestan a Harry y a Ron porque saben que ellos no soportan al grupo, principalmente por Malfoy y por Zabini. Eso conduce a los comentarios sobre lo calientes que los ponen los brazos de Blaise y que hasta Percy, el perfecto y más derecho heterosexual que puedas tirarte a la cara, se correría viendo cantar a Malfoy en privado y en primera fila. Esas conversaciones siempre terminan o con la conclusión de que Ron y Harry tienen unos gustos muy… complicados, para no sentirse atraídos por ellos, o con la conclusión de que son unos mentirosos y que seguro que los ponen más cachondos que ninguna otra persona en el mundo. Todo esto en palabras que utilizarían ellos, obviamente.

-Claro, claro.- terció Ginny muerta de la risa.- Hermione Prefecta-Perfecta Granger no dice cosas como calientes, cachondos o correrse.

-Probablemente tus hermanos tengan razón, Ginny.- comentó Neville tratando de esconder la sonrisa que la expresión indignada de Hermione quería asentar en su cara.

-Luna siempre dice que sí. Pero bueno, pongámonos serios. Vosotros dos solos no conseguiréis arrastrarlos al concierto ni de puta coña.

-¿Se te ocurre algo?

-Es un buen momento para reunir lo que queda del ED.

Ninguno de los tres pudo evitar la tristeza en sus miradas. Rápida como un rayo, había aprovechado su oportunidad para opacar la alegría y diversión que habían disfrutado. No todos los que lucharon en el bando vencedor durante la guerra vivieron para ver como ganaban. Y las muertes, a pesar de todo, seguían pesando en todos ellos. No eran jóvenes de 24 años normales. Eran la generación de la guerra. Y eso se notaba no sólo en su talento mágico o sus capacidades de defensa. Disfrutaban más de la vida que otros porque sabían que la muerte… podría llegar en cualquier momento. Sus vidas debían ser lo suficientemente plenas como para compensar las inocentes que se habían perdido.

La vivaz pelirroja fue la primera en recuperar la sonrisa.

-¿Sigue funcionando el hechizo de las monedas?

-Sí, pero se necesita la de Harry.

-Pues estamos de suerte, porque sé que no está en casa y nosotros tenemos una llave mágica de su piso¿verdad Hermione?

La sonrisa maliciosa de la pelirroja fue tan Slytherin que estremeció a los otros dos leones.

.-

.-

Martes, 19:30 PM

Los Chudley Cannons estaban a punto de terminar el entrenamiento. Como siempre, había espectadores en las gradas, observando el vuelo de los que ya eran llamados los Siete Salvadores. Y era cierto, porque el actual equipo, formado por chicos que antes de ser jugadores fueran fieles hinchas del equipo naranja, habían resucitado la gloria del conjunto y ganado las tres últimas ligas. El guardián titular, que en ese instante usaba el bajo de la camiseta para secarse el sudor de la frente, proporcionando a los y las fans histéricas una buena visión de sus abdominales (y la notaron pues empezaron a escucharse gritos que causaron una sonrisa ladeada en el jugador); siempre decía que si el cabezota de su amigo quisiese, podría ganar con mucha más facilidad. Todavía no se había topado con un jugador que superase a Harry sobre la escoba, pero, por alguna razón extraña, su mejor amigo había preferido ir a trabajar con todos esos lameculos del Ministerio antes que jugar a quidditch.

El mejor amigo insensato ese, estaba sentado en una de las gradas, la espalda estirada sobre el respaldo, llevaba una gorra en la cabeza cubriéndole el desordenado cabello, las gafas, la cicatriz y, sobre todo, su identidad. Notaba la mirada de un grupo de chicas que había cerca de él. Mirada que no necesitó ver para notar el deseo. De reojo, las evaluó. Quizá la rubia de ojos azules podría valer. Pero no. Si cazaba algo más ese día sería por la noche y en compañía de Ron. Weasley que estaba luciéndose al emplear la camiseta para limpiarse el sudor. Conteniendo una carcajada, Harry esbozó una sonrisa divertida. El fin de semana, como estaba libre, tenía que arrastrar a Ron a volar un rato. Le apetecía mucho.

Diez minutos después, su amigo, que lo había visto, había descendido hacia él cuando todos los presentes fueron echados del estadio por cierre.

