Capítulo 19.- Formación profesional
"Ey" –James se sentó al lado de Nat en el gran comedor.– "Antes me he encontrado con Sharpe y ha aprovechado para darme la poción que nos toca."
"¿Si? Dime que es algo fácil, por lo que más quieras..." –suplicó Nat.
"Lo siento pero..." –James no terminó la frase, sino que le tendió un trozo de pergamino a su compañera. Nat no pudo creer lo que leyó: 'Poción multijugos mejorada, para que su efecto dure 24 horas.'
"Pero... pero..." –parpadeó Nataly aún confundida, con la esperanza de no haberlo leído bien.
"Hay mucho trabajo con esto¿Te parece que quedemos hoy después de clases en la biblioteca y empecemos a buscarnos la vida? Pediré un permiso para coger el libro prestado de la Sección Prohibida."
"¿La Sección Prohibida?" –se extrañó Nat.
"Ahí está el libro donde se explica el procedimiento de elaboración de la multijugos."
"¿Y como sabes tu eso?"
"Soy un merodeador, te sorprenderías de todas las cosas que sé." –contestó el chico, hinchando pecho.
Nat prefirió guardarse cualquier comentario. Era algo que había aprendido tratando con Sirius... Cuando un merodeador sacaba su orgullo a relucir, mejor hacer como si no hubieras oído nada.
"Aún así es muy complicado... Casi imposible." –suspiró ella.
"Yo no lo veo tan difícil." –se encogió de brazos James.
"Pues que optimista eres."
"Tranquila, soy tan bueno como Snivellus en pociones. Nos va a quedar perfecta." –James le guiñó un ojo para luego levantarse e ir a sentarse junto a Sirius un poco más allá. Otro claro ejemplo del concepto 'ego de merodeador'.
En ese momento llegaron Dawn y Alex.
"Te digo que no es tan malo..." –decía la Gryffindor.
"Y yo te digo que no tengo la paciencia suficiente para aguantar a alguien que sea de Gryffindor, que no seáis vosotras y que encima sea tío."
"¿Qué pasa?" –preguntó.
"Alex, que ha quedado con Remus esta tarde para el trabajo de pociones y dice que cree que no va a poder aguantarlo más de cinco minutos..." –explicó Dawn poniendo los ojos en blanco.
"Vamos Alex, podría haberte tocado alguien peor." –dijo Nat.
"Si, como Black. Si quieres cambiamos..." –intentó Dawn, por mala suerte para ella, no coló.
"¡Eh! Tú debes prometerme que no vas a hacerle nada irreparable a Sirius" –exclamó Nat, apuntando amenazadoramente a Dawn con un dedo.
"Eres una aguafiestas..." –gruñó Dawn. En ese momento llegó Lily.
"Ey..." –se dejó caer en el banquillo y empezó a servirse la comida sin muchos ánimos.
"¿Qué pasa?" –preguntó Nat.
"Nada... Que tenemos las entrevistas con McGonnagall para hablar acerca de nuestros planes después de Hogwarts, y yo todavía no sé que quiero hacer..." –suspiró la pelirroja.
"No eres la única..." –dijo Alex– "Yo no tengo ni idea de lo que le voy a decir a esa mujer."
"Bueno, tenemos tiempo para ir pensando en eso. Las entrevistas no son hasta la semana que viene." –dijo Lily.
O o o ODawn se levanto suspirando, intentando armarse de paciencia: Sirius Black siempre había sido la persona que mas le atacaba los nervios. No podía con su actitud de chulo ni con su ego del tamaño de Hogwarts, pero a pesar de todo sabia que no podía matarle, y no porque no quisiera, sino porque pasaba de perder puntos de gryffindor y tener luego que aguantar a las pijas de sus compañeras de cuarto, llorando por la muerte del "Dios Black". Cogió las cosas y las dejo en la mesa al lado de su compañero de pociones.
"Hola Dawn" -sonrió el merodeador
"¿Quién te dio permiso para que me llames Dawn?" -pregunto la chica- "Que tengamos que trabajar juntos, no significa que puedas tomarte esas confianzas." -Con esas la chica abrió el libro y empezó a buscar los ingredientes para preparar la poción Veritaserum, mientras Sirius la miraba.
"Creo que tendrías que dejar de pasar tiempo con Slytherins, se te esta pegando su actitud" -escupió Sirius.
