Capítulo 16.- Cotilleos de año nuevo.
James se despertó con una tremenda sensación de bienestar: Sentía todos los músculos relajados y una exquisita ligereza en todos los miembros. Durante un rato, se mantuvo acurrucado bajo las mantas, dejando vagar la conciencia, incapaz siquiera de realizar el menor esfuerzo muscular, ni siquiera para abrir los párpados.
Progresivamente, fue recomponiendo pistas para saber dónde estaba: no se oía ruido de tráfico, ni sirenas, ni temblores subterráneos, ni rugidos mecánicos, sólo el agradable trino de los pájaros. Una luz dorada le rozaba los bordes de los ojos aún cerrados, con la promesa de una mañana soleada. Abrió la boca en un prolongado y reconfortante bostezo. No tenia que levantarse para ir a clase, ni para un matutino entrenamiento de quidditch, estaba lejos de casa y lejos de todo! Sintió una complaciente sonrisa en los labios según fue abriendo los ojos, giró la cabeza sobre la almohada para mirar a su alrededor y estuvo a punto de morirse del susto. Había alguien más en la cama: una chica de intensa melena pelirroja que le resultaba muy familiar.
James saltó del sitio y se quedó de pie, sobre la raída alfombra que había al lado, revolviéndose el pelo insistentemente. ¿Qué¿Cómo¿Cuándo? Miró por la habitación en busca de pruebas: el sofá estaba vacío; en el suelo, el edredón con el que Lily se había tapado la noche anterior estaba hecho un ovillo. La ropa de ambos, estaba cuidadosamente doblada sobre sendas sillas. No veía ningún signo de... conducta inadecuada. Sorprendido ante tal pensamiento, se miró a sí mismo en dirección al suelo y comprobó que aún tenía el pijama puesto, las dos piezas. De puntillas, fue al otro lado de la cama, temeroso de provocar cualquier crujido sobre la tarima, y se quedó mirando el rostro de Lily. Estaba profundamente dormida: las sábanas le llegaban casi hasta la barbilla; no podía ver lo que llevaba puesto. Pero sin duda, se acordaría si... Tampoco había bebido tanto... Pero con que placidez dormía… Las dos medias lunas de sus pestañas permanecían totalmente inmóviles, tenía los labios ligeramente abiertos y exhalaba un suave flujo de aliento. Estaba tumbada de lado, con una mejilla hundida en la almohada y la otra ligeramente sonrojada. Parecía muy relajada. James no pudo evitar sonreír al verla tan tranquila y desprevenida. Como si fuera consciente de que la observaba, ella de pronto respiró con más fuerza. James dio unos pasos hacía atrás, pero lo único que hizo ella fue volverse a acomodar en la misma postura.
En todo caso, podía despertar en cualquier momento. Decidió refugiarse en el cuarto de baño y analizar la situación. Mientras el baño se fue llenando de agua caliente, se quitó la chaqueta del pijama. En el espejo pudo ver su mirada de preocupación, esperaba no haber hecho nada impropio la noche anterior... El agua del baño había llegado ya casi arriba del todo, por lo que se quitó los pantalones del pijama, se metió en la bañera y estiró sobre la superficie. Cerró los ojos. Recordó todos sus encuentros con Lily a lo largo de su paso por Hogwarts... Había sido un bruto.
Aquellos recuerdos le obligaron a incorporarse y a formar un remolino de agua para intentar coger el jabón, solo por hacer algo. Miró con recelo la resinosa pastilla marrón y se frotó vigorosamente el cuerpo con ella. Una chica de hielo, eso era Lily, o al menos eso se había estado diciendo él mismo durante los últimos tres años. Se había prometido a si mismo desde hacía unos meses, que se habían acabado las persecuciones y las absurdas declaraciones... Pero ¿Qué había ocurrido la noche anterior¿Era posible que él...¿O tal vez ella...?
Decidido a averiguarlo, salió de la bañera. Quitó el tapón, enrolló la cadena en uno de los grifos y se secó. Se envolvió una estrecha toalla alrededor de la cintura, cogió el pijama, se lo echó al hombro, y corrió el pestillo de la puerta. Veamos: ahora por aquellas escaleras de atrás, después a la derecha... ¿O era a la izquierda? Estaba completamente perdido cuando una voz aguda le dijo por detrás: -"Buenos días, Tarzán. ¿Has dormido bien?" -James se dio la vuelta para encontrarse con Petunia. Casi se muere del susto. La chica iba semivestida con una cosa rosa de seda y lo miraba con expresión valorativa.
