Nota de la autora antes de empezar : Hola a todos! Si.. Ya sé que hace muchísimo que no publico nada… Y de echo esto hacía mucho muuuucho tiempo que lo tenía escrito. Son fragmentos de lo que tenía que ser la segunda parte del fic, cuando los niños son mayores. Como que no veo esperanzas de hacer una segunda parte en condiciones os dejo esto, que vendría a ser una especie de epílogo, básicamente pq me da rabia dejar la historia así de colgada, y al menos sabréis que ha sido de los personajes… Y ahora si que ya me callo y os dejo leer…

O o o O

Era una fría mañana de enero. Había poca gente paseando por las calles cubiertas de nieve; sin embargo un hombre joven con el pelo moreno alborotado y gafas redondas caminaba decidido con las manos en los bolsillos y una bufanda rodeándole el cuello.

Se detuvo delante de una casa de aspecto acogedor y tocó el timbre. No había pasado ni medio minuto cuando un joven moreno abrió la puerta; era atractivo a pesar de su descuidado aspecto.

"¡Prongs!" – exclamó. Ambos se abrazaron como lo habrían echo dos hermanos.

"Padfoot, tío. Estás horrible. ¡Creí que dijiste que lo tenías superado!"

"Exageré un poco para que te quedaras tranquilo."

"Vístete" – ordenó James – "Vamos a ir a desayunar antes de ir al trabajo."

Media hora más tarde estaban sentados en su cafetería favorita. Sirius le guiñó el ojo a la camarera cuando le pidió el desayuno, la chica le sonrió y se alejó contoneando las caderas.

"¿La has visto, James? ¡Que bombón! Tal vez la invite a salir."

"No vas a olvidar a Nat antes saliendo con medio Londres."

"Pero puedo intentarlo" – dijo él.

"¿Por qué no intentas hablar con ella?"

"¿Qué quieres? ¿Tener que asistir a mi funeral? ¡Amenazó con caparme si me acercaba a menos de dos kilómetros de ella!"

"Ambos estáis enamorados hasta las pestañas, seguro que te da otra oportunidad."

"Prongs, tío, desde que estás casado crees que con amor todo se arregla, y las cosas no son así. Nat no me perdonaría ni aunque estuviera muriéndome."

En ese momento la camarera regresó con los desayunos y echó una miradita a Sirius, con la esperanza de recibir otro guiño o tan siquiera una sonrisa, pero esta no llegó. Él estaba mirando fijamente por la ventana, ajeno a todo.

"¿Sabes donde se ha instalado? En casa de sus padres no, porque la habría visto, y esto nos deja a mucho menos de dos kilómetros" – preguntó el moreno intentando fingirse indiferente.

"Se ha ido con Alex."

"¿¡Está bajo el mismo techo que Snape?" – Sirius dio un bote en su silla.

"No, Alex rompió con él hará más o menos un mes" – explicó James. Sus palabras parecieron tranquilizar un poco a Black

"Y ahora, ¿me dirás a que has venido realmente?"

James sonrió. Hubiese sido del todo inútil asegurarle que simplemente estaba ahí para desayunar tranquilamente con su mejor amigo; Sirius le conocía demasiado bien.

"Necesito un favor, Padfoot."

"Dispara."

"Bueno verás, el caso es que Lily y yo no... no tenemos demasiado tiempo para nosotros desde que ha nacido Harry, y nos gustaría irnos a pasar unos días fuera... Los dos solos. ¿Crees que podrías quedarte con Harry unos días?"

"Por supuesto" – dijo Sirius con convicción – "Es un asco vivir solo, y me hará compañía."

"¿Estás seguro? No es fácil cuidar de un bebé."

"Claro que estoy seguro. Me quedaré con Harry. ¿Soy o no soy su padrino? Tu vete tranquilo con Lily a recuperar vuestra vida sexual perdida."

James soltó una carcajada : -" Gracias amigo, te debo una."

Sirius hizo un gesto con la mano para indicar que no tenía importancia. Pensó que podría ser una buena idea; una oportunidad de oro para profundizar la relación con su ahijado.

