Shaula miraba sorprendido el Gran Salón del Palacio del Consorcio de Hapes, amplio y con decoraciones ornamentadas. A su costado estaba Allana, ocultando sus sospechas mientras Tenel Ka, con una capa verde esmeralda y su cabello entre rojo cobrizo y gris, les dirigió una mirada.
— Les he dado una habitación para pasar la noche.— luego su mirada se posó en Allana— Hija mía, esta noche vendrán dos embajadores ilustres, así que en una hora, tus sirvientes te pondrán en punto.— dijo Tenel Ka, sonriéndoles y se dio la media vuelta para retirarse.
— Vamos a la habitación— dijo Allana jalando a Shaula, subieron por medio de las escaleras de mármol y cruzaron por una pasadizo alfombrado hasta entrar por una puerta donde estaba la habitación.
— Pero si hay una cama ¿Dónde voy a dormir?— dijo Shaula mirando la espaciosa habitación, una cama con dosel, un escritorio, un armario gigante y varios cojines en el suelo.
— La cama es grande, Shaula— dijo Allana. Shaula enrojeció y Allana soltó una carcajada.
— ¡Fuera de bromas! Cuéntame como nos libramos de esta— dijo Shaula, agarrando un cojín para sentarse. Allana agarró un cojín y se sentó al lado de su amigo.
— Para empezar, la impostora no lo esta haciendo bien: mi madre rara vez sonríe, esta mujer sonríe hasta cuando se cruza una mosca, ella fue Jedi, reconoce fácilmente a un Aprendiz de un Caballero y luego esta esto, nos da una habitación para nosotros dos. ¿Qué madre de la galaxia hace eso?
— ¿Debe ser por que soy confiable y buen tipo?— dijo Shaula, elevando las cejas.
— Esta noche hay cena. Obviamente yo tengo que ir por ser la chume'da— dijo Allana pero al ver la cara de perplejidad de Shaula al escuchar esa palabra— Soy heredera, eso ya lo sabes. Bien, yo cenaré, lo cual no me entusiasma mucho, tú irás a averiguar que fue de mi mamá. Ella fue Dama Jedi, deberías sentirla.— Shaula asintió mientras Allana se ponía de pie, cuando tocaron la puerta.
— Oh, vienen a arreglarme. Puedes irte al Salón a echar un vistazo— exclamó la Jedi mientras Shaula iba hacia la puerta. Abrió y entraron tres mujeres, las más hermosas que había visto el Aprendiz Jedi.
— ¡Anda ya, Shaula!— gritó Allana, sacando de su ensimismamiento al ver a las damas, parpadeó y sale de la habitación.

Shaula estaba en el Salón, parado en el medio, cerró los ojos y dejó la Fuerza fluir dentro de él, buscando a alguien. Podía sentir la energía viva de las personas hasta que sintió algo, muy leve, distante; se aventuró a conjeturar que podría estar bajo tierra ¿calabozo? Tal vez. Esa pequeña energía, era una presencia de la Fuerza, era muy débil pero era algo, sea quien sea, estaba muy angustiada. Alguien cruzó el salón y se giró para ver a la falsa Tenel Ka al pie de la escalera, Shaula elevó su vista hacia arriba, a punto de bajar, estaba una mujer con un vestido aguamarina, el cabello rojo en una trenza muy bien elaborada. El Jedi se preguntó quien seria cuando se dio cuenta que era su amiga Allana, se veía muy diferente. La joven Jedi bajó las escaleras hasta llegar a su madre.
— El tiempo ha pasado muy rápido. Los embajadores ya estarán llegando— dijo la falsa Tenel Ka— Por cierto, te ves hermosa, hija mía.— Tenel Ka se retiró, Shaula se acercó a su amiga, Allana giró para verle, con una ceja alzada.
— Allana…te ves guapa.— dijo Shaula, con una sonrisa tímida.
— Gracias, pero prefiero mi traje Jedi— dijo Allana— Ya sabes lo que tienes que hacer.
— He sentido a alguien. Cuando vayas a cenar, averiguaré más.— dijo Shaula mientras su amiga asentía.

