Capítulo 15.- Año nuevo vida nueva, o al menos eso dicen...

Nat se tambaleó por efecto del peso de las bolsas que acarreaba, maldiciendo por millonésima vez el no vivir en un barrio mágico y no poder hacerlas levitar. Y ya que estaba puesta a maldecir, maldijo también a su hermano por hacerla ir a comprar sola, cuando la fiesta que organizaban era de los dos. Cuando llegó a su calle sudaba a pesar de que debían estar un par de grados bajo cero.

"¿Quieres que te eche una mano?" – oyó que le decía Sirius. El merodeador estaba en su cobertizo trabajando en su moto. Al parecer todavía no había logrado que volara.

"¿Por qué haces preguntas de las que ya conoces la respuesta?" –bufó ella. El animago sonrió y dejando las herramientas a un lado se acercó a la chica y le tomó todas las bolsas.

"¿Va a haber una catástrofe natural que nos obligue a aislarnos en casa durante un año y yo no estoy enterado?" –inquirió Sirius mirando todo lo que Nat había comprado.

"¿Te has despertado gracioso o es que las proximidades de un nuevo año te inspiran?" –ironizó ella.

"Yo soy así" –dijo él con suficiencia.

Nat sacudió la cabeza, ese chico no tenía remedio: - "Vamos a hacer una fiesta de fin de año en casa y el cara dura de Matt me ha dejado a mi tirada para ir a comprarlo todo sola."

"¿Fiesta de fin de año¿Eso no es una celebración muggle?"

"Pues si" –asintió Nat– "Pero te recuerdo que yo soy medio muggle, así que..." -Entraron en casa de la chica y dejaron todas las bolsas encima de la mesa de la cocina.- "¿Y tu que planes tienes para esa noche?" –preguntó Nat, mirando como Sirius curioseaba entre las cosas que ella había comprado y se interesaba especialmente por las botellas de alcohol.

"¿Yo? Nada, en casa. James se va con Evans a no sé que fiesta, Peter no se despega de sus padres y Remus... no sé a donde me dijo que se iba" –reconoció Sirius.

Nataly tuvo un pequeño conflicto interno. Una parte de ella le decía que bueno, que Sirius podía pasar la nochevieja como quisiera.. Y otra pequeñísima parte de ella, que por alguna extraña razón cobró más fuerza al final, la impulsó a decir lo que dijo: - "¿Y porque no vienes aquí?"

"¿Me estás invitando a tu fiesta?" –preguntó Sirius, que se había quedado de piedra.

Nat asintió con una media sonrisa: - "Si te apetece, claro..." -Sirius no dudó ni un instante en aceptar. Vamos que si le apetecía.- "Bien, pues me tendrás que ayudar en un asuntillo acerca de Dawn y Lupin..."

O o o O

James soltó un silbido al ver la casa donde celebrarían la fiesta de fin de año. Era de los padres de una de las amigas de Petunia y cada año se la prestaba a las chicas para su fiesta de fin de año. Lily se revolvió nerviosa. Aún con James que la acompañaba no podía dejar de pensar que le harían su hermana y sus amigas para humillarla ese año...

James le pasó un brazo confortante por los hombros y le dio un apretón cariñoso: - "Tranquila, estarás preciosa, todo va a salir de maravilla y yo estoy aquí para ayudarte."

Ella enrojeció ante las palabras pero aún así asintió. La verdad es que su aspecto no le desagradaba del todo, tenía preparado un elegante vestido negro, y llevaba la melena pelirroja peinada en un recogido complicado y muy femenino.

"Tu tampoco estarás mal del todo" –admitió ella. Y era verdad. James había sacado su mejor ropa muggle y con la camisa negra, al igual que los pantalones y la americana, hacían una gran pareja. El chico le dirigió una sonrisa que a todas luces dejaba claro que sabía que estaba impresionante. Lily suspiró: el ego de un merodeador no era fácil de dejar atrás... Tras unos instantes de vacilar, llamó al timbre y dejó que James mantuviera el posesivo brazo, encima de los hombros. Petunia no tardó ni dos segundos en abrir la puerta. Primero miró a James con una seductora sonrisa y luego le dirigió una mirada fulminante a Lily que seguía bajo el brazo del merodeador.

"¡Que guapos estáis los dos!" –exclamó con un tono que quería aparentar de profunda simpatía– "Pasad, pasad, Marge os ha escogido la mejor habitación".