"Oh, sí, sí. Gracias."
La mirada obscena que ella le dirigía le hizo preguntarse si Vernon bajo las dos toneladas de grasa, era capaz de encontrarse algo para satisfacer a Petunia. Inconscientemente se echó la mano a la toalla, para comprobar que seguía en su sitio.
"Tu habitación está por allí" –señaló Petunia. Dio un paso hacía atrás y se despidió moviendo levemente los dedos-. "Nos vemos luego encanto."
James contempló como se marchaba andando hacia atrás, intentando contener la expresión de asco. Ahora entendía lo que Lily le había contado acerca de su hermana...
Cuando encontró la puerta de su habitación, la habitación de ellos dos, se quedó fuera, escuchando. Todo estaba en silencio. Tal vez Lily siguiera dormida o quizá ya hubiera bajado a desayunar. La segunda posibilidad le dio fuerzas, resultaría todo muchísimo más sencillo si se encontraban en público. Puso la mano en el pomo y lo giró suavemente, hasta que la puerta cedió. Dio un paso hacía adelante y se quedó mirando el interior: Lily estaba tumbada, apoyada sobre un montón de almohadas blancas, totalmente despierta y mirándolo fijamente. Tenía una soñadora sonrisa en la cara.
"¿Que tal?" –dijo él, a modo de tentativa.
"Yo muy bien, y espero que tú también" –Su voz ligeramente ronca y la forma con que le miró el torso desnudo parecían decir: 'Chico malo'.
Intentando ganar tiempo, James cerró la puerta tras él y se dirigió a un territorio neutral en el centro de la habitación, para observarla a una distancia segura. Daba la impresión de que ella tenía una actitud bastante sexy, desinhibida, aunque la sábana la seguía tapando hasta el cuello. No podía saber a ciencia cierta si llevaba la ropa puesta o no.
"Eh... ¿Has dormido bien?" –preguntó él.
"¡Mmm! Maravillosamente" –dijo ella, y dejó caer los párpados– "Aunque no se puede decir que haya dormido todo el rato."
James asintió aturdido, preguntándose qué demonios había querido decir. Se sentía ridículo con la toalla, pero incapaz de vestirse mientras lo estuviera mirando. Para compensar el aturdimiento, se encontró a si mismo actuando como si fuera un hombre que lo tenía todo controlado. Con el pijama en el hombro, a lo masculino, metió tripa y, señalando hacía el sofá, preguntó: -"¿Que tal el banco de tor...?"
"Espantoso" –contestó Lily, con un delicado estremecimiento. James volvió a asentir, sin saber muy bien que hacer.- "No. Tenías toda la razón, James. La cama era mucho mejor." –El chico tragó saliva. Lily se acurrucó en la cama y emitió un voluptuoso suspiro.- "Oh, James ¿no ha sido una noche inolvidable?" –El gryffindor sintió que los ojos se le iban a salir de las órbitas.
"¡Y que lo digas!" –asintió, fingiendo entusiasmo. A medida que el silencio se prolongaba, empezó a tomar dolorosa conciencia de que aquello no había sido una respuesta adecuada. La sonrisa de Lily se desvaneció.
"No me digas que no te acuerdas."
"Bueno... digamos que se me escapan los detalles."
"Oh, James ¿Cómo has podido olvidarlo?" –su voz tenía una pizca de reproche– "La forma majestuosa con que me has robado las mantas... ese ronquido tuyo celestial, como la llamada de un semental salvaje... el modo tan sexy que tienes de darte la vuelta en la cama como si fueras un hipopótamo..." -Pero en aquel momento, Lily empezó a reírse con tanta fuerza que no tuvo más remedio que incorporarse para tomar aliento. No paraba de reírse y retorcerse con el ataque de risa encogiéndose sobre el vientre. Las sábanas y mantas dejaron de cubrirla, con lo que se hizo evidente que había estado todo el tiempo vestida con los vaqueros y una camiseta.
"Muy graciosa." -Tendría que habérselo imaginado. Caminó con dignidad hacía su ropa y empezó a vestirse mientras la mente se le aceleraba pensando en la venganza. Lily se enjuagaba las lágrimas del ataque de risa.
