Capítulo 23.- Un San Valentín con mucho azúcar.

Nat abrió un ojo cuando un doloroso rayo de sol le cayó sobre los párpados cerrados. Iba a taparse la cabeza con las mantas, cuando oyó los susurros emocionados de sus compañeras de cuarto. Y no habría prestado atención si sólo hubieran sido los de las pijas, pero también oía a Lily prácticamente dando saltitos sobre su cama.

Se incorporó un poco, más que nada para soltar un par de gruñidos y hacer que todo el mundo se callara, pero se dio en toda la cabeza con un paquete que flotaba encima de su cama. Iba a cogerlo y arrojarlo al otro extremo de la habitación cuando vio que estaba envuelto con un papel blanco con miles de corazoncitos impresos. Entonces se acordó. San Valentín. Claro, como no recordarlo! Lily estaba dando botecitos admirando el regalo que James le había enviado.

Nat fijó su vista en su paquete. ¿De quien podría ser? No esperaba ningún regalo ese año. Para aclarar las dudas lo abrió, rasgando el papel. Frunció el ceño cuando descubrió que era un pequeño perro negro de peluche. En el cuello llevaba una cinta azul de la cual colgaba una notita y una pequeña bolsita con algunos bombones en forma de corazón. Abrió la nota para leerla 'Solo para ti, un perrito negro, para que puedas hacerle mimos, abrazarle, achucharle, besarle y meterlo en tu cama para dormir (o no) por las noches. Feliz San Valentín' Aunque no estaba firmado, cuando terminó de leer, la chica tenía una sonrisa boba, dibujada en los labios. No tenía ninguna duda de quien le había mandado aquello. Casi involuntariamente abrazó el pequeño animal de peluche.

"¿Y bien?" –Nat no supo muy bien como, pero antes de que pudiera darse cuenta, tenía a Lily encima, le había arrebatado la pequeña nota y la leía, sin entender nada, por supuesto.– "¿Qué significa esto?" –acabó por preguntar.

"Vete a saber" –Nataly se encogió de hombros, mintiendo a la perfección, pero aún sonriendo ensoñadoramente.

"Con esa cara seguro que sabes quien te lo manda y no nos lo quieres decir." –Replicó su amiga, apuntándola amenazadoramente con un dedo.

"No lo sé. Es sólo que sube el ego esto de tener un admirador secreto" -Nat salió de la cama con un salto y silbando alegremente se fue a duchar.

"Ella dirá lo que quiera, pero para que esté de ese buen humor de buena mañana tiene que haber una razón de peso, y de las buenas." –Murmuró Lily para si.

"¿Y Dawn?" –preguntó Nat a través de la madera de la puerta del baño.

"Pues no sé. Cuando me he levantado yo, a una hora indecentemente temprana, ya no estaba en su cama..."

"Uy... Eso suena a babosadas de San Valentín con Lupin ¿no?" –rió la chica desde el baño. Lily arqueó una ceja, admirando una vez más el inaudito buen humor matutino de la chica.

En ese mismo instante, Sirius estaba desayunando junto a Peter en el Gran Comedor. Inexplicablemente, tanto James como Remus habían desaparecido. Y Peter no hablaba mientras comía. Por lo que el resultado es que se aburría. Aceptó mecánicamente otra caja de bombones que una avergonzada ravenclaw de sexto le tendía, musitando un casi inaudible gracias, y ni siquiera volviendo la vista para mirarla. Pensaba en ella... ¿Habría recibido su regalo¿Qué pensaría al respecto? Para evitar mirar la puerta del Gran Comedor esperando que ella llegara con tanta insistencia, simplemente cogió el Profeta y se escondió detrás de él para leer.

Ese fue el momento que escogió James para llegar; iba vestido con su uniforme de quidditch, llevaba la escoba en el hombro y traía cara de cabreado. Se quedó plantado delante de Sirius, hasta que él bajó el periódico para ver quien era. Al ver a su mejor amigo, una expresión mezcla de horror y arrepentimiento se le dibujó en el rostro.

"¡Oh mierda¡Lo siento¡Lo siento¡Se me olvidó el maldito entrenamiento!"

