Disclaimer: No poseo los personajes ni las situaciones por todos conocidos relatadas en esta historia, no me pertenecen; ni obtengo ningún lucro de su uso, es más pierdo mi tiempo y café en escribirla.
CAPÍTULO 9
LOS DIAS QUE PASAN
_En fila de uno_ respondió el tío de Goku indicándoles el camino.
Las humanas se apilaban en un grupo desordenado negándose a cooperar. Salvo la del pelo bicolor que no se oponía en absoluto y la niña del rastreador doble que corría jugando con los satélites voladores.
_ ¡Juguemos al pilla-pilla! _ gritaba correteando zafándose del agarre del gigante colándose entre sus piernas con sorprendente agilidad quedando fuera de su campo de visión. Nuevo movimiento de la montaña de músculos, parecía tenerla y se le escurrió correteando soltando un monton de risas a sus espaldas mientras sus `lacayos´ zumbaban a su alredeor distrayendolo, Nappa trataba de atrapar a los angelitos `come naves´ con relativo cuidado, Tarble le había advertido muy seriamente de no dejarlos sueltos y de no matarlos, no entendía muy bien el motivo de la última orden pero era el representante del Rey….
Finalmente atrapó a las moscas sujetándolas del pescuezo, le había costado más de lo que imaginaba. Y la niña seguía correteando a su alrededor, cansado de tanta tontería sujetó a las moscas rodeándolas con un brazo atrapando a la niña con el otro. Esta palmoteaba gritando. El sudor se le escurría por la frente al calvo.
_ ¡Otra vez otra vez!_ pedía la miniatura_ ¡Ahora me toca a mi pagar!_se escurrió como un gato delante de la mandíbula desencajada de Nappa.
_ ¡Eh Nappa! _ Turles le miraba correr tratando de alcanzar sin éxito a la mocosa de pelo morado_Siempre te encargan a los mocosos._ espetó con sorna.
_ ¡Que me quites las manos de encima!_ la hembra rubia se revolvía como una culebra mientras el sobrino la arrastraba. _¡No soy ganado!
Uno de sus golpes hizo blanco en las mordeduras y se soltó.
"Maldita sea" siseó mentalmente.
La decisión de su padre de negarle la cámara regeneradora enlentecía su recuperación retrasando el momento de comprobar hasta dónde había aumentado su fuerza.
Volvió arrastrándola a la fila.
_La próxima vez que te la chupen no voy a estar ahí para salvar tu trasero peludo_ escupió.
_Puedes correr chillar y correr – pauso regodeándose con la ironía_ pero hoy vas a ser `examinada´ por mi o por mi padre. Tú eliges tengo todo el día.
_¡Tu padre!_ le bufó venenosa.
_¡Esto no es necesario!_ se defendió Bulma_ ¡Son Gohan es la prueba viviente no hace falta ninguna inspección!_ vociferó la peli azul.
_ Eso prueba que la hembra de mi sobrino es válida. No que todas lo seáis._ agregó empujándola_ Tenéis que pasar el examen.
_ ¡Goku haz algo!_ chilló la científica.
_ Kakarotto no te oye está con la hembra, el cachorro y el viejo_ siguió el tío.
_ ¿Ya han sido evaluadas?_Él Príncipe de la corona se presentó allí esperando los resultados. Se veía impaciente.
_Todavía no _ contestó Bardock_ tenemos un ligero contratiempo_ señaló con la cabeza a Nappa dando alcance a niña corredora.
_ Redúcelas_ ordenó con indiferencia.
_ ¡No voy a quitarme la ropa solo para que te alegres la vista!_ bramó la hembra azul mirándole desafiante.
Comenzó a acumular energía en una mano apuntó hacia ella y cesó sus escandalosos gritos.
_No te atreverás_ parecían decir sus ojos.
Sonrió con cinismo y salió de la nave apuntó al enorme y preciado generador y lo hizo estallar. Sus fragmentos esparcidos por el césped.
Volvió a entrar con la misma expresión ilegible.
_ ¿Qué demonios has hecho? ¿Estás loco?_ aulló perforándole los tímpanos.
Seguía sin obedecer.
Comenzó a cumular energía de nuevo.
Bardock salió al exterior alarmado por el aumento de las cifras del rastreador.
_ Si el problema es nuestra ropa_ La otra hembra la del pelo con bucles intercedió ante el padre de Goku _¿No tenéis algo estéril para cubrirnos?
Bardock le tiró un pedazo de tela similar a un mono de lucha libre pero rosa, un remanente olvidado en la nave que en su día perteneció a alguna guerrero de escuadrón.
_Podríamos pasárnoslo por turnos. ¿O vamos a ser examinadas a la vez?
_Solo es aplazar lo inevitable_ gruñó el príncipe. O se iba o las mataba a todas empezando por la insufrible hembra de pelo azul.
_Esto es indigno_ bufó la peli azul.
_Bulma…_ Lunch la tomó de la mano tratando de suavizar las situación_ al menos es algo.
Algo dentro de ella se ofendió jamás nadie en toda su vida la había mirado así por muy príncipe y muy alienígena que fuera. Ella era la Gran Bulma Briefs, la líder de aquella comunidad posiblemente una de los últimos líderes de la humanidad. No era nadie para despreciarla así. Se desvistió violentamente arrojando las prendas sobre el suelo todavía más molesta lanzó los zapatos contra la pared metálica.
_ ¿Cuales son los resultados?_ pregunto el representante real.
_Todavía no han terminado los exámenes pero no son concluyentes_ informó Bardock.
_ Esta máquina no funciona_ protesto la peli azul.
_Funciona perfectamente_ espetó el clon de Son Goku.
"Si ya como tu cabeza" .Pensó la peli azul mordiéndose la lengua.
_ ¿Porqué marca 200 unidades menos que vuestros aparatejos? _ respondió altanera. Mientras la rubia hacía burbujas de indignación dentro del tanque._ Deberían de marcar lo mismo.
_No es posible voy a comprobarlo_ otro disparo del Príncipe destrozó la máquina que alimentaba el tanque.
_Esperaremos a que llegue el Rey vendrá con científicos en su nave.
Los rastreadores eran recalibrados de forma automática cada vez que se pulsaba el medidor, aunque admitían ajustes manuales para afinarlos más, el tonto de Raditz era quien los hacía habitualmente. Dentro de unos baremos claro; una vez cada 72 horas se automatizaban según las instrucciones del centro de datos. Pero el tanque al ser más complejo debía de hacerse manualmente. La manipulación se hizo antes de abandonar Vegeta-sei, el insecto encargado murió incinerado. Rápido y sin pruebas.
Bardock solo sabía lo más básico, nadie se había enterado. Y la maldita bruja casi descubría la alteración simplemente observando.
Era astuta. Pronto le llegaría la hora a esa bruja…
_No deberías de haberlo hecho enfadar así_ le recriminó la rubia_`Mis diplomacia´.
Tan enfrascada estaba tratando de arreglar lo irreparable que no prestaba atención a sus ironías. Definitivamente estaba fuera de sí.
_ ¡No soy su criada, soy un genio tecnológico!_ el príncipe había tomado la maldita costumbre de ordenarle continuamente todo tipo de quehaceres domésticos disfrutando de su patosidad en ello._ ¡Cretino! ¡Gilipollas!_ espetó la científica tratando de arreglar la máquina achicharrada.
_ Pues arregla esto genio tecnológico_ señalo la masa informe de metal que la peli azul trataba de arreglar sin éxito_ Por que sin el generador no tendremos protección. ¡Y yo que me había acostumbrado a dormir de noche!_ suspiró con las manos cruzadas sujetándole la cabeza.
La peli azul entró en la cocina hecha una furia se volteó hacia Anyanka y le gritó en la cara.
_ ¡Deja de robar mi ropa!
_Yo no robo tu ropa._ se excusó con inocencia fingida.
