Queridos lectores ha vuelto con el capítulo número tres, espero lo disfruten n.n


- ¿Qué sabes de Natsu?- preguntó Lucy con curiosidad.

- Él pertenecía a un gremio cuando pequeño, tenía muchos amigos, pero un mal día conoció a alguien, un muchacho de su edad que no recordaba nada, solo su nombre, Natsu muy gentilmente lo llevó a su gremio, pero después todo cambió, él no sabe que pasó pero cada día las personas lo recordaban menos, y cuando se dio cuenta todo el mundo había reemplazado su existencia por esa otra persona, sus amigos, su familia, todos trataban al otro muchacho como lo trataron alguna vez a él. Natsu muy enloquecido de ira y desesperación encaró al muchacho, pero ese día pasó algo terrible… Todo se convirtió en una gran masacre.

-No deberías contar nada a nadie, si valoras tu vida, Happy…-dijo una voz sombría y molesta desde la puerta.

- N-Natsu… me asustaste -dijo el gato azul acercándose a el pelirosa, éste lo miró con ojos de furia, el felino se alejo con miedo, hacía mucho que no lo había visto así, y sabía que no le convenía que se enojara con él -Mejor me voy -susurró el Exceed, abriendo sus alas y volando por la puerta.

Lucy había permanecido asustada también, por fin podría saber qué le había ocurrido a su captor, y el porqué de su retención en aquel lugar. Natsu la miró con los mismos ojos furiosos con los que vio a Happy, ella logró divisar algunas llamas rojas saliendo del cuerpo de aquél hombre, pero al parpadear ya habían desaparecido, la rubia pensó que fue su imaginación así que no lo tomó en cuenta.

-¿Acaso… hay algo que quisiera saber señorita Heartfilia?-preguntó el pelirosa.

- Muchas cosas…-dijo seria y desafiante la chica.

- Pues ahora no tengo ganas de decirte nada… Sólo puedes saber que tú eres mía, sólo mía… y no te preocupes-dijo mientras se volteaba para salir de la habitación- Me encargaré que te des cuenta de eso y del amor que le profesas a alguien que no existe…

Lucy no entendía nada, solo quería saber que demonios le pasaba a ese sujeto, por qué la tenía encerrada, por qué hablaba como si supiera de sus sentimientos por Sting, hasta el momento nadie los conocía, ni Levy, su mejor amiga. Después de un ataque de ira y desesperación en el que la rubia desarmó la cama y rompió un par de cosas recordó que ésa era la pieza de Natsu, debería haber cosas en ella, tal vez bien guardadas. Lucy recorrió todos los estantes, no encontró nada más aparte de revistas para adultos, un álbum de fotos que no pudo abrir, estaba asegurado con magia, y algunos libros que no encontró interesantes. Se sentó en la cama cansada, sujetando su cabeza entre las manos pensando como podría saber más, sentía que Fairy Tail estaba en peligro, no se lo explicaba, solo tenía ese presentimiento.

Pasaron un par de horas, comenzaba a tener hambre, no había arreglado la pieza ni pensaba hacerlo, de improviso algo sacudió la habitación donde ella permanecía, fue un temblor, corrió a la puerta y al tocar la manilla sintió una cierta onda eléctrica, la puerta se cayó para adelante, estaba libre, misteriosamente pero ¡Estaba libre! Y eso era lo único que le importaba. Corrió por un pasillo, con mucho cuidado de no ser descubierta, pasó por el comedor que ya había visto, recorrió desiertos pasillos, abrió muchas puertas hasta que se topó con algo que identificó inmediatamente, habían unas runas grabadas en el suelo de un cuarto blanco, ella se posó rápidamente sobre el centro del circulo que se formaba , empezó a desprenderse de a poco de su poder mágico y comenzó a funcionar, esas runas indicaba que se trataba de un transportador, sólo magos tenían acceso a éste tipo de medios de transporte lo único que necesitaba era un poco de poder mágico para activarlo, solo los poseían unos pocos magos en todo el mundo, eran muy escasos y muy caros, ésta fue la primera vez que ella usaba uno.