"Pero que amables sois" –contestó Lily con el mismo tono, entrecerrando los dientes con furia.

Siguieron a Petunia hacia el interior de la casa. Todavía no había demasiada gente. Lily, cuando estuvo segura que nadie podía oírla le murmuró a James: - "Estoy segura que la girafa idiota de mi hermana nos ha escogido la habitación más llena de polvo que ha encontrado." -Y Lily no se equivocaba demasiado. Su habitación ni tan siquiera tenía baño propio, sino que tenían que recorrer media casa para poder ir a ducharse.

"Una cama estupenda" -intentó animar James– "Se ve resistente" –y para comprobarlo se subió en el colchón y empezó a dar botes. Al instante, una nube de pequeñas partículas de polvo salió disparada de todas partes.

"Me alegro de que te guste" –Lily se disponía a sacar las cosas de la pequeña bolsa que había traído con ella– "Tendrás oportunidad de admirar todos los detalles desde ahí" –dijo señalando el pequeño sofá que había en uno de los rincones de la polvorienta habitación.

"¡Oh venga ya! Soy demasiado alto. ¿Quieres que vaya por ahí con el aspecto del jorobado de Notre Dame?"

"Deja de poner esa cara porque no me das pena"

"No voy a dormir en esa cosa" –James se cruzó de brazos.

"Uno de los dos tendrá que hacerlo. No te olvides de que no somos una pareja de verdad, sólo estamos haciendo como si lo fuéramos."

"Que alivio. Porque no sé cuanto tiempo voy a aguantar con tantas cursiladas. ¡Ay¡No me has dado!" -James se agachó hasta el borde de la cama para recoger el misil que Lily le había lanzado, uno de sus zapatos. Le dio la vuelta al zapato en la mano, sorprendido de ver la fragilidad del elevado tacón afilado y las estrechas tiras que, de alguna manera, lo mantenían adherido al pie. Volvió a lanzárselo.- "Ahí tienes, Cenicienta."

Sin hacer ningún comentario, Lily lo depositó en el enorme armario de madera labrada que se inclinaba hacia delante formando un ángulo peligroso sobre el desnivelado suelo del dormitorio. James la observó unos instantes antes de preguntar: - "¿Piensas ir con eso toda la noche?" –se refería a los zapatos.

"Pues claro, no voy a quedar en nada por debajo de Petunia, ni tan siquiera en altura" –ella alzó la cabeza orgullosa y se cruzó de brazos.

"Bueno, bueno... Anda, bajemos a socializarnos con la gente." -Lily asintió no muy segura. Bajaron en silencio, y antes de entrar en el comedor, James sintió como una mano de hierro le sujetaba con fuerza por el antebrazo.

"Que no se te olvide" –le dijo Lily– "eres mi novio, estás locamente enamorado de mí y te parezco maravillosa."

"No te preocupes" –sonrió James– "Le resultaré encantador a todos los presentes, y tampoco he de fingir tanto todo esto que me estás diciendo."

Lily enrojeció hasta la raíz del pelo, pero prefirió hacer como si no hubiera oído nada: - "Tú simplemente llámame todo el rato cariño."

Y entraron en el comedor. Que fuera lo que Merlín quisiera...

O o o O

Nat se abrió paso entre la gente para ir a abrir la puerta. Eran cerca de las diez y media de la noche y la casa estaba a rebosar de invitados.

"¡Alex!" –exclamó Nataly feliz cuando vio a la Slytherin al otro lado de la puerta– "Creí que ya no vendrías porque Sevy te habría lavado el cerebro" -Un gruñido procedente de detrás de Alex hizo notar a Nat que el aludido estaba justo detrás de ella.- "Oh... Hola Snape..." –dijo ella fingiendo una amplia sonrisa.

"No sé como me he dejado convencer para venir a la fiesta de una Gryffindor..." –fue todo lo que dijo el chico, siguiendo a Alex hacía el interior de la casa.

Pero la Slytherin se quedó plantada en medio del salón. Había visto algo que le había llamado mucho la atención: Sirius Black con una copa de algún alcohol en la mano, hablando con Victor y comportándose como si estar en casa de Nat fuera para él lo más normal del mundo. Casi al instante Nataly se vio arrastrada hacia la cocina y cara a cara con una muy cabreada Alex.

"¡Se puede saber que representa esto¡Me dijiste que no ibas a ver a Black durante todas las vacaciones!" –gritó la Slytherin.

