10 maneras de comerse un helado.
By: Deraka.
Quinto helado: Like an Ice-cream.
-Zoro… ¿duermes?
-Mmm… sí.- Sanji sonrió ante la respuesta. En cierto modo se esperaba algo así por parte del espadachín. Llevaba mucho rato observándolo dormir mientras que él, simplemente, se veía incapaz de conciliar el sueño, a pesar de encontrarse físicamente agotado. Y es que esa noche había sido de las "movidas". Aprovechando que habían arribado a un nuevo puerto, y que a ambos se les había encomendado vigilar la nave en ausencia del resto de sus camaradas, que habían ido a explorar, Zoro y Sanji había podido, por fin, dar rienda suelta a toda la pasión y el deseo que llevaban acumulando durante tanto tiempo en alta mar. Después de cerciorarse de que sus compañeros no pisarían el barco hasta la mañana del día siguiente, se habían permitido el capricho (o más bien, Zoro había cedido a la vehemente petición de Sanji) de dormir juntos aquella noche, en la misma cama. Sin tener que vestirse a toda prisa o preocuparse por que alguien entrase de improviso descubriéndolos.
Zoro se había quedado dormido casi al instante, claro que tampoco podía reprochársele, después de todo, una noche con Sanji lo dejaba más agotado que dos días de entrenamiento intensivo, aunque el placer de dicha actividad también resultaba mucho mayor que la de levantar pesas. Por su parte, el rubio se había quedado un buen rato tumbado tratando de normalizar su acelerada respiración y de relajar sus agotados músculos; pero el sueño no había terminado de vencerlo del todo. Apoyando su cara sobre sus manos, con los codos hincados en la cama, boca abajo, disfrutaba de la vista de su amante durmiendo, deleitándose con la visión de sus relajadas facciones y su musculoso pecho subir y bajar rítmica y relajadamente, mientras él dejaba volar sus pensamientos. Hasta que una curiosa y divertida idea lo asaltó en medio de aquella insomne madrugada, y le obligó a tratar de despertar al peliverde.
-Zoro, me escuchas ¿no? No te duermas, hay algo que tengo que decirte.- por toda respuesta, el espadachín levantó levemente las cejas aún sin abrir los ojos y soltó algo parecido a un ronroneo. Señal suficiente de que no perdería detalle de lo que tuviera que decirle el cocinero. – Verás… he estado pensando y… ¿sabes a qué me recuerdas?- no obtuvo respuesta.- ¡A un helado!- dijo finalmente, sonriendo divertido.
Aquella revelación tan disparatada sirvió para que Zoro abriera los ojos y le mirara preguntándose si su amante se habría vuelto loco.
-¿Que soy qué?- preguntó, con voz ronca por el sueño y parpadeando más de normal, tratando de acostumbrar sus ojos a la vigilia. Sanji rió de nuevo.
-A un helado. – repitió.- Eres como un helado, Zoro.
-No fastidies, ¿cómo puedo recordarte a eso?- en la voz del espadachín se adivinaba cierta decepción. Podría esperarse un comentario así de Luffy, ya que de las 24 horas que tiene el día, 23 y media se las pasaba pensando en comida. Por parte de Sanji, con quien tenía una relación más íntima y estrecha, se esperaba algo que hiciera justicia a su sobrenombre de "cocinero del amor". Quizás un "eres un as en la cama" o "me recuerdas a una espada templada y bien afilada: siempre da en el blanco a la primera.", incluso le habría valido cualquiera de las estúpidamente románticas comparaciones que hacía a las chicas de abordo. Pero… ¡¿un helado?! ¿En qué demonios se parecía Zoro a un helado?
Sanji le pinchó la mejilla con el dedo índice sin dejar de soltar esas risitas que, sabía de sobra, tanto podían llegar a irritar al espadachín.
-¡Pues claro! Un helado es algo tremendamente deseado cuando hace calor. Pero cuando hace frío, sería lo último que te tomarías. Del mismo modo tú solo eres apetecible a veces, cuando te haces querer. No sé si me entiendes.- su sonrisa se pronunció aún más.
