Disclaimer: Los derechos le pertenecen a Jo. Si no sabes quien es Jo... ¿procedes de una división paralela y crees que estamos locos? Puede que tengas razón xDDDD
Penúltimo capítulo de la historia. Muchas gracias a todos los que habéis leido y dejado comentario. Ha sido el capítulo que más me ha costado escribir, así que se aceptarán los tomates.
Y tiene un lemon que no sé si considerarlo tal, o no. Tengo mal ojo para ellos y me cuesta escribirlos. Vosotros lo vais a juzgar.
PD: Tengo una pequeña crisis... ¿alguien de los que han dejado review sabe si comente las del capítulo 3? Es que yo no me acuerdo y no quiero dejarlas sin responder ToT
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Capítulo 4: Tell Me Lies, Baby
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-Se traen algo entre manos.
Eran las cuatro y media de la tarde del sábado. Harry y Ron estaban en el piso del primero, sentados en los sillones del salón en una postura cómoda para ellos e indecente para cualquiera que los viese. No porque estuviesen haciendo nada extraño. Únicamente, que los dos descalzos, recién salidos de la ducha, y sólo con unos vaqueros no era una visión para débiles de corazón.
-Lo sé, Harry, pero sea lo que sea, tenemos que enfrentarlo. No nos dejarán no ir.
-Ya.- puso un gesto de fastidio y resopló apartando un mechón de pelo de delante de sus ojos.- Te apuesto lo que quieras a que en media hora tenemos aquí a Hermione para asegurarse de que nos arreglamos.
-¿Por qué mierda tenemos que ir al concierto de Malfoy y sus serpientes rastreras?
-Con lo bien que podríamos estar los dos de juerga…
Casi como si compartiesen cerebro, el recuerdo de Malfoy y Zabini bailando asaltó su memoria, llenándola de imágenes que fueron evolucionando hasta que sendos rostros concentrados indicaban que pretendían borrar las imágenes mentales conjuradas.
-Ron…
-¿Si?
-A ti… esto… el otro día…- Harry se mordía el labio. Cambió de posición en el sillón, tumbándose y mirando al techo. En el otro, Ron lo observaba con curiosidad.
-Harry, he compartido cuarto contigo. Hemos compartido piso. Te he visto tan borracho que no recordabas ni como te llamabas. Soy tu mejor amigo. Sea lo que sea lo que fueras a decir, hazlo sin miedo. Si no huí cuando estuviste con Chang no voy a hacerlo ahora.
Antes de hablar, Harry se permitió un momento para que el sentimiento cálido de agradecimiento y amor que sentía hacia su mejor amigo ascendiese hasta su garganta. Para muchos no significaría nada, pero para él, esa burla decía más de lo que podía expresarse. Ron jamás se había planteado huir por culpa de los mortífagos. O de la guerra. O de cualquier otra cosa oscura y maligna que persiguiese a Harry. Ni siquiera de Snape cuando eran críos y sabían que iba a pillarlos en algo y castigarlos todo un mes. La peor afrenta que le había hecho había sido salir con Cho.
-Puede que lo hagas, tío, puede que lo hagas. Esta vez es alguien peor que Cho.
-¿Existe alguien peor que ella? Bellatrix Lestrange está muerta.
-Vamos, Ron, Cho no era tan mala. No es para compararla con Lestrange.
-Al punto Harry, que no quiero terminar discutiendo sobre la tía esa.
-Pues el punto era… que… joder. ¿Te pusieron cachondo Malfoy y Zabini mientras bailaban?
Ron enrojeció a juego con su cabello mientras Harry, tan colorado como él, miraba al techo esperando una respuesta.
-Yo… ehmm… pues… si me lo dices tú primero te lo digo yo.
-Supongo que es justo.- se quedó pensativo un rato, mientras cerraba los ojos.- Mierda. Oh dios, mierda. Joder.
Ron aguardó en silencio. Harry maldijo un rato más.
-Malfoy me pone caliente, Ron. Mátame. Por favor. M-Á-T-A-M-E.
-No puedo. ¿Quién me matará a mí cuando asimile que me gusta Zabini?
-¡Oh dios!- Harry se tapó los ojos con un brazo mientras seguía maldiciendo.- Por lo menos no es Malfoy. No hay ningún Slytherin, por malo que lo consideremos, que sea peor que Malfoy. ¡Y encima está la puta foto!
