¡Hola! Solo una cosita: Pegenme, pero no me dejen. No tengo cara para venir ante ustedes, la verdad. Pero sí estuvieron atentas, les avise de lo que le pasó a mi papá, y bueno, aunque se mejoró unas dos semanas después, su mal humor durante ese tiempo arruinó mi bonita inspiración. La hizo pedazos como suele hacer con mis cosas y a veces conmigo. Pero bueno, no están aquí para escuchar mis traumas de la infancia y esas cosas, ¿verdad?
A parte de que le pasó algo horrible a mi madre, han oído hablar de las extorciónes por teléfono, ¿no? Pues bueno, le tocó a ella, le dijeron que me tenían secuestrada y se armó todo un pancho, casi casi llegan a mi prepa con el equipo SWAT y desde entonces están encima de mi todo el tiempo, molestándome. No están para saberlo ni yo para contárselos .. pero la mayoría de mis ideas emergían de mis viajes en camión de la escuela a mi casa... y pues hasta eso me quitaron. Pero ya encontré como le haré, no se preocupen.
En fin, no quiero entretenerlas más con mis problemas familiares, entonces voy a responder sus lindos reviews que alimentan mi espíritu de la imaginación C:
Jaiva: ¡Gracias por el review!. Y en cuanto a tu consejo, lo aclaré al final, a menos que lo encuentre sumamente necesario, haré un capítulo como el anterior, pero mientras no, me daría mucha flojera, y seguro a ustedes también. JAJAJA' En fin, espero tu review en éste capitulo.
FandResidentEvil: ¡Hey, hola! Eres muy linda, me gusta que te guste, en serio, y espero que este capítulo te siga gustando también, al igual que espero tu review. (:
Antony: ¡Hola! Oye, me encantaría que me aclararas algo... ¿eres hombre o mujer? Es indiscreto, lo sé, pero necesito salir de la duda, y en cuanto a tu review... no entiendo por qué te asustó, y no entiendo como piensas que puedo revivir a Chris, sí murió... bueno, pues fue por algo, técnicamente sí fue una muerte puesto que nadie le arrebató la vida, y bueno, como han sido muchos los que me han dicho que no les gusta el Jillbert, creo que les regalaré un Valenfield para Navidad, para que no se sientan tan ignorados, lo siento pero así es la historia, bien lo dice arriba: A. Wesker & Jill V., y tampoco me gustaría que tomes este comentario como un insulto, lo hago solo para aclarar los puntos y tener las cartas sobre la mesa. ¿Qué te parece mi idea de regalo para Navidad?
alee: ¡Hola, Ale! De verdad que me ha encantado tu review, eres de las pocas personas que ha entendido perfectamente el concepto, como tu dices, hay más Valenfield que pueden leer sí no les gusta el Jillbert, y me alegra que tu lo entiendas, aquí está la sexta entrega de esta historia, que espero que disfrutes mucho. Nos vemos en los reviews.
claire redfield: ¡Gracias por el apoyo! ((:
aleja: ¡Hola! Bueno, varios me han preguntado por qué maté a Chris, y creo que la respuesta correcta sería: por qué sí no, la historia no se podría desarrollar. Me basé en su muerte para darle forma... así que esa es mi respuesta. Gracias, por el review ((:
Y ya saben que a Fer no le contesto por qué hablo con ella todos los días :3 Y sé que no es nada, pero éste es mi regalo de Halloween para ustedes, que en México en realidad es el Día de Muertos... pero no estoy aquí para decirles que hacemos nosotros acá, sí quieren saber, solo me preguntan ((: Sooooo, LET'S READ.
Capítulo VI
Somewhere.
Llevaba semana y media en ese estado de total depresión, de no querer nada, de no hablar con nadie y de comer muy poco. Barry había partido dos días antes, y como no pudieron convencerla de salir de su cuarto, el pelirrojo simplemente deslizó una carta por debajo de su puerta, que por cierto no había recogido. Claire también había intentado llamarla, pero no contestaba; no tenía las ganas suficientes.
Jill Valentine veía atentamente el reflejo que el espejo le devolvía. Sus ojos estaban realmente hinchados por causa de todas las lágrimas que habían escapado por sus hermosos ojos grises, sus labios estaban resecos, la imagen simplemente era desalentadora… Parecía un inferí.
