Capítulo 18.- Vuelta a Hogwarts.

Dawn subió al Hogwarts Express, todavía no se había cruzado con ninguna de sus amigas y no tenía ganas de arrastrar el baúl por todo el tren. Era eso o llevarlo flotando y no ver por donde iba. Frustrada, se apartó el pelo de la cara. El día anterior había decidido cambiar de look y todavía no se había acostumbrado. Lo llevaba por encima de los hombros, lo adecuadamente largo para que al agacharse se le metiera en los ojos, pero lo suficientemente corto, como para no podérselo recoger en una coleta sin parecer ridícula; era completamente liso y llevaba flequillo que le llegaba casi hasta los ojos.

"No tenia que habérmelo cortado"-refunfuñó dándose la vuelta para coger el baúl y empezar a recorrer todos los vagones

"¡Dawn!" -Dawn alzó la vista para encontrarse cara a cara con Nat.

"Vaya te has cortado el pelo" -exclamó

"Me apetecía cambiar de look" -se encogió de hombros Dawn- "Por cierto Nat dime que has cogido un vagón y que esta cerca"

"Es el siguiente" -rió su amiga- "No te preocupes". -Una vez ya instaladas Dawn suspiró.

"Esa cosa pesa como un par de toneladas" -dijo señalando el baúl- "Y eso que lo hechicé para que pesara menos".

"Bueno ¡Cuéntame!" -dijo Nat mirándola- "¿Qué has hecho desde que nos vimos? Y no me digas que nada porque te estoy viendo un chupetón en el cuello del tamaño del Big Ben".

"De momento solo diré que el responsable ha sido Remus" -respondió Dawn- "Y que el tiene uno a juego" -Nat silbó antes de ponerse a pedir detalles.- "Cuando llegue el resto, que no me apetece decir las cosas dos veces" -contestó Dawn- "Por cierto ¿Dónde están?"

"No lo sé" -se encogió de hombros Nat- "Lily lo mismo viendo que todo esta en orden y Alex vete a saber. Ahora aparecerán." -Dawn asintió sin decir nada y se puso a mirar por la ventanilla. Cinco minutos después Nat aburrida dijo.- "Voy a ver si encuentro el carrito de las chuches"

"Nat el tren acaba de arrancar dale tiempo" –Dawn alzó las cejas.

"Nah, le busco ahora y luego cuando llegue compro mas" -sonrió Nat

"Definitivamente eres una adicta al chocolate" -sonrió Dawn poniendo los ojos en blanco.

Cuando Nat iba a levantarse, la puerta se abrió de golpe, y un chico acabo de bruces en el suelo. Cuando éste alzó la vista, las chicas descubrieron que se trataba de Remus, quien se sentó un tanto avergonzado viendo las caras divertidas de las gryffindor

"Uy¡¡¡Mira Nat un merodeador!" -dijo Dawn poniendo voz de niña pequeña delante de una tienda de animales- "¿Me lo puedo quedar?" -Nat se echo a reír

"Tu misma, es una mascota como otra cualquiera…" -Nat sonrió de forma pícara- "Pero creo que a esta puedes darle algún uso mejor" -A Dawn le brillaron los ojos.

"Cierto" -dijo levantándose y tirando del brazo de Remus hasta que se levanto- "Nos vemos antes de llegar a la estación". -Con esto los dos desaparecieron del vagón, dejando a Nat riéndose. Por suerte Lily y Alex no tardaron en aparecer.

O o o O

Una pequeña explosión hizo que el tren se detuviera bruscamente.

"¿Pero que demonios...?" –Sirius se incorporó del suelo, donde había ido a parar a causa de la frenada, y abrió la puerta del compartimiento. En el pasillo asomaban varias cabezas. Otra sacudida brusca le hizo volver dentro del vagón.- "Voy a ir a ver lo que ocurre." –informó a Peter. Ni James ni Remus estaban con ellos. Por el camino se encontró con James, que venía corriendo.- "¡James¿Qué demonios ocurre?"