Pero dos días más tarde, con un bebé de medio año que llevaba llorando hora y media en su cuna, ya no le parecía tan buena idea...

"Vamos Harry tío" – dijo con cierto tono desesperado con el bebé en brazos – "¿Qué pretendes? ¿Acabar con tu padrino? ¡Los vecinos van a odiarme si no dejas de llorar! Y teniendo en cuenta que son los padres de mi exnovia a la que pretendo recuperar algún día, eso es aún peor. Así que.. vamos, ¡deja de llorar! ¡Hazlo por tu tío Sirius!"

Pero Harry estaba poco dispuesto a colaborar.

"Vamos a ver... Tienes hambre ¿a que si?" – Sirius se sacó una piruleta de caramelo y se la tendió a Harry, al parecer sin caer en la cuenta que tal vez no era lo mejor para un bebé de seis meses – "Mira lo que tío Sirius tiene para tiiii."

El bebé fijó sus enormes ojos verdes en el dulce... para luego darle un manotazo y seguir llorando.

"No puedes hacerme esto colega..." – parecía que en cualquier momento el animago empezaría él también a llorar – "¿Te aburres? Si quieres podemos ir a ver un rato la tele..."

"Buaaaaaaaaaaaaa" – contestó el pequeño como toda respuesta.

"¿Por qué no pudiste salir con el carácter de tu padre? ¿Tenía que ser con el de tu madre verdad?" – suspiró él, resignado. – "Bueno a ver, ¡que no cunda el pánico! Lily tiene que haberme dejado algo de comer para ti."

Primero que nada, dejó a Harry en el sofá, y lo rodeó con cuidado por cojines, que el niño se divertía en tirar al suelo conforme su padrino los colocaba a su alrededor.

"Este crío agotaría hasta al mismísimo Merlín..." – comentó Sirius – "Quieto ahí campeón, no tardo nada."

Corrió hacia donde yacía la bolsa que Lily le había proporcionado. Dentro, en efecto, había algunos tarros de lo que parecía comida. Cogió uno al azar : Ternera con zanahorias, leyó. No sonaba del todo mal. Lo abrió y metió un dedo para probarlo.

"Puaaaaaj! ¡Por dios! ¿Cómo pueden darte esto para comer colega? Que asco. No me extraña que llores. ¡Reivindícate! Yo también lo haría."

Harry miraba con curiosidad a su padrino; le parecía un personaje tan peculiar y extraño... No se parecía en nada a su padre, y aun menos a su madre.

"Tranquilo, Harry, tío Sirius va a darte algo bueno para comer" – dijo dirigiéndose a la nevera. Estaba seguro que tenía un poco de puré de calabaza que le había sobrado de la noche anterior. Regresó con un plato lleno y previamente calentado. – "Ya verás lo que es la buena comida."

Acercó una cucharada a la boca del bebé, pero este no abrió la boca. Sirius se decidió por otra táctica que había visto en las películas :

"El buscador esquiva la bludger que casi le da! Admirables reflejos!" – empezó a hacer movimientos con la cuchara.

Harry abrió los ojos maravillado, no entendía nada, pero los sonidos y movimientos que hacía su padrino eran de los más entretenidos.

Sirius al parecer olvidó que se trataba de una cuchara y no de una escoba voladora...

"Oh esa estuvo cerca! Oh bien! Los Puddlemer United anotaron otros 10 puntos! Y oh qué veo? La snitch!"

Harry aplaudió emocionado, pero eso no sirvió para que abriera la boca.

"Tío, eres imposible. Pero al menos has dejado de llorar. ¿Te gusta verme hacer el payaso?"

Harry parpadeó, y como si hubiera entendido las palabras de su padrino, volvió a estallar a llorar.

"Oh... Vamos, vamos!" – Sirius corrió a apoderarse de algunos de los peluches que le habían dejado, se colocó detrás del sofá y empezó a representar una improvisada obra de marionetas - : "Un día un hipopótamo gris iba caminando por lo alto de una colina, cuando de pronto se encontró con la cabeza de un apuesto muchacho llamado Sirius Black. Al hipopótamo le entraron tantos celos que se lanzó a morder su maravilloso pelo.