Ya no era la enérgica mujer que siempre había sido, aquella con una sed insaciable de justicia, capaz de adaptarse a cualquier situación, ni siquiera estaba segura de poder abrir la puerta con un clip si se le olvidaban las llaves, ahora estaba, irónicamente, como un zombie.
A veces pensaba en dejarse morir así. Y aunque sabía que esa forma de pensar no era la correcta, no podía hacer nada, estaba hundida y se estaba ahogando poco a poco, y a diferencia de las ocasiones pasadas, Chris Redfield no estaría para salvarla.
Lost in the darkness, hoping for a sign. (Perdida en la oscuridad, esperando una señal)
Instead there is only silence. (En lugar de eso, solo hay silencio)
Can´t you hear my pleas? (¿Puedes escuchar mis suplicas?
Jamás se había sentido tan miserable e impotente en toda su vida, incluso estando bajo el control de Wesker se sentía mejor que como lo hacía ahora… y eso era decir mucho, al menos en ese tiempo aún tenía esperanzas de salir de ahí, de que la rescataran, o de poder poner fin al control que Wesker ejercía sobre ella. Pero en esta ocasión, la esperanza era algo relativo, algo inexistente.
Never stop hoping. (Nunca dejo de esperar)
Need to know where you are. (Necesito saber dónde estás)
But one thing is for sure: (Pero una cosa es segura)
You're always in my heart. (Siempre estás en mi corazón)
Sentía a veces que la vida ya no valía nada, que era mejor hacer uso de una pistola en sí misma, sentía que ya no podía más, solo quería escapar, escapar como una vil cobarde… Y encontrarse con Chris de nuevo. ¿Pero en dónde? Sí tan solo supiera cómo estaba el castaño, si tal solo tuviera la certeza de que estaba en un lugar mejor… Prácticamente eso era lo que la estaba matando.
Siempre le habían dicho que al morir, todo el dolor se iba, que esa persona seguía contigo, que siempre estaría cuidándote, pero, ¿cómo comprobarlo?
I'll found you somewhere. (Te encontraré en algún lugar)
I'll keep on trying until my dying day. (Seguiré intentando hasta el día en que muera)
I just need to know whatever has happened. (Solo necesito saber lo que pasó)
The truth will free my soul. (La verdad liberará mi alma.)
Alguna vez escuchó a cerca de los llamados médiums pero, sí antes no había creído en ellos, y aunque tenía unas ganas indescriptibles de saber sobre el ojiazul, seguía sin creerlo. La única manera era… No, demasiados pensamientos suicidas por un día.- se reprochó mentalmente.
Lost in the darkness, try to find your way home. (Perdida en la oscuridad, intento econtrar el camino a casa)
I want to embrace you and never let you go. (Quiero abrazarte y nunca dejarte ir)
I really hope you're in heaven so no one can hurt your soul. (Realmente espero que estés en el cielo, así nadie lastimará tu alma)
Living in agony cause I just do not know. (Vivo en la agonía porque simplemente no sé)
Where you are. (Dónde estás)
Cada que se veía al espejo recordaba la mirada de Chris, ya que él solía abrazarla por detrás, susurrarle al oído lo hermosa que era y cuanto la amaba. En ese momento, silenciosas lágrimas rodaban por sus mejillas pálidas y entraba de nuevo en la desesperación. Rozó con mano su cuello, el lugar favorito de Chris para besarla, se sentó de nuevo en su cama y colocó las dos manos sobre su rostro sacando un gemido de frustración, tristeza y enojo, eran tantas emociones, tantos recuerdos.
Wherever you are, I won't stop searching. (Donde sea que estés, no dejaré de buscarte)
Whatever it takes, I need to know. (Lo que sea que necesite hacer, necesito saber)
Parecía que llevaba meses recluida en esa habitación, y cuando se daba cuenta de la realidad, de que solo llevaba una semana y media ahí, le parecía absurdo. ¿Cuánto tiempo más estaría así? Esperaba que fuera poco. No le gustaba para nada en lo que se había convertido.
I'll find you somewhere. (Te encontraré en algún lugar)
I'll keep on trying until my dying day. (Seguiré intentando hasta el día en que muera)
I just need to know whatever has happened. (Solo necesito saber lo que pasó)
The truth will free my soul. (La verdad liberará mi alma)
Y teniendo en cuenta todos esos pensamientos, todos esos sentimientos, pensando en aquel hombre que amó más que a nadie, se sumió en un profundo sueño de cual no quería despertar, dejando caer varias lágrimas; mañana sería otro día, vería la realidad más clara que nunca y la afrontaría, en el fondo no se daría por vencida.