"Atacan el tren. Esos malditos mortífagos! Ayúdame a avisar a la gente". -Sirius asintió y salió corriendo tras su mejor amigo. Aunque por el camino se toparon de frente con Lily y Nat, que salían también de su compartimiento para ver que sucedía.

"¡Quedaros dentro!" –exclamó Sirius. Nunca jamás lo habían visto tan serio.

"Pero... ¿Qué ocurre?" –preguntó Nat con un hilillo de voz. Tenía que ser grave para que el siempre alegre Sirius tuviera esa cara.

"¡Ahora no hay tiempo¡Encerraos dentro y no salgáis por nada del mundo!" –dicho esto, Sirius siguió corriendo tras James, que no se había detenido.

"Odio cuando se las da de héroe de tragedia griega..." –masculló Nat.– "¿Qué crees que puede haber pasado?"

"Vete a saber... Por si acaso deberíamos ir a buscar a Dawn y Alex."

Nat asintió: - Yo buscaré a Alex, tu ve a ver si encuentras a Dawn.

Mientras, James y Sirius intentaban encontrar a algún profesor para avisarle (aunque probablemente estuvieran enterados ya) y de paso cargarse a todos los mortífagos que se encontraran por el camino. Pero con lo que no contaban era con encontrarse con un grupo de cuatro, que estando en superioridad numérica, les acorralaron en un extremo del tren. Ellos, como buenos Gryffindor que eran, sacaron las varitas para plantarles cara, pero acabaron en el suelo, inmovilizados y con las varitas en la otra punta de pasillo.

"Va a ser divertido esto, matar al hijo de los Potter y al repudiado de los Black. Creo que nuestro Señor nos lo va a compensar bien." –dijo uno de los enmascarados. Los otros soltaron carcajadas siniestras, pero de pronto se quedaron paralizados y cayeron al suelo como rocas.

"Me parece que hoy no vais a matar a nadie..." –sonó una voz femenina. James y Sirius miraron con ojos como platos quien era su salvadora: Alexiel Laasser.

"La... Laasser..." –balbuceó Sirius. Ahora si que no entendía nada. Un día la Slytherin le amenazaba con matarle y casi le dejaba impotente por toda la vida, y ahora le protegía de unos mortífagos...

"No lo he echo para protegeros, si no porque entonces perdería la oportunidad de mataros yo misma" –dijo la chica, como si hubiera escuchado los pensamientos de Sirius, acompañando sus palabras con una mirada asesina- "Además, Lily y Nat están demasiado encoñadas con vosotras, y la verdad, escuchar durante días, semanas, quizá incluso meses las quejas y sus traumas... no me apetece en absoluto."

En ese preciso instante, y antes de que ninguno de los presentes pudiera decir nada más, Severus apareció en el pasillo. Se quedó parado, observando con sorpresa la escena. No esperaba encontrarse con nadie, y mucho menos con Alex acompañada de Black y Potter...

"¿Qué está pasando aquí¿Qué haces con 'estos' Alex?" –preguntó Snape.

"¿Y que haces tu que no estás con el resto de mortífagos Snivellus?" –preguntó James.

"¡Silencio!." –gritó, y después de dirigirles otra mirada de odio a los dos chicos, llegó a la altura de Severus lo tomó del brazo y los dos se marcharon. Cuando ya estuvieron lo suficientemente lejos, se paró y se quedó mirándolo– "¿Dónde te habías metido? Me tenías preocupada, pensé que tal vez te había pasado algo..."

"Te he estado buscando. Era yo el que temía que te hubiera pasado algo." –contestó él. Había algo extraño en su tono. Alex le dirigió una mirada suspicaz, pero se guardó sus comentarios.

Lily, por su parte, había encontrado a Dawn y a Remus. Estaban intentando averiguar que diablos había pasado, pero la pelirroja les obligó a entrar de nuevo en el compartimiento. Les estaba explicando lo poco que sabía cuando James y Sirius, que les habían visto desde fuera entraron también.

"¿Estáis todos bien?" –preguntó James. Los tres asintieron.

"¿Pero que diablos pasa exactamente?" –Remus miró fijamente a sus dos amigos.

