Disclamer: ya saben los personajes no me pertenecen a mi pertenecen a J. K. Rowling

👻 Muerte y vida 👻

Una semana había pasado desde la muerte de Draco Malfoy, la casa de Slytherin aún permanecía de luto por la muerte de su príncipe. Ahora había en una de la repisas de la sala común de Slytherin había una gran placa negra con letras plateadas que decía "Draco Lucius Malfoy Black

1980-1996

Príncipe de la casa de Slytherin". Las cosas del chico se las habían llevado Andromeda a pesar de que muchos en la casa de las serpientes se opusieron ya que decían que querían conservar el cuarto en donde dormía el rubio tal y como el lo había dejado. Habían colgado también una foto de Draco en la sala común al lado del escudo de Slytherin así que podías verlo sonreír de lado en cuanto entrañas a la sala.

Theodore, Blaise y Pansy estaban sentados en los sillones de la sala común, en esos días casi nadie se atrevía a dirigirles la palabra, para los tres chicos fue un golpe muy duro ver a su amigo partir.

—Ya paso una semana— murmuro Theodore sin dirigirse a alguien en específico

—Si... Lo extraño demasiado no puedo creer que nunca más lo volveré a ver— dijo Pansy abrazando su oso de peluche, desde aquel día solía llevarlo con ella

—Es increíble, como en la mañana desayunaba con nosotros y ahora simplemente ya no esta— dijo Blaise sobándose la sien

—Eso solo nos demuestra las sorpresas que la vida te puede dar... Siempre debes aprovechar al máximo tu vida, hacer lo que te gusta, estar con las personas que quieres, vivir cada día como si fuera el último porque nunca sabes lo que podría pasar mañana— razono Theo dirigiendo su mirada al retrato de Draco que en esos momentos los observaba atentamente.

—¿Y acaso nosotros estamos haciendo eso?— dijo sarcástico Blaise —Por Merlin, estamos aquí sentados, estoy seguro que el retrato de Draco en estos momentos se esta riendo internamente de nosotros por estar aquí deprimidos

—Tienes razón, Blaise— dijo Theodore levantándose del sillón— Regreso en un rato

Theodore se fue dejando a Pansy y Blaise en la sala común observando el retrato de Draco quien los veía fijamente y con su sonrisa ladeada. Pronto Theodore volvió trayendo con el una botella de Whisky de Fuego, sirvió para los tres, les paso un pequeño y refinado vaso de cristal cortado que tenía decoraciones de diamantes.

—Por ti Draco— dijo Theo

Los tres alzaron su copa en dirección a la fotografía del rubio y este les agradeció asintiendo con la cabeza y elevando su mano como si tuviera un vaso con él. Acto seguido los tres Slytherin vaciaron su vaso completamente, Pansy puso una mueca y Blaise y Theodore volvieron a servirse.

—Yo no chicos— dijo Pansy pues ella no acostumbraba tomar por lo que el alcohol la afectaba demasiado

Ambos chicos siguieron bebiendo y charlando amenamente algunas veces incluyendo al retrato de Draco. Pronto la botella comenzó a vaciarse y los dos Slytherin ya estaban un poco mareados.

—Voy a salir chicos— dijo la pelinegra

Ambos solo asintieron sin prestarle mucha atención, Pansy tomo a su oso y salió de la sala común y al hacerlo se recargó en la pared y suspiro sonoramente. Salió de las frías mazmorras y se encaminó hacia el lago negro perdida en sus pensamientos. Al llegar pudo ver a varias personas paseando por el lugar, otros descansaban o jugaban. Pansy se sentó debajo de un árbol viendo hacia el lago negro, abrazo a su oso de peluche fuertemente mientras se perdía en sus recuerdos...

FlashBack

Una pequeña Pansy de seis años de edad movía sus pies mientras estaba sentada en una silla, llevaba puesto un hermoso vestido blanco con muchos encajes y listones color rosa, su cabello corto estaba adornado por una diadema rosa, sus zapatos blancos apenas y se veían bajo el montón de encajes para hacer el vestido más amplio. De veía como toda una princesa. Ella era una princesa. La primogénita y única hija de los Parkinson, era toda una damita de sociedad. Su piel pálida y mejillas rosadas, labios pequeños y finos al igual que la nariz y unos hermosos ojos azules.

—Pansy, vamos nos están esperando— dijo su madre

Pansy se bajó de la silla elegantemente y con pequeños pasos avanzo hacia su madre tomándola de la mano, avanzaron hacia el recibidor.

—Lucius, Narcisa— saludo su padre a los invitados

—Lucius, Cissy— dijo su madre besando las mejillas de ambos —Que bueno que hayan aceptado cenar con nosotros

—Es un placer querida— dijo Narcisa sonriéndole — Ella debe ser Pansy—Narcisa se agachó un poco para poder observar mejor a la niña— Sin duda alguna es hermosa

Pansy sonrió y dijo un pequeño "gracias". Claro que ella era hermosa sería un insulto si alguien le dijera lo contrario.

