Capítulo 14.- Todo es posible en Navidad...
Lily entro en casa de Dawn. Siempre le había fascinado la cantidad de trastos raros que tenia. La casa era muggle, tenia electricidad, televisión, frigorífico... pero era evidente que allí vivían magos: había una enorme chimenea en el salón, relojes que no marcaban la hora, si no que decían donde estaban los miembros de la familia y libros cuyo autor ningún muggle habría reconocido, y precisamente leyendo en el salón, estaba su amiga.
"Hola¿Qué lees?" -Dawn alzo la mirada y después se incorporo dejando el libro sobre una mesita.
"Un libro que me ha comprado mi madre a ver si me animo" -contestó con algo que no llegaba ni a media sonrisa. Lily alzo las cejas. Si un libro nuevo no la animaba es que estaba muy depre. Para otras personas la terapia era chocolate, o irse de compras, para Dawn la terapia era comprarse libros.
"¿Estas lista? Tenemos que ir a la nueva casa de Nat"
"Deja que vaya a por el abrigo" –dijo prácticamente sin ganas. Dawn subió por las escaleras y Lily fue hacia la cocina donde estaba la madre de Dawn.
"Hola Lily" -Mary Caddel estaba entre fogones, haciendo algún experimento culinario – "¿Y Dawn?"
"Ahora baja" -contestó la pelirroja acercándose a la olla– "¿Qué es?"
"No lo se exactamente"-rió Mary– "Lo encontré en un libro viejo, mientras traducía el ultimo cargamento que trajeron de Egipto, y me decidí a probar." –Lily sonrió. Si de alguien había sacado Dawn sus ideas alocadas y la lengua afilada, era de su madre. La mujer trabajaba traduciendo y catalogando los artefactos mágicos que eran encontrados en excavaciones y de vez en cuando, sorprendía a la familia con alguna receta extraña que encontraba en ellos.
"Espero que sea comestible" -rió Lily
"Yo también. Por cierto a ver si conseguís animar a Dawn que yo ya no se que hacer" -suspiro la mujer– "Estoy empezando a preocuparme." -En ese momento oyeron como alguien bajaba la escalera y segundos después apareció Dawn.
"Perdona, no aparecían los guantes" -dijo con una mueca.
"No pasa nada, estaba viendo el experimento de tu madre" -sonrió Lily
"Bueno si no es comestible, siempre puedo pedir asilo en tu casa" -se encogió de hombros Dawn– "Volveré a la hora de comer." –dijo en dirección a su madre.
"Pasáoslo bien chicas."
"Adiós." -respondieron Lily y Dawn, cerrando la puerta tras de si.
A ninguna de las dos les apetecía tomar el Knight Bus, así que tomaron el metro hasta Londres. Lily estuvo echándole miradas preocupadas a Dawn todo el viaje, pero la chica parecía ajena a todo, sumida en sus propios pensamientos.
Dawn, por su parte, iba con la vista fija en el suelo. Sabía que Lily la estaba mirando de reojo y que estaba preocupada, pero no era algo que pudiera evitar. Simplemente no tenia ganas de nada. No sabía porque se habían empeñado en sacarla de casa. Si, vería a Nat, pero ahora mismo sabia que seria tan buena compañía como un jarrón, con la única diferencia que ella podía contestar en una conversación... Iba tan sumida en sus pensamientos que acabo chocando con alguien.
"Lo siento" -se disculpó alzando la vista para encontrarse con unos ojos que conocía muy bien– "¿Remus?" -El chico parecía tan sorprendido de verla como ella.
"Hola Dawn, hola Lily ¿qué hacéis aquí?"
"Vamos a casa de Nat" -respondió Lily cuando vio que Dawn no iba a responder– "¿Y tu?"
"Vengo de casa de Sirius"
"¿Sirius vive aquí?" -exclamó Lily
"Si se mudó ahora en vacaciones" -explicó Remus– "¿Y Nat? Yo pensaba que vivía en vuestro barrio y vosotras no vivís en Londres."