_ ¿De dónde han salido los pantalones que llevas entonces?_ señaló tironeando de los shorts tejanos que llevaba.
_ NO robo tu ropa solo la tomo prestada, somos amigas ¿Recuerdas?_ señaló moviendo los pies luciendo los blancos stilettos que hacía tantos meses la peli azul le regaló.
_ Las amigas se piden permiso `antes´ de `tomar prestadas´ las cosas_ en los últimos días había perdido la cuenta de las prendas perdidas. Simplemente desaparecían las dejaba fuera para lavarlas y se las tragaba la tierra._ Después voy a buscarlas y no las encuentro. ¿Dónde está mi camiseta rosa?
_Pídesela a Buffy, ella también `toma prestadas´ cosas _ se excusó sorbiendo el refresco con aire ingenuo.
Desde la llegada de los monos del espacio el tiempo que Anyanka dedicaba a acicalarse había aumentado de forma alarmante. Y la cantidad de ropa que le sisaba también.
Bulma cabeceó y se llevó la mano a la frente secando una gota de sudor.
_ Si necesitas algo solo tienes que esperar a que hagamos una `excursión´ y lo coges.
_ ¡Oh tu tienes muy buen gusto! ... Y las cosas que me gustan no se encuentran fácilmente además todo el tiempo se gasta en recoger víveres para los saiyajines.
Buffy entró en la cocina dispuesta a almorzar algo, llevaba la mentada camiseta.
Había entrenado un rato en el área de entrenamiento, desde la llegada de la nave nodriza los saiyajines entrenaban dentro. Únicamente iban a la casa a vaciar la despensa, obligarlas a limpiar sus uniformes sudados y molestar. Reclamando eso si los mejores dormitorios.
¡Para colmo debían de agradecerles su protección nocturna! Después del desgraciado suceso del generador del campo de energía debían de alegrarse de tener a la panda de barbaros durmiendo bajo su techo `brindándoles´ su protección. Bulma se llevaba la pero parte, la proximidad del Príncipe Vegeta a su cuarto era inquietante todavía no entendía como podía dormir.
_¡Eres una maleducada! ¡Las señoritas no roban la ropa de los demás!_ estalló la peli azul.
_ Solo la cogí porque no tenía ninguna limpia_ hizo ademán de quitársela_ Si tanto lo quieres te la devuelvo.
_ ¡Sí! Pero limpia lavada y planchada._ exigió altanera_ No me gusta la peste a vampiro en mi ropa.
La Cazadora se quedó mirándola con cara de sorpresa.
_ ¡¿Perdona? ¿Insinúas que apesto?_ se revolvió airada_ ¡Has perdido la cabeza! ¡Si no puedes soportarlos no haberlos invitado! ¡Estábamos mejor sin ellos!_ bufó.
_ ¡Yo no los traje aquí! ¡Fuiste TU la que trajo el paquete!
_ ¡Nooo! ¡Solo les ofreciste la habitación de al lado de la tuya! ¡Y por tu maravillosa oferta tenemos a esos gorilas rondando!_ cerró con violencia la puerta a sus espaldas_ ¡Ya no puedo ni salir de caza en paz! ¡¿Cómo voy a recoger a Riley y a Ten Shin Han señorita `soy un genio´?
_ ¡Tú sabrás tú eres la Cazadora! ¿No?_ bramó contratacándola.
La rubia se volteó cerrando la puerta con violencia tras sí.
_ ¡Malditos!_ pensó en voz alta la científica_ ¡Maldito el día en el que entraron en esta casa!_ los chillidos iban in crescendo_ ¡Desde que han llegado no hacen nada útil! ¡Nada! ¡Salvo comer y pasarse el día pegándose unos con otros como animales! ¡Atajo de monos piojosos!
La puerta de la cocina se abrió de nuevo y la científica se viró roja de furia dispuesta a recriminarle todo lo que se le ocurriera a la cazadora.
_ ¡¿Y ahora qué demonios quieres?_ le chilló antes de quedarse helada. No era la cazadora quien abría la puerta era el maldito príncipe de los condenados saiyajines _ …Príncipe Vegeta_ fue todo lo que pudo articular antes de encontrarse sujeta por la garganta contra la pared.
No cerró los ojos, no los cerró se quedó con su cara blanco azulada mirándolo fijamente sin bajar la mirada. Desafiándolo.
El puño enguantado se abrió dejando el aire fluir por el cuello llenando de aire los adoloridos pulmones.
_ Matarte terminaría con el entretenimiento_ le dijo el muy bastardo dándole la espalda. "Es más divertido verla explotar y gritar una y otra vez"._ Tienes ropa que limpiar hembra.
Quiso atribuirlo a la presencia de Nappa, el viejo inútil se había empeñado en seguir las directrices de su padre y en ese momento no podía permitirse un nuevo fallo bastante había tenido con la supervivencia de Tarble... pero eso en otros momentos no le había impedido partir, matar o desmembrar al infeliz de turno... Pero aquella maldita y tozuda hembra. Tozuda como ella sola.
Se dobló sobre sus rodillas temblorosas tosiendo con los ojos rojos. Anyanka trató de sostenerla.
_ ¿Bulma estas bien?_ Anya trataba de sostenerla.
La peli azul la apartó levantándose y carraspeando todavía.
_No soy tu criada_ murmuró cuando la voz se digno a volver a su garganta.
_Vas a hacerlo quieras o no_ ordenó sujetando su frágil cuello.
_Nunca_ dejo escapar entre dientes.
_Esta noche._ la soltó su cuerpo jadeante temblaba todavía en el suelo.
_En el fondo te gusta._ la alta figura le sonrió con una mueca siniestra antes de dejar la habitación. Se quedó en el suelo lamiendo sus heridas.
Monotonía, entrenamiento y humillación. Humillación y entrenamiento. Cada día era eterno no sabía cuánto tiempo más aguantaría sin matar a ese atajo de bichos raros, solo sabía lo mucho que lo haría durar y el placer que le provocaría. Aguantar un poco más solo un poco más hasta que llegara el viejo.
Tarble simplemente estaba ahí evitando que se mataran uno a otros utilizando las palabras de la transmisión como escudo. Cobarde. Los tercera clase e incluso Nappa las habían aceptado como dogma.
Apestaban. Apestaba la maldita inactividad. Apestaba todo. Pero sobretodo apestaba aquella vulgar hembra que se vanagloriaba de ser un genio y se paseaba por toda la casa vestida como una cortesana de poca monta.
Su visión periférica captó un destello azul siguió comiendo ignorando al molesto insecto que zumbaba a su alrededor, se acercó al cesto de la ropa sucia.
_Ya has asumido tu cometido hembra_ siseó al verla aproximarse.
_ Sabes Vegeta_ le tuteo con total irreverencia_ sirvo para mucho más que para lavar y cocinar. ¿Cómo te gusta a ti la carne, Príncipe?_ Él la ignoró deliberadamente mientras la descarada apoyaba sus caderas en el mueble de al lado a pocos centímetros de él_ A mí me gusta al punto… Rosada. Rezumando.
_ La carne cruda sabe mejor.
_ No eres muy refinado para ser un príncipe..._ la peli azul tomó audaz rallando en la locura un trozo rosado casi sin cocer. Se la llevó a la boca y lo degustó mirándolo fijamente a los ojos con total descaro. De día lo desafiaba de modo suicida y de noche lo provocaba como la peor de las rameras.
_Una cortesana de cuarta clase podría darte lecciones de elegancia.
_ Eso te gusta_ masticó paladeando y entrecerrando los ojos.
La mano enguantada la atrajo hacía si, el momento había llegado una presión imperceptible y le partiría el cuello. Se asomaría a sus orbes azules para verlos apagarse para siempre… La maldita boca le desafió abriéndose una vez más.
