Hola a todos, me alegra poder saludarlos después de un pequeño periodo de ausencia. Temo que la carga en mi trabajo me ha impedido continuar antes con la historia. De antemano agradezco a todos por su apoyo y comprensión al igual que la paciencia y sus gratificantes comentarios. Sin ustedes en verdad esto no tendría sentido ( ^_^)/
Disclaimer: Bueno, los personajes no me pertenecen pertenecen a JG Quintel, quien por cierto, hoy casualmente, esta de manteles largos y entra a la recta de los "TAS", o sea, treintas, cuarentas, cincuentas y así sucesivamente jejejeje
Agradecimientos: Bueno como siempre agradezco a todos por leer y por tenerme paciencia especialmente a NekoNekoMimi, Colored Sky, Prowlgirl, hotekeu-chan, Loreny15, termi, Aurora343, Monstruo come galletas, Monocromo, Nightcathybrid, Leeroitt, M y a minycrow porque sus comentarios me ayudan a mejorar y me animan a seguir escribiendo.\(^∀^)メ(^∀^)ノ
Bueno pues aquí el capítulo y ojala que les agrade(^_-)
Capitulo 6 SI
Ambas propuestas danzaron suspendidas en el aire con la última nota del melodioso arpegio*. Tan repentina como apareció, la fugaz sonata se desvaneció lentamente en el viento dejando solo un prolongado silencio en la habitación.
Margaret se removió nerviosa, aquel silencio se le antojo sofocante, pues todas las miradas estaban puestas en ella, esperando, aguardando, anhelando su respuesta.
Muy rápido, todo estaba pasando muy rápido, se dijo. Como los misteriosos acordes del piano, todo en ese día había sido muy repentino.
Primero su discusión con Mike. Estaban charlando animadamente y al siguiente instante se enfrascaron en la mayor pelea que hubiesen tenido hasta entonces. El muy cretino, no solo se había imaginado que tenía el derecho de decidir si ella iría o no a la fiesta, también se había atrevido a ofenderla llamándola callejera y eso si que no lo permitiría; de él, o de cualquier otro. Cualquier chica que tuviese un mínimo de respeto por si misma jamás, bajo ninguna circunstancia, permitiría que le faltasen al respeto, de esa o de cualquier manera.
Así que no había vuelta atrás. Ese fue el fin de una relación con muchos más puntos en contra que a favor. Se sentía tan enojada y frustrada. Afortunadamente sabía dónde encontrar apoyo moral.
Lo primero que hizo fue ir al café a buscar a Eileen. Ella, en cuanto la vio, supo lo que había pasado; así, sin decir media palabra, comprendió todo y se lo agradeció enormemente pues no podía articular media palabra en esos momentos. Aun sentía un nudo de fuego en la garganta. Eileen solo le ofreció sus brazos y ella se desmorono en ellos como cría pequeña. Pudo llorar a gusto su rabia y coraje. Fue tan amable y buena con ella. Siempre sabía cómo animarte, sabía decir las palabras precisas, Eileen era increíblemente dulce y compasiva.
Le recomendó que de todos modos fuesen a la fiesta en el parque. Ella aún no se sentía del todo segura, así que le hablo con Mordecai. Él también fue muy gentil y amable. Entre ambos la convencieron. Mordecai era un chico muy dulce y tierno. Margaret era consiente que le gustaba a Mordecai, pero él nunca se había atrevido a decirle sus intenciones, y cuando por fin parecía que se le declararía siempre titubeaba y termina hablando del clima o de alguna otra cosa. Es más, en alguna ocasión estuvieron a punto de besarse en su auto pero el pareció arrepentirse en el último momento. Sabía que era tímido, pero le desesperaba un poco que lo fuera tanto. Además de que esa inseguridad de su parte la ponía nerviosa. Si hay algo que las mujeres detectamos a kilómetros es la inseguridad en un chico y un chico que se muestra excesivamente nervioso, invariablemente, nos crea desconfianza.
