Capítulo 20.- El cumpleaños de Alex.
James, sentado en el sofá de la Sala Común, ahogó un bostezo y se preguntó por millonésima vez ¿Donde estaba todo el mundo?. Y ya que estaba, también se preguntó que excusa le pondría a Nat esa noche que era luna llena para acompañar a Remus y no quedarse con ella para cocer la Descurainia sophia para la poción. En ese instante se abrió el retrato de la Dama Gorda y entró Sirius, que al verle se le acercó, dejándose caer a su lado en el sofá.
"¿Y ese estado de cansancio a que viene?" –preguntó James mirando a su mejor amigo.
"Prueba tu a recorrer medio Hogsmeade buscando los malditos ingredientes de esta lista." –Sirius sacó un trozo de pergamino arrugado del bolsillo y se lo enseñó. James se ajustó las gafas y le echó un vistazo. Era ingredientes muy raros y difíciles de encontrar.
"Caddel te hace trabajar por primera vez en tu vida ¿eh?" –se burló James.
"¿Dónde están Remus y Peter?" –Sirius intentó cambiar de tema.
"Remus en la biblioteca" –dijo James
"Para variar" –añadió Sirius con una sonrisa.
"Y Peter..."
"¡Mierda!"
"¿Cómo?" –James miró a Sirius seguro de que la poca cordura que tenía se le acababa de esfumar.
"¡Escóndeme!"
"Sirius... ¿Se puede saber que pasa?"
"Si te preguntan por mi, me he tirado al lago y el calamar gigante me ha comido" –dicho esto, Black se fijó en que no había nadie cerca, saltó detrás de uno de los sillones, y al instante siguiente un enorme perro negro salía de detrás de él y se sentaba junto a James. Entonces una chica llegó a su altura: era Dawn.
"¿Has visto a Black?" –preguntó en un tono que podríamos calificar de 'cabreado'.
"Mmmmm... No" –dijo James.
"El muy..." –Dawn hizo una mueca y James se fijó en que se le crispaban los puños. ¿Qué habría hecho Sirius esa vez? En un gesto casi involuntario miró al perro que seguía sentado a su lado.
"¿Algún problema?" –preguntó sin poder evitarlo.
"¡Habíamos quedado para hacer el maldito trabajo¡Y no se ha presentado¡Se suponía que tenía que traer los malditos ingredientes de Hogsmeade¡Me he estado esperando media hora en la biblioteca como una tonta!" -explotó la chica, chillando. De un salto, el perro se escondió debajo de una silla, y James tuvo que hacer grandes esfuerzos para contener la risa. Pero la chica se había percatado del perro.- "¿Es tuyo?" –preguntó, intentando calmarse
"Es mi mejor amigo" –dijo el chico, ajustándose las gafas al tiempo que soltaba una leva carcajada. La chica, evidentemente, no se tomó en el sentido literal la frase, y miró a James como quien mira a un bicho raro.
"En serio Potter... Creo que deberías madurar. Sólo los niños pequeños creen en eso que los perros son los mejores amigos del hombre." –Dawn se alejó unos pasos, pero luego pareció recordar algo y se giró otra vez hacía él– "Si ves a Black dile que venga inmediatamente a buscarme a la biblioteca". -Una vez Dawn se hubo marchado, Sirius recuperó de nuevo su forma.
"Bueno amigo, ya la has oído. Creo que la tienes un pelín cabreada." –dijo James estallando por fin en carcajadas.
"No tiene gracia." –masculló Black, haciendo trabajar su mente a toda máquina para ver como podría salirse de esta.– "¡No puedo acordarme de todo! Es superior a mí. He pensado en lo de los ingredientes de Hogsmeade, pero me olvidé completamente que también habíamos quedado en la biblioteca... Merlín, va a matarme..."
"Por ahí va Nat, pídele ayuda."
En efecto, la chica acababa de entrar en la Sala Común. Sirius se acercó a ella corriendo, al tiempo que gritaba: "¡Socorro¡Socorro!". Cuando el merodeador hubo terminado de contarle lo que había pasado tuvo la sensación que Nat iba a darle una colleja.
"¿No puedes simplemente hacer las cosas fáciles para que tu relación con Dawn sea minimamente normal?" -se exasperó ella– "No siempre voy a estar yo para evitar que te ahogue en el lago..."
"Pero... ¿Me vas a ayudar?" –preguntó él con cara de sufrimiento. Nat suspiró y sonrió. Esa cara la ablandaba hasta los cimientos. ¿Como podía negarse?
