Capítulo 7
El grupo de bandidos llamado La ira se encargó de que el cartel de su recompensa se colgase en el tablón de misiones de Fairy Tail, por motivos profundos.
Resulta ser que La ira es un subgrupo de una de las alianzas de los gremios oscuros, y tras ver el fracaso a la hora de enfrentar a Fairy Tail decidieron afinar un mejor plan. Irían matando uno a uno a cada mago que fuese tras su captura, suponiendo que los compañeros restantes vendrían a buscar a sus amigos desaparecidos poco a poco. Era una estrategia lenta y algo costosa, pero si salía bien, podía ocasionar mucho sufrimiento a dicho gremio.
Los magos de Fairy Tail aplastaron a Oracion Seis, y no sólo una vez. No podían permitir esa deshonra dentro de la alianza oscura. El único problema, si es que se le podía llamar así, es que el único mago de la banda era el líder. El resto eran bandidos sin poderes sobrenaturales, aunque con una formación en el arte de matar terrorífica. Esperarían pacientemente a los magos que se atreviesen a tomar su misión…
Mientras tanto, Gray y Juvia salieron del gremio, hablando despreocupadamente sobre cómo deberían ir a la aldea. Al no estar muy lejos, Juvia propuso ir en carruaje, ya que si iban en tren no les iba a llevar directamente hacia allí y tendrían que buscarse otro medio de transporte. Gray estuvo de acuerdo, y partieron ligeros hacia un puesto de alquiler de carruajes, impulsados por magia.
No iba a ser un problema quedarse sin poder mágico, ya que tras la apertura del segundo origen que les ayudó a desarrollar Ultear, eso había dejado de preocuparles. Aún así, Gray se ofreció para que fuese su magia la que sirviera como combustible.
A medio camino, pararon para comer bajo la sombra de un árbol mientras charlaban animadamente.
-Y pensar que querías irte a un hotel…-dijo Gray entre risas.
-Juvia se hubiese arrepentido de eso, seguro.-contestó ella algo tímida.- Para Juvia estos días están siendo maravillosos.
-Juvia, yo…-quiso decir Gray, pero fue interrumpido por algo.
Una flecha salió disparada hacia Juvia. Ella se asustó, aunque no se movió, ya que la flecha la atravesó limpiamente y siguió su transcurso.
-¿Nos atacan? ¿Los bandidos?- preguntó ella levantándose, algo alarmada.
-Se supone que todavía estamos a medio camino del lugar donde se nos cita.- respondió él.
Una lluvia de flechas salió disparada, esta vez dirigidas a Gray. No le daba tiempo a crear su escudo de hielo, así que Juvia lo empujó hacia un lado y las flechas cayeron sobre ella, con el mismo resultado.
Viendo que sus esfuerzos eran ineficaces, salieron de sus escondites una docena de bandidos, rodeando a los dos magos. Les acorralaron con lanzas y espadas.
Juvia no temía por ella misma, ya que los ataques físicos eran inútiles contra ella, pero Gray tendría que estar alerta.
-Gray, tenemos que acabar con esta gente lo más rápido posible.-dijo la maga de agua mientras se preparaba.- ¡Water cyclone!
Juvia se transformó en un torbellino que pasó por encima de todos los bandidos, mientras Gray preparaba su golpe.
-Ice maker… ¡Saucer!- y tras juntar sus manos, un disco salió disparado pasando tras Juvia y pisoteando de nuevo a los bandidos.
Pero estos no tardaron ni un segundo en reincorporarse.
-No creeréis que con esa mierda de magia nos venceréis, ¿verdad? - dijo uno de ellos.
-Gray Fullbuster, discípulo de Ul y alquimista de hielo.-dijo otro, y esta vez encarándole.- ¡Te has enfrentado demasiadas veces a Oracion Seis, tenemos datos más que suficientes sobre ti, niño!
-Y su amiguita debe ser… Juvia Lockser, ex miembro de Phantom Lord, y maga de clase S integrante de los Element 4. Tampoco es que necesitemos saber más de esta idiota.-siguió diciendo el bandido.- Te crees muy resbaladiza, ¿eh? ¡Jefe! aquí hay alguien a quien sólo se puede derrotar haciendo uso de la magia. Es la maga de agua.
De la nada apareció el que parecía ser el miembro de la banda. Un apuesto hombre de mediana edad, que lucía orgulloso la insignia de su grupo en la frente.
