Disclaimer: No poseo los personajes ni las situaciones por todos conocidos relatadas en esta historia, no me pertenecen; ni obtengo ningún lucro de su uso, es más pierdo mi tiempo y café en escribirla.
Advertencia:
Flash backs: Este capítulo debe de tomarse como un complemento del anterior, los textos del principio son retazos del pasado, en concreto de una noche ubicada tras la boda y el retorno de la busqueda de las bolas de dragón. El otro fragmento se ubica justo después de la llegada del resto de los saiyajines.
Los demás complementos ya son de esta línea temporal.
CAPÍTULO 10
LA NOCHE DEL ALMA
Tras la boda…
La Corporación parecía especialmente tranquila aquella noche, bajó los prismáticos para enfocar la mira en la entrada de la mansión. Nada. Examinó de nuevo el perímetro de la casa sin resultado alguno, las manos se movieron solas para buscar el balcón de su habitación.
Tras los prismáticos el antiguo ladrón vigilaba desde una azotea lo suficientemente alejada como para no ser visto.
Como en los viejos tiempos.
Demasiados años de experiencia vigilando las rutas de caravanas a través del árido desierto lo habían convertido en todo un profesional en vida, pero ahora, ahora, la transformación le había elevado a un plano superior. Podía ver con claridad lo limitado que había estado por sus sentidos y todos se habían afilado con la agudeza de una daga. Pocas cosas se le pasaban por alto…
Buscaba un punto débil que intuía estaría vigilado de alguna manera "Ten Shin Han no está" pensó recordando la mañana en que temprano el tríclope y el escuálido militar abandonaron la casa. Por lo que sabía Muten Roshi había hecho guardia las primeras noches y Son Goku simplemente había desaparecido durante días.
Esporádicamente pudo verlo de día en el jardín cultivando rábanos. Aparentemente inactivo y apagado, no, él no podía haber cambiado tanto. No podía confiarse Goku jamás tuvo freno a la hora de entrenarse debía de estar haciéndolo oculto con Roshi en el interior y las jornadas de granjero eran una farsa, si Bulma creía que no lograría burlar su vigilancia y pulverizar sus defensas andaba lista… Todo aquello debía de ser una trampa nacida de la retorcida mente de su novia uno de sus perversos jueguecitos… ella quería que se confiara y tratara de entrar sin ningún tipo de precaución.
`La mujer más inteligente del mundo´ buscaba tomarlo con la guardia baja.
Aparentemente no había guardias a su alrededor ella no los habría colocado a simple vista, Roshi la Cazadora y Son Goku debían de estar apostados en puntos clave.
Puar levitaba a su lado mirando sobre su hombro, podía ver de nuevo a su Ladrón del desierto, si definitivamente su transformación era un don. Lo observaba embobada… había vuelto a sus raíces tras años de nefasta influencia de la peli azul volvía a ser el lobo que nunca debió dejar de ser.
Allí estaba Yamcha, su Yamcha, oteando su maldito objetivo, examinándolo, analizando cada fortaleza cada debilidad. Gruño imperceptiblemente al recordar el motivo de todo. Bulma Briefs. Bufó molesta erizando más el pelaje de su lomo.
"Acabaré contigo" una sonrisa asomó a su morro solo necesitaba una oportunidad, un simple golpe de suerte durante el asalto y la eliminaría. Yamcha parecía no decidirse a entrar en acción.
"¿Habrá cambiado de opinión?".
A que estamos esperando parecía preguntarle. La gatita andaba tensa saboreando el momento del asalto, sin las limitaciones de tiempo en las transformaciones encontraría la forma de matar definitivamente a la bruja azul. El ladrón del desierto lo sospechaba pero tras hacer balance decidió usar las habilidades del felino transformista a su favor.
Intuía que el asalto no iba a ser tan sencillo como creyó en un principio, la idea comenzó a cobrar forma en el momento en que los rumores de la Asesina empezaron a extenderse portados por los 'supervivientes´ de un ataque a la Corporación, se reforzaron con la escasez de alimento y la llegada de vampiros desnutridos demasiado débiles y cansados para seguir huyendo de la Asesina.
Pensó que se trataba de una exageración… pero tanto no-muerto dando la misma versión no podía ser casualidad. Cuando se enfrentó a ella no la vio tan peligrosa, era fuerte pero torpe y con una técnica deplorable. Pero aquellas criaturas de la noche hablaban de un arma de aniquilación masiva. Sea como fuere solo eran rumores pero sumados a la inteligencia de su prometida cobraban peso.
Bulma Briefs cumpliría con su promesa.
Se levantó determinado el minino alzó la cola satisfecho.
_ Yo no iría… aún_ la voz habitualmente calma del Dr. Briefs sonaba demandante. Los dos vampiros se voltearon_ Conozco a mi hija, aunque todo parezca tranquilo debe de haber preparado algún as en la manga.
Un grupo de unos 20 vampiros no lo pensaron dos veces e iniciaron el asalto, Yamcha se tensó dispuesto a adelantarse, el Dr. Briefs le retuvo del brazo negándole con la cabeza el corto pero necesario tiempo en que los asaltantes cayeron incinerados unos diez metros antes de tocar si quiera la pared, una onda de luz azulada los repelió para literalmente freírlos a continuación. En menos de un minuto el grupo de visitantes nocturnos fueron eficientemente neutralizados y desintegrados.
_ ¿Qué era eso?- inquirió asombrado soltándose del agarre del anciano.
_ ¡Sabía que era una bruja siempre lo supe!_ siseó el felino erizando el vello de su lomo. El moreno miraba desconcertado sin acabar de explicarse lo acontecido.
_El as en la manga de mi hija_ comentó como toda explicación dejando entrever un atisbo de orgullo paternal_ ¿Recuerdas la bomba solar? _inquirió el científico con una ligera sorna.
_Te ordené desarmarla _ a los ojos de Yamcha aquello no había pasado de ser un mero farol de la peli azul de no haber sido por la inoportuna interrupción de la cazadora…todo sería distinto.
_ No la llegó a usar en su momento _ prosiguió Briefs_ pero los efectos habrían sido parecidos.
_ Fue un farol ella nunca habría hecho daño a su 'papaíto´ _ contraatacó el ladrón.
_ Pero a ti si_ intervino Puar.
_ ¿Tantos años con ella y no la conoces?_ se le rió en su cara el anciano_ ¿O es que nunca la has conocido?
_Lo suficiente para saber que no nos lo pondrá fácil. _ lo agarró de las solapas levantándolo hasta su línea visual _ Para eso estás tú_ le recordó el motivo de haberle permitido el acceso a la no-vida_ eres el padre del 'genio tecnológico´.
_ Tenía talento lo heredó de mí, siempre le gustó jugar con mis instrumentos... era tan desordenada, los dejaba esparcidos por el laboratorio me costaba encontrarlos después...construía máquinas de lo más curiosas..._ señaló Briefs desarrugándose la camisa sin prisa_ Como esto. _ sacó del bolsillo el artefacto solar y se lo mostró acariciándolo como velada amenaza _Tan pequeño y tan letal. Perfecto.
_ ¿No lo habías destruido?_ espetó alzando el tono de voz.
La sonrisa del viejo se torció bajo su bigote_ Digamos que sabía que lo necesitaría llegado el momento. Tengo trabajo que hacer_ se volteó dejándolos solos en la azotea.
En vida era un hombre afable rallando la inocencia, un clásico genio distraído. Pero tras su tránsito… parecía haber sacado, aumentado y desvirtuado su genio para reconducirlo a una vertiente maléfica.
Y tremendamente molesta.
En ocasiones sus comentarios hirientes formulados con un sadismo afilado como una estaca que en ocasiones le recordaba la peor cara de su hija.
Se forzaba a mantener la precaria calma con el pensamiento de que tan pronto recuperara a Bulma mataría al viejo ante sus ojos, sería el primer castigo por su mal comportamiento. Pero hasta ese momento hasta que pudiera castigarla apropiadamente una y otra vez… lo necesitaba, necesitaba de él, era la única persona capaz de romper las defensas de la Corporación.
Una vez dentro sería su turno.
Aunque la transformación no le hubiera afilado tanto la lengua como al viejo, este por muy vampiro que fuera no era nada en comparación a su poder. Podría aplastarlo con una mano.
Pero ahora exhibía la bomba solar con taimadas amenazas alterando el equilibrio garantizado por su apabullante supremacía física.
Yamcha lo miró de reojo, gustoso lo ataría para sentarse a tranquilamente a la sombra y verlo consumirse abrasado bajo el Sol.
Briefs estaba totalmente enfrascado examinando el mecanismo de la bomba solar, tan absorto no noto los suaves pasos a su espalda.
_Querido _ la aguda voz de la mujer rubia tintineó en sus oídos_ es muy tarde ya deberías cenar.
Él la ignoró deliberadamente mientras con unas pinzas seguía desarmando aquel prodigio, llevaba horas desmontando y volviendo a ensamblar aquella bola metálica. Su hija era una digna rival en ingenio… "De pura casta" murmuró mientras perseguía con terquedad una forma de relacionar aquel ingenio con la muralla de luz. Debían tener alguna semejanza… puntos de unión para elaborar un ataque y llegar hasta ella.
_Deben de tener algo en común…. ¿Pero qué? _musitó masajeándose las sienes.
Inmóvil repitió la frase con idéntica cadencia. Tornó a ignorarla olímpicamente. El sonido metálico de la bandeja al aterrizar en la mesa lo hizo levantar la vista de la lente de aumento.
_Debes de alimentarte querido._ tras las lentes los ojos seguían la trayectoria de la taza mientras ella se la acercaba sonriendo complaciente en una mueca un tanto forzada.
"Esa sonrisa…."
Se apartó los mechones de las gafas, necesitaba alimentarse o no sacaría nada en claro aquella noche. Alzó la cabeza y la miró detenidamente.
_Esta calentita a 36.5 C º como a ti te gusta_ la taza llegó a la nariz con un movimiento brusco salpicándole el bigote.
Hizo ademan de tomar la taza y ella retiró la taza con aire juguetón.
_ No es el momento _ murmuró entre dientes mientras una gota roja se escurría por su comisura_ ve con Puar.
_ ¿Es que ya no te gusto?_ Bunny-bot pasó de sonreír a esbozar un mohín de desconcierto.
"Tendré que ajustarle los programas de motricidad y conducta" pensó al verla secar con un trapo las gotas rojas de la superficie metálica.
El doctor Briefs apuró el último sorbo de la taza y la dejó en la mesa.
_Necesitas modificaciones_ contestó sin voltearse, volviéndose a abstraer en su quehacer.
La faz de Bunny-bot se iluminó con un aire naif, rodeó el escritorio y se le echó encima sentándose sobre sus rodillas con actitud traviesa.
_ ¡Me gusta que me modifiquen!_ exclamó pasándole las manos por el cuello en un abrazo mecánico_ ¡Modifícame ahora querido!
Briefs las separo y la apartó con aire hastiado.
_Deja de llamarme así _ exigió. "¿Por qué suena tan artificial?"
_ ¿Qué te pasa querido?_ preguntó la bot.
_La echo de menos._ murmuró el viejo vampiro tan bajo que solo unos oídos artificiales podrían apreciar.
_ ¿A Tama?_ preguntó la bot con ingenuidad aterradora señalando la réplica del gato todavía a medio componer sobre la tabla. Las constantes modificaciones de Bunny-bot alargaban de forma alarmante la construcción del Tama mecánico.
Briefs se rio, si que echaba en falta también a su mascota… con un gato trabajaba con más claridad. Añoraba el leve peso en su hombro y los acertados maullidos en contestación a sus preguntas retóricas.
_ Voy a avisar a Puar…_ resolvió la robot sin perder la sonrisa tensando tanto la expresión que parecía haber sido infiltrada con Botox por un inexperto.
Briefs la retuvo, lo último que necesitaba era que trajera a Puar y le pidiera que se transformara en Tama. En el peor de los casos el gato cansado de la insistencia del bot accedería con la intención de espiarle y tendría que lidiar con los dos, hasta que logrará echarlos. Bunny – bot se pondría triste y por ende pesadísima. Ya no sabía cómo modificarla, como…
_ El banco de trabajo necesita una limpieza._ Cuando callaba y no le atosigaba la ilusión era más real.
Bunny – bot andaba canturreando con cadencia mecánica un viejo vals mientras de puntillas limpiaba el polvo acumulado con la eficiencia de un servo-bot.
Briefs la contemplaba de reojo mientras garabateaba bocetos del posible mecanismo de defensa, tanta energía usada repetidas veces requería un poderoso generador y seguía sin encontrar una fuente de energía factible… su hija no sería tan descuidada de ubicarlo en el exterior no era tan despistada como su madre…
Mordisqueaba un lápiz con inquietud, aquella mujer vestida con un tu-tú podía ser exteriormente igual que su Bunny pero no tenía sus detalles… pese al esmero con el que recreó cada detalle de su apariencia y lo complejo de su programación no cumplía con las expectativas. Toda ella rezumaba artificio.
"No se diferencia tanto a un servo-bot" pensó con amarga ironía. Afanada en librar de polvo la superficie en un giro tiró al suelo un lapicero.
Impertérrita se agachó a recogerlo con una genuflexión torpe haciendo crujir el tu-tu levemente.
Tampoco tenía la delicadeza de movimientos de su mujer.
"Los primeros días funcionaba mejor"
En el transcurso de los días las contestaciones repetitivas sin sentido comenzaron a aburrirle. No eran originales o descabelladas como las de Bunny Briefs, no poseía su despiste, ni su aire desenfadado. Todo correspondía a un patrón de conducta predeterminado que se repetía una y otra vez.
Carecía de esa gracia innata para algunas cosas y de su torpeza para otras…. Le faltaba su chispa.
Por mucho que recreará la realidad no hacía más que distar de ella.
Bunny –bot tarareaba mientras saneaba una planta con unas tijeras de poda mutilaba sus ramas sin orden ni criterio.
"Tendré que revisar la programación de jardinería también"
Una de las numerosas ventajas de la no-vida era el prescindir de los superfluos horarios. Mientras no se expusiera a la luz solar el resto del tiempo podía disfrutarlo a placer haciendo lo que deseara… salvo porqué lo único que casi hacía correr la sangre por sus marchitas venas era poseer a Bulma.
Cada noche escrutaba en permanente vigilia el edificio conocía cada grieta de la pared, cada planta de su alrededor, sabía el sendero que cada sombra trazaría durante las horas de oscuridad.
Lo único que no sabía era como iniciar el ataque sin que la maldita barrera lo friera.
Desde la distancia buscaba sin resultados alguna pista para pasar del sitio a la invasión. No iba a cometer los errores de los novatos que se pulverizaban a sus puertas cada noche, tampoco sería tan crédulo como los que andaban quemando la ciudad destrozándolo todo en un arrebato infantil tratando de provocar en vano su huida. Un extraño orgullo le llenaba cuando los veía auto inmolarse estúpidamente contra el diabólico sistema que ella había inventado para protegerse.
Indignos.
La imaginaba esperándole allí en su torre de marfil apoyada en su baranda.
Esperándole.
Él era el único digno de saborearla. Había notado sus dudas su estremecimiento ante su mero tacto aún en contra de su propia voluntad. Sintió el calor en sus venas azules llenas de dulce sangre bullendo, podía olerla gritando desde su brazo. Casi podía saborearla.
Se relamía al recordarlo.
Lo rememoraba de forma compulsiva cada vez que estaba con Puar.
Pese a lo mucho que lo transitó en vida era tras su muerte cuando más lo visitaba. Se veía a sí mismo recorriendo los blancos corredores sin prisa alguna. En aquel edificio estaban solos. Ya se había alimentado del resto hasta saciar su sed de sangre. Seguía su rastro con lentitud debatiéndose entre el gozo de alcanzarla y la pena por su pronto final, a sus oídos llegaban claros los sonidos de sus debilitados jadeos.
No era tan rápida sin la aero-moto.
La imaginaba corriendo campo a través por los antiguos jardines cayendo y levantándose enganchándose con las ramas. Rodillas y manos arañadas y ella envuelta en el perfume de su sangre.
Se veía alcanzándola y sometiéndola ella opondría resistencia con todas sus escasas fuerzas... Yamcha no lo querría de otra forma, forcejearía y reduciría sin excesiva violencia.
No iba a arruinarla ni a matarla antes de tiempo, primero la castigaría por sus desplantes una y otra vez hasta hacerla enloquecer.