Increíblemente cuando el hipopótamo de peluche empezó a atacar la cabeza de Sirius, Harry dejó de llorar. Pero cuando el merodeador se quedó sin ideas de cómo continuar la historia, el pequeño no tardó en protestar de nuevo.

Sirius lo cogió en brazos para consolarlo, y fue entonces cuando olió algo raro.

"Oh... No me digas que..." – miró con terror el pañal de Harry. – "Creo que si."

Lo dejó encima de la mesa con resignación y fue a por todos los demás utensilios que Lily le había dejado. Allí había talco, toallitas húmedas, pañales nuevos... El animago lo miró todo con extrañeza.

"¿Cómo se supone que debo hacer esto?" – se rascó la cabeza al tiempo que miraba alternativamente a Harry y a las cosas que tenía al lado... Decidió que lo primero era quitarle el pañal sucio al pequeño. Se acercó para hacerlo pero el mal olor le hizo retroceder – "Uf colega, que mal huele esto..."

Decidió alejarse unos pasos y hacerlo de otra forma más practica : - "Accio pañal!"

Con lo que no contó fue que el hechizo mandó el pañal directo a sus manos, con su contenido visiblemente expuesto.

"Por dios que asco!" – exclamó, arrojando el pañal a un lado sin mirar, con tan mala suerte que acabó encima del sofá. – "Alguien está haciendo vudú conmigo... Y seguro que sé quien es" – murmuró para si, imaginándose a Nat clavando agujas a un muñequito con su aspecto.

Pensando que luego recogería el pañal, siguió con el aseo del pequeño : Con una toallita húmeda limpió Harry y luego cogió un pañal. Empezó a darle vueltas sin saber exactamente como ponerlo.

"¿Y esto como diablos irá puesto? ¿Por qué no les pondrán instrucciones a los pañales?"

Harry le miraba con curiosidad, pensando que su padrino era una persona de lo más divertida.

Sirius, por su parte, descubrió al mirar por la ventana, algo muy interesante. Dejó el pañal de cualquier manera encima de la mesa y se acercó corriendo a la ventana para asegurarse. Si, en efecto, allí estaba Nat saliendo de la casa de sus padres.

"Harry, vas a ayudar a tu padrino a recuperar a Nat" – le guiñó un ojo al bebé, que le miraba desde la mesa con curiosidad.

Esperó a que sus "suegros" cerraran la puerta antes de salir él, poniendo cara de desesperación (que dadas las circunstancias no le costó demasiado fingir).

"¡Nat!" – la llamó.

Ella no se detuvo, solo dijo con indiferencia : - "Vete a la mierda, Sirius."

"¡Oye escucha! No quiero molestarte pero... ¡Tengo un problema enorme!"

"Si vas más salido que el pico de un pato no es problema mío. Búscate a alguna que te ayude, que eso se te da muy bien."

Genial, seguía cabreada, pensó Sirius.

"¡Tengo a Harry en casa! James y Lily me lo han dejado, pero llora sin parar, no sé cambiarle el pañal y encima Lily me ha dejado una cosa horrible para darle de comer! Solo se calla cuando hago el idiota y..." – exclamó desesperado.

Al menos eso hizo detener a Nataly en el sendero. Miró a Sirius.

"No será otro de tus trucos ¿verdad?"

"Entra y compruébalo si no me crees" – el animago se encogió de hombros. Al ver que la chica no parecía del todo convencida agregó – "¡Por lo que más quieras, necesito ayuda!"

Al final ella cedió, murmurando en que estaría pensando Lily para dejarle su hijo a un "imbecil sin un gramo de cerebro".

Hubiese seguido refunfuñando entre dientes de no ser por el espectáculo que vio al entrar : el pañal sucio encima del sofá, Harry encima de la mesa llorando, un plato de puré de calabaza con su contenido medio derramado.

Soltando un bufido, Nat cogió un pañal limpio y se dispuso a cambiar a Harry.

"Limpia el sofá al menos" – le indicó a Sirius con tono malhumorado.

