Coruscant disfrutaba de los primeros rayos del sol, aun ignorante de la destrucción de Apocalipsis. En el Palacio Imperial de la Alianza Galáctica, en el despacho del Jefe de Estado estaban el mismo Jag con un técnico bothan, el Comandante Zawn, el Moff Kier Duty, la Maestra Jedi Jaina Solo, el Caballero Jedi Ben Skywalker y su padre, el Gran Maestro. Jag fue el que pidió la presencia de los Jedi para contarles el nuevo plan para destruir el Apocalipsis, el Comandante Zawn no quiso hacer ningún comentario por el momento.
— Con Fe'er Delya'a, el técnico bothan que esta aquí— señaló el Jefe de estado al bothan sentado— Hemos hecho simulaciones toda la noche para encontrar una forma de entrar a la estación. La primera era plantar una bomba por medio de un saboteador. Fue un fracaso con un 94% de bajas de parte nuestra— dijo Jag mostrando un holograma que recreaba la simulación— Por supuesto, todo cubierto por un escuadrón. Bien la siguiente fue usar dos saboteadores pero tampoco es viable.— dijo Jag mientras Jaina y los Jedi miraban con atención las simulaciones. Zawn era el único que estaba de pie.— Así que la única forma viable es asaltar la nave, sabotearla y tenerla en nuestro poder. Usando sólo tropas de asalto de AG nos arroja un 67% de fracaso. Usando Jedi con las tropas, al menos nos da un 10% de fracaso. — dijo Jag levantando la vista a los Jedi.
— ¿Incluyendo el Escuadrón, sea el que sea?— preguntó Ben.
— El Escuadrón dará el apoyo en caso que la estación suelte cazas. Una nave se acoplará a la estación donde saldrán las tropas de asalto y tres Jedi como mínimo— dijo Jag.
— Se ve complicado. ¿Ese transportador supongo que tendrá armas, no?— dijo Jaina
— Si. Usaré el Escuadrón Diamante, tienen experiencia en estos casos y lo han practicado mucho en las simulaciones de entrenamiento. Mi hermana Wynssa es la Teniente del Escuadrón.
—A me me gustaría participar— dijo Ben mirando a Jag.
—Yo estaba pensando en ustedes dos— dijo Jag— Los veo capaces y ya se han enfrentados a peligros muchos mayores que esto, por lo cual creo que tienen experiencia.
— ¿El tercero?— dijo Luke.
— Eso le iba a preguntar Gran Maestro Skywalker. ¿Cuál cree usted el Caballero Jedi tenga la fortaleza de hacer este asalto?
— Yo pensaba en Tahiri Veila— dijo Ben y Luke lo miró.
— Tahiri Veila o Valin Horn.— dijo Luke— Veré si alguno de ellos está disponible.

Zawn estaba muy nervioso, desde luego ese plan era mucho mejor que el suyo. No tenia noticias de la operación. Pensaba si decirlo ahora o esperar mas tarde, cuando la puerta se abrió y entró un técnico.
— ¡Jefe Fel, Apocalipsis fue destruido!— dijo el hombre de cabellos rubios y ojos abiertos como platos. Jagged Fel lo miró extrañado. — El Teniente del Escuadrón Media Luna regresó y anunció la destrucción de la estación pero lamentablemente hubo muchas bajas, muchísimas.
— ¿Cuántas?— dijo Zawn, muy sudoroso y nervioso.
— Él es el único sobreviviente— dijo con pesar el técnico. Jag se levantó, visiblemente molesto.
— Yo no he ordenado un ataque a ciegas contra Apocalipsis. ¡Recién hemos terminado de planear el sabotaje!— dijo Jag, alzando la voz pero sin perder la compostura. El técnico quedó muy extrañado.
— Pero señor, hemos recibido autorización ayer en la medianoche para un ataque sorpresa a la estación.
— Yo no he ordenado ningún ataque— dijo Jag, Luke Skywalker se levantó de su asiento. Zawn dio un paso al frente.
— Yo he ordenado el ataque.— dijo Zawn, al poco de decir eso, entró a la sala el Maestro Jedi Jo Felluci. Jag miró al comandante.
— Explíquese Comandante Zawn— dijo Jagged Fel, glacialmente. Zawn miró al Jedi Jo Felluci.
— Cuando regresaron los Jedi de Anoth, Jo Felluci sacó una copia de los planos. Yo, el Maestro Jedi y el Teniente hemos planeado un ataque sorpresa a la estación, plantando una bomba de plasma en uno de sus generadores. Hemos usado tres Jedi para el ataque.
— Y es evidente que han muerto— dijo Luke sin expresión alguna.— Acaban de confirmar que ninguno sobrevivió.
— Tres Jedi que dieron su vida por la Alianza— dijo Jo Felluci— Dos maestros llevaban la bomba falsa y el Aprendiz la verdadera, porque ningún kargano se fijaría en un aprendiz si no en los maestros. Por supuesto, ellos aceptaron el reto.
— Comandante Zawn, ha visto que esa táctica no iba funcionar— dijo Jaina con el ceño fruncido—¿Qué costaba esperar hasta el amanecer para hacer un plan en condiciones?
— ¿Quiénes fueron los Jedi?— dijo Luke y Jo Felluci se movió incómodo.
— El Maestro Faw Brawl, el Maestro Nit Kier y la aprendiza Jedi Amelia Solo— dijo Jo Felluci. Jaina al escuchar el nombre de su sobrina, sintió que algo pesado le golpeaba la cabeza. Cerró los ojos y al abrirlo se dio cuenta que le agarraba de la túnica a Felluci.
— ¿Amelia? ¿Has enviado al matadero a mi sobrina? ¿Sin avisarme?— Jaina estaba furiosa.
— Ella se ofreció, Maestra Solo. Le pregunté si deseaba participar en la operación y aceptó.
— ¡Ella es apenas una muchacha!— gritó Jaina.
— ¡Maestra Jaina Solo!— Luke alzó la voz pero calmado, Jaina soltó a Jo Felluci.
— Lo siento, Gran Maestro Skywalker— dijo Jaina sin voltear a ver a su tío. Se retiró del lugar.
— Esto es una falta grave. Han planeado un ataque sin autorización. Sabe usted muy bien que la Jedi Solo también es mi sobrina— dijo Jag caminando hacia la puerta dirigiéndose a Jo Felluci y luego a Zawn— Quiero a usted y al Teniente en mi oficina en tres horas— después de decir esto Jag se retiró del despacho en busca de su esposa.
— Maestro Jo Felluci, vuelva al Templo donde el Concejo evaluará su comportamiento— dijo Luke muy serio. Jo Felluci no dijo nada, se dio la vuelta y se fue. Ben se acercó a su padre.
— ¿Lo crees papá? ¿Allana muerta? Yo no he sentido nada que indique que se haya unido a la Fuerza. — dijo Ben, preocupado.
— Ben, busca a Jaina y dile que hay reunión del Consejo. — dijo Luke saliendo del cuarto.

