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CAPÍTULO 11

LA PLAYA de Waikiki era un paisaje maravilloso. El océano era azul oscuro, la arena blanca. Había hoteles y edificios de apartamentos alineados en la costa.

Aunque había playas en Australia que la igualaban. Mucha gente pensaba que la Costa Dorada de Queensland era comparable a Honolulú.

El clima era similar. Había muchas boutiques de diseño y muy variadas, pero era la gente de Hawai, su hospitalidad y amabilidad, lo que había fascinado a Herms.

No era su primera visita allí, ni sería la última, deseó Herms.

Draco había elegido el hotel Royal Hawaian, conocido por «el palacio rosa», debido a su exterior de color rosa. Originalmente, había sido una vivienda real y guardaba un cierto aura de lugar fuera del tiempo y tradicional, que lo hacía único en comparación con otros hoteles de la costa. Había lámparas de cristal en el vestíbulo, y una abundancia de lujosas alfombras orientales.

Herms se sentó en una silla y pidió una piña colada al camarero.

Cinco días de relajación habían obrado maravillas y habían restablecido su serenidad mental, pensó ella, mirando el mar. El sol había dorado su piel.

Por acuerdo tácito, habían evitado las atracciones típicas para turistas, y en cambio habían alquilado una limusina con conductor para que les diera una vuelta por la isla. Tampoco las compras habían sido una prioridad, aunque ella había visitado alguna de las boutiques y hecho algunas compras.

-¿Te apetece compartirlo?

Herms se quitó las gafas de sol y miró a Draco.

-¿Te refieres a mi piña colada?

-No, me refiero a tus pensamientos. Has estado muy pensativa estos días -le dijo él.

Herms miró a una mujer joven, de cuerpo proporcionado y curvas milagrosas que estaba tomando el sol en bikini.

-Sólo estaba observando la escena -dijo Herms -.Y pensando dónde me vas a llevar a cenar.

-¿Tienes hambre?

«Hambre de ti, sólo de ti», pensó ella.

¿Sería pecado que una mujer deseara tanto a un hombre? Lo quería tanto que había pasado a ser prácticamente el aire que respiraba.

-Sí, tengo hambre -ella frunció la nariz-. Debe de ser el aire de mar y el sol que me da hambre.

Él sonrió.

-Tú eliges... -le dijo él.

-Me gustaría ir a comer a algún sitio exótico, creo.

-Define «exótico».

-Luces suaves, música de ensueño, comida con una exquisita presentación... y... -ella hizo una pausa y lo miró con picardía-. Y camareros de traje negro, atractivos como estrellas de cine.

-¿Se te ocurre algún sitio en particular?

Ella se rió.

-Sí. Sería interesante descubrir si sigue trabajando allí un camarero en particular. ¡Era tan atractivo, que te hacía suspirar!

-¿Y él suspiraba por ti?

-Tanto como esa atractiva morena cuando te mira.

Herms no ignoraba que la chica le había echado el ojo mientras exponía su cuerpo perfecto.

Draco miró a la mujer en cuestión, luego volvió a mirar a Herms y le dijo.

-Es guapa.

-¿No tienes más que decir?

-Ella no es tú.

-Las palabras se dicen fácilmente -dijo ella después de un silencio.

-Bueno, siempre se dice que las acciones expresan más que las palabras -dijo él y la miró valientemente.

-Tal vez yo necesite palabras y hechos.

Él se inclinó y la miró.

-¿Una expresión verbal de amor?

Herms lo miró y dijo:

-Sólo si lo sientes.

Ella desvió la mirada y miró al horizonte en la distancia.

Tenía la sensación de que había estado esperando siglos aquel momento. Pero ahora que llegaba no estaba segura de estar preparada para ello. Le faltaba el aire.

-Mírame -le dijo él.

Era una orden suave pero firme. No podía ignorarla

La luz remarcaba las facciones del rostro de Draco.

Durante un segundo, ella pensó en las reuniones de la junta, en que Draco podía reducir a cualquier contrincante con una sola mirada de aquellos ojos grises, y dejarlo en ridículo con su firmeza y decisión.

-¿Te refieres al amor, Herms? -sonrió él con un brillo de pasión en los ojos, de deseo, de necesidad de ella-. No quiero pasar un día ni una noche sin ti a mi lado. Tú eres la risa y el sol -él le tomó la mano y se la llevó a los labios para besarla-. Eres el calor, el amor... Todo.

Ella sintió un calor dentro de su cuerpo.

¡Necesitaba tanto que él la tocase!