"Los mortífagos atacan el tren." –explicó Sirius, brevemente.– "¿Dónde está Nat?

"Pues... Ha ido a buscar a Alex... Nos hemos separado y..." –Lily se puso nerviosa de pronto. No se tendría que haber separado de su amiga, sola en el tren a saber lo que podría haberle pasado.

"¡A Alex¡Pero si ella está con el mortífago en potencia de Snape¡Voy a buscarla!" –Sirius salió precipitadamente del compartimiento, sin darle tiempo a nadie de convencerle de que se quedara.

En ese mismo momento, Nat estaba en lo que podría calificarse de una situación delicada. Se había topado con un mortífago, y antes de tener tiempo a reaccionar, el hombre le había lanzado un hechizo que la había atado de manos y pies. Intentó alejarse del hombre enmascarado, pero tropezó y cayó al suelo, aún así, siguió retrocediendo hacía atrás, mientras intentaba sacarse la varita del bolsillo interior de la túnica. El mortífago la seguía de cerca, Nat no podía verle la cara, pero estaba segura que tras esa horrenda máscara blanca, estaba sonriendo.

"Me encanta la carne fresca asustada. Me divierte." –dijo una profunda voz de hombre. Nat tocó la pared. Ya no podía ir más allá. Se había acabado el pasillo, no conseguía alcanzar la varita, y no parecía que hubiese nadie cerca. Echando maldiciones entre dientes, se incorporó. Si iban a matarla, al menos estaría de pie, y no en el suelo y con la cabeza baja.- "Vaya, valiente chica... De Gryffindor ¿Me equivoco?" -Nat no contestó, pero le mantuvo la mirada.- "Creo que voy a divertirme un poco contigo." –el hombre levantó la varita, y entonces si que Nat cerró los ojos. No quería ver lo que vendría a continuación, pero dejó todo su cuerpo en tensión, preparado para recibir el impacto de la primera maldición.

"Expelliarmus!" –cuando oyó una voz muy conocida pronunciar el hechizo se atrevió a abrir un ojo. Si, ahí estaba Sirius, que en ese momento le echaba el Stupeffy al mortifago tomado demasiado por sorpresa para reaccionar. Después lo ató con el mismo hechizo que él había usado con Nat, y se acercó a la chica– "¡Te dije que no salieras del compartimiento!." –le gritó arrugando la frente.

"Lo... lo siento... Pero como que no dijiste lo que pasaba yo..." –Nat no pudo continuar. Demasiada tensión en demasiado poco tiempo. Se dejó caer hasta el suelo y se echó a llorar. Sirius le desató las manos con otro hechizo, se sentó junto a ella y la abrazó.

"Ya está... Los profesores les han reducido. No pasa nada, ya no hay peligro. Tranquilízate. Siento haberte gritado. Supongo que yo también he perdido los nervios." -Nataly se aferró con fuerza a él, sollozando. Se pasó así un rato antes de separarse un poco.

"Lo siento, me he comportado como una cría. Que ridícula. Ponerme a llorar." -Sirius esbozó una sonrisa y le limpió los restos de lágrimas con los pulgares.

"No te preocupes, yo te guardaré el secreto. Podrás continuar con tu reputación de chica dura." -Ella soltó una leve carcajada. Sirius la miró. Aún estaban muy cerca. Pero por primera vez el merodeador no cedió ante su primer impulso.- "¿Te voy a parecer muy aprovechado si te beso ahora?" – preguntó con un susurro y una media sonrisa.

"Me vas a parecer muy idiota si no lo haces." –le contestó ella en el mismo tono. Sirius no tuvo que oírlo dos veces. Aprisionó los labios de Nat con los suyos propios, saboreando el gusto salado que tenían los de ella a causa de las lágrimas vertidas. A diferencia de los otros dos besos que habían compartido, este fue tranquilo, sin prisas. La pasión dejando paso a la ternura.

