Capítulo 13.- Navidad, Navidad... ¿dulce Navidad?
Lily cerró el periódico con un suspiro. ¿Qué se suponía que estaba haciendo? Para buscar en la sección de 'chico busca a chica' de un periódico muggle se tenía que estar bastante desesperada... "Pero yo estoy realmente desesperada" se recordó a si misma. Necesitaba a un chico que su hermana no conociese, para llevarlo a su patética fiesta y lo necesitaba ¡Ya!.
Pensó en ir a visitar a Dawn, pero recordó el estado anímico de la chica y decidió que lo último que necesitaba era que fuera ella con sus problemas. Tal vez Alex, pero... no, ella había quedado con Severus ese día. Entonces iría a ver a Nat, decidió. Así de paso vería su nueva casa y la ayudaría a acabar de instalarse...
Pero en ese mismo instante, la susodicha estaba en lo que podría calificarse como una situación delicada: agachada detrás de los setos del jardín de su propia casa, intentando divisar si había Black's a la vista. ¿El motivo? Su madre la había mandado a por pan y tenía que ir a llevar unos papeles a su padre en la consulta, y no quería que Sirius se enterase de que eran vecinos. Avanzó unos pasos en cuclillas. La casa de Sirius parecía tranquila. Asomó la cabeza por encima de los setos y... se topó cara a cara con Sirius Black.
"Vaya, vaya... Nunca lo hubiera imaginado de ti. ¿Espiándome, Watters¿Me has seguido hasta aquí?"
"Más quisieras Black. ¡No te espiaría aunque fueras el último tío del mundo!"
"¿Entonces que haces ahí escondida¿Buscar gnomos de jardín?" –se burló Sirius. Nat se levantó y se sacudió la tierra de los pantalones, mientras intentaba recuperar su dignidad.
"Pues vivo en esta casa, listillo" –dijo señalándola– "Y creo que en MI jardín puedo hacer lo que me de la gana."
"¿Somos vecinos?" –preguntó él, que parecía encantado con la idea.
"Eso parece" –masculló ella antes de empezar a alejarse calle abajo.
"¡Eh¡Un momento!" –Sirius la alcanzó con un par de pasos– "He pensado que ya que somos vecinos puedes empezar a llamarme Sirius. Esto del apellido es para personas que apenas se conocen."
"Que gran honor" –ironizó ella– "¿Te importa que me desmaye después, por ser tan considerado?"
"Y yo puedo llamarte Nataly ¿no?" –volvió a decir él, ignorando el comentario sarcástico de la chica.
"Si te empeñas con lo de los nombres, te agradecería que fuese Nat a secas si no es mucha molestia" –le respondió ella, pero sin detenerse.
"Nat 'a secas' pues..." –susurró- "¿Y a donde vas?"
"La verdad es que no te importa, pero tengo que hacer algunos encargos para mi madre."
"¿Puedo acompañarte? Es que si no me aburro" –preguntó Sirius poniendo cara de perrito abandonado.
"¿Para que preguntas si ya lo estás haciendo?" –ella esbozó una media sonrisa.– "Pero me apetece coger el metro, así que si no te gusta, te jorobas."
"¿El... metro?" –preguntó él confuso.– "¿Qué es?"
"Oh... ya lo verás" –dijo Nat riéndose por lo bajo. Eso iba a ser divertido.
O o o O
Lily salió de casa de Nat volviéndose a enfundar los guantes. También era mala suerte ir a visitarla y que no estuviera... Pero era todo su culpa, por presentarse sin avisar. Se enroscó la bufanda alrededor del cuello y empezó a deambular por las calles. No le apetecía volver a casa, pues Petunia estaba con el hipopótamo de Vernon haciendo babosadas en el comedor, y a ella le daban ganas de vomitar. Cuando ya estaba a punto de desistir se encontró con una figura conocida que estaba sentada en un banco...
"¿James?" –preguntó extrañada al tiempo que se acercaba– "¿Qué haces tu por aquí?"
"¡Lily!" –él se levantó de un salto y se sacudió la nieve que le había quedado en el abrigo– "Pues había venido a ver a Sirius, pero no lo he encontrado en casa..."