Llegaron los invitados, Tenel Ka y Allana los recibieron y los hicieron pasar al comedor. La puerta se cerró lo cual Shaula, escondido en el Salón, se escabulló para averiguar más.

El comedor era amplio, con una gran mesa. Tenel Ka se sentó en el extremo derecho de la gran mesa, Allana se sentó en su derecha mientras en el otro extremo se sentaban los extranjeros de la especie duro. Primero fueron servidos los entremeses, Tenel Ka dio inicio la cena.
— Sírvanse, señores— dijo Tenel con una sonrisa. Allana cortó delicadamente el jamón enrollado de su plato, su madre y los duros empezaron a conversar de diversos temas. Ella, no tan acostumbrada a esa vida de la realeza, lo encontraba aburrido, pero se enfocó en observar a su falsa madre, buscando algo. Si, la mujer ocultaba algo, sus miradas se cruzaron y Allana sintió algo: peligro pero para ella y su amigo. La falsa Tenel Ka estaba dispuesta a eliminarlos. La joven Jedi sonrió y dio otro sorbo a su jugo de frutas.

Shaula estaba en el patio, en la oscuridad de la noche. Se deslizaba suavemente por las paredes, esquivando con facilidad a los guardias. Se dejaba guiar por esa energía doliente, estaba muy cerca. Dio una vuelta al Palacio hasta llegar a una caseta, extrañado se agazapó hasta llegar a la puerta, miró a ambos lado y entró. Estaba oscuro pero se guiaba por la Fuerza, aumentó su presencia para al menos si el cautivo lo hacia. Nada. Estaba rodeado de estantes con cachivaches y otras cosas viejas. Estaba a punto de irse cuando lo sintió, alguien llamaba. "¿Quién es?" escuchó en su mente, Shaula tanteó el suelo, encontró una horquilla y sonrió para si mismo "Shaula Draco, amigo de Allana" lanzó telepáticamente y esperó una respuesta, minutos después, la presencia se emocionó "Tenel Ka, madre de Allana" le contestó, "La rescataremos pero tenga paciencia, volveré con su hija" nuevamente se comunicó mediante la Fuerza, "Puedo esperar" dijo la cautiva. Shaula salió de la caseta y nuevamente se deslizó como una sombra por la noche.

Shaula se colocó al pie de la escalera, sintió a Allana en el comedor, "hablé con tu madre", se comunicó mediante la Fuerza con su amiga, "La cena va a terminar, espérame en la habitación". Shaula se giró y subió escaleras arriba, se cruzó con una hapana lo cual, el Jedi le dirigió una sonrisa y una mirada coqueta. Entró a la habitación, se sentó en la cama pero luego cambió de idea, agarró varios cojines y los coloca en el suelo, donde se echa. Para el Jedi, eran los cojines más cómodos que había visto. Minutos después, entra Allana, Shaula se endereza para verla.
— ¿Dónde la has visto?— susurró Allana mientras se acercaba a su amigo, mientras se quitaba la trenza.
— Está en una caseta, unos metros afuera del Palacio. Está bajo tierra, posiblemente un calabozo.
— Es un calabozo de hecho. Ahí se le encerraba a los conspiradores— dijo Allana frunciendo el ceño
— Le he dicho que volveremos, nos hemos comunicado mediante la Fuerza.— dijo Shaula sin dejar de mirar a su amiga-
— Bien la impostora nos va a matar esta noche. La he sentido cuando nuestras miradas se cruzaron. Lo bueno es que no sospecha lo que he descubierto— dijo Allana levantando el vestido y se iba a un pequeño vestidor.— Tápate los ojos y no fisgonees.
— Está bien— dijo Shaula, ruborizándose ligeramente— Saldré un rato.