"Joder Padfoot¿Te crees que ahora es momento para ponerse a hacer esto¡Nos acaban de atacar!." -Sirius soltó un gruñido y echó una mala mirada a James.- "Jode ¿eh? Pues esto es lo que nos haces tu a nosotros constantemente." –James saboreó las palabras– "Y ahora levanta el culo de ahí que Dumbledore quiere vernos." -James se dio la vuelta y empezó a alejarse sin esperar a su mejor amigo.

"Sale con Lily, o al menos están liados" –le susurró Sirius a Nat– "Creo que vosotras no teníais que saberlo, pero ahora se jode, por haber interrumpido." –se puso en pie y se sacudió un poco la túnica. Le guiñó un ojo a Nat y se alejó por ahí donde se había ido James.

Nat se permitió quedarse ahí sentada con una sonrisa bobalicona pintada en el rostro unos segundos antes de levantarse, propinarle una buena patada al mortífago que estaba inconsciente en el suelo e ir a reunirse con sus amigas.

O o o O

"Que día tan raro..." –suspiró Lily dejándose caer en su cama. Por fin habían llegado a Hogwarts. El tren había tardado dos horas más de la cuenta en llegar por el incidente con los mortífagos, y luego el director les había mandado a todos a sus respectivas torres hasta que les avisara para bajar a cenar.

"Decir que ha sido raro es quedarse corto." –comentó Nat– "A mi me parece que de un momento al otro me voy a despertar en mi cama y que todo habrá sido un sueño..."

"¿Y si bajamos a la sala común? Así estaremos más entretenidas." –propuso Dawn. Nat y Lily la miraron con sonrisas burlonas.

"No puedes estar ni cinco minutos despegada de Lupin ¿eh? Que bonito es el amor..." –ironizó Lily.

"La que fue a hablar..." –Nat le echó una mirada significativa a la pelirroja.

"¿Eh¿Qué me he perdido?" –preguntó Dawn.

"Nada que, por lo que se ve, nuestra querida Lil está con Potter." –Nat amplió su sonrisa.

Dawn le arrojó una almohada: - "¡Y cuando pensabas contárnoslo? Ahora se me acumula el trabajo...

"¿Qué trabajo?" –se extrañó la pelirroja.

"Pues amenazar a estos chicos para que no se les ocurra haceros daño. Tengo pendiente hablar con Snape... Y ahora con Potter. Desde luego lo tendré que hacer mañana sin falta..."

"Pero Dawn! Que lo mío con Potter no es nada serio!" -Pero por la expresión de la chica, Lily comprendió que por mucho que dijera no la podría hacer cambiar de opinión...

O o o O

"¿Qué le debe pasar al viejo loco este ahora? Mira como sonríe... Si casi da miedo." –comentó Dawn en un susurro a sus amigas. Las otras tres se encogieron de hombros. Era imposible comprender el funcionamiento de la mente de un profesor de Pociones... Era el día siguiente, y su primera clase después de vacaciones era Pociones.

"Bien alumnos, espero que hayan pasado unas agradables vacaciones, porque ahora les va a tocar trabajar en serio. Tengo una noticia que darles: con intención de mejorar su nivel en vista a los EXTASIs me van a hacer un trabajo por parejas que consistirá en la realización de una complicada poción, diferente para cada pareja, en la que van a tener que buscarse la vida desde la obtención de los ingredientes al procedimiento de elaboración". -Se oyeron quejas generalizadas.

"Genial... Todavía no he terminado con el trabajo de los hipogrifos que ya me ponen otro. Esto es una mierda." –masculló Nat.

"Bueno... Supongo que debemos ir pensando en como nos repartimos..." –suspiró Lily– "¿Por qué vosotras queréis ir con los chicos? –preguntó mirando a Alex y Dawn. Pero antes de darles tiempo a contestar, el viejo profesor volvió a hablar.

"Y no se cansen buscando parejas, porque va a ser cuestión de puro azar. En la vida real no siempre se van a encontrar trabajando con una persona que les caiga de maravilla, vamos a proceder de la siguiente manera: los chicos van a acercarse aquí y van a sacar de esta cajita el papel con el nombre de una compañera, y así quedarán adjudicadas las parejas." -Todos los chicos presentes se acercaron a la mesa de su profesor, arrastrando los pies. Los merodeadores fueron de los primeros en sacar papelito.