—Es de la edad de nuestro Draco— comento Narcisa sonriente

Pansy quiso reír por tal nombre, pero se arrepintió en cuanto vio a un hermoso niño rubio, piel pálida y ojos grises, peinado hacia atrás y con un traje de pantalón corto y saco negro y un pequeño moño verde. Parecía un príncipe sin duda.

—Draco, ella es Pansy Parkinson— dijo Lucius

Draco tomo la mano de Pansy y la beso tal y como le habían enseñado haciendo que la pequeña se sonrojara de sobremanera. Un príncipe sin lugar a dudas.

—Draco Malfoy un placer— dijo el rubio fríamente

Durante toda la cena Pansy se la paso observando al niño, sus perfectos modales y su soltura y seguridad. Pero pensaba que se vería mucho mejor con una sonrisa en su rostro. Pronto la cena concluyo y los adultos se fueron a jugar y tomar o simplemente a platicar a un salón. Los niños fueron a la habitación de Pansy para que socializaran.

—Esta es mi habitación. Es como la de una princesa ¿no lo crees?— dijo Pansy orgullosa

El Rubio entro y miro todo para después encogerse de hombros restandole importancia.

—No tienes ningún libro— dijo el rubio que estaba acostumbrado a leer

—No, prefiero tener lindos vestidos y hermosas muñecas— dijo Pansy tirándose sobre su mullida cama

Draco se limitó a sentarse en un pequeño sillón que estaba en la habitación, se cruzó de brazos y observo todo enarcando una ceja. Aquella actitud molesto a Pansy, el chico parecía no interesarse en nada de lo que dijera ni siquiera le había dicho que era bonita.

—¿Tu odias a las niñas?— pregunto Pansy frunciendo el seño

Draco la miro fríamente haciendo que la pequeña se estremeciera con aquella mirada. El rubio negó con la cabeza.

—¿Has conocido siquiera a otra niña?— pregunto Pansy

—Mi prima, solía ir a su casa y jugar con ella pero hace un año que ya no la veo— dijo Draco mirándola fijamente

—¿Entonces porque pareciera que soy la única niña que has visto en tu vida— ?reclamo Pansy—Ni siquiera me has dicho que soy bonita o que quieres jugar conmigo

—Daphne y Astoria Greengrass son niñas también y las conozco pero no son mucho de mi agrado. Además de ellas solo conozco a mi prima y ella es muy diferente a ti— dijo Draco fastidiado

—¿Como?— dijo curiosa Pansy

—Bueno... Ella es mayor que yo, tiene trece años pero es muy divertida, es metamorfomaga y estudia en Hogwarts. Cuando voy a su casa ella suele correr conmigo y abrazarme mucho, algunas veces cambia su apariencia para hacerme reír o para parecerse a mi— dijo Draco sonriendo

Pansy se sorprendió de sobremanera al ver la sonrisa del niño, había pensado que tal vez tenía una extraña enfermedad y por eso no sonreía, pero ciertamente se veía mucho mejor sonriendo así que decidió que ella se encargaría de sacarle muchas sonrisas más. Se levantó de la cama y se acercó al rubio posicionadose frente a él y tomándolo de la mano.

—Te vez mejor cuando sonríes ¿lo sabías?— dijo sonriendo Pansy

—Gracias...

—De ahora en adelante yo me encargare de que sonrisa más seguido, así cuando algún día seamos grandes tu puedas sonreír para mi— dijo Pansy ilusionada

El pequeño se quedo sorprendido por la determinación que mostraban las palabras de la niña por lo que sonrió asintiendo. Ambos sonrieron y rieron durante esa noche hasta caer dormidos.

Fin Flashback

—Draco— susurro la pelinegra mientras abrazaba fuertemente a su oso de peluche y lloraba

—¿Parkinson?

Pansy volteo a ver quien la llamaba y vio a Granger parada frente a ella junto a Lovegood.

—¿Estas bien?— pregunto la castaña preocupada al ver las lágrimas de Pansy

—Estoy bien Granger— dijo fríamente la morena

—¿Sabes donde esta Theo?— pregunto soñadoramente Luna

—En la sala común, tomando con Blaise— dijo la Slytherin rodo los ojos al recordar

—Oh! Ya veo tal vez vaya por el, los Torposolos no se han ido de su cabeza, debe extrañar mucho a Draco... Muchas gracias Pansy— dijo la rubia para después alejarse dando pequeños saltitos

—De nada Lovegood— respondió Pansy, desde que Theo salía con ella la tenía que llamar pos su nombre o por su apellido, nada de Lunática o cosas por el estilo, ya se había acostumbrado a ello—Se te ofrece algo Granger?— pregunto la morena al notar que la leona no se iba