"Se acaba de mudar" -dijo Dawn hablando por primera vez– "Oye Lily no me encuentro muy bien, voy yendo a casa de Nat." -Antes de que la pelirroja pudiera responder Dawn se despidió de Remus y empezó a andar deprisa hacia el final de la calle. Lily suspiro, cada vez estaba más preocupada por Dawn.
"¿Qué le pasa?" -preguntó Remus. Cuando se había encontrado con la mirada de Dawn cuando esta se iba, había esperado ver desprecio o miedo, pero solo había visto tristeza, una gran tristeza. Sus ojos azules normalmente llenos de alegría parecían llenos de lágrimas contenidas a duras penas.
"No lo sé" –suspiró Lily moviendo la cabeza– "Lleva así desde el día siguiente al partido de Gryffindor y Ravenclaw. Los primeros días parecía esperar algo, pero fuera lo que fuera no llegó y cada vez está más triste. Y ya no sabemos que hacer..." -Remus se sintió fatal, tenía una ligera idea de que le estaba causando esa tristeza a la Gryffindor, pero no sabía si se atrevería a hacer algo para remediarlo.
"Bueno Lily, te dejo que voy a llegar tarde" -dijo Remus– "Pásatelo bien y espero que Dawn se mejore."
"Yo también" -sonrió con tristeza la pelirroja– "Adiós Remus"
"Adiós" -Remus se alejó de allí, pensando que tenia una disculpa que preparar...
O o o O
Alex bufó¡Estaba harta de dar vueltas en busca de Lupin!. ¿En que maldito momento se le había ocurrido prometerle a Victor que se encargaría ella del asunto de Dawn? Encima estaba el tema "Severus"... Tenía la ligera sospecha que el chico se había cabreado por algo, pero no llegaba a adivinar porque... En fin, cuando terminara con Lupin iría a hablar con él.
Cuando ya casi perdía la esperanza se lo encontró. Había sido una corazonada el ir a buscarlo cerca de casa de Nat, pensando que tal vez el chico hubiera ido a visitar a Black... y acertó.
Remus, por su parte, se estaba devanando los sesos pensando en alguna manera de disculparse con Dawn. Tenia que ser algo mas que un "lo siento" pero no se le ocurría que hacer. Suspiro y se dirigió hacia el metro. Tenia que salir del Londres muggle antes de poder usar el traslador que le llevaría a casa.
"¡LUPIN!" -Remus se giro y se encontró frente a frente con Alexiel Laasser. Era raro ver a una Slytherin vestida con ropa muggle, pero no sabia de que se extrañaba. ¿No era más raro que sus mejores amigas fueran Gryffindor?.
"Contigo quería hablar" -soltó la Slytherin, muy seria. Remus alzo las cejas. ¿Ella rebajándose a hablar con un merodeador? Aquí pasaba algo raro.
"¿Y de qué, si puede saberse?" -preguntó Remus, le estaba picando la curiosidad.
"Dawn" -Esa única palabra tuvo efecto. Remus sintió como se ponía un poco colorado de la vergüenza y bajo la mirada. Estaba avergonzado de cómo la había tratado. De cómo había dejado que su miedo le impidiera ver que Dawn no le temía u odiaba.
"La he cagado con ella" –soltó.
"Mucho" –habló la chica cruzando los brazos– "Por si tienes alguna duda esta así por TU culpa"
"Lo sé, pero..." -Remus se calló¿Cómo explicar el miedo y la vergüenza que aún le causaba?
"Increíble, pensaba que eras un Gryffindor" -bufó Alex cabreandose mas– "Y de todo eso de que los Gryffindor son valientes. Por si no te has dado cuenta si lo hubieras hablado con ella no habríamos llegado a esto. Pero noooo... tenías que ignorarla. ¡Y ahora nosotras no podemos sacarla de esta depresión¡Bien hecho Lupin!"
"No es tan fácil..."
