Hola, hola! Si, ya se, diran que es un milagro que haya actualizado tal y como les dije, un mes más o menos, y aqui les traigo el siguiente capitulo.
A mi me gusto. Y me gustaría saber tambien que esperan de los siguientes capitulos, que creen que pasara, y cosas así. Y si alguna se acerca a la realidad pues... se lo haré saber.
Gracias por los reviews del capitulo anterior, se que algunas no lo dejaron por mi tardanza, y entiendo perfectamente, solo espero que en este si dejen sus opiniones :D jaja'
Gracias por seguir en esto conmigo.
Y ahora sí, a leer. (:
Capítulo III
Revelaciones
Jill se quedo estática en donde estaba. O ese hombre tenía un parecido extraordinario a Wesker, o ella se estaba volviendo loca. Por que definitivamente no podía ser Albert. Él estaba muerto, ella estuvo ahí cuando sucedió.
Carlos la saco de su trance y habiéndole preguntado si había terminado ya, se la llevo hacia la camioneta de Leon, donde estaban los demás.
La rubia volteo una vez más al lugar donde estaba el hombre desconocido, pero, al parecer, había desaparecido.
…
-Wesker, ¿dónde carajo estas?
-Voy hacia allá.
-Te dije que no iba a tardar, ¿Qué hacías?
-Cálmate, Thomas. No tengo que darte explicaciones a ti. Voy a colgar, estoy llegando.- anuncio el rubio.
Cuando llego al auto de Tom, se enfrento a una serie de preguntas insoportables, así que decidió contestarlas.
-Fui a ver como estaba el funeral, solo eso.- dijo fastidiado.- Fue mi enemigo por años, algo me ínsito a ir, no lo sé, tal vez cuando todos se vayan me dirija hacia allá a hablar con lo que queda de él.
-¿Estás loco? Más bien, creo que fuiste a ver a Jill.
-Oh, cállate, imbécil. La curiosidad me gano. Y fue por los dos, por Jill y por Chris.
-Y al menos la viste ¿no?
-Claro que sí. De hecho, nos vimos durante un rato. Parecía confundida.
-¿Y como querías que se sintiera? ¿Feliz? ¿O que corriera a tu lado?
Wesker se quedó callado. Quedaban descartadas las dos opciones, pero la segunda, la de correr a su lado, a una pequeña parte de él, muy pequeña, no le parecía tan mala idea.
-Además no te atrevas a decirme que tú viniste por una razón desinteresada.
-No, yo vine por Claire, y no lo niego ni lo escondo.
-En serio te gusta, estas jodido.
-Al menos yo ya hice algo, la invite a tomar un café.
-¡Mierda! ¡Si estas jodido!- dijo el rubio estampando su frente en el tablero del coche, dramatizando las cosas.- Y para tu información, yo no puedo hacer nada porque se supone que estoy muerto y me odia, imbécil.
-¡Aceptaste que te gusta! ¡Oh, por Dios! ¿Por qué no tengo una grabadora?
-Nunca dije que me gustara.
-Estás loco por ella, desde hace más de 10 años, y no digas que no.
-Solo me intriga. Además es… no lo sé, es ella.- Tom lo observaba minuciosamente, analizando sus expresiones, esperando a que siguiera.- Dime, ¿qué otra mujer que conozcas sería capaz de matar a una B.O.W de 2 metros que cargaba con un lanzacohetes, lanzarse al precipicio con su peor enemigo, y al final de todo volver a escapar? Nadie, ¿verdad? Absolutamente nadie.
El doctor vio cierto tono de orgullo en la voz de su amigo, y hubiera apostado que en sus ojos también había un brillo parecido, pero las gafas no le permitían verlo.
-¿Solo eso?- insistió el castaño.
-¿A qué te refieres?
-¿Es lo único que te atrae de ella? ¿Su valentía?
-No me presiones.
-Está bien, pero no creas que te salvaste de esta.- término el doctor arrancando en coche.
….