"Ya... bueno... si... pero estan todos los del equipo de quidditch... y bueno, él estaba solo... en su casa... y yo bueno..." -Alex frunció el ceño al notar el titubeo en la voz de su amiga.

"Nataly..." -advirtió. La aludida se encogió un poco. Sabía que cuando Alex usaba su nombre entero no podía salir nada bueno de la conversación.

"¿Qué?" –preguntó– "A ver si no voy a poder invitar a MI fiesta a quien yo quiera..."

"¡No voy a permitir que te dejes engatusar por los encantos de Black!" -En ese instante, como si hubiera oído que hablaban de él, Sirius entró en la cocina, y se quedó mirando alternativamente a las dos chicas. Carraspeó.

"Nat... Ha llegado Remus."

La chica asintió y mirando una última vez a Alex le dijo: - "No te preocupes, de verdad. Yo no me dejo engatusar por nadie". –Y salió de la cocina acompañando al merodeador. Por eso se salvó del interrogatorio de su amiga acerca de cuando, como y porque, Sirius Black la llamaba por su nombre...

En el comedor, Nat se vio interceptada por una furiosa Dawn.

"¡Que hace él aquí?" –preguntó. No hacía falta decir a quien se refería.

"Pues no sé" –mintió Nat a la perfección– "Debe de haberle invitado Sirius." -La mirada que le dirigió Dawn dejaba claro que no se tragaba una palabra, y con expresión ofuscada se fue junto a su hermano de nuevo.

O o o O

Todos los invitados a la fiesta estaban dando rienda suelta a sus entusiasmos en la pista de baile. Lily estaba sola en un rincón, sentía el calor, la presión anónima de los cuerpos y comprobó cómo brillaba su vestido con las luces parpadeantes. Frente a ella, un chico meneaba el esqueleto, sin chaqueta y con círculos de sudor bajo los brazos... Bailando parecía que quería imitar un tren en marcha... Lily sonrió divertida. A lo lejos, vio a James bailando con la mejor amiga de Petunia. ¡Que atento! Después con otra de sus amigas. Hummmmm. Empezaba a sentirse estúpida ahí sola cuando alguien le pasó un brazo por el hombro.

"Hola, cuñadita" –exclamó Vernon, echándole el aliento a la cara... Al parecer el alcohol había echo que él olvidara que Lily era 'rarita'. Lily se apartó un poco, aunque él volvió a acercarse. Tenía la camisa desabotonada y el sudor le brillaba en la piel. Ella a duras penas pudo reprimir una mueca de asco.

Vernon le dio una palmada en el muslo.: - "Eres una monada. ¡Menudas piernas! Venga, vamos a bailar."

"Vernon, estás borracho." –le recriminó ella. Pero borracho o no, el novio de su hermana continuaba siendo mucho más grande y gordo que ella, por lo que la arrastró sin problemas hasta la pista de baile. Allí, resignada, empezó a bailar. Mejor eso que estar sola en un rincón... Ella bailaba con la cabeza alta y la mirada perdida, mientras Vernon movía los brazos a un lado y a otro y no dejaba de darle empujones. De pronto cambió la música y pusieron un tema romántico, Vernon se acercó y la atrajo hacía sí, apretando cada sudoroso milímetro de su enorme cuerpo contra ella, el pegajoso pelo de él se le adhirió a la mejilla. Lily creyó que iba a vomitar.

Con brusquedad, consiguió liberarse, y entonces se dio cuenta que James estaba de pie junto a ellos, con una sonrisa neutra en el rostro y la mano depositada afablemente en el cuello de la camisa de Vernon. Le resplandecían los dientes bajo las luces mientras le habló al oído. Lo siguiente fue que James le puso los brazos en los hombros y empezó a alejarse de la mirada desconcertada de Vernon.

Lily le sonrió con alivio: - "¿Qué le has dicho?"

"Le he dicho que era nuestra canción."

"¡Que horror! Eso es una horterada."

"Que poco romántica eres."

"¿Y donde estabas antes?

"Escapándome de tu hermana. ¡Me acosa sexualmente!" –James puso los ojos en blanco.

Lily soltó una carcajada: "Créeme si te digo que ahora que acabo de estar cerca de Vernon, y lo entiendo. ¿Pero porque no has aparecido antes?"