Dawn, por el contrario, no pareció contenta con lo que le pedía su amiga.
"¡Pero no le defiendas!"
"No le defiendo, sólo digo que te estás pasando un poco con él. ¡Le estás dando demasiado trabajo y no da abasto! Al pobre se le olvidó que habíais quedado, no lo hizo de mala fe..."
"No le mataré ni nada por el estilo si es eso lo que quieres saber. Pero no me vas a prohibir que le eche la bronca." –Dawn se cruzó de brazos.
Nataly puso los ojos en blanco y suspiró: - "Mientras me lo devuelvas de una pieza, haz lo que quieras..."
"Nat... ¿Tu te oyes cuando hablas? Hablas de Sirius como si fuera tuyo o algo así... ¿Qué piensas hacer con Jack?"
"Pues... Tendré que dejar las cosas claras con él supongo..."
"¿Y si con Sirius no salen bien las cosas?"
"Esto no tiene nada que ver con Sirius. Simplemente no voy a seguir con Jack si ya no siento nada por él." –Nat se encogió de hombros.– "Y creo que iré a buscarlo ahora mismo para hablar con él."
"Bien, yo voy a buscar a Sirius para echarle la bronca. Nos vemos durante la cena."
Dawn se despidió con la mano y se alejó. Nat se quedó en el pasillo unos instantes, sumida en sus propios pensamientos antes de echar a andar hacía el campo de quidditch, calculando que a esa hora Jack estaría entrenando. Y en efecto allí estaba. Cuando vio a la chica, bajó directo al suelo y la saludó con una sonrisa, sonrisa a la que ella no correspondió. Aún así él se acercó para besarla, pero Nat apartó la cara.
"¿Qué ocurre?" –inquirió él.
"Tenemos que hablar..." –suspiró Nat.
"De lo que hay entre tu y Black."
"Tú... ¿Tú lo sabías?" -
"No se tiene que ser un Einstein para ver lo que pasa entre vosotros." –Jack se encogió de hombros.
"¿Y porque no dijiste nada¿Por qué continuaste haciendo como si no pasara nada?" –Nataly levantó las cejas sorprendida. Los chicos no dejarían nunca de sorprenderla.
"No quería creerlo. No me podía creer que hubieras sido lo suficientemente estúpida para dejarte engañar por Black."
"Jack, por favor... No lo hagas más difícil...". -Pareció que él iba a continuar recriminándole cosas, pero una expresión de resignación se instaló en su rostro. Él era Ravenclaw, no iba con su carácter el montar espectáculos... Nataly lo miró unos instantes antes de continuar: - "Me gustaría decirte que esto no tiene nada que ver con Sirius pero... no quiero mentirte."
"Sería una perdida de tiempo que lo hicieras... Aunque a decir verdad me sorprende que hayas sido lo bastante estúpida para caer bajo los encantos de ese casanovas de Black. Sabes que para él no eres más que un juego ¿Verdad?"
Nataly frunció el ceño: - "En todo caso, es mi problema ¿No crees?"
"Desde luego." –Jack bajó la cabeza. Estaba intentando aparentar que no le afectaba demasiado todo aquello, pero disimulaba bastante mal. Nat se mordió el labio inferior. Se sentía mal. Muy mal, de hecho.
"Lo siento..."
"No te disculpes. No puedes forzar sentimientos que no existen."
"¿Seguimos siendo amigos?" –preguntó ella con esperanza.
Jack sonrió: - "Se puede intentar... Aunque no te prometo que pueda conseguirlo... No puedo olvidar mis sentimientos de un día para el otro."
Ella le dio un rápido beso en la mejilla: - "Eres genial Jack, de verdad. Encontrarás a una chica perfecta para ti y los dos seréis muy felices. Y ahora me voy que las chicas me esperan. ¡Ya nos veremos!"
Nat prácticamente huyó de allí y no se detuvo hasta estar relativamente lejos del campo. Se apoyó contra la pared del pasillo y soltó un largo suspiro. Ya estaba hecho. Acababa de dejar a Jack por Sirius... Probablemente acababa de hacer la tontería más grande de su vida. Algunas lágrimas rebeldes escaparon de sus ojos, algo le oprimía el pecho. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano e intentó serenarse antes de ir a reunirse con sus amigas.
O o o ODawn entro en la Sala Común y miro alrededor hasta encontrar a Sirius en una silla del fondo intentando pasar desapercibido.
PLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAF!