"¿Sirius vive por aquí? No lo sabía."
"Bueno... Un poco más allá" –contestó James haciendo un gesto vago con la mano– "¿Y tu que haces por aquí? Creía que no vivías en Londres."
"He venido a ver a Nat que también vive cerca... Pero me presenté sin avisar y no estaba." –Lily se encogió de hombros. Ambos se quedaron mirando en silencio hasta que James sonrió tentadoramente.
"¿Te apetece ir a tomar algo caliente?"
Lily asintió aceptando la propuesta quizás demasiado deprisa, pero cualquier cosa era válida, antes que volver a su casa. Anduvieron en silencio hasta que encontraron una pequeña cafetería, se sentaron en una de las mesas del fondo. James empezó a darle vueltas al cenicero sin parar. Lily, con la cabeza apoyada en la mano, trazaba formas geométricas sobre el polvo de la mesa, buscando desesperadamente algún tema de conversación. Por fin, James se volvió hacía ella.
"¿Sabes? Suerte que has llegado porque del frío que hacía creía que para cuando me quisiera levantar del banco me iban a tener que descongelar con agua hirviendo."
"¿Y porque estabas ahí? Podías haber vuelto a tu casa."
"No me apetecía... Hay un poco de mal ambiente en navidades... Mataron a mi abuelo en navidad y... bueno" –James se calló, bajando la vista.
"Lo siento, no lo sabía."
En ese momento les trajeron dos tazas de café humeante.
"¿Y tu porque no estabas en tu casa?" –preguntó él cambiando bruscamente de tema.
"Porque tengo una hermana idiota mental" –respondió Lily. James la observó alzando una ceja. Intuía que detrás de esa confesión había algo más.
"¿Y que más?"
Lily frunció el ceño ante la pregunta: - "¿Qué más de que?"
"Hay algo más que te preocupa, a mi no puedes engañarme" –insistió el animago.
Al final, se encontró a sí misma intentando explicar el problema de una chica que tiene que asistir a una maldita fiesta de fin de año que organiza su hermana medio retrasada mental, sin acompañante, cuando todo el mundo espera que vaya con su espectacular novio. Cuando terminó de hablar se preguntó porque diablos le estaba contando todo eso a Potter.
"¿Y cual es el problema?" –preguntó James con asombro-. "Ya te buscarás compañía allí. Apuesto a que no eres la única sin pareja."
"No puedes comprenderlo, tu eres un tío."
"¿Y que diferencia hay?" -Lily lo miró con los ojos desorbitados.
"¿Quieres decirme quien va a estar interesado en ligar conmigo?"
"Seguro que hay montones de tíos interesados" –él amplió su sonrisa– "Y hablando de tíos¿Por qué no te llevas contigo al payaso que te acompañó en Halloween?"
"Claro, después de dos meses sin dirigirle la palabra voy a tener la cara dura de pedírselo. No, no voy a hacerlo."
Lily estiró los brazos y echó la cabeza hacia atrás para mirar por la ventana al cielo que empezaba a oscurecerse con el crepúsculo, con unas estrellas aún pálidas, prácticamente eclipsadas por los brillos eléctricos de la ciudad. Junto a ellos pasó una camarera con una bandeja, James levantó el brazo para llamar su atención.
"Dos cervezas, por favor." -La alarma de Lily se disparó. ¿Qué diablos estaba diciendo Potter¿Cerveza¿A las seis de la tarde?
"No quiero beber" –dijo ella.
"Sí, sí que quieres."
"No, no quiero."
La camarera los miraba a uno y a otro con perplejidad. James levantó la vista hacia ella con una sonrisa de conspiración.
"Dos cervezas, por favor."
Para desagrado de Lily, la camarera se derritió con la sonrisa de James y se marchó a por las dos bebidas, contoneando las caderas. Volvió al cabo de un minuto, se inclinó levemente para dejar los vasos sobre la mesa y dirigirle a él una amplia sonrisa. ¡Que facilonas eran algunas! Lily apoyó la barbilla en una mano y se quedó mirando al vacío. De repente, James empezó a darle golpecitos en el brazo con un dedo, repetida y dolorosamente.