_Soy brillante, rica y famosa. Podría tener cualquier cosa... A cualquiera. Incluso a ti. Podría montarte a galope hasta que tus piernas se doblasen y tus ojos rodasen._ acaricio con osadía su pecho musculoso y bajó trazando con sus uñas filosas un camino peligroso sin dejar de mirarle a los ojos_ Tengo músculos con los que jamás has soñado_ se detuvo al borde clavándoselas con un sadismo que le envió escalofríos por la espalda_ Podría exprimirte hasta que estallases como el champán caliente y aún me pedirías que te lastimase un poquito más._ dijo rozando la línea de su mandíbula con unos labios tan suaves como ponzoñosos_ ¿Y sabes por qué no lo hago? Porque está mal_ terminó con voz ronca.
"¿Cómo?" parpadeó tratando de distinguir la realidad. La ramera se había largado dejando el cesto abierto y la estancia inundada de su olor.
Olía a cera quemada, la leve luz de las velas iluminaba el mar de encajes donde yacía. Abrió los ojos le dolía la cabeza una pastosa acritud empapaba su lengua bajando hacia su garganta.
"No debí de beber tanto en la boda"
Pensó masajeándose las sienes… Rememoró los acontecimientos pasados con una sonrisita cínica.
"Sabía que Bulma era una mujer difícil de lidiar" cabeceó pensando en el Rey Hiena. "Me hubiera gustado tenerla en mi harem" se le achicaban los ojos y le caía la baba pensando en aquellos tiempos en los que atemorizaba a pueblerinos cobrándose sus ofrendas en jóvenes bellas y tiernas…
Había pasado hacia demasiados años a ratos todavía los añoraba. Desechó el pensamiento "Eran demasiado costosas de mantener… Por no hablar de satisfacer…"
"Mejor dejarse de recuerdos imposibles y dormir otro rato… "
Volvió a cerrar los ojos y a sumergirse en la resaca, una mano extremadamente suave acarició sus grandes orejas abrió los ojos adormilado, la dueña de la mano era una belleza lánguida de piel de porcelana de ojos azulados y lacio cabello castaño.
_ ¿Has dormido bien?_ susurró con una voz infantil.
_Sigo durmiendo y estoy en el cielo_ no reconocía el lugar donde había despertado pero una una cama con dosel no figuraba entre los muebles de la Kame house, frente a sí la beldad ataviada con ropajes de otro tiempo le acariciaba sin prisa.
_No duermes mi cerdito_ Una risita de plata escapó de sus labios rojos. Oolong la miraba babeando saliendo a marchas forzadas de la inconsciencia de la resaca.
_ Deberías de alimentarte te vendrá bien algo caliente hará bien _ le sugirió una rubia explosiva que vestía una corta minifalda con una camisa desabrochada blanca_ llevas mucho tiempo sin comer.
Aquello solo podía ser un sueño.
Bendita borrachera.
_Tienes razón abuelita, me vendrá bien algo caliente…_ la dama castaña se levantó de la cama y se dirigió sin prisa a la pared en ella, una chica encadenada cubierta solo con los despojos de un traje de fiesta.
Un gran y feliz sueño.
"Me he muerto y estoy en el cielo"
_ ¿Te gustan las margaritas? ¿Hmm? _ parecía añgp trastornada eso sí_ Yo las planto, pero siempre mueren. Todo lo que pongo en la tierra se marchita y muere_ lo último
sonó triste.
"A los locos hay que darles siempre la razón"
Oolong asintió nervioso sudando como el cerdo que era al ver como la infantil castaña tomaba el cuello de la joven encadenada acariciándolo con calma.
"¿Qué demonios importaba si estaba trastornada o no? La cara que pondrá Roshi cuando se lo cuente…."
_No por favor no, no..._ sollozaba débilmente la joven.
_Shhhh silencio, silencio no paran de hablar. Me aturden.
"Loca, está loca de remate"
Mirándolas con ojos libidinosos viajando de la rubia a la pareja, la primera parecía plantearse el unirse al dúo.
_Venga tonta que te va gustar_ le espetó con picardía sin apartar los ojos ya del dúo.
"Antes muerto que perderme esto"
La rubia miraba dudosa pero Drusila estaba más necesitada. Eran una familia debían cuidarse de unos a otros.
La castaña torció con brusquedad acostumbrada el cuello renuente de la chica encadenada. Inspiró lentamente el aroma que empapaba a la chica. Terror, sus delicadas facciones mutaron a monstruosas unos colmillos asomaban entre los rojos labios, los hundió en el cuello de la víctima que gritaba aterrada sin cesar.
Los chillidos se fueron apagando hasta desaparecer.
_ ¿No vas a comerte al cerdo?_ señalo Darla con la misma horrible cara mirando al suculento cerdito, Oolong se encogió temblando.
Del mejor sueño a la peor pesadilla, del cielo al infierno en unos segundos.
La joven medio desangrada colgaba de la pared inmóvil entonces reparó en el jarrón junto al tálamo en el habían margaritas secas, tragó nervioso Drusila se acercaba gateando por la cama.
_No últimamente el Spike ya no me habla …y me siento tan sola…_ respondió acariciando la pata fugitiva del Oolong.
"Lo mejor será largarse" pensado y hecho. Una nube de humo lo ocultó y de ella, ya transformado en pájaro comenzó a aletear dispuesto a huir de esa película de terror ella lo cogió por el cuello mirándolo como una niña mira a su primera mascota.
Las facciones demoniacas se tornaron humanas de nuevo.
_ ¡Oh que divertido!_ exclamó como una niña estrechando en sus brazos al animal que permanecía rígido con los ojos como platos_ Si hasta puedes cambiar de forma, eres casi mejor que un loro …_ exclamó con admiración_ Spike ya no me habla como antes. Serás su nuevo compañero.
En una jaula cercana el reseco esqueleto de un loro presenciaba inmóvil toda la escena, había muerto de hambre y Drusila ni se había enterado.
_Menudo desperdicio_ siseó Darla antes de dejar la habitación_ No creo que te permita quedártelo.
Las risitas infantiles de Drusila resonaron por el cuarto.
El maldito gorila llevaba una noche peor de lo habitual su conducta hacía parecer amables a sus congéneres y Dios sabía que eran todo menos sociables.
Otro grito despótico la guio por el corredor a su origen.
Se sintió ofendida con su mera mirada estaba siendo examinada como si de un ser inferior se tratara.
Y eso era algo que la Gran Bulma Briefs no toleraba.
Apoyó las manos en las caderas y alzó la cara para enfrentar la mirada del hombre que la miraba de ese modo.
_ ¿¡No te han enseñado modales! ¡¿Ni a tratar a una dama!_ el insecto azulado que tenía delante osaba hablarle con desprecio cara a cara. Era desconcertante era odiosa era ella, apestando a ella. Desafiándole y gritando, rezumando vulgaridad.
El guerrero se acercó en un parpadeo y la contempló de cerca. Siempre podía ocurrir un `accidente´.
_ Voy a cumplir las órdenes del Rey_ respondió sin mirar al coloso calvo mientras abandonaba la cocina arrastrando sin esfuerzo alguno al insecto azulado que extrañamente no gritaba ni vociferaba sino que permanecía inmóvil como una estatua.
La lanzó sin ninguna delicadeza contra una pared desgarrando parte de su vestido.
No temblaba. No se revolvía. Estaba haciéndole perder la paciencia.
_Date la vuelta_ ordenó en un tono que no admitía ninguna de las replicas a las que la peli azul era tan aficionada a darle sacándole de quicio.
_..._ la hembra se dio la vuelta esperaba ver pánico en sus ojos pero se encontró con una mirada fría y calculadora que no esperaba hallar en el fondo de los iris azules. Un destello irónico.
_ No te servirá de nada, no os servirá de nada a ninguno de vosotros_ contestó con calma helada cruzando los brazos bajo su voluptuoso pecho tapando la tela rasgada_ ¿Me deseas no?_ más que preguntar afirmó_ Esto de la extinción es una excusa solo, una patética excusa.– subrayó esa palabra que el orgulloso Príncipe de los saiyajines usaba tan seguido._ No sé como funcionareis los saiyajines pero los `humanos´ estamos `más´ evolucionados que vosotros somos una especie de fertilidad auto inducida._ Se irguió mirándolo a los ojos y se acercó con suficiencia.