Despertó. No sabía qué hora era exactamente, solo tenía claro que había dormido desde muy temprano; dormido sin sueños. Algo realmente extraño, durante la última semana siempre soñaba con Chris. A veces estaban tomando un café, y la que más se repetía, era aquella en la que estaba recostada en una cama de hospital, con el castaño a su lado y un bebé en brazos. Por un momento pensó que se soltaría a llorar… pero solo sintió una pequeña opresión en el pecho. Esto va a mejorar, está empezando a mejorar.- repetiría ese mantra lo que fuera necesario.
Se levantó para lavarse la cara y se dirigió de nuevo a la cama para acostarse. Aunque empezaba a salir del hoyo, quitarse esa rutina iba a ser un poco complicado: despertaba a eso del medio día, no se paraba hasta pasadas unas horas y salía a buscar algo de comer, terminando de solo ingerir algo mínimo regresaba a su cuarto, se metía a la regadera y salía diez minutos después, y poniéndose algo cómodo para acostarse, miraba al techo durante lo que quedaba del día. A veces volvía a salir para buscar comida, pero durante la semana que llevaba recluida en su habitación solamente medio desayunaba. En los primeros días se dedicó a leer una y mil veces las cartas que Chris le llegó a escribir, a ver las fotos que había encontrado en su cajón, deseando que esos días regresaran, que sus días volvieran a ser soleados, y no una eterna tormenta.
Pareciera que se había olvidado de su embarazo, pues ni siquiera hacía un esfuerzo por comer sanamente, como el doctor le había recomendado. Y vaya que había sido muy claro en esos aspectos. No debía dejar de comer, debía descansar, aún podía hacer esfuerzos, no muchos, pero tampoco era para exagerar.
Escuchó a alguien llamar a la puerta… Pero sí en una semana ni siquiera había salido de su cuarto, obviamente no iba a bajar a abrirla. Contra todo pronóstico, la puerta se abrió, poniendo a Jill a la defensiva, para que segundos después decidiera no hacer caso y solo quedarse ahí. Total ¿qué era lo que podían llevarse? Nada que a ella le doliera, no comparado con el dolor interior que sentía.
Instantes después se reprocho, claramente escuchaba a alguien subir la escalera. Cerró los ojos a la par que alguien entraba a su cuarto.
-Jill.
Abrió un ojo para asegurarse de que en realidad era ella quien estaba parada en la entrada de su dormitorio, llamándola.
-Claire.
¿Qué hacía Claire ahí? Mejor dicho, ¿cómo logró entrar? Tendría que haber roto algo, y haber hecho mucho ruido, pero hizo todo lo contrario. Si no hubiera estado tan callada, seguramente no la habría escuchado.
-Sé lo que estas pensando, Jill, tengo las llaves.- dijo agitando tres llaves sostenidas por un aro de metal frente a su cara, que tenía expresión de autosuficiencia.
-Oh.- fue lo único que dijo.
Después de un largo silencio, la pelirroja se decidió a romper el hielo.
-¿Ya estás mejor?- preguntó un poco más enfadada de lo que pretendía.
-¿A qué viene la pregunta?
-Jill, has estado encerrada entre estas cuatro paredes desde hace más de una semana. Esa pregunta es la que está fuera de lugar.
-No estoy tan bien como tú, por lo visto.- comenzó la rubia.- No has venido, y seguramente con Leon todo va viento en popa.
-Jill, he venido todos los días, que no te des cuenta por estar en ese estado tan autista, es otra cosa.
Touché.- pensó Jill.
-Por sí no te fijaste.- comenzó la pelirroja otra vez.- el refrigerador siempre está lleno. Nunca te falta comida, pero tampoco es que comas muy bien que digamos, las luces siempre se quedan apagadas, la puerta cerrada. Y créeme que eso no se hace solo, además de que el abogado que se está encargando de lo de Chris tuvo que ir a mi casa por qué tu no le abrías, y no te preocupes, ya todo quedó arreglado.- tomo aire y continuó.- He querido hablar contigo sobre las buenas nuevas, pero siempre estas dormida. O al menos eso parece.
-¿Buenas nuevas?
-Encontramos a Sherry. Bueno, Leon la encontró; de hecho, chocaron, el mismo día que te recluiste aquí.
Cómo veía que Jill no terminaba de entender, prosiguió a contarle sobre su pequeño reencuentro.