Cuando Jill llegó a su casa, después de la pequeña reunión que se dio en honor a Chris, inmediatamente subió a su habitación disculpándose con los demás. Barry, que se quedaría un rato con ella le pidió a Leon que llevara a Carlos a un hotel, y Claire los acompaño.
-Claire… dime, ¿Quién era ese hombre que te invito un café?-pregunto Leon evitando esconder sus celos.
-Si te refieres a de donde lo conozco, pues es el doctor que le hizo la autopsia a mi hermano.- la pelirroja creyó que iba a llorar o algo, pero solo sintió un nudo en el estomago, ya era un avance, y Leon lo noto.- y se llama Thomas, Thomas Johnson.
- Parece muy interesado en ti.- dijo el castaño.
-Pues, no lo sé, ¿tú crees?- o Claire se estaba haciendo la inocente para ver la reacción de Leon o en verdad no lo había notado.
Carlos, por su parte, se estaba divirtiendo de lo lindo. Y al parecer, los otros dos se habían olvidado que llevaban compañía. Parece como si ya estuvieran casados.- pensaba el latino.
-Sí, así es.- el ojiazul estaba empezando a encelarse, porque Claire simplemente no se había dado cuenta que el doctor quería algo más con ella, y que el también, aunque sí de tiempo se trataba, Leon ganaba, conocía desde hacía años a la pelirroja y siempre la había considerado su amiga, aunque ahora, era diferente. Tengo que ser inteligente y hábil para ganarle a ese niño bonito.
El resto del camino todo estuvo tranquilo. Habían dejado a Carlos en la recepción del hotel en el que se hospedaría por unos días, en cuanto el agente Kennedy preparaba una habitación en su casa para él.
-Claire, ¿tienes algo que hacer?
-No, Leon, la verdad no. Y no quiero llegar a mi casa a llorar.- se sincero la pelirroja.
-Entonces… ¿me aceptas un café?
-Claro que sí, Leon.
Partieron hacia la misma cafetería donde Leon se entero sobre la muerte de Chris, pero esta vez, con los ánimos más subidos. Los dos pidieron un cappuccino y se sentaron en la esquina de siempre, Leon se había quedando mirando a su acompañante.
-Pelirroja.- dijo Leon de repente.
-¿Cómo?- dijo Claire riendo, la había tomado por sorpresa.
-Pelirroja, tienes un cabello muy rojo.
La susodicha empezó a reír.- Si soy pelirroja, obviamente tengo que tener el cabello de color rojo.- dijo ella.
-Lo sé, pero nunca había visto uno así, y hasta ahora me doy cuenta.
-¿Uno así?
-Sí, es un rojo muy peculiar. Y te hace ver hermosa.
-Ya, castaño, para de decir esas cosas.- dijo tratando de desviar la atención de lo que Leon le había dicho.
-Claire, no sé si lo sepas pero soy rubio.- dijo ofendido.
-¡Oh, por Dios! Te escuchaste, tan engreído.- la chica empezó a reír.- pero no, eres castaño.
-Soy rubio pero con mechones más oscuros.
-Yo digo que te lo pintaste. O eres castaño claro.
-No seguiré con esta charla, pelirroja, yo sé de qué color tengo el cabello.
Siguieron hablando acerca de los colores de cabello, de los ojos, hasta de la piel. Por un momento, la muchacha se olvido de todos sus problemas, con él se la pasaba sumamente bien, y se sentía muy cómoda, como si nada más importara. Después de acabar su café se dirigieron a un pequeño bar cerca de la casa de Leon y este le dijo que si terminaban tarde se podría quedar en su casa, ya que tenía dos habitaciones de sobra.
-Bien, pero te diré que cuando tomo, me encanta bailar.
-Podré con eso.- dijo él.- pero por si acaso, yo no tomare para cuidar que ningún hijo de puta se te acerque demasiado.
-Aun no nos casamos, castaño.- Leon se puso rojo, cosa que paso desapercibida para la pelirroja.
Parece como si fuera adivino, porque Claire simplemente no paró de bailar, dedujo que era porque no quería sentirse mal por su hermano y no encontró otra manera de evitarlo que tomar un poco de alcohol. El muchacho tuvo que llevarla a su casa para que no le pasara nada, tampoco era muy tarde, no pasaba de las 9 de la noche, pero no correría riesgos.
