Algunos técnicos y soldados se quedaron en Anoth. El Jefe de Estado Jagged Fel observó que era buena idea crear una fachada y hacer creer a los karganos que nada sucedió en Anoth. Tenían sus hologramas y las naves. Los karganos no sabían que el frío e inhabitado planeta estaban ocupados por las tropas de asalto Chiss-AG.
¿Cómo irrumpirían a la nave porta tropas de los karganos? Un científico logró imitar la piel de los karganos, extrayendo muestras del primer kargano muerto y de los prisioneros.
— ¿No se darán cuenta que es un disfraz?— dijo Ben. Estaba el Jedi con Jaina, Valin, Jag y el científico que logró crear un disfraz kargano. Se hallaban en una habitación del Centro Científico de Coruscant.
— No, Caballero Jedi— dijo el científico humano mientras se subía los anteojos— Es piel sintética que se adhiere al cuerpo, moldeando la silueta. Tenemos extensores para los dedos, ya que son muy largos y los ojos rojos, son visores.
— Parece tan real— dijo Valin, observando los visores-ojos. Jagged Fel y el Gran Maestro Luke estuvieron de acuerdo que los espías que irrumpan a la nave sean Jedi. Los elegidos fueron Ben, Valin y Jaina.
— ¿Cómo voy a disimular mi voz?— preguntó Jaina, intrigada.
— Eso es cierto. Habla con voz grave, como de un cargador de Kessel— bromeó Ben, Jaina le hizo una mueca.
— Eso no es problema— dijo el científico sacando un extraño aparato— es un modulador de voz, ustedes tres usaran esto para captar el tono de voz de los karganos.
— Bueno ¿A que estamos esperando?— dijo Jaina agarrando su disfraz, los dos Jedi la imitaron y se fueron a los cuartos contiguos.

Jaina, Ben y Valin estaban totalmente irreconocibles. Daban la sensación de ver a tres auténticos karganos. Jagged Fel estaba en la sala científica, observando a los Jedi.
— Irán a Anoth con una nave que les voy a proveer— decía Jag paseándose por la sala— Un técnico de la Alianza les darán las identificaciones de los prisioneros donde los suplantarán. En ese planeta está una nave kargana. Lo toman y se van a la nave tropa. Buscan los planos de la estación espacial, al conseguirlo se regresan en la nave que tomaron hacia Anoth. Ahí toman la nave que han dejado previamente. ¿Han entendido?— explicó Jag.
—Si, señor— dijeron al unísono.
— No soy Jedi pero igual lo voy a decir: que la Fuerza los acompañe— exclamó Jag.

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La nave transporte llegó a Anoth, los Jedi disfrazados de karganos entraron a la casa, la misma que irrumpieron la ultima vez, excepto Ben. Había gente, técnicos y guardias, un técnico bothan, con su extenso pelaje moviéndose, se acercó a los Jedi.
— ¿Maestra Jedi Solo?— dijo el técnico bothan, Jaina que era la que lideraba la misión se adelantó.
— Yo soy. — dijo Jaina, su disfraz era el más grueso, con el afán de ocultar su cuerpo femenino. El técnico bothan le entregó tres documentos.
— Hemos recibido un mensaje de la porta tropas enemigo. Solicitan sus presencias o a los karganos que suplantan.
— Está bien. Gracias Guarr— contestó Jaina con voz gruesa por el modulador de voz.

Los Jedi se subieron a la nave kargana, mediana de dimensiones y de color verde. Muy distinta a la de Alianza Galáctica, tenía muchas aberturas, grueso y dos especies de asas a los costados. Entraron, Jaina se sentó en el asiento del piloto.
— ¡Te gané Ben!— dijo Valin sentándose en el copiloto.
— Me has hecho tropezar, Valin— dijo Ben, sentándose en una especie de banco pegado a la pared.
—Da igual. Siéntense y abróchense de una vez— dijo Jaina, encendiendo la nave.

La nave kargana se elevó por los aires.
— Aquí tienes las coordenadas— dijo Valin entregándole un papel azul.
— Saltaremos al hiperespacio— dijo Jaina y no pudo ocultar su emoción— Si no fuera por la situación, desmontaría esta nave. ¡Es increíble los implementos que tiene.

..

