Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer, solo la trama es de mi autoría.
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Capítulo 7: Tomando otro camino.
Me desperté con un fuerte dolor en mi pecho, hoy en la víspera de navidad me sentía más sola que nunca.
Me levante de la cama y me dirigí al baño, cuando me vi en el espejo me dieron ganas de correr, mi rostro estaba más pálido que de costumbre, tenía unas muy marcadas ojeras y los ojos rojos e hinchados de tanto llorar por el suceso de ayer y parte de lo que hace muchos años sucedió hoy.
Me metí en la ducha por unos 20 minutos tratando de despejar mi mente, cuando salí me dispuse a arreglarme la cara y a vestirme, ya estaba decidida a dejar esta casa y a estas personas.
Me vestí con un jean negro bastante ajustado, una blusa blanca suelta de tirantes un poco gruesos y dejaba ver mis hombros y mi escote, debajo de la blusa un corpiño rojo que se veía gracias a la transparencia de la blusa y unas zapatillas estilo bailarina negras. Mi maquillaje un poco más gótico, los ojos delineados en negro, los labios rojos sangre y el cabello bien liso y suelto por mi espalda.
Sexy…
Estaba a punto de salir de la mansión cuando me encontré con Elizabeth, cuando me vio, los ojos se le iban a salir de la cara, la boca se le abrió de golpe y me miro con furia.
— ¿A dónde crees que vas vestida así? — chillo llena de rabia.
— Voy a salir ¿Qué no ves? Y ¿sabes? Me bloqueas la salida— dije con indiferencia.
— ¿Quién te crees para hablarme así? Señorita yo-soy-mucho — dijo con ironía en la voz (esa fue la gota que derramo el vaso) — no vas a salir…
— ¿Disculpa? — La interrumpí— ¿Quién me creo que soy? Hahaha— reí amargamente— pues quien más Isabella Swan, ósea, no lo recuerdas, tú no eres nadie para hablarme de esa forma no eres ni mi madre ni mi familia que te quede claro.
— Pues soy quien te cuido todos estos años, quien te educo y quien te dio todo lo que tienes— dijo Elizabeth con suficiencia.
— ¿Y acaso yo te pedí el favor? Tú me educaste porque quisiste y ahora resulta que me lo hechas en cara, pues para tu información no me importa— dije quitándola de mi camino.
Salí de la mansión y cuando estuve afuera me gire.
— Ah y actualízate, no voy a volver nunca más prefiero estar muerta— dije con ácido en la voz mientras me giraba— tal vez cumpla mi palabra no hay nada que me ate a este mundo— y empecé a caminar.
Me metí en mi auto el cual estaba previamente preparado y arranque a toda velocidad por la carretera.
Llegue a mi nuevo apartamento el cual era muy bonito; entrabas directamente a una sala circular y alrededor de esta se encuentran la habitaciones cada una con su baño, a la izquierda la cocina y a la derecha el estudio, las paredes todas blancas con grandes cuadros llenos de color.
Cualquier persona que entrara creería que mi vida es un cuento de hadas y que todo es perfecto pero la realidad era otra y solo me sentía vacía por dentro.
Estaba pensando seriamente en suicidarme, así estaría con las únicas dos personas que más ame en la vida, las traicioneras lagrimas comenzaron a salir de mis ojos cada vez más.
Me dirigí a la cocina un poco mareada, abrí la despensa y encontré unos frascos de analgésicos bastante fuertes totalmente llenos, serví un vaso con agua, estaba dispuesta a tomarlos todos…
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¿Ahora comprenden mis amores? Vanessa resulto ser nuestra linda y dulce Bella. No se desesperen aún falta más. Besos. Nathy.