"Joder Sirius... ¡Mañana jugamos contra Slytherin y a ti se te olvida el venir a entrenar¿Se puede saber que pretendes?"

"No seas tan duro con él. Está enamorado y es una sensación nueva para él." –Le defendió Peter, entre bocado y bocado.

"¿Enamorado? Lo que está es atontado. Sirius, así no puedes seguir. O pones remedio a esto y retomas el control sobre tu vida o aquí saldremos perdiendo todos." –dijo James cruzándose de brazos.

Sirius iba a contestar algo pero cerró la boca cuando vio que Nat entraba en el Gran Comedor. La chica iba hablando con Lily y no se había dado cuenta de la presencia del animago. Víctor salió a su encuentro, y les tendió a cada una, una pequeña bolsita con bombones.

"Vaya" –sonrió Lily– "Se supone que solo debes regalar algo por San Valentín a una chica."

El chico sonrió:- "Ya, pero al ser soltero y sin compromiso... ¿Por qué no dedicar el San Valentín a nadie en particular y a todas en general?"

"¿Y esa Ravenclaw?" –le susurró Nat, como si fuera un secreto, riéndose por lo bajo cuando al chico se le subieron los colores– "¿Ya le has regalado una bolsita?"

Nat se refería a Kyara Parker, una chica de Ravenclaw con la que muy a menudo se veía a Víctor. Por lo visto compartían clase de Encantamientos y les había tocado trabajar de compañeros, y así se habían conocido.

"Bueno... Para ella tengo otra cosa..." –balbuceó el chico.

"Vaya, entonces no es un San Valentín tan general como quieres aparentar" –Acabó sonriendo ampliamente Nataly.

"Oye ¿Dónde se ha ido la Miss Gruñidos que eres a estas horas de la mañana?" –le recriminó Víctor cruzándose de brazos.

"Ahora resultará que no puedo tener un buen despertar..." –La chica puso los ojos en blanco

Sirius volvió a la realidad al notar la colleja que le acababa de meter James.

"¡Ouch!" –se quejó.

"Sirius... ¿Tu te has visto? Resultas patético vigilándola a todas horas." -El chico no pudo más que suspirar y dejar colisionar su cabeza contra la madera de la mesa.- "A ver Padfoot... Refréscame la memoria. Si estás loco por ella, la quieres ver a todas horas, y no soportas verla con otros chicos... ¿Porque no le dices lo que sientes y formalizáis una bonita relación?" –preguntó James en el mismo tono que si estuviera preguntando de donde viene Papá Noel a sus padres.

"Joder tío, desde que estás con Lily como novios formales, estás insoportable con todas esas cursiladas."

"Si te sirve de consuelo, Lily está igual y también me toca a mi aguantarla. Y espérate a que Dawn vuelva de su San Valentín particular con Remus..." -Sirius levantó la cabeza de la mesa de golpe al oír esa voz tan familiar. Era Nat. Sonrió casi inconscientemente.

"¿Sabes? Tengo una teoría. Si no estamos cuando vuelvan no podrán calentarnos la cabeza con los detalles. ¿Quieres que nos fuguemos a alguna parte y no volvamos hasta que todos estén durmiendo?"

"Vale, así veremos si tu teoría es correcta." –Sonrió ella.

"Bueno, podemos hacer más cosas a parte de comprobar si la teoría es correcta..." –dijo él en tono insinuante.

"Evidentemente." –Ella se levantó.– "¿Nos vemos en el vestíbulo después de clases?" -Sirius asintió rápidamente. Nat ya se marchaba pero se giró para encarar a Sirius una vez más: - "Por cierto, gracias por el regalo."

"Oh¿Ya lo has recibido? Me alegro que te guste." –Dijo él intentando no darle importancia. Cuando ella se fue, Sirius se vio arrastrado literalmente fuera del comedor por James. Ya había oído suficiente. Ahora tocaba entrenar.

"Y esta noche nada de dormir poco. Te quiero en tu mejor forma física mañana en el partido ¿entendido?" –James frunció el ceño mirando a su mejor amigo.

"Tranquilo, soy mayor. Sé lo que me hago."

"Perdona que lo dude..."

"¡Eh! Prongs tío, soy el principal interesado en patearle el culo a Slytherin en el partido de mañana. Sólo que tengo que aclarar la situación con Nat hoy mismo o me voy a volver loco."