El salón del Consejo Jedi era amplio y ovalado, donde había doce sillones ovalados en forma de "U". La Maestra Jaina Solo, que formaba parte del Consejo, se hallaba sentada, con ambas manos en la cara. Al bajar sus manos, ve al Maestro Kyle Katarn ingresar al salón y sentarse al otro extremo, luego entró la Maestra Octa Ramis, Corran Horn y Kyp Durron que entró y se acercó a Jaina donde le extendió una mano, ella le devuelve el gesto, luego fue el turno de la Maestra mon calamari Cilghal. Había tres asientos vacíos sin contar la de Luke, que se hallaba al centro, dos de ellas pertenecían a dos maestros Jedi caídos en la guerra. Luke Skywalker, el Gran Maestro hizo su entrada, sentados en su lugar. Luego de él, entró el Maestro Jo Felluci.

Jo Felluci contó toda la historia, que había tramado con Zawn y el Teniente Swalle de atacar la estación sin importar la vida de los Jedi. El Jedi Brawl, que también formaba parte del Consejo, había aceptado. Amelia era la ultima en unirse, junto con el piloto Deckel Dutter se habían enrumbado a una misión suicida. Jaina escuchó todo, ya mas calmada pero irritada con el Jedi. El Gran Maestro, después de escuchar dio su palabra.
— Es evidente que cometió una falta grave. No esperó que la operación sea tratada con cuidado y planificación. Es indudable que provocó la muerte de tres personas, una de ellas, mi sobrina— dijo Luke— Los que desean un suspensión indefinida, pueden levantar la mano— Sólo Octa Ramis y Cilghal levantaron hicieron la votación.— Los que creen que debería ser expulsado del Consejo— Jaina fue la primera en levantar la mano luego le siguió Kyp Durron, Corran Horn y Kyle Katarn. Luke vio las votaciones y observó a Felluci,
— El castigo es justo— dijo Felluci sacando su sable de luz y se lo entregó a Luke— Me iré de aquí. Renuncio a la Orden— Jo Felluci abandonó la sala.

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Jaina caminaba por los pasillos del Palacio Imperial, aun sin creerse la muerte de su sobrina. No creía que ella hubiese muerto, lo habría sentido, lo sabría. De alguna manera. Sentía que había fallado a Jacen o a Tenel Ka. Le había prometido a su amiga Tenel que cuidaría a Allana pero falló. Alzó la vista y ve al Teniente Swalle sentado, al frente estaba el despacho de Jag; se acercó a él.
— Teniente Swalle, soy la tía y maestra de Allana Solo— dijo Jaina secamente, ya daba igual todo— ¿Dónde fue la…batalla?

