Capítulo 21.- Cuestión de pociones

"Llegamos tarde ¿lo sabéis verdad?" –refunfuñó Alex.

"¿Y de quien ha sido la culpa?" –dijo Dawn echando una mirada a Nat y a Lily, a las cuales se les habían pegado las sabanas.

"Bueno, bueno, ya nos hemos disculpado." –se defendió la pelirroja.

Era sábado y tocaba salida a Hogsmeade. Las chicas habían quedado a las 10 en el pueblo con alguien y ya llegaban quince minutos tarde. Una vez allí, no tardaron en ver a su acompañante esa mañana: apoyada contra la pared de una de las casas, estaba una joven mirándolas muy mal por haberla hecho esperar. Era una chica de unos 25 años, que vestía una túnica bastante elegante, acorde con su profesión de abogada, pero las mechas lilas que lucía en la cabeza, eran un contraste que parecía fuera de lugar.

"¿O sea que me metéis prisa, me escapo del trabajo expresamente para quedar con vosotras y me tenéis media hora esperando?" –fue lo primero que dijo.

"Culpa de Lily" –dijeron Nat, Dawn y Alex a la vez.

"Además" –continuó la chica, sin hacer caso al comentario– "¿Dónde vais con esas túnicas¿No son muy escotadas¿No os prohíben salir así de Hogwarts?"

"Yo también me alegro de verte hermanita..." –sonrió Alex mirando a su hermana: Rossiel Laasser (Ross para los amigos), siete años mayor que ella, lo que había hecho que nunca coincidieran en Hogwarts. La chica había sido una Ravenclaw, pero de las más alborotadoras que jamás hubo en esa casa. Después de Hogwarts se especializó en Derecho Mágico y ahora era una de las mejores abogadas de las que disponía el Ministerio.

"Feliz cumpleaños, Alex." –dijo por fin sonriendo, haciendo notar que todo lo dicho hasta ahora no había ido en serio.

"Vaya, muchas gracias, creí que ya te habías olvidado a que habías venido." –ironizó la Slytherin.

"Os hubiera dado un mejor recibimiento si os hubierais presentado a la hora." –Ross se encogió de hombros.

"Lo dicho, Lily se tenía que arreglar por si se encontraba con Potter por la calle."

"¿Con Potter?" –Ross alzó las cejas sorprendida– "¿Al final te has dejado engañar por ese crío?" –miró a su hermana pequeña y agregó– "¿Y tu lo has permitido?"

"La situación se me ha escapado de las manos..." –masculló ella como toda respuesta.

"O tal vez estás demasiado ocupada con Sevy" –dijo Lily sarcásticamente.

"¿Cómo¿Un chico¿Sales con un chico?" –Ross alzó las cejas mirando sorprendida a Alex– "¿Por qué no me habías dicho nada?"

"Básicamente porque quería ahorrarme un interrogatorio como el que estoy a punto de sufrir..." –Alex bufó y luego miró a Lily– "¿No te lo podías callar verdad?" -La pelirroja sólo se encogió de hombros al tiempo que sonreía.

"Bueno... En este caso tendréis que enseñarme al susodicho, porque tengo un par de cosillas para decirle." –comentó Ross como si fuera lo más normal del mundo.

"¡Tu hablar con Severus¿¡Estás loca?" –exclamó Alex.

"Pues si, lo estoy, pero no es nada nuevo, viene de familia y tu lo estás tanto como yo." –sonrió la hermana mayor.

Pero en ese momento, alguien abrazó a Lily por detrás. La pelirroja, pillada por sorpresa, dio un bote y se giró para ver quien era. Resultaron ser los merodeadores.

"No nos habéis esperado. Creí que ahora éramos un grupo." –se quejó James con voz de reproche, sin soltar a Lily.

"Es que habíamos quedado con alguien." -murmuró la pelirroja, intentando hacer notar a los chicos que Ross estaba con ellas.