—Sólo me preguntaba si en verdad estabas bien— dijo Hermione mirándola fijamente tratando de descubrir algo más

—Te dije que estoy bien Granger— dijo Pansy molesta y levantándose rápidamente —En lugar de estar aquí preocupándose por mi deberías ir con tus amigos, ¡disfruta Granger! Disfrútalos ahora que puedes, pasa el tiempo con ellos y diles cuanto los amas... Quizás mañana ellos no estén aquí contigo y tu te arrepientas por no haberles hecho saber cuan importantes eran para ti

Dicho esto Pansy se alejó de ahí dejando a Hermione contemplando el lago negro sumida en sus pensamientos, Parkinson tenía razón y por eso ella se encargaba de hacer felices a sus amigos, de que supieran cuanto los amaba. Ella le había quitado la oportunidad a Parkinson de que se lo demostrar a Malfoy, aunque ella no le hubiera lanzado el Avada sabía que el rubio había tomado en serio sus palabras, lo presentía. Draco Malfoy no había sido tonto, al contrario, pero se dejaba influenciar fácilmente y eso ella lo constato varias veces, por ello sabía que sus palabras habían influenciado en tal decisión.


—Los Malfoy no dejan de ser la noticia— murmuro Ron mientras dejaba el profeta en una de las mesas de la sala común.

En el aparecía una foto de la familia aún con vida y otra de sus recientes tumbas. Se podía ver la noticia que hablaba de la muerte por el beso del dementor de Lucius y de el suicidio de Narcisa, esta se había quitado la vida clavándose una daga en el corazón. Pero sin duda había mucha información de Draco, el cinismo de aquellas personas era tan grande que incluso lo felicitaban por ser el segundo en lograr quitarse la vida con la maldición asesina.

—Su muerte fue espontánea, además de que se perdió la línea de sangre pura de las dos familias, eso los mantendrá ocupados por bastante rato— murmuro Harry mientras se acomodaba las gafas

—Pues deberían alegrarse, digo liberaron al mundo de unos arrogantes y ricos mortifagos, eso nos beneficia—Dijo Ron molesto

Toda la sala común paso su atención al pelirrojo, todos miraban molestos al pelirrojo, aunque si bien ellos nunca se habían llevado bien con el Slytherin no pensaban de la misma forma que como lo hacia el pelirrojo, Draco Malfoy había sido una persona después de todo.

—Yo no creo que debamos alegrarnos de la muerte de Malfoy—comento Neville

—¿Y a ti que te pasa?— pregunto Ron frunciendo el seño —Acaso extrañas a Malfoy, es decir el siempre te humillo, bueno no es como si alguien no lo hiciera

La sala quedo en silencio completamente, nadie espero nunca que el pelirrojo dijera esas cosas. Seamus se acercó a Neville poniéndole una mano en el hombro, Neville se volteo hacia el y se fueron a los dormitorios, pronto los demás se fueron dejando sólo al pelirrojo y al niño-que-vivió en la sala común.

—Te pasaste Ron— dijo molesto Harry

—¿Porqué últimamente todo el mundo parece estar en mi contra?— replico Ron cruzandose de brazos —Sólo dije la verdad a Neville siempre lo han molestado, y no es como si a Malfoy lo extrañara alguien, es decir quien extraña su presencia tan pedante y sus comentarios tan irritantes, al menos yo no lo extraño

—Pues déjame decirte que te estas comportando como Malfoy— dijo molesto el azabache

—¡No me compares con ese! ¡Somos muy diferentes!— grito Ron mientras su rostro se teñía de rojo de la furia

—Tienes razón, por lo menos Malfoy no insultaba a sus amigos— Harry se levantó y se fue a los dormitorios dejando a un muy furioso Ron en la sala común.

El resto del día paso rápidamente. El castillo se notaba extraño, emitía un frío que nunca nadie había sentido, las nubes comenzaron a acumularse sobre Hogwarts trayendo consigo la lluvia. Pequeñas gotas bañaban los campos del castillo, dándoles vida a las pequeñas plantas y al mismo tiempo quitando la misma a indefensos insectos que sucumbían ante todas las cristalinas gotas que caían como bombas al suelo. Una gran contradicción, como un fenómeno que podía ayudar a la vida podía ayudar a quitarla también, ¿Como puede ser el mundo tan ilógico? Pero así lo es y así es hermoso, todas las cosas vivientes sobre esta tierra están aquí por corto tiempo, la línea que separa la vida de la muerte es tan delgada como el fino hilo de una telaraña. Un día te puedes encontrar vivo, corriendo por los prados y disfrutando del viento y la lluvia sobre tu rostro con el olor de la tierra mojada; pero al otro día posiblemente estés muerto, tieso y sin rastro de calor en aquel contenedor llamado cuerpo, dejarás de respirar y tus órganos no funcionaran mas y entonces tu cuerpo descansara bajo un montón de tierra, y lo único que quedara de ti será el recuerdo en aquellas personas que una vez te amaron y que con el tiempo se perderá olvidando así tu existencia por siempre.