"Esta es mi actitud Black cuando tengo que aguantar a alguien que tiene mas ego que cerebro" -contestó Dawn sin dejar de mirar el libro- "Le prometí a Nat que no te mataría, no me obligues a romper mi promesa." -Sirius la miro incrédula. Si le hubieran dicho en ese momento que esa chica era una slytherin se lo habría creído.- "No, no soy una slytherin, esa es mi madre, yo tengo algo de conciencia. No tampoco soy así con Remus aunque no es algo de tu incumbencia" -dijo Dawn pasando a otro libro- "Y en vez de mirarme como si me hubieran salido antenas ¡PODRIAS EMPEZAR A TRABAJAR!" -Sirius dio un bote ante el grito inesperado pero cogió otro libro. Diez minutos después, estaba aburrido de buscar los ingredientes sin encontrar nada, abrió otro libro con desgana y por suerte allí, en letras grandes, se podían leer los ingredientes:
"Vale, la espina de pez-león, la bilis de armadillo y el cuerno de bicornio están en el armario de ingredientes del profesor." -comenzó Sirius- "Faltanla Descurainia Sophia y las plumas de Jobberknoll."
"Pues te va a tocar ir a por ellas a Hogsmeade." -suspiró Dawn
"¿Y por que yo?" -pregunto Sirius mosqueándose- "¿Quién te ha dado derecho a darme ordenes?"
"Siempre puedes ir a por las plumas a Sudamérica, me da igual" -contesto Dawn, antes de pararse. No era momento de perder los nervios.– "Mira eres un Merodeador y se que os podéis largar a Hogsmeade cuando queráis".
Sirius sintió como su orgullo se inflaba un poco, pero pregunto sospechando algo- "¿Y como lo sabes?" -Dawn puso los ojos en blanco. A veces sospechaba que las pocas neuronas que tenia Sirius se las había comido su ego.
"Veamos: siempre que hay fiesta, traéis dulces de Honeydukes, sea el día que sea"- señalo Dawn hablándole como si fuera tonto- "Y por otro lado ¿Quizás por que me fui con Remus un día de diario a Hogsmeade?"
"Vale" -asintió Sirius un poco avergonzado- "Pero ¿Por qué no podemos esperar al próximo fin de semana que podamos ir a Hogsmeade?" -Dawn le dio un par de golpes suavemente en la cabeza.
"Lo que sospechaba, completamente hueco." -suspiró con cara de sufrimiento- "En serio ¿Tu como apruebas pociones? Tenemos que empezar ya porque la semana que viene, será luna llena y la Descurainia sophia hay que cocerla ese día. Si no tendremos que esperar un mes y el profe nos cateara." -Sirius se puso serio de repente.
"¿Hay que hacer la poción la noche de luna llena?"
"La primera parte si. Luego tiene que estar a fuego lento 3 días antes de echar las plumas ¿Por?" -preguntó Dawn. Sirius alzo las cejas y miro disimuladamente a donde estaban Remus y Alex. Dawn frunció el ceño. ¿Qué tenia que ver Sirius con que Remus fuera un licántropo? A menos que…- "¿Le acompañáis?" -preguntó con cara de sorpresa. Sabia que los licántropos no atacaban a animales y Nat le había contado que Black era un animago…Tenía que admitir que era ingenioso. Sirius asintió orgulloso, haciendo que Dawn esbozara media sonrisa. Sirius seguía sin gustarle pero había que admitir que eso tenia merito.- "Hacemos una cosa. Tu vas a por los ingredientes y los preparas y yo me encargo de la parte de la poción de la noche de luna llena." -propuso Dawn extendiendo una mano.
"Trato hecho." -sonrió Sirius estrechándola. Un par de mesas más lejos, Nat casi no pudo evitar soltar un suspiro. James alzó la mirada del libro que estaba hojeando para mirarla interrogativamente.
"Parece que Dawn, al menos por hoy, ha desistido de matar a Sirius." –comentó ella con una sonrisa.
"Vaya... Parece que Padfoot lo ha conseguido" –sonrió James.
"¿Padfoot?"
"Bueno... Me refiero a Sirius." –explicó James brevemente, que no tenía intención de empezar a contarle todo lo de sus motes.
"Ah si, parece que ha conseguido que Dawn le tolere mínimamente." –asintió Nat.
"Oh... No me refería a eso." –James amplió su sonrisa.
Nataly frunció el ceño: - "¿Entonces a que?"
"Digo que al final será verdad que tiene tácticas de conquista buenas, porque has pasado de odiarle a adorarle."
"Bueno... A Lily le ha pasado lo mismo contigo..." –dijo ella un tanto sonrojada, intentando cambiar de tema.