James abrió los ojos sorprendido: - "¿Qué quieres decir¿Vas a declararte, Padfoot?"

"Pues si."

"Vaya... esto será interesante." – sonrió James antes de entrar en los vestuarios.

O.O.O

Severus esperaba apoyado 'casualmente' contra una pared, algunos podrían decir que estaba escondido, quizá al acecho de una presa… y su presa, se acercaba con sus amigas. El chico les salió al paso, y sin darles tiempo a decir o hacer nada, cogió a Alex del brazo, casi lanzándola contra la pared; la acorraló y sin pensarlo dos veces, la besó.

Alex primero estaba tan sorprendida, que no se opuso, aunque en ningún caso devolvió el beso, pero cuando recordó lo que estaba pasando, sin miramientos mordió el labio del chico, y le propinó una patada, cosa que hizo que se apartara rápidamente, con sangre en los labios e intentando disimular el daño que le había producido el golpe.

"Esta no es forma de tratar a una chica" –soltó ella, mientras se pasaba los dedos por los labios- "Si esto es un intento para que vuelva contigo, lo tienes claro… tendrás que hacerlo mucho mejor para que te de una oportunidad" –y dicho esto, volvió con las Gryffindor que no se habían dado cuenta de nada.

Severus esperó a que las chicas desaparecieran de su vista para por fin sonreír, como hacía días que no lo había hecho, al fin y al cabo, aun no estaba todo perdido. Se lamió los labios, y una mueca de asco se instaló en su rostro, la sangre tenía un gusto horrible!

Por su parte, Lily y Nat que eran las que iban con Alex, ni se habían dado cuenta de que la Slytherin se había quedado atrás, tan ocupadas como estaban discutiendo acerca de Sirius.

"Ya..." –decía Nat– "Pero a lo que me refiero es que si tu crees que debería tomármelo como una cita o no."

"Pues... Supongo. No sé Nat, tu sabrás en qué tono te lo dijo." –Lily se encogió de hombros.

La chica iba a responder cuando se dio cuenta que Alex no estaba: - "¿Dónde se ha metido Alex?" -Se volvieron a tiempo para ver como la Slytherin ya casi las alcanzaba y aún llegaron a ver a Severus al final del pasillo.

"¿Qué...?"

"Ni una palabra." –respondió ella tajantemente, haciendo que la pregunta muriera en los labios de la pelirroja.

O.O.O

A medida que Hogwarts iba haciéndose pequeño, Nat se aferraba más a Sirius, intentando fingir que era miedo a la altura. Apoyó su mejilla contra su espalda mientras el frío viento de la noche le acariciaba las mejillas y sonrió. Hacía muchísimo que no estaban los dos solos... Sabía que él no quería nada serio, pero ella con eso se conformaba. Sirius detuvo la moto en medio del cielo. Ella, sin pensar en lo que hacía, le abrazó por la cintura y apoyó el mentón en su hombro.

"Esto es genial" –dijo sonriendo– "Muchas gracias por traerme."

"Quería que fueras la primera." –Dijo él.

"¿Soy la primera?" –preguntó ella sorprendida– "Vaya que honor... Pues muchas gracias... de nuevo."

Si, esa era la sorpresa que Sirius le había preparado. Había conseguido que su moto volara y había decidido que Nat tenía que ser la primera en probarla. Habían ido a cenar en Hogsmeade, se lo habían pasado muy bien, pero la noche ya se terminaba... Él, sin decir nada, bajó la moto hasta el pequeño pueblo mágico que estaban sobrevolando.

"¿No volvemos?"

"¿Tienes prisa? Es que quería comentarte una cosilla..."

"¿Prisa? No, la verdad es que no... Pero como Dumbledore siempre nos está hinchando la cabeza que vayamos con cuidado con esto de que corren tiempos extraños..."

"Pero si estás con un futuro auror... No debes temer por nada."

Ella dejó escapar una carcajada y bajó de la moto para estirar un poco las piernas: - "¿Y bien¿Qué querías decirme?"

"Veamos..." –Sirius pensó por donde empezar– "Hasta donde tu sabes, a mi no me gusta el compromiso ¿no?"