Cada vez que cerraba los párpados la película discurría en su mente inundando sus sueños como una ponzoña azul. Para despertar abrasado por la sed.
El bulto peludo que cada noche se colaba en su cama se removió a su lado enviando un cosquilleó por su piel, lo seguía allá donde fuera.
_Cambia_ ordenó con la voz ronca.
Puar comenzó a ronronear en cuanto lo sintió despertar enroscó su cola mimosa en el brazo del ladrón y se revolvió remolona dando excusas vanas aumentando el volumen de los ronroneos.
_Cambia ahora_ la mano apretó con más fuerza el cuello del animal, los murmullos mutaron a bufidos Puar se removió con más brío y afiló sus garras en su antebrazo. El puño incrementó la presión y las caricias quedaron atrás. Bajo la tenue luz de la habitación una nube casi azulada los engulló.
_Esto es lo que nos proporciona el descanso nocturno.
La alienígena llamada Bulma les hizo un recorrido por la casa jactándose una y otra vez de su importancia en aquel planeta.
Tarble escuchaba con atención su discurso a fin de cuentas se alojarían en su casa y parecía ser el líder de aquel grupo de supervivientes. Era casi una cuestión diplomática entendiendo que para los saiyajines el no masacrarlas al descubrirlas era impensable años atrás, dada la situación era lo más parecido a una misión diplomática que se habían encontrado en sus vidas como guerreros. Para el joven representante del Rey en su corta vida al servicio de la Corona. De hecho la primera.
Tal vez el resto tenía más experiencia en el tema pero aquello debía de ser realmente excepcional pensó el más bajo al ver las expresiones del resto de saiyajines. Parecían tan desubicados como el mismo. El resto del escuadrón parecía tan perplejo él.
Incluso el Príncipe parecía más molesto de lo habitual.
Su madre le había hablado de las gloriosas batallas de las cruentas conquistas. El pequeño Tarble escuchaba anonadado la voz llena de nostalgia relatándole batallas ya pasadas. Buenos tiempos acontecidos antes de que fuera apartada del servicio activo. Antes de su nacimiento.
De no haber sido así su madre se habría convertido en una reconocida guerrera o eso le gustaba imaginar. En el fondo todo era su culpa de forma directa o indirecta.
La líder, Bulma en cierto modo se la recordaba, no tenía ni una gota de sangre saiyajin pero hablaba con el mismo entusiasmo, derrochando tanto orgullo en cada gesto como uno de ellos.
_ A simple vista parece un campo de luz ultravioleta pero…_ prosiguió su largo monologo visiblemente emocionada de poder exhibir su talento_ cuando algo se acerca a un perímetro de 10 metros y choca contra la barrera desencadena una onda eléctrica de 1 000 000 Aperios que electrocuta a lo que quiera que se acerque y sin que en ningún momento deje de emitir un campo de luz ultravioleta. _ remató llena de satisfacción mostrando su obra contoneándose de forma ostentosa ante sus narices. "Que vulgar" pensó el Príncipe Vegeta. _ Esto nos mantiene a salvo de visitas no deseadas.
Mientras Bulma explicaba exultante las maravillas de su ingenio, el príncipe de la corona de Vegeta-sei la miraba con desdén parecía casi aburrido por la verborrea de la hembra estrambótica, a sus ojos aquello era un invento absurdo de lo más, era mucho más edificante aplastar personalmente a los enemigos, si algunos se escapaban, algo muy poco posible con su alto grado de experiencia... de no ser un acto deliberado para propiciar futuros entretenimientos… Estos insectos alertarían a otros para un posterior contraataque que se traduciría en algo de actividad para relajarse antes de iniciar el descanso nocturno. Aquel invento era una muestra más del grado de patetismo y debilidad de aquel pueblo de insectos. Para colmo de osadía la hembra azulada lo describía como un gran avance.
"¿Muralla de luz?"
Una risa seca fugada como un soplido se le escapó. La hembra lo miró brevemente para ignorarlo acto seguido y seguir con su monologo, tonterías una tras otra acumulándose en una torre infinita que amenazaba con colmar la escasa paciencia de Vegeta y aplastar a la altanera criatura.
El grupo de saiyajines restante no parecía entender ni palabra de todo aquello, Nappa miraba al vacio esperando comer. Bardock permanecía cruzado de brazos junto a Turles. Kakarotto los miraba a distancia con la hembra y el híbrido pegados a los talones… y Raditz permanecía plantado junto a su padre y tío mirando a la estrambótica hembra.
Todos ellos parecían esperar a que el representante abriera la boca y emitiera una orden… según parecía Tarble no tenía intención alguna de interrumpir a la alienígena y todos terminaron apuntándola con sus miradas. Una sola de ellas habría hecho callar a un emperador pero ella seguía y seguía explayándose. O era rermatadamente valiente o estaba rematadamente loca... o estúpida o ambas.
Solo restaba que no se alargará mucho más y pudieran comer algo. O matar algo. Tanta cháchara se les hacía eterna.
_ ¿Donde están mis aposentos?_ inquirió en un tono dictatorial el Príncipe de los saiyajines.
Bulma lo miró a los ojos dejando escurrir por un instante la máscara de anfitriona perfecta dejando entrever su enojo por la interrupción.
"¿Quién demonios te crees que eres?" quiso escupirle.
Se detuvo mordiéndose el labio inferior. Detestaba que la interrumpieran más si cabe cuando estaba explicando los pormenores de su 'obra maestra´ y de forma exponencial si lo hacía un paleto espacial incapaz de apreciar su arte.
"El mejor desprecio es no hacer aprecio" las palabras de Bunny Briefs repiqueteaban en sus tímpanos si a ella le molestaba sobremanera a él más. Respiró hondo sacó pecho y pasó olímpicamente de él otra vez para centrar toda su atención en el Representante del Rey, un muchacho mucho más agradable y respetuoso.
El Príncipe apretó más los brazos cruzados sobre su pecho los músculos se abultaron bajo el azur del spandex, esperaba una respuesta protocolaria y el acatamiento con total sumisión de su orden. La alienígena lo miró de reojo sin temor alguno y se atusó el estrambótico pelaje azul con un gesto de coquetería que le enervó.
_Acompañadme_ les guiñó un ojo con picardía haciendo ruborizar a más de uno "Todos son iguales...", satisfecha avanzó unos pasos por delante situándose entre el Príncipe y su hermano_ os mostraré vuestras habitaciones_ sonrió con un gesto infalible mientras el montón de saiyajines la seguían como un rebaño de corderos, Vegeta tensó más los brazos dejando escapar el crepitar de las articulaciones. Los saiyajines sin perder su expresión impenetrable le miraron de refilón.
_ Estas son_ abrió la puerta mostrando una amplia sala con varias camas alineadas Vegeta las miró con desdén si bien parecían limpias no iba a compartir su espacio con aquella bola de tercera clase ni con Nappa ni con el bastardo de Tarble… Bastante había tenido ya en el viaje.
_ El resto_ inquirió dictatorial el Príncipe.
_Oh si, por supuesto_ le contesto derrochando falsa cortesía, se volteó hacia el representante del Rey_ Tarble. Te llamas Tarble ¿No?_ la molesta voz de la hembra chirriaba en sus oídos.
El joven cabeceó en respuesta no estaba acostumbrado a tanta familiaridad.
_ Puedes dormir en la habitación de al lado de la mía, es más cómoda_ añadió guiñando un ojo. El príncipe Vegeta miraba de refilón con el ceño fruncido.
_ No voy a dormir con los tercera clase. _ se había visto relegado del mando por orden de su padre en pos del mocoso inútil. No lo sería en también en eso_ Soy el Príncipe de Vegeta-sei._ levantó el tono deliberadamente _ Me corresponde la mejor habitación de la casa.
Avanzó autoritario tomando posesión del territorio dejando a Tarble con la boca abierta y la irritante hembra con los dientes apretados.
Turles pasó la vista de la silueta cimbreante de la peli azul a la figura tensa del heredero "La misma reacción qué cuando le encomendó la misión" pensó "… pero en menor grado. A esta le queda poco de vida" curvó las comisuras de la boca.
La descarada hembra se acercó al representante del Rey y lo guio hasta el nuevo cuarto. Tarble fue reacomodado en otra habitación algo menor aunque igualmente cómoda.
O eso pensaba hasta que un montón de ruidos y gritos de juegos no le permitieron pegar ojo en horas. Cansado de tanto revuelo.
"Debí imponerme en lo de la habitación" pensó tapándose la cabeza con la almohada tratando de sofocar el ruido. Se levantó y salió camino a la cocina al menos llenaría el estomago y este dejaría de hacer le coros al ruido exterior.
Vegeta se obligó a desviar su ira causada por la irreverencia de la hembra para centrarse en no exteriorizar su enfado. Al Príncipe de todos los saiyajines aquella petulante alienígena que no era nada ni nadie, no lo humillaría públicamente haciéndole perder la calma... no era un tercera clase.
No tenía planeado ensuciarse matando a aquellos seres asquerosamente débiles pero con ella haría una excepción, se quitó la capa, la armadura, los guantes y botas quedando solo con el spandex. Los colocó ordenadamente en una especie de silla. Se tumbó en la cama, toda la maldita habitación apestaba a la alienígena. Cerró los ojos e imaginó las formas en que la mataría, la forma en que la haría callar para siempre...
Sería delicioso escuchar la molesta voz de aquella descarada quebrarse entre suplicas por su asquerosa vida. Sonrió pensando en que en apenas unas horas serían evaluadas, descartadas… y exterminadas de forma autorizada.
¿Quién se creía que era para anteponer al bastardo al Príncipe de la corona? "Unas horas más. Mañana será el día"
Se daría el gusto de aplastarle la tráquea personalmente en primer lugar el resto tenía toda la noche para pensarlo…
La misión hasta el momento seguía adelante, el resto de los saiyajines le aceptaron como representante del Rey solo debía de asegurarse de que las mediciones fueran lo más exactas posibles y seguir escrupulosamente las ordenes reales hasta que llegara el Soberano. El Príncipe en apariencia había aceptado a esperar las mediciones y seguir el protocolo sin ningún desvío. Algo impensable viniendo del heredero… aunque el no matarlo en Teluria-sei… denotaba algo, quizás pese al mal comienzo todavía había esperanza. Sacudió la cabeza no podía dejar que esas ideas se le colaran en la cabeza lo primordial era la misión…
Los ruidos provenientes de la habitación de al lado eran insufribles le impedían pensar.
Se tumbó en la cama, si no podía pensar dormiría, apoyó la cabeza en la almohada y cerró los ojos, las risas y los `cupi prai´ resonaban amplificados por el escaso grosor de los muros, hundió todavía más la cabeza en la almohada en un intento de amortiguar los ruidos.
Imposible. La almohada pese a ser mullida, quizás en demasía para su gusto, no impidió que una cuenta atrás le taladrará los oídos.
Imposible. Le aguardaba otra noche más de insomnio.
Se concentró en ignorarla pero la voz chillona de la niña atravesaba la barrera. Un gruñido seguido de un rugido. Su estomago acompañaba la juerga de la habitación contigua. Se levantó. Comer algo le ayudaría a conciliar el sueño. Con un poco de suerte cuando volviera ya habrían terminado con sus juegos y se ahorraría el tener que entrar para imponer orden. Con esos pensamientos fue directo a la cocina. Se sentó y comenzó por hincarle el diente a un gran muslo la mesa se hundió bajo sonoros mordiscos. Sujeto la bandeja sorprendido. En pocos segundos la termita engullía la tabla.
_ También tienes hambre _una de las criaturas aladas de bucles verdes se estaba comiendo la mesa. Por fortuna sus gustos culinarios no fueran los mismos la voracidad era inversamente proporcional a su tamaño y no parecía tener fondo.
_Cupii –cuuu _asintió aleteando.
_ Casi comes tanto como uno de los nuestros_ le comentó al henchido querubín, este se llevó el índice a la boca, emitió un Shhhhh y lo miró con complicidad.
A espaldas del querubín la niña de pelo morado se acercaba sigilosa de puntillas los brazos flexionados y las manos pegadas a la barbilla, le recordó a un gato juguetón. Vestía una camisa enorme que le llegaba casi a los tobillos el tejido sobrante de las mangas colgaba hasta rozar el suelo. Se detuvo le miró guiñó ambos ojos y le hizo el mismo gesto que el pequeño tragón sin que este se percatara de su llegada.
Un brillo malicioso se asomó a sus ojos azules, haciendo un esfuerzo titánico contuvo una carcajada tapándose la boca con ambas manos mientras las mangas bailaban en el aire. Se tranquilizó y aprovechando la distracción del menor le tocó la espalda.
_ ¡Te he visto! ¡Te he visto!_ gritó eufórica_ ¡Pillado, pillado! Se puso a danzar correteando en círculos alrededor del pequeño de pelo verdoso que tras enfadarse brevemente y agitar sus puños al aire comenzó a revolotear a su alrededor.
_ ¡Vamos a buscar a la otra Gatxan!_ instó a su compañera de juegos.
Tarble presenciaba la escena anonadado, estaban locas, locas de atar… pero se las veía atronadoramente felices.
_ ¿Qué hacéis? _ la curiosidad le pudo.
_ Jugar al escondite_ sonrió con simpleza como si fuera una verdad incuestionable y prioritaria _ ¿Juegas?
Se quedó de piedra. Parecían tan despreocupadas tan felices…. Sacudió la cabeza bruscamente. ¿Como podían? Un saiyajin no podía permitirse participar en esos juegos infantiles tenía una responsabilidad a cumplir era un saiyajin, el enviado del Rey.
_Voy a comer y a dormir. Y más vale que vosotras hagáis lo mismo _les recomendó forzándose a la seriedad.
_No_ contestó reaccionaria cruzándose de brazos en una imitación burda.
_ ¿Qué dices?_ respondió tomándola del hombro para forzarla a obedecer. No se movió ni un ápice.
_ Yo no puedo comer_ contestó mientras la arrastraba empujándola por los hombros.
Claramente a la niña las fuerzas le durarían un buen rato y no tenía la más mínima intención de dormir ni de dejarle dormir. Paró. Trataría de convencerla una vez más.
_ Si no comes no crecerás nunca y te quedaras bajita.
La pequeña estalló en risas como si acabara de decir lo más gracioso del universo. Se ruborizó, le desconcertaba.
_ ¿Cómo tu hermano?_ preguntó con una naturalidad aplastante. La inocente osadía le pillo por sorpresa, sin poder contener una risa inesperada breve como un parpadeo.
_ ¡Como tú!_ lo señaló deshaciéndose en carcajadas con el bebé volador mientras el representante del Rey de Vegeta-sei enrojecía sin saber cómo encajar tanta sinceridad.
Enfurruñado por verse sorprendido con la guardia baja empujó a la mocosa y al pequeño volador a través de la puerta de la habitación para echarlas dentro se giró sobre sus talones y dijo con la voz más amenazadora que encontró en su repertorio.
_ ¡A callar y a dormir es una orden!_ cerró la puerta con un golpe seco que hizo retumbar la pared.
_En fila una de uno _respondió el tío de Goku indicándoles el camino.
Las humanas se apilaban en un grupo desordenado negándose a cooperar. Salvo la del pelo bicolor que no se oponía en absoluto y la niña del rastreador doble que corría jugando con los satélites voladores.
_ ¡Juguemos al pilla-pilla! _ gritaba correteando zafándose del agarre del gigante colándose entre sus piernas para sorprender a la montaña de músculos a sus espaldas mientras sus 'lacayos´ zumbaban a su alrededor distrayéndolo. Nappa trataba de atrapar a los angelitos 'come naves´ con relativo cuidado ya que Tarble le había advertido muy seriamente de no dejarlos sueltos y no matarlos, no entendía muy bien el motivo de la última orden pero era el representante del Rey….
Finalmente atrapó a las moscas sujetándolas del pescuezo, le había costado más de lo que imaginaba. Y la niña seguía correteando a su alrededor, cansado de tanta tontería sujetó a las moscas rodeándolas con un brazo atrapando a la niña con el otro. Esta palmoteaba gritando. El sudor se le escurría por la frente al calvo.
_ ¡Otra vez otra vez!_ pedía la miniatura_ ¡Ahora me toca a mi pagar!_ se escurrió como un gato delante de la mandíbula desencajada de Nappa.
_ ¡Eh Nappa! _ Turles le miraba correr tratando de alcanzar sin éxito a la mocosa de pelo morado_ ¡Siempre te encargan a los mocosos!_ espetó con sorna.