Una vez tuvo a Harry listo, la mujer lo cogió en brazos y empezó a decirle cosas con voz suave. El pequeño se calló al instante.

"¡Eh! ¡No hay derecho!" – se quejó Sirius – "¿Cómo has conseguido que se callara en menos de dos minutos?"

"Es cuestión de sensibilidad, y tu tienes menos que una piedra" – dijo ella tranquilamente.

"Ya bueno, pues a ver si consigues darle de comer listilla" – contestó Sirius en tono picado, cruzándose de brazos.

"Veamos" – Nat le tendió el bebé a Sirius, que patosamente lo cogió en brazos. Después ella se acercó a la bolsa que Lily había dejado. Sacó el tarro de ternera con zanahorias que un rato antes el merodeador había cogido.

"¡No lo hagas!" – exclamó Sirius, como si la chica estuviera a punto de hacer algo horrible, por lo que recibió una mirada extrañada por parte de ella. Black se explicó – "Esto es lo más horrible que jamás en la vida he probado, y créeme, he llegado a comer cosas cocinadas por James..."

Nataly sabía que reírse era lo peor que podía hacer en esas circunstancias, pero no pudo evitar soltar una carcajada. La escena le resultaba terriblemente cómica : Sirius que no sabía por donde coger al pequeño Harry... ¡y encima había probado su comida! Casi sin quererlo se estaba riendo de lo lindo, olvidando por unos instantes lo mucho que se suponía odiaba a ese chico.

Sirius también esbozó una media sonrisa. Aún no sabía lo que había dicho que supuestamente hiciera tanta gracia.

Ella calentó la comida con un hechizo, fue a por una cuchara, y se la tendió a Harry, que aún estaba entre los brazos de su padrino. Éste se quedó literalmente con la boca abierta cuando su ahijado se comió lo que Nat le tendía sin oponer la más mínima resistencia.

"Este crío es un suicida" – fue lo que dijo él.

"¿Te crees realmente que venderían comida para bebés que les resultara desagradable de comer?"

Sirius se quedó callado, pensando en lo estúpido que podía llegar a ser. Nat, en un acto casi involuntario, se acercó y le revolvió el pelo, con una sonrisa.

"Creo que nunca cambiarás" – dijo.

Se arrepintió al instante de lo que había echo. Era una muy mala idea haber entrado en esa casa, y mucho más haber bajado la guardia y casi ceder ante los encantos de ese maldito Black. Dejó lo que quedaba de comida encima de la mesa y, decidida, cogió su bolso.

"Bien Sirius, creo que tus dudas ya están resueltas. Yo me voy" – dijo precipitadamente, encaminándose hacia la puerta.

"¡Eh, Nat! Espera un momento por favor."

Ella se detuvo y lo miró fijamente.

"Mmmm..." – Sirius pensaba a toda velocidad una excusa para decir – "¿Y porque no te quedas?" – hizo una pausa para luego aclarar rápidamente – "A ayudarme digo. Quiero decir... No sé darle de comer, no sé hacer que pare de llorar, no sé cambiarle el pañal... Y tampoco sé vivir sin ti."

"Sirius... Por favor..." – bufó ella

"De verdad Nat... Te quiero. Te quiero más de lo que pensaba y no sé que hacer sin ti. Si no vuelves yo... Yo no sé lo que voy a hacer."

Nataly se mordió el labio inferior intentando resistirse. Se imaginó la bronca por parte de Alex que le caería si le perdonaba...

"Haberlo pensado antes." – dijo con voz segura; mucho más segura de lo que realmente se sentía.

"Por favor Nat... ¡Fue algo sin importancia! Te lo conté porque no quería que hubiese secretos entre nosotros... ¡No para perderte!"

"Lo siento pero... no puedo hacer como si no hubiera pasado nada."

"No me hagas esto... No me dejes. Te juro que no volverá a pasar. ¡Te lo prometo!"

Ella sabía que debía marcharse... Que si Sirius continuaba diciéndole esas cosas, cedería como una tonta ante él. En ese preciso instante ya sentía como algo le oprimía el pecho y las ganas de besar a Sirius se le hacían casi irresistibles. Aún mal afeitado y con ojeras le parecía guapísimo.