-¡Ey Harry! .¿Qué haces por aquí a estas horas?

-Bah, ya sabes. Un día relajado hoy en el trabajo…

-Potter,- lo miró con la expresión más parecida a las de su madre que tenía.- no me mientas. ¿Tengo que ir a preguntarle a Neville?

-Vamos, Ron, si sólo fue un susto de nada.

-¡Harry!

El aludido se puso en pie de un ágil salto, demostrando que su cuerpo estaba en plena forma. Se quitó la gorra y se puso en una pose que había copiado de cuando Ron la había utilizado para publicitar una marca de ropa de quidditch.

-¿No ves que estoy para que me follen?

-Harry…

-Ron, deja que nuestro amor siga siendo fraternal. Bueno, mejor que fraternal, platónico, que hay hermanos muy raros por ahí.

-¿Lo dices por alguien en especial?- preguntó el pelirrojo con curiosidad inocente.

-No. En realidad no, sólo era una forma de hablar.

Y es que Harry no estaba todavía tan loco como para decirle a su mejor amigo que su buen humor se debía a haberse pasado tres horas follando con sus hermanos gemelos, los cuales, para más INRI, eran de lo más caliente que se había encontrado. No, no estaba tan loco, definitivamente.

-¿Me ducho y vamos a tomar unas cervezas? Así me cuentas que fue ese susto de nada.

-Diez minutos, tío.

Veinte minutos después, Ron volvía disculpándose por el retraso. Los dos con ropas muggles que evidenciaban sus cuerpos hechos para que suspirasen a su paso, se aparecieron en casa del pelirrojo para dejar su equipo de quidditch y marcharon a un pub muggle al que solían ir. Cerveza tras cerveza, se les hizo la hora de cierre con ganas de ir de fiesta, así que tiraron hacia las discotecas muggles. En la primera en la que entraron, llena de parejas homosexuales, fueron directos a la barra para seguir bebiendo. Al llegar a la siguiente, sabían que no podrían beber más, así que fueron a la pista. Ya no sentían pánico bailando, incluso disfrutaban de ello, para incredulidad de Hermione.

Fue allí, en medio de una pista llena de cuerpos jóvenes, hermosos, calientes y suaves, cuando, casi por casualidad, los reflejos de auror de Harry hicieron que su atención se clavase en una pareja. Una pareja, que bailaba tan bien, desprendiendo tanto CALOR, que todos en un radio de dos metros a la redonda, los observaban, más descaradamente o menos. Le dio un codazo a Ron mientras notaba como empezaba a sentir una prometedora erección. El pelirrojo, entre los mechones húmedos de su cabello, enfocó la mirada hacia ellos. Los bailarines giraron y los dos Gryffindors congelaron la expresión y dejaron de bailar.

-¡Dime que no es verdad!- pidió con un grito desesperado Harry.

-¡No puedo creerlo! .¿Qué coño hacen aquí?

-¡Y bailando de esa forma! .¡Joder! .¡Putos egocéntricos de los huevos!

-No pienso quedarme un puto minuto más mirando como se… como se… frotan, eso, como se frotan.

-Ni yo.

A la una de la madrugada, un indignado Ron Weasley y un furioso Harry Potter salían de la discoteca. Y es que, tenían razón. Llevaban años huyendo de la estampa que hasta esa noche ni siquiera permitían en la imaginación. Ahora, sabían que quitárselo de la cabeza iba a serles muy difícil. Por las ladillas de Grindelwald¿iban a estar en todas partes Malfoy y Zabini?

.-

.-

Miércoles, 18:30 PM

Draco llevaba desde el domingo en la mansión de su padre. Malfoy Manor seguía tan imponente como siempre. Todavía el sol se dejaba caer sobre las paredes de piedra clara. Un rayo caía reflejándose de lleno en las gárgolas de la torre norte. De niño, lo habían asustado hasta tal punto que su padre las había hechizado para vestirlas de colores cada vez que él salía a los jardines. Lucius… tenían una relación extraña. Leales el uno al otro más allá de lo explicable y sin embargo, un par de semanas viéndose todos los días y terminaban hartos del otro. Por supuesto, no se gritaban ni discutían, los Malfoy no harán nunca esas cosas. Por lo menos, no en publico. Habían discutido muchas veces. Incluso a gritos. La mayor parte de las veces durante la guerra.