Nataly suspiró: - "¿De verdad tenemos que volver a mantener esta conversación Sirius? Creo que...

"¿Quieres dejarme hablar?" –dijo él, arrugando la frente. Nat alzó las cejas interrogativamente pero no dijo nada más.- "Bueno... Decía lo del compromiso, que siempre me ha asustado... Pero me parece que la cosa ha cambiado... No sé si me entiendes. Me siento capaz de intentarlo... De comprometerme con alguien. Pero creo que si no es contigo, no vale la pena hacerlo."

La chica dio un bote.

"Espera, espera. Creo que me he perdido y he entendido una cosa completamente al contrario de lo que querías decirme..."

"¡No he terminado!" –protestó Sirius.– "Lo que te decía... Que tú eres la única con la que me comprometería, porque desde hace tiempo no pienso en ninguna otra, no me apetece salir con las rubias artificiales de antes... Remus y James dicen que estoy enamorado. Yo no te lo sabría asegurar, porque nunca antes lo he estado, pero si sé que pienso en ti a todas horas y que cuando te veo con algún otro chico, me dan ganas de lanzarle una bludger directa a la cabeza... y..." –Sirius hizo una pausa – "Joder, esto en mi cabeza sonaba mucho mejor que dicho en voz alta. Es la peor declaración de mi vida." -El merodeador se calló y miró con esperanza a Nat. Pero la chica, muy al contrario de lo que cabía esperar, estalló en carcajadas. Ante eso, Sirius frunció el ceño.- "Bueno, sé que ha sido patético, pero tampoco hace falta que te rías de mi." –Dijo en tono picado– "Me dices que no quieres nada conmigo y punto."

"Vamos no te enfades." –se apresuró a decir ella– "Sólo es que... La situación en si, tenía su gracia. El gran Sirius Black, el mayor conquistador de Hogwarts, dedicándome la peor declaración que he oído en mi vida. Eso no quiere decir que no me haya dado un bote el corazón, o que no quiera nada contigo." –Nat hizo una pausa, consciente que era su turno para las cursiladas; se lo debía– "Espero que ante esto no te eches a correr, pero te quiero. Por eso corté con Jack, por mucho que quisiera hacerte creer lo contrario. Pero cuando me dijiste que tú no querías nada serio y todo eso... Joder, Sirius, era mi orgullo, no quería que después de esas palabras descubrieras que estaba colada por t...". -No pudo continuar, porque Sirius no había huido, sino todo lo contrario, se había abalanzado a besar a Nat como si no tuviera otra oportunidad para hacerlo en toda su vida.

"¿Sabes una cosa?" –dijo él cuando se separaron unos milímetros para respirar– "Yo también te quiero." -Y volvieron a besarse, olvidándose que debían volver a Hogwarts.

Por otra parte, en el colegio, Dawn había aparecido por fin. Se sentó junto a Lily y Alex. Comprobó con acritud que la Slytherin ni siquiera había levantado la vista de su comida para mirarla. Genial, seguía cabreada... Y ella estaba de demasiado buen humor (y con ganas de presumir un poco de su día, para que negarlo) como para permitir que la situación continuara de esa manera.

"Alex..." –empezó. La chica apenas levantó la cabeza para mirarla brevemente. Genial estaba completamente borde– "Alex escucha, sé que opinas que no debí meterme en tus asuntos... Pero si lo hice fue porque me importas. Y si, seria 'un venazo Gryffindor' como tu los llamas... pero no puedo quedarme sin hacer nada viéndote sufrir, si creo que puedo ayudar"

"¿Desde cuando partirle la cara a mi ex-novio es ayudar?" -Replico la Slytherin levantando una ceja

"Tenia que enseñarle una lección" -replicó Dawn imperturbable- "Nadie se mete con mi familia"

Alex no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa. Dawn parecía una mafiosa hablando así. La había faltado el acento para parecer sacada de la peli de El Padrino.

"Aun así prefiero que te mantengas al margen en próximas ocasiones ¿vale?" –dijo en tono serio- "Puedo cuidarme sola"

"Por supuesto. La próxima vez dejaré que te apañes solita que ya eres lo bastante mayor." –Asintió Dawn, igual de seria, aunque ambas sabían que si se volviera a dar la misma situación, volvería a actuar igual.

