Hola! Tanto tiempo sin leernos por aqui. Si, tal vez digan: !Que descarada! !Como se atreve! Y les pido una ENORME, ENORME disculpa. La verdad no se imaginan que horrible ha sido mi vida en los útlimos meses. Si en 24 horas pasan muchas cosas, imaginense lo que me paso en estos meses. Fue horrible, creo que estube al borde del suicidio (ok, no, demasiado drama)

Primero que nada, me robaron mi computadora, si, se preguntaran como, bueno en resumen: Me fui a Cancún y en la casa de mi tía no había nadie, deje mi computadora en el sillón por las prisas y bueno, entraron y se lo llevaron. Malditos, ya tenía casí todo el capitulo completo. Si no hubiera sufrido este percanse hubiera actualizado por Diciembre o algo así. Ya sé, de todas formas es mucha espera, pero bueno, hubiera sido preferible.

Despues de eso, la inspiracion se me corto. Mis calificaciones fueron del asco y eso no ayudo mucho. Tenía problemas en casa y bueno, todo, absolutamente TODO era un caos. Ahora ya se ha calmado un poco, pero en fin.

Contestare los reviews que me llegaron del capitulo anterior, que por cierto les quiero dar las gracias por seguir la historia, espero actualizar cada mes mas o menos y a mas tardar cada mes y medio. Sus reviews me alegran mucho, GRACIAS.

Fer: Bueno, tu... que te digo! jaja me haces reir con tus ocurrencias y espero que te guste este capitulo, tu sabes mejor que nadie que me ha costado un poquito xD Pero ya lo subí WOOHOO! Espero tu review siempre oportuno.. Te quiero, GOOEY!

Emperatriz: No te preocupes por lo de tu conexión, a mí me pasa infinidad de ocaciónes y bueno, sin computadora pues te pasa mas seguido xD... Espero que te guste este capitulo, porque hay más del "Wesker bueno" y con respecto a la muerte de Chris, pues sí, se supone que a esas personas son más propensas a un ataque cardiaco, pero cualquier persona puede sufrir una enfermedad sin conocerla, es lamentable u.u Y bueno, el doctorcito me encantó jaja me lo estaba comiendo yo con la mente mientras se me ocurría jaja Te pido una disculpa de nuevo por no poder actualizar pronto, pero hubo meses que estube super cerrada de ideas, ni siquiera ponía atencion a lo que estaba haciendo, fue una etapa de total autismo, pero ya esta aqui el siguiente capitulo. Gracias :)

Phesy-Wekser: HOLA! Bienvenida a mi humilde historia, me agrada mucho tener lectoras nuevas y espero que la historia te siga gustando, y bueno, a ti tambien te debo una disculpa por el retraso, no debí de dejarte una buena impresion. Espero tu review en este capítulo :)

Crow Lady PG67AW: Crow! jaja que bueno que a ti tambien te guste la idea de el "Wesker bueno" en este episodio se cuenta un poco del porque el cambio de Albert y quien fue el que lo hizo dar el enorme paso del arrepentimiento. Espero tu review y espero que te guste este capitulo. Gracias!

alice: Bueno, primero que nada, gracias por leer mi historia, aunque se que no te agrado mi idea. Lamentablemente no a todos les puede gustar mi fic, y entiendo. Pero no puedo "corregir" (como tu dices) esta historia, yo tengo las bases sentadas y no puedo cambiarlas, además no me gustaría. Y a los que no les guste mi historia, seguramente me lo haran saber, como tu, y agradezco tu sinceridad. Te recomendaría que leyeras el otro Fanfic que escribo con mi amiga Fer, no se si ya lo has leido, pero si no en serio te lo recomiendo, en el encontraras un ChrisxJill muy bonito y ahí, sin lugar a dudas Wesker es un bastardo. Pero aqui, no. Lamento no poder darte gusto :)


Capítulo 2.
Hasta Pronto

Vaya que estaban cansadas, ese podría haber sido, fácilmente, el día más largo de sus vidas.

El doctor Johnson les había aconsejado regresar a su casa, para descansar los ojos, lo había denominado él, ya que las dos mujeres le dijeron que no irían a dormir. Fue suficiente para ellas, además, aprovecharían para decirles a los demás la mala nueva.

