Coruscant, en algún lugar del Templo Jedi
Ya habían pasado horas desde que Luke, Ben, Jaina y Allana habían llegado a Coruscant. Los cuatros Jedi estaban en una habitación pequeña, con una mesa ovalada donde estaban sentados.
— En conclusión— decía Luke juntado las yemas de sus dedos— Los karganos y la Estrella Negra están en algún tipo de trato turbio. Debemos andarnos con cuidado, más si poseen ese tipo de energía al que llaman Balavantam
— A mi me sigue sonando a marca de sopa empaquetada— dijo Ben, ya con su cabellera pelirroja, Allana esbozó una sonrisa.
— ¿Deberíamos informar al resto del Consejo Jedi?— dijo Jaina con los brazos cruzados sobre la mesa.
— Los informaré mientras tanto tú Jaina, infórmalo a Jag. Debería mandar al menos un grupo de contingente de soldados en planetas vulnerables. — Exclamó Luke— También irán algunos Jedi, como apoyo a la gente indefensa. Que la Fuerza los acompañe— terminó de decir el Gran Maestro, levantándose todos de sus sitios.

Tattoine, Mos Eisley, Cantina de Chalmun
La música de los bith, seres humanoides rosados, tocaban sus famosos instrumentos en la cantina, varios personajes entre humanos y especies distintas de la galaxia, se hallaban reunidos, unos en la barra donde el camarero les servia los tragos y otros en las mesas mas apartadas.
Ewan, Nive la zeltron y Keth se hallaban sentados en una mesa, algo alejada de la entrada. Ewan tomaba su trago de color ámbar mientras escuchaba la música, Keth tamborileaba con los dedos en la mesa, al ritmo de la música y Nive tomaba una siesta, con la espalda apoyada en la pared de piedra.
Furk Low, el cazarrecompensas que no pudo atrapar a Ben y perteneciente al grupo Estrella Negra se sentó en la mesa de Ewan sin pedir permiso. Keth se detuvo y se alejó un poco del mal hombre. Ewan tocó suavemente con su pie al pie de su amiga Nive. Ella se despertó y al ver al visitante, adoptó una posición defensiva.
— Umm…no te hemos invitado creo recordar— dijo Ewan dejando su vaso en la mesa. Furk Low esbozó una sonrisa, mostrando sus dientes amarillos.
— Busco contrabandistas que deseen ganar más dinero de lo que ganan.
— Estamos cómodos con nuestras ganancias, gracias— se adelantó Nive de malas maneras. El cazarrecompensas ni siquiera la miró. Ewan calmó a su amiga.
— ¿Qué cosas puedes ofrecernos?— dijo Ewan
— Mucho dinero, además de un alojamiento decente. Solamente para ayudar en los negocios de Estrella Negra.

Keth frunció el ceño e iba a contestar algo feo pero al ver la advertencia de Ewan, se contuvo.
— ¿Estrella Negra? Uhm…creo recordar que ese grupo nos atacaron en Kessel.
— Daño colateral. Siempre pasa, lugar y momento equivocado. — exclamó despreocupado Furk Low.
Ewan se quedó callado, mirando fijamente al hombre que tenia adelante.
— Dame un momento. Esa decisión debo tomarla con mis compañeros. — dijo Ewan y el hombre se levantó y se apartó para darles privacidad.
— ¿No pensarás trabajar con esos pirados extremistas, Ewan?— dijo la zeltron, con el ceño fruncido.— Ellos mataron a mi amigo ¿recuerdas?— dijo Keth, visiblemente molesto.
— Ellos dos también eran nuestros amigos. Yo estaba pensando en negarme por supuesto, no hago tratos con pandillas que dan problemas a la Alianza— dijo Ewan y bajó la voz y tapó sus labios de forma lateral. — ¿Recuerdan a Ben, mi amigo Jedi?— ellos dos asintieron— Bien, porque lo estoy pensando en este momento ¿Y si espiamos para nuestro amigo Jedi? Le di un comunicador para mantenernos en contacto y esto es una buena oportunidad.
— ¿Espiar?— djio Keth, entre el miedo y la emoción.
— Hagamos eso, en memoria de nuestros dos amigos muertos en el ataque a Kessel— dijo Nive
— Estoy de acuerdo contigo, Ewan— dijo la zeltron mientras Keth asentía. Ewan levantó una mano, llamando al cazarrecompensas.
— ¿Han decidido?— exclamó Furk Low, de pie.
— Si, aceptamos trabajar para Estrella Negra— replicó Ewan mientras sus dos amigos afirmaban con la cabeza.
— Lo sabía. Todos los contrabandistas aceptan al momento cuando escuchan "millones de dinero"— se rió Furk Low— Bien. Ustedes no son los únicos contrabandistas obviamente, irán a Dathomir ¿Lo conocen?—ellos afirmaron— Bien, irán si gustan, mañana a trabajar en algunos trapicheos.
— Pensaba que en Tattoine esta su base de operaciones— dijo Ewan, levantando una ceja.
— Estamos en los dos— susurró de forma macabra mientras se alejaba. Ewan se giró para verlo salir por la puerta. Se volvió a sus compañeros y levantó su vaso.
— Por Jar'Jer y Ji Diman Ka— brindó.