"Eso es porque yo también soy un gran conquistador." –sonrió James. Nat se quedó mirando por unos instantes, luego desistió en el comentario que iba a hacer y volvió a fijar su mirada en el libro que tenía delante.- "Vamos a tener que empezar pronto con la poción, porque los malditos crisopos se tienen que cocer durante 21 días... Que por cierto ¿Dónde vamos a dejar un caldero hirviendo 21 días?" –preguntó la chica.
"Ya buscaré algún sitio... "
"En teoría Sharpe nos debería dejar un sitio en las mazmorras. Podríamos pedírselo..." –opinó Nat.
"¿Para que el viejo se regocije diciéndonos que no, que nos busquemos la vida? No gracias. Ya me espabilaré yo para buscar un sitio." -Nat se encogió de hombros y continuó anotando los ingredientes en el pergamino.
Un poco más allá Remus intentó concentrarse por enésima vez en la lectura de ese grueso tratado de pociones, pero no podía. Era superior a él. Odiaba las pociones con toda su alma... Y llevaban allí ya más de dos horas. Pero claro, no se atrevía a decirle a Alex que estaba cansado...
"¿Has encontrado algo?" –preguntó a la Slytherin, para distraerse un poco.
"Pues no... No logro encontrar cual es el maldito antídoto para el Filtro de los Muertos en Vida..." –gruñó ella desesperándose.– "¡Pero no pienso levantarme de aquí hasta que lo encontremos!" -Remus ahogó un suspiro. Si ella no se iba, él tampoco, eso estaba claro. Le rugían las tripas y le estaban entrando unas ganas enormes de comer chocolate, pero claro, al desenvolverlo haría ruido y pronto tendría a una histeria señora Pince plantada justo detrás...- "¿Y tu has tenido más suerte?" – preguntó Alex.
"Emmm... No." –el licántropo intentó fingir que se había estado esforzando mucho buscando. Luego volvió a fijar la vista en el libro y pasó otra página, y luego otra. No leía, sino que se limitaba a fijarse en los dibujitos. Había algunos realmente curiosos... Sus ojos se detuvieron sobre uno que parecía estar sacado de un sueño de hadas. Un príncipe inclinándose para besar a una princesa dormida. Casi sin pensar leyó el pie de dibujo: Un joven mago se cubrió los labios con poción Wiggenweld para besar a una princesa que tenía en su sangre el Filtro de los Muertos. Parece ser el remedio. Casi dio un bote en su silla. ¡Lo había encontrado!- "Lo tengo" –dijo en voz alta. La Slytherin levantó sus ojos claros de las páginas amarillentas del libro para fijarlos en Remus, que simplemente le tendió el libro para que lo leyera ella misma.
"¿Poción Wiggenweld? No la había oído nombrar en mi vida..." –Alex parecía sorprendida– "Pero bueno, al menos ya lo tenemos. Hay que apuntar los ingredientes... Apunta" -Remus cogió rápidamente pergamino y pluma y fue apuntando los ingredientes que le dictaba la chica:- "Luparia, esencia de Belladonna, cerebro de rana, colmillos de serpiente machacados, raíz de mandrágora y jengibre." -Remus no pudo evitar arrugar la nariz al imaginar como debía saber todo aquello...- "Tu encárgate de la mandrágora, el jengibre, y la Belladona, yo buscaré el resto." –dijo Alex, a lo que Remus asintió, sin contradecirla en ningún momento– "Ahora vamos a ver como tenemos que preparar todos estos ingredientes..." -El licántropo soltó un inaudible suspiro. Odiaba las pociones...
En ese momento llegaron Lily y Severus, que dejaron sus cosas encima de una de las mesas de la biblioteca. La pelirroja vio que en la biblioteca estaban todas sus amigas con sus respectivas parejas, haciendo el trabajo de pociones. Miró con añoranza como Nat hablaba con su James acerca de algo que había encontrado en un libro, para luego volverse hacía su propia pareja...
"Y bien... ¿Qué tal el día?" –preguntó Lily, en un intento desesperado por entablar una conversación y relajar un poco la tensión que había entre ellos.
"Mira Evans, esto no es agradable ni para ti ni para mi, así que dejémonos de falsos intereses por la vida privada del otro y vamos a limitarnos a la poción."
"Como quieras..." –Lily se encogió de hombros. Así al menos no tendría que devanarse los sesos buscando un tema de conversación con Snape. Ambos abrieron en silencio unos gruesos libros de pociones avanzadas y se sumieron en una lectura silenciosa.