Primero fue Leon, Claire lo apreciaba mucho, y él a ella. Lo único que la pelirroja quería en ese momento, era un abrazo, una palabra consoladora o simplemente la presencia del ojiazul.

-Hola, Leon.- dijo la chica con la voz entrecortada.

-¿Qué pasa, Claire?- dijo Leon con un tono de preocupación en su voz, él siempre iba al grano, y más cuando algo le pasaba a la pelirroja.- ¿Estas bien?

-Leon… ¿Podemos vernos?

-Por supuesto, nos vemos en el café de siempre, ¿Ok? O… ¿quieres que pase por ti?

-No, no. Nos vemos haya en 30 minutos.

30 minutos después Claire se encontraba sentada en una de las mesas de aquel café, específicamente, en una de las esquinas, le gustaba ver como pasaban las personas, los autos, las aves. Nunca se daba ese lujo. Siempre demasiado ocupada con sus asuntos, pero ahora que su hermano no estaba se daba cuenta que había todo un mundo afuera, que aunque a ella le pasaran cosas malas no se detendría por eso. El mundo seguiría dando pasos galácticos sin importar lo que les pasara a las personas que se encontraban en el.

Comenzaba a hacer frio, así que pidió un cappuccino bien caliente mientras esperaba a Leon. No tuvo que esperar demasiado, Leon ya estaba ahí.

-Hola Claire.- dijo el muchacho dándole un beso en la mejilla y sentándose frente a ella.

-Hola Leon.- respondió Claire muy apagada.

-¿Ya me dirás lo que te sucede?

-Leon, paso algo terrible. Mi hermano… falleció esta mañana.-soltó sin más la pelirroja, con varias lágrimas en sus ojos. No sabía cómo explicarle a Leon lo que sucedió así que decidió que sería más fácil si se lo decía tal cual era. La pelirroja aun no lo aceptaba, quería creer que era una pesadilla, una mala jugada del destino. Pero después, la realidad la golpeaba muy fuerte y se daba cuenta que de verdad su hermano no volvería más.

-Claire… yo, lo siento. En verdad lo siento. ¿Hay algo que pueda hacer por ti? Lo que sea.- Leon estaba sorprendido. Cuando Claire lo llamo nunca se imaginó algo de tal magnitud. Quería ayudar en lo que pudiera a la pelirroja, ella era una persona muy especial para él, nunca la dejaría sola y además, los unía un fuerte lazo. Además del incidente de Raccoon City, claro.

-No, Jill y yo nos estamos haciendo cargo, además la BSAA está ayudando mucho. Es difícil, ¿sabes? Todo esto. Me siento tan vacía, no sé cómo poder superarlo.

-Solo el tiempo te dará la respuesta, Claire.

-Ya lo sé Leon, pero apenas han pasado unas horas y no sé si llegara el momento en el que pueda sonreír en vez de llorar cuando piense en él.

-Créeme que llegara, Claire. Tal vez tarde, pero lo hará.

-¿Crees que soy una mala persona por desear que sea pronto?- dijo Claire preocupada.

- No, Claire. Solamente creo que eres un ser humano que desea dejar de sufrir. Creo que todo mundo desea dejar de sufrir.

-No sé qué voy a hacer, me siento perdida, devastada, abrumada, deprimida y… no se ni como me siento. Solo sé que eso me hace sentir peor.- Claire comenzó a llorar como si no hubiera mañana, y la verdad era que eso sentía. Hasta que sintió los fuertes brazos del ojiazul alrededor de ella.

-Si te sirve de algo, estaré contigo en todo momento.- Le susurro Leon al oído. Y así terminaron, un rubio abrazando a una pelirroja que sollozaba sin parar y sintiéndose feliz porque ella dejaría que estuviera en su vida como algo más que un amigo. Te tome el tiempo que te tome superar o, al menos, sobrellevar la muerte de tu hermano estaré siempre a tu lado, y tratare de compensarlo diciéndote cuanto te quiero.- pensaba Leon para sus adentros.

….