"¡Si que lo es!" -Alex apretó los dientes. Estos Gryffindor acabarían consiguiendo que se diera a la bebida. ¡Que paciencia había que tener con ellos!– "Te voy a explicar una cosa con respecto a Dawn. Es tremendamente racional para ser una Gryffindor. Si le hubieras explicado lo que pasaba, ella habría tenido todos los datos y habría tomado una decisión."
"¿Es que hay algo a explicar?" -replicó Remus poniéndose a la defensiva– "Soy lo que soy y ya está." -Alex contó hasta diez. Sabía que Dawn no apreciaría que Remus acabara con la nariz rota de un puñetazo, pero no seria porque el licántropo no la estuviera tentando. Ser tío y Gryffindor no era una buena combinación en lo que a neuronas se refiere.
"Mira Lupin, ahora no sé que pasa por la cabeza de Dawn" -dijo Alex entre dientes– "Pero creo que el problema empezó porque no era capaz de creer que tu, que tienes cara de no haber roto nunca un plato, seas la bestia de la que hablan los libros. Ahora la cosa ha empeorado."
"¿Cómo?"
"Cree que la odias. O como mínimo que la desprecias por saber tu secreto o algo así" -bufó Alex exasperada con su amiga– "No hay quien entienda a las Gryffindor" -Remus se quedó helado. ¿Cómo podía Dawn pensar algo así? Aunque tenia que admitir que tal como la había tratado. Dawn podía haber pensado cualquier cosa...
"¿Y por que me cuentas esto Laasser?"
"Porque Dawn es mi amiga" -explicó Alex acercándose amenazadoramente a él– "Estoy harta de verla así y aunque me joda admitirlo tu eres el único que puede empezar a sacarla de esa depresión. Eso si como la fastidies más, prepárate a morir." -Remus asintió. Alex había dicho lo último como quien no quiere la cosa, pero el Gryffindor estaba seguro que lo decía muy en serio.
"Te estaré observando Lupin" -amenazó la Slytherin– "y como Dawn no mejore, te las veras conmigo..."
Con esto la chica se fue ondeando su abrigo negro al viento. Remus se quedó unos instantes parado en medio de la calle, y pensándoselo mejor decidió volver a casa de Sirius. No le entusiasmaba la idea de ir solo hasta su casa...
O o o O
Nat salió de su casa cerrando la puerta tras ella con serias dificultades. Sacar a pasear cuatro perros a la vez no era tarea fácil, y mucho menos cuando los cuatro eran de tamaño considerable. Los animales empezaron a tirar, tenía que haberlos sacado mucho antes, pero Dawn y Lily no se habían marchado hasta poco rato antes. La pobre chica se vio literalmente arrastrada, con tan mala suerte que las correas acabaron enrolladas entorno a las piernas de un chico que pasaba por la calle en ese instante. Cuando Nat se dio de narices contra él, le reconoció.
"¡Lupin! Lo siento... Espera" –pronto ambos se vieron liberados, y Nataly procuró sostener bien a los perros.– "¿Cómo tu por aquí?"
"He venido a ver a Sirius" –explicó Remus– "Pero por lo que se ve no está en casa... Así que..." –se metió las manos en los bolsillos y tras dedicarle un adiós con voz triste a Nat empezó a andar calle abajo.
"¡Eh! Un momento." –le llamó ella– "¿No tienes nada que hacer? Entonces podrías acompañarme a pasear a las fieras" –le señaló a los perros con una inclinación de cabeza– "Necesito ayuda."
Remus le dirigió una mirada sorprendida. Hubiera apostado todo lo que tenía, que Dawn les habría contado su secreto a sus amigas pero... Nataly no parecía saberlo... Porque de haberlo sabido seguro que no se habría acercado. Con mano vacilante tomó las dos correas que ella le tendía. Se sorprendió al ver que los perros no parecían tenerle miedo... Normalmente causaba ese efecto en los animales, que parecían notar el lobo que habitaba en su interior.
