Capítulo 6
Cuando Juvia entró en el apartamento de Gray, no lo vio donde debería estar, en la cama. Se escuchaba el agua gotear, así que supuso que estría dándose una ducha, así que aprovechó y guardó el colgante que tenía pensado entregarle, ¿pero cuándo? Definitivamente no podía dárselo sin más, tenía que organizar algo especial…
Juvia sonrojó de repente por estar pensando en Gray como si fuese su pareja, pero realmente lo parecían, y más últimamente. Pero ahora ella era más valiente y estaba decidida a no esconder sus sentimientos. Haría sus imaginaciones realidad, o lo intentaría.
Gray salió del cuarto de baño al poco tiempo, sorprendentemente vestido.
-Oh, acabas de llegar.-hizo notar él.- Hace un rato han estado aquí Natsu y compañía, querían que fuésemos a hacer una misión.
-Pero sus heridas…-dijo Juvia preocupada.- Además, ¿no cree que es algo tarde para irse a un trabajo?
-La verdad es que sí, pero tras estar tanto tiempo en la cama necesito salir a hacer algo. –se excusó el mago.- Tú pareces agotada, usa el baño y cena algo. Yo no sé si volveré para dormir. Ya sabes con mi equipo nunca se sabe…
-De… de acuerdo.-contestó Juvia algo decepcionada.
-Bueno…-esperó Gray, y tras unos segundos en silencio, alzó la mirada.- Me marcho entonces.
-Tenga cuidado por favor.-se despidió ella.
Gray pensó que tendría que haber invitado a Juvia a acompañarles en la misión, pero ella acababa de llegar ahora de trabajar, estaba agotada, y si se lo hubiese pedido seguro que habría ido. No quería que se sobre-esforzase. Aún así, lo sabía mal romper la buena racha que tenían ambos, y marchó hacia el trabajo no muy feliz.
Por su parte, Juvia seguía algo conmocionada. Ella estaba pensando en organizar algo especial para Gray y para ella, pero termina marchándose a una misión con sus amigos… Decidió tomar un baño para relajarse y aclarar sus ideas, aunque no sirvió de mucho. Estaba desanimada, así que ni cenó, y al plantarse en medio de la habitación, decidió que ya no quería dormir en la cama de Gray. Estaba resentida, y se odiaba por ello. Él no tenía la culpa, era de ella, tendría que haberle pedido que se quedase con ella. ¿Dónde había quedado la nueva Juvia que se atrevía a decir lo que pensaba?
Así que sin más, se dejó caer en el sofá, más incómodo de lo que había imaginado, y finalmente se durmió.
La misión en la que se encontraba Natsu y su equipo era más una maniobra para que Gray se animara y se distrajese por su reciente lesión más que por otra cosa.
-Parece que te encuentras mejor, ¿verdad Gray?- preguntó Lucy feliz.
-Sí, bueno, aunque para esta chorrada de misión no hacía falta tantas personas, podríais haberla hecha sin mí.-contestó él.
-Oye Gray, no te pases. Hemos hecho esta chorrada de misión, como tú la llamas, para animarte y hacer que te muevas.-dijo Natsu.
A Gray, muy lejos de alegrarle la dedicación de sus amigos, le molestó realmente. Él realmente había accedido a ir con ellos, porque al fin y al cabo era su equipo, pero porque creía que necesitaban su ayuda de verdad.
No les dijo nada para no ser descortés. Sólo puso mala cara y siguió.
Eran altas horas de la madrugada cuando Gray abrió silenciosamente la puerta de su casa, lo último que quería era despertar a Juvia. Pero cuando la vio dormida en el sofá, le dio un vuelco el corazón. Ella debía estar realmente molesta y triste por su culpa. Se le formó de repente un nudo en la garganta, y se puso nervioso. Así que sin previo aviso, recolocó a Juvia en el sofá de tal manera que él quedara acostado tras ella, sujetándola cruzando sus brazos a su alrededor. Ella no se despertó, estaría cansadísima.
-Lo siento.-susurró él mientras se acercó para darle un beso a la cabeza.
Juvia se despertó temprano al día siguiente, y vio como era abrazada por Gray. No podía creer todavía que estuviese así con él. El disgusto del día anterior se esfumó, y continuó recostada donde estaba, pero todavía despierta.
Gray despertó al poco tiempo, y sin hacer demasiados movimientos bruscos se levantó del sofá, soltando a Juvia, y se metió en la cocina. Quería recompensar de algún modo la faena que le hizo ayer a su compañera, así que le preparó un dulce desayuno en una bandeja, y se sentó frente al sofá, esperando a que Juvia, que se pretendía seguir dormida, se despertase.
Cuando decidió abrir los ojos, Gray la recibió con alegría.
-Buenas días, Juvia.- saludó mientras le acercaba la bandeja con el desayuno.
-Muchas gracias, no tenía por qué molestarse. Además, Juvia no desayuna demasiado.-dijo ella sonriendo.
-Hoy necesitarás un buen desayuno. Nos vamos al gremio en cuanto termines e iremos a una misión, la más difícil que encontremos.-la sorprendió Gray.
-Eso haría a Juvia muy feliz.- dijo ella, casi obviando la parte de "la más difícil que encontremos".- ¿Pero qué hay de su equipo? Erza-san y los demás se molestarán si…
-Tonterías, somos un equipo pero no por ello nos limitamos. Cada uno es un mundo y puede hacer lo que quiera con quien quiera.- respondió Gray.
Cuando Juvia terminó su desayuno mientras Gray la observaba, se vistió y salió del apartamento junto con Gray.
-Venga, vamos.- dijo el chico mientras cogía a Juvia de la mano, medio arrastrándola.
Una vez en el gremio, se plantaron ambos en el tablón de misiones para decidir qué hacer. Finalmente escogieron un trabajo en el que tenían que capturar a una banda criminal en una aldea cerca de Magnolia.
-Vayamos a ayudar a esta gente.-anunció Gray.
-Sí.-contestó ella más feliz imposible.