-¿La de Corazón de Bruja?- el moreno movió la cara afirmativamente. Ron soltó una risita. Cuando el otro se incorporó para fulminarlo con la mirada, alzó las manos en son de paz.- ¡Quieto! Enfádate si quieres, pero no puedes negar que la foto es una bomba.
-¡Ron!
-¡Harry! .¡Con esa foto probablemente se pajeen los chicos de Hogwarts y algunos más crecidos durante meses!
-¡No digas locuras!
-¿Tú has visto la misma foto que el resto del planeta? Dickinson me preguntó el otro día si eras tú de verdad. Y si estaríais dispuestos a montaros un trío con él.
-¿Quiénes?
-Tu y Malfoy.
Los ojos del auror se abrieron de par en par. El guardián convocó la revista de la papelera que había unos metros más allá y la abrió por la página que presidía la gran foto. En ella, Harry, en una de las fotos que le obligaron sacar para el calendario del departamento, estaba apoyado contra un muro. Sin gafas, el pelo mojado y revuelto, los ojos mirando seductores. La túnica de auror iba abierta, caída y colgando de sus antebrazos, dejando a la vista todo el torso de Harry. Los vaqueros, desgastados, caían sobre los huesos de su cadera, con el primer botón abierto y dejando entrever un poco de bello púbico. A su lado, de espaldas y mirando por encima del hombro, salía Draco Malfoy. En bóxers negros. Demasiado bajos. Tanto, que dónde la espalda terminaba y perdía su nombre, en esa especie de hueco, el dragón que tenía tatuado llamaba la atención tan poderosamente como el botón abierto de los pantalones de Harry. Luego, una espalda esbelta, tan larga que parecía medir kilómetros. Blanca. Los mechones de pelo, estratégicamente despeinado, cubrían la parte posterior de su cuello. Entre sus dedos, la corbata negra, única otra prenda que llevaba. Y la mirada. Era imposible mirar esos ojos y no sentir un intenso calor.
Ron se preguntaba como habían logrado introducir los cuerpos de los dos en la misma foto y acomodarlos para que quedasen así de bien. Además, eran fotos mágicas. Aunque sólo se notaba por las sonrisas de Draco, que cambiaban, y a veces, giraba la cabeza hacia el otro lado para no cansarse. El Harry de la foto estaba inmóvil. De vez en cuando, fruncía el ceño molesto, pero nada más. Y el real, sentado frente a él, se estaba sonrojando por momentos mientras su vista no se apartaba de la imagen.
-¿No te habías fijado en la foto?
-No.- carraspeó y trató de mirar a otra parte para que se le pasase el sonrojo.- Leí por encima un poco para saber de que iba y que mentiras decían, pero nada más. Fue directamente a la papelera.
-Harry, ve a darte una ducha muy fría.- le sugirió el pelirrojo sonriendo abiertamente.- O llévate la foto y échate una mano.
-¡Serás cabrón!- le tiró un cojín mientras se levantaba. Sin necesidad de varita, convocó otra revista que se abrió directamente en la foto de un chico de cabello castaño oscuro, piel morena y ojos dorados.- Diviértete.
-¡Ey! .¿Tenías el puto suplemento en casa?
-Bueno, todo el mundo lo estaba leyendo. No quería que me sorprendiesen más por su culpa. Pásatelo bien con Zabini, Ron. Tiene un par de fotos muy buenas.- la última frase la había gritado ya desde su cuarto. Volvió sobre sus pasos y, medio escondido tras el marco de la puerta no pudo evitar la pulla.- Por si te echas una mano, vete al cuarto de invitados, que la alfombra cuesta una fortuna.
-¡Serás…! .¡Harry!
-¡Voy a ducharme, amor!- le gritó el moreno en medio de un ataque de risa por la vocecita indignada y rasposa de su amigo.
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Nombre: Blaise Zabini
Alias: Blay o Blaise para los chicos, Zabini para todos los demás.
Edad: 24
Estas enamorado: ¿Por qué lo preguntas como si fuese algo bueno?
Cerveza de mantequilla o zumo de calabaza: Cerveza de mantequilla.