"¡Ya era hora que hicierais las paces!" –exclamó Lily sonriendo– "Y ahora nos vas a tener que contar donde has estado durante todo el día."

"Asuntos privados, cotilla." -replico Dawn sonriendo de oreja a oreja

"¿Todo el día desaparecida y encima sin coartada? Que mal me suena esto. Y esa sonrisa no indica nada bueno..." –añadió Alex, mucho más animada ahora– "Creo que nos lo vas a tener que contar todo con pelos y señales."

Y Dawn, sin ningún otro incentivo, les contó todo lo que había sucedido. Todo había empezado la tarde anterior...

Ya había pasado casi una semana desde que se habían peleado y Remus aun no le había contestado. Dawn se había resignado, eso era lo que había, por eso se sorprendió al salir un día del castigo y encontrarse con Remus esperándola.

"¿Vienes?" -dijo el licantropo- "Creo que te debo una respuesta." -Dawn asintió y anduvieron hasta la salida del castillo. Allí Remus sacó un bulto plateado de la túnica, que resulto ser una capa invisible. Dawn la miró estupefacta.- "James me la ha dejado, para que no nos vean fuera"

"Pero ¿Dónde narices vamos?"

"Ya lo veras" -dijo Remus poniendo la capa sobre ambos.

La capa era amplia pero no lo suficiente para meter a dos personas casi adultas, así que tuvieron que apretarse. Remus empezó a pensar que quizás no había sido una buena idea, estaban demasiado cerca y podía notar que Dawn estaba tan tensa como él. Aun así anduvieron hasta el Sauce Boxeador, al que congelo al golpear uno de los nudos de las raíces, con una rama. Tras hacerlo guió a Dawn hasta el pasadizo y hasta lo que había al otro lado.

"¿Dónde estamos?" -preguntó la chica mirando las habitaciones de la vieja casa.

"En la casa de los gritos" -respondió Remus dejando la capa y sentándose en el suelo.

"¿No se supone que esta encantada?" –dijo ella con curiosidad, sentándose en frente de él.

"Aquí es donde me transformo. Yo hago que esta casa este encantada." –la chica asintió, asimilando la información, mientras miraba la vieja casa destartalada con otros ojos.

"Dawn..." -al oír su nombre la chica se giro- "Si te he traído aquí es porque confío en ti, porque quiero confiar en ti y quiero que lo nuestro, sea lo que sea, funcione." -Dawn sonrió al oírle.

"Sé que hay cosas que no me puedes contar y lo entiendo, pero es la confianza lo que necesito que comprendas, que sepas que estoy ahí. Y esto es reciproco, confío en ti, y quiero que esto funcione." -Remus sonrió aliviado.

"Por cierto ¿qué es lo que se supone que tenemos?" -Dawn rió

"Cierto no te contesté a esa pregunta. Depende de ti ¿Quieres salir conmigo Remus?" -El licántropo la miro divertido

"Nunca pensé que una chica me pediría salir, pero si, quiero salir contigo" -Dawn se acerco a él.

"Bien…" -dijo antes de acercarse lentamente queriéndole demostrar lo que sentía. Se besaron lentamente, sin prisa y sin acordarse de que era tarde y quizás deberían volver a la Torre de Gryffindor.

"Gracias Remus" –dijo ella cuando pararon a tomar aire- "Gracias por confiar en mi, en nosotros. Significa mucho para mí". –El chico sonrió, mirándola dulcemente mientras le acariciaba la mejilla.

"No, gracias a ti Dawn, por tu paciencia conmigo, por no mandarme a paseo como me merezco."

"Que puedo decir?" -sonrió la chica- "Estoy enamorada y eso hace que no me apetezca mandarte a paseo. Lo merezcas o no." -Remus rió antes de volver a juntar sus labios. Cuando se dieron cuenta, la noche les había pasado y ya casi era la hora del amanecer. Remus se desperezó y se levantó rápidamente. Dawn le miró extrañada, moviéndose lo mínimo posible.

"Venga vamos."

"¿A dónde?" –preguntó ella con pereza. No quería ir a ninguna parte.