"Creo que lo he encontrado." –dijo Lily después de un rato, enseñando a Severus una pagina donde arriba del todo se podía leer en letras grandes y doradas: Filtro de los Muertos en Vida.
"Bien" –asintió el Slytherin– "vamos a apuntarlo." -La pelirroja se dispuso a sacar algunos rollos de pergamino de dentro de su mochila, pero en el proceso algunas de sus revistas se le esparcieron por encima de la mesa.
"Oh... Lo siento, a veces parece que en vez de manos tenga pies..." –se disculpó ella a media voz, intentando guardarlas apresuradamente, pero Severus, más rápido que ella, tomó una al azar. Le había llamado la atención la portada, donde podía verse a los protagonistas de Star Wars; los ojos le brillaron. Había ido de expedición un día al mundo muggle, pero no había conseguido encontrar nada acerca de la película. Cuando iba a abrirla y hojearla, Lily se la arrebató– "Si me permites..." –la guardó junto a las demás en su mochila y empezó a copiar en el pergamino los datos de la poción que necesitaban. Un par de horas más tarde decidieron dejarlo hasta otro día.
"Bueno, hemos aprovechado bien el tiempo." -Severus asintió.
"Oye Evans..." –dijo cuando ya se iban a despedir, en el vestíbulo del castillo.
"¿Qué?" –preguntó la pelirroja deteniéndose unos instantes.
"Esas revistas de antes... ¿Me las podrías prestar cuando te las hayas leído?" –el Slytherin lo dijo tan bajito y con la cabeza tan dirigida hacía el suelo que Lily no estuvo segura de haber escuchado bien.
"¿Revistas¿Te refieres a las de Star Wars¿Pero tu para que las quieres?"
"¡Porque me gustó mucho la película y me quedé picado con el final!" –reconoció Severus.
"Oh vaya..." –Lily esbozó una sonrisa antes de empezar a revolver en la mochila. Sacó una de las revistas y se la tendió a Severus– "Toma, esta me la he leído ya. Hay artículos muy buenos. Tu léetela y mañana comentamos." -Cuando Alex vio a Severus entrar en la Torre de Slytherin con la revista en la mano y los ojos brillantes de emoción soltó un suspiro de resignación.
"Ya sabía yo que de juntar a Severus con Lily no podría salir nada bueno..." –murmuró por lo bajo.
O o o OMinerva McGonnagall ahogó un suspiro de resignación cuando vio entrar a Sirius Black en su despacho. Era el primer día de las entrevistas de formación profesional, y como los alumnos iban por orden alfabético a Sirius le había tocado casi en seguida.
"Siéntese señor Black." –dijo la mujer, y mientras el chico tomaba asiento, pidió fuerzas a Merlín para esa entrevista.– "Bien, supongo que ya sabe por lo que está aquí..."
"¡Le juro que ese retrete explotó solo!" –se apresuró a decir el animago– "¡Que yo estuviera allí fue una mera casualidad, por mucho que Filch le haya lavado el cerebro convenciéndola de lo contrario!" -McGonnagall se quitó las gafas, las dejó encima de la mesa y se masajeó el puente de la nariz. Tomó aire un par de veces para no soltar algo inapropiado...
"Señor Black... Sabe que esto es una reunión para hablar de sus planes después de Hogwarts ¿Verdad?"
Sirius se quedó con la boca abierta, mirando sorprendido a su profesora. Era evidente que no lo sabía. Pero intentó improvisar:- "Si claro, por supuesto. Sólo estaba bromeando con usted. Ya sabe... Para romper el hielo."
McGonnagall tuvo que reprimir una carcajada. Ese chico siempre producía el mismo efecto en ella. No sabía nunca si matarle o reírse de sus ocurrencias.:- "En fin ¿Qué planes tiene usted?"
"Pues..." –Sirius pareció meditarlo– "No lo sé, la verdad. No me he parado a pensar nunca en ello..."
McGonnagall suspiró y empezó a rebuscar entre sus papeles:- "Aquí dice que en su entrevista en quinto curso, antes de los TIMO's dijo que quería ser... ¿Un famoso jugador de quidditch?"
"Si bueno... ¿Pero a quien se le ocurre preguntarle a un crío de quince años lo que quiere ser cuando sea mayor. ¡Si todavía no tiene las ideas claras!"
"Y supongo que ahora las tiene usted clarísimas..."