Draco había sufrido lo indecible. Miles de veces había estado a punto de correr y renunciar al refugio que su padre le había proporcionado para llegar frente a voldemort y unirse a los mortífagos simplemente para poder ayudar a su padre en caso de que su tapadera se descubriese y supiesen por fin que era un espía desde el mismo día que Draco había nacido.

Mordisqueó la pluma que tenía entre los dedos y estrujó el borde del pergamino con más fuerza. Ligeramente ahogadas por la distancia le llegaron las voces de su padre y su padrastro.

-Voy a hablar seriamente con Potter, Remus.

-Lucius…- Draco esbozó una sonrisa. Le encantaba que Lupin reprendiese a su padre de esa forma.

-Amor, te has jugado la vida por él durante mucho tiempo. Ahora que el mocoso podía dedicarse a disfrutar de la vida… no hace más que sufrir accidente tras otro que te preocupan. Sabes que por mí puede entrar de cabeza y sin varita en las fauces de un colacuerno húngaro, pero por Merlín, que deje de preocuparte innecesariamente.

La risa clara de de Remus cruzó el jardín hasta los oídos de Draco. En ese instante, si le pusiesen Veritaserum, quizá admitiría que había llegado a querer al hombre lobo.

-Ese comentario haría que James y Sirius hinchasen el pecho de orgullo por su pequeño.

-Y asístame Merlín si entiendo algún día como puedes querer a esos dos.- la voz de su padre era un refunfuño, casi una queja, y para nada exenta de celos.

-Algún día serás testigo del encanto Potter.- auguró el licántropo con diversión. Draco rodó los ojos en sus órbitas. San Potter no tenía encanto ninguno.- Y ya has amado a una Black.

-Narcissa se ofendería si la comparasen con el perro pulgoso de Sirius Black.- el matiz de añoranza en la voz de su padre hizo que Draco recordase lo mucho que se habían amado sus progenitores.

-Sirius te maldeciría si lo comparases con su prima Narcissa.- Remus se reía, pero también en él percibía una profunda tristeza.

-Ya basta de hablar de los Black. ¿Qué fue entonces ayer con Potter?

-Hoy me han contado en San Mungo que se pasó la noche del lunes al martes al borde de la muerte por un electrus de 10000 voltios.

-¡Por Circe! .¡Ni diez mil millones serían suficientes para fundir a ese chico!

-Ten la decencia de no decirlo como si fuese una lástima, amor.

-¡Hizo que liberase a mi elfo doméstico, Remus!- protestó Lucius Malfoy con voz infantil. Si alguna vez Draco lo hubiese dudado, esa conversación que estaba escuchando sin tener intención de hacerlo le confirmaba que sus pucheros y rabietas infantiles provenían de su herencia Malfoy. La risa profunda de Remus retumbó con fuerza en todo el jardín.

-¿Cuánto tardaste en sustituirlo, querido?

-Eso no es lo que impor… Vale… Media hora.

-Conozco a ese elfo y Harry lo hizo realmente feliz otorgándole su libertad.

-Ya, bueno, siempre fue un elfo raro. Parece que Potter atrae a ese tipo de personajes.

-¿Te recuerdo que es como mi ahijado y que sus padres y su padrino eran mis mejores amigos?

-Remus, a pesar de lo muy profundamente que te amo… tú no eres precisamente normal.

-Lucius…

-Yo te quiero, pero eres un adicto al chocolate.

Draco, en su rincón, se echó a reír. Habría pensado que su padre le saldría con que era un hombre lobo, o un Gryffindor o algo así. Lo que menos esperaba era lo del chocolate.

-Pues tu has criado a uno que casi me supera.

-La herencia Black querido.

-Eres increíble, Lucius.- se río el ex profesor de Draco divertido.

-Pero que me quieres.

-Te quiero.

El silencio, antes de ser interrumpido, duró al menos dos minutos. La voz que atravesó el aire sonaba avergonzada.

-Ohhh, siento interrumpir, señores Malfoy.

-No pasa nada, Blaise, y llámame Remus, por favor.