"¡Ouch!" -exclamó el animago frotándose la nuca.- "Pero que bruta"
"Eres un llorica tampoco ha sido para tanto" –respondió de forma desdeñosa- "Debería matarte por darme plantón." -Sirius abrió la boca para decir algo, pero Dawn lo cortó.- "Piensa bien lo que vas a decir" -le advirtió la chica- "Prometí a Nat que seguirías de una pieza, pero no en que estado…". -Sirius tragó saliva. Pero que bruta y sádica era… no sabía como la aguantaba Remus.
"Lo siento." -murmuró- "¡Se me olvido¡Es que no puedo estar pendiente de todo!"
"¡Pues cómprate una agenda!" -exclamó Dawn furiosa- "Mira no se tú, pero yo necesito aprobar los EXTASIS con muy buenas notas. ¡Y CATEAR POCIONES NO AYUDA!"
"No volverá a pasar." -prometió el chico
"Más te vale" -contesto su compañera cruzándose de brazos- "Y ahora espero por tu bien que al menos trajeras todos los ingredientes…" -Sirius asintió y abrió la bolsa donde estaba todo. Dawn inspecciono los ingredientes con curiosidad antes de cerrar la bolsa y tirar con fuerza del animago.
"¿Dónde vamos?" -pregunto el chico cuando estaban ya casi fuera de la torre gryffindor
"A la biblioteca a por los pasos de la poción" -explicó Dawn sin dejar de tirar de él- "Tenemos que empezarla cuanto antes si queremos que este lista a tiempo."
"Pero es casi la hora de cenar." -gimió Sirius.
"Haberlo pensado antes de olvidarte que habíamos quedado" -dijo la chica dándole un empujón- "¡Andando, o a este paso nos tocara quedarnos hasta las tantas!"
O o o OAlex se dejó caer junto a las chicas en la mesa de Gryffindor.
"Bueno, por esta vez te daré la razón." –dijo tan solo llegar, mirando a Dawn– "Lupin no es tan malo. Trabaja, da conversación minimamente interesante para ser un tío de Gryffindor y no tiene un ego del tamaño de un estadio de quidditch."
"¿Ves?" –Dawn sonrió con suficiencia– "Te lo dije." -No pudieron continuar hablando porque llegó Nat con cara de haberse tragado un troll. - "¡Nat¿A que viene esa cara de funeral?" –preguntó Dawn.
La chica se debatió unos instantes sobre si debía contárselo o no, sobretodo temía la reacción de Alex. Pero decidió que era mejor que se enteraran por ella que no por los cotilleos de Hogwarts...
"Acabo de terminar con Jack. Definitivamente."
"¡QUE?" –exclamó Lily.
"¡COMO?" –se sorprendió Dawn.
"Voy a matar a Black..." –siseó Alex.
"Lo último que necesito ahora es que me echéis la bronca..." –musitó Nat– "Suficientemente mal me siento ahora yo sola." -Lily le echó una mirada recriminatoria a Alex para que no dijera nada más y luego miró a Nataly, que se dedicaba a remover de forma ausente, la sopa que tenía en el plato.
"Pero Nat... Si tan mal te sientes y tan mal te ha sentado... ¿Por qué lo has hecho?" –preguntó la pelirroja.
"Porque quiero a Sirius."
La declaración provocó un pequeño desastre en la mesa: A Alex se le cayó la copa que sostenía entre las manos y todo su contenido se esparció por encima de los platos, a Dawn, que estaba cortando un trozo de carne, se le resbaló el cuchillo y dicho trozo de carne terminó a un par de metros de distancia, encima de la mesa. Y Lily... Bueno, Lily se había quedado literalmente petrificada. Nataly dejó la cuchara en el plato y se levantó.
"Ahorraros los sermones. Sé que es la mayor estupidez que he hecho en mi vida... No tengo hambre. Me voy arriba."
"Como mañana no estés de mejor humor para mi fiesta voy a tirar a Black desde la Torre de Astronomía." –Alex la apuntó con un dedo amenazador.
"¡En todo caso espera a que terminemos el puñetero trabajo, que paso de catear Pociones por culpa de ese inútil!" –exclamó Dawn.
"Mañana será otro día. Tranquilas, estaré bien." –intentó sonreír Nat. Y dicho esto se fue.
O o o O
Lily, Nat y Dawn estaban en su cuarto haciendo los últimos preparativos. Era el cumpleaños de Alex y habían decidido llevársela de fiesta a Hogsmeade pero aun tenían un problema.