"¿Me deja ver el folleto ese de colorines que tiene ahí encima?" -La profesora se lo tendió. El merodeador lo hojeó por unos instantes antes de declarar: - "Ale, apunte. Me voy a ir a la academia de aurores."
"¡Piensa decidir así su futuro?"
"¿Qué pasa?" –Sirius se encogió de hombros. Él no le encontraba el problema a su decisión. La academia era bonita, en la foto aparecían un par de chicas guapas, y James iba a ir allí también... Era perfecto.
"Nada, nada... ¿Auror dice? Bien..." –McGonnagall lo apuntó en la ficha del merodeador, dispuesta a no alargar más la cosa, y luego procedió a contarle las notas que debía sacar en los EXTASIS y los estudios posteriores que debía cursar...
"Joder ya os vale" –gruñó Sirius un rato después, dejándose caer al lado de James en la sala común– "Podríais haberme dicho que McGonnagall quería verme para las estúpidas entrevistas de formación profesional."
"¿Y privarte el hacer el ridículo? Naah" –rió James.
"Pero, en serio Sirius. Si están los carteles ahí colgados¿Cómo puedes no haberte enterado?" –preguntó Remus.
"¿Te crees acaso que miro los malditos paneles? Si ya os tengo a vosotros para informarme..." -Sirius tuvo que aguantar las burlas de sus amigos durante un rato más...
A Dawn le tocó entrar poco después de Sirius, cuando McGonnagall aún no estaba del todo recuperada después de la entrevista con el merodeador.
"Siéntese señorita Caddel, por favor..." –McGonnagall cogió el folleto de encima de su escritorio y se lo tendió a la chica– "Y puede ir echándole una ojeada a las diferentes opciones que tiene después de Hogwarts."
Dawn se la miró confundida: - "Pero... Si yo ya sé lo que quiero hacer".
La mujer dejó caer el papel de entre sus manos, y miró con ojos emocionados a la Gryffindor: - "¿Lo dice de verdad¡Es la primera en todo lo que llevo de día! Cuénteme, cuénteme..."
"Bueno... Me gustaría ser medimaga." –reconoció Dawn.
"Vaya... y además sigue con la misma idea que en quinto curso... Eso es que realmente tiene vocación." –la profesora sonrió a la Gryffindor con aprecio y agradecimiento por permitirle tener al menos una entrevista fácil.– "Sabe que necesita un mínimo de seis EXTASIS para entrar?" -Dawn se asustó. ¡Seis?- "No se asuste, no es tan complicado como parece." -Intentó animar la profesora.
Pero aún así, cuando un rato más tarde la chica llegó a la Sala Común todavía iba refunfuñando por lo bajo en qué estaría pensando cuando decidió dedicarse a la medicina mágica...
"Seis EXTASIS... ¡Seis! Y tres malditos años de estudios posteriores en la academia para medimagos de San Mungo..." –no había encontrado a nadie más para desahogarse que Remus, pues sus amigas andaban desaparecidas. El licántropo la escuchó sin decir nada, hasta que Dawn se hubo desahogado.
"Pero tu tienes capacidad para esto y mucho más" –animó él– "Además para especializarte en la mayoría de trabajos tienes que estudiar dos o tres años después de Hogwarts... No te preocupes, vas a ser la mejor medimaga de San Mungo. Además si yo termino especializándome en DCAO vamos a estar estudiando realmente cerca." -Dawn sonrió y apoyó la cabeza en el hombro del merodeador, acurrucándose en el sofá, y cerró los ojos. Remus la contempló unos instantes, intentando decidir si era un buen momento para aclarar su situación con ella... Pero prefirió dejarlo para otro día en el que no estuviera tan alterada...
En ese momento entraron en la Sala Común Nat y Sirius, que se habían encontrado en el pasillo. El merodeador se encaminó hacía donde estaba Remus, pero la chica lo agarró de un brazo y lo arrastró un poco más allá.
"¿A dónde te crees que vas?"
"Pues a decirle a Remus que voy a ser auror." –Sirius se encogió de hombros.
"Ya se lo dirás más tarde. ¿No ves que ahora está 'ocupado'?" –le dijo Nataly alzando las cejas intentando que él captara la indirecta.
"¿Ocupado? Pero si está sentado sin hacer nada..." –el animago se rascó la cabeza, confuso.
Nat suspiró:- "A ver Sirius... ¿A ti te gustaría que cuando estuvieras tranquilamente con tu chica viniera alguien a molestar?"