_ ¡Que me quites las manos de encima!_ la hembra rubia se revolvía como una culebra mientras el sobrino la arrastraba. _ ¡No soy ganado!
Uno de sus golpes hizo blanco en las mordeduras y se soltó.
"Maldita sea" siseó mentalmente.
La decisión de su padre de negarle la cámara regeneradora enlentecía su recuperación retrasando el momento de comprobar hasta dónde había aumentado su fuerza.
Volvió arrastrándola a la fila.
_La próxima vez que te la chupen no voy a estar ahí para salvar tu trasero peludo escupió.
_Puedes correr chillar y correr_ pauso regodeándose con la ironía pero hoy vas a ser 'examinada´ por mi o por mi padre. Tú eliges tengo todo el día.
_Tu padre_ le bufó venenosa.
_Esto no es necesario _se defendió Bulma_ Son Gohan es la prueba viviente no hace falta ninguna inspección_ vociferó la peli azul.
_ Eso prueba que la hembra de mi sobrino es válida. No que todas lo seáis. Tenéis que pasar el examen.
_ ¡Goku haz algo!_ chilló la científica.
_Kakarotto no te oye esta con la hembra, el cachorro y el viejo_ siguió el tío.
_ ¿Ya han sido evaluadas? _Él Príncipe de la corona se presentó allí esperando los resultados. Se veía impaciente.
_Todavía no _ contestó Bardock_ tenemos un ligero contratiempo_ señaló con la cabeza a Nappa dando alcance a niña corredora.
_ Redúcelas_ ordenó con indiferencia.
_ ¡No voy a quitarme la ropa solo para que te alegres la vista!_ bramó la hembra azul mirándole desafiante.
Comenzó a acumular energía en una mano apuntó hacia ella y cesó sus escandalosos gritos se quedo estática mirándolo con firmeza y un deje de temor que le complació.
`No te atreverás´parecían decir sus ojos.
Sonrió con cinismo y salió de la nave apuntó al enorme y preciado generador y lo hizo estallar. Sus fragmentos esparcidos por el césped.
Volvió a entrar con la misma expresión ilegible.
_ ¿Qué demonios has hecho?_aulló perforándole los tímpanos_¿Estás loco?
Seguía sin obedecer.
Comenzó a acumular energía de nuevo.
El padre de Goku salió al exterior alarmado por el aumento de las cifras del rastreador.
_ Si el problema es nuestra ropa_ La otra hembra la del pelo con bucles intercedió ante el padre de Goku _ ¿No tenéis algo estéril para cubrirnos?
Bardock le tiró un pedazo de tela similar a un mono de lucha libre pero rosa un remanente olvidado en la nave que en su día perteneció a alguna guerrero de escuadrón.
_Podríamos pasárnoslo por turnos. ¿O vamos a ser examinadas a la vez?
_Solo es aplazar lo inevitable_ gruñó el príncipe. O se iba o las mataba a todas empezando por la insufrible hembra de pelo azul.
_Esto es indigno_ bufó la peli azul.
_Bulma… _Lunch la tomó de la mano tratando de suavizar las situación_ al menos es algo.
Algo dentro de ella se ofendió, jamás nadie en toda su vida la había mirado así por muy príncipe y muy alienígena que fuera. Ella era la Gran Bulma Briefs, la líder de aquella comunidad, posiblemente una de los últimos líderes de la humanidad. No era nadie para despreciarla así. Se desvistió violentamente arrojando las prendas sobre el suelo, todavía más molesta lanzó los zapatos contra la pared metálica.
_ ¿Cuales son los resultados?_ pregunto el representante real.
_Todavía no han terminado los exámenes, pero no son concluyentes_ informó Turles.
_ Esta máquina no funciona_ protesto la peli azul.
_Funciona perfectamente_ espetó el clon de Son Goku.
"Si ya como tu cabeza" pensó la peli azul mordiéndose la lengua.
_ ¿Porqué marca 200 unidades menos que vuestros aparatejos? _ respondió altanera. Mientras la rubia hacía burbujas de indignación dentro de la pecera_ Deberían de marcar lo mismo.
_No es posible voy a comprobarlo_ Otro disparo del Príncipe destrozó la máquina que alimentaba el tanque antes de que Bardock pudiera comprobarlo.
_Esperaremos a que llegue el Rey, vendrá con científicos en su nave. Hasta ese momento tú humana siseó despectivo ante los ojos altaneros de la mujer_ y las restantes nos serviréis.
_No sabes nada murmuró clavándole los orbes azules_ nada_ Bulma estaba demasiado ocupada evaluando los destrozos del generador y pensando en cómo afrontar la noche y no en asimilar lo que implicaba la palabra servicio.
Una parte de su cabeza le decía que Goku y su padre evitarían que les pasara nada, su amigo por ser como era y su padre… pese a lo grosero parecía haber mostrado algún interés por Son Gohan. No era una garantía pero… era algo. Tien y Riley debían mantenerse donde estaban por el momento fuera de escena, Buffy podía usar la guadaña… pero prefería guardarse la baza como último recurso.
La otra le gritaba que el príncipe de los saiyajines aquel engreído megalómano no movería un dedo por ellos, intuía que era el más fuerte del grupo pese a parecer minúsculo en comparación al gigante calvo y a la familia de Son. Abultaba más su orgullo que él. Pero la forma en que los demás guerreros lo trataban y su altanería hiperbólica parecían confirmarlo. Incluso el representante del Rey lo trataba con extremo respeto mientras que el príncipe le contestaba lo mínimo con perenne desprecio demostrando de manera continua la ausencia de obligaciones hacia él, y por ende a su Rey.
¿Sería más fuerte que el representante? ¿Sería más incluso que su rey?
Los rastreadores eran recalibrados de forma automática cada vez que se pulsaba el medidor, aunque admitían ajustes manuales para afinarlos más, el tonto de Raditz era quien los hacía habitualmente. Dentro de unos baremos claro; una vez cada 72 horas se automatizaban según las instrucciones del centro de datos. Pero el tanque al ser más complejo debía de hacerse manualmente. La manipulación se hizo antes de abandonar Vegeta-sei, el insecto encargado murió incinerado. Rápido y sin pruebas.
Bardock solo sabía lo más básico, nadie se había enterado. Y la maldita bruja casi descubría la alteración simplemente observando.
Era astuta. Pronto le llegaría la hora a esa bruja…
Las últimas secuencias de golpes dejaron a Nappa en el suelo. Vegeta aterrizó a unos metros la capa ondeó levemente al finalizar el descenso.
_Vete a un tanque _ordeno con aire despectivo sin esperar una respuesta.
El élite se incorporó escupiendo un coágulo de sangre su alumno estaba si cabe más furioso que de costumbre, la furia se traducía en golpes más rápidos más fuertes.
Hacía tiempo que no lo veía tan lleno de ira, el soldado pateó una de las rocas del montón de escombros antes montaña en la que habían entrenado. Algo más tranquilo el joven príncipe elevó el vuelo de vuelta a la base. El gigante calvo lo siguió a unos metros, a aquel guerrero orgulloso lo había instruido él, invirtió todos los años que contaba el joven de vida en dedicación exclusiva a su enseñanza transmitiéndole cuanto sabía, cuanto le había sido enseñado a él en su día. El Príncipe había superado con creces el nivel de su padre a su edad. Si seguía a ese ritmo tal vez alcanzaría algún día a su Rey.
"Ya no me necesita" pensó con nostalgia. El cachorro rebelde que se le entregó había absorbido cada técnica, cada golpe. Había pasado de maestro a saco de golpes. La enseñanza había llegado a su fin. Lo que restaba para ser rey era algo que él no podía transmitirle, algo más allá de las técnicas de combate de guerras encarnizadas ese algo que su padre poseía y el hijo se negaba a ver. Debía aprenderlo solo.
_No deberías de haberlo hecho enfadar así le recriminó la rubia _'Mis diplomacia´.
Tan enfrascada estaba tratando de arreglar lo irreparable que no prestaba atención a sus ironías. Definitivamente estaba fuera de sí.
_ ¡No soy su criada, soy un genio tecnológico! _el príncipe había tomado la maldita costumbre de ordenarle continuamente todo tipo de quehaceres domésticos disfrutando de su patosidad en ello_ ¡Cretino! ¡Gilipollas!_ espetó la científica tratando de arreglar la máquina achicharrada.
_ Pues arregla esto genio tecnológico_ señalo la masa informe de metal que la peli azul trataba de arreglar sin éxito_ Porqué sin el generador no tendremos protección. ¡Y yo que me había acostumbrado a dormir de noche!_ suspiró con las manos cruzadas sujetándole la cabeza.
La peli azul entró en la cocina hecha una furia se volteó hacia Anyanka y le gritó en la cara.
_ ¡Deja de robar mi ropa!
_Yo no robo tu ropa. _se excusó con inocencia fingida.
_ ¿De dónde han salido los pantalones que llevas entonces?_ señaló tironeando de los shorts tejanos que llevaba.
_ NO robo tu ropa solo la tomo prestada, somos amigas ¿Recuerdas?_ señaló moviendo los pies luciendo los blancos stilettos que hacía tantos meses la peli azul le regaló.
_ Las amigas se piden permiso 'antes´ de 'tomar prestadas´ las cosas_ en los últimos días había perdido la cuenta de las prendas perdidas. Simplemente desaparecían las dejaba fuera para lavarlas y se las tragaba la tierra._ Después voy a buscarlas y no las encuentro. ¿Dónde está mi camiseta rosa?
_Pídesela a Buffy, ella también 'toma prestadas´ cosas _ se excusó sorbiendo el refresco con aire ingenuo.
Desde la llegada de los monos del espacio el tiempo que Anyanka dedicaba a acicalarse había aumentado de forma alarmante. Y la cantidad de ropa que le sisaba también.
Bulma cabeceó y se llevó la mano a la frente secando una gota de sudor.
_ Si necesitas algo solo tienes que esperar a que hagamos una 'excursión´ y lo coges.
_Las cosas que me gustan no se encuentran fácilmente y todo el tiempo se gasta en recoger víveres para los saiyajines. _ se sabido que la no-vida no menguaba el gusto por la ropa y algunas prendas resultaban difíciles de encontrar.
Buffy entró en la cocina dispuesta a almorzar algo llevaba la mentada camiseta.
Había entrenado un rato en el área de entrenamiento, desde la llegada de la nave nodriza los saiyajines entrenaban dentro. Únicamente iban a la casa a vaciar la despensa, obligarlas a limpiar sus uniformes sudados y molestar. Reclamando eso si los mejores dormitorios.
¡Para colmo debían de agradecerles su protección nocturna! Después del desgraciado suceso del generador del campo de energía debían de alegrarse de tener a la panda de barbaros durmiendo bajo su techo 'brindándoles´ su protección. Bulma se llevaba la peor parte, la proximidad del Príncipe Vegeta a su cuarto era inquietante todavía no entendía como podía dormir.
_¡Eres una maleducada! ¡Las señoritas no roban la ropa de los demás! _estalló la peli azul.
_ Solo la cogí porque no tenía ninguna limpia_ hizo ademán de quitársela_ Si tanto lo quieres te la devuelvo.
_ ¡Sí! Pero limpia lavada y planchada._ exigió altanera_ No me gusta la peste a vampiro en mi ropa.
La Cazadora se quedó mirándola con cara de sorpresa.
_ ¡¿Perdona dices que apesto?_ se revolvió airada_ Has perdido la cabeza. Si no puedes soportarlos no haberlos invitado. ¡Estábamos mejor sin ellos!_ bufó.
_ ¡Yo no los traje aquí!
_ ¡Nooo! ¡Solo les ofreciste la habitación de al lado de la tuya! ¡Y por tu maravillosa oferta tenemos a esos gorilas rondando!_ cerró con violencia la puerta a sus espaldas_ ¡Ya no puedo ni salir de caza en paz! ¡¿Cómo voy a recogerlos señorita soy un genio?
_ ¡Tú sabrás tú eres la Cazadora! ¿No?_ bramó contraatacándola.
La rubia se volteó cerrando la puerta con violencia.
_ ¡Malditos!_ pensó en voz alta la científica_ ¡Maldito el día en el que entraron en esta casa!_ los chillidos iban in crescendo_ ¡Desde que han llegado no hacen nada! ¡Nada! ¡Salvo comer y pasarse el día pegándose unos con otros como animales! ¡Atajo de monos piojosos!
La puerta de la cocina se abrió de nuevo y la científica se viro roja de furia dispuesta a recriminarle todo lo que se le ocurriera a la cazadora.
_ ¡¿Y ahora qué demonios quieres?_ le chilló antes de quedarse helada. No era la cazadora quien abría la puerta era el maldito príncipe de los condenados saiyajines_ …Príncipe Vegeta _fue todo lo que pudo articular antes de encontrarse sujeta por la garganta contra la pared.
No cerró los ojos, no los cerró se quedó con su cara blanco azulada mirándolo fijamente sin bajar la mirada. Desafiándolo.
El puño enguantado se abrió dejando el aire fluir por el cuello llenando de aire los adoloridos pulmones.
_ Matarte terminaría con el entretenimiento_ le dijo el muy bastardo dándole la espalda. "Es más divertido verla explotar y gritar una y otra vez"_ Tienes ropa que limpiar hembra.
Quiso atribuirlo a la presencia de Nappa, el viejo inútil se había empeñado en seguirle y acatar las directrices de su padre. Eso en otros momentos no le había impedido partir, matar o desmembrar al infeliz de turno. Pero aquella maldita y tozuda hembra. Tozuda como ella sola.
Se dobló sobre sus rodillas temblorosas tosiendo con los ojos rojos. Anyanka trató de sostenerla.
_ ¿Bulma estas bien?_ Anya trataba de sostenerla.
La peli azul la apartó levantándose y carraspeando todavía.
_No soy tu criada_ murmuró cuando la voz se dignó a volver a su garganta. Empujo a la ex – demonio y se fue, Anya se quedo parada mirando hacia la puerta todavía entreabierta. El gigante calvo no le dio importancia a lo ocurrido, parecía acostumbrado a tales sucesos.
Nappa se sentó en la mesa agarró un bistec de brontosaurio, lo mordió arrancando un trozo la carne jugosa del dinosaurio manchó los extremos de su bigote. El entrenamiento le había abierto el apetito.
_ ¿Qué demonios miras?_ le espetó con hosquedad a Anyanka, molesto por sentirse observado con tanta vehemencia.
_Aun no está asado _contestó la extraña mujer mientras el saiyajin masticaba la carne cruda. La miró con extrañeza_ crudo no esta tan bueno. Dámelo_ confirmó cogiéndolo por el antebrazo.
Las amenazas de príncipe parecían haber surtido efecto mágico, podía claro que podía asarlo con un golpe de kí pero eso habría sido casi contradecir las órdenes de Vegeta, las hembras estaban para servir y servirían. El calvo se quedó mirándola y soltó el trozo. Si las humanas habían decidido asumir su papel ¿Quién era el para contradecir las reales órdenes?
La de la cabellera bicolor se volteó y pronunció un raro galimatías con un tono gravé la carne ardió con una llamarada salida de la nada.
_ ¿Qué le has hecho?_ preguntó, abriendo los ojos, aquella raza era tan peligrosa y fácil de aplastar como una araña pero aquel truco le sorprendió. No dejaba de ser un truco pero le pilló desprevenido el rastreador no reflejó ningún cambio. Ella torció la sonrisa y se inclinó para acercarle el plato al enorme hombre, quién pasado el elemento sorpresa, le arrebató la comida sin miramientos. Tenía buen aspecto y su olor era el normal, comenzó de nuevo a devorarlo sin prestarle atención.
_Un conjuro de fuego, soy bruja y antes yo era… _el gigante, tras engullirlo ya se había volteado _ ¡Eh! ¿Quieres más?_ gritó.
Raditz iba camino a las duchas no estaba plenamente recuperado y lo sabía. Su padre seguía enfadado por lo de Broly, que no daba señal alguna de vida, y lo había excluido del entrenamiento familiar, se había quedado practicando con Turles. Si había algo que un guerrero era la falta de actividad y su padre había optado por castigarlo también en eso.
No era tan fanático de los entrenamientos como él pero demonios aquello era insufrible, sin tanque, sin acción. Estaba por salir a matar unos cuantos insectos cuando se acordó de Kakarotto y del entrenamiento que compartieron. Pelear contra él no había sido tan patético era mucho más débil pero un saiyajin, pero uno de los suyos y por ello mejor que las garrapatas de aquel planeta.