No sabía que se traía entre manos la perra azul, simplemente estaba de brazos cruzados plantado frente a la hembra que de marioneta había pasado a titiritero en una fracción de segundo.
_ ¿De qué demonios hablas hembra?_ la contestación se escapó a presión de entre la mandíbula fuertemente apretada.
Juraría que vio a los orbes azules reírse al escucharle.
_Las `hembras´ de mi raza solo somos fértiles cuando lo deseamos y con quién deseamos_ dejó caer el acento deliberadamente en `quien´.
El Príncipe abrió los ojos desfrunciendo el ceño la científica torció automáticamente la sonrisa imitando de forma inconsciente ese gesto tan característico.
_Así que `Su Alteza´ déjese de excusas tontas con lo de cumplir las órdenes del Rey porque si tú o alguno de tus soldados tocan a una sola de las humanas incluida yo, no es por cumplir con las órdenes de vuestro glorioso `Rey Vegeta´. Es por simple, llano y puro deseo.
Aquellas palabras le quemaron, le ofendieron aquella perra insignificante se daba aires de grandeza atribuyéndose una importancia que no tenia. Solo era un insecto más de aquella bola de lodo, un insecto al que el maldito mil veces maldito libre albedrío y las condenadas órdenes sin sentido de su padre le obligaban a soportar compartiendo el mismo techo.
Bulma avanzó hasta situarse a su mismo nivel.
_Así que aunque sea una mujer terriblemente bella y brillante_ se pavoneó ante él y detuvo su caminar a su lado, su boca peligrosamente cerca de su oído_ no te enamores de mi Príncipe Vegeta_ susurró enviando leves escalofríos por su nuca.
Escupió todo su veneno antes de abandonar la estancia con la dignidad de una reina.
Una explosión llenó la habitación de escombros.
Yacía tumbada sobre su vientre desnudo, le gustaba sentir el tacto de las pieles del lecho sobre su blanco cuerpo. Siempre consideró la ropa como algo innecesario acostumbrada a sentir el aire y el Sol en su cuerpo le parecía una estupidez cubrirlo. Y más todavía en aquel momento.
_ Póntelo_ ordenó tirándoselo.
_ ¿Para qué? Vas a arrancármelo en minutos…_ ronroneó zalamera dándose la vuelta doblándose levemente hacía él.
Él gateo sobre el manto de zorros hasta cubrirla, él pasó su nariz por la línea de la clavícula subiendo por su garganta y rozándole la mandíbula hasta legar a su lóbulo. La piel se le erizó durante el camino, entrecerró los ojos y gimió "Sí".
_ Puedes parecerte a ella. Pero no hueles igual.
Se revolvió siseando arañándolo intentando dañarlo, romperlo, rasgarlo.
Él era más fuerte la inmovilizó con su peso sujetándola por las muñecas. Afianzando su posición. Dominándola.
_No_ siseó furiosa.
_Te gusta `gatita´ si no ya te habrías ido_ murmuró en la proximidad_ Nada te lo impide_ dijo soltándoselas.
El peso del guerreo la abandonó se volteó mientras le tiraba la ropa encima.
_No hueles como ella.
La puerta se abrió, él sonrió con el gesto torcido, ella enredo sus manos en su negro pelo y tiro hasta hacerle sentir doloroso placer.
"Nunca la tendrás yo me encargaré… Aunque no personalmente" repetía su cabeza mientras él le quitaba la ropa perdido en un mar de aromas, de arañazos y gemidos.
La anaranjada luz del atardecer se filtraba por las ventanas de la Corporación Capsula. Lunch miraba absorta como el disco candente se enterraba en el horizonte, un nombre en forma de suspiro se escapó por su boca.
"Tien"
"¿Cuánto más tardarás en volver?"
Recordó con tristeza la primera cena que le preparó, cocino durante horas los víveres que aquella mañana misma había comprado en el mercado del pueblo más cercano a la Torre del ermitaño. Satisfecha inhaló el humo proveniente del puchero, se había tomado la preocupación de aprender sus platos favoritos, memorizando sus gustos, para la preparación de una velada romántica aquel día se cumplía otro mes desde que tomó la decisión de abandonar Kame House por segunda vez, esta de forma consciente.
Y seguirlo.
Durante ese tiempo pese a convivir bajo el mismo techo, él no le había prestado excesiva atención, casi se podía decir que evitaba cualquier contacto más allá del cruce imprescindible de palabras, ni soñar con un beso….
Pero había un deje de pudor en su comportamiento, que la animaba y la hacía retroceder a partes iguales, mientras, se desvivía tratando de aligerar, en lo posible su extenuante entrenamiento, incluso había retomado sus estudios de enfermería (discontinuos por Launch) a fin de atenderle mejor, un cúmulo de gestos cálidos que intentaban aliviar la rutina todavía estéril.
Un bucle rebelde fugado de su melena se acercó peligrosamente a su nariz, lo apartó. "No, esta noche es solo para nosotros Launch, no estás invitada".
Para su suerte, y desgracia, Launch se sentía poderosamente atraída por el guerreo, el no recordar nada durante sus ausencias la atormentaba. Tras la última al rencontrarse en esa casa, se debatía entre el alivio de hallarse allí y los furiosos celos del por qué.
Su alter ego siempre fue un trasero de mal asiento.
"Quizás la prefiere a ella. . . Por eso es frío conmigo"
El pitido de la tetera la sacó de sus reflexiones volvió a enfrascarse en la cena, todo debía salir perfecto.
El sol siguió su camino por el cielo, la comida estaba casi lista, los aromas que emanaban de los cacharros eran poco menos que celestiales.
Sonrió feliz, todavía tenía tiempo de darse una ducha y arreglarse.
Recién duchada, con el armario abierto de par en par y su cabeza índigo llena de dudas, no sabía que elegir. Contrariamente a "Launch" siempre fue una indecisa crónica, vio asomarse en un lado del armario, todavía guardado dentro una funda aquel vestido azul que Bulma Briefs le regaló el día en que comunicó formalmente a Roshi el abandono de su trabajo oficialmente para volver a la casa de sus padres, realmente para seguir a Ten Shin Han.
"Te traerá suerte con los hombres" le dijo guiñándole un ojo con picardía, la peli azul tan aguda como siempre, imposible ocultarle nada. La abrazó emocionada ante el detalle de su amiga.
Cerró los ojos deseando que así fuera.
Hasta la fecha no había encontrado una ocasión para lucirlo, no es que no saliera del bosque iba con frecuencia al pueblo para aprovisionarse, tener a dos guerreros entrenando menguaba la despensa a gran velocidad.
Y el vestido… Su corte elegante y sencillo parecido a las calas del jardín, no lo convertía en lo más apropiado para ir al mercado de la aldea.
Con su hermoso vestido, ilusión en la mirada, rubor en las mejillas y una sonrisa enamorada. Se sentó feliz como una niña en la mañana del día de reyes, esperando, aun tenía algo de tiempo, tiempo para sorprenderlo y para pelear por él contra su rival.
La tarde fue avanzando, él no aparecía, nerviosa, se pasó la mano por el pelo, sujetando bien el lazo para evitar cualquier riesgo de "visitas inesperadas". Al rato, cansada de estar sentada, con la espalda entumecida se levantó y tomó un pequeño búcaro, para acomodar unas calas recién cortadas, adoraba su simplicidad.
Él no repararía en el detalle, pero no importaba, todo estaría perfecto para cuándo llegará.
Llegó la noche la hora en la que usualmente volvía de su entrenamiento, encendió las velas, apagó el resto de las luces de la casa y se sentó en la mesa esperándolo.