Casa de Hogwarts: Slytherin.
Asignatura favorita: Transformaciones.
Canción: tengo una gran lista de canciones maestras, entre ellas, depende del momento.
Algo que tienes siempre y nunca te quitas: un colgante que me regalaron por mi cumpleaños.
Tu posesión más preciada: Las batutas de la batería.
Hora de responder nuestras preguntas, Blaise. Eres el que tiene un estilo más pop de los cuatro. ¿No discutes con ellos cuando preparáis canciones?
No. El trabajo de escribir las letras lo llevamos los cuatro. Si una canción que yo haya escrito en mi cabeza tiene música pop, Draco se encarga de crearla. Es muy bueno en eso. Y, si él se siente bloqueado o está con alguna otra cosa, Theo es casi tan bueno como él. No sería justo, tampoco, que cualquiera de nosotros nos negásemos a que una letra escrita por Pansy no terminase siendo tal y como ella quiera que sea.
Hablando de tú música, una de tus canciones de Unreal Hero, Tell me lies, baby; es completamente diferente al resto del álbum. Os habéis ganado muchos admiradores gracias a ella. ¿Por qué la escribiste?
Bueno, digamos que yo y Draco estábamos hablando de un asunto (sonríe de tal forma que parece delito y guiña un ojo pícaro que da a entender de que hablaban) y llegó el sensato y romántico de Theo y dejó caer una amenaza sobre nosotros. "Dais lo que recibiréis. Y acabaréis enamorados de alguien peor que vosotros". Cuando me refiero a mi madre en la canción, es más por Theodore que por ella. Es el maduro emocionalmente del grupo. Y la buena de Pans también.
Lo que quiere decir que tu y Draco Malfoy no…
Yo y Draco… bueno, digamos que somos un poco menos "estables" sentimentalmente que ellos dos. Al fin y al cabo, somos jóvenes y guapos. ¿Si no disfrutamos ahora cuando lo haremos? Es el consejo que me da mi madre siempre. Fue la primera de todos nuestros progenitores en aceptar que tocase la batería en un grupo de música.
Una pregunta obligada¿Qué puedes decirnos de la guerra?
Lo que todos, en realidad. Años duros y difíciles, peligrosos. Yo pasé los dos últimos, tras salir del colegio, en una mansión que heredé de mi padre en Italia, por lo que no me tocó tan directamente como a Pansy o Draco. Pero la guerra se extendió por todo Europa y por el resto del mundo. Todavía quedan países que dan asilo a los mortífagos que siguen sueltos. Y mientras, los difamadores nos acusan a nosotros de serlo.
Supongo que no tendrás ni idea, pero esa declaración es casi idéntica a una hecha hace un par de semanas por el jugador de quidditch más célebre del país, Ronald Weasley, que acusó a unos reporteros de El Profeta que lo perseguían de informar de "gilipolleces y no investigar las cosas importantes". ¿Conoces al jugador del que hablo?
Sí, claro. Somos de la misma promoción de Hogwarts. Y es un Gryffindor. Sería imposible que no lo conociese, principalmente por los amigos comunes que tenemos. Draco me matará cuando esto salga a la luz, pero siempre estaba peleando con Potter y Weasley. Así que más de una vez lo escuchábamos hablar de ellos, nosotros que no teníamos por costumbre participar en esas escenas. También, era un chico que destacaba en las clases, incluso en el quidditch. (Esboza una sonrisa traviesa con cierto punto de maldad) Jamás menciones a un Slytherin de aquella época el partido Gryffindor-Ravenclaw de mi quinto año. Perdimos la copa por culpa de Ron Weasley, y eso que eran el equipo más flojo de Gryffindor de los últimos años al no tener a Potter ni a los gemelos Weasley.
¿Eres aficionado al quidditch?
Por supuesto. Soy hincha de los Montrose Magpies desde que era niño y tengo un pase vitalicio al estadio. Además, también soy el propietario del equipo. Uno de los maridos de mi madre era el dueño, y, al morir, me dejó el equipo para mí.
Todos sois muy ricos y tenéis negocios por todo el mundo. ¿Seguís pendientes de ellos?