"Me presentaré." –dijo la chica– "Me llamo Rossiel Laasser y soy la hermana de Alex." -Los tres merodeadores se quedaron literalmente de piedra. No sabían que hubiera otra Laasser, y de hacerlo sabido, tampoco hubieran tenido ganas de conocerla.- "¿Sabéis donde está el novio de mi hermana? Tengo algo que decirle." –continuó diciendo con una amabilidad nada propia de ella.

"¿Snivellus? Ahí viene..." –dijo Sirius casi automáticamente, haciendo una inclinación con la cabeza y señalando la calle principal por donde se acercaba el Slytherin, solo.

"Perfecto. Ahora vuelvo."

"¡No¡Ross espera!" –Alex salió tras su hermana, tras la Slytherin fueron las chicas, dispuestas a no perderse nada de eso, y para no ser menos, los merodeadores también siguieron al pequeño grupo, sin acabar de entender que pasaba allí.

Severus vio su camino interrumpido por una chica que le recordó vagamente a alguien. Sin prestarle la más mínima atención, intentó seguir su camino, pasando por el lado de la susodicha.

"Te llamas Severus ¿no? Pues ya puedes empezar a contarme cosas de ti" -El Slytherin se dio la vuelta para quedar frente a frente con Ross, sin acabar de dar crédito a lo que acababa de oír.

"¿Perdón?" –preguntó sin salir de su asombro, aunque ocultándolo perfectamente.

"Me has oído perfectamente." –contestó ella encogiéndose de hombros.

"¿Y porque tendría que molestarme siquiera a dirigirte la palabra?" –él intentó continuar con su camino, pero la respuesta que recibió le hizo quedarse clavado donde estaba.

"Porque resulta que sales con mi hermana pequeña y si no me gusta lo que veo puedo hacerte sufrir..." –dijo la chica en tono intimidante, para luego hacer una pausa y añadir con sonrisa malévola– "Mucho." -En ese momento llegó Alex, y comprendió al instante que ya era demasiado tarde.

"Lo siento..." –murmuró entre dientes mirando a Severus. El chico, como toda respuesta, puso los ojos en blanco y se encaró a Ross. Sabía que no iba a poder librarse de esa.

Los merodeadores, que habían llegado a tiempo de oír la última frase de Ross, empezaban a comprender de donde provenía la mala leche y los instintos psicópatas de Alex. Era cosa de familia...

"¿Qué quieres saber?" –preguntó Severus, pero con un tono tan frío que hubiese intimidado a cualquiera... A cualquiera que no fuera Laasser, claro.

"¿Casa en Hogwarts?"

"Slytherin"

"Que monada, la parejita Slytherin..." –se burló la chica.

"Ross..." –advirtió Alex.

"¿Por qué mi hermana y no cualquier otra?"

"Me gusta ella y me gustan los retos." –las respuestas de Severus eran todas cortas y concretas.

"¿A que quieres dedicarte después de Hogwarts?"

"Seguiré la tradición de mi madre, me dedicaré a las Pociones, y tal vez más adelante me especialice en las Artes Oscuras." -Ross frunció el ceño pero no dijo nada.

"¿Pociones? Esto tiene poco futuro... ¿Con que dinero piensas mantener a Alex una vez salgáis del colegio?"

"¡Ross!" –exclamó Alex.

"Lo siento, no puedo evitarlo." –contestó la abogada, claramente divertida.- ¿Cómo me has dicho que te llamabas de apellido?"

"No te lo he dicho." -Ross esbozó una sonrisa al ver que ese chico no se acobardaba. Le gustaba el carácter que tenia.

"¿Cómo te apellidas, pues?"

"Snape."

"Ummm... No me suena... ¿Vienes de familia muggle?"

"Creo que ya ha sido suficiente." –fue todo lo que dijo Severus, evitando tener que responder preguntas acerca de su procedencia. Con una inclinación de cabeza se marchó.

"¡Estarás contenta!" –exclamó Alex indignada, mirando a su hermana con mala cara.

"Pues si, la verdad es que si. Sabes escoger bien."