Claire estaba muy cansada y casi dormida cuando llego a la casa del ojiazul.
Al llegar, inmediatamente se hecho a la cama, y Leon le quito las botas, el gran abrigo que traía y la arropo como una niña pequeña. Se quedo viéndola, embelesado, hasta que ella se pudo dormir.
-Buenas noches, pelirroja.- y acercándose deposito un beso en la frente de la chica.
….
Jill había estado llorando desde que la dejaron en su casa. Se había quedado dormida y cuando despertó no se quizo levantar. Se sentía sola. Simplemente porque esa casa le traía demasiados recuerdos, felices, la mayor parte. En cada rincón había pasado algo bueno, y que recordaría siempre.
En la cocina los ricos desayunos que Chris le preparaba, en el baño los masajes con esponja en la bañera cuando estaba estresada, en su cuarto cuando hacían el amor, en la habitación de a un lado, donde se suponía iba a dormir su primer hijo, y así por toda la casa.
Estaba pensando seriamente en cambiarse de casa, pero se dijo a si misma que tal vez solo era por la emoción de momento y solo el tiempo lo resolvería. La primera terapia que iba a darse era sacar las cosas de Chris, su ropa, sus notas, todo lo que le pertenecía. Siempre supo que no era bueno aferrarse a las cosas y no iba a empezar ahora.
Se acerco a la mesita de noche de Chris, y empezó a sacar las cosas que tenia ahí. Había un libro, varias fotos de ellos dos, de Barry con ellos, en algunas fiestas, en reuniones de la BSAA, podrían haber llenado un álbum con esas y las que ella tenía, pero Chris se las guardo por alguna razón, también estaban sus estados de cuenta, números telefónicos de contadores y abogados, sus lentes de sol, sus discos favoritos, e incluso los pagos de la luz, el agua, etc.
Tomo el libro y lo empezó a hojear. Pronto, cayó lo que parecía una carta y tenía su nombre, escrito con la letra del azabache. Dejó el libro en su lugar y tomo la carta.
Querida Jill:
Si encontraste esta carta es porque seguramente ya no estoy contigo. Tal vez la encuentres antes, tal vez después, pero lo importante es que la estás leyendo.
Iré directo al grano: yo siempre supe de mi enfermedad.
No quiero que te sientas mal por mi partida, se que te será difícil entenderme, pero no dije nada porque no quería que nadie se sintiera agobiado por mí, yo lo tome bien, y si así debían ser las cosas no había nada que hacer, estuve consultando con varios médicos, y todos me decían que con medicinas y al final un trasplante, podría vivir, pero no, ¿Por qué no quise? Ni yo lo sé. Me dirás egoísta, pero sentí que era lo mejor.
Lo único que en verdad me duele es dejarte. Sé que no estarás sola, porque tendrás a Claire y seguramente también a Barry.
Ya que tocamos el tema de mi pelirroja, quiero que le digas que siga con su vida, que no llore por mí (y tú tampoco quiero que lo hagas), que ya no ponga su vida en riesgo, y con eso me refiero a que deje TerraSave, nosotros ya nos encargamos de que el planeta sea seguro y si hay personas que quieran poner en riesgo esa seguridad, seguramente habrá alguien más que se encargue, se que podrá encontrar un trabajo con su titulo en Química, y también dile que se dé una oportunidad con Leon, no me preguntes como, pero sé que esos dos tienen algo. Por último, dile que la amo, que aunque este en otro lado siempre la llevare en mi corazón, siempre será mi hermanita, y siempre la cuidare.
A Barry, dile que si no hubiera sido por él no te habría conocido, él me enseño lo bueno de la vida, siempre estuvo ahí para lo que se me ofreciera, se convirtió en un padre para mí. Siempre fue mi ejemplo a seguir y siempre lo recordare. Pídele por favor, de mi parte, que te cuide, eres testaruda Jill, y querrás superar mi perdida sola, pero tienes que saber que no hay porque hacerlo de esa manera, tienes personas que te aman cerca y que te apoyaran y darán el cariño que yo ya no te puedo dar.