"Normalmente asusto a los perros... Pero los tuyos no parecen asustados" –comentó.
"Créeme, han visto demasiado en mi casa para andar asustándose con cualquier cosa" –rió Nat– "Con una madre bruja y el padre veterinario... ¿Qué se puede esperar?" -Él esbozó una sonrisa, pero no llegó a reír. Empezaron a caminar el uno al lado del otro.
"Así que tu padre es veterinario. Ahora entiendo porque tienes cuatro perros" –comentó Remus, por decir algo.
"Dawn siempre dice que le parece una exageración" –dijo Nat, pero al ver la cara que puso Remus cuando ella nombró a su amiga se arrepintió de haberlo dicho. Pero decidió aprovechar la oportunidad de haber sacado su amiga en la conversación para intentar averiguar que es lo que le pasaba– "Hablando de Dawn¿Tu sabes que le pasa?" -Remus tragó saliva.
"Ha sido todo por mi culpa" –confesó– "La he fastidiado, le he hecho creer cosas que no son y ahora ella debe odiarme"
"¿Odiarte?" –preguntó Nat sorprendida– "Créeme si te digo que eres la última persona en el mundo a la que odiaría Dawn. Lo que os hace falta es hablar las cosas con tranquilidad y calma"
"Ella no quiere ni verme... ¿Cómo vamos a hablar?"
"De eso me encargo yo" –sonrió Nat– "¿Tienes planes para fin de año?"
O o o O
Alex se apareció en la enorme casa de Severus, faltaba poco más de hora y media para que empezara el concierto de David Bowie, y la chica había estado esperando en el sitio en el que representaba que habían quedado, al menos durante media hora… ella que no podía sufrir esperar a alguien, menos si se trataba de un tío, y peor aun, si era a la intemperie! Si Severus no tenía una buena excusa, podía ir preparándose para morir! Y posiblemente iba a morir, porque lo encontró sentado en un butacón, delante del fuego, y leyendo un libro, como si no tuviera nada más a hacer. ¡Ni siquiera estaba vestido para salir! "Severus" -siseó la chica, con evidente enfado. El joven mago levantó la vista del libro para mirarla, antes de volver a enfrascarse en la lectura.- "Habíamos quedado hace mas de media hora!" -habló con frialdad. El chico no la miró, ni siquiera le contestó. Alex, hizo sonar sus tacones contra el suelo enmoquetado para acercarse al Slytherin. Cogió el libro que el chico seguía sosteniendo entre las manos, y lo lanzó al fuego. "Que crees que estás haciendo?" –rugió él poniéndose de pie, para intentar recuperar el libro que se consumía rápidamente entre las llamas. Aunque no pudo avanzar, porque la mano de la chica se había cerrado alrededor de su brazo. "Cuando te esté hablando" -siseó irritada- "haz el favor de prestar atención" -el chico alzó una ceja.- "Y no me mires así". -Aunque Severus era prácticamente un palmo más alto que la chica, ésta llevando los tacones, le arrebataba la mitad de esa distancia, de forma que sus ojos casi estaban a la par.- "Ahora, dime porque no estás en el sitio en el que habíamos quedado" –susurró ferozmente- "Quiero una explicación, y la quiero ahora". "No me apetecía" -fue lo único que pudo escapar de sus labios. "Que no te apetecía?" -se rió, antes de que su cara cambiara a una de desprecio total- "¿Y por eso he estado pelándome de frío durante media hora¿¡Porque al señorito no le apetecía!" -Se calló un momento.