10 maneras de comerse un helado.

By: Deraka.

Segundo helado: Sorbete de mandarina.

La discusión comenzaba a tomar un tono cada vez más acalorado entre las dos personas que se hallaban de pie en la cocina, uno frente al otro y siendo observados por sus atónitos camaradas, que no perdían detalle. ¡Y no era para menos! Ninguno a bordo de ese barco podría haber imaginado, ni en sus más disparatados pensamientos, que llegarían algún día a presenciar una escena como la que en esos momentos veían. Y sin embargo, las "perlitas" que se dedicaban el uno a la otra dejaban bien claro que aquello no se trataba de ninguna broma por su parte.

-…. ¡¡Pero noooo… tenías que venir a hacerte la sabelotodo!!

-¿¡Sabelotodo yo?! ¡Fuiste tú quien empezaste dándote esos aires de gran chef.!

-¡¡Será porque soy el cocinero de este jodido barco!!.- gritó fuera de control.- ¿Acaso me pongo yo a enseñarte cómo se dibuja un mapa?

-¡No serías capaz ni aunque lo intentases con todas tus fuerzas!- le dijo igualando el tono de su voz, cada vez más elevado.

Por su parte, Luffy, Robin, Zoro, Usuff y Chopper miraban alternativamente a uno y otro, como quién mira un partido de tenis, asombrándose cada vez más de lo que podía llegar a dar de sí una cosa tan sumamente simple. Y además estaba el hecho de quienes eran los que peleaban.

-….. ¡Ya sé lo que te pasa!- gritó la pelirroja fuera de sí. – ¡Eres incapaz de reconocer que estás equivocado si es delante de una mujer!- no es que fuera algo inusual ver a Nami de mal humor… pero en este caso parecía como si se hubiese tomado esa discusión peor que cualquier otra que sus amigos recordaran.

- ¡¡No me hagas reír!!- le replicó el rubio. Bien… a él que resultaba extraño verle tan alterado y enfadado con la chica. Probablemente sería, según cualquiera de los presentes, la última persona capaz de replicar siquiera el veredicto de la navegante, fuera cual fuera. – Por supuesto que acepto correcciones, ¡¡Siempre que no vengan de personas que no tienen ni idea de lo que dicen!!

Y, contra todo pronóstico, ahí estaban ambos. Durante más de diez minutos tirándose los trastos a la cabeza y diciéndose verdaderas barbaridades sin que ninguno de sus colegas, ni siquiera el capitán, se atreviese a mediar entre ellos.

- ¿¡¡Sabes lo que te digo!!? – chilló finalmente Nami, con voz ronca.- ¡Métete tu maldito postre por donde te quepa! No me lo comería ni aunque me pagasen por ello.

-Oh… ¡¡Raro viniendo de alguien capaz de hacer la peor bajeza con tal de ganar pasta!!- a Sanji comenzaban a marcársele las venas en el cuello.- ¡¡Puedes estar tranquila, prefiero tirarlo al mar a que te lo comas tú!!

-¡¡Vete al infierno cocinero de mierda!!- y sin esperar siquiera contestación por parte del susodicho, se dio la vuelta y salió de la habitación dando un sonoro portazo.

Sanji, por su parte, gritó lo más alto que pudo un insulto que escandalizó al pobre Chopper, aferrado a la pierna del peliverde, intentando que su voz se oyese a través de la puerta de madera y llegase a oídos de Nami. Al no recibir contestación alguna apretó los puños y, en un intento de desahogarse, le propinó tal patada al cubo de basura que éste salió volando estampándose contra la pared y provocando que el francotirador de abordo se colocase tras la espalda del espadachín.

Fue en ese momento en el que a Sanji se le ocurrió desviar su mirada, por vez primera, hacia los "espectadores". Su ojo visible destilaba una ira profunda que llegó a intimidar a la propia Nico Robin.

-¿¡Y vosotros qué coño estáis mirando?!.- no tardó el rubio cocinero en abandonar también la estancia, con un portazo mayor que el que había dado momentos antes la pelirroja.

Luffy, Zoro, Robin, Ussuf y Chopper se quedaron un rato observando la puerta por la que habían salido los dos, parpadeando más de lo normal y tratando de poner mentalmente algo de orden a la caótica y precipitada escena que acababan de presenciar.

- Er….- Zoro fue el primero en hablar, llevándose una mano a la nuca.- ¿Se puede saber qué demonios ha pasado?

- Ni yo misma me lo explico.- confesó la arqueóloga. – Todo ha sucedido demasiado rápido. Antes de darme cuenta ya estaban gritando.

-Y eso que al principio parecían estar divirtiéndose.- comentó Luffy.