El lugar donde habían entrenado estaba vacío pero entonces … un golpe, otro, otro más acompañados de bufidos y una respiración agitada.
Avanzó cruzando la estancia y accedió a la sala contigua.
No fue a Kakarotto a quién encontró sino a la hembra de pelo claro, esta golpeaba con precisión un extraño artilugio, parecido a un muñeco de entrenamiento solo que este no volaba para atacar debidamente sino que estaba anclado al suelo girando con cada impacto sobre su eje para devolver múltiples golpes. La velocidad con que los atestaba iba en aumento y los mechones de su endeble pelo se movían frenéticos parcialmente sujetos.
Se volteó.
_ ¿Hace cuanto que estas ahí 'elite´ Raditz?_ cargó con sentido al frase, en el tiempo que llevaban allí se había hartado de escuchar al príncipe tildarlos desde 'tercera clase´ a 'escoria´, pasando por todos los grados de la escalera hasta el que parecía molestarlos más: 'Débiles´
_ ¿Kakarotto?_ El hosco alienígena frunció más el ceño y contestó sin requerimientos.
_A ti va esperarte_ contestó atizando uno más _Goku no está aquí se ha ido a entrenar con Roshi. Parece que le haya picado una mosca, tanto tiempo sin pegar golpe…
_ Es un saiyajin y los saiyajines luchamos. Cuando no entrenamos para la guerra_ contestó con determinación, como si de algo sagrado se tratara_ ¿Qué esperabas qué entrenara con una 'humana débil´?_ la joven cesó de atestar golpes, se acercó despedía enfado por toda su piel.
_ ¿Qué haces entonces todo el tiempo `élite´ Raditz? ¡Oh perdona! Se me había olvidado no eres un `élite´. Solo eres un débil tercera clase…_ la mano del saiyajin la agarró del cuello de la camisa elevándola hasta su línea visual.
_ Tan joven y tan suicida_ gruñó acercándola más a su rostro y ver si sus reacciones mutaban a la cobarde que presumía que era. Del brusco tirón los mechones claros se removieron dejando ver los lóbulos perforados varias veces.
Seripa una de las integrantes del escuadrón de su padre también los llevaba perforados, era un honor, para las hembras saiyajines cada perforación era sinónimo de una victoria intuía que para aquella patética raza solo coquetería. La respiración húmeda empañó la lente de su rastreador la hembra casi temblaba.
_ Cobarde_ musitó sobre su tez pálida, los ojos glaucos le mostraron rabia no temor, inconscientemente la esquina de su boca se curvo en una sonrisa arrogante. Teniéndola tan cerca se le insinuó la descabellada idea de tenerla contra el suelo.
Buffy pateó los protectores de las piernas del saiyajin para saltar cayendo justo a su espalda y atestarle una patada en la cara interna de la rodilla, allí donde la carne estaba desprotegida. El experimentado guerrero se giró atestando una patada y paró el golpe con el protector.
_Contigo no tendría ni para empezar._ le escupió cargado con toda la intención. La muy perra había intentado lisiarle, le gustaba jugar sucio. Nunca había peleado con un saiyajin, eso estaba claro, nadie sabía más de `jugar sucio´ que uno.
_ Estas tan molesto porqué te han castigado sin salir a jugar ¿Verdad …osito?_ otra vez aquel estúpido nombre molestó por ello no percibió el empuje hasta que la rubia ganó unos centímetros, empujó de nuevo tratando de moverlo, esa vez no cedió, al hacerlo quedó apoyado su peso en la pierna del asesino.
_ Mocoso_ la grave voz del saiyajin de la cara marcada se les unió_ deja de holgazanear y haz algo útil_ le gruñó.
El saiyajin desbloqueó la posición, la rubia recuperó el equilibrio. Raditz siguió a su padre sin volver sus ojos atrás esperando ser admitido de nuevo en los entrenamientos.
_El representante del Rey te está buscando. Quiere que cada uno le presente un informe completo desde la llegada al planeta.
La pétrea expresión del saiyajin dejo ver un claro gesto de fastidio. El crujido del poste partiéndose acompañado del bufido de aquella mujer cosquillearon en su oído.
Desde el atardecer en que Yamcha sintió las fuerzas de los recién llegados su mal humor había aumentado de forma alarmante. Sentía como si se la hubieran puesto indefensa frente a él un solo instante para arrebatársela con una risotada. Ellos eran insultantemente fuertes incluso en comparación a Goku.
Volvió a entrenar usando a desafortunadas criaturas de la noche, si algo había de sobra eran vampiros.
Súbitamente la muralla de luz dejo de funcionar y una corriente eléctrica le cruzo por la espalda en tensión, había llegado el momento. Ellos podrían ser más fuertes pero él sería más rápido, más hábil. La robaría frente a sus narices sin que pudieran localizarle.
Pero una primera oleada de criaturas de la noche se le adelantó y presencio el espectáculo desde la cercanía.
Hasta la prepotente asesina tan temida por sus congéneres resultaba minúscula a su lado. Eran brutales, eran veloces, eran demonios…. o eso pensó hasta ver a dos copias de Goku repartir a diestro y siniestro.
Fueran lo que fueran no eran humanos, aquello contribuiría a explicar la fuerza y las transformaciones de su antiguo compañero de aventuras.
Volvieron los días en los que necesitó otra vez de Puar, el felino podía entrar sin despertar sospechas por la noche. Tantas misiones encargadas que el maldito animal no cumplía, se ufanaba seguro de que lo necesitaba era el único que podía entrar a placer en la Corp. a medida que pasaban las noches sin traer a la peli azul, el interés en su mascota entró en declive.
"No la puedo sacar" "Están muy vigiladas" una sarta de excusas.
Puar entro en la cocina y sintió escalofríos en la espalda, casi como si la mismísima parca bufara en su lomo. Se topó con los ojos más fríos que jamás había visto, sin contar con los de Juhannagou el señor de los Toreadores.
En esos ojos ardía el deseo de matar, con una pasión y una fuerza que lo amedrantaron, la mirada le recordó a Juhannagou con la diferencia de que aquellos ojos negros vibraban, sentían. Intuyó en ellos la pulsión y el deseo de matar, algo visceral, no humano. . . eso y las demostraciones de fuerza que había presenciado junto con su Yamcha.
Los orbes negros lo ignoraron con desinterés y se afanó en recoger los trapos de la peli azul y salir de allí.
Si pudo engañar por un tiempo a Juhannagou porque no hacerlo con él desconocido. No podría matarla en persona pero propiciaría que el llamado príncipe de los saiyajines lo hiciera en su lugar.
Volvería gustosa cada noche hasta que lo consiguiera.
_Vas a hacerlo quieras o no _ordenó sujetando su frágil cuello.
_Nunca _dejo escapar entre dientes.
_Esta noche. _La soltó su cuerpo jadeante temblaba todavía en el suelo.
_En el fondo te gusta_ la alta figura le sonrió con una mueca siniestra antes de dejar la habitación. Se quedó en el suelo lamiendo sus heridas.
Monotonía, entrenamiento y humillación. Humillación y entrenamiento. Cada día era eterno no sabía cuánto tiempo más aguantaría sin matar a ese atajo de bichos raros, solo sabía lo mucho que lo haría durar y el placer que le provocaría. Aguantar un poco más solo un poco más hasta que llegara el viejo.
Tarble simplemente estaba ahí evitando que se mataran unos a otros utilizando las palabras de la transmisión como escudo. Cobarde. Los tercera clase e incluso Nappa las habían aceptado como dogma.
Apestaban. Apestaba la maldita inactividad. Apestaba todo. Pero sobretodo apestaba aquella vulgar hembra que se vanagloriaba de ser un genio y se paseaba por toda la casa vestida como una cortesana de poca monta.
Su visión periférica captó un destello azul siguió comiendo ignorando al molesto insecto que zumbaba a su alrededor, se acercó al cesto de la ropa sucia.
_Ya has asumido tu cometido hembra _siseó al verla aproximarse.
_ Sabes Vegeta_ le tuteo con total irreverencia_ sirvo para mucho más que para lavar y cocinar. ¿Cómo te gusta a ti la carne Príncipe?_ Él la ignoró deliberadamente mientras la descarada apoyaba sus caderas en el mueble de al lado a pocos centímetros de él_ a mí me gusta al punto… Rosada. Rezumando.
_ La carne cruda sabe mejor._ la peli azul tomó audaz rallando en la locura un trozo rosado casi sin cocer. Se la llevó a la boca mirándolo fijamente a los ojos con total descaro. De día lo desafiaba de modo suicida y de noche lo provocaba como la peor de las rameras.
_Una cortesana de cuarta clase podría darte lecciones de elegancia.
_ Te gusta_ masticó paladeando y entrecerrando los ojos con un gesto placentero.
La mano enguantada la atrajo hacía si, el momento había llegado, una presión imperceptible y le partiría el cuello. Se asomaría a sus orbes azules para verlos apagarse para siempre…
_Soy brillante, rica y famosa._ murmuró cerca de su rostro_ Podría tener cualquier cosa... A cualquiera. Incluso a ti. Podría montarte a galope hasta que tus piernas se doblasen y tus ojos rodasen._ acarició con osadía su pecho musculoso y bajó trazando con sus uñas filosas un camino peligroso sin dejar de mirarle a los ojos_ Tengo músculos con los que jamás has soñado_ se detuvo al borde clavándoselas con un sadismo que le envió escalofríos por la espalda_ Podría exprimirte hasta que estallases como el champán caliente y aún me pedirías que te lastimase un poquito más._ dijo rozando la línea de su mandíbula con unos labios tan suaves como ponzoñosos_ ¿Y sabes por qué no lo hago? Porque está mal_ terminó con voz ronca.
"¿Cómo?" parpadeó tratando de distinguir la realidad, un segundo tan solo un segundo de incertidumbre y La ramera se había largado dejando el cesto abierto y la estancia inundada de su olor.
El maldito gorila llevaba una noche peor de lo habitual su conducta hacía parecer amables a sus congéneres y Dios sabía que eran todo menos sociables.
Otro grito despótico la guió por el corredor a su origen.
En medio de la sala estaba parado, quieto con los brazos cruzados sobre el pecho, los músculos tensos, vibrando. Sin duda estaba enfadado, más de lo habitual. La miró con aquellos pozos negros. Se sintió ofendida, estaba siendo examinada como si de un ser inferior se tratara.
Y eso era algo que la Gran Bulma Briefs no toleraba.
Apoyó las manos en las caderas y alzó la cara para enfrentar la mirada del hombre que la miraba de ese modo.
_ ¿¡No te han enseñado modales! ¡¿Ni a tratar a una dama!_ el insecto azulado que tenía delante osaba hablarle con desprecio cara a cara. Era desconcertante, era odiosa era ella, apestando a ella. Desafiándole y gritando, rezumando vulgaridad. Aleteando a su alrededor.
El guerrero se acercó en un parpadeo y la contempló de cerca. Siempre podía ocurrir un 'accidente´ al cumplir las órdenes del Rey...
_ Voy a cumplir las órdenes del Rey_ respondió sin mirar al coloso calvo mientras abandonaba la cocina arrastrando sin esfuerzo alguno al insecto azulado que extrañamente no gritaba ni vociferaba sino que permanecía inmóvil como una estatua.
La lanzó sin ninguna delicadeza contra una pared desgarrando parte de su vestido.
No temblaba. No se revolvía. Estaba haciéndole perder la paciencia. Habría esperado algún tipo de resistencia por su parte, quizás poseyera algo de la inteligencia de la que se jactaba continuamente y por ello no se resistía. Le molestó. No buscó explicaciones del por qué, le urgía acabar con la molestia.
_Date la vuelta _ordenó en un tono que no admitía ninguna de las replicas a las que la peli azul era tan aficionada a darle sacándole de quicio.
... la hembra se dio la vuelta, esperaba ver pánico en sus ojos pero se encontró con una mirada fría y calculadora que no esperaba hallar en el fondo de los iris azules un destello irónico. La mirada de un adversario.
Sonrió con ese aire siniestro no sería tan aburrido partirle el cuello.
_ No te servirá de nada, no os servirá de nada a ninguno de vosotros_ contestó con calma helada cruzando los brazos bajo su voluptuoso pecho tapando la tela rasgada_ ¿Me deseas no?_ más que preguntar afirmó contemplándolo detenidamente juraría que palideció y se ruborizó a la vez. "Te tengo"_ Esto de la extinción es una excusa solo, una patética excusa. – subrayó esa palabra que el orgulloso Príncipe de los saiyajines usaba tan seguido. No sé como funcionareis los saiyajines pero los 'humanos´ estamos 'más´ evolucionados que vosotros somos una especie de fertilidad auto inducida. Se irguió mirándolo a los ojos y se acercó con suficiencia.
No sabía que se traía entre manos la perra azul, simplemente estaba de brazos cruzados plantado frente a la hembra que de marioneta había pasado a titiritero en una fracción de segundo.
_ ¿De qué demonios hablas hembra?_ la contestación se escapó a presión de entre la mandíbula fuertemente apretada.
Juraría que vio a los orbes azules reírse al escucharle.
_Las 'hembras´ de mi raza solo somos fértiles cuando lo deseamos y con quién deseamos_ dejó caer el acento deliberadamente en 'quién´.
El Príncipe abrió los ojos desfrunciendo el ceño la científica torció automáticamente la sonrisa imitando de forma inconsciente ese gesto tan característico.
_Así que 'Su Alteza´ déjese de excusas tontas con lo de cumplir las órdenes del Rey, porque si tú o alguno de tus soldados tocan a una sola de las humanas incluida yo, no es por cumplir con las órdenes de vuestro glorioso 'Rey Vegeta´. Es por simple, llano y puro deseo.
Aquellas palabras le quemaron, le ofendieron, aquella perra insignificante se daba aires de grandeza atribuyéndose una importancia que no tenia. Solo era un insecto más de aquella bola de lodo, un insecto al que el maldito mil veces maldito libre albedrío y las condenadas órdenes sin sentido de su padre le obligaban a soportar compartiendo el mismo techo.
Bulma avanzó hasta situarse a su mismo nivel.
_Así que aunque sea una mujer terriblemente bella y brillante _se pavoneó ante él acercándose con decisión detuvo su caminar a su lado, su boca peligrosamente cerca de su oído_ no te enamores de mi Príncipe Vegeta_ susurró enviando leves escalofríos por su nuca.
Escupió todo su veneno con ironía antes de abandonar la estancia con la dignidad de una reina.
Una explosión llenó la habitación de escombros.
Yacía tumbada sobre su vientre desnudo, le gustaba sentir el tacto de las pieles del lecho sobre su blanco cuerpo. Vestir ropa era para Puar algo antinatural y en aquellos momentos inútil.
_ Póntelo_ ordenó tirándoselo.
_ ¿Para qué? Vas a arrancármelo en minutos…_ ronroneó zalamera dándose la vuelta doblándose levemente hacía él.
Él gateo sobre el manto de zorros hasta cubrirla, pasó su nariz por la línea de la clavícula subiendo por su garganta y rozándole la mandíbula hasta legar a su lóbulo.
La piel se le erizó durante el camino, entrecerró los ojos y gimió "Sí" su pecho ronroneaba vibrando pegado al de su amo.
_ Puedes parecerte a ella. Pero no hueles igual.
Se revolvió siseando arañándolo intentando dañarlo, romperlo, rasgarlo.
La inmovilizó con su peso.
_No_ siseó furiosa.
_Te gusta 'gatita´ si no ya te habrías ido _murmuró en la proximidad aplastando sus jadeos_ Nada te lo impide.
El peso del guerreo la abandonó se volteó mientras le tiraba la ropa encima.
_No hueles como ella.
La puerta se abrió, el sonrió con el gesto torcido, ella enredo sus manos en su negro pelo y tiro hasta hacerle sentir doloroso placer.
"Nunca la tendrás yo me encargaré… Aunque no personalmente" repetía su cabeza mientras él le quitaba la ropa perdido en un mar de aromas, de arañazos y gemidos.
La peli azul andaba nerviosa de un lado para otro, comenzaba a arrepentirse de haberlos invitado a su casa, aquellos seres eran orgullosos y desconsiderados en grado sumo. En especial su maldito príncipe aun le dolía el cuello de recordar el encontronazo, debía de reconocerlo la había asustado en extremo la había estremecido. En aquel momento más que nunca se alegró de la decisión tomada tras la llegada del hermano de Goku.
Debía de ser más cauta y por el momento colaboraría. O lo fingiría.