- "No…" -mostró una sonrisa, aunque no era de alegría- "Esa no es la verdadera razón". Esperaba la respuesta. El silencio era tenso, ambos eran tercos, muy tercos, demasiado tercos incluso para su propia salud. Pero la chica no pensaba marcharse de ahí sin una explicación, una que fuera creíble. Severus, por su parte, empezaba a perder los nervios bajo esa intensa mirada que parecía atravesarle la piel, él que no perdía los nervios para nada. ¡Esa chica era única!. Después de varios minutos de silencio, y constante observación, el chico se cansó. "¿Porque no llevas a Caddel?" -dijo el nombre con recochineo- "Como parece que os lleváis tan bien…". Alex frunció el ceño¿porque quería que llevase a Dawn? Entonces la realidad se presentó ante sus ojos, y lo mostró soltando una risita de incredulidad. "Estás… celoso?" -levantó una ceja, mientras la sonrisita no abandonaba sus labios. "De ese niñato?". -Severus comprendió al instante su error, porque la chica amplió su sonrisa. "Si, estás celoso". -Cerró los ojos, y negó suavemente con la cabeza, mientras se apartaba unos pasos del joven.- "Parece que aun no me conoces lo suficiente". - Se giró, y recogió el bolso que al llegar, había tirado casi inconscientemente al suelo.- "Sabes que hacerme enfadar siempre es la peor solución, aun así, sigues haciéndolo… Pareces masoquista, como si te gustara hacerlo..." -suspiró.- "Siento lo del libro. Ah, y Severus, cuando madures… avísame". -Y dicho esto, se acercó al punto en el que había aparecido. El chico, pero, fue mas rápido, y la agarró antes de que pudiera desaparecer. "Que hay entre vosotros?". Por fin una pregunta directa! "Victor" -Severus arrugó la nariz torcida, aunque la chica no hizo caso- "es mi amigo, el hermano de Dawn, podemos decir que lo he visto crecer" -lo explicaba, como si su oyente tuviera tres años- "no te negaré que el chico parece sentir cierta… atracción" -susurró la palabra- "hacia mi". -Se calló un momento.- "Últimamente está… estamos muy preocupados por Dawn, por eso suele venir a hablarme de ella, para ver si puedo ayudarlo". -Suspiró mientras ponía su mano encima de la del chico, que seguía sobre su brazo.- "Por eso vino el otro día". -Apartó un momento la mirada antes de seguir.- "Severus, debes entender que entre él y yo no hay nada, solo una relación de amistad. Sé que él querría algo mas, pero yo no me siento igual". -Le costaba hablar de estos temas, pero si quería solucionar de una vez por todas el problema con el Slytherin, tendría que ser sincera.- "Porque…". -Cerró los ojos, sentía que su rostro empezaba a tomar un color ardiente, no podía seguir, sentía tanta vergüenza... De pronto sintió como la mano de Severus se apartaba de su brazo, para terminar enredada entre sus cabellos, de forma que casi podía descansar todo el peso de la cabeza, contra la mano. Abrió los ojos y solo pudo ver como el joven se inclinaba levemente, hasta que sus labios se tocaron. "Estamos aun a tiempo de ir al concierto?" -preguntó cerca de su oreja, una vez se hubieron separado lo mínimo. Alex bajó la cabeza, mientras cogía con la mano el reloj que llevaba colgado del cuello. "Si nos damos prisa, creo que si" -volvió a levantar la cabeza para posar otro beso. "Dame cinco minutos para cambiarme, y nos vamos"O o o O
Lo que tenía que ser un breve paseo con los perros se alargó bastante a causa de la charla con Remus, que parecía un chico muy majo. Nat pensó que no parecía la clase de chico que causara tantos problemas como Dawn decía... Antes de meter las llaves en la cerradura de la puerta de su casa, oyó ruido en casa de Sirius. Ya había vuelto. Pensó que quizás le hiciese una visita antes de cenar.
"Ya estoy en casa" –dijo una vez estuvo en el recibidor; pero no obtuvo respuesta.
Soltó a los perros y se fue al comedor. No había nadie. Subió al piso de arriba, tampoco nadie... ¿Qué ocurría? Cuando se había ido, su padre, su madre y su hermano estaban en casa... Encogiéndose de hombros se dirigió a la cocina para beber un poco de agua, se llenó el vaso y cuando iba a dar el primer sorbo vio aquel trozo de pergamino. Se acercó a leerlo. Era la letra de Matt.
