Capítulo 9

Fue una larga noche, aunque el tiempo pasase deprisa. Juvia y Gray no conciliaron un sueño profundo, ya que se estuvieron acariciando y mirándose gran parte de la noche. Llegó el día pero la situación no cambió para nada, apenas entraba luz a la habitación, y ellos seguían sin apenas moverse. Y seguían sin decir palabra, cualquier ruido fuera de lo normal estropearía el momento. El único sonido que salía de ellos eran unos ligeros suspiros y gemidos, y el del roce de sus manos.

Todo seguía perfecto dentro del clima creado por ellos, hasta que alguien aporreó la puerta.

-No abra, deja que llamen.- le dijo Juvia sin dejar de abrazarlo.

Gray le hizo caso y volvió a pasarle la mano por la mejilla, pero no paraban de llamar.

-¡Oye stripper, abre! Es importante.- era Natsu, gritando como si no hubiese mañana.

-Abre o echaré la puerta abajo, te lo advierto.-dijo Erza esta vez.

-¡Ya voy!- dijo Gray apresurado, mientras se ponía algo de ropa encima.- Tú sigue aquí.- le dijo a Juvia.

Gray abrió la puerta con precaución.

-¿Qué ocurre?- preguntó al ver a sus amigos.

-Hoy todo el gremio va a organizar una fiesta, así que al ver que no aparecías hemos venido a avisarte. Tienes que venir.- anunció Natsu sonriendo.

-También tiene que venir Juvia.- añadió Lucy.- Hay un gran anuncio.

Cuando se marcharon, Gray se dio la vuelta y se quedó de pie mirando a Juvia.

-Tenemos que ir.- sentenció ella algo decepcionada.- ¿Pero a qué se deberá la fiesta?

-¿Quién sabe? Aunque no sería la primera fiesta sin motivo que organizan, ya sabes cómo son.- dijo Gray con media sonrisa.

Tomaron algo para desayunar, sin prisas, y luego se vistieron para salir. Iban caminando mientras conversaban animadamente, sin mostrar vergüenza de su actitud tan cariñosa.

Cuando llegaron al gremio, había el mismo escándalo como de costumbre, y sin previo aviso, Gajeel se acercó a los recién llegados.

-Oye, Gray… Todavía no me he disculpado por lo de la competición, yo…-pero Gray lo cortó.

-No te creas que fue la gran cosa, apenas me hizo cosquillas. Sólo es que me pilló con poca energía.-bromeó Gray, sin darle importancia.

Gajeel hizo una mueca molesta y se alejó de ellos, mientras Gray y Juvia reían.

-En verdad Gazille-kun lo siente, pero es muy rudo.- le dijo la maga.

De repente, Natsu, Lucy y Erza fueron animadamente hacia donde estaban ellos, rodeando a Gray entre sus brazos. Parecía que habían bebido un poco.

Por otra parte, Lisanna se acercó a preguntarle a Juvia cómo estaba tras enterarse de su emboscada. Mientras ella lo relataba, Cana y Levy se acercaron para saber qué sucedió exactamente.

-Por cierto, ¿alguien sabe cuál es el motivo de la fiesta de hoy?- preguntó Levy a todos.

-¿Qué más da? ¡Yo no necesito que sea fiesta para beber, jajajajajaja!- dijo Cana.- Venga Juvia, bebe conmigo.

A lo que Juvia respondió apartándose de ella.- Mejor no, Cana-san.

Cana en esos momentos recordó lo sucedido en la batalla que organizó Laxus, cuando ella se sacrificó para salvarla ante Fried.

-¡Ay Juvia, te quiero!- le dijo Cana abrazándola exageradamente.

-Deberías relacionarte más con nosotras, aunque no puedas aspirar a ser la reina de las hadas.- se incorporó Evergreen riendo.

-Pero Juvia no…

En ese momento, el resto del grupito que se había formado a su alrededor se abalanzó sobre ella. Juvia no pudo hacer otra cosa aparte de llorar de alegría.

Gray dirigió la mirada hacia el escándalo que formaron las chicas y sonrió. Se alegraba mucho por ella, pero le preocupaba a la vez. Si ella conseguía entablar tantas amistades, él ya no sería su prioridad. Aún así, estaba feliz.

-¡No me extraña que a Lyon le gustes tanto, eres adorable!- escuchó Gray a lo lejos por parte de alguna chica.

-Maldita sea.- gruñó él mientras ponía los ojos en blanco.

La fiesta siguió, y nadie se volvió a preguntar cuál era el motivo por lo que se había organizado, y pronto se olvidaron de todo.

Gray y Juvia no estuvieron cerca en casi toda la celebración, pero sus miradas si se cruzaron en varias ocasiones.

A causa de la bebida, Erza se acercó a Gray, lo sentó en la silla más cercana y empezó a hablarle.

-Ahora que lo pienso, tú te libraste de la sanción por perder la competición.- le dijo Erza medio balbuceando.- Resulta que cada miembro del equipo vencedor, o sea, el B, tenía que darle una orden a su contrincante.

-Oh, lo siento por vosotros.- dijo Gray aburrido.

-¿No lo entiendes, verdad? Realmente eres un niño todavía.- empezó a decir Erza, algo más seria.- Mi contrincante fue Juvia, la misma que luego me dio una orden.

-Creía que eso se quedaba en secreto, no voy a preguntarte qué te ordenó.- dijo él cortante.

-¿No tienes idea de lo que quería? Te lo puedes imaginar al menos, ¿no?- siguió la pelirroja.

Gray no tenía ni idea. Conocía a Juvia, y más últimamente, pero no se le ocurrió qué podía necesitar ella de Erza.

-Juvia pidió que te cuide cuando estemos en una misión, que te proteja con mi vida si es necesario.- dijo Erza finalmente.

Gray reaccionó levantándose bruscamente de donde estaba sentado, dirección hacia donde se encontraba Juvia.

No podía creer que Juvia le dijese eso a Erza, estaba emocionado y el corazón le latía rápidamente. No sabía qué haría o qué diría cuando fuese donde estaba ella, pero reaccionó así por algún motivo, y al fin y al cabo, haría lo correcto.

Pero el escenario se iluminó y se retiraron las cortinas, mientras el maestro se dirigía caminando suavemente por la tarima, hasta situarse en medio.

-¡Atención todos!- gritó él, parando toda actividad en el gremio. Gray también se detuvo y el maestro siguió hablando.

-Tengo una muy buena noticia. Al fin, tras varios días más de lo esperado… Fairy Hills reabrirá sus puertas mañana, con muchas novedades dentro del edificio. Además del permiso especial de que los chicos podrán instalarse, aunque ya hay varias peticiones, por lo que no creo que queden vacantes. ¡Pero enhorabuena chicas! Al fin podréis volver a vuestra habitación y volver a tener intimidad.-concluyó el maestro

El tiempo se detuvo mientras Gray buscó con ansiedad a Juvia con la mirada.