Temerosa de que los platos se enfriaran los guardó en el horno, para que permanecieran templados, esperándolo.
La inquietud comenzaba a ganar terreno a la confianza, y lo que restaba de ella se transformaba en fe. La muchacha, miraba el reloj con ojos suplicantes, dos golpes en la puerta sonaron, casi salto para salir disparada a colocar los platos en la mesa, presta a abrir. Paró delante de la puerta y presa de los nervios, respiró hondo.
"¿Se dará cuenta?"
Estiró el delicado tejido que ya había comenzado a arrugarse.
La desilusión asomó a sus orbes índigo.
_Lunch querida, buenas noches – era su vecina la anciana señora Pot, una adorable anciana de cabellera algodonosa y lentes enormes, que vivía cerca de allí. Despistada como ella sola en más de una ocasión había olvidado hacer su compra semanal, ella la había socorrido._ ¿Podrías dejarme un poco de arroz y sal, se me había olvidado ira al mercado, y ya es tarde para salir?
_ ¿Quiere cenar conmigo señora Pot? – Le ofreció amablemente reaccionando con rapidez "Todavía tardará un poco más"_ Pase y siéntese.
_Querida_ dijo contemplando el despliegue_ creo que es mejor que me vaya, estás esperando a otra persona_ sonrió tras sus gafas_ mejor me llevó un poco de esta delicia_ señaló un puchero cercano.
_Buenas noches, que descanse señora Pots_ la despidió para volver a su silla.
"Bueno, no puede tardar mucho más".
Horas más tarde cansado y sudoroso apareció acompañado de su inseparable Chaos. Se encontró con Lunch durmiendo, envuelta en un ligero vestido, los bucles índigo sacudidos levemente por el ritmo de su respiración.
Observó la mesa detenidamente, sus platos favoritos estaban, fríos sobre el mantel; dos velas apagadas lo habían manchado de cera, en la tercera una llama inquieta luchaba por no extinguirse. Alargó una mano y la apagó con sus dedos. El ligero olor a chamuscado la hizo removerse, un quejido soñoliento escapó de su pequeña boca.
Claramente la muchacha se había dormido esperándole.
Tres ojos se clavaron en ella y una punzada de culpabilidad le recorrió la piel, aquellas mujeres conseguirían volverlo loco, cada una a su manera… Sin buscarlo formaba parte de un triángulo por etapas.
Launch puro fuego, salvaje, inestable, respondona, y peligrosa. Tan pronto le robaba un beso, como lo encañonaba con su arma.
Lunch, dulce, amable, considerada, suave, parecía hecha de miel. Todavía no la había besado, ella. . . . Ella simplemente esperaba que él se decidiera, a que le prestará atención.
Launch la rubia peligrosa se la exigía a balazos.
Y la obtenía.
Kami sabe que sabía cómo conseguirla.
Lunch solo susurraba revoloteando a su alrededor, construyendo piedra a piedra un hogar para él y para Chaoz.
En su vida de guerrero, su único objetivo había sido ser el mejor, en ello se dejó la piel durante años y años de entrenamiento. . . rallando la tortura, bajo las órdenes de Tao Pai Pai, después su hermano el maestro, Tsuru, nada era suficiente para llegar a ser insuperable.
Tanto esfuerzo para ser vencido por un niño, un inocente al que no podía odiar a pesar de haberlo intentarlo.
Tuvo que rendirse a la evidencia Son Goku era un ser puro, despertaba la bondad en las almas de los que se cruzaba, por escasa, profunda y enterrada que estuviera.
Arrepentimiento, redención y… Ellas.
Pese a su atractivo, nunca tuvo ni buscó las miradas furtivas de las mujeres, nula era su experiencia, su objetivo era otro, todos y cada uno de sus esfuerzos estaban encaminados a ser el mejor.
Imbatible.
No le importaban ni encajaban en su vida.
Cuando aparecieron `ellas´, hicieron caso omiso a su timidez, a sus objetivos y a sus rutinas de guerreo, invadieron su solitaria vida, incluso Chaos parecía haberse acostumbrado a su presencia antes que él.
Pero su buen juicio le decía que una relación así no podía salir bien, pero las dos parecían más que decididas a lograrlo.
Lunch parecía aceptarlo con todos los inconvenientes, con todas las ausencias.
Launch prefería acribillarlos.
¿Pero podría él aceptarlas, a ambas?
Si solo fuera una lo simplificaría pero…. ¿Podría tener a una sin tener a la otra?
Rodó los tres ojos al techo, eran como las dos caras de una moneda inseparables.
¿Una relación a tres bandas. . .?
Cerró sus tres ojos le dolía la cabeza solo de imaginar las consecuencias los pensamientos bullían mientras la contemplaba dormir.
Iba a estallar.
La vocecilla infantil de Chaoz le sacó del remolino.
_Ella es buena Ten Shin, cocina bien_ dijo probando uno de los platos_ es cariñosa.
El coloso giró la cabeza sacudido por las palabras de su pequeño amigo, tratando de entender lo que le insinuaba. ¿Desde cuándo se había vuelto tan observador, tan perspicaz?
El eterno niño, le sorprendía a veces con su conducta.
_ ¿Qué estas tratando de decirme?_ preguntó en voz baja para no despertar a la durmiente.
_ El cielo esta estrellado_ añadió pensativo _ ¡Creo que encenderé en el bosque una fogata, acamparé allí! _salió de la cocina llevándose como séquito flotante un plato seguido en procesión por el resto de los manjares.
Pasmado quedo, mirando como Chaos se retiraba discretamente haciendo mutis por el foro, una sonrisa de niño travieso dibujada en su carita de porcelana antes de cerrar la puerta.
"¿Está tratando de decirme que. . . yo... que. . . ella?"
Estaba soñando no había otra explicación, en su sueño su tríclope estaba de pie a su lado mirándola ¿confundido?, vestido solo con sus pantalones de combate la armonía de su torso musculado truncada por la gran cicatriz último recuerdo de Tao Pai Pai.
El tajo le recordó la clase de vida que él había llevado, lo que había sido. No hubo en ella calidez alguna salvo su amistad con Chaoz.
Normalmente la llevaba cubierta, su visión la turbó por un momento deseó acariciarla.
Deseó confortarlo.
Nunca habría osado hacerlo, pero era su sueño.
¿Qué consecuencias podía tener?
Alargó temblorosa la mano recorriendo con las yemas la longitud de la cicatriz, despacio con suavidad, apreciando su limpia trayectoria casi quirúrgica.
Cómo si con el mero gesto pudiera borrarla, hacer desaparecer su desazón barrer sus años de angustia.
Él entrecerró los ojos respiró hondo la sangre bombeaba en su pecho palpitaba en sus sienes.
El suave tacto de Lunch le hizo pensar el momento en que su pecho quedó marcado. Si no hubiera sido lo bastante ágil…
"¿Estás preparado para morir?"
Entonces lo estaba, pero lo que se le presentaba en ese momento le causaba más respeto que la misma parca.
"No soy ningún cobarde".
Abrió los ojos bajó la mirada y tomó la pequeña mano tirando de ella levantándola de su asiento atrayéndola bruscamente hacia su pecho.
La muchacha dio un respingo, levemente desorientada casi parecía despertar, parpadeo de repente sobresaltada y abrió los ojos tanto como era capaz.
El tríclope paró sonrojado y aflojó el abrazo mirándola, buscando una señal, una duda.
"¿Habré malinterpretado la situación?"
"¿Se habrá echado atrás?"
Cuando combatía siempre buscaba algo en la mirada de su rival, una reacción, una pista de su estrategia.
Ahora se encontraba estudiando los ojos de Lunch buscando lo que sin saberlo más temía rechazo.
"¡No es un sueño!"
La mujer de la cabellera índigo se sonrojó como una amapola, levantó la cabeza y lo miró a los ojos. Ahora parecía él desconcertado, algo desconocido dentro de ella la impulsó a hundir sus bucles en el pecho de roca inhalando su aroma, disfrutando de su calidez, nerviosa separó los brazos para abarcar su torso.