"De verdad, James, tendrías que haberte visto roncando con la boca abierta. Hubiese sido como hacer el amor con un ballenato drogado." -Lily se puso de pie y empezó a dar brincos sobre el colchón.- "Me siento estupendamente."
Con frialdad, empezó a abotonarse la camisa.
"Por lo menos, yo no hablo en sueños" – dijo él, como quien no quiere la cosa.
"¿Qué?" –preguntó Lily, al tiempo que dejaba de dar botes-. "¿Es que yo hablo?" –Se le frunció el ceño– "¡Y una mierda!" -Él se encogió de hombros.
"Si no quieres saber lo que has dicho, no te lo digo."
"Yo nunca he hablado en sueños."
"Es una cosa peculiar."
"¿Que quieres decir?"
"No sé si debo decírtelo."
"Venga, suéltalo ya."
"Pídemelo 'por favor'." -Lily dio una patada en el colchón.
"¡Dímelo!"
"Está bien." -James juntó las manos en actitud femenina, pestañeó repetidas veces y, con un ridículo falsete, comenzó:
"Oh, James" –dijo– "¡Que guapo eres! Eres un genio. Oh, James, James trátame bien, te lo suplico."
De repente se le vino encima una almohada. La cogió y respondió lanzándola de nuevo. Ella se la volvió a tirar. Al momento, se desencadenó una furiosa batalla de almohadas. James tenía mejor puntería, pero Lily conseguía esquivarlas bastante bien, hasta que un almohadonazo de él le dio de lleno. Entonces James alzó los brazos en gesto de victoria, olvidándose por un momento de la insegura posición de su toalla. Sintió que se le soltaba y se deslizaba hasta el suelo. En ese mismo momento, Lily se agarró con fuerza a una de las cortinas de la cama, que acabó saliéndose del raíl y se le vino encima. Mientras ella luchaba por salir de entre los pliegues de la tela y acabar sacando la cabeza con pelusa hasta las pestañas y la nariz llena de polvo, James aprovechó para volver a ajustarse la toalla. Por todo el suelo había plumas blancas, restos de la batalla que acababan de mantener. Los dos se miraron con expresión de tregua.
"¿Bajamos a desayunar?" – preguntó James.
O o o ODawn se estaba tomando su tercera taza de té cuando Víctor apareció en el comedor arrastrando los pies, despeinado y con cara de haberse tragado la almohada.
"Buenos días" –saludó ella con buen humor, cosa poco usual en la chica a esas horas de la mañana. Pero no lo podía evitar, la conversación con Remus de la noche anterior la había dejado en ese permanente estado. Sólo recibió un gruñido como respuesta. Dawn le miró fijamente unos instantes antes de preguntar– "¿Me contarás ahora lo que te pasaba anoche?"
"No es nada que te interese. Déjame en paz" –contestó Víctor tajantemente, sentándose en la mesa y escondiéndose tras el periódico. Dawn iba a seguir incordiando un rato más, por vengarse de todas aquellas mañanas que recién despertada, con su mal humor habitual, Víctor se había estado metiendo con ella. Pero mirando por la ventana vio algo que llamó demasiado su atención. Se levantó de la silla de un salto y se pegó al cristal.- "¿Y ahora que mosca te ha picado?" –le preguntó su hermano aún desde detrás del periódico.
"Mmmmmm..." –la mente de la chica trabajaba a toda velocidad buscando una excusa mientras miraba con la boca abierta como Alex y Severus pasaban por la calle cogidos de la mano, llegaban delante de la casa de ella, se despedían con un beso y él se volvía a marchar por el mismo camino. Y la ropa que llevaba ella... ¿No era la misma que llevaba la noche anterior en casa de Nat? A no ser que fueran una pareja especialmente madrugadora y que Alex se sintiera fabulosamente cómoda con ese vestido (cosa que dudaba bastante...) Eso quería decir que... ¡Eso quería decir que habían pasado la noche juntos?– "Nada, creo que al vecino se le ha ido la olla, ha cortado los setos de su jardín en forma de corazoncitos" –inventó, al tiempo que hacía un movimiento discreto con la varita para que los setos del vecino adquirieran esa forma.