El chico se quedó unos instantes en silencio, y luego pareció comprenderlo:- "Ahh... Era eso." –sonrió para luego añadir con tono sugerente– "Entonces vas a tener que entretenerme tu para que no me aburra."
"Pues veamos..." –Nat le siguió el juego y fingió que se lo pensaba– "No se me ocurre nada me parece... ¿Tú que tal andas de ideas?"
"Ahora mismo se me ocurren un par..."
"Uy¿y quien decía que no tenías cerebro para pensar?"
"Pregúntale a tu amiga Dawn." –Sirius puso los ojos en blanco– "Creo que me tiene manía."
Nat rió y tomando su cara entre las manos le depositó un ligero beso en los labios:- "Pero que mono eres." -Sirius sonrió, rascándose la cabeza. Todavía no sabía lo que había dicho para ganarse la calificación de 'mono', pero decidió aprovechar.
"Oye... Ya que parece que tenemos tendencia a ser interrumpidos... ¿Por qué no subimos a mi habitación? Tendremos tranquilidad para hablar y..." –el animago dejó la frase en el aire y miró a Nat levantando las cejas.
La chica sabía que debía rechazar la propuesta, al menos hasta que no hubiera aclarado las cosas con Jack, pero una fuerza superior a su voluntad fue la que la hizo tomar a Sirius de la mano y arrastrarlo escaleras arriba. Cuando llegaron, se quedó de espaldas a la puerta, cosa que el merodeador aprovechó para besarla mientras intentaba abrir la puerta. Cuando por fin lo consiguió, ambos se fueron directos al suelo, Nat debajo y Sirius encima, aunque no pareció importarles, porque continuaron besándose, y así habrían continuado de no ser porque Sirius se detuvo.
"¿Qué ocurre?" –preguntó ella molesta, incorporándose. Y luego lo pudo ver por ella misma. Allí estaban James y Lily, en una de las camas, despeinados y con la ropa revuelta.– "¡Lily¿Pero tu no tendrías que estar en la entrevista de McGonnagall?"
"¡Mierda¡La entrevista!" –la pelirroja se arregló el pelo un poco, y tras darle un ultimo beso rápido a James salió corriendo.
"Pero que manera de cortar el rollo a la gente." –masculló Sirius levantándose del suelo– "Me voy a dar una ducha." -Nat miró a James desde el suelo, y casi al mismo tiempo los dos se echaron a reír.
"La situación tiene su gracia." –admitió él.
"Lastima que Sirius no pensara igual." –asintió Nat.
"Bueno, ya que parece que nos han dejado plantados podríamos ir tu y yo a agitar un rato la poción."
Nat se rió: - "¿Sabes? Esta frase en otro contexto se puede interpretar muy mal."
James soltó una carcajada: - "Que mente más retorcida la de las chicas... Anda vamos."
Lily, por su parte, llegó apresurada al despacho de McGonnagall.
"¡Lo siento¡Lo siento! Llego tarde." –se disculpó ante la profesora.
"Si, llega usted considerablemente tarde, señorita Evans. Siéntese." -La pelirroja pensó que la había fastidiado. Pocas veces había visto a su profesora con esa cara, sólo cuando los merodeadores habían echo algo realmente gordo...- "Bien." –continuó la mujer– "Tendremos que darnos más prisa de lo previsto a causa de su falta de puntualidad. Dígame ¿Sigue con la idea de especializarse en Encantamientos como comunicó durante su entrevista en quinto curso?"
"Pues... No exactamente." –negó Lily– "La verdad es que me gustaría mucho más ser auror."
"Vaya, tendremos superpoblación de aurores a este paso... Es usted la quinta que me dice que quiere ser auror hoy." –comentó la mujer– "¿Sabe que es muy complicado entrar?"
Cuando un rato más tarde, las chicas estaban en el Gran Comedor cenando, Lily se quejó de la falta de ánimos que le había dado McGonnagall.
"Si, esa mujer es única deprimiendo al personal." –masculló Dawn– "A mi me ha hecho lo mismo."
"Pero es que conmigo seguro que todavía ha sido más borde porque he llegado tarde. Me ha dicho que tal vez no tuviera el suficiente temple para ser auror y no sé cuantas cosas más. Que tenía que estar preparada para no pasar el test psicológico que hacen al entrar en la academia..."
"Yo no sé porque hacen el test psicológico, si total para ser auror no tienes que estar muy bien de la cabeza." –apuntó Alex sonriendo.
"Pues no es que me entren especiales ganas de ir a esa maldita entrevista... Nosotras tenemos la entrevista mañana..." –comentó Nat refiriéndose a ella y a la Slytherin.