El Teniente Swalle la miró con pena.
— En las Regiones Desconocidas, el Apocalipsis parecía que iba a atacar aun planeta que estaba ahí, llegamos a tiempo para evitarlo. Tu sobrina destruyó el Apocalipsis, Maestro Solo. La vi estrellarse en ese planeta.
—¿Qué planeta?
— ¡Oh! Es un planeta que desconozco. Pero sé las coordenadas— dijo el Teniente y le nombró las coordenadas— Por si desea buscar…al menos los restos.

Jaina le sonaba esas coordenadas, lo pensó y cayó en la cuenta que conocía ese lugar. "¡Anzant!" lo dijo mentalmente. Iría ahí inmediatamente pero antes debía hablar con Jag.
Tocó la puerta y Jag le invitó a entrar. El despacho estaba igual de siempre, pero ahí estaba el Comandante Zawn y Kier Duty. Jaina vio que el chiss rehuyó su mirada.
— Jaina— dijo Jag haciéndola entrar— Justo iba a comenzar una reunión ¿Deseas quedarte?— iba a contestar cuando entró un hombre que también formaba parte del equipo de Jag, Tarry Tawallese, un hombre de mediana edad con el cabello entrecano. Él la miró con desprecio y Jaina sintió que algo no estaba bien.
— ¿Harás entrar a los Jedi también en las reuniones? ¿Quieren meter sus narices?— dijo de manera altanera Tawallese. Jaina levantó una ceja, lejos de ofenderse. Desde luego, algo le decía que no debe confiar en ese hombre prepotente. Jag estaba visiblemente enojado.
— Señor Tawallese, esta Jedi al que se refiere con desprecio es mi esposa. No voy a tolerar que le falte el respeto de esa manera.
— No importa, Jag— dijo Jaina— No vale la pena molestarse en contestar esas tonterías.— Jaina se fue a un rincón donde se sentó. Jagged Fel le dio una advertencia al irrespetuoso y dio inicio a la reunión. Efectivamente, algo ocultaba ese tal Tawallese. Podía sentirlo ¿Cómo averiguarlo? Lamentó no tener a la mano un rastreador, cuando algo se le vino a la cabeza: Darth Caedus hizo un rastro de sangre para seguirla en plena Guerra Civil Galáctica, luego se enteró que su tío Luke hizo lo mismo. Rastro de sangre. Esa técnica es bastante común en las Brujas de Dathomir para marcar a sus esclavos. Luke le había enseñado y ella no lo enseñó nadie porque lo consideraba algo oscuro. "Todo hay un primera vez" pensó con amargura mientras buscaba algo punzo cortante. Una pequeña navaja, con la punta hincó su palma donde salió un punto rojo, líquido, donde apretó los dientes para no gritar de dolor. Ahora ¿Cómo se lo marcaría sin que se dé cuenta?

Los hombres se paran, Tawallese se dirige a Jaina con la palma extendida. Ahora si lo marcaría sin dar sospechas. Le devolvió el gesto, donde le dejó un punto de sangre.
— Me disculpo por el exabrupto, Maestra Jedi— dijo Tawallese bajando la mano. Jaina se sintió ácida cuando su propio hermano la marcó, esperaba que él no lo sintiera.
— No hay problema. Todo está bien.— dijo Jaina poniéndose de pie. Prefirió darle ventaja así que dejó que se vaya primero.

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Algo ocultaba ese hombre y lo sabia. Ya estaba en las calles de Coruscant, siguiendo de manera sigilosa a Tawallese. Efectivamente funcionaba ese truco y seria la última vez que lo haría. Se iba por una calle poco transitada, Jaina se escabulló en una tienda abandonada. Lo sintió irse por un turbo ascensor, rumbo al segundo nivel de Coruscant.
— A los bajos mundo, eh— murmuró mientras lo seguía.

El lugar se veía descuidado y sucio. El sospechoso entró a una tienda abandonada. Jaina se metió a la tienda por la puerta de atrás, donde se escabulló en una caja. Alguien entraba, Jaina se movió un poco y ve a un kargano con capucha.
— ¿Algo interesante?— dijo el kargano en la entrada de la tienda.
— Ellos han destruido el Apocalipsis. Enviarán junto con la Ascendencia Chiss tropas a Shili.
— Muy bien.— el kargano le entregó una bolsa de créditos. Jaina descubrió que tenían un espía en la Alianza Galáctica. Tawallese y el kargano desaparecieron pero la Jedi se quedó, pensando. ¿Debería decirle a Jag? O ¿Debería seguir espiando? Decidió lo último, la próxima que lo vea, le insertará un rastreador indetectable. Pero Jag debería saber la trampa que le van a tender los karganos.
— Al menos le puedo sugerir mas tropas— pensó la Jedi— Quiero espiarlo más— luego miró alrededor del lugar donde estaba y decidió irse lo más rápido posible. Se subió la capucha de su túnica y empezó a irse a la ciudad de manera sigilosa.


Soffy: Hola de nuevo, gracias por tu review. Ya veremos que pasa mas adelante con la pobre Allana, aunque no sólo tiene la skywalker corre por sus venas, tambien la sangre Solo. Saludos.