En ese momento, por suerte, tocaron al timbre. Dawn fue casi corriendo a abrir, agradecida por no tener que seguir con el tema. Se quedó de piedra cuando encontró a Remus al otro lado.
"Re... Remus. Buenos días" –dijo sorprendida.
"¿Has desayunado ya? Pasaba por aquí y como me ha sobrado algo... –el merodeador le enseñó una bolsa donde quedaban aún algunos bollos de chocolate.
"He desayunado ya, pero gracias de todos modos" –sonrió Dawn.– "¿Quieres pasar?"
"Mejor vamos a dar un paseo. Me apetece caminar." -La chica asintió. La verdad era que en ese momento nada le apetecía más que pasar un rato con Remus.
O o o O"¡Potter!" –el grito hizo que James, que desayunaba tranquilamente al lado de Lily, diera un pequeño bote en su asiento. Vernon entró en el comedor
"¿Si?" –preguntó el merodeador.
"¡Se puede saber que le has echo a mi Petunia?" –bramó el otro.
"¿Qué le he echo?" –James no salía de su asombro.
"¡La has seducido! Pero ya te he dicho que es mía y vas a tener que pelear conmigo si me la quieres arrebatar!."
"¿A este tío se le va la olla no?" –le susurró a Lily.
"Tu ni caso, la fuerza se le va siempre por la boca" –le contestó la pelirroja.
"¡Levántate y lucha como un hombre!" –seguía gritando Vernon. James soltó un suspiro cansado y se levantó de la silla.
"James, de verdad que no hace falta que..."
"No te preocupes, esto va a ser divertido" –sonrió el animago, plantándose delante de Vernon que enseñaba los puños y se movía como un boxeador, o al menos eso intentaba. Y mientras Vernon intentaba intimidarlo con su estilo boxeador, James, aprovechando que estaban solos en el comedor, sacó la varita y con un simple hechizo lo vistió de payaso.- "Si te empeñas en hacer tonterías al menos ve vestido acorde con tu actitud" –dijo el merodeador, claramente divertido. Pero Vernon no contestó, se quedó pálido y empezó a balbucear incoherencias. Ese fue el momento que Petunia eligió para hacer su aparición en el comedor, que cuando vio a James con la varita en la mano casi se desmaya.
"¡Eres uno de esos¿¡Que le has echo a mi Vernon, anormal?" –chilló, intentando no dejarse intimidar por la varita– "Debí imaginar que nunca ningún hombre decente se podría enamorar de mi hermana... ¡Sois un par de anormales¡Fuera de aquí!"
"No me quedaría en esta casa ni aunque me dieran todos los galeones de Gringotts." –contestó James tranquilamente– "Vamonos Lily." -La pelirroja asintió, medio ahogada por un ataque de risa. Cuando ya salían por la puerta, James pareció acordarse de algo, dio media vuelta y lanzó un último hechizo, que le dejó la cara a Petunia con un vistoso maquillaje de payaso.- "Ahora si" –sonrió el animago burlonamente– "Ahora si que sois la pareja perfecta. Adiooos". -Y dicho esto salió silbando de la casa, con Lily detrás.
"¡Ha sido genial!" –exclamó la chica una vez estuvieron fuera– "Ojalá hubiera echo yo algo así mucho antes."
"Haberlo echo. Tu hermana es un espanto y su novio ya ni te digo. Va a batir el record de ser más ancho que alto." –rió James guardándose la varita en el bolsillo de atrás de los vaqueros.
"¿Sabes que dicen que es muy peligroso guardarse ahí la varita?" –comentó Lily.
"Eso dicen, que puedes quedarte sin la mitad de culo o algo así" –James se encogió de hombros– "Pero es una manía. Mi padre también se la ponía siempre ahí, y supongo que es genético." –el chico hizo una pausa y miró a su alrededor– "¿Quieres venir a mi casa a tener un desayuno tranquilo?".- Lily aceptó sin dudarlo. La verdad es que desde hacía un rato estaba pensando en la manera de no tener que despedir a James.
O o o O"Antes le he visto salir de casa. No vas a verlo" –la voz de su hermano sobresaltó a Nat, que dio un pequeño salto, apartándose de la ventana de golpe.
"No estaba mirando si le veía a él, listillo" –respondió fingiendo estar muy interesada por las cortinas.