Alex soltó un bufido exasperado y empezó a andar calle abajo. Las chicas le siguieron, claramente divertidas. Los merodeadores consideraron sensato no acercarse a las chicas durante aquella visita a Hogsmeade. Dos Laasser juntas no era algo para tomarse a la ligera...

O o o O

El lunes llegó sin más incidentes. Las chicas ya estaban desayunando cuando llegó Alex, que traía una cara de sueño impresionante, pero aún así sonreía ampliamente.

"Buen... os días." –un enorme bostezo interrumpió sus palabras.

"Ui que carilla de felicidad... Que rabia das ya de buena mañana..." –murmuró Nat.

"¿Cómo fue anoche con Sevy?" –preguntó Lily, moviendo las cejas sugestivamente. Se refería a la cena privada e intima de la que la pareja había gozado la noche anterior, para celebrar sus respectivos cumpleaños, que ya habían pasado.

"Dejémoslo en que fue perfecto... ¡Pero no os pienso dar detalles!"

"Vengaaaa no seas aguafiestas." –exclamó Dawn.

"Pero que cotillas os habéis levantado!" –respondió la Slytherin– "Yo me voy con los de mi casa, que al menos me dejan desayunar en silencio." -Cuando Alex se hubo marchado, las chicas se miraron unas con otras.

"Pues si que debió ir bien para que le de vergüenza dar los detalles..." –murmuró Lily.

"Le dará miedo arruinar su reputación de Slytherin dura, con la de cursiladas que debieron decirse..." –opinó Nat.

El resto del día transcurrió tranquilo, aunque los profesores, en vista de los EXTASIS que se acercaban peligrosamente, les ponían más trabajo que de costumbre. Severus, Lily, Remus y Alex habían quedado, pues consideraban que no había otra manera de probar sus pociones que conjuntamente.

"Bien... ¿Quien será el voluntario?" –preguntó Lily, dejando claro que ella pasaba de prestarse voluntaria para nada que requiriera probar pociones. Tres pares de ojos cayeron sobre Remus. El licántropo dio un bote.

"¡Que¿Yo¿Porque yo?" – protestó.

"Así yo de mientras voy a buscar el antídoto, y lo más normal es que los que han preparado la poción te la administren." –Alex se encogió de hombros.

"Yo soy alérgica a gran parte de los ingredientes que se usan para las pociones." –inventó Lily.

"Bien... ¿Y él?" –volvió a preguntar Remus, señalando a Severus.

"Yo soy el que más sabe de pociones aquí, así que sería beneficioso para todos que controlara atentamente todo el proceso..."

Remus refunfuñó algo entre dientes, cogió la copa y se bebió la poción de un trago, consciente que si se lo pensaba demasiado acabaría por no hacerlo. Los otros tres comprobaron asombrados como el merodeador caía redondo al suelo. La poción era fulminante.

"Merlín... Parece muerto..." –murmuró Lily, imaginándose lo que les haría Dawn si viera al chico en ese estado.

"Esa es la idea." –dijo Alex– "En fin, voy por el antídoto, que si alguien lo ve así vete a saber lo que pensarían..."

"¡Te acompaño!" –se ofreció Lily al instante, que no quería ni pensar que pasaría si McGonnagall pasaba por ahí y veía a Remus tirado en el suelo con aspecto de haber pasado a mejor vida.

Severus soltó un gruñido y se quedó donde estaba, murmurando algo acerca de niñeras y hombres-lobo. No había pasado mucho rato cuando vio aparecer a Víctor por el otro extremo del pasillo.

"Genial, absolutamente genial." –Masculló el Slytherin y se apartó un poco, colocándose detrás de una de las columnas intentando pasar desapercibido. Desde fin de año no se habían vuelto a cruzar, y sabía que si lo hacían volverían a pelearse... Y no tenía ganas de tentar su suerte y que Alex se enfadara. Y al parecer, ahí oculto entre las sombras, no llamó la atención del Gryffindor, pero lo que si que la llamó fue Remus, tirado en el suelo.