En el planeta Kintar
Kintar es un planeta chico, con bosques y praderas. Los kintarianos son gente hospitalaria y muy amable. Sólo hacia una semana cuando el volcán de su planeta erupcionó, causando un desastre mayúsculo. El rey del planeta pidió ayuda a la Alianza Galáctica, porque sus recursos eran insuficientes. El Jefe de Estado, Jagged Fel respondió enviando una gran nave con Guardias de la Alianza Galáctica y otros voluntarios además de dos caballeros Jedi.
Un caballero Jedi, estaba reclinado en un árbol, meditando después de una jornada de rescate de heridos que aun se habían quedado aislados en la lava. Hubo movimiento, se despertó y observó que los guardias corrían con los rifles en alto. Se preguntó que sucedía cuando elevó la vista al cielo, una nave con la insignia de una estrella negra disparaba contra las casas. Estrella Negra atacaba en un momento crítico y lo peor es que no había suficiente fuerzas militares para al menos lograr una buena defensa. El caballero Jedi se levanta de un salto y va en busca de su compañero.
— ¡Grat!— se giró y ve a su compañero Jedi, con el sable verde encendido— ayuda a los civiles, mantenlos lejos— gritó su amigo. Grat sacó su sable pero no lo encendió y mediante la Fuerza mandó mensajes tranquilizadores a las mentes de los kintarianos, refugiándolos en una casa de acero, construida por la Alianza Galáctica. Pero necesitaba ayudar a su amigo pero se quedó ahí.

El otro caballero Jedi y el grupo de guardias se cubrieron. La nave descendió y se abre una compuerta donde desciende varios extremistas y karganos con fusiles láser. El Jedi se eleva y cae al medio donde de forma habilidosa cercena algunos miembros del enemigo. Los guardias dispararon contra ellos, el Jedi les ayudaba en la lucha hasta no quedar nadie. Los guardias se felicitaron entre si, pero al Jedi no quedó contento, tenia un mal presentimiento y elevó la vista al cielo y vio una nave en forma de flecha, con la punta mirando al planeta, parecía un satélite macabro, como si fuese una luna del planeta. Y se dio cuenta, que estaba apunto de atacar y entendió porque duró tan rápido la batalla.
— ¡A las naves!— gritó, tenía el presentimiento que algo feo estaba a punto de suceder. Los guardias se volvieron y miraron al cielo, se quedaron petrificados.

Todo empezó a temblar, un fuerte terremoto azoló el planeta. No paró. Siguió temblando, se abrían las tierras, el volcán volvió a erupcionar.
Los guardias estaban aterrados, el otro Jedi que había ayudado a refugiar a la gente se reunió con su amigo.
— Todo ha terminado, Grat— dijo mientras miraba el cielo.
Kintar no dejó de temblar. Toda vida viviente desapareció en minutos.

