Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling


Segunda Pista

Viktor se despertó de muy mal humor, la noche no había terminado como había querido. "si tan solo Hermione hubiera entendido a lo que se refería el acertijo más tarde…" pensó con amargura.

La chica acababa de salir del baño, estaba envuelta en una toalla, se acercó a una silla donde estaba su maleta y buscó en el interior lo que se pondría para esa aventura.

Al encontrar el atuendo, notó como Viktor se le había quedado viendo y con una sonrisa coqueta se volvió a encerrar en el baño para poder vestirse.

Krum sonrió, tal vez no estaba todo perdido, quizás aún tenia oportunidad.

Esperó a que la castaña saliera, y cuando abrió la puerta, se lanzó sobre ella besándola, sin dejarle tiempo de reaccionar ante al ataque. Ella correspondió el beso, lo cierto es que había estado deseando aquello desde que había vuelto a ver a su amigo, pero por un lado no quería poner en riesgo la investigación por sus hormonas. Ya tendrían tiempo de desquitarse una vez cerrado el caso.

Hermione se separó un poco - Venga Vik, prepárate, el traslador se activa en una hora.- y en un susurro añadió.- continuaremos con eso más tarde.

Eso animó al chico, y media hora después, la pareja se encaminaba hacia la central de trasladores italiana.

Aterrizaron en un campo cercano a las ruinas de la ciudad; desde que la habían declarado como patrimonio de la humanidad, el turismo había aumentado drásticamente. Las ruinas estaban concurridas, los que les dificultaba la búsqueda.

Empezaron a inspeccionar el templo de Zeus, observaron cuidadosamente cada piedra del lugar, las columnas, pero no había nada extraño o fuera de lo común.

-¿Crees que nos hemos equivocado?- preguntó Krum.

-No creo, aún quedan lugares que revisar, tiene que ser aquí, estoy segurísima.- comentó ella mirando a su alrededor.

Buscaron en la necrópolis, pero siguieron sin encontrar lo que buscaban.

Caminaron hacia la entrada del templo de Apolo, y Viktor paró a Hermione.

-Mira- dijo indicando el piso- ¿Qué es?

-Es lo que estábamos buscando- respondió. En la piedra estaba entallado el signo del prognostikon; era el lugar correcto.

Se abrieron paso entre las rocas, de vez en cuando encontraban pequeños símbolos que les indicaban que seguían el camino correcto. Llegaron a una explanada, donde en la antigüedad había estado el altar del templo, y justo en el medio un pequeño cofre sellado con magia.

Viktor lanzó unos cuantos hechizos para verificar el cofre y asegurarse de que no hubiera maldiciones en el. Hermione se acercó, con un simple Alohomora lo abrió y cogió el pergamino en su interior.

Viktor se acercó a ella para leer la segunda pista.

Hubo un tiempo en que brujas y muggles no estaban distanciados y cooperaban entre ellos.

Si encuentras el lugar, estarás más cerca de atraparme.

Enigma

El hombre miró a la chica esperando alguna idea, pero ella solo se encogió de hombros.

-No tengo ni idea de que lugar habla.- respondió abatida.

-Encontremos un hotel para descansar, le mandaremos las noticias a Frasky y luego pensaremos en algo.- la animó él. Ella asintió.

Una vez en el hotel, se acercaron a la chimenea, y vía flu informaron al jefe de aurores sobre la nueva nota.

-No te preocupes Viktor, pondré a los chicos a investigar la nueva pista. Aunque viendo las circunstancias estoy seguro que llegareis primero a la conclusión. Muy buen trabajo. Señorita Granger ¿quiere que avise al Ministro Británico sobre los avances o prefiere hacerlo usted?- preguntó con cortesía.

-Mejor avísele usted, Jefe Frasky.

Este asintió y se despidió de la pareja.

El hombre miró a la chica con intensidad -¿continuamos lo de la mañana?- le susurró al oído.

Ella pasó sus brazos por el cuello del otro, atrapando sus labios en un intenso beso. Él deslizó sus manos por el cuerpo de ella, acariciándole algunos puntos sensibles que le hicieron escapar algunos gemidos.

-Espera- dijo entrecortadamente Hermione, alejándose un poco.

Él la miró sorprendido y un poco temeroso de que volviera a pasar lo de la noche anterior, pero ella empezó a desvestirse, dándole un fabuloso espectáculo al chico.

Cuando estuvo completamente desnuda, se acercó a la cama y se deslizó entre las sabanas. Viktor aún no se había movido, pero reaccionó cuando la castaña le indicó que se acercara.

Con toda prisa se quitó la ropa, aventándola por la habitación y se recostó junto a ella, empezando a besarla.