Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer, solo la trama es de mi autoría.

— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —

Capítulo 4: ¿Tienes otro hermano?

Oh que tonta— dijo mientras se palmeaba la frente— él es mi hermano.

Hola un placer mi nombre es Edward Cullen soy el hermano de Alice y Emmet— dijo educadamente.

El placer es mío— dije con una sonrisita tonta— eh ¿Alice podemos hablar un segundo? — pregunte llevándola a un lado de la casa.

¿Qué paso? — dijo con voz inocente a muy traidora.

¿Cómo que, que paso? ¿Eres loca o qué? ¿Por qué no me dijiste que tenías otro hermano? — Dije rápido y con tono molesto — ¿Por qué guardaste ese secreto?

Hay vane es que no surgió el tema además era sorpresa de navidad y no estaba segura de que él iba a venir.

Pero igual esas son cosas importantes Alice— dije exasperada.

Ya Vanessa, vamos quiero ir a comprar— dijo irritada.

De acuerdo.

Nos fuimos acercando a Edward.

Mucho gusto mi nombre es Vanessa Wolf, pero puedes decirme Vane— me presente y luego nos fuimos en el Porshe amarillo de Alice.

Estábamos llegando al centro comercial, nos detuvimos justo en Tiffanis, nuestra joyería preferida.

Mira Alice es precioso— exclame refiriéndome a una cadena que contenía un esmeralda— me encanta.

Oh es hermoso y ¿sabes? Los ojos de Edward son del mismo color— dijo con una sonrisita.

¿Sí? No me había dado cuenta— dije haciéndome la inocente— bueno, lo voy a comprar.

Cuando estaba sacando mi chequera unas masculinas manos me detuvieron.

No te preocupes lo pagare yo— dijo Edward con una sonrisa torcida que sinceramente me mato— considéralo un regalo— repuso mirándome directamente a los ojos.

Por un segundo me perdí en sus ojos esmeraldas, y si, Alice tenía razón sus ojos son muy hermosos.

No te preocupes yo puedo pagar.

No seas terca — me dijo divertido.

Esta bien lo acepto solo porque insistes.

Me parece magnifico— respondió.

Salimos de la joyería luego de que Alice se comprara unos aros que combinaban con el vestido.

Bueno vane te dejo en tu casa, paso por ti a las 9 en punto ¡Vamos a la disco!

Esta bien y ¿van los Hale? — pregunte.

Claro vamos todos, incluyéndote Edward y no puedes decir que no— exclamo Alice apuntándolo con el dedo.

¿Acaso tengo opción? — dijo Edward torciendo los ojos.

Ya estábamos frente a mi mansión.

Adiós Vanessa hasta más tarde— dijo Edward.

Adiós.

Alice se bajó del auto conmigo.

Ponte el vestido negro— susurro en mi oído.

Pero ese era para la fiesta.

No importa compramos otro— dijo — cuídate bye.

Y se fueron por la carretera.