Él cerró su abrazo.
Su rubor no se apagaría en toda la noche.
En medio del lio de pieles procuró no ser tosco aquella mujer era seda y él acero. En el cruce ella abrió los ojos para clavarlos en los suyos.
Se detuvo, quizás había sido demasiado brusco, Lunch alzó el cuello para besarlo otra vez, él bajó para completarlo, le miró con los ojos entrecerrados mientras perdía sus yemas en la amplia espalda del guerrero.
Un dejé de tristeza cruzó por las orbes índigo.
La extrañó no sentir dolor ni molestia alguna pese a que no era un amante muy experimentado, ella no sintió nada salvo placer despertándose en cada roce.
Lo atribuyó a lo deseado del momento a tantos sueños realizados en esa noche.
Al romper el alba abandonó la calidez de las sábanas y del cuerpo que en ellas yacía, la invariable rutina del guerrero comenzaba, cruzó la puerta buscando el baño.
Con movimientos tan diestros como automatizados se rasuraba el cráneo mientras contemplaba el espejo sin ver nada salvo los acontecimientos pasados.
Se ruborizó violentamente al evocar el recuerdo.
Una gota roja se escurrió por la sien se reprendió mentalmente por su falta de concentración.
Ella se desperezó feliz todavía incrédula si aquello era una broma de Morfeo no quería despertar, el aroma que impregnaba las sabanas le dio la certeza.
Con las mejillas teñidas de grana se llevó la mano a la boca.
"Ha pasado, de verdad ha pasado. Todo este tiempo sin acercarse y de repente….", un gritito de alegría sofocado por la almohada, la abrazó, hundiendo su cara en ella, disfrutando de su olor.
"Pero ya no está" suspiró "su entrenamiento"
No dejó que le abrumara la pena por su ausencia tenía muchos, muchos motivos para ser feliz…
¡Había ocurrido, más, mucho más de lo jamás se había atrevido a soñar!
Brincó dispuesta a comenzar con las tareas diarias; levantó las sabanas para cambiarlas, tan blancas, la desconcertó, no había nada, ni una gota de roja sangre.
Debía de haberla.
Se estremeció, ella, jamás había… Permitido a nadie llegar y que supiera su contraparte tampoco.
Algo le gritaba en su interior que su otra mitad había tenido que ver en eso, que supiera, la única mujer, a parte de ella misma, que había compartido casa y techo con el tríclope era ella.
Launch la ladrona profesional.
Solo el pensamiento de que ella, ella, le hubiera… robado, hacía arder en su interior un infierno de celos, en él, el maldito monstruo de los ojos verdes la devoraba.
No lo permitiría.
Estaba cansada de arreglar todo lo que la rubia estropeaba, de vivir a medias, de despertar sin saber el tiempo que había estado fuera, ni las fechorías cometidas. Cansada de esquivar a la policía y de encontrarse en los carteles de se busca.
Siempre con el miedo de lo que ella pudiera haber hecho.
Eso iba a cambiar.
Amó a ese hombre fuerte y tortuoso cada hora de aquella oscuridad y de las siguientes, él la correspondió de la única forma que sabía con hechos.
Sin palabras nunca las tuvo.
Imágenes de él esa noche, él entrenando con Chaos, él meditando pétreo bajo la cascada, despidiéndose para ir a entrenarse.
Eternamente obsesionado con superar a Goku.
Desde la distancia apenas le dedicó tiempo, aunque ella disfrutó de aquellos breves instantes, tan raros como calas en el desierto en aquella casita perdida en medio del bosque.
Se las ingenió en mantener a ralla a la peligrosa rubia todo el tiempo posible, los antihistamínicos ayudaron.
Desde que tenía uso de razón jamás fue tan feliz.
Una sonrisa salada se esbozó en su rostro, la secó con el dorso de la mano, dejó sus recuerdos de lado y continuó removiendo la pasta de la cena.
Todo debía estar listo para sus amigos.
Era un consuelo, cocinar para ellos.
Atraído por el olor de los guisos se acercó a la cocina, lo que quiera que se estuviera cociendo, si sabía la mitad de bien que olía valía la pena llenarse el estomago con eso.
No tenía intenciones de retrasar más la comida, entrenar con los mocosos lo había dejado hambriento, estaba decidido a sacarle las tonterías a Kakarotto a golpes pero no contaba con divertirse tanto por el camino.
Al lado del cacharro humeante que tan bien olía se encontraba la mujer dándole la espalda con las manos ocupadas en algo, estaba cortando con sorprendente maestría una especie de hortaliza blanca reduciéndola hasta quedar irreconocible.
El fuerte gruñido de su estomago la hizo voltearse, tenía lágrimas en los ojos.
_La cena estará lista en un rato_ contestó a la pregunta no formulada.
_Ya esta lista_ respondió tomando el puchero.
_No, no lo está_ contradijo volteándose para verlo de frente con el cuchillo en las manos.
Bardock medio divertido por la situación busco sus ojos aquella hembra era de todo menos amenazante "Si piensa que con eso me puede hacer algo va lista".
_Deja de llorar y acaba de una vez_ terció severo.
_No lloro, solo trato de acabar esto lo más pronto posible – respondió con simpleza acercándole una cebolla a la cara.
La cabeza del padre de Goku retrocedió repelido por el insufrible olor que el vegetal despedía, sintió los ojos arder y humedecerse se sonrojó tratando de contener las lágrimas, aquel planeta estaba endemoniado.
_No hay que asustarse – respondió con dulzura acercándole un poco más el arma química_ es una cebolla, la necesito para la salsa de la carne.
Era increíble la habilidad que tenían aquellas hembras para sacarlos de quicio, ambas especies no podrían coexistir en un espacio tan reducido como aquella casa.
_ Necesito aun 20 minutos_ si sentía aquel horrible olor unos segundos más era capaz de arrancarse los ojos le apartó la mano de la cara.
Turles esperaba también `conocer´ a Kakarotto pero Bardock desapareció aquella mañana con los jóvenes sin darle opción a ello en su lugar tuvo que conformarse con esperar a que Vegeta terminará con Nappa, hasta que ese momento llegará se había dedicado a vagar por la casa mortalmente aburrido. Sin nada más que hacer que observar al grupo de desquiciadas y estrambóticas hembras.
La peli azul era la soberbia personificada se encerró en el laboratorio con la cría del rastreador doble y Tarble, el representante real había exigido no ser molestado bajo ningún concepto…
¡Y la del pelo raro pegada a Nappa, la había sorprendido mirándolo con cara de estúpida!
La rubia se dedicaba a apalear y a ser apaleada por el viejo, la `pareja´ de Kakarotto se pasaba el día pegada al mocoso pasaba ocasionalmente por la cocina para ofrecerle su ayuda a la de la cabellera índigo.
La de la cola de caballo dividía su tiempo entre la cocina y la enfermería el viejo aprovechaba cualquier rasguño para acudir.
Esta era la más curiosa, nada la sacaba de sus casillas ni el hecho de tener alojados bajo su techo a un escuadrón de saiyajines que bien podrían eliminarlas de un soplido. Nada la perturba, salvo su pelo. Nunca deja suelta su lustrosa melena índigo, siempre la lleva recogida en una alta cola bien anudada con una cinta roja. Parece obsesionada en que ningún mechón rebelde salga de allí, si esto ocurre lo captura como si fuera un gran enemigo y lo aprisiona de nuevo.
No había nada más interesante que comer y entonces le llegó aquel aroma… arrastrándolo a la cocina, no iba a ser mala idea hacerle una visita a la cocinera.
Turles divertido los contemplaba apoyado de brazos cruzados desde el quicio de la puerta.
_Vaya vaya hermano_ inquirió con ironía_ ¿Ya has terminado con los mocosos?
_No aguantan ni un asalto en condiciones.