-¿Eso es todo?- preguntó. No le servía una explicación tan cutre para que le compararan con un trozo de hielo con sabores.
-Por supuesto que no. Tu carácter frío también se parece a un helado. Frío y distante, a veces hasta cortante. Una persona con un poco de sensibilidad sería incapaz de digerirte. Es una suerte que mis encías soporten muy bien el hielo ¿no?- de nuevo le soltó otra pícara sonrisa.
-Umph…- Zoro lo miró con fastidio. No le estaba gustando mucho aquella metáfora.
-Sin embargo…- continuó entonces Sanji.- A pesar de todo, ¿Por qué a la gente le gustan los helados? Por su delicioso, refrescante y, en cierto modo, adictivo sabor. Por que tiene mil sabores, igual que tú tienes mil facetas. Y si no hubiera intentado conocerlas todas, estoy seguro de que me habría perdido tus mejores sabores: el dulce caramelo, el frío polo, el adictivo chocolate y la sensual nata…
Zoro se sonrojó ante este último comentario. Realmente, Sanji le estaba abriendo su corazón escudándose en aquel infantil símil.
- Y… mi favorita…- Zoro escuchó sin perder un detalle.- Porque, y supongo que no me negarás eso, hasta el más frío helado se derrite ante el calor del sol.- y mientras concluía, sonrió una vez más mientras se llevaba una mano a la cabeza y cogía con sus dedos un par de sus mechones dorados. – ¿Qué te parece?
Zoro lo observó con la misma expresión seria. Contemplando largamente sus suaves facciones, su sonrisa sincera y sus finos cabellos. Después, y sin previo aviso, alargó el brazo hasta tomar a Sanji por la nuca y atraerlo hacía sí, dándole un apasionado beso. El rubio correspondió de igual modo, enredando su lengua con lujuria.
Los papeles se tornaron entonces, y Sanji pasó a estar boca arriba con Zoro sobre él, acariciando de nuevo cada centímetro de su piel, arrancando miles de placenteros escalofríos a cada contacto. Tenía la sensación de que, finalmente, a su peliverde le había gustado la curiosa comparación.
Zoro, por su parte, trataba de demostrar al rubio lo mucho que su presencia podía llegar a derretirlo en todo aquel amor que palpitaba dentro de él cada vez que estaban juntos.
OWARI
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
NA:
Kyahhhhhhhhhhh!!!!!! Ya estamos en el cincooo!!! Supongo que los que me conocías os habría extrañado el hecho de que hasta ahora no hubiese puesto nada de yaoi xDDD. Personalmente estoy muy contenta con como me quedó el fic, en un principio me surgió la idea para emparejar a Zoro con Nami… pero sinceramente cero que queda mejor con Sanji (kyahh! Kyahhh!). Me he divertido mucho escribiéndolo, sobretodo cuando Sanji le explica de forma tan apañadita porque se parece a un helado. ¿Se os ocurren a vosotras más comparaciones para Zoro en cuanto a helados?
Por cierto, este capítulo responde al "reto" de Marinuky Ronoa n.n ¡espero que te haya gustado! Aprovecho también para contestar a los lectores indignados por no haber continuado el fic de Robin con un helado de chocolate n.nUU …. Nunca fue mi intención hacerlo, era simplemente por terminar con una frase con garra, como me gusta a mí vamos xD. Ah, Yumiki-sama, tranquila porque verás tu deseado helado de chocolate (tarde o temprano xDDD, que mala soy).
En fin, solo me queda agradecer de nuevo todos vuestros adorables reviews, me ha hecho muchísima ilusión que el cuarto capitulo haya gustado de tal modo. Seguiré esforzándome! Porque aún queda mucho verano! (que termina a mitad de Septiembre que lo sepáis!) y sobretodo ¡muchos helados!
Hasta el sexto capi!!
Deraka.
27 de julio del 2006
23:41
