10 maneras de comerse un helado.
By: Deraka.
Cuarto Helado: El sabor de los recuerdos.
La puerta que daba a cubierta se abrió, dando paso a un Sanji sonriente a pesar de ir cargado de platos.
-¡Nami-swan, Robin-chuan!- canturreó el rubio.- ¡¡Aquí tenéis la merienda!!
-Buff… con el calor que hace hoy, lo que menos tengo es ganas de comer.- Nami se abanicaba con el periódico mientras que se pasaba una mano por la frente sudorosa. No obstante, Luffy, que no perdía las ganas de comer ni aunque llegase el Apocalipsis, reaccionó inmediatamente ante la palabra "merienda" y enseguida saltó de su asiento especial y se puso a acosar al cocinero de abordo.
-¡Sanji, yo también quiero comer! ¿Para nosotros no hay merienda? Jo, yo me muero de hambre. Oye, si Nami no quiere su parte, ¿me la puedo comer yo?
-Ya vale Luffy, se me van a caer los platos por tu culpa. – le regañó el rubio antes de volverse a sus dos chicas.- Nami-san, no tienes que preocuparte, la comida de hoy es de lo más refrescante. La he hecho pensando especialmente en vosotras.- dicho esto, le plantó a su pelirroja una flamante copa de cristal con varias bolas de helado de distintos sabores, nata montada con una guinda coronándola y un barquillo de galleta.
-Wow ¡Qué pasada!- Nami sonrió sintiendo que sólo con mirar el helado ya se le estaba yendo un poco de aquel sofocante calor.
-No tienes que darme las gracias, pelirroja mía. Bastará con un beso tuyo.- dijo poniendo morritos. Pero para desgracia del chico, y fortuna de la navegante, Luffy no había cejado aún en su empeño.
-¡¡¡Saaaaaaaaanjiii, yo también quiero heladoooo!!! ¡Quiero uno así para mí! Porfaporfaporfaporfa…
-¡Que ya va, pesado!- el cocinero, cabreado por habérsele estropeado aquel ambiente íntimo con su nena, le tendió otra copa de helado al capitán, aunque no fuese tan cargada ni tan grande como la de la navegante.
-Jo… esta es más pequeña… ¿No me puedes dar ésa otra que llevas?
-¡Ni hablar! Esta es para Robin. Tú confórmate con lo que te ha tocado y deja de dar la paliza.- Sanji se alejó en busca de la sonriente arqueóloga, a la que entregó otra copa de helado tan grande y surtida como la de Nami, y después llamó al resto de sus camaradas para darles las suyas (la de Zoro resultó ser la más escasa de todas).
Usuff se había sorprendido muy gratamente al descubrir la merienda que les había preparado hoy el cocinero.
-¡Llevaba siglos sin tomarme un helado!- se dijo a sí mismo mientras se acomodaba a la sombra, resguardándose de aquel sofocante calor. Hundió la cuchara en una de las bolas y se la llevó a la boca, sintiendo al instante el refrescante sabor de la vainilla.- Mmm… qué rico. Hacía tanto tiempo que casi me había olvidado de lo bien que sabe.
De hecho, el simple recuerdo en su boca de aquel sabor, había servido para despertar en la memoria del artillero uno de los recuerdos que más atesoraba de su infancia. Levantó los ojos al cielo, limpio y azul, mientras su mente se sumergía en los detalles de lo que había ocurrido tiempo atrás…
-.-.-.-
Aquel era uno de los días más calurosos que había traído el verano al pueblo. Todos sus habitantes pasaban la tarde en casa, con las ventanas abiertas de par en par. Resguardándose del aire caliente que se respiraba en la calle y del sol dando directamente en la cabeza. Claro que siempre hay excepciones, y en ese día tan extremadamente soleado, dos niños se hallaban bajo la sombra de un gran árbol con la cálida brisa meciendo sus cabellos.
-Ah… en días como éstos es cuando un helado bien frío sabe mejor que nunca.- quién así hablaba era al que llamaban el chico más mentiroso del pueblo, recostado contra el tronco y saboreando un helado de nata sin dejar de sonreír.
-Tienes razón.- asintió su acompañante, una niña menudita y rubia, en cuyo rostro, pálido y enfermizo, lucía hoy una enorme sonrisa mientras tomaba su helado de vainilla disfrutando de la compañía de su amigo.