Si su serenísima alteza quería comida tendría comida, cocinaría y con un poco de suerte su alteza lo vomitaría todo o podría sentarle lo suficientemente mal como para que no se lo volviera a ordenar. Dudaba y mucho que su regio estomago por mucho que comiera y por fuerte que fuera un saiyajin pudiera soportar su mala mano y peores intenciones en la cocina, se esforzaría y mucho. Le daría su `toque especial´.
El padre o el tío de Goku, hasta que no los veía de cerca no los distinguía "Los saiyajines son tan originales…." suspiró.
Cicatrices, era el padre, la peli azul dejo la cuchara y se plantó ante él.
_ ¡Bardock!_ por algún motivo interactuar con el padre de su amigo se le antojaba más sencillo, era el padre de Goku y conociendo como conocía a su hijo conseguiría manejarlo para acceder al representante.
El saiyajin hizo caso omiso, otra vez la impertinente hembra iba acosarle con preguntas.
_Quiero hablar con Tarble _exigió sin respuesta, a la segunda llamada Bulma se plantó ante él.
"Nadie ignora a Bulma Briefs".
_ El representante no va desperdiciar su tiempo en escuchar tus quejas._ contestó llanamente quitándosela de encima.
La hembra se tensó y lo miró molesta y se cruzó de nuevo en su camino.
_Soy la representante de este planeta y quiero hablar con el representante de Vegeta-sei_ se cruzó de brazos y lo encaró determinada_ Es una cuestión de estado_ parecía terriblemente indignada.
Bardock rodó los ojos al techo seguramente su hijo mayor había intentado algo con alguna de las hembras. "Estúpido mocoso" pensó últimamente andaba demasiado `suelto´ debería de controlarlo más quizás debiera permitirle volver a los entrenamientos.
_ ¿Qué demonios ha pasado?_ necesitaba saber exactamente hasta qué punto el joven había infringido las ordenes, si simplemente las había molestado o si había ido más allá. Le importaba un cuerno su integridad pero las órdenes eran claras, la Casa real elegiría en primer lugar.
_Eso no te compete a ti_ le tuteó sin ningúna vergüenza._ sino al Representante. Exijo hablar con él_la hembra continuó terca.
_ Se lo comunicaré_ dijo sin ceder ni un milímetro.
Parecía de granito, no tenía la intención de dar su brazo a torcer. "El parecido es solo exterior" la peli azul pensaba que sería más fácil pero el padre y el hijo eran más distintos de lo que creía... carraspeó y apretó más los brazos cruzados.
_Algunas de las nuestras han sido amenazadas _ dio levemente ruborizada_ ¡ A una casi le parten el cuello!_ se quejo haciendo un drama de tal nimiedad. Bardock la miró con hastio, bajo el extraño pelo se podían apreciar unas marcas violáceas en su cuello, le restó importancia. Aquello era poco menos que una caricia.
_Somos saiyajines eso no es una amenaza. Si lo fuera ya estaría muerta. _ se llevó la mano al rastreador_ ¿Dónde demonios estas Raditz?_ el condenado mocoso había apagado el rastreador necesitaba que lo pusieran en vereda urgentemente, había apreciado algunas miradas y salidas de tono pero no con aquella hembra.
_ Dijo que iba a cumplir las órdenes…_ Bardock rotó para clavarle una mirada en la que brilló un destello de sorpresa, la contempló como si fuera el animal más raro del universo.
_ ¿Quién?_ inquirió recuperado de la sorpresa "Será posible… ¿Él … habrá intentado fornicársela?" "¿Si es así porque está viva?"
_El príncipe Vegeta_ terminó.
_ ¿Sigue viva?_ contestó con un cierto aire socarrón que le recordó irremediablemente a su hermano.
_ Si._ respondió sucinta y levemente ruborizada._ Pero el no… no pudo cumplir las órdenes. _Bardock se cruzó de brazos aquello merecía un poco de su tiempo.
_ ¿No pudo?_ aquello se tornaba más extraño por momentos.
_ La raza humana está más evolucionada de lo que los saiyajines creéis, somos de fertilización auto inducida. La fertilidad es voluntaria no aletoria.
_ No tenéis de que preocuparos….no os tocaría ni para mataros _Bardock se destensó levemente y se alejó por el corredor _Transmitiré tus quejas al representante.
_Dame una garantía _exigió cruzándose en su camino otra vez gastando la paciencia del saiyajin.
_ Nadie morirá esas son las órdenes_ respondió secamente desapareciendo ante ella. Tenía que hablar el jodido mocoso alejarlo de los entrenamientos le dejaba demasiado tiempo libre.
"¿No me tocaría… ni para matarme?" enrojeció molesta y apretó el puño "¿Quién demonios se cree que es?". "Ya querría ese que una dama como yo se fijara en él."
Se sintió estúpida. Aliviada pero curiosamente estúpida y enfadada.
Observó con detenimiento su reflejo en el cristal de la ventana. En un intento por disimular el moratón se había soltado el pelo, se toco las puntas. "Demasiado largo" pensó para sí "ya necesita un buen corte." Uno de los problemas del fin del mundo era la ausencia de estilistas profesionales "Tendré que hacer algo con él" pensó al apartarse un mechón demasiado largo de la frente. "¿Una cola o una trenza?". Enarcó una ceja y frunció el ceño, gesticuló para observarse mejor.
"¿Estaré dejándome?" su aspecto era en absoluto desaliñado pero no alcanzaba las cotas de coquetería de antaño… de un tiempo atrás quizás no se arreglaba como era debido. Las chaquetas anchas, vestidos no tan cortos y escotes menos profundos habían colonizado su armario, desprovisto en parte de prendas llamativas por 'las incursiones´ Anyanka. El pragmatismo se había hecho un hueco en su vida y en su vestuario. El fin del mundo no era un pretexto para descuidarse de esa forma.
Cabeceó, "El fin del mundo…"
_Bah tonterías _zanjó para si "Hay cosas más importantes que hacer".
Dio un respingo "¡Oh dios Buffy me lo está pegando!"
Desde la partida de la expedición la cazadora no vestía como una monja pero se notaba que `su novio´ el guapo sobrino de Blue no estaba, en su opinión la cazadora había bajado enteros, era extremadamente práctica, casi parecía uno de esos monos sin sentido de la elegancia ni del buen gusto. Aunque debía de admitir que al Príncipe la capa le sentaba bien…
Se golpeó la cabeza con la palma de la mano reprendiéndose en silencio. ¡No! Demasiado bajito como hombre, prácticamente podía mirarlo a los ojos medían casi lo mismo.
En cambio con Yamcha tenía que ponerse de puntillas para darle un beso con los años ese gesto le pareció de lo más romántico, algo imprescindible en un romance. Decididamente si tenía que encontrar novio lo quería alto, por nada del mundo renunciaría a sus tacones ni a ponerse de puntillas. Ni mucho menos al príncipe de los engreidos al que ella si que no lo tocaría ni con un palo...salvo para atizarle."Ojalá fuera fuerte aunque solo fuera una hora..."
Se llevó la mano a la boca y se juró a si misma que todo aquello no la cambiaría, que iba a superarlo tal y como era. Bulma Briefs, la Gran Bulma Briefs, la aventurera que jamás se rendía y a la que ningún hombre ignoró jamás… era antinatural todo hombre que pisará la faz de aquel planeta la miraría, la desearía y … ¡Diablos! … ¡Por supuesto que desearía tocarla!
Y por su desmedido orgullo que no lo haría si no era para lograr un embarazo y aquello era totalmente inviable. Se lo había hecho saber de forma clara e inequivoca y cualquier analítica lo probaría.
_ ¿Qué demonios es eso?_ preguntó la rubia señalando las jeringuillas sobre la mesa.
_ Es un anticonceptivo hormonal de larga duración _ se explicó la científica.
_ Tradúcemelo_ replicó.
La científica suspiró para todo lo que no fuera matar vampiros no parecía muy diestra…
_Buffy, por el mensaje de Raditz no hace falta que te diga que no nos buscan con fines pacíficos, van usarnos como conejas de cría o algo parecido_ pausó para enroscarse un mechón en el índice_ esto impide que seamos fértiles en un año.
_ Ah muy bien ¿Y?_ contestó dudosa.
_ ¿Todo esto por qué quieres sexo seguro con el hermano de Goku eh?_ inquirió Anyanka.
Una gota de sudor se le escurrió por la sien y le berreó puño en alto.
_ ¡No quiero sexo con nadie!_ bufó con indignación haciendo retroceder a la ex demonio_ ¡Lo que no quiero es que nos capturen y usen como conejas!_ blandió la jeringuilla ante sus narices como una espada_ No tenemos tiempo y esto nos lo dará.
_ Es el destino: vacas o conejas_ filosofó la cazadora _ unos nos quieren desangrar y otros nos quieren para fornicar. Acabaremos en granjas hagamos lo que hagamos.
_ Con esto no. _ zanjó la científica jeringuilla en mano_ con esto podemos ….
_Con eso no puedes evitar que te fuercen. Yo no voy a poder vigilaros a todas todo el tiempo._ asumió con pesimismo la cazadora.
_Tu cuídate que yo ya se me cuidar solita._ le respondió altanera. Se forzó a volver al asunto_ Escapar será difícil con un bebé_ la morena la miró con aire glacial_ pero posible_ rectificó _imagina con una guardería.
_ ¡Mi hijo es menos problemas que tus ideas locas!_ alzó la voz protestando_ ¡Métetelo en la cabeza!_ el niño se despertó y comenzó a lloriquear Chichi lo calmó con un chupete mientras lo arrullaba.
Lunch permanecía callada mirando los inyectables, no lo veía de una forma tan banal como las otras. Para ella era distinto. Únicamente se podía imaginar con Tien. Bulma discutía con la ex vengadora tratando de convencerla para que accediera. Había perdido el ritmo de la conversación sumergida en sus pensamientos.
_ Igual no es tan malo…._ comentó con naturalidad Anya. Las demás dejaron de discutir entre ellas, Lunch salió de su ensoñación. Acaparó todas las miradas y ninguna de ellas amistosa. Desde la sorpresa hasta la intención asesina o el desconcierto _ Pues hay alguno al que no me importaría ..._ Anya pensativa sujetó la mandíbula con el índice.
_Anyanka NO nos interesan tus fantasías sexuales _la cortó la rubia.
_ ¿Seguro?
_A Roshi igual sí... ¿Te acuerdas de su disfraz de conejita? _ complacida vio a la de pelo bicolor callar y tragar saliva ante el mero recuerdo _ pero a nosotras no._ espetó la peli azul agresiva.
_ ¿Bulma pero de donde los has sacado?_ preguntó Lunch.
_ Pues yo… Bueno…_ titubeo tratando de explicarse sin dejar claro que no se veía de madre de una forma más suave_ No me sentía preparada para ser madre.
_Eso es porque no amabas a Yamcha. Si lo hubieras amado estarías deseando darle un bebé_ contestó la morena con aire moralista arrullando a su retoño.
_ ¡¿Tu qué vas a saber de lo que yo sentía por Yamcha?_ le gritó la científica.
_ ¿Antes o después de plantarlo ante el altar?_ contestó con sarcasmo la rubia.
_ ¿A ti quien te ha invitado?_ le espetó a la conversación estaba degenerando en sentimientos, maternidadades, rupturas amorosas... cosas de las que no había tiempo para hablar. Hizo un esfuerzo para reconducir la situación la sedación al hermano de Goku no le duraría siempre.
_Ser madre es lo más maravilloso que puede sucederle a una mujer _contraatacó Chichi_ yo no pienso ponerme eso_ añadió mirando a Gohan_ te daré una hermanita mi bebé.
_ Pues durante el parto no decías eso_ replicó la peli azul_ Aunque igual se te ha olvidado el buen rato que pasaste te recuperaste muy rápido con la semilla senzu….._ dijo con el índice apoyado en su barbilla_... pero igual las próximas veces no tenemos y entonces…
_ ¿Próximas veces? _ la morena se puso azul y miró fijamente las jeringuillas._¿Cuantas?
_ En un año te harían parir dos veces... siempre que no encuentren una manera de acortar los embarazos…_ zanjó la científica_ con esto ni una.
_ ¿Todo un año sin hijos?_ preguntó dubitativa sujetando la inyección, los sueños de adolescencia de una mesa rodeada por numerosos hijos e hijas y encabezada por su siempre presente Son Goku comenzó a astillarse. _ Además con un recién nacido querrás dedicarle todo tu tiempo…
La esposa de Son acarició el émbolo."Igual con dos hay suficiente..." "Podría dedicarles más tiempo a su educación..."
_ ¿No será para siempre verdad?_ preguntó Lunch. Su relación con Tien era complicada pero antes de todo aquello soñaba con completar la pequeña familia formada con el guerrero y el pequeño Chaoz con un pequeño tríclope o una niñita de ojos y rizos oscuros como Tien. "Habríamos sido tan felices los cuatro juntos..." No le costaba esfuerzo imaginarse a Cahoz jugando con la criatura y enseñandole trucos de mágia. Ni a Tien cargádolos a sus hombros mientras ella preparaba la comida.
Aquello ya no sería posible, sin las bolas de dragon solo eran sueños, pero quizás un hijo podría devolverle la alegría al tríclope. Quizás...
_Solo uno_ repitió la científica. La enfermera reflexionó si alguno de aquellos hombres la tocaba no sabía cómo podría reaccionar, lo que si sabía es que lo impediría o vengaría, aun a costa de morir en ello y ella no podría soportar perderlo… No podría vivir con esa sensación de culpa oprimiendole el pecho. La única forma de evitar que sucediera la catastrofe era esa. Si no servían para sus planes no las tocarían o eso quería, necesitaba creer.
_Un año… _reverberó la madre_ tendría más tiempo para dedicarme a Gohan.
_ Pasado ese año si quieres podrás tener un regimiento de pequeños saiyajines_ zanjó Briefs. La morena permanecía con la vista fija en el bebé.
_ ¿Y tú qué?_ Bulma miró a la cazadora.
_ Creo que no puedo pedir una baja por maternidad _ apuntó con ironía_ Riley y yo somos muy jóvenes.
_ ¿Sí? Pero si vosotros dos ya hace que no…
_ Empieza por ella_Buffy atajó la cazadora sujetando a la ex-demonio. Lunch tomó los inyectables y fue administrándolos uno por uno.
_ ¡Ei! ¡Que yo soy una demonio y a mí no me…. ¡Au!_ se quejó al sentir la aguja hipodérmica hundirse en su piel.
Patético. Es lo que diría su hermano si supiera que las escandalosas vecinas le impedían el sueño. Alguna mirada cargada de doble intención ya le había dirigido.
Lo había intentado todo, pero no había forma de terminar con el ajetreo nocturno pero siempre la niña de pelo púrpura y rastreador redondo encontraba una manera de hacerlo bajar la guardia para terminar riéndose en su cara.
Cuando él le reprendía era peor, la niña se tapaba la boca con las manos y las risas quedaban sofocadas, detrás el rastreador los extraños ojos reían sin censura. Las criaturas aladas, Gatxans las llamaba, incluso lloraban entre carcajadas. En algún momento indeterminado las esquinas del representante del Rey se curvaban hacía arriba, las risas se escapaban a borbotones y lo salpicaban.
Era irracional.
La última vez volteó muy digno para marcharse a entrenar.
Dedicaba toda la noche a ello con el fin de evitar la retahíla de risas y juegos que se filtraban de la habitación vecina. Volvía tarde y cansado.
Se levantó para imponer de nuevo orden.
_ ¿Es que nunca duermes?
_No puedo dormir y me aburro_ respondió la mocosa del pijama de ositos levantando tanto los brazos que las mangas el colgaban vacías.
_Duérmete ya.
_ No puedo.
_Si no te duermes vendrá un gusano y te comerá_ contestó tratando de imitar el tono de su hermano, si a él le inspiraba temor a las mocosas debería de asustarles hasta la médula. Cerró la puerta sin ceremonias.
Cerró los ojos apoyado en la mullida almohada, había pensado en trasladarse a otro lugar con ella para no escuchar los molestos sonidos pero el riesgo de ser descubierto y que por supuesto el Príncipe lo utilizara como argumento para desestabilizarle lo hacían inviable.
Juhannagou cruzaba los pasillos sin detenerse, solo había un salubri que pudiera contestar sus dudas. ¿Acaso la honradez personificada habría faltado a su palabra? Quizás su cabeza era más oscura de lo que pensaba…tal vez los Tremere no estuvieran tan desencaminados al llamarlos traidores y ladrones de almas. Los salubris y su camino a la salvación... tonterías cuentos chinos, o tibetanos o de donde quiera que viniera el guardián.