"Y espérate a que le diga que no sé lo que quiero hacer con mi vida..." –comentó la Slytherin, pero no parecía preocupada en absoluto.
Por eso, cuando al día siguiente le tocó ir a hablar con McGonnagall fue dispuesta a decirle que no tenía ni idea de lo que quería hacer y que tampoco quería decidirlo todavía. Por eso cuando vio la sonrisa de pura satisfacción con la que le abrió la puerta McGonnagall pensó que eso sería complicado. La mujer la invitó a pasar, pero la joven bruja se quedó de pie en medio de la habitación mirando con sorpresa el hombre que aguardaba en uno de los rincones del despacho, medio oculto por las sombras.
"Siéntese, siéntese, señorita Laasser." –dijo McGonnagal con satisfacción– "Le presento al señor Smith, del Ministerio. Viene aquí buscando nuevos talentos en el arte de las Runas Antiguas y ha decidido entrevistarse con usted por las inmejorables calificaciones de su expediente." -Alex levantó las cejas sorprendidas. ¿Inmejorables calificaciones de Runas Antiguas? Sin duda se equivocaban de alumna. Y eso iba a decir cuando el hombre habló por primera vez.
"Minerva... ¿Nos disculpa? Tengo por costumbre entrevistar personalmente y en privado a mis candidatas." –su voz tenía un timbre grave y modulado.
"Faltaría más." –McGonnagall sonrió una vez más antes de salir del despacho.
Cuando la mujer hubo abandonado el despacho, el hombre se movió de su posición y se sentó tras el escritorio de la profesora, revelando así que era un hombre de treinta y pocos años, de espeso pelo negro, que llevaba recogido en una coleta, tez pálida y ojos azules. Iba vestido de negro y miraba a Alex con mirada penetrante.
"Alexiel Laasser ¿No es así?" -La Slytherin asintió, expectante. Había algo raro en todo aquello.
"Y usted es...?"
El hombre lanzó un hechizo insonorizador a la habitación antes de continuar hablando:- "Alguien que está aquí para averiguar si puedes servirnos." -Alex frunció el ceño. Esa expresión no le había gustado. ¡Ella no servía a nadie!- "Sólo te pido que escuches y luego opines. Soy el representante de los Innombrables, los encargados del Departamento de Misterios del Ministerio de Magia. Somos muy cautos a la hora de incorporar nuevos miembros a nuestras filas, por eso si no te interesa, se te borrará la memoria inmediatamente después de esta entrevista."
"¿Y que hacen los Innombrables exactamente?" –interrogó la chica.
"Eso sólo lo sabrás si pasas nuestras pruebas." –el hombre se quitó sus gafas y limpió los cristales con un pequeño pañuelo.– "Si aceptas probar suerte, tendrás que cumplir una serie de condiciones: Primera, nadie puede saber de esta reunión, todo el mundo va a creer que vas a especializarte en Runas Antiguas, y por supuesto vas a realizar los pertinentes EXTASIs. Después te someterás a un año de aprendizaje y luego mediante una prueba comprobaremos si ese año ha dado sus frutos. De ser así, entrarás a formar parte de los Innombrables. Si por el contrario consideramos que no estás lista, se te desmemorizará y tendrás que ingresar en una academia avanzada de Runas Antiguas tras argumentar que te has tomado un año sabático. ¿Qué opinas?"
Alex no podía estar más sorprendida. Sabía que todo aquello era una completa absurdidad, y que no podía embarcarse en algo de lo que desconocía la mitad de las cosas. Pero había una parte de ella que había empezado a hervir de emoción contenida. La verdad es que no tenía claro lo que quería así que… ¿Por qué no probar?
"¿Puedo pensármelo?" –preguntó.
"Me temo que necesito una respuesta inmediata."
Un rato más tarde, Alex se encontró con sus amigas en el Gran Comedor.
"¿Cómo te ha ido?" –le preguntó Lily de inmediato– "¿McGonnagall no te ha matado por no saber lo que querías hacer?"
"No, porque a última hora me he decidido." –sonrió la Slytherin.
"¿Ah si?" –Nat se sirvió algo para comer– "¿Y que has decidido?"
"Me especializaré en Runas Antiguas." -La cara que se les quedó a las tres Gryffindor era digna de fotografiar...
"¿Ru... Runas?" –balbuceó Dawn– "¿Pero esto no es muy aburri... ejem... muy... simple?"