"Porque no te encontraba." -Y tras decir aquello, la estrechó entre sus brazos. Lily se dejó llevar, se relajó, y le acabó poniendo las manos en la cintura del chico: El cuerpo de James resultaba sólido, confortable y familiar. Sintió el aliento de él rozándole el cuello mientras le cantaba en voz baja la letra de la canción. Lily puso la mejilla sobre su hombro y con los ojos medio cerrados miró desde allí el bullicio de los cuerpos bailando y los juegos de las luces. La camisa de James olía muy bien. Lily sonrió. ¡Que diferencia con su anterior pareja de baile! Inconscientemente apretó un poco más la mano que tenía puesta en la cintura de James.

O o o O

"Me había parecido ver un par de chicas guapas aquí... Pero debo de haberme confundido" –mintió perfectamente Sirius ante la mirada inquisitoria de Remus, que le había interrogado acerca de porque habían tenido que entrar en una habitación vacía en mitad de una fiesta de fin de año. Si no hubiera sabido de primera mano que a Sirius le gustaban demasiado las chicas hubiera sospechado, y mucho. Por suerte, unos gritos les interrumpieron.

"¡Dejadme¿¡Pero se puede saber que os pasa¡A donde se supone que me lleváis!"

Los dos merodeadores se giraron a tiempo para ver como Nat y Alex intentaban arrastrar a Dawn dentro de la habitación, mientras ella se aferraba con todas sus fuerzas al marco de la puerta. En un momento, Sirius se plantó en la puerta junto a ellas, y les ayudó a meter a Dawn dentro de la habitación. Entonces no tardaron ni dos segundos en encerrarlos. Dawn la golpeó con furia, estaba cerrada desde fuera con llave, y habían tenido la previa precaución de dejarlos a ambos sin varitas. Les gritó unos cuantos insultos a través de la madera antes de girarse para quedar cara a cara con Remus.

O - O

Mientras eso sucedía, en el salón las cosas no habían sido especialmente calmadas. Severus, al verse sin Alex, decidió aprovechar para hacer una cosa que llevaba mucho tiempo deseando.

"Caddel" –Victor se sobresaltó al oír esa voz profunda sonando en un susurro tan cerca de su oreja.

"¡Snape¿Qué haces tu en esta fiesta?" –realmente el Gryffindor no le había visto hasta ese momento.

"He venido con Alex, y eso precisamente vengo a decirte. Ahora estamos juntos, o sea que aléjate de ella y ahórrale el tener que tratar con estúpidos Gryffindor." -Victor frunció el ceño, se cruzó de brazos y sin dejarse intimidar por el Slytherin se encaró a él.

"No voy a permitir que nadie me diga lo que tengo que hacer respecto a Alex, y mucho menos... tu." –prácticamente escupió la última palabra. Severus sin embargo, esbozó una sarcástica sonrisa ante eso.

"No sé de que te extrañas... ¿Creías que ella iba a escoger a un patético musculitos sin cerebro de Gryffindor como tu?"

Eso fue demasiado para Victor, que sin pensárselo dos veces le propinó un puñetazo a Severus. Ese fue el momento que Alex eligió para regresar, cuando Severus intentaba parar la hemorragia que manaba de su labio partido con la mano y Victor sacudía el puño, en el que se había hecho daño.

"¡Pero se puede saber que pasa aquí?" –exclamó ella exasperada– "¡Que estáis haciendo?"

"Tu 'novio'" –Victor dijo la palabra casi con asco– "Que ha venido aquí pavoneándose."

Alex miró fijamente a Snape: - "Eres como un crío... ¿No te puedo dejar solo ni cinco minutos¡Por Merlín, Severus¡A ver cuando maduras de una vez!"

"No he sido yo el que ha recurrido a la violencia" –siseó el Slytherin, mostrando a la chica su ensangrentado labio.

En esta ocasión, Alex miró a Victor: - "Te tenía por una persona sensata y racional. Ya veo que eso en un tío es imposible." -No dijo nada más, tomó a Severus del brazo y ambos se marcharon de la fiesta. Victor le dio una patada a la pared antes de servirse otra copa.

O - O

En ese preciso instante, en la habitación donde habían encerrado a Dawn y a Remus, la chica estaba cruzada de brazos y mirando fijamente al merodeador, esperando a que fuera él el primero en decir algo.

Remus por su parte, se había puesto tan nervioso que notaba un nudo en la garganta que le impedía hablar. Carraspeó un par de veces para recuperar la voz, porque no quería correr el riesgo que ella se impacientase y se cabreara más de lo que ya lo estaba con él.