Mientras tanto en Coruscant, el comandante chiss Zawn estaba reunido con dos personas; el Maestro Jedi Jo Felluci y el Teniente Gret Swalle, líder del escuadrón Media Luna. Era un lugar privado, todos sentados alrededor de una mesa, en una habitación poco iluminada.
— ¿El Jefe Fel ya despachó a los Jedi?— dijo Gret Swalle, un hombre con el cabello entrecano y de anchos hombros.
— Ya han salido.— dijo el Maestro Jo Felucci— Ojalá consigan los planos de la estación espacial. Zawn ¿el Jefe Fel tiene un plan para destruir dicha máquina asesina?
— No— dijo el chiss Zawn, sus ojos centellaron.— Perderá tiempo planeando cómo destruirlo y yo no quiero perder tiempo.
— ¿Lo vas a pasar por encima?— dijo el Teniente del escuadrón Media Luna.
— Estamos en guerra. Ya hemos perdido otro par de planetas. No lo voy a tolerar más mientras mis compatriotas sigan muriendo. Los he reunido porque yo mismo tengo un plan, lo he llamado "Operación Apocalipsis".
— ¿En que consiste?— dijo el Maestro Jedi, Jo Felluci, un hombre de mediana edad.
— Una vez que regresen, seamos los primeros en conseguir los planos. Ese mismo día, saldrá el escuadrón Media Luna y tres Jedi entrarán a la nave. Nadie debe saber de esto.
— Tendré listo el escuadrón. El capitán Deckel Dutter es un piloto de mucho talento, será una pieza muy importante.— dijo el Teniente Gret Swalle, con orgullo al nombrar al chico.
— ¿Puedes elegir tres Jedi a espaldas del Gran Maestro?—exclamó el Comandante Zawn mirando al Maestro Jedi.
— Si, estoy pensando en dos Jedi pero creo que el tercero debería ser un Aprendiz. Nadie se fijaría en un Aprendiz.
— Eso es cierto. El Aprendiz debería cargar la bomba de plasma, los karganos estarán ocupados en intentar matar a los experimentados, pensando que uno de ellos tiene el detonador. — dijo Zawn
— ¿Si mueren?
— Si mueren después de destruir la estación, habrán dado su vida por la Alianza Galáctica— dijo fríamente Zawn, dirigiéndoles una mirada gélida.

...
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— ¿Ya llegamos?— dijo Ben recostado en el asiento, muy aburrido.
— No— dijo Jaina.
— ¿Ya llegamos?
— No
— ¿Ya llegamos?
— Una más Ben y te lanzo al espacio— exclamó irritada Jaina mientras Valin dormía con la cabeza pegada al espaldar.

Jaina divisó la nave tropa. Era enorme y alargada, no captó ningún tipo de arma ya sea defensiva u ofensiva.
— Ahora si llegamos Ben— exclamó la Maestra Jedi. Ben se enderezó y Valin se despertó.
— Miren el tamaño de esa cosa— dijo Valin.