James fue el primero.:- "Me ha tocado Watters." –anunció en voz alta. Nat soltó un suspiro. Podría haber sido peor...

Luego fue Sirius, que guiñando un ojo a todas las chicas metió la mano en la caja:- "Dawn Caddel" –leyó.

Dawn puso los ojos en blanco: - "Genial, yo a este antes de terminar el trabajo fijo que lo mato..."

"Pobrecito, ya verás como no es tan malo en el fondo..." –intentó defender Nat, aunque no sonó demasiado convencida.

A Remus le tocó Alex, cosa que no le hizo especial gracia, pues con la Slytherin sólo había hablado una vez y había terminado amenazado de muerte...

Cuando ya quedaban pocos chicos para coger el papelito, fue el turno de Severus, que al leer el papel masculló algo entre dientes para luego anunciar con voz alta:- "Con Evans."

"Hoy no es mi día..." –murmuró Lily. Preveía que ese trabajo no se le iba a hacer nada agradable...

"Bien, bien..." –dijo el profesor cuando todos hubieron terminado.– "Esta tarde os voy a dar las pociones que os tocan a cada pareja. Ahora empecemos la clase." -Se oyeron suspiros de resignación y el ruido que hacía todo el mundo al sacar sus pergaminos y los tinteros. Menudo comienzo de trimestre. Después de eso la clase se desarrolló como de costumbre, aunque con una excepción: el caldero de Remus no voló por los aires. Al final, todos empezaron a recoger sus cosas para irse a su siguiente clase.

"Joder, venga Prongs, eres más lento que un tortugón." –se quejó Sirius. Los tres merodeadores eran los únicos que quedaban en la clase.

"Id yendo, que ahora os alcanzo." –dijo el merodeador, al que, casualmente se le acababa de romper una de las correas de su mochila y se le había esparcido todo por el suelo. Remus y Sirius asintieron, antes de dirigirse hacía la clase de McGonnagall.

James casi lo tenía todo recogido cuando oyó el ruido de la puerta al cerrarse. Se giró. Cuando vio quienes estaban con él en la clase vacía, no pudo evitar que se le formara un nudo en la garganta: Eran las amigas de Lily. Sabía que le habían estado buscando todo el día y a que habían venido, pero no quitaba que estuviera aterrorizado. No era la primera vez que salía con una chica y estaba acostumbrado a las charlas de "si le rompes el corazón prepárate a sufrir", pero esta vez tenia miedo. Porque sabía que estas tres lo cumplirían.

"Supongo que sabes por que estamos aquí ¿no?" -pregunto Dawn mientras se dirigía hacia una de las mesas. James asintió nervioso y cerró los ojos para intentar tranquilizarse, inspirando profundamente. Cuando los abrió vio que Dawn se había sentado y miraba divertida a las otras dos chicas que estaban juntas con las manos a la espalda.

"¿Qué hacen?" -preguntó James con la boca pastosa.

"Decidir quien empieza" -contestó Dawn mirándole con sonrisa un tanto malvada.

"¿Y por que no empiezas tu?" -preguntó James intentando ganar tiempo. Dawn no parecía ser de esas que matan.

"Porque prefiero dejar que empiecen las expertas" -rió de forma malvada. James empalideció

"¡PARES¡HE GANADO!" -exclamó Nat triunfal. Alex arrugó los labios, pero asintió

"Bueno Alex, sabes que siempre hay que dejar lo mejor para el final." -intentó consolarla Dawn mientras veía por el rabillo del ojo como James se ponía aún más blanco.

"¿Empezamos?" -sugirió Alex- "No tengo todo el día"

"Un segundo" -Dawn abrió su mochila y empezó a revolver. Un par de minutos más tarde sacaba una bolsa de palomitas.- "Todo listo" -sonrió abriendo la bolsa- "que comience el espectáculo" -Nat disimuló una sonrisa, esa chica siempre tenía que ir dando la nota. Se puso seria y miró a James fijamente.