Flashback.
Después de lo acontecido en casa de Jill, Claire decidió darle un poco de privacidad, al igual que los demás, y salió de su casa. Antes de que Leon le dijera algo, se alejó caminando por la calle. No sabía a dónde la dirigían sus pies, hasta que se vio frente al hospital St. Francis… decidió ver a Tom por segunda vez en el día. Iba por el extenso pasillo del hospital hacia la oficina de Johnson. Faltaban solo un par de metros para llegar cuando se detuvo súbitamente, saliendo de la oficina, estaba Ada Wong.
¿Qué demonios hacía esa mujer ahí? Y lo más importante: ¿Por qué salía del lugar de Thomas? Quería ir a preguntar, pero vio que la puerta se cerraba con extrema fuerza y lo dejó para después.
Comenzó a caminar de regreso a la entrada, quizá pudiera ir por un café a donde siempre iba con Leon, o caminar al parque donde supo que iba a ser tía, ahora era de sus parques favoritos.
Como sí lo hubiera llamado con la mente, su celular comenzó a sonar… Era Leon. La mirada de la pelirroja soltó un destello al tiempo que contestaba.
-Leon.- dijo con un hilo de voz.- ¿Qué pasa?
-Claire, necesito verte.- el ojiazul se escuchaba ansioso y emocionado.- Tengo excelentes noticias, ¿en dónde te veo?
-Estoy…- Claire dudó en decirle en donde estaba, así que mintió sobre su ubicación, no quería causar problemas cuando Leon se escuchaba tan feliz, y también reprimió su impulso de preguntarle al castaño sobre Ada Wong.-En el café de siempre, te veo aquí.
Suerte que puedo llegar caminando, no queda tan lejos del hospital.- pensó.
-Perfecto, estaré ahí en diez minutos.- y colgó.
Caminó hasta la salida del hospital y corrió lo más rápido que pudo para llegar antes que el castaño. Al llegar, volteo a todos lados para ver sí ya estaba ahí, como no lo vio, rápidamente pidió un café para disimular. Tres minutos después, observo la camioneta de Leon estacionarse frente al establecimiento. Creía ver a alguien en la parte trasera…
-Claire…- Leon se había bajado de la camioneta y mirado por unos segundos a Claire, al mencionar su nombre, el tono de voz adquirió el mismo que la pelirroja había utilizado momentos antes, y antes de que pudiera contestar, el joven corrió y sin razón aparente la abrazó, alzándola y dando un par de vueltas.
Claire estaba estupefacta.- ¿Qué pasa, Leon? Al teléfono te escuchabas muy emocionado… y ahora esto.- él no la dejaba de sostener por la cintura y ella tenía las manos recargadas en su pecho.
-No… no puedo explicarte, ¿qué tal sí te lo muestro?- sin previo aviso, Leon le dio la vuelta y puso delicadamente sus manos alrededor de sus ojos e hizo una seña. – Ahora, voy a quitar mis manos y de dejaré ver, ¿está bien?
-Leon…- ahora el tono de su voz era de impaciencia.
Se acercó al oído de Redfield y contó: 1…2…3.
Al destaparle los ojos, la pelirroja distinguió la silueta de una chica joven, al lograr enfocarla con muchísima más claridad se dio cuenta de que… ¡Era ella!
-¿¡Sherry!?- la aludida asintió con una enorme sonrisa en el rostro, y Claire se cubrió con ambas manos la boca, y dio un gritito, no sabía qué hacer, quería saltar de alegría, correr diciéndole a cualquiera que escuchara que había encontrado a Sherry, besar a Leon… ¿besar a Leon? En todo caso, era un lugar público, así que solo atinó a abrazarla fuertemente acunando su cabeza sobre su pecho y acariciándosela mientras pequeñas lágrimas de felicidad surcaban sus rostros.
Leon, que se había retirado un poco para darles privacidad, se encontraba sentado en la mesa de la esquina… En esa mesa, donde se había enterado de la desgracia de su pelirroja, donde había descubierto sus sentimientos hacia ella y donde ahora, observaba tranquilamente y con una felicidad que nunca había sentido hasta ese momento, como Sherry y Claire, las dos mujeres que más quería en el mundo, se encontraban.
Flashback End.
Jill no podía creerlo. Era un encuentro tan bizarro, tan improbable, pero que a fin de cuentas sucedió. Se sentía feliz por su amiga, ahora tenía algo con lo que distraerse, y por fin podría quitarse esa incertidumbre que la llenaba cada vez que pensaba o mencionaban a Sherry.