"Confía en mi. Tengo una sorpresa para ti."

Al final la curiosidad venció a la chica e hizo que se levantara y siguiera a Remus, que le agarró posesivamente una mano y la guió de regreso a Hogwarts y luego por todo el castillo hasta la torre de astronomía.

"Creo que es un poco tarde para intentar ver alguna estrella..." –comentó la chica.

"Sin embargo es el momento preciso y perfecto para esto." –Dijo señalando por una de las ventanas.

Dawn miró hacía esa dirección y se quedó muda. Desde ahí se podía apreciar perfectamente el amanecer, que empezaba a despuntar, prometiendo otro día radiante. Los colores rosados, azules, amarillos, anaranjados y blancos se mezclaban perfectamente. Remus abrazó a Dawn desde detrás. Durante unos instantes ninguno de los dos dijo nada, los dos absortos mirando el amanecer. Un rato después Remus se decidió a hablar.

"Feliz San Valentín, Dawn."

Ella se giró para besar a Remus. Ahora lo entendía. Era San Valentín, cosa que no recordaba en absoluto y Remus le había regalado nada más y nada menos que un amanecer! Jamás pensó que alguien pudiera hacer algo tan bonito para ella.

"Te quiero, Remus." –le dijo por milésima vez en las últimas horas.

"Y yo a ti Dawn." –sonrió el licántropo. Después de eso, pasaron el día en Hogsmeade, entre besos, caricias y palabras dulces.

Cuando Dawn terminó de contarles la historia a las chicas (aunque evidentemente había omitido los trozos de la casa de los gritos y todo lo referente a la condición de licántropo de Remus), ambas la miraba con unas sonrisas bobas en el rostro.

"Jo chica¡Que suerte! Quien pillara a estas alturas a un tío así de romántico!" –exclamó Lily.

"Remus es una monada, lo sabía. Por eso dejé que te quedaras con él." –agregó Alex.

Continuaron evaluando a Remus durante un rato, hasta que ya no les quedó nada por comentar.

"Por cierto, y Nat?" –preguntó Dawn dándose cuenta que su amiga no aparecía por ningún lado.

"Tenía una especie de cita con Black." –Alex puso los ojos en blanco.

"Aunque teniendo en cuenta lo tarde que es y que todavía no han vuelto, a lo mejor ha resultado ser una cita de verdad." –Sonrió Lily.

Y la verdad es que si, si que había resultado ser una cita de verdad. De hecho no regresaron al colegio hasta que el sol ya despuntaba. Se dejaron caer en el sofá de la Sala Común, agotadísimos. Habían recorrido medio Londres a pie, habían bailado en algunos pubs, habían reído y sobretodo se habían besado. Ambos tenían los labios enrojecidos. Aún así, Sirius se acercó para besarla una vez más.

"Deberías dormir un poco." –Dijo en un susurro– "James va a matarte, y de paso me matará a mi si no rindes mañana en el partido."

"A la mierda el quidditch, James, y los Slytherins. Si no es contigo en la misma cama no duermo... Y contigo en la misma cama dudo mucho que durmiera... Así que todo se reduce a no dormir y a estar contigo."

"¿Sabes que hablas mucho y muy filosóficamente a estas horas de la mañana?" –rió Nat.

"Oh si, te acostumbrarás." –Contestó él con una amplia sonrisa, después de depositarle un ligero beso en los labios.

"¿Y tu te acostumbrarás a mi mal humor matutino? Porque te aviso, recién despertada incluso puedo morder..."

"¿Y si eso me da morbo que pasa?"

Nat soltó una carcajada: - "No tienes remedio."

"No lo tengo." -Esta vez fue ella la que se acercó a besarlo.

Y así fue como a la mañana siguiente, cuando James y los demás chicos del equipo de quidditch bajaron para un desayuno temprano y para irse a los vestuarios a cambiarse y hablar de jugadas técnicas, encontraron a Sirius y a Nat durmiendo en uno de los sofás, medio abrazados.

"Que bonito es el amor." –ironizó Victor.

"Voy a matar a Padfoot..." –gruñó James.