_Por tu aspecto nadie lo diría…_ le provocó sus sobrinos no se lo habían puesto fácil en absoluto.
Bardock soltó la mano y la cebolla para centrarse en su hermano.
_Puedo patear tu cola con las manos atadas en la espalda.
Desconectaron los rastreadores los entrenamientos de dos tercera clase no tenían ningún interés.
En medio de una serie de golpes hábilmente esquivados le llego el menos esperado.
_No has tenido mal gusto hermano es una hembra muy bonita_ Turles incrustó un derechazo en la cicatriz de su hermano este retrocedió guardando el equilibrio en el aire.
_Tramposo_ siseó mientras lo atacaba de nuevo con una serie de patadas que él logró esquivar en parte _ nunca juegas limpio.
_Es anatómicamente compatible, muy compatible _ el último golpe falló al encontrarse con una imagen diferida de su gemelo_ apareció a su espalda golpeándolo con las manos entrelazadas en un puño enviándolo derecho al suelo_ ¿Hace cuanto que no fornicas 5 años? ¿O más?
_ ¡Déjate de tonterías y céntrate en la pelea!_ le bramó enviando desde abajo una bola de energía.
_Estoy más centrado de lo que crees_ Turles le arrojó otra ambas chocaron a medio camino en medio de una explosión cegadora.
_ Descerebrado como tu sobrino_ le golpeó con la rodilla en el abdomen lanzándolo como un meteorito e incrustándolo en el suelo ya agrietado_ Hay que esperar…
Bajó hasta las grietas dando por terminado el enfrentamiento con el último golpe, su estomago no admitía más tregua. Ya tendrían tiempo para continuar tras la comida.
_ ¿Al Rey? Elegirá pronto _completó levantándose y acercándose _¿Y tú?
_ Puede pero el Príncipe no_ respondió serio.
"¡Mierda de protocolo!" Pensó en voz alta Turles.
Bardock normalmente se habría reído de la conducta de su hermano pero en aquel momento se limitó a alejarse dando por zanjado el asunto.
Una hora después Lunch daba por terminada la elaboración de la comida, daba un vistazo satisfecho a la mesa cubierta de fuentes repletas de carne bañada en la salsa, hortalizas y un trozo de dragón que Goku trajo antes de que el señor Bardock se lo llevara a entrenar.
El grupo de saiyajines magullados se abalanzó sobre la mesa como aves de presa devorando todo a su paso.
_Esta delicioso Lunch_ Goku comía a manos llenas el dragón asado esforzándose en no atragantarse por la prisa.
El resto de su familia no se quedaban a la zaga Bardock había tomado el plato con la salsa de cebolla, de la que tanto desconfiaba y no había manera de que la soltará, se sorprendió a sí mismo de lo gustoso que podía resultar un plato preparado con ese `arma´. Turles engullía a marchas forzadas el arroz con hortalizas, sin dejar de mirar el plato de su hermano.
"Pobres están tan hambrientos… Si fueran piedras se lo comerían igual".
No sabían agradecérselo de otra manera o eso pensaba.
_Tanto esfuerzo y que poco duró… Vuelta a empezar_ murmuró casi inaudible para los oídos de cualquier humano. Todavía tenía que preparar la tanda de Vegeta y Nappa, el Príncipe se negaba a comer con los `tercera clase´.
¡Suerte que todavía no habían aparecido!
Suspiró por no pensar en el tarde que le aguardaba en la enfermería.
Turles se rezagó para aproximarse a Lunch.
Esperaba que Chichi la pudiera ayudar… Ausente en sus cavilaciones no vio a Turles.
_Una delicia digna de un Rey_ señaló antes de irse mirando fijamente a Lunch, no pudo evitar ruborizarse ante la inusitada cercanía.
Bardock frunció más el ceño no le gustaba lo que acababa de oír.
Fuera Bardock lo empujó contra la pared manteniéndolo sujeto por el hombro.
_NO juegues más.
_ ¿Qué? El rey todavía no ha llegado_ soltó burlón antes de largarse a entrenar ahora en serio con su hermano.
Yajirobee corría, corría con toda la velocidad que sus cortas piernas podían darle.
La necesidad lo asediaba hacía demasiado tiempo que no se alimentaba como debía desde el último animal que cazó y él no era hombre de un solo plato.
Pensó en volver a la Torre de Karin pero estaba demasiado lejos no llegaría antes del alba, también podía hacer una pausa en los numerosos bosques que había por el camino pero si soplaba el viento más de la cuenta las pequeñas hojas que comenzaban a brotar no pararían los rayos del Sol y en segundos solo quedaría de el humo.
"No quiero morir como un soufflé" gruño en voz alta.
Unas figuras se movían entre las sombras.
"Comida" Pensó para sí.
Tenía que ser cuidadoso muy cuidadoso, agudizó al máximo sus instintos recién adquiridos y se acercó con el sigilo de un tigre a su presa con la espada desenvainada.
Alguien le golpeó por detrás se volvió justo a tiempo para hundir el sable en vientre de su atacante, no podía alimentarse de la sangre de un muerto pero si mientras permaneciera vivo.
_ ¡Mierda!_ bramó la voz desconocida_ ¡Ya puedes salir Faith es uno de los nuestros!
_ ¡EH! ¿Eres un vampiro?_ exclamó contrariado buscando con sus ojos amarillos los del atacado.
_ ¿Conoces a mucha gente a la que destripen y no muera?_ contestó enseñando sus colmillos.
_Mierda _volvió a gruñir_ hace siglos que no tomo una comida decente_ rezongó el orondo samurái.
_Es una pena que seas vampiro tienes un aspecto de lo más apetitoso_ gruño una joven castaña de grandes ojos rasgados, vestía de negro, sus manos y piernas cubiertos con una rejilla negra_ el que te comió no tendría hambre en días.
_ ¿Me estas llamando gordo?_ bramó indignado_ ¡Soy de huesos anchos!_ respondió con total seriedad cruzándose de brazos.
_Ya_ excusó la joven pinchando con la punta de su katana la barriga del gran espadachín.
_ ¡Ey cuidado que eso duele!_ se volteó para atacarle con la espada, paró el sable con gran facilidad.
_ ¿Eso es todo lo que puedes hacer?_ respondió seca.
_Vámonos aquí no hay nada que hacer_ dijo el caído tapándose la herida y levantándose la luz de unos edificios cercanos le iluminó. Parecía un enclenque, aspecto cursi gafas, pelo ralo. Enclenque certificó en su cabeza. No sabía que hacía con la chica. Pero no le parecían muy amigos.
_ Mi nombre es Faith_ la joven acercó el filo en un movimiento casi quirúrgico a su carótida_ No lo olvides Wesley.
El hombre se ajustó las gafas que se escurrían traicioneras.
_Vamos, nos necesitamos para salir adelante_ respondió con un cursi acento quitándole hierro al asunto_ Somos un equipo tu eres la cazadora y yo tu vigilante.
_Por eso, cazaré por mi misma_ los grandes ojos rasgados se mancharon de amarillo apretó el filo contra su tráquea un hilillo de sangre manó.
_M me me necesitas yo sé donde está la corte_ balbuceó.
Aparto el sable con un movimiento rápido.
_Sigamos_ dijo la chica incorporándose con agilidad.
El vigilante fajándose con un trozo de tela los desgarros, metió la mano en el ensangrentado bolsillo de su pantalón desencapsuló un viejo todo terreno.
_Tú gordito_ atajó la chica_ Te vienes.
_ ¿Para qué querría yo irme con vosotros?
_En la corte hay comida cientos de cabezas de ganado_ completó Wesley tumbado en el asiento de atrás, taponándose la herida.
_ ¿Para qué nos hace falta?_ protestó la de la coleta_ Yo sola puedo defendernos hasta llegar allí.