"No es ni aburrido ni simple." –contestó Alex, que sonreía radiante– "Será genial." -Lily, Dawn y Nat prefirieron guardarse sus comentarios al verla tan entusiasmada con la idea...
Durante ese día, todos los que quedaban tuvieron sus entrevistas con McGonnagall. Remus salió muy contento porque la profesora no había visto el problema en que un licántropo se especializara en DCAO, aunque le había advertido que quizás le costara encontrar trabajo en un futuro.
"Siempre puedes dedicarte a escribir libros con seudónimos." –opinó James encogiéndose de hombros.
"Si, hay varias soluciones si no quieren contratarme." –asintió Remus– "Ahora tengo que preocuparme de mis estudios posteriores y no de esto."
"¿Y a ti que te ha dicho de lo de ser auror, James?" –preguntó Peter.
"Que podía llegar perfectamente al nivel que requerían en la academia. Además parece que Lily va a venir también así que..."
"¿No pretenderéis dejarme a mi de aguantavelas ¿Verdad?" –masculló Sirius.– "¿No tienes suficiente con interrumpirme siempre con Nat? -Los otros tres merodeadores se rieron de la fingida cara de pobre victima que ponía Sirius.
Un poco más allá, en la mesa de los Slytherin, cenaban Alex y Severus. Ella había decidido cenar junto a su chico para así hablar de la entrevista que había tenido esa tarde.
"¿Pero estás seguro de tu decisión?" –interrogó Alex.
"Claro." –asintió él– "Seguiré la tradición familiar de las Pociones. Además es interesante, porque a partir de las Pociones puedes escoger la rama de las Artes Oscuras y... No está tan mal."
"Pero... ¿Sabes las salidas que tiene esto de las Pociones?"
"Pues algo habrá para mi, seguro. Mientras no sea en el Ministerio, puedo trabajar en cualquier sitio."
"Bueno... A Sharpe le quedan pocos años para jubilarse. Siempre podrías ocupar su lugar." –dijo Alex en tono de broma.
"No daría clase a un puñado de mocosos ni aunque me regalaran todo el dinero de Gringotts. Tengo un carácter que no sirve para la docencia." –respondió él. Alex soltó una carcajada imaginándose a Severus dando clases. Era algo totalmente absurdo.
Las cosas estaban un poco más alborotadas en la mesa de Gryffindor. Nat acababa de declarar a sus amigas que pretendía especializarse en Cuidado de Criaturas Mágicas e irse a Rumania a la reserva de dragones.
"Pero Nat... ¡Dragones¡Estás loca!" –exclamó Lily.
"Gracias, lo sabía." –sonrió ella ampliamente.
"¡De verdad! Esto es serio Nat. ¡Puede pasarte cualquier cosa! Una bestia de esas te arranca la cabeza de un solo mordisco ¿Eh?"
"Vaya, muchas gracias por vuestro apoyo." –dijo ella sarcásticamente.– "Pero no vais a hacerme cambiar de opinión." -Dawn y Lily suspiraron.
Y así fue como todos los alumnos de séptimo de Hogwarts decidieron su futuro. Ahora sólo faltaba esperar si sus notas en los EXTASI's les permitían hacerlo realidad.
O o o O
¡Hola a todos! Sip, soy Nar. ¡He vuelto a la vida! Ahora que ya han pasado los examenes de septiembre puedo volver a la normalidad... Responder otra vez reviews y todas esas cosas. Siento el descontrol que hemos llevado últimamente. A partir de ahora ya las cosas vuelven a la normalidad xD
Bueno, solo anunciar una cosa. Habreis notado que ahora en el titulo de los capis hay 'Parte 1' delante de todos. Bueno, eso es simplemente pq voy a dividir el fic en partes. Supongo que es obvio pero... Bueno, lo voy a poner. La primera parte, en la que estamos actualmente, irá hasta que terminen Hogwarts (hasta el capítulo 26 aproximadamente si no he exo mal las cuentas.). La segunda parte será hasta el fatídico día de la muerte de Lily y James, en el que encierran a Sirius en Azkaban etc... y la tercera (aunque todavía no lo tengo muy claro), creo que empezará cuando empieza el tercer libro y hasta... snif... hasta la muerte de Siri... ;;
Así que ya veis... ¡hay fic para tiempo! Seguro que os hartais de mi... :P
Y dicho esto... Solo me queda invitaros a que os paseis por la sección de los reviews... Donde teneis los vuestros contestados :P ¡Hasta la semana que viene!
O o o O