' Mamá se ha puesto de parto. Nos hemos ido al hospital 'Y junto a eso un pequeño mapa de cómo podía llegar ahí.
El vaso se hizo añicos contra el suelo.
En un instante le pasaron por la cabeza miles de cosas que podía hacer... La que le pareció mejor fue la de aparecerse, rápido, practico y sin mayores complicaciones. Luego cayó en la cuenta que nunca había estado en ese hospital y que si se aparecía en esas condiciones le podían pasar muchas cosas, desde perderse Merlín sabía donde, a acabar con el cuerpo dividido en diferentes partes y cada una de ellas en una punta de mundo. Salió de la casa precipitadamente. Si no había más remedio tomaría el Knight Bus.
"¡Eh Nat!" –oyó que la llamaba la inconfundible voz de Sirius.
"¡Ahora no tengo tiempo!" –exclamó ella sin detenerse. Antes que pudiera darse cuenta lo tenía al lado, montado en una moto.
"¿Qué ocurre?" –preguntó él.
"¡Tengo que ir al hospital!"
"¿Por qué¿Qué te pasa¿Te encuentras mal?" –si hubiera tenido tiempo, Nat se hubiera sorprendido del tono preocupado del chico.
"¡A mi nada! Es mi madre que está de parto. ¡Se han ido sin mi!"
"Sube, te llevaré. ¿A dónde hay que ir?"
"¡No lo sé!" -exclamó Nataly, al borde de un ataque de nervios– "Tengo este mapa pero..."
Sirius se lo cogió de la mano y con una sonrisa le dijo: - "Tu sube y no te preocupes por nada. Yo te llevo." -Ella hizo lo que Sirius le indicaba y se aferró a la cintura del chico, que no tardó en arrancar.
"¡Pero tu no te conoces el Londres muggle!" –gritó para que Sirius pudiera oírla.
"Tu tranquila, soy un merodeador. Tengo mis recursos" –oyó Nat que le respondía él. Y la verdad es que con recursos o sin ellos, llegaron al hospital en un tiempo record. Sirius se quitó el casco y se giró para mirar a Nat con una sonrisa de suficiencia en los labios. Ella simplemente le dio un rápido beso en la mejilla y se precipitó dentro del hospital.
O o o O
"¡Ha sido genial!" –exclamó Alex feliz con voz ronca. Había estado cantando a pleno pulmón todo el concierto.– "¿Qué te ha parecido?" – preguntó mirando a Severus.
El chico esbozó una sonrisa. Por ser un concierto muggle y estar rodeado de multitudes, se lo había pasado bastante bien, y eso dijo a Alex. La chica lo miró. Se le hacía raro verlo vestido con ropa muggle: Severus había seguido fiel al color negro, pero había sustituido su túnica por unos tejanos negros y una camisa también negra con los dos primeros botones desabrochados, que dejaban a la vista parte de su pecho.
"Suerte que has venido a mi casa a echarme la bronca, porque si no, me lo hubiera perdido" –comentó él con buen humor, estado de ánimo que sólo parecía lucir cuando estaba con Alex.
Ante eso la chica se cruzó de brazos: "Si, me parece que de eso tenemos que hablar, porque todavía no sé a que vino esa rabieta de celos" –hizo una pausa y miró fijamente a Severus– "Aunque hubiera sido verdad y en realidad si que hubiera tenido algo con Víctor, no tenías porque ponerte de esa manera, que yo sepa no estaba haciendo nada malo porque no estamos saliendo y no tengo que serte fiel de ninguna forma"
Él se quedó sorprendido ante esas palabras tan directas. No se esperaba algo así, y en realidad tampoco sabía muy bien que contestar. Ni él mismo sabía porque se había enfurecido tanto... Bueno, en realidad si lo sabía, pero no era algo que estuviera preparado para confesar. Sentía la mirada de ella fija en él. Le ponía muy nervioso que Alex hiciera eso. No sabía muy bien por qué, pero esa mirada conseguía intimidarle. Alex le observó unos instantes más antes de darse cuenta que no le respondería. Suspiró.