Ese día en especial el viejo castillo tenía algo siniestro y a la vez fascinante, como una hermosa rosa cuyas espinas estuvieran bañadas en veneno letal. Los murmullos crecían por las esquinas, las voces retumbaban en los pasillos, pero ninguna le pertenecía a algún alumno o maestro. Eran los cuadros llenos de misterios los que susurraban; eran los fantasmas que en sus memorias tenían secretos espantosos, los que murmuraban aquello que nadie entendía. Era también el viento que mecía los cabellos de los habitantes del lugar, pasando por sus oídos y dejando palabras incomprensibles; eran también los relojes, ere tic tac que resonaba por todo el castillo, ese tic tac que se burlaba de los mortales que no comprendían lo que pasaba.

—Terrorífico ¿no?— susurro Seamus frotándose las manos —Es raro que haga tanto frío en el castillo, algo no anda bien

—Tienes razón Seamus, incluso el techo esta raro, pareciera como si la tormenta de afuera estuviera también en el techo encantado— dijo Harry viendo el techo para después partir un poco de su pavo —Pero Dumbledore parece tranquilo

—Aún así lo profesores no lo están, tan sólo mira a Trelawney, parece que a la pobre le va a dar algo— dijo Dean volteando a ver a la profesora

Los chicos voltearon y vieron como la profesora de adivinación casi temblaba, le costaba cortar su carne y con cada sonido fuerte se exaltaba, miraba con los ojos bien abiertos a todos lados como si estuviera buscando algo que fuera difícil de ver.

—La única que parece que no le afecta esto es a Luna, sólo mírenla, comiendo tan feliz, como quisiera yo estar así— dijo Neville

Esta vez todos voltearon a ver a la mesa de Ravenclaw, Luna estaba sentada comiendo felizmente su puré de patatas, sus ojos azules y soñadores estaban ahora más que nunca muy lejos de allí, estaban perdidos en algún lugar que para todos los demás era imposible de llegar pero no así para la rubia. Ella se dio cuenta de la mirada de los chicos y se las correspondió sonriéndoles para después seguir comiendo.

—¿Crees que tenga algo que ver con los mortifagos Harry?— pregunto Neville temeroso por la respuesta

—No, no lo creo. Si fuera cosa de los mortifagos Dumbledore no estaría tan tranquilo, es más dudo que si quiera estaríamos sentado aquí disfrutando la cena— dijo Harry con seguridad ante cada palabra

—Pues yo no estoy seis gritándoles mucho— dijo Seamus con una mueca en la cara

—¿Cuanto tiempo creen que les tome a los Slytherin salir de su depresión?— pregunto Neville nuevamente mirando hacia la mesa de la casa de Salazar Slytherin

—No lo se, espero que no mucho, incluso extraño sus actitudes arrogantes y sus comentarios mordaces, sin duda alguna le daban diversión de una forma retorcida a muestras vidas— dijo Harry suspirando y mirando fijamente el asiento vacío que solía ocupar Draco —Es como si toda la vida de Slytherin se hubiera ido con Malfoy a la tumba, de un día a otro me quede sin enemigo

—Parkinson parece ser la más afectada— murmuro Dean clavando su mirada en la pelinegra

—Es una chica, debía afectarle más todo esto— dijo Seamus como respuesta

Harry la observo fijamente, la chica lucía un poco más delgada, grandes ojeras adornaban sus ojos azules antes llenos de brillo y vida, pero ahora lo único que se podía ver en ellos era un gran dolor y vacío, era como si al verlos te congelarás por tanto dolor y sufrimiento cayendo en un abismo del cual no conoces donde esta fondo. Pansy sintió la mirada y clavo sus ojos en los de Harry. Harry contuvo el aliento descubriendo por primera vez en toda esta semana un brillo en aquellos paso azules, era como si lo retara. Harry bajo la vista al no poder seguir observándola, no podía, no si los ojos de aquella chica mostraban tanta soledad.