"¿Cómo salimos de aquí sin que nos pillen?" -preguntó Lily
Las tres empezaron a pensar hasta que Dawn se acordó del mapa que había usado Remus. Había prometido no hablar de él, pero lo mismo podía conseguir que se lo prestaran. Tendría que convencer al menos a dos de los merodeadores, pero esto podía ser divertido. Sonriendo, se levanto.
"¿A dónde vas?" -pregunto Lily
"A ver si Remus me deja el trasto que usó para que nos fuéramos a cenar. Tendré que convencerle, pero creo que lo conseguiré" -dijo guiñando un ojo- "Os veo luego"
Salio del cuarto y se puso a buscarle por la torre de gryffindor, pero como era de esperar no estaba por ningún lado, tampoco ninguno de sus amigos estaba a la vista. Solo había visto a Peter en su dormitorio y el chico estaba ocupado dándole besos a una foto de su novia. Dawn creía que después de ver eso iba a quedar traumatizada de por vida.
"A ver donde puñetas esta Remus…" -murmuró- "Quizás esté en la biblioteca." -Allí se encontró al licántropo rodeado de libros y con Alex al lado. Parecía que la Slytherin estaba decidida a acabar la poción cuanto antes.
"Hola Alex¿Puedo robarte un rato a Remus?" -pregunto Dawn inocente.
"¿Para que?" -Dawn se encogió de hombros. No era plan decir para que me ayude con tu fiesta de cumpleaños.
"Para nada en especial… Ya sabes…"
"Vale. Babosadas" -dijo la Slytherin con cara de asco- "Dentro de una hora será todo tuyo." -Dawn asintió, tampoco corría tanta prisa y siempre podía buscar a otro merodeador y preguntar, para que el pobre Remus no se comiera todo el marrón.
"Vale, dentro de una hora vuelvo." -contestó Dawn sonriendo a Remus quien le devolvió la sonrisa.
"¿Y que vas a hacer mientras?" -preguntó la Slytherin.
"Pues creo que me dedicare a mi hobby favorito y me iré a amenazar un rato a Sirius Black" -soltó Dawn como si nada. La cara de Alex se ilumino con una sonrisa mientras Remus ponía los ojos en blanco.
"Pues se te da muy bien como para ser un hobby, podrías dedicarte a ello profesionalmente" -dijo la chica. Dawn se rió
"Es una opción si no me dan los EXTASIS para entrar en la academia de San Mungo. Os veo luego"
Con esas palabras Dawn salio camino del único lugar donde seguro que estaba Sirius Black: Las cocinas. Iba a hacer cosquillas a la pera del retrato cuando este se abrió y la chica se encontró cara a cara con el animago.
"¡Siriussss!" -sonrió Dawn- "Justo con quien quería yo hablar"
El animago miró con cautela a su compañera de casa, mientras una alarma se disparaba en su interior. Aquí pasaba algo raro… Cuando Dawn enlazo su brazo con el suyo y empezó a andar, la cara de Sirius pasó a una de nerviosismo.
"¿Qué quieres Caddel?" -preguntó nervioso.
"Puedes llamarme Dawn al fin y al cabo estamos trabajando juntos" -dijo la chica con dulzura
Ahora Sirius si que estaba muy preocupado y la alarma de su interior empezaba a silbar como un submarino en peligro. Se soltó de la chica intentando dominar el miedo y nerviosismo que empezaba a invadirle, pero viendo la sonrisa de Dawn era evidente que no lo había conseguido del todo.
"Vale. ¿Qué esta pasando aquí?"
"Solo intentaba ser amable" -se encogió de hombros Dawn. Se lo estaba pasando muy bien con esto. Sirius la miro fijamente, sin decir palabra, haciendo que Dawn suspirara. Vale mejor ir al grano o no llegaría a recoger a Remus. La chica se puso seria.- "Necesito que me dejéis el mapa que tenéis de Hogwarts porque nos vamos de fiesta a Hogsmeade para celebrar el cumpleaños de Alex." -Dawn empezó a contar. Uno…dos…
"¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEE!"
Tres.
"Lo que has oído"
"¿Tú estas loca?" -pregunto incrédulo, el animago.
"Por supuesto, pero eso no es nada nuevo" -replicó la chica alzando las cejas- "¿Me lo vais a dejar?"
"¡No!" -exclamó indignado. Dawn suspiró negando con la cabeza.
"Yo no quería, así que conste que no me dejas otra opción…" -Dawn paró un momento para coger aire- "Mira, si no me lo dejas, te prometo que cuando esté terminada la poción te preguntare tus mas oscuros y sucios secretos y haré que Alex los publique en el tablón de anuncios en la sala común de Slytherin." -Sirius trago saliva.