Claro. Yo tengo un consejo de administradores con el que me reúno trimestralmente para echarle un ojo a todo. Los de Pansy los lleva su madre, y los de Theo su abuelo, que es el presidente de la corporación de su familia. Draco es el que más tiempo dedica a los suyos. El señor Malfoy considera oportuno que su hijo tenga reuniones mensuales con sus administradores.
¿Vas a quedarte en Inglaterra durante las vacaciones o viajarás?
Viajo mucho por trabajo, así que me quedaré en casa. Quizá pase una temporada en Italia o en España. Son países en los que ha transcurrido gran parte de mi infancia, y me encantan las propiedades que tengo allí. Pero lo cierto es que no lo sé.
Hablemos de su estilismo como grupo. Fue una gran novedad que vosotros empezaseis a salir al escenario vestidos con ropas muggles. Se han puesto de moda entre los jóvenes y otros grupos que, además, siempre recuerdan a vosotros. ¿Qué opinas de esta facilidad que tenéis para crear tendencias?
Las ropas muggle, como dirían muchos de esos que siempre las han utilizado a menudo, son mucho más diversas que las nuestras y abarcan casi todo lo imaginable. Cuido mucho mi estilismo. Lo visual es una parte importante del grupo. Y cómo sé que nos vas a preguntar porque la desintonía aparente de nuestros estilos, me adelanto. Es cierto que para un muggle resultaríamos chocantes. Yo soy demasiado chic para el estilo de Draco. Pansy, con sus minifaldas y las botas, y esa cadena que se pone y ata el colgante que siempre lleva, el cinturón y una de las botas, es también opuesta a ambos. Y Theo, demasiado clásico, por decirlo de alguna manera. En realidad, la clave de lo atractivos que resultamos es ese conjunto de estilos, músicas y personalidades tan diferentes.
Por los locales de moda del mundo de la música, se rumorea que podéis dar el salto al mercado muggle. ¿Tienen fundamentos esos rumores?
Hemos empezado a plantearnos que pasaría si lanzásemos al mundo muggle nuestros productos. Nuestra manager nos lo planteó para que rumiásemos la idea. Lo que más problemas plantea, de todo el asunto, es el departamento de Relaciones Muggles. Son necesarios cientos de controles rutinarios para asegurarse de que los discos y las canciones no llevan hechizos que podamos usar para manipular la voluntad de los muggles y que nos escuchen. En nuestro caso, es una tontería. Nos amarán por nosotros mismos. Igual que hacen los magos. Pero es cierto que sí hay grupos con los que son necesarias esas medidas.
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Ron dejó la revista sobre la mesa sin querer echarle un segundo vistazo a las tres fotografías de Zabini que acompañaban al reportaje.
-Bueno. Nos queda la última parte. Tenemos que ponerlos guapos, y luego, cuando lleguemos allí, aprovechamos los pases VIP que Pansy y Theodore nos han conseguido para que las últimas personas que vean Blaise y Draco sean Ron y Harry.
-Si al terminar el concierto, todavía no hay nada, nos los llevamos a todos juntos de fiesta y ahí tiene que ocurrir algo.
Las voces de Ginny y Hermione estaban ahogadas por la puerta cerrada de la entrada. Ron quiso enfadarse con ellas. Por fin entendía a que venía todo ese rollo de que debían ir al concierto y esas cosas. Bueno. Él no iba a decirle que no a Zabini si se acercaba a él. Ni de broma terminarían con algo serio, pero el batería tenía un buen polvo. Seguramente resultaría en un encuentro satisfactorio para ambos. Avisaría a Harry. Al fin y al cabo, Zabini era aceptable, pero Malfoy… Malfoy era Malfoy, por muy cachondo que hubiese puesto a Harry la puñetera foto.
Cuando el timbre sonó, la revista había desaparecido y el pelirrojo, como buen estratega, ya tenía un plan trazado.
A las siete de la tarde entraban en el estadio mágico de conciertos de Londres, el mayor de todo el Reino Unido y uno de los más impresionantes del mundo. Miles de personas se agolpaban frente el escenario y en las gradas. Lo único que todavía no estaba lleno eran los tres palcos especiales. En uno de ellos, para sorpresa de Harry, estaban Lucius Malfoy y Remus Lupin, acompañados de algunos socios de negocios del primero.
-¿Harry?- preguntó el hombre lobo sorprendido.
-¡Remus!