Barry Burton. Gran soldado, sobreviviente de la mansión Spencer, salvador de Jill en incontables ocasiones y un "padre" para ella y Chris. Ese mismo hombre, valiente e inquebrantable, se encontraba abrazado a Jill llorando por la muerte de Chris. Era entendible, él quiso a Chris como se quiere a un hijo, además de que era su mejor amigo, no lo había visto en algún tiempo. Y cuando se volverían a ver seria en el funeral de Chris.

La última vez que estuvieron juntos fue, justamente, hacia 3 meses. Cuando el moreno había dado la noticia de que Jill estaba viva y que tenían una relación.

Después de que Jill le diera los detalles acerca de la muerte de Chris, llevo a Barry a la casa que ella y Chris tenían. No era muy grande, pero tampoco era pequeña, era del tamaño justo para ellos dos. Cuatro habitaciones, dos con baños completos y dos con medio baño. Un patio trasero y un porche grande.

-El funeral será mañana, Barry. El Doctor Johnson se está haciendo cargo de todo, me parece que iba a avisar a la BSAA. Yo simplemente no quiero pensar en nada.- dijo Jill, con la voz más apagada que Barry hubiera oído nunca, se le veía demacrada, mas pálida de lo normal, no comía desde que estaba en el hospital y eso que Claire, prácticamente, la obligo a comer un refrigerio, y estaba cayéndose de sueño. No quería dormir porque no quería pasar ni un segundo al pendiente de lo que pasaría con Chris.

-Jilly, yo estoy igual que tú. Me siento devastado. Simplemente no puedo creer que Chris se haya ido.

-Barry, por favor, no quiero hablar de eso ahora. Ya tuve demasiado tiempo en el hospital, además, me siento mal. No sé qué tengo.

-¿Quieres que te lleve al hospital?-pregunto Barry preocupado.

-Barry, ya te dije que no quiero regresar ahí.

-Lo siento Jilly.

-No te preocupes.

-De lo que si tenemos que hablar, Jill, y bien, es del funeral- Barry se sintió más vacío de lo que se había sentido nunca al pronunciar esa palabra y un escalofrió recorrer su espalda.

-Lo sé, pero como ya se avisó a la BSAA y se ofrecieron hacerse cargo del funeral, me siento mejor al saber que ellos se harán cargo, yo me encuentro muy desganada, ya te dije.- Jill de verdad se sintió mejor al saber que alguien más se haría cargo del funeral, ella no se sentía en condiciones ni para prepararse de comer.

….

Wesker se encontraba sentado en la misma posición en la que Johnson lo había dejado. Hacia un par de horas que le había entregado el PG67AW para poder erradicar el virus de su cuerpo, claro que antes le había puesto al tanto de que ese virus era para mantener Uroboros en el, pero Tom le dejo en claro que aunque fuera una tarea difícil el iba a cumplir.

Albert le había comentado que solamente le gustaría ver que su reflejo le devolviera al hombre de antaño, sin esos ojos rojos o esos poderes, que ahora, solamente lo hacían un fenómeno.

¿Por qué había cambiado su actitud? Bueno, ni el mismo lo sabía. Tal vez la oportunidad que se le dio (una vez mas) de vivir, tal vez el hecho de que Sherry le hiciera ver lo bueno del mundo tal cual era, sí, Sherry estaba con él. Gran parte de su cambio se lo debía a esa chica tan impertinente y necia. Aunque le costó admitir y darse cuenta de ello, Sherry se había convertido en la persona más importante para él. Ahí estaba otra buena pregunta ¿desde cuándo se había vuelto un condenado marica que, prácticamente, adoraba a esa niña (ya no tan niña)? A su mente llegaron los recuerdos de cuando quito a Sherry de las manos del gobierno. Claro, al principio, y durante los acontecimientos en África, su relación era fría y por pura conveniencia…

Flashback

-La niña tiene la muestra del virus G señor- le decía un empleado.

- Bien, quítensela y encuentren una niñera o algo así, no quiero que se convierta en una carga para mí, que le busquen una escuela y que esta persona se encargue de todo lo que a la niña concierne.

- ¿Qué clase de escuela, señor?

- La que sea, pero que no me estorbe. Ya suficiente hice con traer a esa mocosa aquí.

- Como ordene, señor.