Minutos después, Allana abrió la puerta e hizo ingresar a su amigo. Nuevamente la Jedi tenía puesto su típico traje beige con crema y su cabello ondulado rojo debido a la trenza, suelto.
— Ya estoy entendiendo por que nos ha puesto en el mismo cuarto— dijo Allana— Al vernos llegar, pensó que la descubriríamos y para evitar eso, decide matarnos en la noche, durmiendo juntos.
— Oh ¿Entonces no es porque sea un buen tipo?— bromeó Shaula, adoptando una cara triste bastante cómica, Allana se rió.
—Fuera de bromas. Pondremos cojines en la cama, vendrán los guardias donde nos "matará", nosotros estaremos en el armario, saldremos, los noqueamos, busco a la Reina Madre falsa mientras rescatas a mi mamá.
— Suena bien. Vayamos al armario.

Era medianoche, los guardias irrumpieron la habitación, observaron la cama donde dos pliegues en formas humanas descansaban, sonrieron burlonamente.
— ¿Crees que sean pervertidos?— susurró Shaula y recibió un codazo de parte de su amiga.

Los guardias sacaron sus espadas y enterraron el acero contra los pliegues, una y otra vez, un liquido rojo empezó a salir de los pliegues.
— Ahí van los cojines mas cómodos de la galaxia— susurró Shaula compungido. Otro codazo de su amiga y juntos salieron del armario. Los guardias se giraron pero fueron derrotados por los dos Jedi, solamente usando el sable de luz sin encenderlo.
— ¿Ese es jugo de bayas?— preguntó Shaula, Allana asintió.
— Anda, rescata a mi mamá— susurró Allana.

Allana se separó de Shaula, todo estaba en silencio, oscuras menos la sala. Shaula se había colado por una ventana, así que ella se agazapó para ver. Ahí estaba la mujer falsa, nerviosa y ansiosa. Allana se subió al pasadizo y se deslizó con su sable encendido, dio un gran salto y cayó de pie, delante de su madre falsa.
— ¿Quién eres?— dijo Allana con el sable apuntándole.
— Vaya, no me extraña. Al fin al cabo, eres la digna hija de tu madre. Dos Jedi.

La madre falsa desvainó una espada, pero no estaba hecha de acero si no de cortosis. Allana lo reconoció.
— Bien ¿Cómo lo has hecho? Mi mamá es una Jedi ¿Cómo la habrás suplantado?
— Fingí ser una embajadora ilustre, tu madre se confió y fue emboscada. La encerré en un lugar que no podrás encontrar. — dijo la impostora. La falsa Reina Madre blandió su espada de cortosis, estrellando con el sable de luz de Allana, donde el color verde centelló. Nuevamente bloqueó su ataque y aparecieron guardias. Allana los empujó con la Fuerza y saltó hacia atrás cuando la espada se acercó hacia su abdomen.
— ¡Morirás aquí, sucia! Yo misma te mataré, lo que no pudieron otros, yo lo haré— dijo la falsa Reina Madre mientras blandía la espada con rabia. Allana sólo lo esquivaba.
— Desde que era una bebé han intentado matarme. Hoy no será diferente— dijo Allana empujándola con Fuerza, la reina cayó de espaldas.