— De verdad, funciona esta súper arma.— dijo la mujer encapuchada, visiblemente sorprendida, a bordo de la estación espacial que atacó al planeta.
— Se llama Apocalipsis, Dama Sith— dijo el kargano, maestro del Balavantam, llamado Siam Ka'r— Un maravilloso regalo de Estrella Negra. Tiene el poder de provocar desastres naturales a un planeta enviando ondas electromagnéticas. En ese caso, en una semana pararán los terremotos de Kintar pero volverán en un mes, así hasta la eternidad…o cuando estalle.
— ¿Tienes objetivos concretos?— dijo la Dama Sith, encapuchada.
— Atacaré otros dos más. Pero los objetivos principales son Corellia y Coruscant.
La Dama Sith tuvo un pequeño estremecimiento al escuchar Coruscant.

Coruscant
— La especie desconocida son los karganos y están aliados con Estrella Negra, lo cual atacaron Kessel ¿cierto?— resumió Jagged Fel mientras miraba a Jaina. Los dos estaban en la oficina de Jag, amplio y de paredes blancas. El escritorio de Jag era de madera con un buen acabado.
— Aún así, Jag, el numero de tropas que has enviado es muy poco, ¿pedirás ayuda a la Ascendencia Chiss y Corellia?— exclama Jaina, sentada en el sillón mullido, delante de su esposo. Jag miró los ojos marrones de su mujer.
— ¿Ayuda a ellos? No lo creo, podemos manejarlo. Además un grupo pequeño de Jedi han ido para ayudarlos. — Jaina levantó una ceja— Una especie que viene de un lugar muy lejano busca conquistar al el Sistema Galáctico ¿Te suena algo?
— No creo que sean como los Vong— dijo Jag
— No lo sabes— dijo Jaina luego sintió una punzada. Algo se le vio en su semblante porque Jag la miró preocupado.
— ¿Qué pasa?
— Sentí algo…algo grave acaba de suceder, pero no se como explicarlo— dijo Jaina mirando a Jag— Por un momento sentí temor y…muerte.— Jag se levantó, se acercó a su mujer donde colocó sus manos en sus hombros.
— ¿Necesitas algo, Jaina? ¿Agua?— dijo Jag, la puerta se abrió de golpe donde aparece un hombre de mediana edad, agitado.
— ¡Jefe Fel! Es urgente que venga con nosotros, hubo un ataque a Kintar. Jagged Fel volvió la mirada a su esposa.
— Yo tengo que ir al Templo Jedi, Jag. Ve a averiguar que está pasando.— exclamó con gravedad Jaina dirigiéndose a la puerta.

Jagged Fel seguía al hombre que interrumpió en su despacho. Llegaron al centro de control, donde varias personas caminaban apurados.
— ¡Señor! Perdimos contacto con Kintar. — dijo uno.
— ¿Otra erupción?— dijo Jag
— Señor— dijo uno lentamente, con unas orejeras donde una mano modulaba un botón redondo— Naboo esta bajo ataque. Estrella Negra está tratando de invadir a Naboo.
— Ahí no tenemos a nadie— dijo Jag llevándose una mano a la cara— ¡Alguien que me diga de Kintar!— alzó la voz Jagged Fel. Un hombre de unos treinta años se acercó al Jefe de estado con un holo mensajes.
— Hace una hora recibimos un mensaje de parte de la Guardia Galáctica. Estuvieron bajo ataque de Estrella Negra, lograron vencerlo sin problemas pero luego nos informa que un violento terremoto afectó el planeta. Luego perdimos contacto.
— Ajá. Pero ha dicho que lograron vencerlo ¿Cómo sigue diciendo que están en problemas?
— Recibimos un mensaje de Estrella Negra. Han dicho que tienen un súper arma que puede provocar desastres llamada Apocalipsis. Ellos atacaron Kintar— dijo el hombre. Jagged Fel se puso pálido.
— Jefe Fel— el hombre con las orejeras se giró al mencionado— Naboo ha caído. Estrella Negra nos deja un mensaje declarándonos la guerra.


Soffy: Hola de nuevo, gracias por el comentario. Sobre Jacen, bueno no puedo decir nada :P. Cualquier duda o consejo, gustoso en respoder. Saludos y buen fin de semana.

Carlos: Hola! Gracias por el review.