"No claro, se me olvidaba lo apasionante que es el césped de jardín." -Nat sin decir nada, cogió su abrigo y se dispuso a irse calle abajo.
"El chico se ha ido por el otro lado" –le gritó Matt desde la ventana. Ella como toda respuesta le hizo un bonito gesto con su dedo corazón y siguió caminando calle abajo.
Sirius, por su parte, se acababa de aparecer en casa de James.
"¡Prongs!" –se puso a gritar en medio del recibidor. Sabía que los padres de su amigo no estaban en casa durante las vacaciones– "¿Que tal anoche con la fiera? Espero que dejaras bien alto el listón de los merodeadores. Apuesto a que ya no eres 'el idiota de Potter' para ella. Seguro que ya la tienes en el bot..."
Sirius se interrumpió cuando vio aparecer en el recibidor a James seguido de Lily. Levantó sus manos en señal de disculpa, y antes de que le pudieran decir nada, lo dijo él: - "Ya sé, ya sé, Padfoot cierra tu bocaza y deja de meter la pata."
"Haré como si no hubiera oído nada" –comentó Lily. Se la notaba de buen humor– "En fin James, gracias por todo." –la pelirroja dio un par de pasos hacia la puerta pero luego pareció acordarse de algo– "¿Te apetece venir mañana al cine?"
"¡A mi si!" –exclamó Sirius, auto invitándose por todo el morro– "¿Que vamos a ver?"
Lily puso los ojos en blanco: - "Una película de ciencia ficción que acaban de estrenar. Es genial... Podéis decirles a Lupin y Pettigrew si quieren venir también..." – hizo una pausa y luego añadió en voz baja– "Total, ya no viene de ahí..." -Dicho esto la pelirroja se desapareció. James no tardó ni un segundo en plantarse al lado de su mejor amigo y estrangularlo un poco.
"¡Hey!" –se quejó Sirius– "¡Que me despeinas!"
"Tu no sabes cuando sobras ¿Verdad Pad?"
"Yo nunca sobro, Prongs" –sentenció Sirius hinchando pecho. James soltó un suspiro. Sirius, a veces, era imposible.- "Además" –volvió a decir– "Dicen que besar a las chicas en la primera cita estropea toda la magia."
"¿Perdón?" –James no estaba seguro de haber escuchado bien– "¿Me está diciendo esto el tío que besa a sus citas a los diez minutos del primer paseo?"
"Yo nunca hago caso de consejos ajenos."
"Bueno¿Y has venido a algo en concreto o solo a estropearme todo una noche de trabajo con Lily?"
"Venía a cotillear acerca de lo que pasó anoche y de paso a gorronearte algo de desayuno, porque en casa no tenía nada..."
"Pues has empezado con muy mal pie para pretender venir a pedirme algo..." – James se cruzó de brazos.
"Eh bueno, te he interrumpido. Pero ya sabes que tengo un don para estas cosas. Lo siento hermano, sabes que no ha sido intencionado." –Sirius puso cara de cachorrillo ofendido y hizo ademán de irse. Sabía que esa técnica nunca le fallaba con nadie.
"Anda, acompáñame a la cocina." –suspiró James. Los dos amigos se instalaron en la cocina, mientras James le daba algo para desayunar.
"Bueno¿Y con la pelirroja que¿Hubo tema o no hubo tema?"
James negó con la cabeza: - "La chica se resiste. Pero eh, como tu has dicho, la tengo en el bote. Por primera vez va a ser ella quien venga a mí. Ya lo has visto, si no te hubieras auto invitado, mañana volvía a tener una cita con ella."
"¿Pero no pasó nada?" –volvió a preguntar Sirius, intentando desviar el tema de lo del cine. Hasta él reconocía que había estado demasiado bocazas.
"Se metió en la cama conmigo." –declaró James hinchando pecho.
Sirius soltó un silbido: - "Así se hace. Ya tienes a la fiera en el bolsillo."
"¿Tu crees?" –James se revolvió el pelo, dubitativo.
"Quiero ser testigo en vuestra boda, y padrino de vuestro primer hijo, con esto de lo digo todo."
James soltó una carcajada: - "Pero mira que eres bruto a veces, Padfoot. ¿Boda¿Hijos¡A ti se te va la olla!
"Tiempo al tiempo." –dijo el otro haciéndose el interesante.