Las palabras que habían estado prisioneras en su corazón durante tanto tiempo parecían dudar en salir al exterior. Herms tragó saliva y vio que él la miraba.

El sonrió.

-¿Es tan difícil ser recíproca? -le preguntó él.

Herms lo miró cuidadosamente. No había esperado encontrar vulnerabilidad en Draco. Sin embargo, en aquellos momentos parecía tan indefenso... Y ella sabía que era la única a la que permitiría ser testigo de su debilidad.

-El primer día que entraste en una reunión de directivos -comenzó a decir ella serenamente-, sentí que eras un cliché viviente —sonrió—. No me acuerdo nada de lo que dije yo. Pero tus palabras, tu sonrisa, tus gestos, se quedaron grabadas en mi mente -ella le acarició la mejilla-. Cuando John te invitó a cenar, creo que supe cuáles eran las intenciones de mi padre. Tendría que haberme importado, pero no me importó -dijo ella.

Draco observó la mezcla de emociones que expresaban los ojos de Herms.

-Me enamoré de ti, no del hijo y heredero de Lucius Malfoy. Si no hubiera sentido eso, no habría aceptado casarme contigo.

-Pero dejaste que pensaran que nuestro matrimonio era una farsa -dijo él.

Los ojos de Herms se quedaron fijos en un punto.

-Monique me felicitó después de la boda –dijo ella con un nudo en la garganta-. Por haber conseguido un marido rico. Yo no me había dado cuenta de que casarme contigo era una competición, ni que Tifanny hubiera sido una contrincante.

Draco no disimuló la rabia en el fondo de sus ojos.

-¿Has creído que yo podía estar interesado en Tifanny?

-Todo parecía encajar... -reflexionó Herms -. Por otra parte, Monique es la esposa de John... Y yo no diría ni haría nada que pudiera oscurecer la felicidad de mi padre.

-Yo no comparto tu generosidad.

-Puedo permitirme ser generosa -dijo ella amablemente. Y era cierto.

La luz del día se estaba apagando. Las luces se estaban encendiendo en las mesas de las terrazas.

Una sonrisa suave hizo temblar la boca de Herms.

-¿Vas a darme de comer? -preguntó ella.

-Podemos pedir que nos traigan la comida a la habitación -le dijo él con una sonrisa.

-La comida es estupenda en el restaurante del Sheraton Waikiki.

El comedor estaba en uno de los últimos pisos, y ofrecía una vista panorámica desde todas las ventanas.

Herms lo miró picaramente.

-Podemos bailar un poco, quedamos de sobremesa con el café -opinó ella.

-Si eso es lo que quieres...

Ella se rió. Era un sonido alegre que expresaba su felicidad y daba a sus ojos un brillo de satisfacción.

-Con eso será suficiente, al menos durante algunas horas.

-¿Y después?

-Tenemos la noche.

-Suena interesante.

Herms reprimió la tentación de inclinarse y besarlo.

-Cuenta con ello.

Draco tiró de ella y la hizo ponerse de pie.

Luego juntos caminaron a la entrada principal y atravesaron el camino al hotel Sheraton Waiküd.

Era temprano, y había varias mesas vacías. Herms eligió una al lado de la ventana. Draco pidió champán.

La comida tenía una presentación magnífica y cada plato era una demostración de la maestría culinaria del chef.

-Parece un paisaje mágico... -dijo Herms mirando a los edificios altos iluminados que se alineaban dibujando la costa oscura, formando una curva hacia Diamond Head.

-Sí -dijo Draco

Pero Draco no estaba mirando las vistas.

Herms se sonrojó levemente cuando él estudió sus delicadas facciones.

-¿Bailamos? le dijo Draco.

Cuando llegaron a la pista de baile él la apretó contra su cuerpo y ella se derritió en sus brazos. Le rodeó el cuello.

La música y las luces eran suaves. Había una atmósfera que se prestaba a la ensoñación. Ella se apretó contra él mientras se movían juntos al compás de la música. Su cuerpo se preparaba y empezaba a sentir el calor de la anticipación de la pasión.

Sintió acelerarse el latido de su corazón; su sangre golpeando en sus venas; un fuego que empezaba a apoderarse de todas sus neuronas, de cada una de las células de su piel. Sintió la necesidad de algo más profundo y físico que el mero tacto entre ellos.

No obstante había un cierto placer en la demora del momento de marcharse de allí y volver a la suite, Era un modo de aumentar el deseo, y de volverla loca poco a poco.

La respiración de Draco susurró contra su oreja.

-Vayámonos de aquí -dijo él.

Ella alzó su cara y le rozó los labios con los suyos.

-Enseguida.