Con eso, pasó contigo.
Eres la mujer más maravillosa que he conocido. Eres valiente, versátil, fuerte, honesta, justa, amorosa. Extraordinaria, esa es la palabra adecuada. La muerte es fácil y rápida, Jill, la vida es la que es complicada y confusa, pero tú fuiste la luz en mi camino. Si te hace sentir mejor, cumplí todas mis metas. Fui productivo, ayude al planeta, y con eso, deje algo mejor para las futras generaciones, y en especial para ti. Tú eres el amor de mi vida, eres la mujer con la que siempre soñé, eres más que eso. Nada me hubiera gustado más que pasar toda mi vida contigo, pero no todo se puede. Y cuando te recuperes de mi perdida, porque sé que lo harás, quiero que te permitas amar otra vez, no pienses que estarás traicionándome, porque no es cierto, solo estas buscando tu felicidad, y sería egoísta de mi parte negártelo, porque eres lo que más amo en todo el mundo y estaré contigo en todo momento, sea el hombre que sea del que te enamores, no tiene importancia, yo entenderé. No sé que me espera después de la muerte, solo sé que será una gran aventura y siempre estaré iluminando tu camino cuando este oscuro y dándote fuerza cuando la necesites. No quiero que pienses en mí y llores, quiero que sonrías por todos esos momentos hermosos que pasamos juntos. Te aseguro que mis últimos pensamientos serán para ti.
Sé también que te negaras a lo siguiente que leerás: Te dejo todo. A ti y a Claire, por igual.
Les dejo todo mi dinero, todas mis pertenencias, todas mis propiedades, absolutamente todo. En mi buró encontraras todos los papeles necesarios. Ya arregle el testamento. No falta mucho para que llegue el citatorio. (Si no es que ya llegó)
Al final de todo, Jill, esta experiencia llamada vida, valió la pena. Porque te conocí, porque supe lo que es amar y ser amado, porque tuve amigos increíbles, porque vi triunfar a mi hermana, por todo.
Gracias por todo tu amor Jill, que siempre fue el que me hizo seguir adelante. Como no sé en qué momento encontraras esto no te puedo decir si fueron meses o años los que estuvimos juntos, solo sé que fuimos felices hasta el final.
Siempre tuyo y con amor,
Chris Redfield.
Jill dobló de nuevo la carta y la puso en el buró, estaba atónita.
La rubia no podía creer lo que acababa de leer. Eso no podía ser cierto, Chris tuvo la oportunidad de salvarse y no lo hizo. No lo hizo por egoísta. ¿O que otra razón había?
No quiso luchar por ella, o por su hermana. Simplemente se dio por vencido. Y lloró, lloró por sentirse traicionada, por que sintió que él no la amó como el profesaba.
De tanto llorar, como se había hecho costumbre, se quedó dormida, ya hablaría con Claire sobre la carta de su hermano.
….
Barry salió por la noche, sabiendo que no sacaría a Jill de su cuarto. Era muy testaruda, y el creyó que lo mejor sería que pasara esa noche sola. Claro que, sin que ella se diera cuenta, sacó todos los objetos punzo-cortantes del cuarto, no es que pensara que iría a hacer algo estúpido, solo era precaución.
Llamo a Carlos y lo invito a tomar una copa.
-Bien muchacho, dime ¿Cómo te va?
-Como me va… ¿en qué aspecto?
-No lo sé, en el aspecto laboral, o en el amoroso, el que tú quieras contarme.
-Bueno, me va bien, pedí ser trasladado a Estados Unidos, no quiero dejar a Jill sola.- dijo el latino.
Barry se quedo pensativo.
-Creo que me respondiste las dos preguntas.
-¿Ah, sí?
-Sí, pediste un traslado a Estados Unidos, eso responde la del trabajo, y lo hiciste por Jill, eso responde la amorosa.