"Parece que nos han dejado encerrados..." –comentó en un susurro, con voz ronca y sin saber muy bien por donde empezar. Dawn levantó las cejas y le dirigió una mirada que era claramente de '¿En serio? Si no me lo dices no me doy cuenta'. Remus carraspeó otra vez al tiempo que en su mente formaba decenas de maneras de empezar la conversación que sabía que tenían pendiente, pero ninguna de ellas le gustaba. Al final, viendo que no se le ocurriría nada lo suficientemente bueno para decir, y que Dawn empezaba a perder los nervios y a dar vueltas por la habitación como una fiera enjaulada, optó por el método de Sirius y decir lo primero que le pasara por la cabeza, y que fuera lo que Merlín quisiera.- "Lo siento Dawn, me he portado como un completo gilipollas contigo. No tengo excusa y tampoco pretendo que me perdones, pero espero que me dejes explicarme"

Ella ante esas palabras paró de dar vueltas y fijó su mirada en él. Pero Remus no la miraba, sino que tenía la mirada fija en el suelo, y se retorcía las manos nerviosamente.

"No Remus, decir que te has comportado como un gilipollas integral es quedarse corto" –le respondió– "Creo que por mucho que pensara nunca encontraría un insulto para describirte. ¡Y al menos mírame si quieres explicarme algo!"

El licántropo levantó la vista del suelo y fijó su mirada dorada en ella. Parecía tan enfadada, que por primera, vez la idea de Nat de encerrarlos en un cuarto, ya no le parecía tan buena...

"Bueno... Pues la verdad es que no he tenido demasiadas oportunidades de comprobar como reacciona la gente cuando se entera de lo que soy" –murmuró Remus, en voz tan baja, que Dawn tuvo que acercarse un par de pasos– "Los chicos me conocían demasiado bien, analizaron los síntomas, sumaron dos más dos y lo descubrieron por si solos... Yo no tuve que decírselo... Y jamás se lo he dicho a nadie."

"¡Le das demasiada importancia a esto! Bien, eres un licantropo ¿Y?" –Dawn hizo una pausa y le miró "¡Como si fuera tu culpa! Remus por Dios! Debes madurar y afrontarlo"

"Tu no lo entiendes... Tengo una maldición, Dawn¿Cómo voy a enfrentarme a eso?"

"Todos tenemos una, se llama vida" –le dijo ella cruzándose de brazos.

"Pero tu... Tu cuando lo supiste... "

"Yo cuando lo supe me sorprendí, vale, lo reconozco. ¿Quién iba a imaginarlo de ti? Pero más que eso estaba cabreada, porque no me lo habías contado, y luego esperaba una disculpa" –el tono de Dawn disminuyó al recordar eso– "Disculpa que no llegó. Tu huías de mi, y creí que me odiabas por saber tu secreto..."

"¡No¿Cómo puedes pensar que te odiara¡Estaba muerto de miedo por tu reacción! Tenía miedo que me despreciaras por ser lo que soy... O que me tuvieras miedo, o que me odiaras o... ¡Yo que sé!" Remus se pasó una mano nerviosamente por el pelo.

"¡Tu y tus miedos, Remus¿Sabes? Eres desesperante" –suspiró Dawn cansada, y se dejó caer en la cama que había en la habitación.

"¡Vale, lo siento! Lo siento! Da igual cuantas veces lo diga, nunca será suficiente" -exclamó Remus– "Pero no puedo evitarlo, no sabes lo que es ser un licántropo"

"Pues mira no, no lo sé -bufó Dawn– "Y quizás eso sea parte del problema."

"Pues no voy a morderte para que lo averigües" -soltó Remus sarcástico.

Dawn cerró los ojos y suspiró. Estaba muy pálida y con ojeras y parecía agotada. Remus se sintió culpable estaba perdiendo los nervios y así no iba a conseguir que le perdonara.