No, no era posible, durante todo su letargo podría haberle traicionado.
Diabolizado.
¿Quien no se sentiría tentado a conseguir tanto poder?
¡Ah salubris! Tan santurrones que incluso para morder tienen que pedir permiso.
No podrían morderles pero... ¿Y engendrar un chiquillo? Aquello era una forma en demasía estúpida para arriesgarse...
¿Acaso no eran los hijos de Saulot famosos por su estupidez?
La delgada silueta estaba meditando sentada en el suelo, para variar, de todas las formas de disfrutar la no-vida aquella era la que menos entendía. Basar su existencia en esa búsqueda de estúpidas esperanzas sin disfrutar de todos los bienes que se les brindaban…."Salubris…" su boca perfecta se curvó en un gesto de fastidio.
La mujer descruzó las piernas y se levantó al sentirlo llegar, se inclinó levemente en señal de respeto .
_Siempre meditando _susurró mientras paseaba trazando círuculos a su alrededor la pequeña silueta no se achicó, "los salubris y su maldito temple"_ ¿No te aburre tanta falta de acción?
_ Es el camino a la salvación.
_La misma monserga santurrona de siempre.
_Juhannagou arrugó el gesto y rodó los ojos para encararla de nuevo_ ¿De qué te sirve la no-vida si no la aprovechas? ¿Cuantos siglos más vas a pasar rezando y meditando? Ah claro eres un salubri y los hijos de Saulot haceis cosas inútiles._ ironizó.
_Mi señor _ se envaró ligeramente_ soy un salubri y vos el toreador. Vemos la no-vida de forma muy distinta.
Juhannagou sonrió de medio lado, la hija de Saulot había reaccionado. ¿Que trasnochado y anticuado salubri no lo haría cuando se ofende a su amado `padre´?
_Has estado muy aburrida los últimos años_ se paró frente a ella acorralandola con sus ojos felinos_ ¿O no Parvati?
_La búsqueda de la iluminación es todo lo que nos queda._ contestó en el mismo tono monocorde._ la maldita salubri se había vuelto a encerrar en su concha filosófica. Se acercó la sacaría de ella a la fuerza.
_Eso o el criar a un chiquillo que te tome el relevo ... Ya sabes que te saque de esta aburrida existencia. Tan solitaria… insípida... ¿Cuantos salubris quedan?
_ Solo yo_ contestó con serenidad.
_Tú y tu vástago_ puntualizó.
_ No he engendrado vástago alguno_ contestó sin enfurecerse. Juhannagou comenzaba a impacientarse ante tanta sumisión. ¿Donde estaba la esencia de los clanes de las furias y de los unicornios?
_Si no has engendrado y no queda ni un hijo de Saulot, si no queda nadie allí fuera, dime _ la sujetó por lo hombros forzándola a mirarle_ dime quien es el Tríclope salido de la nada que ha hecho estallar un sol._ Los ojos de la mujer se abrieron de par en par.
_No es mío ni es reciente. Debe de ser un descendiente que sobrevivió a la cacería…_ renegó_ Además si tiene tres ojos, debe ser incluso anterior a mí. Ese nivel no se alcanza así como así.
Juhannagou la escruto, era cierto el tercer ojo solo aparecía tras mucho entrenamiento no podía tratarse de un vástago reciente. De hecho Parvati no había alcanzado tal nivel.
_Explícame de donde sale el salubri._ exigió sujetándole el mentón.
_Dicen que sobrevieron algunos... que huyeron a las montañas, tal vez cerca de los monasterios..._ Juhannagou estrechó la mirada los salubris amaban la soledad pero necesitaban de la proximidad y de la espiritualidad, la idea del monasterio no era tan descabellada, podrían haberse refugiado en las cumbres para estar rodeados de su amada soledad y cerca a la vez de la espiritualidad de los monasterios_ Un clan tan fuerte no se hunde en la nada sin más. Se escondieron en las montañas, en los monasterios…
_Y tu no fuiste con ellos te quedaste vagando por el mundo hasta venir a mí.
_Los Tremere acechaban…
El joven eterno torció la sonrisa "…. Otra vez con la misma historia".
_Déjate de excusas Parvati, se que tus relaciones con los salubri no eran idílicas.
_Os he servido intachable por siglos velando vuestro letargo, me conocéis, sabéis de mí, de mis pecados... Por eso me elegisteis. Sin vos los Tremere me habrían dado caza.
_Todavía podrían..._ comentó con su voz nuevamente suave al salir por la puerta.
Pai se quedó de pie en medio de la habitación las velas llameaban iluminando las paredes desnudas, la austeridad rallaba en lo monacal. Un entorno frio sin nada que pudiera distraerla de lo único importante la iluminación. Rezumaba frialdad.
Los Salubri eran el polo casi opuesto a esos decadentes hedonistas amantes de los placeres.
Tomó el cayado, era su única posesión, acarició la madera lisa, suave, pulida por el tacto de los siglos a la altura de su mano, áspera en el resto de su extensión, algo más arriba otra huella pulida por el tiempo.
Un salubri, salido de la nada. Alguien que nunca debió existir y por quien se arriesgó tanto.
Un capricho del destino, un rumor.
Parecía estar de suerte, la amenaza de la anterior había surtido efecto la niña de pelo morado y sus satélites voladores habían reconocido su autoridad. Mejor así, estaba en juego su autoridad ante los saiyajines, no debía mostrar flaquezas y menos aminorarse ante sus vecinas de cuarto.
Su hermano entrenaría con Nappa y los demás entre ellos. Nadie le echaría en falta en dos horas. Podía cerrar los ojos y descansar un poco antes de presentarse en público.
Se deslizó sin saber cómo en un mar de sueños sus padres estaban orgullosos de él y su hermano incluso le hablaba sin amenazarlo….
Una serie de golpes y de risotadas deshicieron sus esperanzas devolviendolo a la realidad. Miró el reloj de la mesita contigua.
Había descansado más de lo previsto.
Se ajustó sus guantes y miró con determinación a la puerta de enfrente.
Avanzó.
Las miniaturas voladoras estaban jugando a la pelota, hasta ahí todo normal.
¿De dónde la habrán sacado? se preguntó extrañado.
Una extraña pelota peluda y púrpura en uno de los giros, la esfera mostró su otra cara.
¡Era la niña! ¡Los mocosos voladores habían matado y se divertían con el macabro jueguecito envueltos en risas!
Se le revolvió el estomago. Fracaso un nuevo fracaso. Los engendros voladores eran peligrosos algo se lo decía. Por culpa de su descuido la niña había muerto y su cabeza servía de juguete a las mocosas infernales.
Alzó la mano para formar una esfera de energía apuntando a las arpías miniaturizadas.
El cráneo de la niña parado en las manos de una de las gemelas parpadeó y comenzó a reírse en su cara.
La mandíbula de Tarble se desencajó, era imposible realmente imposible. No había ninguna explicación racional para ello. Alguien le toco el brazo se giró todavía descompuesto.
Y gritó. Dioses si gritó. El cuerpo decapitado de la niña le tironeaba del brazo mientras la cabeza lloraba de risa y las criaturas siniestras le hacían los coros.
Un 'angelito´ depositó la cabeza de la niña en su lugar y con suma diligencia el cuerpo la 'enroscó´ asegurándola.
Cargó a la niña bajo el brazo y salió volando, el primer pensamiento lúcido que consiguió hilvanar fue in busca de la extraña científica.
En busca de Bulma Briefs.
El incesante consumo de comida la había forzado a ayudar en cocina. Frunció el ceño mientras sazonaba en exceso la carne. "Ojalá le siente mal." Lunch y Chichi iban a la par cocinando con manos expertas, aunque esta última solo podía usar el escaso intervalo entre toma y toma. Gohan era extremadamente demandante, la morena se negaba a ir con el bebé pegado a su pecho todo el tiempo que se alimentaba. Es decir casi la totalidad del día.
Roshi trató de convencerla en aras de la maternidad y le dijo que no había nada de malo en alimentar públicamente a Son Gohan.
Acabó con dos chichones en su prominente calva.
Uno por el comentario y otro por intentar demostarale la forma correcta de darle el pecho al pequeño.
En lo que referente a la alimentación, Son Gohan era todo Goku, en lo referente a los pulmones todo Chichi. Mala combinación.
Anyanka estaba ilocalizable y Buffy se escabullía entrenando con Roshi.
En resumidas cuentas debía de ayudar a Lunch por el bien mayor. Bulma como todo el genio que era había elaborado un sistema concienzudo de alimentación a prueba de saiyajines pero su príncipe no estaba muy de acuerdo ni en que cocinaran los servo-bots ni en ajustarse al sistema ideado.
La peli azul seguía añadiendo sal y especias de forma desmesurada el enfado traspasando sin esfuerzo los orbes azules.
Aquella molesta, molestísima y arrogante voz la reclamó, llevaba un día peor de lo habitual. Detestaba con todas sus fuerzas el verse reducida a ese papel, había probado todas sus mañas para sabotear los menús de Vegeta, desde suficiente laxante como para hacer correr a un elefante pasando por tranquilizantes como para mantenerlo en un estado relajado y no agresivo.
Los resultados brillaban por su ausencia.
Allí estaba el real cretino exigiendo más comida, más atención.
Enarcó una ceja y se le quedó mirando.
_ ¿Que desea su 'alteza´?_ usaba la mayoría de las veces ese término dejando caer su tonito finamente irónico en la última palabra con una sonrisa cargada de saña. Evidenciando lo menudo de su talla.
_Comida _respondió con llaneza, podía encabritarse, jugar con pequeños complots pero esas nimiedades no le afectaban. Nappa era el primero que probaba los guisos, el estratega cambiaba los platos por los que cocinaba la hembra del pañuelo rojo, por tanto era el élite quién sufría sus consecuencias... llegando a abandonar los entrenamientos a toda prisa entre movimientos espasmódicos cada vez que sufría un golpe en su abdomen, por unos minutos desaparecía presa del apuro tornaba aliviado y con el rostro levemente azulado.
Otras veces, los movimientos del guardaespaldas del Príncipe eran más torpes y descoordinados de lo habitual. Sus reflejos de saiyajin parecían haber menguado a los de un anciano decrépito que aun no era.
Sabía que aquella hembra estaba loca de atar pero no había imaginado hasta que punto la retorcida peli azul tramaba sus pequeñas venganzas.
La habría matado ... pero las salidas apresuradas de Nappa y sus grotescos gestos producidos por tratar de aguantar el entrenamiento completo le divertían.
En medio de aquel tedio el humillarla se había convertido en un entretenimiento, desde aquella vez en que casi quebró su blanco cuello la conducta de la alienígena había mutado, cada día era menos disimulada, más agresiva. Se le iba cayendo la máscara de anfitriona perfecta mostrando a pasos agigantados a una criatura muy diferente, agresiva y retorcida.
¿Cuántas facetas más le mostraría antes de que la eliminara?
Se aproximó dispuesto a comenzar otra discusión con la mirada.
La peli azul sacudió la cabeza y se volteó encarándolo con enfado. Ya no sabía cómo provocarlo, como ofenderlo. Ya que no podía matarla,se dedicaba a instigarla continuamente. Sacando de quicio a la `paciente´ peli azul.
Aquel día iba a ser el último que pasaba sin poner al principito azul en su lugar. Iba a conocer a Bulma Briefs si la hería qué más daba, como el padre de Son dijo `nada de muertes´ y las semillas senzu estaban para algo.
_ ¿Hambre? ¿Qué tienes hambre?_ repitió en un tono más agudo_ ¿No hay comida adecuada para su 'alteza´ dentro de la nevera? 'Príncipe´ Vegeta ven voy a presentarte a unos amigos_ descarada como nunca lo tomó de la mano y tiró de él para presentárselos, sin saber porqué la siguió. Se encaminó cimbreándose con toda la vulgaridad del que era capaz hasta la pared de la habitación _ Nevera_ pausó ceremoniosa_ microondas su alteza real el Príncipe Vegeta de Vegeta-sei _ añadió con suma seriedad_ espero que os llevéis muy bien_ terminó con retintín.
Los ruidos de Nappa sufriendo las consecuencias de la enrevesada hembra eran audibles por su fino oído. Él no era un descerebrado como Nappa, no iba a tolerar ser tratado como tal por la prepotente mujer. De un movimiento rápido soltó el agarre de la débil mano aprisionando su muñeca, Bulma no lo vio venir y de un plumazo la expresión de satisfacción de su rosada boca se borró, formándose en su lugar una mueca reprimida de dolor y una mirada afilada como una estaca.
_Suéltame_ exigió la muchacha recuperando el habla, la muñeca crujió de nuevo los ojos negros la perforaron.
_ ¿Qué vas a hacer? ¿Atacarme?_ repuso haciendo gala de su oscuro sentido del humor. La hembra enarcó ambas cejas y estrechó la mirada para mutar su expresión por una de genuina sorpresa llena de simpatía.
_ ¡Tarble!_ El representante del Rey de Vegeta-sei apareció con la urgencia grabada en el rostro y la niña de pelo morado cargada como un fardo bajo su brazo.
_ Exijo tu presencia en el laboratorio_ fueron sus únicas palabras_ Vegeta no se movió y Tarble frunció más el ceño_ Ahora.
Bulma se soltó del agarre y siguió a Tarble sin mirar atrás.
Nappa salió del cuarto de baño justo a tiempo para frenar una bola de energía.
_ ¡Príncipe Vegeta!_ bramó el calvo sorprendido por el ataque.
Dentro del laboratorio Arare estaba sobre la camilla, las articulaciones desencajadas unidas al tronco por un amasijo de cables. En el abdomen una puerta abierta mostraba sus entrañas electrónicas, la científica las examinaba con unas lentes de aumento y realizaba algunos ajustes con herramientas de alta precisión.
Llevaba varias horas examinando y elaborando planos de la niña robot, se quedó de piedra cuando Tarble le contó lo ocurrido.
_ ¿Y dices que el Dr. Senbei Norimaki te creo?_ preguntó incrédula.
_Sip _por primera vez el secreto de Arare era conocido por sus amigos y aquello la excitaba sobremanera, el señor Norimaki se lo había ordenado tajante aquello era algo que los demás no debían saber, ella en su cabeza electrónica no entendía las razones por las que no debía de desenroscarse la cabeza, ni jugar con las Gatxans a la pelota con ella. Cuando Tarble la vio con aquella cara de susto desagradable, Arare pensó que él se enfadaría y ya no querría jugar más, ni volar, ni reírse de sus bromas. Pero él pese asustarse no la había dejado, al contrario a toda prisa la había llevado a casa. O lo más parecido a su casa de aquel lugar. El laboratorio de Bulma. Tantos recuerdos alegres y descabellados… en aquellos momentos la pequeña robot le recordaba a una niña saturada de dulces_ nunca se lo había dicho a nadie_ dijo soplando para apartar un mechón sobre su nariz.
Tarble la miraba asombrado, no era real, no era una niña, por mucho que se comportará como una. Las cosas tenían su explicación era un robot, pero ...
¿Qué tipo de robot?
Pese a su fuerza y su velocidad superiores a la media del planeta, no tenía una `actitud guerrera´ no parecía una máquina de asalto.
¿Quizás una de entrenamiento?
Cabeceó, el cuerpo desarmado de la pequeña, abierto por la parte central mostrando las entrañas electrónicas y marañas de cables, circuitos, chips… Pero ningún dispositivo de armamento, no habían cañones de laser ni armas de fuego, ni generadores de fuerza.
¿Quién la construyó y para qué?
En la cultura saiyajin todo estaba relacionado con la guerra, por mucho que se estrujaba el cráneo no podía entender el motivo de su existencia. Era ingenua, alocada, no medía las consecuencia y totalmente inconsciente… era una niña.
¿Su alegría y despreocupación eran también artificiales?
Aquel robot era mentalmente pese a los 18 años de existencia que afirmaba tener y que Kakarotto corroboraba que poseía.
¿Quién la construyó y para qué?
La pregunta se repetía una y otra vez. Por muchas respuestas o soluciones que ideará no llegaba a una coherente.
_Pues para ser un genio cometió algunos fallos tontos _comentó soldando unos circuitos_ olvidó soldar los circuitos de visión por eso no veías bien.