La mayor parte de la infancia de Sherry creció sola con su niñera, no era una tonta, y sabía perfectamente que sus padres estaban muertos, nadie se lo había dicho a la cara, pero ella lo sabía, y, además, escucho la noticia de los misiles en Raccoon City. Nadie sobrevivió a esa catástrofe y Sherry no tenía demasiados recuerdos felices en los que sus padres y ella fueran los protagonistas, así que no lloraba por su perdida, se enfocaba en estudiar y eso era a lo que se dedicaba, no se le permitía salir ni convivir con sus amigos fuera de la escuela. Obviamente, Wesker no vivía con ella, ni siquiera la veía, pero siempre mandaba una generosa cantidad de dinero para la manutención de la rubia.

Una semana después de que Chris casi lo matara y de que volviera a su "forma normal" pidió hablar con la muchacha para explicarle un par de cosas. Primero que nada debía aclarar que el actuó mal en el pasado y que no debió de desquitar parte de su ira haciéndola miserable a ella.

-Sherry, me impresiona que hayas aceptado venir a verme.

-No tenía de otra ¿cierto?- Contesto la rubia.

-Solo quería pedirte una disculpa por…

-No hay porque pedirla.- Interrumpió.

-Claro que la hay. Simplemente por el hecho de que tuviste una infancia miserable, y me atrevo a decir que la mitad de tu vida has sido miserable por mi culpa.

-¿Quieres explicarme el cambio? Me desconciertas.- Exigió la rubia.

-No me pidas explicar algo que ni yo mismo me explico.

-¿Seguro?

-Claro.

-Me puedes… ¿responder unas preguntas? – Pidió la muchacha cautelosa.

-Uhmmmm, claro, por que no.- Dijo Wesker dubitativo.

-¿Qué… qué paso en ese lugar?- Wesker sabía perfectamente a qué lugar se refería.

-Bueno, ni yo mismo lo sé, no sé como logré salir con vida del volcán, ya me daba por muerto. Pero, de repente, sentí una nueva oleada de vida y me dirigí hasta una roca, después solo me dirigí al centro de África y regrese a Estados Unidos.

Sherry meditó la respuesta del rubio, y no le encontraba mucha lógica, aunque dedujo que para entenderlo debía de vivirlo. Aún con su titulo de medicina y con honores no sabía cómo explicarlo.

-Mi siguiente pregunta… ¿Qué paso con ese, perdón, esa mujer que estaba disfrazada de pájaro? Nunca supe de quien se trataba.

-Verás, ella es una de las pocas sobrevivientes de… Raccoon City.- el rubio no sabía que a Sherry no le causaba la más mínima emoción esa ciudad, la única que provocaba era la melancolía de recordar a Claire y a Leon, por eso, dudó un segundo en mencionarla.- Una BOW llamada Némesis la infecto con el virus T, pero consiguió la cura. Dos años atrás nos encontramos en Spencer State y ella… bueno, ella se sacrificó por Chris Redfield.- Los ojos de Sherry se abrieron al escuchar ese apellido.

-Espera, espera, dijiste ¿Redfield?- dijo Sherry interrumpiendo el relato del rubio mayor.

-Sí, ¿por qué?

-Bueno, Claire Redfield me sacó de Raccoon City, y no se nada de ella desde entonces, pues se fue para buscar a su hermano.- explico la rubia.

-Pues si, es su hermano.

-Bien, ahora, regresa a tu relato anterior.- pidió la muchacha.

-Su nombre es Jill Valentine, no te lo había mencionado, se me aventó para salvar a Redfield y caímos por un precipicio, yo me salvé, por supuesto, pero ella quedo muy malherida, la salve porque quería convertirla en mi conejillo de indias, pero descubrí algo en su sistema que me impidió llevar a cabo mi plan. Y la convertí en mi esclava personal.

-Eres un maldito. ¿Lo sabías?- dijo Sherry en tono sarcástico.

-Sí, Sherry, lo sé. Por eso hice que vinieras.

-Eso lo entiendo, pero falta una parte de la historia que aún no me cuentas.

-Y esa parte es…

-¿Qué pasó con Jill?