"Tengo una idea estupenda" –exclamó él.
"Deja de hacerme esto."
"Mira" –James acercó su silla-, "tu quieres encontrar a alguien que vaya contigo a la fiesta de fin de año de tu hermana ¿No es así?" -Lily abrió los ojos con expectación.
"Me encantaría."
"Alguien respetable."
"Si."
"Atractivo."
"Por supuesto."
"Y que sea varón."
"Ja, ja" –fingió una risa sarcástica.
"Bueno, pues ya está." -James se echó hacia atrás en el asiento y se cruzó de brazos.
"¿Ya está, qué?" -Él arqueó las cejas como dando a entender que la respuesta era obvia. Ella arqueó las cejas también, para indicarle que no entendía nada. James extendió los brazos.
"¡Yo!"
Lily se quedó mirándolo durante unos instantes y después estalló en risas.
"No seas ridículo."
"Odio que me digan eso. ¿Qué tiene de ridículo?" -Lily lanzó un suspiro de exasperación.
"No entiendes nada, se supone que voy a ir con mi novio."
"¿Y que¿Porque no hacemos como si yo fuese tu novio¿Va a ser solo una noche, no?"
"Tendríamos que compartir la misma habitación para dormir. Tendrías que cogerme de vez en cuando de la mano, mirarme cálidamente a los ojos y hacer como si creyeras que soy un ser maravilloso."
"Pero si ese tipo de cosas son las que yo hago perfectamente."
"No podrías dedicarte a ligar con las demás chicas, ni emborracharte, ni contradecirme todo el tiempo."
"¿Y quien se va a atrever a contradecirte?"
"Y tendrías que comportarte de manera encantadora."
"Yo soy encantador. Perdóneme señorita Evans¿Le he dicho lo preciosa que está usted hoy?"
"Venga, James..." –Lily apenas pudo reprimir una risita.
"¿Por qué no?" –preguntó él-, "nos lo podemos pasar bien."
"Pero mira como vas vestido."
"Tengo ropa muggle mejor, lo que pasa es que nunca me la pongo."
"Apenas nos conocemos..."
"Razón de más. ¿Sabes lo bien que nos vendrá una noche para averiguar como de bien nos podemos llevar?"
"¡No tienes costumbres muggles!"
"Me comportaré... ¡Sólo para ti!" -Él había puesto en marcha todo su encanto; Lily hacía esfuerzos para no sonreír.
"Tú lo que quieres es un plan para fin de año" -dijo ella con seriedad.
"Yo lo que quiero es ayudarte."
"¡No me digas!" -James alargó su mano sobre la mesa para coger la de ella, sorprendiéndola.
"Nos podemos ayudar el uno al otro" –dijo él, con convicción.
Tras decir aquello puso una media sonrisa, pero los ojos, sus intensos ojos marrones, tenían una expresión seria. Ella sintió la palma de él contra la suya, cálida y seca, la firme presión de sus dedos. "James", pensó ella. "¡James...!"
Lily apartó la mano, cogió la jarra de cerveza que ya les habían traído y se quedó mirando el fondo. Se lo llevó a los labios, se lo bebió de un tirón y volvió a dejarlo sobre la mesa. Con los ojos chispeantes, fue a encontrarse con la mirada de James.
"¡Trato hecho!"
O o o O
"Venga ya, y una mierda" –Sirius miraba con desconfianza las puertas automáticas del metro. Nat le acababa de contar lo que debía hacer para entrar y el moreno miraba con incredulidad el billete de un viaje que ella le había tendido y a la otra gente que entraba– "¿Cómo un trozo de cartón abre unas puertas en un cacharro muggle?"
Nataly suspiró: - "Sirius no tenemos todo el día... ¡Quieres hacer lo que te he dicho de una vez!" –gritó perdiendo los nervios.
El merodeador metió la tarjeta y la vio salir por el otro lado. Luego miró a Nat triunfante: - "¿Lo ves? No se abre. Te lo dije."
"Cuando saques la tarjeta de ahí lo hará" –murmuró Nat consciente de que todo el mundo los miraba.