"¿Y tu fin de año como fue?" –preguntó James intentando cambiar de tema.
Sirius sonrió haciéndose el misterioso: - "Interesante..."
"Uy, eso suena a babosadas con chica mona y a la que no vas a volver a ver, por supuesto."
"Bueno si... Hubo una chica, pero..."
"Nombre, apellidos, color de pelo, de ojos, ADN, procedencia, árbol genealógico..." –interrumpió James– "Quiero detalles, Padfoot¡Detalles!."
"Es Nat" –suspiró Sirius, viendo que no tenía escapatoria.
"¿Watters? Joder Pad, pero a esa si que la volverás a ver."
"¿De verdad? Anda, si no me lo dices, yo solo no hubiese llegado jamás a esa conclusión" –contestó con sorna.
"¿Pero que pasó?"
"Ayer nos liamos, y si no nos hubiera interrumpido su hermano no sé como habríamos terminado."
"¿Pero no salía con ese Ravenclaw?"
"Has dado en el clavo. Ella dice que no pero... ¿Entonces a que viene toda esa payasada de besarse cuando se despiden y todo eso?" –Sirius se cruzó de brazos y se quedó pensativo.
"Uhh, Sirius Black celoso. Eso si que no es algo que se vea todos los días."
"¿Celoso¿Yo¿De quien¿De ese taponcillo?" –Sirius soltó una carcajada, como queriendo aparentar que era la gilipollez más grande que James había soltado en mucho tiempo.
"No te habrás enamorado ¿Eh suicida?"
"¿Enamorado¿Yo? Que va. Paso de rollos de esos"
"Analiza los síntomas. ¿Tienes esa sensación de mariposas en el estómago cuando estás con ella?"
"De verdad... Tienes los conocimientos de amor desactualizados. No me extraña que Evans se te resista tanto. ¿Mariposas en el estómago? Eso no es amor Prongs, eso es una gastritis de cojones, y punto. Y ahora si me voy, porque tengo la sensación de estar haciendo el payaso. Nos vemos mañana para ir al cine."
"Si... Nos vemos mañana." –suspiró James, sin intentar detenerlo.
O o o O"Pues menos mal que estabas en casa, porque me estaba muriendo de aburrimiento." –reconoció Nat dejándose caer encima de la cama de Lily.
"Has tenido suerte, acababa de llegar." –confesó ella.
"¿Y bien¿Qué tal ayer con Potter¿Se comportó?"
"Como un caballero..." –suspiró la pelirroja poniendo ojitos.
"Que mal te veo Lil, al final has cedido ante Potter." –rió Nat– "Si Alex se entera te cuelga."
"Lo sé..."
"Bueno¿Y todo esto que te has colgado por aquí?" –preguntó Nat para cambiar de tema, señalando a los nuevos posters que la pelirroja había colgado por doquier.
"¡Posters de una película genial¿Quieres venir mañana a verla?"
"¿Al cine? Bueno" –asintió Nat, se levantó y examinó de cerca un póster– "¿Quién es este?"
"Joder, Nat. Harrison Ford. El mejor actor muggle del mundo."
En ese momento se abrió la puerta y entró Alex.
"¡Hola! Me aburría en casa y he venido a haceros una visita."
"¿Te vienes mañana al cine a ver una peli?" –preguntó Nat una vez su amiga se hubo instalado en la cama.
"Ya ni pregunto cual..." –contestó ella echando un vistazo a los posters– "¿Cuántas veces la has visto ya Lil?"
"Cinco. Seis con la de mañana" –sonrió ampliamente ella.
"Me parece una pasada" –rió la Slytherin.
"¡Eh! Mirad, es Dawn." –interrumpió Nat señalando por la ventana. Sacó la cabeza y la llamó a voces. Dos minutos más tarde las cuatro estaban instaladas en la habitación de Lily.
"Hacía muchísimo tiempo que no estábamos así las cuatro..." – reflexionó Lily.
"Pues si... ¿Y sabéis por que? Por culpa de un puñado de tíos" –sentenció Alex.
"Si" –asintió Nat– "Y creo que compartiréis mi opinión que nos estamos ocultando cosas mutuamente... ¿A dónde se ha ido la confianza?". -Todas bajaron las cabezas, pensando en esas palabras.
"¿Sesión de confesiones?" –tanteó Dawn. Las demás estuvieron de acuerdo. El problema fue decidir quien empezaba.