-Chris la salvo… se la ha llevado

Sherry notó cierto tono de frustración, celos y ¿dolor? ¿Acaso le dolía el que le hubieran quitado a Jill de su lado? No, no podía ser, Wesker era demasiado orgulloso para que eso pasara, primero se cortaba el… debido a su orgullo nunca aceptaría que necesitaba de alguien para estar bien.

-Claro, ahora, a lo que vine. No me hagas perder el tiempo, tengo una entrevista de trabajo en dos horas.- declaró la rubia.

-Felicidades por eso.- Al escuchar lo último Wesker no pudo dejar de sentir cierta sensación de orgullo hacía la rubia.- Bien, pues, como te decía, te debo una disculpa por hacer miserable tu infancia, cometí un error. Y no sé ni porque lo hice.

-Yo siempre le vi el lado bueno, Albert. Si me hubieras tratado como una princesa no habría aprendido a ganarme las cosas por mi propia cuenta. Ahora soy una mujer productiva, y en parte, es gracias a ti.

-No digas eso Sherry…

-No, no, es en serio, nunca tomaste acciones directas en contra mía.- la rubia vio como Albert estaba a punto de reclamar, pero se anticipo a él.- No digas nada. No hace falta. Si es necesario te diré lo que quieres escuchar: Te perdono.

En ese instante Wesker no supo lo que pasó, pero sintió que algo renacía en su interior. Si podía tener el perdón de la rubia lo demás pasaba a segundo plano. Albert se acerco cautelosamente a Sherry y le propino un fuerte abrazo. La chica estaba perpleja, no sabía lo que sucedía con ese hombre, pero tenía en claro que había cambiado, así que correspondió a su abrazo.

-Bien, Albert. Ahora, por favor, quiero que vayas a ver a un doctor. No quiero que sigas en este estado tan deplorable.

-No, no, Sherry, yo lo resolveré.

-Vamos, hazlo por mí, no quiero perder a una figura paterna. No de nuevo.

Con estas últimas palabras el rubio no lo dudo ni un instante, lo haría por Sherry, y de paso también por él. Se lo debía. A ambos.

Flashback End

Como si la hubiera llamado con el pensamiento su celular comenzó a sonar y en la pantalla se leía: Sherry.

-¿Si? ¿Con quien desea hablar?-dijo el rubio.

-Hola, buenas tardes. Quisiera hablar con un señor rubio muy altanero y presumido. ¿Se encontrará?- Suena extraño, pero ese era una clase de juego que hacían cuando se llamaban.

-No lo creo señorita, aquí solo se encuentra un rubio muy guapo que se pregunta dónde está su hija postiza.

-Bueno, me conformare en hablar con él, y dígale que su hija está en camino a casa.

-¿A qué hora llegaras?

-En treinta minutos como máximo.

-Tratare de llegar lo antes posible.- dijo el rubio.

-No, tárdate lo que te tengas que tardar, estaré bien.

-Correcto, te llamo luego. Tom ya está aquí.

-Sale, adiós.

Tom acababa de entrar a la habitación. El rubio dio gracias porque si hubiera entrado antes se estaría burlando de él.

-¿Con quien hablabas?- pregunto Tom

-Con Sherry.-dijo simplemente Wesker.

-¡Oh! Sherry, claro.-dijo el doctor sintiendo un flashazo de reconocimiento.- Bueno, creo que te hará el día saber que he avanzado en la reversión del PG67AW.

- Estupendo. ¿Me puedo ir?

- Hey, ¿por que la prisa?

-Porque ya me arte de estar aquí. Y tengo hambre.- dijo simplemente dirigiéndose hacia la puerta.-Gracias por todo, nos vemos mañana.

-Claro, tienes que venir por lo menos durante las próximas tres semanas. No lo olvides.

-Si, si, adiós.

….

A la mañana siguiente se dirigieron a la iglesia en donde le harían una misa a Chris. Ya en la misa casi todos estaban llorando. El padre les sermoneo sobre cómo debían llevar la muerte de un ser querido, que todo estaba destinado por alguna razón y que seguramente vendría algo mejor.

Leon, Barry, Billy Coen, ahora esposo de Rebecca Chambers, Josh Stone y dos amigos más cargaban el ataúd del chico Redfield. Lo llevaron a la carroza y se dirigieron al panteón, pero Jill les pidió a sus amigos que la acompañaran un momento a su casa. Ellos aceptaron.