Sirius hizo lo que la chica le indicaba. Cuando las puertas se abrieron pasó con tanta lentitud, mirándolo todo con suspicacia, que cuando volvieron a cerrarse él aún estaba de por medio.
"¡No me habías dicho que esto agredía a los no-muggles!" -exclamó Sirius cuando consiguió salir de una pieza al otro lado.
"Si caminas como un tortugón claro que te pilla" –le respondió ella pasando sin mayores problemas. Luego se volvió hacia la gente que los miraba y les dijo– "Es que ha dedicado toda su vida a la oración en un monasterio del Tibet. Es su primera estación de metro."
"No hables de mi como si fuera un retrasado mental" –se quejó él.
"¿Y no lo eres? Pues que bien lo disimulas" –Nat se encogió de hombros y echó a andar por el pasillo.
"Que graciosa" –comentó Sirius con tono malhumorado, antes de apresurarse a alcanzarla.- "¿Cómo te orientas aquí si todos los malditos pasillos son iguales?" –preguntó él después de un rato.
"Hay unas cosas llamadas carteles que sirven para algo" –le contestó ella con burla. Ante el tono, el merodeador se hizo el ofendido y se prometió que no diría nada más. Visto lo visto, se esperaba que el tal metro fuera cualquier cosa extraña. Por eso sufrió una decepción cuando lo vio.
"¡Pero si no es más que un tren! Un poco más viejo y echo mierda, eso si" –comentó él olvidándose que se había prometido no volver a abrir la boca.
"Pues si, nada de tentáculos verdes ni cosas raras. Siento que te haya decepcionado."
Pero una vez dentro, apretados como anchoas, Sirius cambió de opinión: - "No, no es como un tren. Es peor, mucho peor. Dime ¿qué necesidad tienen los muggles de viajar todos así en manada?" -Nat ahogó una carcajada. Aunque no quisiera admitirlo se lo estaba pasando en grande con los comentarios de Sirius. Una sacudida brusca la hizo chocar contra el animago, y durante unos desconcertantes instantes estuvo en sus brazos. Luego se separaron.
"Creo que me gusta esto del metro" –replicó él con buen humor. Sorprendentemente ella permaneció en silencio y no le replicó...
O o o O
"¿Me dirás ahora a donde vamos?" –preguntó Alex mirando el traslador.
"Quiero que sea una sorpresa, ya te lo he dicho" –le respondió Severus con una sonrisa enigmática. No le había querido dar la más mínima pista de a donde se dirigían, solo que iba a compartir una de sus aficiones con ella, por lo que debía vestir pantalones.
Por eso cuando el traslador los dejó en la playa se quedó de piedra. ¿Severus la llevaba a la playa en pleno mes de diciembre? Pero cuando el chico se quitó la capa que lo cubría y dejó ver su verdadero atuendo, ella lo comprendió. Severus iba vestido de jinete, con pantalones de montar, botas y una elegante chaqueta larga y oscura. El conjunto le favorecía bastante. El chico se acercaba a un maravilloso caballo de lustroso pelaje negro. Alex le siguió y cuando llegó a su altura, acarició el hocico al animal, que soltó un relincho.
"¿Es tuyo?"
Severus asintió: - "Me lo compré cuando me di cuenta que montar era de las pocas cosas que me permitían evadirme un poco de todo...". -Ella lo miró por unos instantes y luego le confesó que nunca había montado a caballo y que no tenía idea de cómo hacerlo.- "Eso se arregla pronto. Te voy a enseñar" –le respondió él con una media sonrisa. Sin decir nada más la ayudó a montar y luego se colocó detrás, sosteniendo las riendas. Ella contuvo el aliento al notar la respiración de él muy cerca. Ninguno de los dos dijo nada. Estuvieron montando en silencio un rato de esa manera, por la orilla, pisando las olas.
"No creí que me mandaras una lechuza para quedar el primer día de vacaciones" –dijo Alex tras un largo silencio.