"Bien, creo que para empezar, le toca a la que ha tenido el comportamiento más raro de todas..." –decidió Lily– "¿Dawn?". -La aludida las miró alternativamente, una a una.
"Se puede resumir en que Remus es un inseguro de mierda y un gilipollas integral" –hizo una pausa para luego esbozar una media sonrisa y añadir– "Pero no tengo remedio y le he cogido cariño..."
"Que mona" –dijo Nat.
"Ese es el efecto que causan los merodeadores, si" –asintió Lily. Alex solo puso los ojos en blanco.
"Bien, ahora vuestro turno. ¿Nat¿Que hay de Black?". -Nataly carraspeó y se sonrojó ligeramente.
"Bueno... Supongo que la ultima noticia que teníais vosotras es que lo odiaba que no podía ni verlo y todo eso... Pues ya no es exactamente esto..."
"Nat, me estás desesperando. O lo dices de una vez o lo digo yo." –interrumpió Alex.
"¿Pero tu lo sabes?" –preguntó Lily. Alex asintió.
"¡Venga Nat¡Termina!" –apremió Dawn.
"Joder, pues que me gusta y que me he liado con él. Ya está."
"Para rebobina y borra. ¿Te gusta?" –Alex abrió los ojos sorprendida.– "¡Yo creí que eso lo teníamos superado!"
"¡Te has liado con él¿Cuándo¿Cómo¿Dónde?" –preguntó Lily.
"¡Ahora entiendo lo que hacía en tu fiesta y porque se quedó cuando todos nos fuimos!"
"¿Se quedó¿¡Como que se quedó?" –gritó la mayor de las cuatro.
"A ver! Paso a paso. Si Alex, me gusta. Lo siento, no soy de piedra. El chico es una monada si le conoces bien. Pues me lié con él primero la noche en que Gryffindor ganó a Ravenclaw, en la sala común, y ayer por la noche en mi casa cuando todo el mundo se fue."
"Por Merlín..." –suspiró Alex– "¿Qué es lo que he hecho mal yo con vosotras?"
"Hablas como si fueras nuestra madre. ¿Qué hay de malo en que le guste Black?" –la defendió Lily.
"Claro, como que a ti te gusta Potter... Que vas a decir" –dijo Alex.
"¡Oh¿Al final lo admites? Si que ha costado" –rió Dawn.
"Citando a Nat, cuando le conoces bien es una monada" –admitió Lily.
"¿Os dais cuenta? Las tres con los merodeadores. Ni echo a puesta." –rió Nat. La única que no reía era Alex. Con eso veía sus peores temores hechos realidad...
"Bueno¿Y tu que con Sevy? Y no me digas que nada." –dijo Dawn mirando a la Slytherin.
"Ah, salimos juntos" –declaró, como si fuera la cosa más normal del mundo. Pero la declaración provocó un cataclismo en sus amigas: Lily quedó sentada en el suelo, Nat soltó un sonoro ¡COMOOO? Y Dawn murmuró un ¡lo sabía!.
"¿Y esta noche que ha pasado?" –volvió a preguntar Dawn.
"¿Esta noche? Pues hemos cambiado de año. Es lo que pasa la noche del 31 de diciembre al 1 de enero." –contestó como si se lo estuviera contando a una niña de 2 años.
"Me refiero a que ha pasado con Sevy... Os he visto esta mañana cuando te ha acompañado a casa, o sea que habéis pasado la noche juntos." -Nat soltó un silbido de impresión y Lily seguía sentada en el suelo y no se movía.
"Ah si, hemos dormido juntos." –Alex se encogió de hombros.
"¿Dormido? Apuesto a que no" –se burló Nat.
"No hemos hecho nada más que dormir, os lo aseguro. ¿Qué necesidad tendría de mentiros?"
"¿Me estás diciendo que te quedas a pasar la noche en casa de tu novio y que solo dormís?" –preguntó Lily.
"Severus tenía el labio partido, le dolía. Así que pocas opciones quedaban." -Las tres chicas miraron con suspicacia a Alex, pero se la acabaron creyendo.
Al final acabaron las cuatro pegadas al cristal, poniéndoles nota a los chicos que pasaban, riendo de lo lindo. Definitivamente era un primer día de año muy bueno.
O o o O