O.O.O

Al final el partido fue muy equilibrado, por una victoria por los pelos por parte de Slytherin, por culpa de que Sirius, medio dormido, envió una bludger directa al guardián de su propio equipo. James estuvo un día entero sin dirigirle la palabra, pero cuando Sirius le hubo pedido perdón unas diez mil veces, se decidió a perdonarlo. Habían perdido contra Slytherin, pero todavía tenían opciones de ganar la Copa de Quidditch.

"Nunca vuelvas a venir en ese estado a un partido ¿vale?" –repitió James por onceava vez.

"Vale Prongs¡Lo siento! Pero sinceramente, tú de haber sido yo, te habrías ido a dormir?"

"Pues claro que no. Ni él, ni yo, ni nadie se habría ido a dormir. Lo que pasa es que James se toma muy en serio lo del quidditch." –Ayudó Remus. Los chicos se sentaron en el Gran Comedor, dispuestos a desayunar cuando llegó Lily. James la iba a saludar con un beso cuando la pelirroja le detuvo.

"Un segundo James, tengo que hacer algo muy importante antes." –Dijo con decisión mirando a Sirius, que bajo esa penetrante mirada verde se encogió un poco, incomodo. La pelirroja aguantó esa mirada unos instantes antes de decir con una voz peligrosamente dulce– "Bueno Sirius... ¿Sabes que si le haces algo malo a Nat, si la haces llorar ni que sea una vez, no sobrevivirás para volver a repetirlo ¿verdad?" -El merodeador tragó saliva nerviosamente, mientras asentía.- "Buen chico." –dijo Lily en el mismo tono, y luego si que se sentó al lado de James dándole su merecido beso de buenos días.

O.O.O

A Alex no le entusiasmaba esa parte del castillo, demasiado cerca de los leones. Sabía donde estaba la entrada a su torre, por desgracia habían conseguido (aunque paradójicamente no habían sido las chicas) que entrara, pero ella tenía unos principios que seguir! Que era Slytherin! De repente oyó como se le acercaba alguien. Sonrió, que fácil era engañar a un Gryffindor. El chico quedó sorprendido al verla.

"Que haces tu aquí!" –le espetó de malas maneras

"Black" –escupió el nombre, mientras con un rápido movimiento le ponía la punta de la varita sobre el cuello, y lo acorralaba contra la pared, aunque él era mas alto, ella era más intimidatoria- "Cierra tu bocota y escúchame. Porque solo pienso decirlo una vez" –susurró fríamente. El chico tenía miedo. A la chica le gustaba eso- "Tu no me gustas, así que no te sorprenderá saber que he hecho todo lo que he podido para que tu y Nataly no estuvierais juntos" –Sirius no parecía sorprendido en absoluto- "Aun así, no haré nada para separaros, al menos por el momento" –amenazó- "solo consiento esta 'relación' por respeto a ella" –entrecerró los ojos, hasta que solo pudo divisarse una fina línea verde-azulada- "pero como me entere que le has hecho algo, si tan solo la haces llorar una sola vez" –apretó la varita sobre su cuello- "juro que desearas no haber nacido nunca" –susurraba, pero para el chico parecían gritos.- "Porque vendré y te romperé todos y cada uno de tus huesos, y después te arrancaré el corazón, para que sepas lo que es sufrir de verdad" -dejó unos momentos de silencio para que sus palabras penetraran en la dura cabeza del joven- "He sido suficientemente clara?" –Sirius la miró horrorizado, para luego asentir rápidamente. James tenía razón, esa chica era peligrosa, cruel y despiadada. Alex bajó la varita y se apartó unos pasos dándole la espalda- "Ah!" –se giró rápidamente- "Si vuelves a interponerte entre nosotras, si te atreves a desafiarme o si le haces algo a Severus" –siseó- "simplemente te mataré… no con magia, eso sería demasiado fácil… no, te mataré con mis propias manos" –sonrió- "Si no me crees capaz de algo así, provócame" –lo retó.- "Que pases buena tarde, Sirius Black" –dijo mientras se giraba y se alejaba andando, desapareciendo poco después, por uno de los muchos pasillos del castillo.

Sirius se quedó algunos minutos más apoyado contra la pared, pensando que esa Slytherin era más peligrosa que un dragón en celo. No sabía si todas las amenazas eran reales, pero tampoco tenía ganas de descubrirlo. Ando en dirección a la torre Gryffindor, bastantes emociones había tenido ya esa mañana.