"Bueno, estuve a punto de no hacerlo porque creí que no aceptarías... Pero me apetecía verte y..." –Severus dejó la frase a medias. Ella aprovechó que estaba de espaldas y que él no podía verla y esbozó una amplia sonrisa. En esos momentos se preguntaba como podía ser que alguna vez hubiese despreciado e ignorado a ese chico...
"Oye... ¿Te gustaría venir a un concierto conmigo?" –propuso ella entonces.
"Pues claro" –respondió Severus con buen humor, algo inusual en él– "¿De que es el concierto?"
"Bueno... De David Bowie..." –hizo una pausa y luego añadió deprisa– "Es uno de mis cantantes muggles favoritos." -Él se sorprendió. No se le hubiera pasado nunca por la cabeza el ir a un concierto muggle... No le gustaban las multitudes y mucho menos las multitudes muggles... Pero si era con ella...
"Bueno, tendré que desenterrar mi ropa muggle" –se encogió de hombros restándole importancia. Entonces detuvo el caballo. El sol estaba en su puesta y todo era bañado por una luz rojiza. Ambos contemplaron el espectáculo en silencio.
"¿Quieres venir a casa a cenar? Mis padres no están esta noche" –dijo ella cuando el sol por fin se hubo ocultado. Él asintió sin dudarlo ni un instante.
O o o O
Victor llamó con suavidad a la puerta, y al no obtener respuesta se decidió a entrar. Dawn estaba acurrucada en la cama, muy concentrada leyendo un libro. Levantó la vista unos instantes para mirar a su hermano y luego la volvió a posar en las amarillentas paginas del libro.
"La cena está lista" –le informó el chico.
"No tengo hambre." -Ante eso, Victor frunció el ceño y se cruzó de brazos.
"¡Bueno, ya estoy harto de todo este cuento! Ahora mismo vas a bajar a cenar. ¡Me parece que Lupin no se merece que mandes tu salud a la mierda por él¡Llevas encerrada en tu cuarto desde que volvimos de Hogwarts leyendo estos absurdos libros de hombres lobo!"
"Es para un trabajo de DCAO ¿De acuerdo?" –inventó ella– "¡Y te agradecería que me dejaras en paz! Soy lo suficientemente mayor como para saber lo que hago. Si tengo hambre comeré, y si no, pues no. ¡Ahora déjame tranquila!"
Victor salió de la habitación sin decir nada más, pero decidido a no quedarse cruzado de brazos. Se puso la capa, tomó un puñado de polvos flu y en un abrir y cerrar de ojos se plantó en casa de Alex. Lo que no esperaba encontrarse era a ella y a Snape, cenando en una mesa con un par de velas, en lo que parecía ser una típica cena de enamorados.
"Lo siento" –dijo casi con un murmuro, al tiempo que notaba como si el estómago le pesara diez toneladas de más.
"¡Victor!" –exclamó ella sorprendida– "¿Ocurre algo?"
"Venia a hablarte de Dawn, que me tiene preocupado... Pero ya volveré en otro momento"
"Quédate, yo me voy" –interrumpió Severus, levantándose de golpe.
"Pero... ¿Y la cena?" –preguntó Alex.
"Ya no tengo hambre. Adiós" –el chico se desapareció sin dar tiempo a ninguno de los presentes a decir nada más.
O o o O
Cuando Nat y Sirius volvieron a tomar el metro, estaban tan cansados que agradecieron encontrar un par de asientos vacíos. Estaban separados por una anciana de pelo blanco.
"Nunca me había cansado tanto dando una vuelta por Londres" –suspiró Sirius.
"Has sido tu el que se ha empeñado a que te enseñara cosas típicas muggles. Y el que ha querido dar tres vueltas al cine antes de decidirte por una película."
"¡Es que el cine es genial¡Verás cuando se lo enseñe a los chicos!"
En ese momento, la ancianita que estaba en medio de los dos se volvió hacia Sirius: - "Oye hijo¿quieres que te deje sentarte al lado de tu novia?" -El merodeador soltó una carcajada, al tiempo que Nataly se sonrojaba y carraspeaba ruidosamente.
"Se lo agradecería" –sonrió Sirius, y cuando se sentó al lado de Nat la miró y le dijo sonriendo seductoramente– "Pues parecemos novios ¿Qué te parece?"