"Bueno James, como ya sabes de que va esto voy a ahorrarme las explicaciones y pasaré directamente a las amenazas" -Nat esperó unos segundos viendo como James se retorcía nervioso. Esto era divertido.- "Como me entere de que le has hecho daño a Lily te caparé usando una cuchara y después te sacare los ojos con ella." -James se protegió sus partes como si pensara que Nat iba a ponerse a hacerlo ahora.

"¿Por qué una cuchara?" -pregunto James aunque algo en su interior le dijo que no quería saberlo.

"Porque no tiene filo" -explico Nat con una sonrisa sádica- "así te dolerá más…" -James tragó saliva.- "Tu turno Alex" -dijo volviéndose hacia la Slytherin.

"Estoy de buen humor" -comentó la slytherin- "¿Quieres ir tu primero Dawn?" -La gryffindor rió

"Eso es que has preparado una amenaza buena, mejor dejarla para el final" -Dawn dejó la bolsa de palomitas y se fue hacia su compañero de casa

"Por si no lo sabes" -comenzó mientras caminaba a su alrededor haciendo que James diera vueltas como un pato mareado para no darle nunca la espalda- "Yo soy un poco más sutil que estas dos sádicas."

"Qué cosas más bonitas que dices" -interrumpió Alex fingiendo que se emocionaba. Dawn solo sacó la lengua a su amiga. James las miraba con los ojos muy abiertos. No había duda esas tres estaban locas.

"Como iba diciendo antes de que me interrumpieran." -continuó Dawn- "a mi no me va la sangre. Yo prefiero la tortura psicológica" -Dawn se acercó a James quien se fue echando para atrás hasta topar con una mesa.- "Si rompes el corazón a Lily, te aseguró que la única ropa que llevaras durante el resto de tu vida será un tutú rosa fosforito, que quedaría pequeño a una niña de 10 años." -advirtió Dawn- "Y tendrás voz de pito a juego" -Dawn miró al chico que no parecía reaccionar. La verdad es que tenía que admitir que no era una amenaza normal. Pero la verdad nunca hacia nada normal y no iba a empezar ahora. Con eso y sin mirar a James volvió a la mesa y cogió la bolsa de palomitas.- "Ala Alex, enséñanos como se hace una amenaza sádica y sangrienta" -dijo volviendo a sentarse. Alex asintió y se acercó al gryffindor con sonrisa maliciosa.

"Bueno Potter si yo te pillo antes te aseguro que ni Nat ni Dawn podrán cumplir su amenaza." -James no pudo evitar un suspiró de alivio.- "Más que nada porque te mataré" -James se golpeó contra la pared. Ya sabía el que librarse de las otras dos amenazas era demasiado bueno para ser verdad. Pero Laasser era una slytherin… quizás podía apelar a ese instinto.

"Si me matas acabarás en Azkaban…"-apuntó. A James no le gustó nada, la sonrisa malvada que apareció en la cara de Alex.

"Para eso primero tendrían que encontrar pruebas Potter" -explicó Alex como si se tratara de un niño pequeño- "Y es difícil encontrar pruebas si no hay cadáver…"

"¿Qué piensas hacer Alex?" -preguntó Dawn con curiosidad- "¿Dárselo a Nat para que lo use de alimento para algún bicho¿Tirarlo al mar?" -James reprimió un gemido. ¡Y encima la otra le daba ideas¡Como si no estuviera la Slytherin suficientemente loca!

"Naaah" -negó Alex- "Siempre he querido usar trocitos de gryffindor para hacer pociones, así que lo descuartizaría y lo usaría para ello... aunque no se si me quedarían muy decentes"

"Así te pueden pillar…" -advirtió Nat

"Lo dudo" -se encogió de hombros Alex- "Y si lo hacen, seguro que me libro. Te recuerdo que mi padre es abogado…". -James gimió y cerró los ojos¡¡Malditos Slytherin! lo tenían todo planeado. Se dejó caer por la pared hasta llegar al suelo. No abrió los ojos hasta que oyó como la puerta se cerraba y aun así espero diez minutos antes de salir de la clase, pálido como un fantasma.