Miro enfrente a la derecho, pasando completamente a Seamus y a Dean posando su mirada en Ginny. Aquella hermosa pelirroja que le robaba el sueño, aquella hermosa pelirroja de ojos azules llenos de astucia y amor, aquella pelirroja que no le pertenecía a el sino a su amigo Dean. Le dolía en el fondo del alma aquello, pero si la chica quería salir con su amigo Dean, el la apoyaría sin importar la razón. Cuantas cosas habían cambiado en en tan poco tiempo, Voldemort había regresado, Sirius había muerto intentando protegerlo gracias a que el no fue lo suficientemente fuerte como para impedir que Voldemort entrara en su mente, también su enamoramiento por Cho había terminado dando paso así a su amor por Ginny que había estado oculto, pero ahora ella salía con Dean; también la llegada del profesor Slugorn y Snape como maestro de DCAO, el extraño libro perteneciente al príncipe mestizo y la muerte de los Malfoy. Todo en este año era nuevo, tantos cambios en tan poco tiempo, pero así era la vida, daba giros inesperados, hacia y deshacía, jugaba con los finos hilos que controlaban a las personas y nadie podía oponerse, todos estaban a merced de el desconcierto.

—¿Dónde esta Hermione?— pregunto Harry al darse cuenta de que su mejor amiga no estaba

—No lo se— dijo Seamus volteando a todos lados por si veía a la chica

—Ahora que lo pienso, no la he visto desde que las clases terminaron— dijo Neville pensativo

Harry se preocupó de sobremanera al no saber nada de su amiga, últimamente habían tenido discusiones ya que ella estaba en desacuerdo con que Malfoy hubiera sido un mortifago, pero esta última semana había estado distante, en su propio mundo alejada de todos. Un murmullo estallo en el gran comedor al ver que la profesora Trelawney se desmayaba, los profesores acudieron rápidamente a su ayuda. Luna Lovegood se levantó de su asiento sonriendo, el director la miro como si comprendiera algo que todos los demás ignoraban.

—Ya casi llega— dijo Luna y salió dando pequeños brincos haciendo que sus rubios cabellos resplandecieran aún entre tanta penumbra.

Hermione paseaba por los pasillos de Hogwarts, poco le importaba si Filch la encontraba merodeando. Tenía frío y la lluvia que alcanzaba a entrar por las ventanas la mojaba, pero aún así ella no hacia nada. Sólo sentia el frío recorrer su cuerpo apoderándose de cada parte de ella llegando hasta sus entrañas. ¿Acaso el frío de muerte sería igual? Quizás fuera peor, pero de cualquier manera los muertos no sabrían al final si estaban fríos. ¿Draco Malfoy habría sentido frío antes de morir? Sonrió ante lo irónico de su duda. Ella preocupándose de si habría sentido frío cuando dejo de respirar siendo ella una de las que lo empujo a tomar esa decisión. Completamente irónico. ¿Pero no era así la vida? Toda ella llena de ironías, lo que hace felices a unos hace infelices a otros, mientras unos viven llenos de lujos u riquezas otros mueren de hambre, el que ama a alguien no es correspondido y a la vez ese alguien sufre por lo mismo, cuando una vida se pierde otra nace. ¿Quien habría nacido en lugar de Draco Malfoy? ¿Sería rubio y de ojos grises? ¿Sería un mago? Una familia de magos en la ruina, una familia llena de prejuicios, una familia que se había amado tanto que al partir uno a un lugar donde los demás no podrían estar, los demás lo habían seguido. ¿Cuanto amor tuvo que haber tenido hacia su esposo Narcisa Malfoy como para seguirlo al más allá? Cuanto debió haberla amado Draco como para seguir sus pasos. Tal vez ella hubiera hecho lo mismo, amaba a su padres, pero tal vez no tendría el valor de ir y quitarse la vida por si misma.

Sus pasos y pensamientos la llevaron a aquel lugar. El baño de prefectos. Encontrándose frente a la puerta del lugar en donde el rubio había exaltado su último aliento sintió una ráfaga de viento que le heló la sangre. Abrió lentamente la puerta que rechinaba ante cada milímetro que avanzaba. La oscuridad reinaba, las gotas de lluvia golpeaban los cristales de las ventanas y los rayos iluminaban la estancia haciendo retumbar los cristales con cada trueno. El piso frío y húmedo por las gotas que lograban colarse. Aquellas gotas rebeldes que se negaban a seguir el camino de sus hermanas para llegar al suelo y regar la tierra alimentando a las plantas y matando insectos y aves, incluso humanos. No, esas gotas que estaban en aquel frío piso habían decidió no interferir en el ciclo de la vida, habían preferido mantenerse neutrales e ignorar todo a su alrededor. ¿No habría sido mejor que ella se hubiera mantenido como esas gotas? Con total neutralidad. De haberse mantenido callada aquel día seguramente Draco Malfoy estaría vivo.

Hermione cayo de rodillas al suelo entre aquellas gotas que poco a poco comenzaban a hacer un pequeño charco. Pronto más gotas comenzaron a caer, pero no eran gotas de lluvia común, eran gotas de lluvia del alma, lágrimas cristalinas que salían de los ojos de Hermione. ¿Por que habría sido tan cruel? Quizás era una jugarreta del destino que le restregaba en la cara que, a pesar de ser la más inteligente, que a pesar de tener los mejores amigos y la mejor familia que podría desear, ella no era lo suficientemente buena para manejas los hilos de la vida. Pronto más lágrimas salieron, sus sollozos tomaron forma en el viento y su cuerpo comenzó a temblar.