Una puerta en el extremo superior se abrió. Jaina manejó hacia la entrada y bajó la nave hasta tocar el suelo. El techo donde habían entrado se cerró.
Abrió la rampa, los tres Jedi descendieron y se quedaron parados, sin tener alguna idea.
— ¿Saben donde están guardados?— dijo Valin.
— Separémonos. Tenemos holo transmisores para comunicarnos, cada uno vayan por ahí conversando con cualquier gris, a ver si meten la pata— susurró Jaina mientras empezaban a caminar. Un kargano enorme se plantó ante ellos.
— ¿Vienen de Anoth?— dijo el kargano gris mirándolos con sus ojos sin párpados, un rojo refulgente. Los Jedi asintieron.
— Veamos— miraba un tablero de metal— Kiiarr irás al centro de tiro, debes ensayar tus disparos, están atravesando esa puerta— señaló al aludido que resultó ser Valin, asintió y se fue.— Ga'Atarr, esfuerzos físicos a la derecha— Jaina asintió y se fue— Ceerer, ordenarás los archivos. Están hechos un desastre, están en el segundo nivel, ya sabes, la puerta azul— Ben asintió y su corazón empezó a latir. "Ojala estén ahí los planos" pensó ilusionado. Se subió a un turbo ascensor y al llegar al segundo nivel, caminó y divisó una puerta azul, sonrió pero sintió que alguien rodeaba unos brazos a su espalda. Se giró y vio a una kargana. La hembra kargana eran de un gris más pálido pero ojos más rojos pero los dedos eran mas cortos.
— Yo le dije al Jefe que te mandase aquí— le susurró al oído. Ben no sabía como deshacerse del problema. Era evidente que era la novia del kargano que suplantaba. Observó su uniforme, que dedujo que era una oficial.
— Tengo que ordenar unas cosas, querida— dijo Ben.
— Si, "cosas"— dijo la kargana, muy coqueta. A Ben se le revolvió el estómago. Ella abrió la puerta y entraron al estudio. Era pequeño y estaba lleno de ficheros. ¿Dónde deberían estar los planos? La kargana lo volteó y empezó a besarlo apasionadamente. Ben tuvo que resistirse y ella se alejó confundida.
— ¿Qué te pasa Ceerer? ¿Ya no me amas?
— Me duele la cabeza— dijo Ben— Además me va a dar castigo físico si no ordeno el lugar— Ben se la jugó y acertó. Ella lo miró con culpabilidad. — Estoy buscando los planos de Apocalipsis— Nuevamente se la juega pero ella lo mira achicando los ojos— Mi Superior me lo ha pedido, no lo sé porque. No recuerdo donde pude haberlo dejado— dijo Ben poniendo cara de compungido. Lo logró, ella pasó una mano sobre su rostro gris y se movió a la izquierda, abrió un cajón donde sacó un holo generador donde ella mostró la nave Apocalipsis con todo detalle. Se lo entregó.
— Gracias, amor— dijo Ben guardándose el holo generador, victorioso y mandó un mensaje mental a sus compañeros Jedi "Lo tengo". Pero no contó que ella se le lanzase contra los archivos. "Jaina, ven al segundo nivel, puerta azul. Rápido" mandó su mensaje mental a su prima. Tuvo que dejarse llevar, porque si se volvía resistir, ya iba a ser sospechoso. A Ben le pareció una eternidad, cuando la puerta azul se abrió, la kargana se apartó avergonzada y se fue rauda. Jaina se quedó mirando a su primo, aunque el rostro de kargano no lo demostraba, él sabia que ella estaba sorprendida y algo burlona.
— Oh, contaré esta anécdota en la cena familiar— dijo con sorna Jaina mientras Ben salía del cuarto, muy embarazado.
— No lo harás— dijo Ben, tan rojo como su cabello. Debido a la máscara, no se notó.
— Si, Ben. De cómo te enrollaste con una kargana, una verdadera historia de amor— la voz áspera cubría el tono meloso de Jaina.
— Jaina, tengo los planos de la estación— exclamó Ben, irritado. Juntos bajaron por el turbo ascensor. Ahí parado estaba Valin Horn.
— ¿Lo tienes?
— Si— dijo Ben.
— ¡Todos los soldados deben ir a sus habitaciones!— se escuchó una voz por el altavoz.
— Vayamos a los cuartos y cuando todos cierren sus ojitos ¡Salimos!— dijo Valin.

Se metieron en cuartos metalizados y separados. Esperaron tres horas y salieron sigilosamente hacia el hangar.
— He descubierto que la puerta es automática— dijo Jaina— Se lo he preguntado a uno de ellos— Cuando salen y entran, la puerta abre y cierra.
Efectivamente, al elevarse la puerta se abrió y saltó al hiper espacio.

Llegaron a Anoth, el planeta estaba vacío, la Alianza Galáctica ya se había retirado del planeta. Se quitaron los disfraces y sólo con los trajes morados de los soldados karganos se subieron a la nave de la Alianza Galáctica.
— Ojalá encontremos una debilidad— dijo Valin.
— Recuerdo cuando mi tía Leia contó de cómo se robó los planos de la Estrella de la Muerte— dijo Ben.
— Y de cómo mi papá y mi tío Luke la rescataron en esa estación— dijo Jaina sonriendo— recuerdo que me gustaba escuchar esa historia.
— Deberíamos contar de cómo robamos los planos de Apocalipsis, no de cómo me enrollé con una kargana— dijo Ben, avergonzado. Valin se rió
— Se lo contaré a la Orden.— bromeó Valin Horn.
— No lo harás.