"No sé para que me molesto" -suspiró volviendo a abrir los ojos que ya no brillaban con la furia, sino que estaban completamente apagados- "No quiero que me muerdas Remus, pero quizás si me lo explicas lo entendería. Por que no consigo comprenderlo y eso es parte del problema. El pensar que me odiabas no fue lo único que me llevo a este estado." -Remus sintió cómo la vergüenza y la culpa le invadían

"Es lo que tendría que haber hecho desde el principio ¿no? -suspiró Remus sentándose en una silla.- Dawn le miro sin decir nada, aunque le daban ganas de poner los ojos en blanco. En verdad, este chico podía ser desesperante.- "Era muy pequeño cuando sucedió todo" –empezó a contar, con la vista perdida en algún punto de la habitación– "No debía tener más de dos años. Un día fui con mi padre de excursión al bosque... Se nos hizo tarde. Él me enseñó la luna llena en el cielo, y esa fue la última vez que la miré, teniendo conciencia de mi mismo, y no es mucha la conciencia de un crío de dos años. Esa bestia se abalanzó sobre nosotros, mató a mi padre, y no sé porque no lo hizo conmigo también. Hice magia involuntariamente y le prendí fuego en el lomo. Salió huyendo, pero ya era tarde, me había mordido..."- Las lagrimas empezaron a correr por el rostro de Remus sin que él pudiera evitarlo, el recordarlo siempre causaba ese efecto en él: - "Y a partir de ahí no sabes el infierno que viví... Pasé un par de años transformándome sin saber realmente lo que ocurría. Mi madre tuvo que afrontarlo sola, tuvo que afrontar que su hijo se transformaba en un monstruo una vez al mes. Cuando cumplí los cinco años, me contó lo que sucedía, y eso me obligó a madurar más deprisa. No fui al colegio, estudiaba en casa, y no hubiera ido a Hogwarts de no ser porque Dumbledore insistió..." -Un sollozo interrumpió el relato. Remus levantó la vista y comprobó que no solo él lloraba, sino que Dawn también.

"Lo siento Remus" –dijo ella con la voz ahogada por las lagrimas– "No tenía derecho a hacerte recordar todo esto... Yo no... No sabía que era así..."

Remus se levantó y se acercó a ella. Con los pulgares le secó las lagrimas: - "No debes llorar por mi, Dawn. Ya he llorado yo lo suficiente, y no te disculpes porque no es tu culpa. Además quería que lo supieras, porque eres especial para mi" -Sin darle tiempo a ella a contestar, la puerta se abrió, y Sirius asomó la cabeza.

"¡Eh tortolitos! Que es media noche casi. Salid a celebrar el nuevo año con los demás y sed un poco sociables" -Dawn podría haberle arrancado la cabeza en ese mismo instante...

En el comedor todo el mundo estaba nervioso. Estaban a punto de estrenar el 1978. Dawn notó como Nat le dirigía una mirada interrogativa y ella no pudo evitar sonreírle ampliamente, y casi se rió cuando su amiga le levantó el pulgar en señal de victoria.

O o o O

Cuando salieron de casa de Nat, Severus y Alex se dirigieron a la casa del chico. Una vez dentro, la chica conjuro algunos utensilios y se dispuso a curar su labio partido. Con un algodón empezó a aplicarle esencia de murlap sin demasiados miramientos, pero sin llegar a ser brusca. El rostro del chico se contrajo en una mueca, pero no soltó ni un quejido, era demasiado orgulloso para eso.

"Eres un cabezota. ¿Que necesidad tenías de pegarte con Victor?" –preguntó ella después de un rato de silencio.

"Pero si fue él quien me pegó a mi!" –protestó el Slytherin.– "Yo solo fui a ponerle los puntos sobre las ies. Que tu estabas conmigo y no quería verlo haciendo el moscón a tu alrededor" -Alex le miró con el ceño fruncido unos instantes antes de esbozar una sonrisa.

"¿Sabes? Eso de que dos tíos se peleen por mi me gusta. Mi ego está más inflado que el de Black a estas alturas." -El reloj de péndulo que Severus tenía en el salón empezó a tocar medianoche.

"Listo" –dijo ella entonces, guardando los utensilios que había utilizado.

"¿Seguro?" –inquirió el chico levantando una ceja.

"Claro, tengo especial interés en que queden perfectamente curados" –respondió ella con una sonrisita. En ese momento sonó la docena y última campanada.

"Feliz año nuevo, Severus" –le susurró ella depositándole un beso en los labios, a lo que él hizo una mueca. Le había dolido.

"Dejémoslo para otro día si no te importa..." –dijo él– "Porque no te importará celebrar año nuevo tres días más tarde ¿Verdad?"

"Mmmmm... Si me lo compensas bien no" –sonrió ella levantándose, dispuesta a irse.