"¿Remus?" – preguntó alzando las cejas sorprendido acercándose unos pasos más al chico, arrodillándose a su lado; cuando comprobó que no respiraba (o eso le pareció a él), se levantó de un bote y salió corriendo hacía la Torre de Gryffindor.

"¡Eh¡Eh!" –llamó Severus, saliendo de entre las sombras, temiendo el lío que podría organizar ese chico. Pero era demasiado tarde, Víctor ya no le oía. El Slytherin intentó arrastrar a Remus hacía uno de los lados del pasillo, pero desistió en el intento al comprobar que el licántropo pesaba demasiado.- "Tarde o temprano todo ese chocolate que come tenía que hacer su efecto..." –masculló al tiempo que se quedaba allí donde estaba para evitar que vinieran más Gryffindor a meter sus narices.

Víctor, por su parte, se había dado toda la prisa que pudo para ir a avisar a alguien; a alguno de los merodeadores o a alguien, daba igual. Y dio la casualidad que la primera que encontró fue a su hermana.

"¡Dawn¡Deprisa! Ven! Remus no... No sé que le ha pasado. Está tirado en el suelo de uno de los pasillos y... Parece que no respira y..."

"¿Qué diablos estás diciendo?" –preguntó la chica confusa, dejando el libro que leía, sobre la mesa.

"¡Ven!" Victor la estiró de una mano y la obligó a seguirle. La chica iba protestando, pero su hermano parecía poco dispuesto a escucharla o a responder a sus preguntas. Cuando llegaron al pasillo donde estaba Remus, pareció que a ella se le iban a salir los ojos de las orbitas.

"¿Remus?" –preguntó arrodillándose a su lado. Evidentemente no obtuvo respuesta. Se acercó un poco más y se quedó pálida– "No... No respira... ¡Está muerto!" -Este fue el momento en que Severus decidió intervenir, pero antes de que abriera la boca, Dawn le apuntó con un dedo amenazador. -"¡Que le has hecho a Remus¿¡No tuviste suficiente con proclamar su secreto a los cuatro vientos¡Maldito Slytherin¡No tenías ningún derecho a hacer algo así¡Asesino!"

"¡Eh! Un momento..." –intentó hablar Severus, pero esta vez fue Víctor el que se adelantó.

"Cállate Snape, no vas a moverte de aquí hasta que Dawn vuelva con Dumbledore, y luego tendrás que responder por esto." -Dawn ya se iba camino del despacho del director, cuando llegaron Lily y Alex.

"¿Qué ocurre aquí¿Qué son estos gritos?" –preguntó Lily, mirando a Dawn y a Víctor.

"Han sacado conclusiones precipitadas." –fue todo lo que dijo Snape.

"¡Conclusiones precipitadas¡¡Has matado a Remus!" –Dawn estaba al borde de un ataque de nervios.

"Tranquila Dawn, Remus está bien." –dijo Alex tranquilizadoramente.

"¡Como va a estar bien si no respira!"

"Si respira, pero lo hace tan lentamente que no podemos percibirlo." –Explicó la chica de nuevo– "Es la poción que hicieron Severus y Lily. Ahora le administraré el antídoto y ya está."

Y dicho esto la Slytherin se arrodilló, le abrió la boca a Remus y le hizo beber la poción. Casi al instante, la respiración del licántropo se volvió a hacer perceptible y el color volvió a sus mejillas. Se incorporó, parpadeó un par de veces y miró a todos los presentes.

"¿Por qué hay tanta gente aquí?" –preguntó extrañado. Antes de que nadie pudiera responder, Dawn se abalanzó sobre el merodeador.

"¡Remus! Merlín... Creí que... ¡Creí que estabas muerto!" –ahogó un sonoro sollozo.

"Pero... Si sólo era la poción... ¿No te lo dijo Snape?"

"Lo hubiera hecho de no ser porque los Gryffindors sois unos cabezotas que sacáis conclusiones precipitadas y no dejáis hablar a la gente." –gruñó el aludido, cruzándose de brazos.