-¿Has venido al concierto?
-Ya ves, Ginny y Luna nos han invitado. Nos hemos topados con la gente del ED. Aunque ellos no tienen entradas para palco.
-¿Os vais a quedar en este?
-No.- el moreno miró de reojo al señor Malfoy y se estremeció. Seguían sin llevarse demasiado bien. Corteses, sí, pero única y exclusivamente por Remus. Lupin se guardó la sonrisa. Por mucho que Harry creciese, Lucius siempre impondría demasiado.- Nos vamos al central.
-Bueno, bueno, que Lucius no se entere. Estaba realmente molesto porque no pudo conseguir entradas allí. Al parecer, fue reservado en último momento por la manager de los chicos.
-Tienes razón. No creo que le guste enterarse que ha sido para nosotros.
Neville, desde el pasillo elegante que comunicaba los tres palcos, le hizo una seña a Harry, que se despidió del que era casi como su padre y siguió al grupo. En realidad, ese pasillo se dirigía también a los camerinos. Habían quedado todos los invitados a la fiesta en una sala en la que estarían con el grupo. Caminó deprisa para quedarse al lado de Ron. Su amigo ya le había explicado lo que había descubierto. No estaba dispuesto a que jugasen con él, así que sería él el jugador.
Todos los demás, excepto Neville, que los guiaba, se habían adelantado. Al abrir la puerta, descubrieron a un montón de ex compañeros. Todos los Slytherin que seguían vivos de su época alternaban, con más o menos recelos, con el resto de invitados. Desde la puerta, Harry se dio cuenta de algo. Ahí estaban todos los que habían sobrevivido a la guerra. Y no eran muchos.
-¡Ronald¡Harry!- les gritó Ernie MacMillan acercándose a ellos. Una chica morena colgaba de su brazo.- He visto tu partido del fin de semana pasado, Ronald, y tengo que confesar que me siento tremendamente admirado por tu magnificente juego.
Tan pedante como siempre, pensaron los dos leones intercambiando una sonrisa.
-Gracias, Ernie, gracias.- respondió Ron palmeándole la espalda.
-Y, Harry, ayer mismo he hablado con mi tío Louis, viceministro de magia francés, y me ha dicho que estarían encantados de tenerte en Francia al cargo de todos sus aurores. Por supuesto, le dije que yo no te conocía suficiente como para hacerte extensiva una oferta semejante, así que se comunicará por carta contigo a la mayor brevedad posible.
-Estoy bien dónde estoy, Ernie, muchas gracias.
-Vamos a saludar a mis hermanos, Ernie. Un placer.
Ron guió al moreno hacia Charlie, Fred y George. Cuando se fijó en las caras de sus hermanos, consideró que quizá no era una buena idea. Pero bueno, cuanto antes pasasen el mal trago mejor.
-Chicos, chicos, chicos…
-Lo sabemos.- interrumpió el guardián a los gemelos.- No digáis nada. Harry puede hechizaros.
-¿Vas a hechizarnos Harry?- el tono de George era tan bromista y jocoso como cuando iban al colegio.
-Si hacéis comentarios desagradables sí.- miró alrededor. Todo el mundo charlaba, bailaba y daban buena cuenta de la mesa con bebidas.- Vaya fiesta hay montada¿no?
-Organizada por Nott y Parkinson.
-Creo que Hermione y Ginny han tenido algo que ver.- añadió Charlie sonriente.- Deberíais ir a dónde las chicas. Os están haciendo señas para que os acerquéis.
Obedientes, se aproximaron a ellas. Una canción empezó a sonar entonces. Muchos dieron saltos de alegría, incluso grititos. Hermione tiró de Ron.
-Vamos a bailar que me encanta esta canción.
