Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling


Primera Pista

Hermione llegó a la central de trasladores un par de horas después de su encuentro con el ministro. Caminó hasta el encargado, un hombre ya entrado en los años, y éste le entregó una lata de refresco aplastada.

-El traslador se activará en cinco minutos.- dijo con voz monótona. Hermione lo cogió entre sus manos, dándole las gracias, y unos momentos después sintió el clásico jalón detrás del ombligo.

Cuando aterrizó se sintió mareada, pero se recompuso rápidamente. Buscó con la mirada a algún auror búlgaro pero no encontró a nadie.

-¿Usted es la abogada inglesa?- preguntó un hombre detrás de ella.

Hermione pegó un brinco y se dio la media vuelta asintiendo, pero en cuanto enfocó al auror, se quedó con la boca abierta.

-¿Viktor?

-¡Hermione! No sabia que vendrías.-respondió el hombre, mientras la abrazaba y le daba un beso en la mejilla. -Hace mucho que no sabia de ti, tienes mucho que contarme.- le reprochó.

-Lo siento, por no haberte escrito en los últimos meses, he estado ocupada.- respondió ella; realmente lo lamentaba, la ultima carta que le había escrito había sido hace más de seis meses, cuando ella y Ron habían decidido terminar su noviazgo de hace años; y desde entonces no había ni siquiera contestado las que Viktor le había enviado, guardándolas en un cajón de su escritorio, alegando que más tarde le respondería, aunque ese no había sido el caso.

-No te preocupes, ahora, el trabajo nos llama. Voy a aparecernos en el cuartel de aurores.

Ella asintió y él cerró su mano alrededor de su brazo; un segundo después, se encontraban en el ministerio de magia.

El ministerio búlgaro tenia una estructura circular donde se podían ver muchas puertas, cada una llevaba a un departamento en especifico; en la entrada, se veía un amplio atrio, en el centro había una pequeña fuente rodeada por plantas y bancas, en donde los empleados podían descansar entre trabajo.

Viktor la guió por una puerta, donde una placa dorada rezaba "Cuartel de Aurores", la empujó y le indicó a la mujer que pasara; una vez dentro se encaminaron a la oficina del jefe de aurores, donde un hombre grande y barbudo los estaba esperando.

-Buenos días Viktor, señorita Granger.- saludó Frasky con un gesto de la cabeza.

Ellos respondieron los saludos y se pusieron al día sobre el caso.

-Señorita Granger, como ya le habrá informado el ministro británico, un mago perteneciente a su país ha sido secuestrado. Ha enviado una nota anónima al cuartel, pero no pudimos rastrear ninguna dirección; ni siquiera una firma mágica. Parece ser que no tiene intención de lastimar al rehén, pero no podemos estar seguros. Por obvias razones, necesitamos que usted esté al tanto de todos los avances y si es preciso ayudarnos a encontrarlo.

Ella escuchó con atención, poniendo en marcha su cerebro tratando de buscar alguna solución, pero evidentemente no habría mucho que hacer, al menos, hasta recibir la primera pista.

Se despidieron y Krum invitó a la mujer a cenar. Al llegar al restaurante, se sentaron en una mesa apartada y empezaron a ponerse al día.

-Dime Hermione, ¿qué ha sido de ti?

- Me ascendieron hace unos meses en el ministerio, ahora soy jefa de la división de abogados.- respondió ella un poco cohibida, no le gustaba alardear sobre sus logros.

-Eso es excelente, yo no tengo mucho que contarte, te he mantenido informada en mis cartas. Me convertí en auror hace un año, después de dejar el equipo debido a una lesión. No ha pasado nada interesante desde entonces.- comentó encogiéndose de hombros.

Pasaron la noche platicando, hasta que alrededor de las 10, Hermione cansada, le pidió a Viktor que la llevara a un hotel.

-Si quieres puedes quedarte en mi casa.- ofreció el hombre.

Ella negó sonriendo, y juntos fueron hacia el hotel, donde se despidieron con un beso en la mejilla.

Subió apresurada hasta su habitación, se desvistió y se acomodó en la cama, sucumbiendo rápidamente al sueño; en sus pensamientos solo había una persona: Viktor Krum.

A la mañana siguiente, Hermione bajó hacia la cafetería para desayunar, encontrándose con el chico que le había robado el sueño la noche anterior.

-¡Viktor! ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendida.

-Hola Hermione, te traje el desayuno. Tenemos prisa. Ha llegado una nota al cuartel y nos han llamado.- respondió pasándole un café y una bolsa con pan recién horneado relleno de mermelada.

Hermione dio un sorbo al café y un mordisco al pan antes de enredar su brazo con el de su amigo y desaparecer.

En el ministerio, todo era un completo caos. Aurores iban y venían por todos lados, cargados con libros y pergaminos, buscando frenéticos algo.

-¿Qué sucede?- cuestionó ella.

-No tengo idea, vamos a buscar a Frasky.

Se encaminaron a la oficina del jefe y lo encontraron leyendo un grueso libro.

-Jefe, ¿Qué ha pasado?

El otro no le respondió solo le pasó un pequeño pergamino.

No hay mucho que un hombre puede hacer para evitar su desdicha.

A menos que pueda echarle un vistazo.

Solo hay un lugar donde el tiempo se confunde.

El tiempo corre…

Enigma

Viktor y Hermione se miraron preocupados; no tenían idea de a que lugar se refería el secuestrador, pero tendrían que averiguarlo.


¡Segundo capitulo! ¿alguna sugerencia? vamos vamos a dar ideas XD