Ella no era ningún dios, ella no era alguien verdaderamente importante como para juzgar. ¿Entonces por que lo había hecho? Draco Malfoy sólo había sido un niño que creció que ideales erróneos, un niño que había luchado por lo que creía correcto al igual que ella, aunque sus opiniones fueran distintas. ¿Pero quien decía que era malo y que era bueno? Ambos habían cometido errores, habían juzgando sin conocer el otro lado de la moneda. Quizás Draco Malfoy se había encontrado perdido, entre dos caminos, el seguir lo que siempre habría creído y el escoger algo nuevo, o quizás el de deshonrar a su familia y el de enorgullecerla y quizás siempre había ignorado ese tercer camino y que ella se encargó de mostrárselo para que lo siguiera cayendo en un profundo abismo donde la noche es incluso más clara que la profunda oscuridad en la que se vio envuelto. ¿Quien era ella para haber asesinado a Draco Malfoy?

Un gran estruendo de escucho, las paredes temblaron y el tic tac del reloj se hizo mas sonoro, los murmullos crecieron y la brecha entre la vida y la muerte se abrió. Una cegadora luz estallo en medio e invadió el oscuro baño de prefectos, una poderosa y blanca llama tan pura, si mancha alguna contrastando así con todo a su alrededor.

Hermione se llevó la mano a los ojos, no podía ver nada, como pudo se levantó y trato de avanzar hacia la luz, estiró su mano movida por una extraña fuerza, tal vez fuera su valentía, tal vez fuera su curiosidad o su inconsciente, nunca lo sabría. Estiró sus largos u níveos dedos hasta tocar con sus llenas aquella luz.

Ondas salieron de aquella llama alejando a Hermione que poco a poco se acostumbraba a la luz. Aquella llama blanca fue tomando forma, extendiéndose a lo largo y ancho, una forma humana quedando la llama en el pecho donde estaría el corazón. La figura fue tomando forma, adquiere do rayos y detalles y un poco de color.

Hermione grito aterrada mientras caía al suelo. Frente a ella estaba nada más y nada menos que Draco Malfoy.

El chico vestía su uniforme de Slytherin, su cabello rubio un poco despeinado y sus finas facciones se mantenían en armonía, sus ojos cerrados mostrando una paz que Hermione nunca había visto. Flotaba a la mitad del baño mientras sus a ellos se movían gracias a una brisa que ella no sentía. Entonces abrió los ojos.

Draco comenzó a avanzar hacia Hermione, esta sólo retrocedía como podía sin quitarle los ojos de encima. Choco contra la pared. Draco la observo detenidamente, Hermione tenía los ojos muy abiertos y pareciera que en cualquier momento saldrían de su lugar, la respiración agitada y claramente asustada. Draco extendió su mano hacia la chica, Hermione observo horrorizada como la pálida mano se acercaba. El frío la helo cuando el chico toco su piel, su mejilla. Pero su corazón se detuvo por unos instantes, su mente dejo de funcionar, aquella mente privilegiada de la que siempre presumía ahora se quedaba en blanco. Draco Malfoy había atravesado su cara, podía ver como la muñeca del chico estaba pegada a su mejilla, pero ella no sentía nada más que el frío helado que congelaba su ser. Miro fijamente al rubio que tenía cara de confusión al no saber que había pasado, saco su mano y la volvió a hundir en Hermione que estaba paralizada.

Draco se alejó y Hermione pudo notar aquellos cambios. Draco flotaba sobre el piso, aunque tenía color este era opaco y transparentoso. Y sus ojos ya no reflejaban aquel brillo de maldad y astucia, ya no mostraban aquella inteligencia, ahora esa como ver el infinito cielo sin estrellas, a donde miras estaría un vacío infinito.

Hermione esta a perpleja, ¿Era él?¿Acaso era él en verdad? ¿O sería una cruel broma de su imaginación aliada con su conciencia? Estiró su cálida mano hacia el chico, tenía que comprobar si era una alucinación suya o de esas estaba frente a ella. Frío, eso sintió Hermione en la mano cuando esta atravesó la cara del chico.

—¿Draco Malfoy?— pregunto en su susurro como si no quisiera ser escuchada, no deseaba ser escuchada.

Draco quien mantenía la mirada fija en la mano de Hermione volteo a verla respondiendo al nombre. Hermione se sumió en la inconsciencia dentro de un sueño tan dulce como un algodón de azúcar, un sueño del que no quería despertar.