"No me debes querer tanto como dices si te faltó tiempo para besarte con.. 'esa'" – dijo con desprecio, intentando hacerse la dura.

"Te quiero incluso más de lo que yo mismo creo... Te quiero hasta tal punto que no puedo imaginarme el estar sin ti... Quiero envejecer a tu lado, formar una familia contigo..." – Sirius hizo una pausa y luego añadió – "Y perdóname las cursiladas."

"Sirius..." – ella no sabía que decir. Después de esa declaración ¿quién era la guapa que seguía resistiéndose?

"¿Tu me quieres?"

"Pues claro que te quiero." – ella se encogió de hombros, hablando antes de que pudiera arrepentirse de lo que iba a decir – "Si no te quisiera, me importaría tres pepinos con quien te morreas o con quien te acuestas ¿no crees?"

"Entonces, si me quieres, perdóname. Olvidemos esto Nat, y empecemos de cero..."

Ella sonrió como toda respuesta. Se daba por vencida. La verdad es que esas dos semanas lejos de Sirius habían sido un completo infierno... Y cuando él se inclinó a besarla creyó que nunca sería más feliz...

O o o O

Otra nota de la autora : Si… Vuelvo a ser yo xD Es que tras leerme esto antes de publicarlo he creído oportuno hacer una pequeña aclaración… Sirius y Nat estaban cabreados.. Bueno, más concretamente ella estaba cabreada por un desliz que tuvo Sirius con alguna chica que ahora mismo no os sabría ubicar, lo que si es seguro es que Sirius estaba bebido, y fue la chica quien lo buscó, y evidentemente, las hormonas de Sirius, son las hormonas de Sirius xD Y ahora os dejo para que podáis continuar leyendo. Aunque os advierto que lo que viene a continuación ya no es nada agradable….

O o o O

Alex acababa de darse un baño, y se sentó en el largo sofá, delante de la chimenea, solo con el batín y la ropa de noche, un simple camisón negro de tirantes, que no le llegaba a la rodilla. Contempló el crepitante fuego con la mirada ausente, en realidad no necesitaba el calor que desprendía, la casa estaba a la temperatura ideal, pero le reconfortaba el sonido y la visión. Prendió algunas velas para poder ver algo mejor en esa habitación.

Siempre había sentido cosas que el resto no, y sabía que no iba a sobrevivir a esa noche. En realidad la muerte no le daba miedo, simplemente cerraría los ojos y no los volvería a abrir, se iría, sin hacer ruido, sin que nadie lo supiera, sin que a nadie le importara. Descansó la cabeza encima del apoyabrazos del sofá y descansó un poco la vista. Cuando volvió a abrir los ojos, algunos momentos después, no se sorprendió al ver a una alta presencia a un lado de la chimenea.

"Hola Severus" – susurró.

El hombre no contestó, simplemente siguió así, contemplándola detrás de la ropa y la mascara de mortífago que llevaba. Alex se levantó sin prisas, y sin hacer ruido siquiera. Se le acercó, levantó la mano para quitarle la horrible mascara blanca, y por fin pudo ver esos negrísimos ojos, que una vez le habían "pertenecido". Sin pensar lo abrazó, aunque habían terminado, concretamente, ella había terminado con su relación, pero aun lo quería y no dudaba que él sentía algo parecido, aunque nunca se lo había dicho con esas palabras.

"Has venido a matarme" –dijo suavemente la chica – "no me importa" – aunque el hombre no se movía, nunca había sido muy propenso a demostrar sus emociones, sentía la calidez de su cuerpo

"No puedo hacerlo" – dijo en un susurro, mientras apretaba los brazos alrededor de Alex y le besaba el pelo

"Sev… si no lo haces, nos matará a los dos" –obviamente se refería al Señor Tenebroso, que había ido ganando poder en poco tiempo – "y no quiero que te pase nada"

"Me da igual… moriré contigo" – suspiró – "yo… yo te… quiero" – confesó las palabras por primera vez en su vida – "no me importa lo que me haga… no permitiré que te pase nada"

"Yo también te quiero, y por eso prefiero que termines tu con mi vida, antes que lo haga ese bastardo" – levantó el rostro y capturó los labios del hombre en un último beso

Entonces Alex se separó del hombre al que amaba con todo su corazón, y se distanció hasta estar a un par de metros de él. No dejaba de mirarlo a los ojos, esos misteriosos ojos negros, que escondían un torrente de emociones si sabías leerlas, y en esos momentos estaba totalmente desbordado.