O o o O

El día había tardado en pasar. Esa era la sensación que tenían las chicas. Incluso cuando se dejaron caer agotadas en las butacas, delante del fuego, en su sala común, después de cenar.

"Esta gente no sabe lo que significa 'periodo de adaptación post-vacaciones'" –se quejó Nat.

"Yo estoy agotada..." –corroboró Lily.

"¿Quieres un masaje?" –la voz de James, justo detrás suyo, la sobresaltó. El merodeador venia con sus inseparables amigos.

"No hace falta..." –contestó ella con una falsa sonrisa. La verdad es que no quería montar el numerito con James delante de sus amigas. Los merodeadores se sentaron con ellas, por lo que las chicas se ganaron varias docenas de miradas asesinas.

"Genial" –ironizó Nat– "Medio Gryffindor femenino quiere matarme. Mi vida está completa."

"Vamos, pero si estas lo único que saben hacer es amenazar con la mirada... No os las toméis en serio." –contestó Sirius con despreocupación.

"Vuestras amenazas verbales son mucho más efectivas..." –dijo James con elocuencia. Nat era la única que estaba allí para sentirse halagada con el comentario.

"¿Dónde está Dawn?" –preguntó Remus, notando la ausencia de la chica.

"Pues dijo que tenía algo que hacer, que ahora venía... Vete a saber en lo que andará metida ahora..." –se encogió de hombros Lily.

Dawn iba caminando por uno de los pasillos cuando se encontró justo con el Slytherin que estaba buscando: Severus Snape. Antes de que tuviera tiempo para reaccionar, le agarro de un brazo y le metió en una clase abandonada, cerrando la puerta tras de sí.

"¿Se puede saber que...?"

"¡Silencio¡Petrificus totalus!" -exclamo Dawn. Una vez Severus estuvo callado y petrificado, la chica se acerco, lo levanto del suelo, le apoyo contra una pared y se sentó encima de la mesa que había delante de él.- "Odio tener que recurrir a la violencia Snape" -dijo una vez se hubo sentado– "Pero esta es la única manera de que escuches lo que tengo que decirte y harás bien en prestar atención." -Si el chico hubiera podido moverse la habría mirado con desdén y se habría largado. Por eso Dawn había recurrido a hacer algo así. Era la única manera de que Severus Snape se rebajara a escuchar a una gryffindor.- "Alex es mi amiga y si le haces daño tendrás que vértelas conmigo. Y puedo asegurar que una gryffindor cabreada y sobreprotectora en plan vengativo no es alguien que quieras tener como enemigo." -Dawn casi podía jurar que Severus estaba mirándola con cara de ¿Tú¿Qué vas a hacerme tú? La verdad es que podía tener unos ojos bastante expresivos.- "¿Por qué sabes que?" –dijo levantándose de la mesa y cruzando los brazos– "Si le haces algo no recurriré a la violencia. Alex es perfectamente capaz de partirte la cara sin ayuda. Yo haré algo peor..." -Se acerco hasta que estuvo a milímetros de su oreja y le susurro amenazante.- "Yo esperare hasta que bajes la guardia, averiguare que es lo que de verdad deseas y haré que no lo obtengas. Puede ser un puesto de trabajo, la fama por algo que descubriste, un titulo..." -Dawn lo dejo en el aire– "¿Y sabes que es lo mejor? Que tu y yo sabremos de quien es la culpa pero no podrás demostrar nada..." -Con estas últimas palabras Dawn se aparto de Severus y se encamino hacia la puerta.- "Estas avisado Snape y te juro que si le haces daño, convertiré tu vida en un infierno." -Dawn lanzo los contrahechizos y salió de la habitación. Minutos más tarde llegaba tranquilamente a la Sala Común y se sentaba al lado de Remus.

"¿Dónde estabas?" –le preguntó él.

"Poniendo en orden unos asuntillos. Ahora todo está como debe estar... Bien ¿De que hablabais?" –acabó preguntando, como si aparecer en la Sala Común un rato más tarde de lo normal y sin querer dar explicaciones de lo que había echo fuera lo más normal del mundo. La noche pasó agradablemente, hasta que todos se fueron desperezando para irse a dormir. Si el día siguiente era como el que acababan de pasar, necesitarían reunir fuerzas...