—Al fin llegaste Draco, tenía que te hubieras perdido— dijo Luna suavemente entrando por la puerta sin tomarle mayor importancia Hermione

Draco no respondió, sólo la observo cuidadosamente tratando de descubrir el significado de sus palabras, aquel significado que sólo pocos conocían y el quería ser parte de esos pocos.

Pronto en el baño aparecieron los cuatro antiguos fantasmas de las casas. Sir Nicolás, El Barón sanguinario, la Dama de gris y el Fraile Gordo. También entraron por la puerta el director Dumbledore seguido de la profesora McGonagall.

—Bienvenido seas nuevamente a Hogwarts— dijo el Barón Sanguinario haciendo una pequeña reverencia a modo de saludo.

Pronto los demás fantasmas hicieron lo mismo. Dumbledore si acercó acomodando sus gafas, observando a Draco cuidadosamente. Draco no sabía que pasaba, que era todo aquello. ¿Por que podía atravesar a Granger? Granger. Volteo al lugar donde estaba la chica y la vio tirada inconsciente. Dumbledore siguió la vista de Draco encontrándose con Hermione, hizo una señal y la profesora MacGonagall se acercó a ella aún confundida por la presencia del rubio.

—Veo joven Malfoy, que esta de nuevo con nosotros, sin duda alguna es un placer volver a verlo— dijo Dumbledore suavemente

En ese momento Theodore entro aún baño buscado a Luna, pero sólo poner un pie dentro de aquel lugar su cuerpo quedo paralizado completamente. Frente a el estaba su amigo, su hermano, aquel por el cual había llorado aún cuando sus principios y enseñanzas le decían lo contrario. Parpadeo un par de veces, y dio dos pasos. ¿En verdad era él? ¿Estaba de regreso? Rápidamente su mente comenzó a trabajar dándose cuenta de la cruda realidad a la que ahora se enfrentaba.

Pansy y Blaise entraban al baño. Ambos se pararon justo detrás de Theo, Blaise intento articular palabra pero estas no salían de su boca y se quedaban atrapadas en el inmenso nudo que tenía en la garganta.

—¡DRACO!— grito Pansy con una enorme sonrisa

Pansy corrió hacia Draco, nadie pudo detenerla y en el aire solo quedo el grito de Blaise pidiéndole que se detuviera. Pero Pansy no lo escucho, su corazón latía fuertemente y la vida regresaba a ella, Draco, su Draco regresaba a ella. Abrió los brazos a cada paso que avanzaba y sin más se aventó hacia en chico. Pansy sintió como el frío atravesaba su cuerpo por cortos instantes, vio desvanecerse la figura de Draco ante sus ojos y sólo fue consiente de la realidad cuando cayo al suelo, volteo la cara viendo así como Draco volvía a integrarse. Pansy se arrastró como pudo hacia atrás, se llevó la manos temblorosas a la boca tratando de ocultar ese sollozo que luchaba por salir, sus ojos se llenaron de lágrimas que comenzó rápidamente a derramar. Sin decir una palabra se levantó y salió corriendo del baño.

Blaise quería seguirla y consolarla, pero su estado de shock no se lo permitía. De una u otra forma Draco estaba ahí. ¿No era eso lo que importaba en verdad? No importaba que su amigo hubiera regresado una vez más. Ni la muerte había podido romper esos lazos de amistad y fraternidad que se tenían.

—Será mejor que se retiren, señor Zabinie recomiendo que vaya por la señorita Parkinson su la lleve a la enfermería para que le den una poción para dormir y tranquilizarla— dijo el director, Blaise salió del lugar sin dejar de mirar a Draco y hecho a correr por el largo pasillo. —Señorita Lovegood, señor Nott, les recomiendo que se vayan a descansar a sus salas comunes— Luna se despidió alegremente de Draco y Theo sólo le dirigió una mirada de confusión para después sale en compañía de la chica —Profesora McGonagall, por favor, lleve a la señorita Granger a la enfermería.

La subdirectora levito a Hermione, Draco sólo observaba como se la llevaban. Miro al director y vio como este les hacia una señal a los fantasmas para que desaparecieran y así lo hicieron. Dejando en aquella estancia sólo dos presencias.

—La duda lo carcome ¿o acaso me equivoco?— pregunto el director, Draco sólo negó con la cabeza —Entonces permítame explicarle lo que esta pasando

—¿Estoy muerto?— pregunto Draco con voz ronca hablando por primera vez

El viejo director lo observo curioso, Draco tenía la cabeza gacha, su pregunta había sido sólo un ronco susurro que el viento se encargó de llevar hasta el director como si aquello fuera sólo una fantasía. El director suspiro sonoramente y enfocando sus ojos hizo que Draco lo viera fijamente.