— No te metas con mi hija— exclamó Tenel Ka, con el cabello desgreñado y ropas ajadas, se hallaba en la puerta, junto con Shaula, con su sable de luz encendido. Allana se giró para ver a su madre, alegrándose. Los guardias presentes se quedaron estupefactos. La falsa Tenel Ka se levantó y se lanzó contra Allana pero Tenel Ka se lanzó de frente, haciéndole un tackle.
— ¡Te dije que no te metas con mi niña, ocúpate de mi primero!— gritó la verdadera Tenel Ka, poniéndose de pie junto con la falsa. La verdadera Tenel Ka saltó y con sus musculosas piernas se enroscó en el cuello de la falsa y con su única mano, le agarró de la cabeza, arrancándole la máscara, revelando un rostro diferente de mujer. Tenel Ka se lanzó hacia atrás, lanzándola lejos. La Reina Madre falsa, se estrelló contra la puerta del comedor, sin conciencia. Tenel Ka se puso de pie, muy molesta.
— ¡Llévensela! No la quiero ver aquí— ordenó Tenel Ka a los guardias que estaban perplejos, se pusieron en marcha, levantando a la suplantadora.
— ¡Mamá!— gritó Allana corriendo a abrazar a su madre. Tenel Ka, pasó su único brazo sobre la espalda de su hija. Shaula se apartó un poco. — ¿Desde cuando has estado cautiva?— preguntó Allana mirando a su madre.
— Desde hace varios meses. Tu amigo Shaula me contó que intentaban comunicarse con el Consorcio para intervenir en una guerra ¿cierto?— dijo Tenel Ka mirando seriamente a su hija— Hablaban con la impostora. Tú sabes que es obvio que ayudaría a la Alianza Galáctica.
— Yo vine aquí, buscando convencerte pero no pensé te habían suplantado.— dijo Allana.
— Mi pequeña, avisaré a tu tío Jag que me uniré a la Alianza para ayudar en esta cruzada— dijo Tenel Ka, pasando su mano sobre el cabello rojo de su hija. Luego su mirada se enfocó en Shaula Draco— También debo agradecerte por tu ayuda, Aprendiz Jedi. Fuiste muy valioso— dijo Tenel Ka, muy seria. Shaula entendió las sospechas de su amiga, la Reina Madre no suele sonreír mucho.
— No es nada, Reina Madre Tenel Ka. Es mi trabajo como Jedi.— dijo Shaula. Tenel Ka lo miró por unos segundos hasta regresar su vista a su hija.
— Felicitaciones por ser Dama Jedi— y sonrió levemente para su hija. Allana la abrazó muy fuerte— Por cierto, pasarán la noche aquí. Allana, tú ya tienes tu habitación. Shaula Draco, pasarás la noche en la habitación del lado derecho.
— Gracias, Reina Madre— dijo Shaula Draco, muy ilusionado de dormir en esos cojines que le parecían cómodos.

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Destructor Galáctico Davin Fel
— Señor Fel, tiene un mensaje del Consorcio de Hapes— dijo un oficial de cabellos castaños. Jagged Fel se giró para ver al hombre parado.
— ¿Consorcio de Hapes?— se extrañó Jag, el oficial asintió. Jag caminó por la pasarela con la capa ondeándolo hasta llegar al escritorio donde presionó un botón y la figura azul holográfica de Tenel Ka aparece.
— Jefe de Estado Fel— dijo Tenel Ka, muy seria— Lamentamos que el Consorcio de Hapes no esté ayudando en estos momentos. Tuvimos problemas internos que fueron solucionados— exclamó Tenel Ka— Fel, el Consorcio de Hapes ayudará a la Alianza Galáctica.
— Su ayuda es valiosa, Reina Madre Tenel Ka Djo— dijo Jagged Fel, sonriendo.
— ¿En que lo podemos ayudar?
— Puede enviarnos un batallón a Kargan y Dantooine. Las coordenadas a Kargan se las mandaré ahora mismo.
— Gracias, Jagged Fel.— dijo Tenel Ka— Mándale mis saludos a Jaina.
— Lo haré.— dijo Jag, cortando la comunicación. Se giró para ir al lugar donde estaba previamente, cruzando la pasarela donde llegó a la ventana.
— Estamos listos para el bombardeo orbital a Kargan— dijo un oficial. Jagged Fel lo miró y asintió.


N/A: Ya sólo faltan dos capitulos de esta historia.

Soffy: Gracias por tu review. Saludos