"Quedate a pasar la noche" –dijo Severus antes de que ella pudiera desaparecerse. Alex le miró por unos instantes antes de aceptar con una sonrisa.

O o o O

"¿Seguro que no quieres que me quede para ayudarte a ordenar todo esto?" –le preguntó Jack por cuarta vez.

"Que no pesado, que no te preocupes" –negó Nat con una sonrisa– "Ve a casa y descansa"

Jack asintió y tras darle un rápido beso, se marchó junto a sus amigos. Ya casi no quedaba nadie: Sirius, Dawn y Victor, y poca gente más. Nat agradeció que Alex ya no estuviera ahí y que no viera que Sirius era de los últimos en marcharse.

Dawn se acercó: - "Bueno, yo me voy que no sé que le pasa a Victor, parece un zombie o algo así. Tenemos que quedar antes de que se terminen las vacaciones." -Nat sonrió al notarla muchísimo más animada. Fuera lo que fuera lo que Lupin le hubiera dicho, había resultado.- "Y me tendrás que explicar con detalles que es exactamente lo que te traes entre manos con Black..." –susurró antes de agregar con voz alta– "¡Feliz año nuevo!" –y marcharse. Nataly soltó una carcajada. Era bueno ver a Dawn como siempre. La verdad es que era un asco verla deprimida.

Cuando el último invitado salió por la puerta, Nat y Sirius se quedaron observándose en silencio.

"¿Vuelves a salir con el taponcillo?" –preguntó Sirius, entonces, de golpe, y sin venir a cuento.

"Claro que no. No he salido nunca con él en realidad. Nunca hemos formalizado lo que sea que tengamos." –Nat se encogió de hombros.

"¿Entonces porque le has besado?" –insistió él, cruzándose de brazos.

"Pues..." –ella empezó a meditar una respuesta, pero entonces pareció pensárselo mejor– "¡Pero oye¿A ti que más te da? Ni que estuvieras celoso..."

"Tal vez si lo esté..." –dijo él con una sonrisa seductora y acercándose a ella– "Por culpa suya, que te tenía secuestrada, no te he podido desear todavía un feliz año nuevo."

Las alarmas de Nat se dispararon: con las palabras de Sirius y la cara que ponía estaban claras sus intenciones. Su parte racional le decía que se apartara, pero por algún motivo se quedó justo donde estaba, y cuando el merodeador se inclinó para besarla, ella le pasó los brazos por detrás del cuello para acercarse más a él y le correspondió con ganas. Parecía como si se hubiera pasado todas las vacaciones esperando eso. Sentía unas agradables cosquillitas en el estómago.

Cuando se separaron unos milímetros él la miró sonriente: - "Si lo sé mando al taponcillo a freír espárragos y vengo a felicitarte el año nuevo mucho antes."

"Si Alex se entera de esto me mata" –fue todo lo que dijo ella riéndose por lo bajo, antes de volver a acercarlo a ella, agarrándole por el cuello de la camisa. Pero él interrumpió el beso casi enseguida.

"¿Y si se entera, me haría algo a mi?" –su voz sonaba preocupada.

"Pues probablemente te castrara un poco..." –Nat soltó una carcajada ante la cara de puro terror que puso Sirius. Con un susurro agregó– "Pero tranquilo, que yo cuidaré de ti." -El merodeador la miró con desconfianza... Aunque pronto quedó olvidada cuando ella le volvió a besar. Y así hubieran continuado por mucho rato más de no ser porque Matt, el hermano de Nat, entró en ese momento.

"Interesante relación de amistad la vuestra" –fue lo que dijo, con una burlona sonrisa en los labios. Ambos quedaron de un bonito tono granate subido, y Sirius se apresuró a marcharse de la casa después de desearles a ambos un feliz año nuevo.- "¿Y bien¿No me vas a contar nada?" –inquirió Matt levantando una ceja cuando se quedaron solos.

"Vete a la mierda" –fue todo lo que dijo Nat. Su hermano nunca supo si le envió a la mierda por su indiscreción o por haberla interrumpido...