Lucy abrió los ojos, estaba afuera al aire libre y casi en la entrada de una gran ciudad que ella desconocía completamente. Se paró con entusiasmo y aunque sabía que no tenía a sus preciosos espíritus estelares para defenderse sabía que cuando llegara a su gremio nuevamente y se explicara como debiese, sus amigos la ayudarían para tomar venganza de las humillaciones que le causó ese tipo de cabello rosa.

Comenzó a caminar feliz a la ciudad, su nombre era Oak y Lucy lo recordó inmediatamente, Levy iría allí con Gajeel y los Shadow Gear, seguía con mucha cautela escondiéndose, no sabía si Natsu Dragneel la seguía.

-Mamá vamos al palacio de Sabertooth ¡Quiero conocer a los Dragon Slayer más famosos de Oak!-decía un niño pequeño a su madre, mientras apuntaba un castillo en la cima de una montaña rocosa.

- Yo soy fan de Sting…-decía una niña más pequeña que iba con ellos.

"Sting" pesó Lucy, "ese nombre no es muy común… Sting te extraño…"

-A mi me gusta más Rogue Cheney, Sting Eucliffe es un antipático –le respondía el niño a su hermana, los tres con su madre se fueron caminando sin notar que alguien los había escuchado. Lucy estaba pálida, eso no podría ser, sabía que Sting era un nombre extraño, pero encontrar a alguien con el mismo apellido que su amado era muy sospechoso, en ese momento recordó lo que le dijo Natsu "… y no te preocupes me encargaré que te des cuenta de eso y del amor que le profesas a alguien que no existe…" No podría ser verdad aquello, decidió ignorar todo y salir en busca de su amiga que aun debería estar en esa ciudad.

Caminó por las calles llenas de gente, sabía que era muy difícil de encontrar a una persona en tal multitud pero no se rindió. Cuando llevaba muchas horas buscando y muy hambrienta se sentó en la orilla de una pileta en una plaza.

-Esto es muy agotador-pensó-si solo pudiera encontrarte Levy…

Y recordó que la fascinación de ambas eran los libros, preguntó rápidamente donde habían bibliotecas, le dijeron que cerca del gremio Sabertooth se emplazaba la biblioteca más grande de todo Oak. Lucy sabía que la encontraría ahí.

Caminó cuesta arriba hasta lograr divisar un gran edificio color pastel, que tenía unas esculturas afuera, y enseguida a su lado un gremio "Sabertooth", recordó al niño que balbuceaba el nombre de su querido Sting y se preocupó.

-Tan solo podría ver un poco, cuando sepa que no es el mismo todo estará bien, quiero conocer a ese Sting-pensó la rubia.

La Heartfilia caminó hacia ese gremio, había gente afuera en un antejardín muy amplio y bello, habían magos sentados en el pasto debajo de los árboles, era tan frio aquel lugar, notó enseguida la diferencias con su Fairy Tail, todos eran serios y estaban divididos, ni se miraban a la cara, ni se saludaban "que pena" pensó. La chica se escondía entre unos matorrales, desde donde divisaba aquel gremio fio y sin amistad, con una mirada recorrió aquella entrada, no vio a su Sting así que no se preocupó pero antes de pararse e irse salió un tipo con cabellos dorados desde la puerta principal del palacio, él reía con un chico de cabellos obscuro. El corazón de Lucy se estremeció, era tan distinto al Sting que conocía, con sólo una mirada se dio cuenta de eres no era su chico amado. La rubia se paró pálida de su escondite, quedó mirando fijamente a aquel tipo, él la vio, y se acercó con curiosidad.

-¿Necesitas algo? No estamos recibiendo miembros-dijo el rubio mirándola, con un tono de superioridad.

- T-tu…- Lucy tragó saliva- ¿Eres Sting?

- Si… ¡Ah! Eres mi fan… No se me antoja dar autógrafos hoy, vuelve otro día- él comenzó a mirar a la chica de pies a cabeza- aunque si quieres, estoy muy aburrido por las noches…

Lucy no sabía que hacer ni que decir, vio como ese chico se daba la vuelta y se iba, con el otro tipo, su corazón se apretaba… ¿Entonces Natsu decía la verdad? Pensó, después se lo negó a si misma, debía haber una explicación, nada le aseguraba que el suyo era el falso, corrió muy decidida a hablar con el chico que la ignoró, lo adelantó y se paró de inmediato al frente de él cerrándole el paso.