"Hazlo" – susurró, pero Severus no se movió – "HAZLO!" – le gritó, seguía sin moverse. La chica volvió a acercarse para coger la mano en la que tenía la varita fuertemente agarrada, y la levantó hasta que estuvo encima de su pecho, sobre su corazón – "Acaba con lo que has venido a hacer Snape" –siseó sin dejar de mirarlo a los ojos

"Hay otra manera…"

"No! No la hay!"

"Alexiel, por favor…" - el hombre nunca suplicaba

"Severus" – su voz era de advertencia, si no lo hacía, tendría que forzarlo- "Mátame"

"NUNCA!" – se separó de la joven en un movimiento rápido

Alexiel rompió un bonito jarrón, el que le había regalado Lily cuando se había ido de casa, y se acercó uno de los afilados trozos, a la fina piel del pecho.

"Sev… si no lo haces tu" – consiguió que el hombre se girara y abriera los ojos con espanto – "lo haré yo" – sentía el frío cristal atravesarle la piel, pero no importaba, se lo clavó con mas fuerza, y un débil reguero de sangre, manchó la blanca piel de la chica. El corte, pero, aun no era demasiado profundo.

"No!" –se acercó y le detuvo la mano, agarrando el trozo de cristal, y cortándose en el proceso

"Acaba conmigo sin que sufra… o lo haré yo cortándome el corazón, y sufriendo una horrible muerte… tu decides"

Alex empezaba a sentir la bilis en el cuello, las lágrimas amenazaban con asomarse rápidamente, pero no podía llorar, por él, porque si lo hacía, empeoraría las cosas. Vio como el hombre levantaba la mano de la varita…

"Sabes que siempre serás la única a la que verdaderamente amaré siempre, verdad?"

"Lo se Sev" – sonrió, y ya no pudo evitar derramar un par de lágrimas – "yo también te he querido y querré siempre"

"No quiero hacerlo…" - empezó a temblar

"Pero tienes que hacerlo" – se acercó, hasta que pudo tocar el rostro del hombre una última vez – "cuida del pequeño Harry, por favor" – se separó un paso, tragó saliva, y con todo el valor que le quedaba, levantó el rostro y miró con intensidad a Severus, lo único que quería era morir con la cabeza alta y mirando a su verdaderamente único hombre- "Adiós mi amor"

Y Severus lo hizo, y se odió siempre jamás por ello, aunque se prometió no olvidarse de ella, y siempre la llevó en su corazón muerto.

O o o O

Nota : XDD Si, ya sé que soy pesada, pero creo que esto es algo traumatico y tb necesita algunas explicaciones. Pq Voldemort mandó a Sevy a matar a Alex? Bueno, Voldy se entera que Alex es una innombrable y la quiere entre sus filas. Ella se niega y Voldemort envía a Sevy para que la mate, pq a su manera de ver 'Si no está conmigo, está contra mi'. Y cuando le pide que cuide de Harry, es porque Lily y James hicieron de ella su madrina. Y también comentar que todo el trozo de la muerte de Alex no lo he escrito yo, sino Silver, que como ya sabéis es coautora de todo esto.

Y ahora si, que sin nada más que añadir, que siga el espectáculo xD

O o o O

Nataly rebuscaba como loca en su bolso, pero no había maneras que la maldita llave que Alex le había dejado apareciese.

"Creo que me la he dejado en tu casa." – masculló al final con una mueca. – "Tendremos que tocar el timbre."

Alargó la mano para alcanzar el pequeño cuadrito de plástico blanco que estaba pegado a la pared, cuando Sirius la detuvo.