-Pues es verdad. Además, ponerse así por semejante tontería…

-Podríais explicaros un poco mejor, vosotros dos.- pidió Usuff. – Ya que habéis estado todo el rato en la cocina.

Robin asintió mientras cerraba su libro, y procedió a contarle a los dos chicos y el reno la historia entera…

-¡Conque estás aquí!- la puerta de la cocina se había abierto de golpe, dando paso a una enojada Nami. En ese momento, Sanji se encontraba preparando la comida y siendo molestado cada cinco minutos por un hambriento Luffy, que exigía un tentempié y se quejaba de lo escasa que parecía la comida. Robin estaba sentada leyendo tranquilamente y sonriendo ante algunas ocurrencias de su capitán. Pero, ante la escandalosa llegada de la navegante, todos se giraron hacia ella.

-¿Pasa algo Nami-san?- preguntó Sanji cortésmente, como era costumbre en él. Pero ella lo ignoró.

-¡Luffy!- su tono de voz era amenazante.- ¡Como vuelvas a asaltar mis mandarinos te coso la boca!

-Pero si yo no he hecho nada esta vez.- trató de defenderse el moreno.

-¿Cómo que no?, ¿Y entonces qué ha pasado con la cesta de mandarinas que acababa de coger? Y también han desaparecido algunas de los árboles. ¡Eres un tragaldabas!

-¡¡Pero que no he sido yo te digo!!

-Ah, Nami-san.- Sanji se adelantó entonces, impidiendo que la chica rebanase a su capitán.- Luffy dice la verdad. Debería habértelo dicho antes, lo siento.- Nami lo miró extrañada.

-¿Qué quieres decir?

-He sido yo quien ha cogido las mandarinas. No quería decírtelo porque arruinaría la sorpresa.

-¿Qué sorpresa?

-Verás…- sonrió el rubio.- Quería preparar un postre especial para mis chicas especiales.- dijo mirando también a Robin.- Y para ello necesitaba las mandarinas.

-¡Oh!- Nami pareció interesada en el plato del cocinero.- ¿Y qué vas a preparar?

-Es un secreto.- contestó con voz melosa.

-Jo… ¿Y no me lo puedes decir?- preguntó con fingida voz inocente mientras le miraba y hacía un pucherito que desarmó totalmente al chico.

-¡P-pues claro! Con este calor estaba pensando lo bien que os sentaría tomar un sorbete de mandarina de postre.

-¡¡¡Wahhhhhhhhh!!! ¡¡¡Sorbete de mandarinaaaa!!!- Luffy vitoreó.- ¡Suena delicioso!

-¿En serio vas a preparar sorbete de mandarina?- a Nami también parecía gustarle la idea.- Cuando era pequeña, Bellemere, Nojiko y yo hacíamos sorbete de mandarina a menudo. Era mi postre preferido. – sonrió, evocando con nostalgia el recuerdo de aquellos días felices. Una idea cruzó por la mente del cocinero cuando escuchó esas palabras.

-¿Así que sabes hacer sorbete de mandarina?

-¡Pues claro que sí!

-¿Querrías ayudarme entonces a prepararlo?- preguntó, deseando oír una respuesta afirmativa. Nami lo meditó durante escasos segundos antes de asentir. - ¡Estupendo! ¡Manos a la obra!

-Oye Sanji… ¿Puedo ayudar yo también? – preguntó Luffy relamiéndose.

-Ni hablar. Aléjate de los fogones y ni se te ocurra robar nada, que te conozco.

-Joooo, que injusticia... cómo se nota la preferencia…- Luffy se alejó cabizbajo y se sentó al lado de Robin, apoyando la barbilla en la mesa y quejándose cada cinco minutos del hambre que tenía. Pero el cocinero y la navegante estaban demasiado ocupados, preparando aquel delicioso postre, como para prestarle atención.

-Coge la gaseosa de la nevera por favor.- pidió Sanji.- Primero prepararemos el almíbar.

-Oh… ¿No es mejor empezar haciendo el zumo?- preguntó la chica acercándose con la botella en la mano.

-Es mejor ir por partes. Primero el almíbar.

-Pues que raro, porque cuando lo preparaba con Bellemere siempre empezábamos haciendo el zumo.- contestó testaruda. A Sanji le entraron ganas de replicar, diciendo que entonces llevaba toda la vida haciéndolo mal. Pero, pensándolo mejor, no pasaba nada por concederle aquel pequeño capricho a su pelirroja ¿no?.

-Bien, si lo prefieres comenzaremos haciendo el zumo.- Nami le sonrió satisfecha. Entre ella y Sanji exprimieron primero el limón y después comenzaron con las mandarinas.

-Vale, ya hemos hecho el zumo. Ahora… el almíbar.

-Espera un momento, ¿no te parece que hemos exprimido pocas mandarinas?- el chico negó.