Alex lo cogió por el brazo y lo obligó a marcharse, ya habían comprobado lo que querían, y ahora era mejor dejar a la parejita sola. Lily y Víctor también se marcharon juntos. Remus y Dawn se quedaron allí solos, mirándose el uno al otro. La chica se secó las lágrimas que habían quedado en sus ojos durante su crítico estado próximo a la perdida del control.

"¿Tanto te importa lo que me pase?" –preguntó Remus con voz suave. Ese momento parecía el adecuado para aclarar de una maldita vez que relación tenían entre ellos.

La pregunta, por eso, no pareció gustar demasiado a Dawn, que frunció el ceño y lo miró con mala cara:- "¿A que viene esa pregunta¡Claro que me importa lo que te pase¿O te crees que me importa un pepino si te mueres o sigues vivo?"

"De echo no tendría porque tenerlo tan claro... En realidad nunca me has aclarado que es lo que tenemos. No sé lo que soy para ti, si vas en serio o si solo soy un rollo pasajero para pasar el rato y mantener a raya tus hormonas."

"¡QUEEEEE?" –el grito de la chica, le hizo comprender que no había encaminado esa conversación hacía un final feliz. Parecía furiosa. Realmente cabreada. Cuando el merodeador ya tenía los ojos cerrados esperando la inminente bofetada que estaba seguro que vendría a continuación, oyó que Dawn continuaba hablando, pero esta vez ya no con furia asesina, sino con una furia helada, si cabe mucho peor que la primera– "Por eso si que debería matarte. ¿Te crees que soy una de esas zorras que se lían con quien sea, sólo por las hormonas? Que poco me conoces Remus."

Cuando la chica empezó a alejarse, Remus tuvo la certeza que la había cagado. Había metido la pata hasta el fondo... Y tenía que arreglarlo. Por eso la siguió y la tomó de un brazo, para hacer que se detuviera. Pero la chica se liberó con un movimiento brusco y antes de darle tiempo a reaccionar, Remus recibió una de las bofetadas más sonoras de toda su vida.

"¡No vuelvas a tocarme o a acercarte a mi si no quieres que te corte las pelotas!" –y con ese último grito, Dawn se fue, dejando a Remus solo, que se apoyó contra la pared, y se dejó caer hasta el suelo. Escondió la cara entre las manos y se quedó allí, pensando porque siempre la fastidiaba con Dawn.

O o o O

En uno de los pasadizos que habían descubierto los merodeadores, estaban James y Nat. El chico dio un vistazo al caldero y asintió con satisfacción.

"Bien, tengo el placer de anunciarte que esto ya está... ¡Terminamos!"

"¡Por fin!" –sonrió ampliamente ella– "Empezaba a estar hasta las narices de la poción multijugos."

"Ahora solo falta comprobar que funciona." –Anunció James al tiempo que llenaba un par de copas con el contenido del caldero.

"¿Y como lo vamos a comprobar?" –preguntó ella inocentemente.

"Vamos a tener que probarla nosotros mismos, claro." –James se encogió de hombros, como si fuera lo más normal del mundo

"¡Ni hablar! Me niego, me niego, me niego!" –exclamó ella negando con la cabeza repetidamente.

"¿Y me puedes decir como vamos a comprobar que la poción funciona si no la probamos nosotros mismos?" –James se cruzó de brazos.

"¡Pues no sé pero la llevas clara si te crees que voy a probar esto¡No quiero morir envenenada!" –se defendió la chica, mirando el contenido de las dos copas que habían llenado con la poción. Era una especie de espesa masa verdusca.

"Estoy completamente convencido de que la poción está bien echa. Y para demostrártelo me la voy a tomar yo primero. Dame un pelo tuyo."

Nat, todavía no muy convencida, se arrancó un pelo y lo echó dentro de la copa que sostenía James. El merodeador hizo lo mismo con uno suyo y después procedió a beberse la mezcla, y en los siguientes segundos, ante los ojos de la chica se produjo el cambio. Era como verse a ella misma en un espejo, pero no exactamente. James se llevó una mano al pelo y se lo revolvió como de costumbre.