"No te atreverías…" -Dawn alzó las cejas
"¿Quieres comprobarlo?" -le retó. Sirius inclinó la cabeza, vencido. Había sido derrotado. Dawn sonrió y le dio un golpecito en el hombro.- "Lo cuidaré bien y no dejaré que la gente lo sepa." -prometió- "Y bueno ahora te dejo que voy a pedirle a Remus que me lo deje. Creo que si vosotros dos estáis de acuerdo, James no se opondrá mucho."
Con eso Dawn se fue a buscar a Remus a la biblioteca. Un rato después la chica tuvo que admitir que si había sido entretenido convencer a Sirius, convencer a Remus lo era mucho más. No imaginaba ella que el licántropo necesitaba tanto poder de persuasión aunque ahora que lo pensaba, tenía que haberlo imaginado. Era un cabezota.
"Vengaaaa…" -pidió Dawn mordiéndole la oreja al chico que aun seguía dudando- "No saldrá de entre nosotras y una Alex de buen humor puede ser bueno para ti, que trabajas con ella…"
Remus suspiro. Sabía que iba a decir que si, lo sabía, pero eso no quitaba que pensara hacerla sufrir un poco más, las maniobras de persuasión estaban siendo muy interesantes. Dawn pareció notarlo y pasó de la oreja a sus labios
"Buenoo…" -suspiró al final el chico cinco minutos después- "Vale úsalo, pero tened cuidado."
"Gracias¡¡eres el mejor!" -sonrió Dawn antes de darle un beso en la mejilla- "¿Vamos a por él?" -Remus alzó las cejas
"¿Quieres entrar en mi cuarto? Eso necesitara cierto grado de convencimiento." -Dawn rió.
"Pero que morro tienes…" -aun así, volvió a besarle.
O o o O
"¡Venga Lily! Que James no estará ahí para verte¿Quieres darte prisa de una vez?" –apresuró Nat. Ella y Dawn ya hacía diez minutos que estaban listas y a punto para salir, mientras la pelirroja aún andaba correteando por la habitación de un lado para el otro.
"¡Un segundo! Es que no sé donde he metido mis pendientes" –se excusó ella.
"¿Qué pendientes?" –interrogó Dawn.
"¡Mis preferidos¡Los aros grandes de plata!" –exclamó exasperada la pelirroja.
"Lil... Los llevas puestos..." –suspiró Nat– "¿Qué te pasa? Cálmate un poco."
"No puedo evitarlo. Si nos pillan..." –la chica no terminó la frase. Desde luego, el fugarse a Hogsmeade un jueves por la noche, para celebrar el cumpleaños de una de sus mejores amigas no era lo que se hubiera esperado de una Premio Anual.
"No va a pasar nada, tranquilízate." –Dawn se sacó del bolsillo aquel trozo de preciado pergamino– "No he amenazado por nada a los chicos para que nos dejaran esto."
Lily le dirigió una mirada desconfiada antes de mirarse en el espejo para asegurarse que iba bien. Llevaba una minifalda muy corta de color verde oscuro y una blusa de un vivo estampado de colores rojizos, con unas mangas muy anchas. Unas botas altas con plataforma, cubrían sus pies, y se había puesto un colgante muy grande. Lo remataba todo con los aros grandes de plata, que le resaltaban vivamente entre su espesa melena pelirroja, que se había dejado suelta.
Miró a sus amigas: Nat se había puesto un vestido azul, también muy corto, que había complementado con un cinturón muy ancho de color blanco. Llevaba unas botas parecidas a las de Lily y se había puesto una cinta ancha, de color blanco también, a modo de diadema. Dawn, al contrario que sus compañeras de cuarto, había optado por los pantalones tejanos acampanados y algo desgastados, junto con un top negro semitransparente de mangas anchas, debajo del cual se entreveía una camiseta blanca sin mangas. Completaba su imagen con una chaqueta de cuero.
"Listo. Podemos irnos." –anunció Lily.
"¡Por fin!" –exclamó Nat– "Alex ya debe estar subiéndose por las paredes. Sabes que no le gusta esperarse."
Y en efecto, cuando llegaron delante de la estatua de la bruja tuerta del pasillo del tercer piso, la Slytherin ya estaba allí, dando golpes en el suelo con el pie, impaciente. Ella también vestía pantalones negros y zapatos con plataforma. Completaba su conjunto una camisa de mangas muy anchas también negra y un tanto escotada, anudada alrededor de la cintura por unos finos cordeles que le caían por el muslo izquierdo. Asomaba un pequeño colgante de plata que simbolizaba un dragón.