_ ¿Tu sola contra todos los desesperados que nos encontremos por el camino? – Ironizó_ Tuviste muchos problemas contra Kakistos, así acabamos… Si nos cruzamos con un nosferatu necesitaremos ayuda_ y no me conviene que te dañen preciosa. Los príncipes no te aceptarán marcada y fea.
_ ¿Nosferatu?_ Yajirobe retrocedió varios pasos_ A mi no me lieis.
_Dudo que el rechoncho pueda resultar de ayuda.
_ ¿Me estas llamando cobarde?_ se airó el samurái poniendo su gesto más serio.
_ ¿Quieres comer o no?_ preguntó con voz helada, Yajirobee asintió_ Pues súbete y calla.
_ Vámonos quedan pocas horas de oscuridad._ se oyó desde el asiento de atrás.
Había perdido la cuenta del tiempo transcurrido desde que Arikel Juhachigou le impidió huir en busca de ayuda, no sabía cómo ni por qué la necesidad imperiosa de huir había desaparecido como la escarcha al Sol de la mañana. Solo sabía que su lugar si es que había alguno para él en el mundo era cerca de ella.
Inició las salidas de la habitación que le habían asignado con la intención de encontrar la mejor ruta y huir, pero no contaba con lo intrincado y extenso del palacio, había paseado horas y horas perdido paseando por él.
Cada día reanudaba sus incursiones y todo absolutamente todo rincón hasta el más mínimo detalle parecía sacado de un libro de arte, debían de ser unos grandes coleccionistas pues algunas de las piezas expuestas eran incunables de un valor aterrador.
No conocía realmente a sus dueños, ni a la dueña desde el día en que frustró su huida no había le había dirigido la palabra, pero si sabía algo, era que el arte y la belleza eran tan importantes para ellos como el aire para un humano.
Los paneles que cubrían las paredes y las esculturas que adornaban las dependencias y el jardín eran… Comenzaron a obsesionarlo.
En un principio le atrajo la gran belleza de los volúmenes para intimidarle su gran crudeza, en ellos se mostraba la maldición que dio origen a los vampiros, y su camino errando por el mundo, su paso inmutable por las eras.
Pero había algo, algo más inquietante angustioso, contradictorio.
Una dualidad.
La lucha por dominar a su bestia interior, la angustiosa necesidad de sangre. El papel de los humanos en todo ello su dominación por los hijos de Caín. El delgado filo sobre el que se sustentaba el equilibrio, si es que se le podía llamar así entre las dos especies.
Las estatuas parecían vivas, parecían respirar.
¡Oh Kami! Tuvo que vencer el reparo y acercar la mano para tocarlas solo con el fin de asegurarse de que eran mármol no solo eran bellas, sino vivas mostrando dolor, desesperación. Placer.
En más de un momento habría jurado que si las miraba fijamente el suficiente rato habría visto bajar y subir su caja torácica.
Parecían a punto de moverse.
_ Jamás había visto algo así_ exclamó pensando en voz alta _Debió ser el mejor artista del mundo…
_Ten por seguro que lo es, nadie en todos estos siglos se le ha podido igualar.
Krilin rotó asustado de un modo infantil casi se cae de lo inesperado. Detrás de él Juhachigou plantada mirando a las figuras arrancadas del mármol.
_ ¿Lo... lo conoces?_ la curiosidad pudo más.
_Lo tienes ante ti_ respondió con altiva con una sonrisa de satisfacción dibujada en sus labios rojos.
Los ojos del pequeño se abrieron de par en par.
_ ¿Eres escultora?_ pestañeo incrédulo.
_ ¿Has asumido que soy la Princesa del Clan de los Toreadores y te cuesta creer que soy escultora?_ le contestó irónica volteándose con la clara intención de dar por terminada la charla.
_No solo... Solo es que no sabía que tu esculpieras_ dijo tratando de retenerla un instante más, se sentía solo muy solo en aquel frio y blanco lugar. Con Maron apenas podía hablar y lo poco que hablaba le servía para reafirmarse de que estaba totalmente equivocado.
No sabría precisar en qué momento perdió la voluntad de huir de allí, pero posiblemente fue allí frente a toda esa historia de mitos y leyendas. Que recubrían las blancas paredes de aquel corredor.
Cada día volvía sobre sus pasos buscando su rostro esculpido en la piedra, lo encontró casi por accidente pero era ella Arikel se había retratado entre los vampiros y parecía ocupar un lugar relevante. Se dejaba los ojos tratando de leer la historia.
_ ¿Sigues sin creer que son míos?
_ ¡Eh! No, no es eso solo es que_ Juhachigou se dio cuenta del tramo que estaba contemplando Krilin se sonrojó_ También sales en ellos.
_Soy parte de la historia, mi hermano y yo somos los fundadores de los toreadores. Y nadie mejor que yo para esculpirlos y contar la historia_ sus ojos se perdieron en el enjambre de figuras posándose en una en la que una humana llamada Arikel enseñaba unos paneles idénticos a un hombre alto del que solo se veía la espalda_ Es por ellos por lo que empezó todo.
La artista orgullosa de su obra se giró, los habitantes de palacio ya conocían de sobra la historia y su descomunal talento, el inframundo y el resto de los clanes también.
¿Qué importaba si la explicaba de nuevo una vez más?
Rechazó la idea.
Iba a voltearse para dejarlo con la palabra en la boca, cuando.
_ ¿Conociste a Leonardo?_ preguntó rememorando las imágenes que en alguna ocasión había visto en televisión, en uno de esos momentos raros en los que no danzaban chicas en bikini. Estaban pasando el documental `Bellezas del Renacimiento´ y el Maestro Roshi, cosa rara en él, dejo puesto el canal lo suficiente para ver a un montón de bellezas salidas de la mitología greco_ romana, con y sin ropa _ ¿Pintó él las bóvedas?_ inquirió curioso y ávido por demorarla un poco más.
Arikel se volteo sorprendida era lo último que se podía esperar el enano musculoso tenía conocimientos de arte.
_Soy la mejor escultora de todos los tiempos, las pinturas son cosa de mi hermano. Y no conocí a Leonardo `tan profundamente ´ como él_ Krilin abrió los ojos como platos ante el doble sentido del comentario Juhachigou se divirtió con la inocencia del guerrero._ Digamos que… Su amiguito Da Vinci le aguantaba las pinturas mientras él mojaba su pincel.
Krilin sacudió la cabeza desechando las imágenes que inevitablemente se habían formado.
_ ¿Qué te pasa pequeño?_ su voz acariciándole como un latigo de seda.
_Prefiero la escultura_ espetó el inocente tratando de salir del embrollo.
_ No eres tan tonto como pensaba aprecias los superior _ por primera vez la vio sonreír con una maestría que la Mona Lisa bien pudo haber envidiado.
No sabía si lo causó su rubor o por la ocasión de enaltecerse otra vez y centrar la conversación en sí misma, en aquel momento le recordó más que nunca a Bulma Briefs.
_ Soy la mejor escultora de todos los tiempos pequeño, mil veces mejor que todos esos `artistas´ Fideas, Miron y los que les siguieron…. A todos ellos les conocí y todos pidieron ser abrazados. Una vez casi lo hice con Miguel Ángel, era tan…_ entrecerró los ojos en un gesto que hizo suspirar al guerrero y la vez arder por no ser él el causante_ Carnal _ terminó._ Pero no lo hice._ se inclinó levemente para acercarse a su altura_ No eran verdaderos artistas eran solo imitadores.
Nota de autor:
Por fin el Príncipe Vegeta y la Gran Bulma Briefs se han conocido.
Reaparición de Dark Puar tengo que decirlo lo añoraba a él y a su amo :)
Otra vez personajes nuevos de Buffy Cazavampiros: Harmony, Cordelia, Wesley, Faith, Darla Drusila...
¡Pobre Oolong dónde ha ido a caer!
Y frases, siempre que pueda procuraré insertarlas de la serie.
Mil gracias por leer y aun más por opinar.
¡Nos leemos!