"¡No hagas eso animal¿Sabes lo que cuesta desenredarlo luego?"

"Es la costumbre..." –se excusó él. Era raro oír salir la voz de James del cuerpo de la chica.– "Venga, bébete tú la poción ahora, que no puede ser que durante un día haya dos Natalys."

Nat se tapó la nariz y se bebió de un trago el contenido de su copa.

"¡Por Merlín esto está asqueroso!" –exclamó al tiempo que notaba como un cosquilleo le empezaba en la punta de los pies y le iba subiendo por todo el cuerpo. Cuando por fin esa sensación pasó, Nat se miró en dirección a los pies, se horrorizó al verse unas piernas llenas de pelos, que asomaban por debajo de la falda del uniforme.

"Será mejor que vayamos a cambiarnos los uniformes" –rió James al ver la cara que la chica había puesto.

O o o O

No muy lejos de allí, estaban Dawn y Sirius. La chica tenía la intención de terminar con Sirius esa tarde.

"Abre la boca." –le dijo al merodeador al tiempo que sostenía entre sus manos una copa llena de un liquido transparente.

Sirius lo miró con suspicacia: - "No estarás intentando envenenarme ¿verdad?"

"No seas idiota. Es la poción. La tenemos que entregar el viernes y hay que comprobar que esté bien hecha."

"¡Y una mierda! Yo no pienso beberme una poción experimental. Me niego."

"Sirius... De verdad, no tengo toda la tarde." –Dawn intentó mantener la calma.

"¿Pero porque yo y no tú?"

"Simplemente porque he sido yo la que he hecho todo el trabajo, para no hablar del hecho de soportarte. ¡Y ahora abre la boca!"

Sirius dio un salto y casi sin pensarlo abrió la boca. Dawn le depositó tres gotas de la poción encima de la lengua. Él intentó saborear un poco de la poción y luego pareció esperar algún efecto.

"Bueno... ¿Ha funcionado?" –preguntó Sirius.

"Ahora vamos a comprobarlo." –Dawn sonrió con malicia. Dejó la copa en una mesa cercana y se volvió hacía el merodeador una vez más– "Vamos a ver Sirius..." –La chica se sentó, mientras Sirius la miraba nervioso. Las 3 gotas deberían haber hecho ya efecto. Según el libro de pociones lo mejor para saber si funcionaba era preguntar algo sencillo para que el interrogado se confiara.- "¿Qué palabras activan el mapa del merodeador?"

"Juro que esto es una travesura" -contesto Sirius relajándose un poco ante la pregunta.

Bien, esto iba bien…

"¿Por qué consigues cervezas de mantequilla gratis?"

"Porque Rosmerta está loca por mi" -dijo Sirius con un poco de orgullo. Dawn puso cara de sufrimiento. Vale si, era conocido en todo Hogsmeade y Hogwarts que la dueña de Las Tres Escobas tenia cierta debilidad por el gryffindor, pero tampoco hacia falta pavonearse. Pero lo que importaba es que la poción funcionaba. Dawn se froto las manos mentalmente. Ahora podía empezar el espectáculo.

"¿Quién es la persona que te da más miedo?"

"Laaser" -contesto Sirius sin dudarlo.

Dawn sonrió. Uf eso tenía que haberle dolido a su ego. Tenía que acordarse de eso para contárselo a Alex cuando tuviera un mal día. Seguro que le levantaba la moral.

"¿Por qué ella y no los mortifagos o su jefe?"

"Porque ella quiere matarme y es algo personal. A los mortifagos les da igual qué pase conmigo" -Sirius la miró como si fuera evidente, a pesar de la poción.

Pregunto un par de cosas más completamente inofensivas. No servían para hacer chantaje o para dañar el ego del animago, pero Dawn tenia que admitir que conocer dos o tres escondrijos nuevos le vendría muy bien cuando quisiera un poco de tranquilidad. Viendo que el gryffindor estaba relajado y confiado su compañera soltó la pregunta que estaba deseando hacer.