—Si Draco, estas muerto— respondió el director

—¡¿Entonces que hago aquí?!— pregunto Draco exaltado

—Se ha convertido en un fantasma señor Malfoy, quizás su corazón cargaba una profunda pena que no lo dejo descansar en paz, o quizá tenía algo de suma importancia que no pudo terminar— dijo el director tranquilamente

Draco esbozo una sonrisa ladeada. Curioso, lo único que el había querido era abandonar todo y alejarse, estar con sus padres. Soltó una gran carcajada llena de melancolía y frustración ¿Por que nada salía como planeaba? Quizás por que el era el villano y no el héroe, quizás por eso lo que quería nunca salía bien. ¡Perfecto! Ahora estaba atrapado en el mundo de los vivos con su cuerpo en el mundo de los que duermen eternamente. Veía claramente a la muerte, vestida con sus mejores galas color negro, burlándose de él. Aquella embustera a la que había creído su amiga, que en su nimbo fue considerada y dulce ¡oh dulce muerte! Ahora ella misma quien lo había seducido prometiéndole descanso y paz lo enviaba de vuelta para que su sufrimiento nunca terminara. ¿Acaso su alma valía tan poco que no la muerte la quería? ¿Tan corrompida y sin salvación estaba? Después de que al final apunto su varita hacia si mismo y pronuncio aquella maldición, quizás hubiera sido más efectivo tomar un veneno letal, una daga en el corazón como su madre. No. Al final hubiera sido lo mismo, su alma era tan insignificante y tan asquerosa que no la muerte se atrevía a apoderarse de ella.

—Ahora eres un fantasma más de este castillo Draco— dijo Dumbledore tras ver que el chico no decía palabra alguna —Deberías de tomar en cuenta, que si te encuentras aquí en estos momentos es porque todavía tienes un papel importante, quizás algún secreto que debas sacar a la luz, quizás una acción que debías ejecutar

Draco trato de mantenerse normal, quizás el viejo sabía que había tenido alguna misión ¿y si sabía sobre que tenía que reparar el armario? ¿Y si sabía que tenía que haberlo matado? Pero entonces si lo había sabido porque no había dicho nada. Definitivamente nunca comprendería a aquel viejo chiflado.

—Ya veo que no— dijo el director juntando sus manos bajo esa gran barba que poseía — Hogwarts es tu hogar Draco, quizás te preguntes el porque te digo esto, pero debes saber que al estar aquí presente, que tu alma este aquí significa que nunca podrás marcharte, no descansaras en el largo sueño llamado muerte pero tampoco vivirás, sentirás de esto no dudes, tus sentimientos perduraran al igual que tus sentidos, es sólo que el dolor de un cuerpo ya no estará en ti, de no ser una larga existencia incluso la podría considerar mejor la vida misma, aunque sea estar de cierta manera vivo en muerte; vagarás eternamente por los pasillos y aulas del castillo. Toda una eternidad Draco...


Trelawney estaba en la enfermería del castillo, se removía inconsciente, algo pasaba, algo le preocupaba. McGonagall estaba a su lado ya que acababa de dejar a Hermione ahí. La profesora de a inundación tenía fiebre y sudaba.

Una profecía, una profecía que quería nacer pero algo se lo impedía, imágenes borrosas. Una chica llorando la imagen se disolvía para dar paso a otra, una figura borrosa, un armario negro descompuesto y un chico, una unión y muerte...

Trelawney despertó gritando, su cabeza estaba a punto de estallar, por más que se esforzara no podía persigue bien aquello que quería llegar a ella, por más que lo intentara no podía ver aquello que pasaría. ¿Qué significaba? ¿Qué impedía la formación de la profecía?


Hola!

Mil perdones créanme que en verdad soy la peor persona del mundo por haber tardado mucho en actualizar pero aquí estoy.

Si leen "Planes no tan fallidos" ya deben saber la razón de mi demora y si no aquí les va:

Soy Universitaria.

La razón de mi demora es que primero estaba estudiando para mi examen de ingreso a la universidad y al final lo pase :3 y como es de saberse la inspiración se me fue, regreso para la otra historia un poco pero aquí me trabe porque no sabía como hacer aparecer a Draco nuevamente, esta es la segunda versión que en definitiva esta mejor que la primera.

Por cierto mil gracias por los comentarios anteriores, en verdad me siento mala persona por las lágrimas pero eso de cierta forma me halago al ver que en verdad les llegaba al corazón. Ya verán no todo serán lágrimas de cocodrilo :)

Espero esta gran falta de mi parte (el no haber actualizado) me la perdonen y sigan leyendo la historia.

Dudas, sugerencias, quejas (pueden quejarse todo lo que quieran por mi falta de actualización) dejen Review

Saludos!

Nox:

Hola! Siento mucho la demora en primer lugar.

No me odies lamento lo de tu maquillaje, pero me alega de cierta forma que hayas sentido el dolor de todos al perder a Draco, odia a Ron, si quieres a Hermione aunque ella esta arrepentida.

Gracias por leer

Saludos y un abrazo!