Aunque ya en la fiesta las cosas con él fueron mucho mejor. Sintió que realmente Mordecai comprendía por lo que estaba pasando. Era obvio que sentía algo por él, aunque básicamente era solo amistad. Después vino lo de la pelea. Mordecai había confundido a Mike con ese tipo y aunque no aprobaba del todo su conducta, en retrospectiva, se sintió alagada de que el arrendajo estuviese dispuesto a defenderla como lo hizo. Lo malo es que fue con el tipo equivocado y las cosas, entonces, adquirieron la velocidad y peligrosidad de una mecha de pólvora. Unos segundos después sintió la bala atravesar su corazón. Después solo la obscuridad, escucho voces lejanas llamándola por su nombre. No supo cuánto estuvo inconsciente.
De repente, junto con las voces que escuchaba; llamándola, sintió una felicidad indescriptible. Su cuerpo flotaba en una especie de una suave nube rosada. Fue como si experimentara, de un solo golpe, todos los momentos felices y gratos en su vida. Pudo recordar la letra de una vieja canción que siempre la ponía de buen humor. Escucho también el sonido de una hermosa risa, supuso que era la suya, flotando alrededor de ella y de sus recuerdos. El sonido era tan hermoso que no pudo evitar imitar el gesto con la misma intensidad. Conforme más tiempo pasaba suspendida, mayor era la alegría e intensidad que esa ligera risa le causaba. Era como una intensa descarga de electricidad recorriendo su cuerpo. Algo en su interior, le decía que no debería temer, que en esos momentos y para el resto de su vida el sonido de aquella hermosa risa lo era todo en su universo.
Y así fue como despertó, extasiada de felicidad. El sentimiento era tan intenso, sentía aun su pecho vibrando, que temía que en cualquier momento su corazón saldría desbocado de su cuerpo. De hecho, permanecía aun en ese estado de euforia. Durante la última hora, en más de una ocasión, estuvo a punto de estallar en carcajadas por cualquier bobería.
No alcanza a comprender como el resto estaban tan angustiados. Parecía como si estuviesen en un velorio. Por más que se esforzaba, ella no podía verle el lado serio al asunto.
Como por ejemplo Mordecai que en lugar de estarle declarando su amor parecía que le estaba informando que tenía una enfermedad terminal.
O peor aún: Rigby.
Eileen se le había declarado frente a todos. Aun no podía creer que su amiga hubiese tenido tanto valor como para declare así sus sentimientos, teniendo en cuenta, no solo el lugar y las circunstancias en las que estaban, si no también conociendo de antemano como era Rigby con ella. Generalmente se mostraba arisco e indiferente hacia Eileen, por ello le sorprendió que tuviese el valor de hacerlo y exponerse ante todos a que la despreciara en público y él, en lugar de mostrar un mínimo de entusiasmo, lucia como si estuviese a punto de vomitar.
¡Oh por Dios! Pensó Margaret, la iba a rechazar. No, no se atrevería ¿O si? De repente Margaret pasó de la euforia a la rabia, al imaginar que, Rigby rechazaría a su amiga. Eileen había sido muy valiente y era obvio que solo lo estaba haciendo por ayudarlo y a pesar de todo ¿Rigby la despreciaría? ¿A ella, a quien, por sobre todas las personas que conocía, era la chica más dulce y buena que hubiese conocido? No, Eileen no se merecía algo así.
-Oh No, no lo harás, o te iría muy mal- Pensó furiosa Margaret mientras sentía que oleadas de coraje intentaban sofocarla. Trato de serenarse, tal vez solo tenía que demostrarle que, solo los cobardes se hacían para atrás.
―Si Mordecai, acepto encantada ser tu novia―le dijo al arrendajo totalmente decidida.
Mordecai se levantó de inmediato, presa una incontenible alegría y la rodeo con sus brazos mientras le decía al oído lo mucho que la quería y lo muy feliz que se sentía.
Rigby no supo que estaba conteniendo la respiración hasta que la bocanada de aire que paso en el instante en el Margaret le dio el "SI" a Mordecai le abrazo la garganta.
Un extraño sentimiento se apodero de su ser. Muy rápido, todo estaba pasando muy rápido se dijo. Como cuando la bala salió del cañón de aquella arma y el, sin pensarlo medio segundo, salto para proteger a Mordecai. Claro ni por un segundo se arrepentía de lo que había hecho. Es más lo volvería hacer si fuese necesario. Para Rigby su amistad con Mordecai lo era todo. Pero…
Pero era obvio que Mordecai no pensaba lo mismo ―se dijo con cierta melancolía― Estaba consciente de los profundos sentimientos que su amigo sentia por la cardenal. Sin duda sería muy feliz con Margaret. Era solo que se había habituado a que compartían todo juntos. No se imaginaba su vida sin pasar todo el día con él, tramando alguna fechoría, metiéndose en algún lio, divirtiéndose o simplemente sin hacer nada. Temía que una vez que ambas aves comenzaran una relación, él se quedaría solo.