-Tampoco hay que pasarse, las considero más que suficientes.

-Uhm… bueno, si tú lo dices… pero ten en cuenta que somos siete y…

-Sé perfectamente cuantos somos Nami.- le cortó él con un tono de voz un poco molesto. – Tranquila, soy experto en calcular las dosis exactas en mis recetas.- trató de suavizar su anterior tono tajante con una sonrisa. Pero a la chica no le pareció suficiente.

-Tampoco hace falta que te pongas así.- se encogió de hombros tratando de hacer ver que no le importaba demasiado. – Solo era un consejo.

-Y te lo agradezco, Nami-san.- trató de sonreír.- Por cierto, ¿te importa cogerme un huevo de la nevera?

-Se supone que la clara de huevo a punto de nieve se pone al final…

-…Justo después de haber dejado enfriar el zumo mezclado con el almíbar, lo sé. Pero esto está casi listo. Además tampoco puedo dedicar tanto tiempo al postre. Aún tengo que preparar la ensalada.- dijo mientras removía la cazuela con el almíbar. - ¿Por qué no vas colando el zumo?

-Bellemere nunca lo hacía así…

Aquello fue la gota que colmó el vaso. Sanji le tendió la cuchara a la chica, esta vez sin hacer esfuerzos por ocultar su irritación.

-¿Quieres hacerlo tú y yo miro?- preguntó con sorna. Nami no se lo podía creer.

-Estás enfadado sólo porque te he dado un consejo.- no era una pregunta, era una afirmación rotunda.

-No digas tonterías... ¿Cómo voy a enfadarme por eso? Y menos aún contigo…

-Pues permíteme decirte que parece todo lo contrario.

-Oye, es sólo que no estoy acostumbrado a tener ayudantes que me digan haz esto o haz lo otro. Y créeme que meterse en las recetas y el hacer de un cocinero es lo peor que puedes hacer.

-No eres el único que sabe cocinar en este barco.- dijo ella, desdeñosa.

-Pero soy el que mejor lo hace. – contestó arrogante.

-¡No es más que un postre!, además uno que llevo preparando toda a vida…

-Pues entonces permíteme decirte que llevas toda la vida haciéndolo mal.

En un principio, ambos habían intentado contenerse y moderar su tono de voz. Ahora la irritación se adivinaba en cada una de sus palabras.

-¡Pues has sido tú el que me ha pedido ayuda a mí!

-Exacto, te he pedido tu ayuda, no tus lecciones. Y si lo llego a saber me habría quedado callado.

-¡Hubiera sido lo mejor! tú lo que querías era un pinche ¿no? Pues creo que Luffy se muere por ese puesto.

-¡Yooo!, ¡Sanji, a mí!- Luffy se levantó del asiento como movido por un resorte. No se había perdido detalle de la extraña conversación, aunque no la entendía del todo. Robin, por su parte, hacía tiempo que había abandonado su lectura y ahora observaba curiosa el rumbo que iba tomando aquella, aparentemente, leve discusión.

-¡Tú te callas! – dijeron casi al unísono los dos. Al instante Sanji añadió.- No entiendo como te pones así…

-Yo tampoco lo entiendo, ¡maldita sea! Es sólo una receta.

-No hace falta que chilles…

-¡¿Y quién está chillando?!

estás chillando!

Luffy y Robin se miraron un momento, pero ninguno se atrevió a decir nada (y tampoco era seguro que les hiciera mucho caso, dijesen lo que dijesen.). Lo único que podían hacer era observar como el ambiente se iba caldeando hasta el punto de que Nami y Sanji comenzaron a gritarse improperios de la peor clase.

-¡¡Aún por encima que utilizas mis mandarinas sin mi permiso!!

-Ah… claro, ¡había olvidado que hablo con la maníaca de la propiedad privada!

En cinco minutos Usuff y Chopper entraron en la cocina alertados por el escándalo, y tampoco tardó en unirse el perezoso espadachín de abordo……. A partir de ahí el resto ya era historia conocida por todos los tripulantes.

-Todavía sigo preguntándome cómo un sorbete puede provocar tanto jaleo.- Luffy se rascaba la cabeza tratando de buscar una respuesta.

-Creo que al rubiales le han tocado en el orgullo de cocinero que tiene.- comentó Zoro.

-De todos modos, creo que tiene razón ¿no?.- dijo Usuff.- Quiero decir… lleva toda su vida haciéndolo, y tal vez Nami se puso algo pesada.

-Pero Nami no lo hizo con mala intención. Tal vez si Sanji le hubiera explicado, como él suele hacerlo… - trató de argumentar Chopper.

-Y desde luego a ésa tampoco le falta orgullo.- añadió el peliverde.