-Si vienes buscando a Draco creo que está en la mansión, Blaise. Mira en la torre sur.- terció Lucius con su voz regulada con el tono que dejaba entrever a todo el mundo, a millas de distancia del que sólo compartía con Remus.

-No, esta tras los rosales, sentado en el banco.

-¿cómo que está tras…? .¿Nos ha escuchado?- la voz desencajada de Lucius era algo que Draco habría pagado por oír.

-¿Nos has escuchado Draco?- preguntó Remus hablando ligeramente más alto.

-Intentaba componer algo hasta que llegasteis y empezasteis a hablar de San Potter.- respondió el rubio poniéndose en pie y dirigiéndose hacia ellos. Vio las mandíbulas tensas de su padre, por lo que procuró escabullirse lo antes posible para que no le gritase.- Bueno, yo y Blaise nos vamos a cenar por ahí.

-Divertíos.- deseó Remus mientras, con la mirada serena, fingía que por dentro no se moría de la risa por el rostro de su marido.

-Corre.- le susurró Draco a Blaise al oído. Los dos jóvenes entraron en la mansión y fueron directamente a la entrada principal, único lugar habilitado para aparecerse en todo el terreno. Un segundo después, estaban en el apartamento de Draco en Londres.

-Sigues huyendo de tu padre igual que cuando tenías cuatro años y rompías algo en su despacho. Con la misma sonrisa de niño bueno.

-Blaise, por merlín. ¿Sonrisa de niño bueno? .¿Yo? .¡Claro! .¡Porque soy un buen chico!

-Un ángel.- el moreno sonreía con la ironía brillando en sus ojos dorados.- ¿Qué tal estaba el chico de ojos verdes que te tiraste ayer?

-Bien.- se encogió de hombros y puso una mirada aburrida.

-Para un segundo por favor. Ahora, repíteme esa cara de aburrimiento que pusiste al pensar en la noche que pasaste con ese tío que estaba tan follable mientras voy preparando el Avada.

-Tenía un buen culo, desde luego. Pero no sé…

-¿Demasiado rubio?

-¡Sí! Para rubio ya estoy yo. Por eso me gustan más los morenos.

-Y de grandes ojos verdes.- ante la muda pregunta de Draco, Zabini, que siempre había apoyado la teoría de la TSR de Pansy, no dijo nada. No le apetecía que lo maldijese. Y si le decía que le gustaban los morenos de ojos verdes por que le gustaba Potter, tendría suerte si su amigo se sentía misericordioso y le dedicaba un Avada Kedavra.

-¿Volvemos a tomar algo al Londres muggle?

-Podemos cenar por allí, incluso.

Casi seis horas más tarde, entraban a una discoteca que todavía no habían pisado. Pidieron un par de copas y luego fueron directos a la pista de baile. Como los locales de moda en el sector gay, gozaba de un gran e interesante espacio empleado como cuarto oscuro. Una hora más tarde, Blaise y Draco guiaban hasta allí a un par de chicos. Intoxicados por el alcohol, los olores, los sonidos y los cuerpos fibrosos, ambos Slytherins se apoyaron dispuestos a consentir a esos dos chiquillos que les hiciesen sendas mamadas.

Mientras estaban en ello, Draco los vio. Estiró un brazo hasta apretar los musculosos bíceps de su mejor amigo.

-Mira.- le susurró con los ojos plateados abiertos de par en par. Y señaló hacia dos figuras, justo en diagonal a ellos.

A la primera le estaban haciendo una muy buena mamada. Incluso se mordía el labio para no gemir en voz demasiado alta. Los ojos cerrados y la puta cicatriz visible entre los mechones mojados de cabello. Harry Potter. A punto de correrse. Blaise ahogó un grito de sorpresa. Draco se endureció mucho más.

Miraron un poco hacia la derecha del Elegido. Una espalda desnuda, larguísima. Un culo al que Draco puntuaría con un nueve y medio. Musculoso. Muy, muy apetecible. Alto como una torre, fuerte, con pecas desperdigadas a lo largo de su espalda, concentradas con mayor intensidad sobre los hombros. Mechones de cabello pelirrojo húmedos que se movían al ritmo que embestía a un mulato que apoyaba de espaldas a si mismo y contra la pared. La Comadreja. El Pobretón. Ronald Weasley, follando. Esta vez, fue Draco el que ahogó un grito y Zabini quien se endureció.