"¡Ya era hora! Creí que los armarios de vuestro cuarto os habían abducido o algo por el estilo." –exclamó ella.
"Eso díselo a Lily, que parece que en vez de venir con nosotras de fiesta tenga una cita con 'su James'." –se burló Dawn.
"Bueno... Tu tampoco eres quien para burlarte de sus citas con 'su James' porque tu haces exactamente lo mismo con 'tu Remus'." –por el tono de Alex, se notaba que le fastidiaba sobremanera ese tema.– "En todo caso... ¿Me podéis decir ahora de una vez como diablos pensáis llegar a Hogsmeade?"
"Oh... Con esto." –Dawn sonrió ampliamente mientras se sacaba el trozo de pergamino del bolsillo y se lo enseñaba a Alex.
"Bien... Un trozo de pergamino. ¿Pero como vamos a llegar a Hogsmeade?" –repitió la Slytherin.
"Con esto. Es un mapa que los chicos hicieron hace tiempo. Con esto se escapan siempre."
"Los... ¿Chicos?" –repitió Alex, muy lentamente.
"Si... ¡Pero en todo caso no estamos en situación de hacerle ascos a algo que nos ayude a fugarnos a Hogsmeade ¿Cierto?" –ayudó Nat.
"Más vale que ese mapa suyo funcione." –suspiró Alex.
"Funciona, no sufras." –Dawn lo sacó de su bolsillo y le dio unos toquecitos con su varita al tiempo que recitaba 'Juro solemnemente que esto es una travesura '. Alex puso los ojos en blanco ante la frase, al tiempo que murmuraba algo que sonó como "Debí haberme imaginado que era alguna chiquillada así..."
Pero lo cierto es que con chiquilladas o sin ellas, consiguieron llegar a Hogsmeade sin mayores complicaciones, y no tardaron en encontrar un pequeño restaurante donde poder cenar tranquilamente. Una vez instaladas en una mesa, las chicas sacaron sus regalos para Alex.
"¡Pero si no teníais que comprarme nada!" –dijo sonriendo encantada.
"Venga mujer, que 18 años no se cumplen cada día." –sonrió Lily acercándole su regalo: un pequeño paquetito envuelto en un papel brillante. Resultó ser un anillo de plata en forma de serpiente.– "Lo vi en una tienda y me pareció perfecto para un Slytherin como tú." –explicó sonriendo.
"¡Es genial! Me encanta." –Alex se lo puso de inmediato. El regalo de Dawn resultó ser algo mayor. Un cuaderno grande de tapas de cuero negras y una bonita pluma a conjunto.
"Para que puedas continuar escribiendo tus cosas y haciendo dibujos. Creo que el que tenías ya se te había terminado ¿no?" -La chica asintió y después de hojearlo lo guardó con cuidado en su bolsa. Procedió a abrir el regalo de Nat. Era una camisa que hacía mucho tiempo que Alex quería.
"Y ya para terminar..." –dijo Nat sonriendo al tiempo que se sacaba un trozo de pergamino del bolsillo y se lo tendía a Alex.
"¡Otra cosa?" –se sorprendió ella– "¡Pero estáis locas!"
"Menuda novedad..." –Dawn puso los ojos en blanco sonriendo. Alex leyó lo que decía el pergamino y se quedó con la boca abierta.
"Esto es... Esto es..." –balbuceó.
"Tienes pagado el tatuaje que quieras en esa tienda que vimos." –terminó Lily la frase por ella.
Alex empezó a abrazar y a besar a las chicas, entusiasmada. Sin duda era el mejor regalo que podían hacerle. Llevaba años queriendo hacerse un tatuaje... ¡Que dilema¡Que difícil sería escoger!
"Y ahora... ¡A cenar!"
O o o O
Lily perdió el equilibro y se sujetó en Dawn, que a su vez se tambaleó y se sujetó en Nat, que por suerte, tenía la pared al lado y se pudo mantener en pie.
"De verdad... Que vergüenza... Ni manteneros en pie." –dijo Alex mirando a sus amigas, comentario no muy apropiado para ser hecho desde el suelo, arrastrando las palabras y acompañado de una carcajada.
"La que fue a hablar." –protestó Nat– "Maja, que has bebido la mitad que nosotras y estás el doble de mal." -Lily y Dawn rieron sin razón aparente.