En cuanto volvieron a su mesa, apareció el camarero.

-¿Quieren café? ¿Un licor?

Draco dejó la decisión en manos de Herms. Ella aceptó el ofrecimiento y pidió un café con licor para terminar la cena.

Era tarde cuando llegaron a la habitación. Herms se quitó las sandalias de tacón. Luego, se dejó el pelo suelto.

Draco le sujetó los hombros, la atrajo hacia él y la besó apasionadamente.

Ella sintió que la envolvía el calor haciéndola sentir viva. Gimió de placer cuando él deslizó la boca por su cuello, y luego siguió su camino hacia el escote del vestido.

Se quitaron la ropa prenda a prenda. Él le acarició los pechos con las manos y la boca. Ella gimió de placer. Entonces, Draco deslizó su boca para saborear la más íntima parte de su ser.

Ella sintió que aquello era la gloria, y disfrutó de aquellas caricias, contrayéndose cuando aumentaba el placer, hasta que éste fue tan intenso que se precipitó en aquel nirvana de goce y sensualidad.

Era tan erótico que todo su cuerpo se estremeció y su alma se llenó de emoción. Luego, se quedó echada, disfrutando de las caricias de los dedos de Draco sobre su piel.

Draco un movimiento sinuoso, ella se puso en pie y le dio un beso.

Ahora le tocaba a él y ella se tomó su tiempo arrancándole suspiros de placer. El cuerpo de Draco se tensó y él gimió bajo sus caricias.

Ella se sintió abrumada por aquel enorme poder que ejercía sobre él. Era una sensación embriagadora hacerlo llegar hasta aquel éxtasis, y ver cuánto tiempo tardaba en tumbarla y hacerla suya en medio de aquella desesperación.

Draco le hizo el amor con suavidad. Ella gimió al sentirlo dentro, se arqueó una y otra vez y se alzó levemente para recibir el empuje de su amor.

Más tarde, rodaron juntos por la cama. Draco la abrazó, le besó la sien y le acarició la espalda con movimientos de arriba abajo.

-Te amo -le dijo ella.

Se sentía satisfecha y en paz. Ya no la consumían pensamientos perturbadores, la dolorosa agonía de querer algo que no tenía.

Draco le deslizó una mano debajo de la barbilla y buscó su boca para darle un beso dulce y lento.

Después, ella puso su cabeza en el pecho de él.

-¿Estás cómoda?

-Mmmm.. -murmuró ella adormecida-. ¿Quieres que me mueva?

-No -contestó él y le acarició el pelo.

Herms sonrió y le besó el cuello. Aquello era como estar en el paraíso.

-¿Qué opinas de los niños? -le preguntó ella.

-¿En general?

-De que tengamos bebés nuestros.

Los dedos de Draco se detuvieron:

-¿Me estás proponiendo algo?

Ella besó su cuello nuevamente.

-Debería ser una decisión mutua, ¿no crees?

- Herms... -dijo él en un gemido susurrante.

Ella sonrió.

-¿Eso quiere decir que sí o que no? -le preguntó ella.

-Por supuesto que sí. La idea de que estés embarazada es suficiente para...

Ella le acarició la mejilla. Y él la besó apasionadamente.

-Me gustaría seguir con mi trabajo de Malfoy-Granger. Tener cierta flexibilidad, un despacho en casa cuando esté embarazada y después... -se quedó pensativa-. Una vez que los niños estén en el colegio, me gustaría volver a la oficina, con horario a tiempo parcial -agregó, sabiendo que le gustaría estar en casa para saludar a los niños cuando llegaran y ocuparse de sus actividades extra-escolares.

Ella se quedó pensando e imaginó un niño pequeño rubio, una niña castaña... Juegos con la pelota, lecciones de natación, ballet, música, gimnasia... Deberes. Paseos por el parque, picnics en la playa. Risas. Familia. Y Draco, ¡Dios Santo! ¡Con Draco a su lado siempre!, pensó.

—Te amo — Herms repitió serenamente.

Draco la besó apasionadamente, luego se giró hasta que ella estuvo debajo de él.

-Tú eres mi vida -le dijo él y la volvió a besar.

Ella suspiró satisfecha cuando él se empezó a mover, y le rodeó el cuello.

Era algo mágico, pensó ella más tarde mientras estaba acurrucada contra él. Magia... La unión de dos cuerpos y dos almas, en una exploración mutua de placer y amor. Siempre presente el amor...

FIN


GRACIAS A TODAS Y TODOS POR SUS REVIEWS Y POR AGRGAR LA HISTORIA EN SUS FAVORITES...