Todo estaba preparado para el sepelio de Chris. Sería temprano, pues no querían que la lluvia los sorprendiera. En esta época del año en cualquier momento puede caer. Pero Jill aún no salía de su habitación y se estaba haciendo tarde.

-En cinco minutos nos vamos, Jill.- dijo Barry.- Se hace tarde.

-Ya estoy lista, en seguida bajo.

Jill estaba en su habitación, sentada en la orilla de su cama con una foto en la que salían ella y Chris. Llevaba una falda hasta la rodilla negra a juego con un saco de vestir y una blusa blanca. El cabello iba recogido en una coleta y sus zapatos eran, igualmente, negros con tacón de 8.5 cm. Trataba de no llorar, pero era casi imposible. Tomo fuerzas y se levanto de la cama, dejando la fotografía en su mesita de noche.

En la planta baja se encontraban Barry, Claire, Leon y Carlos. Sí, el latino se dirigió a Estados Unidos para dar el apoyo que Jill y los demás necesitaban. Carlos veía a Jill como la mejor amiga que podía tener, después de pasar tanto con ella no era para menos, aunque, era claro que también se sentía atraído por ella. Siempre se llevo bien con Chris, se podría decir que eran muy buenos amigos, se llamaban de vez en cuando, se veían cada 2 meses, etc. De hecho, durante los dos años que Jill estuvo desaparecida ellos se seguían frecuentando.

Jill le avisó a Carlos el deceso de Chris y el latino no evito tomar el primer avión para Norteamérica. Había llegado esa misma mañana, Barry fue el que lo recogió en el aeropuerto, casí después de acabada la misa, Jill ni siquiera se había dado cuenta que se había ido y no sabía que Carlos ya estaba ahí.

-¡Carlos!- grito la rubia, evidentemente sorprendida.

-Hola, princesa.- dijo Carlos abrazando protectoramente a Jill.- Lo lamento mucho.

-Gracias Carlos. Siempre es bueno tenerte cerca.- respondió sollozando en el pecho del latino.

Salieron los cinco en la camioneta de Leon, una hermosa Nissan Pathfinder del año, negra, sobria. Simplemente, preciosa. Leon iba manejando, como es normal, y su copiloto era Claire. Ya que la camioneta era automática pudo tomar la mano de la pelirroja y esta, por la acción del rubio, se sonrojo notablemente. En la parte trasera iban Jill, pegada a la ventana, Carlos en medio, viendo a la rubia, atentamente y Barry en la otra ventana, pero a diferencia de Jill el tenía la mirada baja. No se le olvidaba a donde iban, al entierro de Chris. No se pudo sentir más desdichado.

Veinticinco minutos después Leon estaba estacionando su camioneta cerca de la entrada del panteón.

-Los alcanzo en seguida.

-No te tardes, Leon, por favor.- le pidió la pelirroja.

-Claro que no, Claire.

La BSAA se encargo de todo lo que tenía que ver con el funeral, también de la pequeña reunión que se iba a dar en un salón no muy lejos de ahí, bueno, exactamente no era un salón, era una casa. Está la rentaban para cualquier ocasión, y esa vez toco un suceso triste.

Al llegar, pudieron ver las hermosas flores que adornaban el lugar. La mayoría eran rosas blancas, habían unas pocas margaritas, algunas azucenas, y varios alcatraces. La cruz fúnebre era de estas y unas pocas rosas. Debían admitirlo, aunque les doliera, ese era el funeral más hermoso al que pudieran asistir, tal vez sonaba ¿Cómo decirlo? ¿Mal? Pero los arreglos eran simplemente fantásticos.

-Muy bien, ya estamos aquí.

-Así es Barry, creo que el cuerpo está por llegar.

-No, llegó antes que nosotros, recuérdalo, Jill.

-Lo siento, estoy demasiado distraída.

Barry solo asintió y paso un brazo por arriba de los hombros de Jill. El padre llego diez minutos más tarde a oficiar el acto fúnebre.

-Que en paz descanse, Christopher Redfield, hombre de honor, de un gran carisma y al que le debemos la vida. Te veremos en la siguiente vida, hijo. En el nombre del padre, del hijo, y del espíritu santo, AMEN.