O o o O

Lily volvió a cambiar de postura por milésima vez: había adoptado cualquier posición imaginable sobre aquel sofá, y todas habían sido una tortura. Si se apoyaba sobre el respaldo, le dolía el cuello, si se quedaba plana, las piernas se le salían del borde rígido y se le acababa cortando la circulación sanguínea hasta los pies, Si se hacía un ovillo, se le entumecía la cadera y empezaban a darle calambres en las piernas. Con cada movimiento, el edredón se deslizaba y alguna parte del cuerpo se quedaba expuesta a la fría humedad de la noche. Comprobó con acritud que eran casi las dos de la mañana, gracias al reloj de péndulo que había en el pasillo que tocaba una molesta melodía a cada cuarto de hora.

Fuera, un búho se empeñaba en seguir ululando. Dentro, una respiración rítmica y suave salía constante de James, que dormía a pierna suelta entre las suaves sábanas de la cama. Lily sintió ganas de echarse encima de él y despertarlo. ¿Cómo era capaz de estar allí, tumbado a todo lo ancho, sin preocuparse lo más mínimo cuando ella estaba pasando tan mala noche? Se sentó en el sofá mirando con rabia en dirección a la cama, las luces de la calle se colaban por la ventana, las cortinas no estaban echadas, así que pudo ver a la perfección la cabeza de James plácidamente dormido sobre un sedoso túmulo de almohadas; el bulto enorme de su musculoso cuerpo ¿Cómo era posible que él estuviera tan bien y ella tan mal?

Se desplomó sobre su lecho de dolor. No había sido más que culpa suya, James había insistido en que la cama era lo suficientemente grande para los dos, pero ella se había negado en rotundo. Y después de todo, había sido idea suya echar a suertes quién dormiría en la cama y quién en el sofá, lanzando una moneda en el aire para concluir la discusión; y había perdido. Pero si James hubiera sido un verdadero caballero hubiera expresado su protesta; un verdadero caballero habría sido capaz de dormir en el suelo antes que privar a una dama del reparo del sueño. Pero claro, James no era un caballero, en ese momento le pareció una bestia durmiente, despiadada, egoísta y sin entrañas.

Y el búho seguía ululando...

Acabó tirando al suelo el edredón y se puso en pie. Ya no aguantaba más. Si seguía así, al día siguiente estaría destrozada. Se acercó precipitadamente a la cama y miró a James con el ceño fruncido. En aquel momento, él estaba tendido boca arriba justo en medio del colchón

"James..." –susurró.

Ni se inmutó.

Lily dudó. Estaba cansada y tenía frío. Se recordó a sí misma que hasta los más completos extraños se abrazaban para darse calor cuando se perdían en medio de los Alpes nevados. ¿Acaso iba a ser tan grave si ella le robaba una pequeña esquinita de la cama, sólo por unas horas? James ni se iba a enterar siempre que ella se despertara antes y volviera deprisa al sofá. Era una solución práctica. Rozó tímidamente el hombro del pijama de James y lo empujó. Él, obediente, se dio la vuelta y le dejó un agradable espacio vacío para ella. No dudó más.

Ohhh... ¡Aquello era la gloria! Hundió la cabeza en la almohada y estiró las piernas con sumo placer. Las sábanas mantenían el calor del cuerpo de James y con un ligero olor a hombre, dulce y reconfortante. Se le estaban empezando a relajar por fin los entumecidos músculos, cuando James hizo de repente un ruido extraño, se dio la vuelta y le pasó un brazo por la cintura. Ella frunció el ceño. Probablemente, aquello debía ser una reacción automática suya siempre que tenía cerca un cuerpo femenino, pues no había duda que estaba dormido. Ella le retiró el brazo y lo depositó sobre las mantas. A los pocos segundos, musitó algo entre sueños y se lo volvió a poner sobre la cintura. Ella se lo volvió a quitar. Él lo volvió a poner. Lily se rindió. Estaba a gusto, casi dormida y calentita. Realmente, se sentía de maravilla. Se acurrucó un poco más. Después profirió un lánguido bostezo. No debía olvidarse de una cosa: despertarse pronto. No habría ningún problema.

Podía oír la respiración tranquila de James. La cabeza de él estaba más o menos a medio metro de ella. ¿En que estaría soñando, se preguntó. Volvió a bostezar. Cerró los ojos definitivamente y se quedó dormida.

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Que raro escribir acerca de fin de año con el calor que hace ahora xD En fin, sé que estos capis no podrían estar puestos más fuera de tiempo... Capitulos de navidad en verano... Pero aun así espero que os gusten. ¡Ale, ale! Id a la sección de reviews para ver las contestaciones a vuestros reviews para el capi anterior¡Y hasta la proxima!

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