"Bueno, como veo que no vas a decir nada, mejor me voy para casa. Ya nos veremos en el tren la semana que viene para volver a Hogwarts". Empezó a alejarse unos pasos para desaparecerse.
"Espera" susurró el chico, impidiendo así, que la chica se marchara. Dio unos pasos para situarse frente a ella, y poder ver sus ojos. Alex esperaba una respuesta, en realidad ya imaginaba lo que quería decirle el Slytherin, pero si quería conseguirlo, tendría que arriesgarse.- "Es difícil para mi…" -oyó su voz de nuevo, y el chico suspiró.- "Nunca antes… había conocido a alguien que…". -Se calló. Realmente iba a costar.- "Alguien que… me hiciera… sentir". -Parecía que las palabras no le salían, se notaba que nunca antes lo había hecho,- "sentir algo 'diferente'".- A Alex la situación le parecía graciosa, pero no iba a reírse en ese momento, porque pondría en peligro sus propios intereses, aunque estaba claro que si no lo ayudaba un poco, iban a estar ahí toda la noche, no que le importara mucho, pero es que empezaba a tener frío.
"Severus" -lo sacó de sus cavilaciones, en las que parecía que se había sumido.- "Creo saber lo que me quieres decir" -le sonrió suavemente- "aun así, me gustaría oírlo de tus labios". -El chico no estaba sorprendido ni mucho menos, en realidad su cara mostraba una total y absoluta resignación. Miró a la chica varios instantes más, antes de volver a hablar.
"Está bien, tu ganas" -cerró los ojos, mientras suspiraba de nuevo- "Me gustas" -susurró. Ya está, lo había dicho (estando Alex delante y consciente), pero parecía no ser suficiente, hasta que punto quería que se sometiera? Vio como la chica empezaba a temblar, fue suficiente como para que la acercara a su cuerpo, intentando pasarle algo de calor.- "Ven, te acompañaré a casa. No quiero que te congeles por mi culpa".
"No sin antes terminar con esta conversación" –habló mirándolo- "Dime que es lo que persigues con este juego al que pareces jugar? Que es lo que realmente quieres?"
"A ti" –dijo simple y planamente, prácticamente sin pensarlo. Tan directa era la respuesta, que tardo algunos segundos en penetrar la mente de la chica, solo pareció comprenderlo cuando sintió los labios del chico encima de los suyos propios. Y entonces fue feliz.
O o o O
Cuando Nataly volvió a salir del hospital, ya mucho más tranquila, Sirius estaba apoyado contra la moto, con las manos en los bolsillos, mirando con indiferencia todo a su alrededor. Una chica pasó por su lado y no apartó la vista de él mientras pasaba, devorándolo prácticamente con los ojos. Cuando él le dirigió una seductora sonrisa, el estomago de Nat recibió una inexplicable sacudida. Con paso decidido se acercó a él.
"¿Qué tal tu madre?" –se interesó Sirius de inmediato.
"Bien, todo va genial. Ahora solo podemos esperar, porque estas cosas se suelen alargar bastante"
El animago le dio un cariñoso golpe con el dedo en la mejilla: - "¿Ves? Con lo preocupada que tu estabas." -Ella le dirigió una sonrisa antes de darle las gracias por haberla llevado y haber estado esperándose ese rato en la calle. Sirius hizo un gesto con la mano, intentando aparentar que tenía modestia,
"¿Y esta moto?" –preguntó ella por fin, dándose cuenta que el día anterior no la tenía. Antes, con las prisas, ni siquiera había reparado en eso.
"Me la acabo de comprar. ¿No es una pasada? Voy a hacerle unos arreglillos para que vuele y luego será perfecta" –dijo él con entusiasmo, mirando con cariño su recién adquirida moto.