Another night dancing until morning
Another lover in my bed
I may not say: "You're the only one"
But baby, I don't lie
So hard, so, so hard
But sweetheart, I'll say to you:
Tell me lies, baby
Tell me lies, until the morning, baby
I can think it was a dream,
I can curse the daylight
But… tell me lies, baby
My mother must said me "Don't play with feelings"
She didn't and I know, I know, I know
I'll fall in love someone who said to me "Baby, I don't lie"
So hard, so, so hard
But sweetheart, I'll say to you:
Tell me lies, baby
Tell me lies, until the morning, baby
I can think it was a dream,
I can curse the daylight
But… tell me lies, baby
Empezó a bailar a disgusto. Tras la primera estrofa, ya se estaba divirtiendo. Era una canción terriblemente divertida. Muy diferente del rock que los había obligado a estar ahí. Bailable y divertida, sí. Y la letra le gustaba. Tras el primer estribillo, Parkinson, que bailaba por alguna casualidad extraña a su lado (ni siquiera la había visto cuando Hermione lo había arrastrado), intercambió pareja con ellos. Y de golpe, a pesar de saber que eso era lo que tramaban, a pesar de haberse concienciado de que podía con ello, se encontró a Zabini frente a él. Casi una cabeza más bajo. Moreno, de cabello oscuro y labios sonrientes. Latino y sexy. Y bailando.
Un golpe de calor golpeó al pelirrojo cuando recordó la noche en la que había deseado ocupar el lugar de Malfoy y bailar con Zabini. Restregándose y frotándose el uno contra el otro. Todo fricción y nada de aire. Y calor. Calor fluyendo entre los dos. Ahogándolos.
Compuso una sonrisa y dejó que el moreno apoyase un brazo sobre su hombro para seguir disfrutando de la canción. Ciertamente, no esperaba que la noche comenzase así.
Blaise había intuido en el comportamiento de Pansy, que algo tramaba. Cuando le preguntó a Theo, su amigo le contó la verdad, arguyendo que
-No creo que vayas a huir si te enteras. Te conozco, y jamás rechazas a un chico guapo.
Era cierto. No los rechazaba. Y menos, cuando llevaba dos días soñando despierto y dormido con esa larguísima espalda, y el ritmo al que embestía, y los mechones pelirrojos desordenados y húmedos. Y oh, Circe. Sólo dejar volar un poco su imaginación y se sentía listo para que lo tomase hasta la locura. No solía ser pasivo, pero con el pelirrojo, le apetecía tanto que sentía como le dolía. No sabía él que, si las erecciones que lo habían recibido tras soñar con él, si el pecho por la intensidad del deseo o si era el calor que quemaba demasiado. Casi cuando la canción terminaba, se acercó al oído del pelirrojo sinuosamente.
-¿Quieres contarme mentiras?
Ron lo miró. Titubeó un segundo. Nunca le habían dicho que las serpientes fuesen tan lanzadas. Solían escapar del peligro. O esconderse. No agarraban al león por la cintura y susurraban a su oído algo que sonaba a pecado. Una de las mayores enseñanzas que recordaba de su abuela era "apártate del pecado hijo mío, que perderás el control". Nunca había pensado que su abuela fuese profetisa. Después de Trelawney ni siquiera creía que hubiese profecías verdaderas. Pero si lo era, con Zabini respirando contra su oreja, y esos brazos musculosos alrededor de su cintura…
-¿Dónde?
-Mi camerino, sígueme.
Si el pecado era malo, pensó Ron Weasley mientras salía tras el moreno, si el pecado era malo que lo condenasen. Iba a caer y descontrolarse. Siempre había pensado que su abuela estaba un poco loca.
Blaise entró en su camerino, cerró y silenció la habitación. Mientras, Weasley había conjurado una cama. No era demasiado grande, pero serviría.
-Miénteme, Weasley. Y espero que seas mejor en ello que en Pociones.- le dijo mientras lo miraba. Tan alto, y tan imponente. Blaise jamás había sentido tanta intensidad tras unos ojos como la que desprendía la mirada de Weasley en ese momento. Quizá Draco cuando cantaba. Pero su amigo se esfumó completamente de su mente en cuanto el pelirrojo dio un paso hacia él.
-Juzga cuando termine.
Se abalanzaron el uno sobre el otro en un lío de brazos y piernas y besos, y lenguas. Labios mordiéndose, dedos que acariciaban. Para ambos, las manos eran importantes en sus trabajos. Manos que enguantadas impedían el paso de la quaffle. Manos suaves con durezas en donde sostenían las batutas. Brazos musculosos, torsos planos y duros, y calientes cuando se rozaban. Más calientes cuando, en medio de un beso, el ángulo de rozamiento hizo que sus erecciones chocasen la una contra la otra.