"¿Qué sientes por Nat?" -Sirius se quedo helado y durante algunos segundos Dawn tuvo la sensación de que estaba luchando contra el Veritaserum pero al final la poción gano y el chico volvió a hablar.

"Me gusta. No es como las demás chicas con las que me he liado." -Dawn puso los ojos en blanco. ¿Es que no había una respuesta menos usada? Había que recurrir al tópico de película romántica. Pero tenia que admitir que era cierto. Claro que Nat no era como las demás chicas con las que había estado Sirius. ¡Nat tenía cerebro!

"Gracias al cielo que no es como las típicas chicas con las que te lías. Si no, habría acabado matándola para que no siguiera sufriendo por falta de cerebro" -murmuró Dawn- "¿Sabes que si juegas con ella cuando Lily, Alex y yo acabemos contigo desearas estar muerto?" -dijó Dawn cruzándose de brazos y alzando las cejas

"Si"

La chica escondió una sonrisa. Juraría que había oído una nota de terror en la voz del animago. Mirándole con una expresión sádica que hubiera enorgullecido a Alex, la chica se levanto.

"Bueno creo que eso es todo¿nos vamos?" -dijo con una sonrisa brillante

"¿Y el antídoto?" -Dawn sonrió de forma malvada, lo que hizo que a Sirius se le helara la sangre.

"¿Qué antídoto?" –preguntó con una voz inocente, que no pegaba nada con su expresión- "Si hubieras hecho el trabajo, sabrías que nosotros no teníamos que preparar el antídoto."

"Pero…"

"Bueno si tu no quieres venir, yo me voy que tengo montones de deberes por hacer. Ten cuidado con lo que haces las próximas 3 o 4 horas Sirius" -aconsejó Dawn con una sonrisa dulce- "Lo mismo dices cosas que no quieres que se sepan…"

O o o O

Bueno gente, creo que debo una disculpa por la irregularidad con la que estoy actualizando... Pero es lo que tiene la universidad y que nos hayan avasallado a trabajos y a practicas... ¡Pero que se creen que somos¿¡Maquinas? En fin... Perdón por la tardanza pero mi tiempo libre está reducido a 0... No puedo responder a los reviews (era eso o no actualizar...) y casi no tengo tiempo de escribir capis nuevos... No me lo tengáis en cuenta vale? (Nar con cara de pena infinita).

Os dejo con las coaturas :

Silver: Jur jur jur! Me encanta este final! XD. Por fin han terminado de hacer las pociones… aunque parece que el tema va a dar para otro capítulo, pq con el Veritaserum de Siri y la polipuaj… digo multijugos de Nat y James… Que mas? Ah! La hermana de Alex, Ross… que miedo da verdad? Je, me encanta! xD, y es muy cierto que la locura de los Laasser viene en los genes! XD. Y pobre Sev que ha tenido que sufrir un interrogatorio, aunque bueno, el chico no se ha acobardado en absoluto! Me gusta estooooo! XD. Ale niños, voy a leer el 22 :P. Ah… las ventajas de ser beta y coautora. Nos leemos!

Mereth : XDDDD me encanta Ross! A vosotros no? Ya se ve que las Láser son psicópatas por naturaleza y la que se ha liado con las pociones...Remus es tonto definitivo y creo que Dawn debería haberle matado xDD y Sirius estaba muuuuy gracioso sufriendo con el interrogatorio. A ver que burradas dice ahora...

Y bueno... Sólo me queda decir que espero que dejeis reviews, aunque sea solo para decir : Lo he leido y es tan malo como de costumbre. Anda sed buenos! Si me dejais reviews prometo poner el capi especial que tengo preparado para el 22 muuuuuy pronto. Y tened en cuenta que es un capi de 27 hojas y... pues eso, que es distinto a lo que estáis acostumbrados :P Ale ale! Hasta pronto!