"¿Y si lo dejamos para mañana? Ahora ya es muy tarde..." – argumentó el animago.

"Alex no estará dormida, y cuanto antes le digamos que volvemos a estar juntos, mejor." – y tocó el timbre. Esperaron pero no obtuvieron respuesta.

"No está, vamonos." – dijo Sirius casi automáticamente.

Nataly soltó una carcajada.

"Debe estar en la ducha o en cualquier otro sitio. Siempre está en casa a esta hora. Mira, voy a aparecerme dentro en un momento, le explicaré lo que hay, dejaré que me eche la bronca por falta de carácter y todas esas cosas, cogeré mis cosas y nos iremos. Tu quédate aquí, mejor no entres porque conociéndola es capaz de tirarte algún jarrón por la cabeza o algo."

Y dicho esto y sin esperar respuesta, Nat se desapareció. Tras el chasquido, Sirius sonrió. Se alegraba de haberla recuperado. Alzó la vista al cielo, ya oscuro y con estrellas, aún sonriendo, pero la sonrisa se le congeló en los labios. Allí sobre el tejado de la casa, con su brillo verdoso característico flotaba la marca tenebrosa.

Sin pensárselo dos veces, y con un simple hechizo, derrumbó la puerta.

"¡¡Nat!" – llamó tan fuerte como pudo, apuntando con la varita a todas partes. En el recibidor no había nada. Corriendo, pasó al comedor. Casi soltó un suspiro cuando vio a su chica allí, sola. Pero entonces se dio cuenta que estaba extremadamente pálida y se tapaba la boca con ambas manos, mirando fijamente en dirección al suelo.

Sirius se acercó unos pasos, para ver que ocurría. Y entonces lo vio. Allí en el suelo, vestido con un simple camisón negro, estaba el cuerpo sin vida de Alex.

Resistió sus instintos de auror, que le decían que debía acercarse al cuerpo para examinarlo y descubrir con que clase de hechizo le habían provocado la muerte, y se acercó a Nat, que estaba demasiado chocada para llorar y seguía en una especie de trance mudo.

"Nat... ¿Estás bien?"

Ella le dirigió una mirada inexpresiva. Sirius supo entonces que no lo había escuchado, y que probablemente tampoco le veía. Se maldijo mil veces por haberla dejado entrar sola y no haberse fijado antes en la marca tenebrosa. La tomó de un brazo y la condujo hasta uno de los sillones, donde la obligó a sentarse.

"Espera aquí." – le dijo al tiempo que le acariciaba el pelo, aún sin la seguridad que ella le hubiese oído.

Se acercó de nuevo al cuerpo. Allí había algo que no encajaba. Lo más probable es que la muerte hubiese sido causada por un Avada Kedavra... ¿Pero entonces porque tenía los ojos cerrados? La única explicación que se le ocurría era que su asesino se los había cerrado... Pero eso no tenía el más mínimo sentido... ¿Un gesto de respeto? ¿De deferencia? ¿De arrepentimiento tal vez? No, los mortífagos nunca se arrepentían de sus crímenes...

Había algo más todavía... ¿Por qué no tenía esa expresión de puro terror que tenían todas las victimas de la Imperdonable? De no ser por la falta de respiración y pulso, se hubiera podido decir que Alex estaba durmiendo.

Una última cosa le llamó la atención... Una fina herida a la altura del pecho... Como un corte hecho con algo afilado. ¿Qué sentido tenía aquello? ¿Para que usar un objeto para hacerle ese ligerísimo corte arriesgándose a que la chica tuviera oportunidad de escaparse o de defenderse de algún modo? Si ya habían decidido usar la Imperdonable con ella... ¿Para que herirla?

Con cuidado, le alzó una de las manos y vio que también tenía ahí un corte, un poco más profundo que el del pecho... Como si hubiera agarrado con fuerza un trozo de cristal o algo por el estilo... Y en efecto, encontró lo que parecía ser un fragmento de algún jarrón de porcelana, no muy lejos de allí, manchado de sangre... por dos sitios! Era como si... ¡Era como si ella misma lo hubiera empuñado para cortarse en el pecho!