"Merlín me libre" –contestó ella poniendo los ojos en blanco.
"Venga ya, será que hoy no te has divertido conmigo"
"Bueno... Digamos que no ha estado tan mal por ser tu" –reconoció Nat. Viajaron un rato en silencio.
"Y dime, tu no vivías en Londres antes ¿verdad¿Por qué te has mudado?" –preguntó él después de un rato.
"Bueno, mi madre está embarazada de gemelos, así que necesitábamos una casa más grande" –Nat se encogió de hombros.
"Debe de ser una pasada eso de tener una familia tan maja" –comentó él distraídamente. Nat lo miró. Parecía sumido en sus propios pensamientos. Se resistió unos instantes ante la pregunta que se le estaba formando en los labios, hasta que por fin, su curiosidad por saber si los rumores eran ciertos, pudo más que su prudencia.
"¿Por qué no vives con tu familia?"
Sirius clavó sus ojos grises en ella: - "Digamos que no comparto su manera de pensar. Ya sabes, todas esas absurdidades acerca de la limpieza de sangre..."
"Pero no pueden obligarte a pensar algo que va contra tus ideales. Por mucho que sean tus padres. Que ellos crean una cosa no quiere decir que tu tengas que pensar igual que ellos." -El merodeador miró sorprendido a la chica. Era una de las pocas personas que había dado muestras de entender mínimamente la situación. Sólo con James y Remus se había sentido igual. Se animó a continuar hablando.
"Pues mi familia no piensa igual. A principios del verano pasado la situación se volvió tan insoportable que tuve que marcharme de casa. Me han desheredado, pero no necesito su apestoso dinero, tengo el suficiente en Gringotts para vivir como un rey hasta que empiece a trabajar. Ahora estoy mucho mejor."
"¿Quién quiere una familia así teniendo amigos? Y creo además que con Potter, Lupin y Pettigrew estáis especialmente unidos ¿no? Esa es tu verdadera familia, no lo olvides." -Sirius le dedicó una amplia sonrisa a Nat.
"Gracias, de verdad. No es muy común que alguien intente ponerse en mi lugar en este asunto." -La chica hizo un gesto con la mano para intentar quitarle importancia. En ese momento llegaron a su destino y bajaron. Anduvieron por la calle en silencio hasta llegar delante de sus respectivas casas.
"En fin, gracias por todo" –dijo él mirándola.
"No ha sido nada. Al menos no me he aburrido"
"Oye, ya que nos vamos a tener que ver igualmente, podemos quedar para hacer el trabajo y así te ayudo ¿no?" –dijo él con una media sonrisa.
Ella también sonrió al tiempo que asentía: - "Mañana a las cinco en mi casa ¿De acuerdo?"
"Buenas noches, Nat" –le deseó él, tras aceptar la cita.
"Buenas noches, Sirius" -El merodeador le dio un último vistazo antes de entrar en su casa, sonriendo como un bobo.
"¡Padfoot ya era hora!" –exclamó una voz conocida.
Sirius se sobresaltó: - "¡Prongs¿Se puede saber como has entrado?"
"Apareciéndome" –explicó él brevemente– "Pero dejemos los detalles sin importancia... ¡Tengo una noticia estupenda!"
"A ver, dime" –suspiró Sirius mientras se quitaba la bufanda y el abrigo.
"¡Voy a ser el novio de Lily durante una noche¡Esta es mi oportunidad de oro!"
Sirius parpadeó mirando a su mejor amigo... No sabía porque, pero tenía la sensación que James iba a fastidiar la oportunidad, como siempre...
O o o OBueno, hasta aquí el cap nuevo. Tengo que anunciar una cosa, a partir de ahora los reviews serán contestados a través de un review mío, puesto que los de últimamente se están poniendo kiskillosos con estas cosas... Así no tendrán motivo de keja. Así que ya podéis pasar a ver las contestaciones por la sección de reviews... Aunke esta vez he tenido unos problemillas técnicos... Explicación en mi 'auto-review' (que raro suena eso xD)
O o o O