-Conociendo el cariño que tiene el cocinero hacia la navegante, y el hecho de que los enfados de ella no suelen prolongarse mucho… no creo que esos dos estén peleados mucho tiempo.- concluyó la arqueóloga mientras abría de nuevo su libro.

-De todos modos.- Luffy habló por primera vez. - ¡Cómo capitán de este barco, es mi obligación velar por que el buen rollo reine siempre entre camaradas! Ahora mismo voy a buscarlos a los dos y obligarlos a hacer las paces.- Todos le miraron por un momento con el asombro dibujado en sus rostros. Podría decirse que aquella era de las pocas veces que el capitán ejercía como tal. No obstante…

-Supongo que no comeremos hasta que Sanji vuelva de mejor humor, ¿no?- preguntó inocentemente el renito. Zoro sonrió entonces maliciosamente y se giró al moreno.

-Claro, claro… el buen rollito y todo eso… tú lo que quieres es jalar cuanto antes, y sin Sanji aquí chollando eso no va a poder ser ¿me equivoco?

-Por favor, Zoro.- Luffy negó con la mano, evitando su mirada.- Hay cosas más importantes que la comida.

-Ya claro… de todos modos yo también me muero de hambre. Así que, aunque no consigas que hagan las paces, haz que al menos vuelva el cocinero. Que para algo que tiene que hacer hay que ver como se escaquea.- Usuff le miró de reojo, ¡menudo uno iba a quejarse!

-Al menos hace algo ¬¬…

-.-.-.-.-.-

Luffy salió de la cocina en busca de sus compañeros. No importaba el cómo, haría que Sanji y Nami hiciesen las paces por el bien del grupo y de su estómago.

El capitán se detuvo de pronto en medio del pasillo, le había parecido oír algo parecido a un murmullo. Afinó su oído al máximo y, mientras se dirigía al lugar del que parecía provenir, se fue formando en su cabeza una ligera sospecha de qué o quiénes podrían ser los causantes. No obstante, cuando asomó su cabecita por la esquina del pasillo, se llevó tal sorpresa que tuvo que taparse la boca con una mano para ahogar una exclamación de asombro.

Y es que parecía que los dos que hacía escasos minutos se encontraban peleándose habían decidido cambiar las tornas, o traspasar su disputa a un plano más… personal:

Sanji se encontraba contra la pared, apoyado (¿o debería decir aprisionado?) con un brazo alrededor de la cintura de Nami y la otra mano acariciando su mejilla y su cuello mientras ésta se inclinaba hacia él agarrando su camisa. Besándose como si no hubiera un mañana.

-Mmmm…- ronronéo mimosamente la pelirroja.- No está mal, cocinero.- él sonrió algo cohibido.

-Siento haberte gritado antes.- se disculpó sin dejar de acariciar su mejilla. Ella negó con la cabeza mientras sonreía.

-¿Bromeas? No sabes lo sexy que estás cuando gritas.

-¿E-en serio?

-Pues claro… el ceño fruncido te queda bien ¿sabes?.- dijo sin parar de reír, mientras acariciaba con un dedo la extravagante ceja en forma de espiral del rubio.

-Ah… mi Nami-swaaan… estás tan guapa incluso enfadada…- Y, ajenos a la mirada azabache de su capitán, continuaron de nuevo haciéndose carantoñas. La chica subió sus brazos hasta rodear el cuello del cocinero y acortó de nuevo las distancias, permitiéndose saborear de nuevo sus labios mientras él apretaba más su abrazo, acariciando su cintura y más abajo de ella…

Luffy se alejó entonces sigilosamente, comprendiendo que aquel era un momento en el que ambos preferían la intimidad. Sonrió, como solo él sabe hacerlo, pensando aliviado en el enorme peso que se había quitado. Ahora lo único que verdaderamente le importaba era cuándo podría comer…

OWARI

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

NA:

¡Yeah! ¡Aquí tenéis la segunda historia! Esta vez ha tocado un SanjixNami algo peculiar. La verdad es que deseaba ver una pelea mínimamente seria entre estos dos ¿Quién creéis que tenía razón? (aunque la verdad es que, tal como terminaron las cosas, quien tuviese razón y quién no, importaba bien poco xDDD). Tengo que reconocer que cada vez le voy cogiendo más cariño a esta parejita, no me importaría escribir de nuevo otra historia "de helados" sobre ella xD.

Aprovecho para daros las gracias a todos los que comentasteis el one-shot anterior ¡muchísimas gracias! (Deraka llora de emoción) me ha hecho mucha ilusión! Espero poder recibir tantos o más comentarios con esta nueva historia (la verdad es que es bastante más larga xD). Un saludo a todos. Nos vemos en el tercer one-shot!

Deraka.

22 de Julio de 2006

2:20