Carlos rio y pidió otra ronda de tequila, quería recordar a su tierra. Y se dio cuenta, de que el viejo Barry era un hombre muy sabio.
-¿Desde cuándo?
-¿Desde cuándo qué?- Carlos estaba jugando con el pelirrojo.
-No te hagas idiota, niño. Desde cuando te gusta Jill.
-Pues, la verdad, desde que la vi.- dijo sincero.- Pero estarás de acuerdo en que ese no era un momento para romances, ni mucho menos.
-Totalmente de acuerdo.- Barry se había puesto serio.- pero te digo una cosa Carlos, si ella no está lista para una relación, tu no la obligaras, no la presionaras, ni siquiera te le insinuaras, porque si lo haces, yo te voy a romper la cara. ¿Estamos?
Carlos se quedo atónito ante lo que le dijo el hombre, nunca habría pensado que le diría algo así, el se veía muy tranquilo, toda dulzura, pero se dio cuenta que seguía siendo un hombre muy intimidante cuando se lo proponía. El latino solo asintió. Y siguieron tomando hasta que Barry se disculpo, y se fue a ver a Jill.
Cuando regreso, la vio dormida, con una carta en la mano. No quiso ver la carta, ni despertar a Jill, así que solo se fue.
….
Claire se despertó por los rayos del sol que inundaban su ventana y le daba en plena cara, le dolía la cabeza por la resaca, pero valió la pena, ya qué en toda la noche lo único que hiso fue dormir. Sin ningún tipo de pesadillas, o recuerdos en donde ella y su hermano eran los protagonistas.
Aunque sabía de antemano que no todas las noches se iría a tomar para olvidar. Para eso tenía a su amigo el tiempo, y por supuesto, a Leon.
Cuando recordó al castaño, porque ella seguía diciendo que era castaño, se sentó y estaba decidida a buscar al ojiazul, pero lo encontró en el pequeño sillón a un lado de la cama. No quería despertarlo, y justo en ese momento sonó su celular.
No sabía donde lo había dejado y se movió tan rápido por querer callarlo que cayó de la cama con el celular en la mano y tirada en el piso contesto.
-¿Si?- contesto adolorida.
-¿Claire, estas bien?- preguntó Jill.
-Si, si, solo… me caí de la cama.- al terminar de decir eso, se escucho una risa, proveniente del hombre sentado en el sillón.
-¿Quién se ríe?
-Oh, es solo Leon.- la rubia rió al otro lado de la línea, mal pensando la situación.- No, no, no, no, no, no es lo que piensas Jill.
-Si, claro que no lo es.- dijo la rubia en tono sarcástico.
Claire se levanto, o más bien se puso sobre sus rodillas, y vio a Leon riéndose por la situación, hizo un gesto para que se callara mientras le sacaba la lengua, lo cual ocasiono más risas.
-Bueno, ¿Qué pasa Jill?
-Necesito verte, debo… enseñarte algo.
-Parece importante.
-Lo es, Claire. Nos vemos en el café a donde llevas a tu novio en media hora, ¿sí?- dijo la rubia en tono bromista.
-¡Que no es mi novio, Jill!- grito, pero la ojigris ya había colgado.
Leon seguía sentado, riendo por la incómoda situación en la Jill puso a la pelirroja, y de paso también a él. Cuando dejo de reír un incomodo silencio reino en la habitación, mientras Claire se levantaba completamente y se ponía sus zapatos.
-¿Quieres que te lleve a tu casa?-pregunto Leon para cortar la tensión del momento.
-No, castaño, ya no me da tiempo. Pero gracias.
-Y… ¿no le dirás a tu novio a dónde vas?
-¿Cuál novio?
-Podemos arreglar eso, ¿sabes?- dijo el ojiazul en tono sugerente.
-Ah, ¿en serio? Dime, ¿conoces a alguien que quiera salir conmigo?
-No lo sé, tal vez… ¿yo?
-Vamos, deja de bromear.
-No, es en serio Claire. Salgamos.
-Déjame pensarlo, no quiero perderte como amigo, Leon. Eres muy especial para mi.- dijo la pelirroja sincerándose.