-Tú, mocosa, vas a enfrentarte a… No, mejor dicho, te aplastaré personalmente. El resto podéis ocuparos del chico. Cortadle el cuello, atravesadle el corazón, lo que sea para matarlo.-dijo el jefe.- En cuanto a ti, querida, no creas que te espera un final menos sangriento.
-Juvia, véncele. Yo estaré bien contra estos payasos.-dijo Gray muy seguro de sí mismo.
-Sí.-sólo dijo ella, mientras se abalanzaba con el puño en alto contra el jefe de la banda, pero él ya la estaba esperando.
-¡Rugido del dragón de agua!- gritó a todo volumen, mientras una potente ráfaga salió de su boca arrastrando a Juvia varios metros atrás.
Era el dragon slayer de agua. Gray no puedo evitar abrir la boca en señal de sorpresa, y Juvia se levantó del suelo como pudo.
-No creas que vas a vencerme tan rápido, dragón.-le desafió Juvia.- ¡Ven!
Y ambos se enzarzaron en una batalla de poder, uno muy cerca del otro, yendo y viniendo, moviéndose a toda velocidad intentando derribarse.
Gray prestó atención a su batalla, sabía que Juvia estaría bien, le había demostrado lo poderosa que era.
Gray empezó por crear jaulas de hielo para fijar sus objetivos y a continuación les lanzaba todo tipo de ataques.
Tras una desesperante batalla, pudo deshacerse de la docena de bandidos, así que dirigió su completa atención a la lucha acuática.
Ninguno de los dos cedía terreno, y Juvia sospechaba que el dragon slayer no estaba luchado al 100%. Así que cuando el jefe de la banda vio que Gray venció a su grupo, se abalanzó hacia él, tomándolo por sorpresa. El golpe lo derribó hacia el árbol más cercano, donde se dio un fuerte golpe en la cabeza.
-¡Maldito traidor!- gritó Juvia para colocarse ante el slayer y Gray.- Estás peleando contra Juvia. No dejaré que le toques ni un pelo a Gray.- dijo extendiendo sus brazos en señal de protección.
-No sufras, niña tonta, los dos acabaréis muertos, pero he pensado que si dejo que veas cómo termino con tu amigo tu tortura sería más placentera para mí.-dijo el sádico slayer.
Juvia frunció el ceño y mostró una mueca de lo más terrorífica.
-Gray, no se mueva de ahí, Juvia terminará con este bastardo.-dijo ella decidida.
-Pero no has podido contra él, no… ¡No eres rival para él! ¡Si sigue así te matará!- le dijo Gray enfadándose.
-¡No espero que lo entienda, yo no lucho para ganar!- gritó ella todavía con más fuerza y más rabia.- ¡Gray no entiende nada, pero una mujer enamorada debe hacer esto por ella misma, no le puede pasar nada a Gray-sama!
Y dicho esto, se medio-transformó en una columna de agua elevándose al cielo.
-¡Segundo origen, liberación!- de repente, el poder mágico de Juvia empezó a incrementarse. ¿Acaso había estado todo el tiempo luchado con la mitad de su poder?- Gray ya estaba debilitado, no tenías derecho a atacarle.
El dragon slayer de agua se dispuso a volver a hacer el rugido, pero Juvia se le adelantó.
-¡Abriros, alas del amor de Gray-sama!- gritó ella a los cuatro vientos.
El ataque sirvió para desestabilizar a su enemigo, pero estaba muy lejos de derrotarle. Juvia volvió a descender al cielo, deshaciendo la columna de agua, cuando notó a Gray tras ella.
-Sí que entiendo lo que has dicho.- dijo sólo él, mientras cogía a Juvia de la mano y la miraba a sus ojos.
-¡Unión de poder mágico, Unison Raid!- gritaron los dos al mismo tiempo.
Por muy dragon slayer que fuese su enemigo, resistir un ataque en ese estado de perfecta sincronía no era muy probable.
Gray y Juvia vencieron, aunque todavía no habían relajado sus rostros. Pero seguían cogidos de la mano.
Se las arreglaron para retener y capturar a la banda entera para entregarla a las autoridades. Pero al ser una misión señuelo, no recibieron recompensa alguna, sólo el agradecimiento de los soldados. No les importó, ahora el dinero de la recompensa era lo que menos les importaba.
Se volvieron a montar al carruaje, en silencia todavía, de vuelta al gremio.