Kaya siempre obedecía a cualquier advertencia que sus criados le hacían, en especial Crajador, la persona que se había encargado de educarla tras la muerte de sus padres. Pero la orden de mantenerse alejada de Usuff le resultaba tremendamente difícil de cumplir, y es que podía decir que era la única persona que conseguía que se olvidase de sus penas y volviese a sonreír como antes. Era por eso que jamás lo delataba cuando se colaba en su jardín, al contrario, se pasaba la tarde deseando que eso ocurriese. También resultaba de las pocas personas que tachaba al muchacho de mentiroso, ella escuchaba todas sus alocadas aventuras con los ojos desbordando admiración y deseando profundamente que todas ellas fueran verdades. Y disfrutaba tanto con su presencia, que había decidido escaparse ese día de su deprimente mansión y pasar la tarde comiendo helados con él, y no le importaba la regañina que podría caerle si le descubrían, tampoco le importaba que el calor pudiese agravar su frágil estado… lo único que quería en aquél momento era estar con él.
-La verdad es que…- comentó la chica, pasándose la lengua por los labios – Quien haya inventado los helados se merece un premio ¿no te parece?.- ante esto, el chico sonrió e hinchó el pecho mientras comenzaba hablar, haciéndose el interesante.
-Vaya… es curioso que lo menciones, Kaya. Porque no fue otro que el gran Capitán Usuff, el cual tienes delante en estos momentos, al que se le ocurrió tan útil y refrescante invento.- Kaya ahogó una carcajada ante la ocurrencia. Pero, a la perspectiva de oír otra de sus deslumbrantes historias, no tardó en preguntar.
-¿Ah sí?, ¿Y cómo es eso? Cuéntamelo.
El chico dio un lametón a su helado, carraspeó y, tras una pausa de efecto, comenzó a narrar.
-Verás… todo esto ocurrió en uno de mis viajes a las heladas tierras del mar del Norte. Fui allí para visitar a un amigo mío al que había salvado en una ocasión de ser devorado por el Yeti, ya sabes lo agradecidos que son los esquimales, sobretodo cuando uno es capaz de derrotar a un monstruo que mide casi tanto como una casa y que aterroriza a todo un pueblo.- Usuff le dedicó a la chica una sonrisa de falsa modestia.- El caso es que mi amigo y yo lo pasamos muy bien, el único problema es que aquel era un país condenadamente frío, y algunas cosas que pueden parecer simples me daban bastantes problemas. Y fue en uno de esos momentos cuando me ocurrió…- pausa de efecto.- Tenía mucha sed, así que decidí tomarme un zumo. Lo eché en el vaso, pero me entretuve con algunas cosas y cuando me disponía a beberlo descubrí que… ¡el zumo se había congelado en el vaso! Podía darle la vuelta perfectamente y lo único que cayó fue un gran trozo de zumo congelado. Al principio reconozco que hasta yo me quedé sin saber qué hacer, ¡A ese paso no iba a poder tomar nada que no fuera sólido! Pero poco después se me ocurrió una de mis geniales ideas. Y es que el hecho de que el zumo se hubiese convertido en un cubito de hielo no impedía que se pudiese tomar igual ¿no?.- Kaya asintió, con una gran sonrisa y la expectación dibujada en su rostro.- De modo que, lo siguiente que hice fue servir un nuevo vaso de zumo pero con una cuchara en medio. Al poco tiempo ocurrió lo mismo y el zumo quedó congelado, pero esta vez yo podía tomarlo perfectamente y sin que se me enfriaran a mí también las manos por sostener el cubito de zumo helado. ¡Y he aquí que se me ocurrió ponerle ese nombre! "Zumo helado" o "Helado de Zumo". En seguida me puse a hacer experimentos para crear nuevos sabores. Por ejemplo hundir primero una cuchara en leche y esperar a que se congelase, después echar chocolate caliente por encima y esperar a que se enfriase… y así inventé el típico bombón helado… Mi amigo esquimal no se podía creer semejante prodigio, pero ya sabes que a mí no me gusta alardear sobre mis logros, así que no le di mayor importancia, incluso le concedí el honor de que fuese él quien perfeccionase y difundiese la receta por su pueblo. Cuando volví a mi hogar, y antes de darme cuenta, el helado ya se había hecho tremendamente famoso por los mares del Norte, y no tardó en llegarnos a nosotros……... Y bien, ¿qué te ha parecido mi historia de cómo inventé los helados?
Kaya lo miraba sin parar de sonreír, si no hubiera tenido una mano ocupada le hubiera dedicado un efusivo aplauso a su ocurrente amigo.
-Ha sido fantástica, Usuff.- "como todas tus historias".
El chico se llevó una mano a la nuca y sonrió algo cohibido, los halagos de Kaya hacia sus historias eran los que más le gustaba oír.