_ ¿Ahora podré tirar rayos laser por los ojos?_ preguntó ilusionada_ ¿Y tener pechos enormes que disparen misiles?_ pregunto incorporada de la camilla.
A Bulma y a Tarble se les escurrió una gota de sudor por la frente. La peli azul terminó de encajar las articulaciones y la pequeña robot se puso en pie de un salto.
_Prueba ahora_ le dijo retirándole las gafas. La pequeña parpadeo sorprendida las letras antes borrosas se el aparecían con total nitidez_ Lee las letras del cartel_ le ordenó señalando un cartel blanco con una vara. La pequeña androide leyó del tirón la hilera de signos y Bulma satisfecha zanjó con un _ arreglado.
La niña saltó de la camilla y la peli azul le alargó la camisa del pijama que antes llevaba._ Toma.
_Quiero un abrigo de visión_ contestó mirando la camisa.
_Querrás decir de visón _corrigió la científica.
_ ¡Sii!_ palmoteó_ ¡Siempre he querido uno!
"Y parecía tonta cuando la compramos" pensó la adulta riéndose.
_ De momento confórmate con esto_ le dijo sacudiendo la camisa ante sus narices_ si te portas bien ya hablaremos.
_ ¿Si es un robot por qué no se la han comido los…?_ comenzó a preguntar el joven.
_ ¿Gatxans? _ concluyó Bulma_ puede ser que por que son sus amigos o porqué está recubierta totalmente por una sustancia llamada silicona que no parece gustarles mucho._ explicó quitándose la bata de laboratorio, la niña se paró en frente y señalo con el dedo los senos de la peli azul.
_ ¡Como los tuyos pero que disparen misiles!_ la científica se puso roja como un tomate Tarble también.
_ ¿Arare bonita por qué no esperas en la habitación de al lado?_ sugirió la mentada empujándola a la sala contigua.
_ Ahora que sabes que no es humana, útil, como diría tu príncipe y tu rey. ¿Qué vas a hacer con ella?_ inquirió mirándole directamente a los ojos.
El joven entornó la mirada, si su hermano lo descubría la utilizaría como robot en sus entrenamientos. Un escalofrío le cruzo la espalda. Vegeta la destrozaría. Aquella máquina fue el primer ser que se encontró y que a su manera le había tratado con calidez, de alguna forma se sentía en deuda con ella, le había descubierto sin saberlo a Kakarotto y a su cría. De no ser por su aparición Vegeta habría purgado los remanentes de aquella raza, la misión habría fracasado estrepitosamente ante su padre y él mismo con ella.
Aquella niña había participado de forma decisiva en el éxito de la misión no podía dejar a la pequeña locuela a su suerte. No era justo. Algo dentro de él se lo impedía.
_ Esto no cambia en nada su situación ni la vuestra._ pausó antes de tomar la decisión_ Nadie tiene por que enterarse.
_ Cuando llegue el Rey seremos examinadas, la descubrirán_ la peli azul le atornilló_ si es que el 'Príncipe´ no nos mata antes_ añadio recordando la fria mirada y frotandose la muñeca vendada.
_El príncipe no matará a nadie, él responde ante el Rey y en su ausencia ante mí. Yo le informo de todo cuanto ocurre.
_ Ya veo lo preocupado que estas por seguir las ordenes a rajatabla_ siseó.
_Somos un pueblo guerrero_ comenzó el joven de pelo puntiagudo_ Saiyajines.
_Cuéntame algo que no sepa_ interrumpió resoplando con hastió, aquella maldita frase se le estaba grabando a fuego junto con "Yo soy el Príncipe de todos los saiyajines" _ Vegeta no dice otra cosa_ se mordió la lengua al ver el gesto serio del joven.
_Seguimos al más fuerte y Él Rey es sin duda el más poderoso del universo_ el representante dio por concluida la conversación y se volteó hacia la puerta.
_ ¿ Has pensado en qué hará con ella? ¿La matará o la gastará para entrenar?_ La lengua de la peli azul todavía estaba cargada de preguntas otra ocasión como aquella sería difícil de encontrar._ He visto lo que hacen tus amigos para divertirse…a la pequeña no le espera nada bueno.
El representante se quedó parado cerca del umbral y se volteó. En el fondo había sido una suerte que su hermano destrozara la maquina antes de que le llegara el turno a la robot. De no ser así su suerte ya estaría echada como sus restos en el desguace.
_Nadie la romperá_ afirmo con seguridad rotándose hacia ella_ yo… yo se lo debo_ la idea loca, carente de sentido, estúpida a rabiar se dibujaba en su cabeza._ Me quedo con ella._ terminó en voz baja dejando perpleja a la científica.
_ ¡¿Estás loco? ¡Es una niña!_ la mujer no pudo reprimir su lengua. La ira por aquella afirmación junto con toda la tensión comenzada por Vegeta y culminada por aquella aberración se desbordó, explotó con el fuego de un volcán, los puños cerrados, la mandíbula encajada, agresiva. ¿Cómo podía haber pensado que era un buen muchacho? ¿Cómo podía tenerlo incluso por noble? Aquello le superaba_ ¡¿Qué clase de monstruo eres?
Tarble se aturrulló y casi retrocedió ante aquel despliegue.
_ No, no lo es. Es un robot tu lo has dicho. _ se le secó la garganta el no quería decir eso. No era esa la idea. La mujer demostraba agallas si estuviera en presencia de Vegeta ya estaría muerta. Admiró tácitamente la valentía de aquella raza, aquel ataque lleno de bravura no era frecuente encontrárselo._ Yo jamás… _ se le trabó la lengua tan seca como un desierto, trago saliva para continuar_ Yo no,… yo no quiero nada de eso con ella. _La peli azul relajó el gestó el joven todavía tenso_ La única forma de que no la examinen es que un miembro de la Corona la elija._ pausó nuevamente asumiendo lo que por su boca se escapaba_ Mi hermano y mi padre quedan descartados.
_ ¿Vegeta es tu hermano?_ la alienígena quedo asombrada con la boca abierta de par en par. El único de los gorilas que parecía tener algo parecido a sentimientos humanos era hermano de aquel energúmeno, no le cabía en la cabeza_ ¿Eres un príncipe?
_ No, no del todo mi madre no era la reina_ explicó dejándola más perpleja_ El Rey ha confiado en mí para esta misión, no puedo fallarle. Sin Arare no os habría encontrado.
_ ¿Lealtad… ?_inquirió la agresiva humana_ ¿Gratitud entonces?
_ Llámalo como quieras_ comentó volteándose.
_¿Qué será de nosotras?_ interrogó cruzando los brazos ofreciendo su mirada más dura. Tarble no iba a marcharse tan facilmente.
_ Nada ha cambiado_ sentenció _ ni Vegeta ni otro de los saiyajines os dañará seriamente.
_Vaya pues si que has resultado ser generoso… Decías que no nos podían matar.
_Hay cosas peores que la muerte_ murmuró recordando Teluria-sei_ él puede lograr que la desees.
Se marchó acompañado de la niña artificial.
Las mujeres estaban sentadas en el sofá mirando fijamente la caja con expresiones vacías, incluso la peli azul estaba allí con la mirada perdida y un tanto hastiada, salvo la niña y la del pelo bicolor quienes reían a mandíbula batiente. En la pantalla aparecía una especie de ozzaru pigmeo totalmente ridículo, débil, haciendo estupideces una tras otra.
_ ¡Oh no la quites, es mí película favorita!_ gimoteó la del pelo bicolor intentando recuperar el mando del dispositivo.
_ ¡Ni se te ocurra darselo!_ prohibió la anciana de sombrero picudo_ Pon ese programa, el de la gente encerrada en una casa con cámaras...
_Ya no hay Gran Hermano 757 Baba, solo programas y películas grabados_ le respondio la peli azul_ No sabía que estuvieras tan enganchada..._ irionizó.
_Te has quedado desfasada hermanita_ espetó el anciano barbudo haciendo acto de presencia.
_¡Tu si que estas desfasado viejo verde!_ Baba se tomaba muy a mal que dudaran de su capacidad de videncia_ ¡Cuando empezaste con tus `vídeos de aerobic´ las llamaban pinturas rupestres!
Nappa se volteó, la del pelo raro trataba de recuperar el aparato por todos los medios, le resultaba más divertido que ver a dos viejos gritándose y a una tortuga tratando de poner paz enmedio de ambos frentes.
_Anya, si vuelvo a ver otra vez "Un ladrón a cuatro patas", vomitaré sobre los loboutin que llevas puestos_ espetó la cazadora.
_Pero míralo_ dijo señalando la imagen congelada del patético simio_ es tan mono… tan gracioso._ añadió con cara de alelada_ solo hasta que consiga dar el `gran golpe´_ suplicó como una niña.
_ ¡¿Golpe? ¡¿Qué golpe?_ exclamó Nappa, que venía a buscar a la cotorra que le cocinó días atrás, el alimento que ella le preparó alivió su machacado estomago y venía en busca de más.
La mole de músculos se plantó frente al televisor tapando la imagen.
_ ¿Por qué no te sientas?_ pidió la antigua demonio con un aire zalamero que provocó que la Cazadora y la científica giraran sus cuellos en un sonoro crujido, Anyanka se hizo a un lado cediéndole espacio con una sonrisa. El gigante se quedó perplejo y quieto con una gota de sudor en su sien un leve rubor coloreó su rostro moreno, Anya lo interpreto como una afirmación de proverbial timidez y tironeó de su protector levemente.
Se sentó.
La cazadora se atragantó con el líquido que estaba bebiendo y comenzó a toser, Lunch le golpeó la espalda. Bulma se quedó petrificada con la boca entreabierta.
Aquello era a todas luces antinatural.
_ ¿Qué demonios haces Nappa?_ dijo con un gruñido el príncipe de los saiyajines al entrar al comedor.
Nappa se levantó, visiblemente nervioso, casi impulsado por resorte. Anyanka se quedó quieta con la mano apoyada en el hueco del sofá.
_ ¡No queda comida Vegeta!_ contestó recto como una vara.
Vegeta apareció en un parpadeo y le propinó un gancho en el abdomen, el gigante se contrajo con una mueca de dolor.
_Es `Príncipe Vegeta´_ comentó como si nada_ Te juntas demasiado con los tercera clase _ añadió mirando de refilón al grupo de saiyajines recién llegados.
Anyanka hizo ademán de levantarse, Buffy la sentó sujetándola con un brazo y sofocando con la otra mano las réplicas que la antigua vengadora escupía. Vegeta ignoró los gruñidos adentrándose en la cocina.
El gigante todavía dolorido se forzaba a controlar los espasmos de su abdomen. Rotó la cabeza al escuchar los gruñidos de la mujer, quién saltaba todavía amordazada por el agarre de la otra visiblemente molesta, al notar la mirada enfocada sobre ella dejó de brincar. La otra la soltó.
_ ¿Estás bien?_ inquirió hincándole sus ojos oscuros.
_ No quedan provisiones._ dijo enfocando directamente a la peli azul._ ordenó _ Tú ve _ ordenó señalando a Nappa_ y tú tercera clase_ señaló al hijo mayor de Bardock_ traedlas.
La científica miró a la cazadora y con un gesto se lo indicó. _ Ve también.
_Yo también voy_ se unió la vengadora_ Buffy no podrá con todo sola.
En cuanto Vegeta se fue, Anya hizo ademán de acercarse al tembloroso calvo que se marchó rápidamente preso de los poderosos dolores de vientre que hasta ese momento por orgullo había contenido.
Bulma se quedó mirando la huida del calvo y le comentó a Lunch_ Ya sasbemos quien se comía realmente los platos.
_ ¿No crees que es arriesgado?_ le preguntó a la científica tan bajo como pudo articular.
_ ¿Tú lo has visto molesto? _ respondió rápida.
_ No… pero…
_Lunch, lo sabe_ la enfermera se llevó la mano a la boca y su amiga continuó_ es a él a quien ha golpeado y… ¿Qué sería la vida sin un poco de emoción?
La del lazo rojo la miró incrédula. Su amiga era intrépida, en ocasiones demasiado, tendía a hacer cosas sin sentido. Le recordaba a las imágenes, alguna vez vistas, de los informativos en los que su alter ego salía ametralladora en mano haciendo de las suyas. La suerte parecía haber favorecido a la rubia agresiva en todas sus fechorías.
La peli azul rumió para sí, lo sabía, él lo sabía. Y no había dicho ni hecho nada. Tan solo la había mirado con esa expresión de desafío, que la molestó y provocó.
"Nunca juegues con Bulma Briefs pequeño"
La pelota rebotaba una y otra vez, suelo pared, suelo, mano y vuelta a empezar.
Movimientos mecánicos tan perfeccionados como los de las agujas del reloj. Soltó todo el aire comprimido, la atmósfera era densa, turbia. Necesitaba algo de movimiento aunque fueran los rebotes de la pelota, por lo menos movía aunque fuera minimante el ambiente, anhelaba un soplo de aire.
Aun quedaban unas horas de oscuridad y por ende de encierro. Solían salir a las horas de luz desencapsular un vehículo y buscar comida. La caza sin armas de fuego y todo lo que implicará el uso de la fuerza física o de ki estaba terminantemente prohibido Bulma Briefs había sido muy clara en sus órdenes no debían de ser localizados.
Al parecer el asunto de los alienígenas estaba controlado, o eso les había dicho la peli azul, pero estos, pese a lo poco inteligentes que eran, según ella, tremendamente poderosos de modo que por la propia seguridad de las mujeres, en palabras de la científica, era mejor que permanecieran ocultos en todos los sentidos. Riley sospechaba que más que por su seguridad era por la de ellos, por la de él mismo.
El rubio se levantó desentumeciéndose estiró los brazos al techo y los dobló arqueando la espina. Los días transcurridos le recordaban en demasía al arresto ordenado por el General Blue, a pesar de ser su sobrino no tuvo ningún reparo en meterlo en la jaula. Aunque aquellas instalaciones más que una jaula eran un bunker, subterráneas aisladas e impenetrables. Tan pronto se vieron en la necesidad de ocultarse el ex soldado cambió todas las claves de acceso y las de la salida de emergencia también.
Riley miró al otro extremo de la habitación en una esquina se encontraba meditando el tríclope, parecía sumido en una especie de trance, pero el sobrino de Blue tenía la impresión de que pese a su aparente autoaislamiento ningún detalle se le escapaba, nada le era ajeno.
Simplemente no parecía el tipo más sociable del planeta y justamente le había tocado compartir encierro con él.
Exhalo el aire, apestaba a cerrado, miró el reloj de su muñeca, las once y cincuenta y cinco de la noche.
Era tremendamente fácil perder la consciencia del tiempo en aquella situación, los días transcurrían siempre lentos, angustiosamente lentos, el ocio comenzaba a dolerle más que un disparo a quemarropa. El aislamiento, la inactividad… era un maldito soldado, había llegado incluso a la élite de la patrulla roja. Aquello era… humillante.
Al menos la estancia era lo suficientemente amplia la cámara medía exactamente 60 pasos y dos pies contados con su zancada, tenían suficiente espacio para moverse e incluso estirarse y practicar algo de ejercicio.
Tras algunos experimentos concluyó que dentro si era seguro moverse, posiblemente los materiales de las paredes y la propia estructura de la construcción eran lo que les aislaban de los sensores enemigos.
Volvió los ojos a al inmóvil figura, Tien dedicaba una gran cantidad de tiempo a meditar, en su opinión personal era una tontería. Las horas que dedicaba a entrenar sí que eran útiles, el silencioso era una máquina de guerra infinitamente mejor que Tao Pai Pai.
Al principio incluso le costaba ver algunos de sus movimientos, era sumamente veloz, pero con el tiempo su visión se acostumbro pudo apreciarlos con más nitidez.
En alguna ocasión le había preguntado si podía enseñarle, el tríclope simplemente lo había mirado con aquella expresión indescifrable y le había contestado.
`Yo entreno solo´
`Pero no es bueno entrenar solo, en el ejercito ´ le replicó el rubio `entrenábamos en parejas´
Tien lo miró con los ojos más oscuros que nunca y tras un silencio más espeso y tenso del habitual se volteó y tornó a sus entrenamientos. Ante sus sombrados ojos se cruzó de brazos cerró los ojos y se dividió, una, dos tres veces.
Los cuatro tríclopes se cuadraron en posición de combate y comenzaron a pelear en parejas. Riley no salía de su asombro la persona más fuerte que había conocido era su novia pero ni siquiera ella podría hacer algo tan complicado como aquello.