Se marcharon antes de que los leones los descubriesen.

.-

.-

Jueves, 21:00 PM

-Vamos a celebrar nuestro aniversario.

-Me parece genial chicas ¿Qué queréis como regalo?

-Que encuentres novio, Harry.- Luna seguía siendo tan desconcertante como siempre, a pesar de los años transcurridos. Ginny, Ron y Hermione escondieron sus sonrisas.

-Eh… sí, Luna, algún día.

-Tenemos pases especiales para el concierto de The Silver Dragon y queremos que vayáis todos.

-¡Ni borracho!- gritó Ron de inmediato. Su hermana lo miró entrecerrando los ojos.

-Y no probéis con la Imperius, a mí no me afectan.- terció Harry inflexible.

-Oh, vamos, chicos. Sólo es un concierto. ¿Qué os cuesta?

-Es un concierto de Maaaaallllfooooooyyyyyyyyyyy.

-Harry, Ron, a pesar de lo que muchos dicen, yo creo que habéis madurado.- intervino Hermione poniendo en práctica el plan A de su conspiración.- Os pongo una canción del grupo. Si de verdad no os gusta, no os obligaremos.

-Mi varita medirá si sois sinceros.- apoyó Ginny.

-Vale. No nos va a gustar.- accedió arrogantemente Ron.- Con lo pijos que son eso seguro que sólo componen basura.

-Creo que voy a recordar la imagen mental de Malfoy tocando buen rock como chiste personal durante mucho tiempo.- se rió Harry. Ron empezó a acompañarlo, por lo que ninguno de los dos vio las sonrisas satisfechas de las tres mujeres.

-Bueno¿queréis saber el título de la canción?

-¿Para qué? Suficiente tienen nuestros oídos con ser torturados a escucharla.

-Como queráis.

En ese momento, cuando vieron la sonrisa complaciente de Hermione, una sombra de duda cruzó la mente de ambos. Pero no. Era Malfoy. ¿Cómo iba a tocar buen rock?

El principio con el solo del bajo los sorprendió. Cuando la batería se unió pegando fuerte, sospecharon que el asunto iba mal. La sublime guitarra los aterrorizó. Cuando la voz desgarradoramente intensa de Malfoy empezó a entonar la letra, ya se sabían condenados.

I always will be good looking

I always will be beautiful

I always will be young

I always will be a liar

.-

My life's truth, I'm a liar

I'm a liar when I say I want to walk this world alone

I'm a liar when I say I can't fall in love

I'm a liar when I say I won't fall in love

.-

Yeah, yeah, yeah

.-

I always will say: I'm fine alone

I always will say: I not need love

I always will say: I want to be free

I always will be a liar

.-

But babe, you have to know I'm a liar

You have to read the truth in my eyes

You have to hug me while you're smiling and saying

"Oh, honey, you're a liar"

.-

My life's truth, I'm a liar

I'm a liar when I say I want to walk this world alone

I'm a liar when I say I can't fall in love

I'm a liar when I say I won't fall in love.

.-

Yeah, yeah, yeah

.-

-¿Os ha gustado, chicos?- preguntó Hermione con una sonrisa retorcida cuando la batería, el bajo y la guitarra callaron al mismo tiempo.

-¡Habéis hecho trampa!- fue lo primero que encontró Ron para argumentar, cual niño de guardería.

-¡Eso! .¡Fue trampa!- lo apoyó Harry-tengo-tres-años-mentales-Potter.

-Nunca pensé que fueseis tan cobardes como para echaros atrás.

Y contra la sinceridad desarmante de Luna nada se podía hacer, así que, con la cabeza baja, ambos asintieron.

.-

.-

Viernes, 01:30 AM

En un pub del Londres mágico, sentados en una mesa, Pansy, Theodore y Neville recibían a Hermione, Ginny y Luna. Por las sonrisas de las tres mujeres, supieron que el plan A había funcionado perfectamente. Cuando se sentaron, sus copas ya las esperaban. Fue Neville el primero en hablar. Su novio el autor de la frase que los presentes recordarían como célebre.

-Por Walk This World Alone.

-Supongo que debemos brindar también por un hecho histórico. Los últimos bastiones de la rivalidad Gryffindor/Slytherin caerán mañana.

.-