Gemidos. Gemidos altos, con una nota de dolor cuando Ron penetró a Blaise de un empujón. Los dos tendidos sobre la cama. Zabini delante y Weasley detrás. El primero apretando las sábanas con las manos mientras se arqueaba. El segundo lamiendo el cuello de su amante, empezando a entrar y salir. Viajes arriba y debajo de su mano sobre el miembro de Zabini. Y, como todo lo que empieza a llenarse de calor, explotaron.
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-¡Pansy!- siseó Draco entre incrédulo y enfadado. Su mejor amiga hablaba con Granger. No se preguntó por qué estaba ella hablando con Granger. Lo habría hecho de no haber visto lo que acababa de ver. Pero lo había visto. Y no podía creérselo.
-¿Qué pasa Draco?
-Omitiendo por esta vez mis quejas a la fiesta que hay aquí llena de tejones y leones, dime que Blaise no se acaba de llevar a la Comadreja a su camerino.
-Acaba de hacerlo.- respondió la chica morena sonriente.
-¡Te dije que me lo negases!- siseó enfadado otra vez.- ¿En que coño está pensando?
-A pesar de reconocer tu tono de esto-es-increíble-y-no-me-puede-estar-pasando, estoy orgullosa de decir que Blaise es un chico mucho más listo que tú y se ha tirado a quien tiene que tirarse.
-A la Comadreja.- replicó incrédulo.- La comadreja. Quien tiene que tirarse. ¡Pero tú estás loca o que coño te pasa¿Granger te ha hechizado?
-Sí, pero no como tú piensas.- el rubio abrió los ojos desmesuradamente.
-Esto es una conspiración. Voldemort quiere vengarse porque no lo apoyé y está empleando algún hechizo de magia negra para que vosotros estéis con los Gryffindor. Con ESOS Gryffindor.
-Draco, amor. Eres realmente hilarante, pero no digas cosas absurdas. Y haz lo que tienes que hacer.
-¿Y que se supone que tengo que hacer?
-Tirarte a Potter.
La chica volvió hasta dónde Hermione hablaba con Lisa Turpin y Susan Bones. Dejó a Draco en un estado de estupefacción que pocas veces había sufrido antes. Ni cuando su padre le anunció que se casaba con el hombre lobo se había quedado tan impactado. ¿El tirarse a Potter¿En que mundo paralelo?
Instintivamente giró la cabeza hacia dónde sabía que el Elegido estaba. No podía evitar tener controlados sus movimientos, pero eso era perfectamente normal. No iba a bajar la guardia con él pululando por ahí.
Lo observó objetivamente durante un rato. Era algo más alto que él, lo justo. Y tenía un cuerpazo o la foto de Corazón de Bruja estaba muy retocada. Pero no, la camiseta verde, tan verde como esos ojos que no llevaban las ridículas gafas de siempre, marcaba lo justo para incitar a mirar que había debajo. Con algún hechizo para que pareciese que su cabello acababa de salir de la ducha, el desorden natural de su pelo no parecía tan abominable. Y los vaqueros, tan rotos y desgastados… Bueno, puede que tuviese un buen polvo. Muy bueno. Pero tampoco era que eso importase.
Ni siquiera, cuando lo vio sonreír a algo que Theo había dicho y que lo hizo, por un irritante segundo, desear estar en el lugar de su amigo y que sonriese así para él. Evitó mirarlo, o pensar en nada que estuviese remotamente relacionado con él hasta que, a una hora del inicio del concierto, Millicent apagó la música y los echó de ahí.
-Los chicos tiene que prepararse. En el descanso, podemos volver a reunirnos aquí.
Ya en su camerino, Draco paseó por delante de su armario mágico en busca del vestuario que iba a ponerse. Por culpa de Potter llevaba todo el tiempo con un principio de erección que solucionaría con la ducha fría que iba a darse. Ni en un millón de años se iba a masturbar pensando en San Potter. Todos sus antepasados Malfoy se levantarían de sus tumbas si lo viesen hacer algo tan aberrante.
Fue entonces cuando Draco recordó algo que tiró por tierra su proyecto de mantenerse sereno y sin pensar en la maldita foto y las ganas que tenía de acostarse con él. Harry Potter se muerde el labio cuando está a punto de correrse.
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