Si antes tenía dudas sobre si el calvo le ignoraba, en aquel momento tuvo la certeza absoluta de su animadversión, no entendía el motivo, en la Red Ribbon siempre tuvo fama de sociable.
Tal vez lo consideraba demasiado débil como para entrenar con él...
Hasta que se le pasó por la cabeza al pequeño al que vampirizaron. Chaoz o Caos o Zaos, no lo recordaba, lo menciono Lunch, la dulce chica, que suponía era algo suyo o eso pudo deducir a raíz de una conversación entre la enfermera y la científica antes de que partieran.
Ten Shin Han jamás hablaba de él.
Tal parecía que algunas heridas no estaban cicatrizadas del todo.
Doce horas cero minutos el móvil comenzó a vibrar, dejo sonar dos tonos más solo para poder disfrutar del sonido, después apretó al tecla.
_ ¿Sabes que te quiero verdad?_ la voz distorsionada por la profundidad le supo a brisa fresca.
_ ¿Qué pasaría si lo cogiera él?_ dijo curvando las esquinas de su boca.
_ ¡Ah no eres él! Pues lo siento, pásamelo…_ la voz fingió apuro y prisa_ ¡Es broma, es broma!_ bromear formaba parte de la esencia de Buffy incluso cuando trabajaba, patrullaba o peleaba todo lo adornaba con comentarios sarcásticos, añoraba esos comentarios_ Siempre lo coges tu…_ añadió con suavidad.
_Bueno una vez lo tomó el primero…_ contestó con el mismo tonillo pícaro que ella solía emplear.
_ ¡Oh venga ya! ¿Sí? Pues me respondiste tú.
_ Se puso rojo y me lanzó el teléfono_ le comentó en voz más baja, las risas de la cazadora inundaron la estancia llenándola de aire fresco.
_Bueno empecemos otra vez, aun no me creo que sea usted `Riley´_ comentó juguetona_ Hola Riley.
_Hola Buffy. ¿Cómo esta todo allí?
_ ¡Oh! Bien, no paramos de hacer viajes para aprovisionarnos, pero bien. Todavía no he matado a nadie_ terminó bromeando_ aunque hay un par que se están ganando papeletas….
Las risas masculinas del rubio le llegaron provocándole un cosquilleo en la piel, era agradable oírlo reír. La hacía sentir bien, sentirse como antes de todo. Esbozó una sonrisa y comenzó a reír junto a él, unidos por una carcajada y separados por cientos de kilómetros.
Permanecieron así unos minutos hasta que el tríclope molesto por tanta risita dio por finalizada su meditación, carraspeó con fuerza al lado del militar.
_Mfff nooo_ se quejó la cazadora.
_Si, hora de volver a la realidad_ le corroboró el soldado.
_ Tien siempre tan responsable_ protestó molesta_ ya es mala suerte que tu compañero de cuarto sea el hombre más responsable del mundo_ continuó, al sobrino de Blue le molesto "¿Cree que él es más responsable que yo?".
_Ajá_ asintió con brevedad para centrarse en `el asunto´_ ¿Qué han estado haciendo `los invitados´?
_ Bueno nuestros `queridos´ chimpancés no hacen nada más que entrenarse y comer como condenados a muerte en su última cena…_ la afirmación volvió a hacerle sonreír se contuvo el tríclope estaba justo a su lado _ ¡Ah y entrenarse!
Ten Shin Han pulsó la tecla del altavoz para atender a la conversación.
_Ya somos tres_ suspiró el militar, el momento de intimidad entre ellos había tocado a su fin.
_Hola Ten Shin Han _ saludó la rubia con un deje de fastidio.
_ ¿Qué niveles de fuerza tienen?_ demandó con la seriedad que le caracterizaba. Solo podía leerlos durante el tiempo que pasaban en el exterior aprovisionándose, el que fueran varios y estuvieran dispersos dificultaba la tarea, pero había observado que el grupo más numeroso progresaba de manera más lenta. Mientras que el que permanecía aislado pasaba de casi desaparecer a dispararse, para volver a caer en picado.
La rubia se lo pensó antes de contestar, como responderle lo que Roshi le había dicho que el más débil era casi cuatro veces más fuerte que Goku y por ende que el tríclope…
_ ¿Son los mismos que al llegar?
_Han aumentado un poco, creo_ respondió finalmente_ Goku entrena mucho con ellos, y yo con Roshi.
_ Pásame a Roshi_ exigió el guerrero. Aquel poder aislado con sus extrañas fluctuaciones le inquietaba, eran cosas que necesitaba hablar con Son Goku o con Roshi, la medio demonio recientemente comenzaba a notar las presencias aunque la técnica se le resistía y no era capaz de diferenciar ni de apreciar las diferencias de cada ki. Notaba la presencia y punto. Le quedaba un largo camino por recorrer…
_ No voy a salir en pijama a pasearme para ir a buscar a tu maestro…_ se molestó la rubia_ No es mi estilo ir provocando por ahí.
_No lo es_ cortó Tien. Roshi no lo entrenó, por suerte o por desgracia él había pertenecido a la` Escuela de la Grulla´. Cierto es que de Muten Roshi había aprendido lo más importante el honor y la rectitud, por ello mismo no podía faltar a la verdad, pertenecía a la `Escuela de la grulla´ si bien había renunciado a las nefastas influencias de su pasado pero no a los conocimientos marciales aprendidos. En su mente había separado totalmente los dos ámbitos. En el honor seguía a Roshi y pero su estilo de lucha provenía enteramente de la Casa Grulla. Su honestidad y recientemente adquirido sentido del honor se lo impedían.
No podía mentir ni mentirse sobre eso, por ello renunció al emblema de la escuela pero no a sus colores. Esperaba algún día poder compensar todo lo acontecido en aquellos años, esperaba ser un hombre nuevo, uno de honor._ ¡¿Le ha pasado algo a alguien?
Tien se tensó inevitablemente ante la posibilidad. Lunch era por naturaleza prudente pero también tremendamente ingenua.
_Si con alguien te refieres a Lunch… _ sabía de la relación entre ambos Lunch algo le había contado, aunque la rubia intuía en aquellos momentos era complicado. Quiso por un momento comprobar si el tríclope se preocupaba tanto por ella como ella por él. El tono tenso con el que le contestó le dio la certeza que la muchacha de los bucles índigos no le era para nada ajena _ no, ella está perfectamente bien y atareada preparando comida para esa manada de gorilas traga todo.
_ Algo te habrá dicho durante los entrenamientos_ Más tranquilo el guerrero volvió a demandárselo_ dímelo.
_...
_ ¿Qué te ha dicho?_ exigió en un tono que no admitía ninguna evasión.
_ Son fuertes, mucho. El más débil es casi cuatro veces más fuerte que Son Goku.
El antiguo alumno de la Grulla Senin se congeló, Riley permanecía tranquilo sin prestar excesiva atención a los términos ki, fuerza o energía. Para el todo era cuestión de munición, calibres y explosiones. La lucha cuerpo a cuerpo no tenía ni de lejos el mismo significado para ambos.
_ ¿Qué hay de Goku?
_`Pelo pincho´ se pasa el día entrenando en familia y parece encantado con ello, también ha mejorado. Se le nota._ Tien abrió los ojos para fruncir más el ceño al escuchar el apodo con el que le habían bautizado. _ Él aun no sabe nada_ afirmó la joven más que preguntar.
_Deberías de tenerle respeto_ le espetó con seriedad_ es el campeón del mundo de las artes marciales…_ atajó sin miramientos. Buffy gesticuló al otro lado de la línea imitando las expresiones que intuía formaría el rostro del calvo mientras seguía con su defensa de `pelo pincho´. Ella, pese al gran poder del joven Son lo encontraba excesivamente blando, no solía matar siempre se apiadaba de los enemigos.
En su mundo no habría durado mucho.
La única ocasión en que mató fue casi a riesgo de que su suegro vampirizado vampirizara a su mujer embarazada, provocando la muerte de madre e hijo. Para luego sumirse en una depresión que duró hasta el reciente nacimiento de su hijo. A ojos de la asesina Goku era excesivamente blando, deprimirse así por matar a Ox-Satán era a sus ojos una debilidad…ni siquiera era su padre. Retomó la conversación tras el alegato de Tien por lo visto lo tenía en profundo aprecio y no tenía sentido prolongar la discusión que le restaría minutos de charla con su novio.
_Bulma no cree conveniente decirle nada por el momento. Él es demasiado…_busco una palabra que lo definiera sin ser ofensiva la conversación estaba tensa y no quería tensarla más con algo que pudiera ser malinterpretado por el guerrero, quien Buffy entendía debía de encontrare susceptible tras pasar tanto tiempo oculto… lo cierto es que la propia Bulma a tenor de la tremenda inocencia del joven Son y su poca capacidad para disimular aun menos ante su recién encontrada familia _ en fin él es Goku_ optó por decir.
_Mañana quiero hablar con Roshi arréglalo como sea_ zanjó el tríclope.
_ ¿No te haría más ilusión hablar con la enfermera?_ le contestó la rubia, las mejillas del guerrero se tiñeron de grana ante el interrogante, por un momento lució desconcertado. Por supuesto que deseaba hablar con Lunch pero hablar con ella significaría hablar de aquel día, hablar de Chaos.
El tríclope quitó el altavoz y le pasó el auricular a Riley que lo tomó con una media sonrisa, nadie como Buffy y sus comentarios.
_ ¡Oye tu grandote! ¡Oye!_ protestó la cazadora.
_ Me gusta cuando te enfadas_ le respondió el rubio, Buffy se sonrojó y cambió el tono.
_ Tengo ganas de verte Riley…
_Yo también, hace tanto que no nos vemos… ¿Sigues igual de bonita?
Las risas de la chica le cosquillearon el pecho.
_Cuando me pongo el corrector de ojeras si.
_Estoy deseando verte solo con él_ la voz ronca del soldado le erizó la piel. Había pasado tanto tiempo, tanto…
_ Pronto nos veremos cariño…
_Pronto. Te quiero Buffy.
_ ¿Lo sabes verdad?
_Lo sé.
No solían despedirse, a ella no le gustaba decir adiós, solo esa frase. Cuando la conversación llegaba a su fin un vacío extraño le llenaba el estomago era siempre demasiado breve.
"¿Lo sabes verdad?"
Exhaló el aire con lentitud y guardó el aparato en su lugar, ella era fuerte, el no debía serlo menos.
Su novia se había quedado afuera en medio del apocalipsis en compañía de unos alienígenas dudosos, de intenciones aun más turbias. En las ocasiones que hablaba con ella, solía tomárselo con su habitual sentido del sarcasmo, no parecía excesivamente preocupada.
"¿Sabes que te quiero verdad?"
Le había dejado una sensación agridulce, realmente no era de las que decían continuamente "te quiero". Se forzó a parar de especular y se dijo que aquella separación forzosa era buena para su relación, la distancia de alguna manera parecía haber limado asperezas.
"Nadie dijo que fuera fácil… si nada hubiera pasado todo tal vez sería más sencillo"
Formarían un equipo formidable el soldado Riley y la caza-vampiros, burlarían el Apocalipsis salvando al mundo una y otra vez juntos… siempre juntos.
Había tratado de seguir su rastro pero le fue imposible, su amigo se empeñaba levantar una pared que impedía su comunicación telepática. Solo en contadas veces la vocecilla del pequeño vampiro resonaba en su mente. Llenándolo de dudas algo siniestro portaba la infantil voz, algo oscuro… algo triste.
Aunque afirmaba sentirse mejor que nunca, a pesar de las loas vampíricas de su amigo podía sentir como de alguna manera Chaoz lo añoraba. De lo contrario no lo atormentaría con sus llamadas.
Su amigo del alma un demonio.
El también lo añoraba, durante tanto tiempo había sido su apoyo fundamental, el aparente niño había despertado en él el instinto de protección. Lo protegió del maestro Grulla de Tao Pai Pai, si hubiera perdido aquella pelea el asesino habría ido a por él inmediatamente después.
No pudo protegerlo esa noche, no pudo, no supo, no se dio cuenta de en que preciso momento ocurrió. Del preciso instante en que su hermano pequeño se convirtió en un demonio.
Su hermano… ambos eran el uno para el otro lo más parecido a una familia que jamás habían tenido.
Compartieron juntos penurias y alegrías castigos y redención.
"Y no pude salvarle…" aquel pensamiento le torturaba, la herida no sanaba, no por dentro. Al contrario tras cada contacto telepático con su amigo se recrudecía. El peso de la responsabilidad lo aplastaba.
Para colmo de males el ex Red Ribbon le incordiaba con sus propuestas de entrenar, no era más que un simple soldado de asalto, Tao Pai Pai lo habría eliminado con la punta de la lengua.
¿Cómo podía intentar entrenar con él? ¿Cómo podía si quiera pretender compararse a Chaoz?
Su Chaoz… no excesivamente fuerte físicamente a comparación con él mismo, pero si talentoso y dotado con sus habilidades telequinéticas y telepáticas.
Recordaba aquellos entrenamientos extenuantes… volvían a la casa y allí estaba ella. Esperándolos para comer.
Con una sonrisa o con una ametralladora. A veces con ambas.
Tantas veces Ten Shin Han trató de alejarlas, pero la rubia agresiva siempre volvía era como un boomerang. Un día tocaron a la puerta y para su sorpresa absoluta apareció la morena cargada con una maleta, con la mirada baja y las mejillas sonrojadas pero determinada a quedarse.
No supo cómo reaccionar y se apartó de la puerta dejándola pasar para irse a entrenar con Chaoz, él se lo diría tiempo después "Tu también estabas rojo".
Una sonrisa se dibujó con un deje de amargura.
Muten Roshi bien sabía de su abnegación, el día de la boda de Bulma se lo había comentado como quién no quiere la cosa, dando por sentado que de una boda nacería otra…
Ella habría sido la esposa perfecta para un guerrero… pero en un matrimonio tres eran multitud y la delincuente sin escrúpulos estaba en el otro vértice a solo un estornudo.
Gracias a Kami nunca lidiaría con las dos a la vez, era algo de lo que se veía incapaz. Tampoco habría funcionado, Launch los habría seguido hasta el fin del mundo. La rubia era terca, persistente hasta la saciedad.
Tal vez no era tan malo que estuvieran `juntas´ en un mismo cuerpo. Eran tan distintas como la cara y la cruz de una moneda…
Aunque en el fondo, muy en el fondo tenían semejanzas por imposible que pareciera, las tenían.
Una los mimaba y cuidaba con dulzura exquisita, su trato tierno hacia Chaoz, le ganó…
Él parecía tenerle menos miedo que a la rubia. Hacían buenas migas juntos… pero el eterno infante no ignoraba el estornudo y andaba siempre con cautela.
En esos momentos casi parecían una familia. Casi.
El estornudo significaba el fin del entrenamiento y de la plácida convivencia.
Launch… rememoró el día en que secuestró a un grupo de cocineros para obligarlos a que les prepararan un banquete después del entrenamiento.
En un primer momento creyó que se había esforzado en hacerlo ella misma, que tal vez no era tan distinta de Lunch… su Lunch.
Pero en un intento por agradarle, en su estilo, había amenazado de muerte a los chefs para que prepararan el ágape. Al descubrirlo se sintió estúpido. ¿Qué aquella mujer no podía entender que eso estaba mal? ¿No podía entender que no era honorable, disparar, robar, amenazar…?
El ya nunca podría aceptar los frutos de aquello, era incorrecto. Deshonesto.
En ocasiones el tríclope se había desviado de la senda del honor, pero estaba firmemente decidido a no abandonarla jamás.
De todas las formas había huido de ella y ella siempre le había encontrado. A cada estornudo partía de viaje con Chaoz y desde lejos vigilaba hasta que Lunch volvía.
"¡Sé que estas ahí maldito cobarde!". Gritaba alzando la rubia cabellera al cielo "¡No creas que vas a escapar así como así!" terminó descargando la munición en el azul.
"¡Te encontraré..! "
Caer era algo que desde aquella cena con Lunch no le estaba permitido.
Nota de autor:
Un personaje más, Pai Parvati del maravilloso manga `3x3 ojos´ de Yuzo Takada. Su personalidad obviamente no será la de la adorable adolescente tríclope de la historia, en este caso me centro más en la de Parvati no en la de Pai, y esta se vera a su vez algo cambiada, por el tema del vampirismo y el hecho de pertenecer al clan de los Salubri. Los honorables hijos de Saulot.
Gracias a Dororo y a Iluvendure.
Mil gracias por leer y aun más por comentar.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