Sin embargo, cuando hacía poco rato que estaba en su Sala Común, intentando descansar un rato y olvidar el horrible día que llevaba una voz sonó a sus espaldas:

"Hola Sirius"

¿Qué narices les pasaba a esas chicas¡Si él no había hecho nada!

Sirius gruño y puso cara de sufrimiento mientras miraba alrededor disimuladamente. Conocía esa voz y si el día que llevaba era alguna pista iba a tener otra charla de las de "si haces daño a mi amiga prepárate a sufrir".

"No mires alrededor, no hay nadie" -soltó Dawn– "¡Y hazme el favor de mirarme a la cara cuando te hablo!"

Sirius la miro.

"¿Qué quieres?" –suspiro- "Lily y vuestra amiga, la Slytherin ya me han avisado de que me comporte".

"Bueno te lo recordare una vez mas para que se te grabe bien en esa cabeza tan dura que tienes" -dijo Dawn cruzándose de brazos. Sirius se sintió ofendido, pero sabia que era mejor que cerrara la boca.- "No te voy a amenazar con matarte o algo por el estilo" -empezó Dawn, quien sonrió ligeramente al ver la cara de sorpresa de Sirius– "La violencia no es lo mío. Alex y Lily son las expertas en ese campo."

"¿Entonces?" –preguntó el chico. No sabía si le gustaba por donde iba esto.

"Yo soy un poco más sutil Black" -la sonrisa de Dawn se hizo bastante siniestra y malvada– "Si le rompes el corazón a Nat, me asegurare de que todo Hogwarts se entere de que en realidad eres una tía..." -Sirius se quedo con la boca abierta. ¿Había oído bien!- "Me has oído bien, Black" -dijo riéndose de forma malvada- "Hay formas de trucar fotos y puedo hacer que físicamente parezcas una chica durante unos días... Quien sabe, lo mismo hasta mando las fotos a Corazón de Bruja..."

"¡No te atreverías!"

"Si le haces daño a Nat, me atreveré a eso y a mucho mas... " -dijo Dawn acercándose a el de forma amenazadora– "Cuando acabe contigo tu reputación será historia." -Con esto la chica puso una sonrisa en la cara y se levanto de un salto.- "Así que pórtate bien Sirius" -le dijo dándole un par de palmaditas en la cabeza, antes de subir a su cuarto y dejar al joven completamente desconcertado.

O.O.O

Hoooola a todos! Bueno, tengo el orgullo de anunciaros que he medio resucitado... Pero solo a medias pq esta semana casi me ha vuelto a enviar a la tumba. Pero bueno, al menos os puedo ofrecer un nuevo capítulo! Que direis... coño ya era hora! Pues si, ya era hora xD En fin, espero que el exceso de azúcar de este capi no os produzca ataques de diabetes ni caries varias, pq no pago medicos xD (economia de estudiante, sorryns.) En fin, sin mucho tiempo más... Os dejo con los comentarios de las coautoras (sip, todavía no saco tiempo para los reviews... perdonandmeee! Es esto o no subir capi...)

Silver: Jajajajajajajajaja el final de este capítulo me encanta! XD. Las amenazas a Siri, le dan el toque de humor al exceso de pastelosidad del capítulo, y las mini escenas entre Severus y Alex, tbn ayudan al monotematismo XD. Que mas? Bueno, parece que las parejas que al principio parecían imposibles de formarse, lo han conseguido! (Tenemos que lanzar cohetes? xD). Estoy muy espesa hoy… así que mejor lo dejo aquí! Kiss.

Mereth: XDD Eru que capitulo más dulce! Aunque me encanta el regalo de Dawn Adoro los amaneceres! Pero lo que más me ha gustado es Dawn en plan mafioso y por supuesto las amenazas a Sirius...xD es que es divertidísimos amenazar al novio de 1 amiga y si ese novio es Siri es aun más divertido! Pobrecito xD Bueno os dejo ya! Bye

Y sin más que añadir... Solo pediros que dejeis reviews... Sed buenos vaaa! Que mi sueño es llegar a los 700!

O.O.O