-Linda ¿Te decidiste ir a verme por las noches? Puedes visitarme mañana entonces –dijo Sting con una gran sonrisa en los labios.

- Quiero hacerte unas preguntas Sting-dijo la Heartfilia.

- No se me antoja bombón, hablar no es lo mío, además si eres mi fan no deberías ser un poco sumisa… ¿sabes cuantas se morirían por la proposición que acabo de hacerte?

Lucy sólo lo miró seria.

-¿Tienes hermanos o parientes que se llamen igual que tu?- preguntó Lucy.

-No tengo por qué contestarte bombón –dijo el rubio.

Lucy comenzó a enfurecerse, no soportaba que un tipo igual en apariencia que su amado Sting le estuviera proponiendo cosas obscenas y que la tratara cono un insecto, comenzó a perder la paciencia, y tomó del brazo al chico, le hiso una llave y lo botó.

-Si no quieres perder tu fertilidad me vas a contestar imbécil- dijo una Lucy demasiado alterada.

Sting y su acompañante abrieron los ojos muy grandes, y aunque podían defenderse de una chica como ella no quisieron lastimarla.

-Entiendo-dijo Sting, y mirando a su acompañante le habló- Rogue, tendrás que irte solo hoy también- le hiso un gesto cerrándole un ojo, sin que la chica se diera cuenta- me iré con ella.

-has lo que queras-dijo el chico de cabellos obscuros, y sin mirar a Lucy en ningún momento se fue del lugar.

- No tengo parientes, soy hijo único, nadie que se llame igual que yo –dijo el rubio sin mirarla- pero… podría contarte algo, aunque es confidencial, tendrás que acompañarme.

- Está bien- dijo Lucy, ya era tarde y estaba obscuro, Sting la llevó a una plaza aun más obscura y desierta, Lucy supo que no debió haber confiado en esa persona, pero supuso que podría salir de eso. Sting se sentó en una banca e izo un gesto para que la rubia se sentara con él.

- Una vez me topé con un tipo, no recordaba su pasado, no sabía quien era, lo llevé al gremio, fue hace más de 10 años, su nombre era… no lo recuerdo- narraba el rubio mirando la luna llena que era lo único que les alumbraba junto con las estrellas- él me odiaba, lo sé, yo siempre me portaba mal con él, no era mi intención, solo parte de él era muy inocente, un día desapareció y supe esa misma tarde que habían muerto 100 personas en una extraña situación por la madrugada, me asusté, nunca supe nada de él y nadie lo recuerda, sólo yo, tengo su imagen grabada en la cabeza-concluyó sin haber dejado de observar la luna.

- ¿No fue un sueño? –preguntó Lucy.

- No soy tan estúpido ¿Eso era lo que querías saber?

- No exactamente, pero me sirve- dijo la rubia parándose, el chico tomó de pronto su mano.

- Nunca dije que la información de mi vida sería gratis –dijo aquel hombre con la mirada baja y una gran sonrisa- Es tu turno de darme lo que quiero… hace mucho que nadie me hace un cariño.

El hombre tiró de Lucy dejándola debajo de él recostada, ella sabía que eso podría pasarle, hiso algunos esfuerzos y por un momento se soltó de el tipo, pero éste la atrapó de nuevo. Lucy siempre se recriminaba lo ingenua y descuidada que podía ser, ahora tendría que lidiar con esto, recordó que hace unos días había pasado algo parecido, que otro chico había intentado abusar de ella, pero no había consumado el hecho, recordó también que ese otro chico le había robado su primer beso. Comenzó a llorar mientras Sting reía a carcajadas.

-Natsu- susurró la rubia mientras el tipo que estaba sobre ella rasgaba su ropa y la lamía.

Una gran llama golpeó al rubio, arrojándolo lejos y una chaqueta cayó sobre Lucy.

-Tonta… Sólo tú te metes en éstas ¿Tantas ganas tienes que te follen a la fuerza?-le dijo una voz con tono de enojado a la rubia que estaba tirada, con sus ropas rotas y la cara con lágrimas, ella sólo quería saber quien era este Sting y qué estaba pasando- Mataré al que te haya dejado salir, ahora volverás conmigo-dijo el hombre y se separó del lado de la Heartfilia, dispuesto a pelear con el rubio.


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Nos leemos Bye bye!