-AMEN.- dijeron todos al unísono.

Al ataúd de Chris lo cubría la bandera de los Estados Unidos de América, como todo buen soldado. Seguido de la rutina con armas de los militares fue retirada la bandera y bajado el cofre que llevaría a Chris a su última morada. Jill, que ya no podía más, soltó todas sus lágrimas al ver los últimos pedazos de tierra que fueron aventados al reposo del moreno.

Poco a poco todos los presentes le daban el pésame a Jill y a su hermana, y también a Barry. Jill vio un rostro conocido acercarse, mientras veía a Carlos hacer lo contrario, seguramente fue a fumar.- pensaba Jill, aunque había pasado tiempo de no verlo, estaba segura que aun no dejaba ese mal habito.

-Señorita Valentine, lo siento mucho, cuente con migo para todo.

El doctor Thomas estaba presente en el funeral, claramente Jill lo había invitado, pero no pensó que en realidad se fuera a presentar, al igual que Claire, estaba totalmente sorprendida.

-Muchas gracias, Tom. Te lo agradecemos.

El doctor se acerco y le dio a Jill un beso en la mejilla, al igual que a Claire, pero a ella la abrazo efusivamente, cosa que a Leon le desagrado en lo absoluto.

-Hasta luego, señoritas.- el doctor se estaba alejando, pero antes de avanzar más, se volteo a ver a Claire.- Espero, señorita Redfield, que acepte tomar un café con migo.- Tomo a la pelirroja desprevenida, por lo cual la chica solo sonrió y asintió. Después, solo se alejo.

Los siguientes en acercarse fueron Rebecca y Billy. Rebecca siempre se llevo bien con todos los presentes, era una chica agradable, amable, bondadosa, risueña, no había razones por las cuales odiarla, ni mucho menos. Cuando Jill fue dada por muerta Rebecca fue de las personas que más lo resintieron, ella y la rubia siempre se habían llevado bien, eran amigas de años y se confiaban absolutamente todo.

Ella era la única persona que sabía sobre Billy Coen, ya que Becca se había encargado de contarle a Jill todo lo sucedido con el castaño, tiempo después, la chica Chambers tenía un rastro del paradero de Billy, y no dudo en buscarlo. Lo encontró. Y Billy le pidió que vivieran juntos, ya que en todos los años en los que no había sabido nada de ella, su vida había sido de lo peor. Viviendo con la angustia de que Rebecca estuviera bien, de que se acordara del que alguna vez la salvo, porque él no dejaba de hacerlo.

Cuando se fueron a vivir juntos no pasó mucho tiempo para que el castaño le pidiera ser la futura señora Coen, la muchacha acepto gustosa. Cuando Jill volvió, la chica le contó todo lo sucedido en su ausencia. Después de todo, nunca la dejo de ver como a su hermana mayor.

-Oh, Jill, lo lamento tanto. Sabes que Chris era un gran amigo para mí, lo quería como si fuera de mi familia, al igual que a ti.- decía la chica.

-Lo sé, Becca, gracias por tu cariño y tu apoyo.

-No hay nada que agradecer, para eso estamos. Tienes nuestro apoyo.- continuo volteando a ver a su esposo.

-De verdad lo siento, Jill. Becca me ha contado que Chris era un gran hombre, lamento no haber tenido la oportunidad de conocerle.

-Sí Billy, ha sido una lástima, todo esto.- dijo Jill soltando algunas lagrimas.

-Todo tomara su lugar, Jill.- la consolaba la castaña.- Claire, lamento mucho esto. Si necesitas algo solo llamanos, ¿de acuerdo?

-Claro, Becca, muchas gracias.

-Ahora, las dejamos chicas. Barry, Leon, un placer verlos.

-Gracias, Rebecca, igualmente.- se despidió el rubio cortésmente. El no conocía mucho a la chica, pero se podría decir que le cayo bien de inmediato.

-Adiós, Becky. Cuídate mucho, y tú, muchacho.- dijo el pelirrojo señalando a Billy.- cuídala también.

-Claro, señor Burton.- dijo el aludido, algo nervioso, aunque Barry fuera un poco viejo, seguía intimidando a cualquiera.