De pronto sintió como el pulgar de Eileen recorría con suma dulzura el dorso de su mano. La observo a los ojos. Con o sin gafas Eileen era una chica muy linda, también era dulce y tierna, sin mencionar que sentía algo realmente profundo por él.
Pero Rigby tenía sus dudas. En el fondo era consciente de que no podría salir con ella solo para pasar el rato, Eileen no se merecía algo así y sinceramente él no estaba interesado en complicarse la existencia saliendo con alguien.
El solo quería divertirse, pasarla bien haciendo estupideces, actuar de forma despreocupada, sin ataduras, ni obligaciones, deseaba gozar su juventud, tal como ya lo hacía al lado de Mordecai. Pero nuevamente se recordó que Mordecai no pensaba igual. Estaba seguro que su amigo estaría, incluso, dispuesto a casarse con tal de tener a Margaret a su lado.
Suspiro fuertemente, sentía la cabeza a punto de explotar. Todo era tan confuso. Justo como cuando estuvo a mitad de esa endemoniada nube. Un torrente de emociones contradictorias inundó su ser. Primero sintió miedo, soledad y angustia, temor incluso de sí mismo, a no reconocerse cuando todo terminase, de no saber qué hacer o a donde dirigirse y después como si el sol apareciera a mitad de un día nublado, las dudas se disiparon inundándolo de una sensación cálida y grata. El temor simplemente se evaporo. Sintió que aquella luz lo hacía sentir mejor y le daba fuerzas para nunca rendirse.
Tal vez, de eso se trataba todo, tenía que dejar atrás su antiguo ser, tenía que evolucionar a algo mejor. Dejar en el ayer los días de juegos y comenzar a crecer, a madurar, a seguir adelante; tal como lo estaba haciendo Mordecai, que con todo y su temor, se le declaro a Margaret.
Suspiro otra vez resignado. Si, en definitiva era tiempo de seguir adelante, adelante sin Mordecai.
Eileen no dijo nada, aguardo en silencio con aquella dulce mirada. De pronto Rigby sintió que su melancolía se endulzaba con la mirada de ella, tal vez algún día, tal vez más pronto de lo que él creía, aprendería a amarla. Eileen había tomado notas de lo que había averiguado en los libros y tenía una línea de tinta en la mejilla. Rigby libero sus manos para acunar con ellas el rostro de la joven, deslizo suavemente el pulgar intentando desvanecer la línea. Sin dudas ella se veía adorable.
―Sabes Eileen, creo que es tiempo de que comience un nuevo camino. Y quien mejor que tú para que me acompañes.― le dijo dulcemente tratando de esconder la amargura en su voz.
Eileen percibió de inmediato la profunda tristeza que embargaba la voz de Rigby. Aquella sensación le estrujo el corazón. Rigby sonaba más como resignado que entusiasmado. Se preguntó si ella podría hacerlo sentir mejor. ―No, lograría que él se sintiera mejor ― se aseguró a sí misma. Haría todo lo posible para averiguar que se escondía tras ese dolor y solucionarlo juntos. A Eileen le rompía el alma ver sufrir a la gente que le importaba. Era algo que no toleraba, pero ya no pudo pensar más, pues el mapache la tomo del rostro con mayor decisión y acerco sus labios a los de ella lenta y delicadamente.
Notas *Arpegio es una manera de ejecutar los tonos de un acorde en sucesión escalonada, generalmente va del mas grave al mas agudo.
Jejeje espero que hayan disfrutado el capitulo, tanto como yo goce al escribirlo jejeje Ya casi tengo listo el siguiente, asi que esta vez no tarde tanto en actualizar. Nuevamente les agradezco por leer y comentar, cada uno de sus Rw me alegran mi día, Bueno les mando muchos besos a todos y hasta la próxima ◕ ‿‿ ◕