-Tomate el tiempo que quieras.- se acercó, y la abrazo con todo el cariño que fue capaz de mostrar.- te llevo con Jill.
Ella asintió en el pecho de Leon, y salieron al encuentro con su amiga.
….
Veinte minutos después Jill veía a su mejor amiga bajar de la camioneta del ojiazul con la ayuda de este, vio como se despedían y Leon se iba caminando hacia otra parte.
-Jill, ¿Cómo estás?- dijo la pelirroja saludándola.
-Parece que no tan bien como tu.- respondió.
Claire rio nerviosamente.- Déjame explicarte, no quiero que pienses que te escondo cosas, sabes que eres mi mejor amiga.- se justifico.
-No, está bien, si no quieres, no importa.
-Si quiero.- replico.- Ayer fuimos a tomar un poco, y bueno, al final, me llevo a su casa porque yo no podía ni caminar derecho. Y en la mañana me desperté y lo encontré sentado en el sillón, dormido.
-No me digas que yo los desperté.- dijo Jill apenada.
-Solo a Leon, yo ya estaba despierta, pero si hiciste que me cayera de la cama.
Las dos empezaron a reír.
-Pero bueno, Jill, a lo que venía.
-Lee esto.- dijo ella, directamente, extendiéndole la carta.- La dejo… tu hermano.
-¿Chris?
-Sí, bueno, la dejo para mí, pero te menciona a ti y a Barry.
-¿Barry ya la leyó?- preguntó la pelirroja.
-No, esta mañana encontré una nota de él, diciéndome que iría a recoger a Carlos.- contesto ella.-Pero no importa, léela ya.
Claire empezó a leer la carta. Pensó que era un detalle lindo de parte de su hermano el dejar esa carta, pero también, que fue muy egoísta de su parte no decir nada, y tampoco de resolver ese problema, pero lo entendió. Y no pudo evitar que salieran lagrimas de sus ojos, y una que otra risa por lo de Leon.
-Gracias Jill, esto… era lo que necesitaba.
-Pues yo no Claire, se dio por vencido, ni por ti, ni por mí, solo se rindió.
-No creo Jill, no se dejo vencer porque no me amara, o a ti, si no porque quería que, nuestras vidas fueran normales y felices, no con la angustia de que en cualquier momento el iba a partir.
-Pero al final, fue lo mismo Claire, nos dejo de un momento a otro, sin siquiera prepararnos para ello.
-Entiéndelo Jill, el simplemente te amaba, nos amaba, hizo lo que creyó mejor para nosotras, y para Barry también.
-Creo que tienes razón.
Las dos se miraron y tomaron sus manos en señal de apoyo mutuo. Ahora, la rubia entendía un poco más a Chris, y aunque quisiera, nunca podría dejar de amarlo, o sentirse traicionada por él. Porque sabía que lo que hizo, lo hizo por ella, y por su hermana.
-Cuando llegue el citatorio te lo haré saber, para ir a arreglar todo.- dijo la ojigris.- creo que era innecesario, pero si es su voluntad, lo aceptare.
-Es lo mejor, si no, ese dinero se iba a pudrir.
Terminaron sus cafés y dieron un pequeño paseo por el parque que estaba cerca del café.
-Claire… creo que… voy a vomitar.- Jill se dirigió a un bote cercano, varias personas la miraban con asco, pero otras más, de edad adulta, la miraban con comprensión.
-¿Estás bien?- dijo la pelirroja preocupada.
-Sí, eso creo… ¡Oh, por Dios!- salió corriendo hacia una farmacia compro lo que quería y entro al baño de la misma. Claire la miraba con confusión, y espero a que saliera del baño.
-¿Qué pasa? Saliste como loca.
-Claire… Estoy embarazada.
Por Dios, cuantas Revelaciones en un solo día.
Bueno, hasta aqui el cuarto capitulo, que en realidad es el tercero, espero les haya gustado, y la parte de la carta se me ocurrio viendo una pelicula de Hitler xD
Gracias por haber llegado hasta aqui.
Atte: Dann' Besos y abrazos