"Me lo he pasado genial." –sonrió Dawn.
Alex asintió:- "Este mapa ha ido bien y todo... Al final resultará que no son tan inútiles como parecían." –dijo la chica entre risitas.– "A lo mejor hasta os dejo que os quedéis con ellos."
"¡Ja!" –ironizó Nat– "Yo ya he perdido toda esperanza que me dejes estar con Sirius sin que te vea con unos morros que lleguen a Londres."
"Pues mira, al fin de cuentas... Seguro que si te has fijado en él, algo bueno debe tener... A parte de ese culito tan mono."
"¡Ese culo y todo lo demás es mío y solo mío!" –protestó Nat, y en el proceso se tropezó y cayó al suelo. No pudieron seguir hablando porque un ataque de risa les ahogó las palabras.
O o o OLa chica, riéndose sin razón aparente, entró a su sala común; bajó las escaleras y se apoyó contra una de las butacas. Entonces sonó una voz.
"Vaya… creía que ya no volverías"
Alex levantó la vista, y fijó su mirada en el chico que estaba sentado delante del fuego, en una butaca no muy lejana a la que se estaba apoyando, con un libro entre las manos. ¿La había estado esperando? Levantó las cejas por la sorpresa, pero una sonrisa feroz se instaló en sus labios. Se soltó de su apoyo, y se acercó lentamente hacia el chico, dejándose caer sobre su regazo sin miramientos. Rodeó el cuello del joven con sus brazos y se acercó a él.
"Hola guapo" –sonrió- "¿Estabas esperándome?" –preguntó, aunque realmente sin esperar una respuesta- "Pues aquí me tienes, soy toda tuya" –habló mientras rozaba sus labios con los del chico, que parecía estar algo sorprendido ante el comportamiento de la chica.
Severus no pudo controlar sus acciones, y pronto estaba besando a su novia, porque era eso, solo él la estaba besando. Al separarse de ella, Alex dejó caer la cabeza suavemente hacia delante, de forma que quedaba debajo de su mentón: se había dormido. El chico dejó escapar un suspiro de exasperación, antes de sonreír. Pero… ahora tenía un ligero problema: No podía dejarla en la sala común durmiendo, no con la ropa que llevaba puesta en esos momentos; bajó la vista un momento, y se sonrojó, algo que no le pasaba muy a menudo. Tampoco podía subirla a su habitación, porque los chicos no podían entrar en las habitaciones de las chicas… le quedaba una opción. Volvió a sonreír. Movió las manos para poder agarrar a la chica, y con algo de esfuerzo, los levantó a los dos. Ajustó el peso de la joven entre sus brazos para estar más cómodo, y a la vez, evitar que la bolsa con los regalos (aun se veía un poco del papel de colores) se le cayera, entonces empezó a subir las escaleras hacia su habitación. Sus compañeros ya estaban durmiendo, así que no tuvo ningún problema en dejar a Alex en su cama. Se cambió de ropa, y entonces volvió a mirarla: no estaría muy cómoda durmiendo con "eso". Decidió que lo mas sensato sería transfigurarle la ropa… era menos peligroso si se despertaba a medio proceso, le quitó las altas botas negras y metió la joven bajo las sábanas. Era sorprendente la profundidad con la que dormía, no se había despertado en ningún momento. Severus se metió en la cama también, pero recordó algo, cogió la varita, que siempre dejaba al alcance de la mano, y aplicó un hechizo a las cortinas para que no pudieran abrirlas, no quería tener problemas. Entonces si apagó la única fuente de iluminación, y agarrando a la chica para que no cayera, al fin y al cabo la cama era bastante estrecha, se dispuso a dormir.
Mientras, las otras tres chicas habían llegado a la Torre Gryffindor más o menos en el mismo estado. No tardaron en ver a Sirius, que dormitaba en uno de los sillones, cerca de la chimenea donde se consumían los últimos restos de un tronco y las llamas habían sido sustituidas ya por ceniza.
"¡Mira que mono es cuando duerme!" –exclamó Nat antes de abalanzarse sobre el pobre chico, que despertó sobresaltado.
"¡Nat! Que susto..."
"Siriiiiius" –canturreó ella– "¿Qué haces aquí¿No te fiabas que te devolviéramos el mapa entero?"
"Emmm..." –Sirius se quedó sin palabras y con la mente en blanco porque se había percatado del minúsculo vestido que lucia la chica, de lo bien que le quedaba, de lo pegada a él que estaba e intentando decidir si se aprovechaba de ella en su estado o se comportaba como un caballero...