"¿Vamos Lily?" –le preguntó Nat, que al lado de Dawn, se disponían a subir a su habitación.

La pelirroja le dio una fugaz mirada a James antes de decir: - "Ahora subo, es que tenemos que tratar un asunto de vital importancia con James. Cosas de Premios Anuales." -Sus amigas le dirigieron una mirada de 'Si claro, y nosotras nos chupamos el dedo...' antes de desearles buenas noches y subir a la habitación. James se aseguró que ya no quedaba nadie para abalanzarse sobre Lily, y empezar a darle besos en el cuello. La chica suspiró.- "Cuanto necesitaba esto después de este día horrible..."

"Pues nada, sólo tienes que pedir. Yo encantado de ayudar." –sonrió James, apartando sus labios del cuello de la chica. Lily lo atrajo hacía ella, tirando de su corbata.

"Pues calla y ayuda." –rió ella, antes de besarle en los labios con ganas.

O o o O

Sirius volvió a cambiar de posición en la cama, revolviéndose bajo las mantas. Lanzó un suspiro. No había maneras de dormirse...

"Remus..."

"¿Qué?"

"¿Estás dormido?"

"Si te contesto es evidente que no, aunque no sé porque lo he hecho." –suspiró el licántropo desde su cama.

"James todavía no ha vuelto..."

"James es lo bastante mayor como para saber lo que hace. ¿O es que le necesitas para poder dormir tranquilo?." –Remus se rió de su propia gracia. Sirius abrió la luz de su mesita de noche y se incorporó. Remus soltó un gruñido y también quedó sentado en su cama, mirando a su amigo con mala cara.- "¿Se puede sabe que te pasa?" –preguntó un tanto picado.

"No puedo dormir." -Remus le dirigió una mirada de '¿En serio? Si no me lo dices no me doy cuenta'.

"Claro, y has optado por la solución: vamos a incordiar a Remus; ¿no?"

"¿Tu crees que Caddel terminará matándome en el transcurso de el trabajo de pociones?"

"Si te portas bien, trabajas, hablas poco y haces lo que ella te dice, no."

"Claro, mira tu que fácil... Es como si a ti te dijeran que dejaras de comer chocolate."

"¿No puedes dormir por esto?" –preguntó Remus alzando una ceja.

"Bueno... no exactamente. Pienso en ella... Y no puedo dormirme."

"¿En Nat?" –inquirió Remus. Sirius asintió sin decir nada.

"Lo sabía, sólo una chica puede tener a alguien despierto a estas horas. ¿Estás enamorado de ella?" –volvió a preguntar el licántropo.

"¡Y yo que sé¿Te crees que he estado enamorado alguna vez para saberlo?" –Sirius se cruzó de brazos.

"Buenas noches Sirius." –suspiró Remus, decidiendo que con esa conversación no iban a llegar a ninguna parte.

"¡Eh! Si sólo una chica puede tener a alguien despierto a estas horas... Quiere decir que tu también estabas pensando en Dawn." –dijo Sirius, que parecía poco dispuesto a dejar dormir a Remus.

"Si... bueno." –Remus fijó su mirada en el techo– "Hemos hecho las paces y ella me dijo que yo le gustaba, y desde luego ella me gusta mucho a mi... Pero todavía no sé en que situación nos deja esto...".- Sirius pareció meditarlo. Remus pensó que tal vez le diera un consejo inteligente. Pero rectificó rápidamente. Eso era imposible tratándose de Sirius.

"James abajo haciendo babosadas con Evans y tu y yo aquí sin poder dormir por un par de chicas... ¿Crees que nos estamos volviendo unos blandos?"

Remus se acurrucó debajo de las mantas sin contestar a su amigo. Sirius se quedó pensativo unos instantes antes de apagar la luz.

O o o O

Las respuestas a los reviews los publico mañana! Es que ahora tengo un poco de prisa!