Ya solo quedaban unos cuantos asistentes, Jill pudo divisar a Sheva y a Josh, cerca de un árbol grande, charlando. Y, al parecer, la morena estaba llorando.

Aunque a Jill a veces le daba la impresión de que Sheva coqueteaba demasiado con Chris, nunca le cayó del todo mal, después de todo, había aceptado acompañarlo a rescatarla. Le debía eso.

Se había mudado a Norteamérica, ya que después de su exitosa victoria sobre Wesker, le habían ofrecido un excelente puesto en la BSAA de aquel país, en realidad, era el mismo puesto, pero la paga era mejor. Y a Josh le pidieron que se uniera a la Fuerza Aérea. Acepto, más por Sheva que por otra cosa, no por nada eran casi hermanos.

-Jill, Claire, un placer volver a verlas, después de tanto tiempo.- dijo acercándose Sheva. Era cierto, aunque trabajara en donde Chris lo hacía, ellas casi nunca se veían y si lo hacían era por que se encontraban de pura casualidad en la calle, en un antro o cualquier otro lugar sin chiste alguno.- Lamento que sea en estas condiciones. ¿Y tú eres?

- Leon S. Kennedy, un placer. No tengo el honor de conocerla, señorita…

-Sheva, Sheva Alomar.- dijo la chica, demasiada coqueta.- pensaba Claire.- disculpe, señor, pero a usted tampoco tengo el honor de conocerlo.

-Soy Barry Burton, a tus ordenes, linda.

-Un placer, señor Burton.

-Claire cuentas con migo para todo, yo apreciaba mucho a tu hermano, me duele mucho su perdida, espero que para cualquier problema que tengas, no dudes en llamarme.- dijo Sheva, ingnorando por un momento a Jill.- Jill, tu también puedes contar con migo.

Sí, claro, ya que te das cuenta de tu error al ignorarme tratas de arreglarlo, algo hipócrita de tu parte.- pensaba Jill, pero eso no le impido asentir y poner una sonrisa forzada.

Treinta minutos después de infinidad de condolencias por parte de los invitados hacia Claire y Jill, decidieron que ya era tiempo de irse. Jill dijo que se quedaría unos minutos, que podían irse sin ella si eso quería, pero los cuatro se rehusaron.

La rubia se quedo sin palabras, pensaba que cuando estuviera frente a la lapida todo saldría así como así. Pero nada sucedió, se había quedado estática, observando lo que decía la piedra:

Chris Redfield
1973-2011

-No sé qué decirte, pensé que estando frente a ti todo lo que siento saldría, pero es complicado. Nunca pensé que tendría que enterrarte, nunca pensé que te podría perder, nunca pensé que esto terminara prácticamente sin haber empezado, porque los pocos meses que vivimos juntos eran el comienzo de nuestra vida, de nuestra maravillosa vida.- para ese entonces, Jill ya estaba llorando, como se le estaba haciendo costumbre en esos días, y ya estaba más que inspirada.- Porque se suponía que nunca nos íbamos a separar, que tendríamos hijos maravillosos, iguales a ti, o quizás, iguales a mí. Pero eso no lo voy a saber nunca, porque el cruel destino te arrebato de mi lado y hoy lo único que te puedo decir, es un frio: Hasta Pronto. Sé que algún día nos volveremos a encontrar, y espero que ese día, podamos continuar con lo que dejamos sin terminar.

La rubia, que tenía la cabeza gacha levanto la vista y a lo lejos pudo divisar a un hombre conocido. Traje negro, impecable, cabello rubio reluciente y relamido hacia atrás, gafas oscuras… Esas, gafas oscuras.

No, no podía ser.


Espero les haya agradado, a mi me parecío extraña la conversación entre Wesker y Sherry, pero se me ocurrio de un momento a otro porque recibi una llamada de mi mejor amiga de la prepa y así hablamos entre nosotras Cx.

No se si les anime, pero ya tengo ideas para el proximo capitulo. Hasta la proxima, y espero no tardar como de costumbre u.u pero a la vez, espero recibir los reviews de todas ustedes. GRACIAS! :)

Atte: Dann' Besos, abrazos e infinitas disculpas.

P.D: En serio, me siento como basofia JAJA'