"Nat... A eso se le llama acoso." –rió Dawn– "Deja al pobre chico, que vas demasiado borracha."
"¡La que fue a hablar!" –se quejó Nat– "Tu vas igual o peor que yo."
"¡Pero yo no voy acosando a Remus por los sillones!"
"¡Porque Remus no es tan mono como Sirius y no te lo has encontrado dormidito en la Sala Común, sino hubiéramos visto quien acosa a quien."
"Vamonos Dawn, necesito estirarme en la cama... Creo que me mareo..." –susurro la pelirroja que se había mantenido en silencio, ambas se alejaron unos pasos, tambaleantes. Luego Lily pareció acordarse de algo y se volvió a girar hacia Nat– "Y tú cuidado con lo que haces, que no nos apetece ser tías todavía."
"Bueno pues..." –Nat se volvió hacía Sirius con una sonrisa pícara en los labios, cuando sus amigas hubieron desaparecido por las escaleras que las llevaban a la habitación– "¿Qué hacías aquí Sirius?"
"Te estaba esperando... Quería hablar contigo."
"¿Hablar?" –preguntó Nat incrédula– "Creo que podemos hacer algo más interesante." –y dicho esto se acercó hasta unir sus labios con los del chico. Sirius al principio no reaccionó, encantado por el beso se dejó llevar, pero luego pareció acordarse, le costó hacerlo, pero se separó de ella.
"Nat... Espera por favor... Me he enterado que lo has dejado con Jack... ¿Por qué?"
"Sirius... ¿De verdad crees que estoy en condiciones de mantener una conversación de este tipo?" –la chica se apartó y se sostuvo la cabeza entre las manos. Se empezaba a marear.
"¿Ha sido por mi? Quiero decir... Ya me entiendes. Porque yo... Mira, a mi me gustas mucho, pero no quiero nada serio. No me gustan las relaciones serias. Soy una alma libre y..."
"Mira, acabo de terminar una relación con Jack y lo has entendido todo muy mal si te crees que voy a empezar otra... Quizás si que hayas tenido parte de culpa en todo esto, porque me has hecho dar cuenta que ya no sentía lo mismo por Jack, pero si pretendes que corra hacia tus brazos, estás muy equivocado Black. Y ahora si me disculpas..." –Nataly se levantó tambaleándose y subió en dirección a su habitación, dejando a un Sirius boquiabierto.
El chico no dejaba de pensar en la suerte que había tenido al escoger un momento en el que la chica no estaba lucida del todo para aquella conversación, porque de haber estado totalmente sobria... Miedo le daba imaginar la contestación que hubiera recibido...
O o o O
Ale, aquí teneis un nuevo capítulo. Poco que comentar en este... Sólo que por problemas de salud y por no haceros esperar más para un nuevo capítulo, no he podido responder a los reviews... Si, me ha pillado un resfriado desprevenidamente, y eso sumado al inicio del curso universitario y otras cosas... Ha hecho que mi tiempo se redujera a 0. No me lo tengais en cuenta! Para compensaros os diré que os tengo preparado un capítulo especial. El nº22. Hiperlargo y diferente a lo que estais acostumbrados. Y según la gente privilegiada que lo ha leido, muy gracioso...
Aquí tenéis los comentarios de Sil y Mereth :
Silver: Ah! Cuanta razón tiene Sirius con esta último pensamiento, pero, y lo bien que nos lo hubiéramos pasado! xD. Y bueno! No me lo puedo creer (a decir verdad, en realidad si puedo xD), Alex aceptando a Siri como pareja de Nat! xD, lógicamente, beber demasiado es maaaalo! Vosotrs no tomeis el ejemplo de lo que han hecho las chicas! Que mas? Ya se que el cumpleaños de Alex no se menciona, pero es el 19 de enero, y el de Severus es el 9 de enero. Por cierto! Ya falta poco para terminar con el tema de las pociones! Yujuuuu! Y os juro que hay diversión asegurada! Ale, cuidaros y muchos besos! MUA!.
Mereth : XD Sirius lleva a todas por el camino de la amargura. A este paso Dawn acabara con una ulcera o matándole. Quizas lo segundo porque mira que le gusta tortura al pobre Padfoot (me encantan esas torturas!) y el cumpleaños de Alex? XD vaya 4 y me encantan los regalos! Ale os dejo que no se q mas decir
En fin, esperando vuestras disculpas... ¡Hasta el proximo!