"Es genial" –admitió ella– "Pero oye, cuantos lujos te das ¿no? Primero la casa, ahora la moto..."
"Bueno... Mi tío Alphard, uno de los pocos Blacks decentes, me dejó toda su herencia a mi"
"Pues vaya suerte" –comentó ella admirando la moto. Luego rectificó– "Lo de la herencia, no que muriera tu tío... Eso lo siento"
Sirius esbozó una sonrisa triste: - "Cada vez somos menos los Black repudiados. De la familia sólo quedamos Andrómeda y yo... Aunque ella se casó con Ted, un tipo muy majo, muggle, y han tenido a una hija. Es un bicho. Aunque pobre cría, le han puesto Nymphadora. Aún estoy intentando averiguar que se fumó mi prima el día que decidió el nombre". -Nat rió ante las frases de Sirius, pero se dio cuenta como se le iluminaba la mirada al hablar de la poca familia que apreciaba. En ese instante salió el hermano de Nat, que se acercó a la pareja con una sonrisa, sacando conclusiones precipitadas.
"¡Vaya! Si que te lo tenías callado esto de que salías con un chico" -Nataly, incomprensiblemente para ella, enrojeció hasta las orejas y luego le aclaró a su hermano que sólo eran amigos.
"Sirius es un compañero de clase y ahora ha dado la casualidad que somos vecinos" -Matt le dirigió una mirada que decía claramente que no se creía una palabra y luego le dijo que la había ido a buscar para que fueran a cenar.
Nat asintió: - "Tienes que venir tu también, Sirius. Así te agradezco que me acompañaras hasta aquí"
Pero el merodeador negó con la cabeza: - "Es que va contra mis principios dejar que una chica me invite a cenar. Siempre soy yo el que invita".
Nataly rió: - "Así que no mentían cuando decían que tener una cita contigo era lo mejor que te podía pasar ¿eh? Cena gratis y arrumacos. Pero no te preocupes por eso, será Matt el que te invite, no yo. Anda vamos." -Sirius se quedó unos instantes mirando a Nat antes de sonreír y seguir a los hermanos a cenar.
O o o O
Lily abrió la puerta y le dirigió una sonrisa a James, que estaba al otro lado. Le estaría eternamente agradecida por lo que estaba haciendo.
Carraspeó un par de veces antes de empezar con la actuación que tenían preparada: - "¡James!" –exclamó– "¡Que sorpresa tan agradable!" -Petunia no tardó ni dos segundos en aparecer en el vestíbulo para cotillear quien había llegado. Prácticamente se le desencajó la mandíbula al ver a James, que era un chico que a todas las chicas les parecía muy guapo.
"Mira, Petunia. Este es James Potter. Un amigo. Va a venir a la fiesta del sábado" –dijo Lily mirando a su hermana con un fingido tono dulce.
La muchacha se había quedado literalmente de piedra y miraba a James con una cara que delataba que se le estaba cayendo la baba. Lily rió por dentro pensando que si su hermana descubría que tenía algo que ver con la magia probablemente lo echaría de su casa a patadas y diría que era un ser completamente despreciable... Pero por el momento disfrutaba viendo su expresión. Para Petunia, James era casi como un pastel de chocolate para alguien que sólo come lechuga todo el día.
Cuando vio el rubor que cubrió las mejillas de su hermana cuando James, cortésmente, le dio un par de besos a modo de saludo no pudo dejar de pensar que se lo pasarían bien en fin de año...
O o o O
Hola gente¿Qué calor eh? Ufff... Me estoy derritiendo literalmente... Puntualizar lo de los reviews, que no es que no los conteste, simplemente que lo hago a través de un review que dejo yo misma, porque al parecer han prohibido hacerlo en el capítulo propiamente dicho, pero como los niños tenían tantas ganas de seguir contestándolos... Pues cualquiera le dice que no. Y dicho esto... Ale ale! Id a la sección de reviews y recrearos con las respuestas.