-Por cierto.- recordó de golpe.- Dijiste que el inventor de los helados merecía un premio.- ella asintió.- ¿Y cuál es mi premio, eh?, ¿Cuál crees que puede ser mi premio?
-Uhm… bueno…- Kaya lo meditó unos minutos, ahora era el turno de Usuff de mirar expectante.- ¡Ah! Ya lo sé. Pero…- sonrió con timidez.- Tienes que cerrar los ojos ¿vale? Es una sorpresa.
-¡Oh, genial! Como tú quieras.- Usuff notaba su corazón latir con fuerza mientras cerraba los ojos y esperaba ansioso la sorpresa de su amiga.
-¿Preparado?- él asintió con vehemencia, y al instante sintió algo rozar suavemente su mejilla. Los labios fríos de Kaya se habían acercado hasta la cara para darle al chico un tierno y fugaz beso.
Usuff abrió los ojos de repente, sintiendo un súbito calor en la cara. Miró a Kaya, que le dedicaba una tímida sonrisa mientras sus mofletes enrojecían a la par. Tragó saliva, el valiente y bravo Capitán Usuff, que se había enfrentado a numerosas adversidades saliendo airoso de ellas, había sido vencido por el beso de su mejor amiga.
-Uhm…bueno… ¿qué te ha parecido?- preguntó la chica, evitando su mirada.
Una sonrisa fue apareciendo poco a poco en los labios de Usuff, hasta hacerse amplia y brillante.
-Ha sido el mejor premio que me han dado nunca.- ella soltó una risita nerviosa, se sentía tremendamente halagada.
-Mentira… creo que el mejor premio fue el que te dieron en aquel lejano reino cuando acabaste con el Leviatán que los amenazaba a todos.
-Nada de eso.- contesto él recobrando entonces la seriedad.- Te lo aseguro.- Kaya se sintió enrojecer de nuevo.
-Oh, creo que te he manchado un poco. Tienes helado de vainilla en la cara.- alargó la mano para limpiar la mejilla de su amigo, pero éste fue más rápido e, inesperadamente, se pasó una mano por la cara y luego se la llevo a la boca, lamiendo el rastro del helado de la rubia.
-Mmmm… ¡está delicioso! A partir de ahora, cada vez que me tome un helado de vainilla me acordaré de ti, Kaya.
Y ella sonrió de nuevo, su cara parecía ahora más bonita que nunca. Se apoyó en su hombro y susurró a modo de confesión.
-¿Sabes?... eso me haría muy feliz…
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Los famosos gritos que anunciaban una nueva pelea entre el espadachín de abordo, que parecía descontento con su ración de merienda, y el rubio cocinero, sirvieron para sacar a Usuff del ensimismamiento en el que se había sumergido hasta ahora. Bajó su mirada desde el cielo azul, que llevaba rato contemplando, hasta la copa donde comenzaban a derretirse las bolas de helado. Una sonrisa asomó a sus labios, haciéndose cada vez más grande hasta que se le escapó una leve carcajada. Hundió la cuchara en el helado de vainilla y cerró los ojos, concentrándose en sentir.
Y aquel helado le pareció delicioso: porque sabía a infancia y a recuerdos, a historias fantásticas y heroicas aventuras. Y a los dulces y tiernos besos de Kaya.
OWARI
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NA:
¡Hola de nuevo! Este one-shot es de lo más tierno (sobretodo en comparación con el anterior xDDD). La verdad es que es la primera vez que escribo uno en el que Usuff sea el protagonista, no es que no me guste como personaje, pero no se me suelen ocurrir muchas ideas para escribir sobre él. Y en cuanto a parejas… la verdad es que el UsuffxKaya no es que me entusiasme, así que no sabía muy bien como me iba a quedar y le he dado bastantes vueltas (quizás he hecho una introducción demasiado larga, pero antes de darme cuenta ya estaban Luffy y Sanji danzando por ahí y haciendo el chorra, es superior a mí! xDD Y por supuesto no he podido evitar meter alguna bulla entre mi rubiales y el espadachín xDD). Lo que más me ha divertido ha sido la historia de la invención de helados (creo que es digna de Usuff xDD). Y bueno, espero que el personaje de Kaya no me haya quedado muy ñoño (ya os dije que es lo primero que escribo de este tipo!).
Por supuesto no me voy sin daros a todos las más infinitas gracias por vuestros comentarios, ¡significan mucho para mí! Sinceramente no creía que el capítulo tres fuese a tener tanto éxito y a caer tan bien al público, no sabéis cuanto me ha alegrado. Prometo esforzarme para el próximo one-shot y publicarlo tan rápido como pueda!!
See you!
Deraka.
13 de agosto 2006
21:37