Sirius arrugó la frente y se pasó una mano por el pelo, confuso. Esa muerte no tenía la más mínima coherencia.

Un sollozo interrumpió sus pensamientos. Se giró para descubrir que Nat, en su sillón, había empezado a llorar. Le temblaban los hombros, presa de un incontrolable llanto. Por su mente, inevitablemente, pasaban multitud de recuerdos de toda una vida juntas. Había tantos donde escoger... Se encogió en el sillón y respiró hondo. Esa olor tan familiar, tan propia de Alex le llegó, demasiado claramente para pertenecer a alguien que ya no iba a volver, a alguien que ya sólo viviría en el recuerdo... Cerrando los ojos incluso podía oír su voz resonando en las paredes.

Casi no notó como Sirius la abrazaba fuertemente, intentando confortarla. Apoyó la cabeza contra el hombro de su novio y lloró.

"He encontrado esto." – habló Sirius después de un rato – "Creo que la escribió ella para vosotras."

Nat miró con los ojos empañados en lágrimas el pergamino que le tendía Sirius. Si, era la letra de Alex. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano para intentar ver mejor y empezar a leer :

Hola chicas,

Cuando leáis esto, yo ya no estaré con vosotras. Si, sabía que iba a morir esta noche, ya sabéis que siempre he notado cosas que el resto no. Pero no malgastaré mis últimas palabras hablando de mi. Quiero hablar de vosotras...

Creo que nunca os lo he expresado con palabras y tan directamente, pero gracias por vuestra amistad de todos estos años. Gracias por desafiar las malas lenguas que decían que unas Gryffindor no tendrían que juntarse con una Slytherin como yo. Gracias por aguantar mi mal carácter, mis broncas respecto a los chicos (por cierto, todos tiene su lado bueno, si, incluso Black, no os los dejéis escapar por nada del mundo.), gracias por vuestros consejos acerca de Severus, y gracias sobre todo, por todos los buenos momentos que hemos pasado Os prometo que siempre los llevaré en mi recuerde, vaya donde vaya y pase lo que pase. .

No cambiéis nunca, a pesar de todo lo que puede pasar y pasará a partir de ahora. No lloréis por mi, pues esto era inevitable. Seguid adelante con fuerza.

Dawn, no pierdas nunca esa felicidad tan propia de ti, y sobretodo cuida de Remus. Es como un niño y te necesita. Y tu le necesitas a él.

Nat... Cuando vuelvas con Black (porque estoy seguro que pronto lo harás.), dale una colleja de mi parte... Pero no lo dejes escapar. Si, aunque no me creas, acepto que estés con él. Siento si es demasiado tarde. Y recuerda sobretodo que las cosas no son siempre lo que parecen...

Lily... Aprovecha al máximo los momentos con tu familia. Pasa todo el tiempo que puedas con James y el pequeño Harry. Porque nunca se sabe que va a pasar mañana... Aprovecha el tiempo que tienes como si todo se fuera a terminar.

Creo que no me queda nada más por decir. Simplemente gracias por todo este tiempo que hemos pasado juntas.

Aprovechad la vida por mi y por todos aquellos que morirán en esta guerra. Y recordad que siempre os llevaré en mi corazón, pase lo que pase.

Hasta siempre,

Alex

O o o O

Nota de la autora para acabar : Bueno… Para acabar esta entrega xD Pq si, tengo más escenas. Aunque las que me quedan ya son a partir de la muerte de Lily y James, y por tanto tampoco son nada agradables, pero weno, si quereis y os portáis bien con los reviews, tal vez os las ponga :P Pues si, es un chantaje xD

Por cierto, ya que estamos en tema merodeadores y tal… Por si os interesa, tengo un fic a medias con una amiga que va del tema. Se llama "Manual de supervivencia para el mago adolescente." Y por si teneis un ratillo y quereis leerlo, lo encontrareis en la sección de mis favoritos de mi profile. Os prometo que no os arrepentiréis, pq es genial! xD

En fin… Nada más por ahora, solo que dejad revis vale? Que si sois buenos os pondré lo que queda muy prontito.

Buenas nocheees!

O o o O