-Me alegro mucho por ti, Claire.
-Gracias.- la pelirroja no sabía cómo abordar el tema por el que había decidido ir, no solo era para compartir su dicha con la ojigris, también necesitaba que se diera cuenta del peligro en el que se estaba poniendo sí no regresaba a sus hábitos normales de alimentación, sobre todo por el bebé.- Jill, yo sé que estos días han sido difíciles para ti, pero tienes que despertar, tienes que volver a ser tu.
Jill se quedó perpleja.- ¿Volver a ser yo? Claire, estoy devastada, no creo que pueda volver a ser yo durante un buen rato.
-No lo hagas por ti, hazlo por el bebé.
-Lo intento, pero créeme que no es fácil perder al amor de tu vida, después enterarte de que estás embarazada de él y saber que tu hijo nunca conocerá a su padre.- su tono se había elevado conforme avanzaba en la oración.
-¿Entonces yo no perdí nada, según tu? Perdía a mi hermano mayor, a mi mejor amigo, y sí no regresas pronto, la que no conocerá a su hijo serás tú.- se había plantado frente a Jill, desafiante, estaba dispuesta a hacerla entrar en razón como fuera. Aunque tal vez se pasó en esa última frase.
La rubia la fulminó con la mirada.- Entiendo que hayas perdido a tu hermano, pero es diferente a perder a la persona con la que creíste pasarías el resto de tu vida, aún tienes a Leon…
-A mí también me quitaron a una persona con la que me encariñé mucho, Jill.- sabía que se refería a Steve Burnside.- Y no quiero que me vengas con estupideces de que no pudo haber surgido algo entre nosotros mientras estábamos rodeados de muerte y destrucción… por qué pasó. El amor puede surgir incluso en los lugares y en las personas que menos te lo esperas.
Claire estaba muy enojada por la actitud de Jill, así que la dejó ahí, parada en medio de la habitación, mientras azotaba la puerta y se iba.
Desde la visita de Claire el día anterior, y después de todo lo que había dicho, se había esforzado por salir de la rutina. Ella tenía razón, tenía que cuidarse por el bebé, ya que lo pensaba, le aterraba la idea de perder la única cosa que la unía a Chris. Se levantó temprano y llamó a Tom para pedirle una consulta, el doctor aceptó y le dio su nueva dirección. Tenía la cita para dentro de unas dos horas.
Se empezó a alistar, se puso un sweater ligero color beige y botas cafés a juego, cuando terminó, se dio cuenta de que tenía tiempo de sobra, así que fue a la cocina para ingerir algo mínimo, como de costumbre y se sentó a la barra mientras vagaba por sus recuerdos.
El primero, el día que regresó a los Estados Unidos… después de tanto tiempo cautiva. Había sido un viaje muy largo, pero por fin estaba ahí, Chris la acompañaba y no se separaba ni un segundo de ella, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios… el siempre sobreprotector Chris. Su Chris.
Después, vagó hacia los años en los que estuvo en África… Los primeros meses fueron los que la pasó peor, pero después… digamos que se adaptó a las circunstancias. Al final, se había acostumbrado mucho a la presencia de Albert… y un aunque siempre sintió ese resentimiento dirigido hacia ella, también a Excella se había acostumbrado.
¿Por qué sus recuerdos oscilaban entre Chris y Wesker? El castaño había insistido en que tomara terapia para poder superar los sucesos que ocurrieron durante esos dos años cautiva. En varias de sus sesiones la hipnotizaron, y según el psicólogo, había respondido correctamente al tratamiento.
Jill vio el cambio días después, cuando las noches en las que se despertaba gritando habían terminado. El psicólogo le explicó que bloquearon correctamente los recuerdos que le ocasionaban las terribles pesadillas. Por ejemplo, uno que llegaba a recordar vagamente, consistía en que llegaba a Kijuju, con su gabardina y su máscara, esa que Wesker insistía tanto en que llevara cuando estaba fuera de las instalaciones, entro en una de las casas, y le inyectó un tipo del virus "Las Plagas" al hombre que estaba frente a ella, suplicándole que no lo hiciera, se paseaba alrededor de él, esperando… Se asombraba de lo fría que podía llegar a ser, de lo letal que la había convertido Albert. Esa era una de las pesadillas suaves, pues había otras que ni siquiera se atrevía a recordar, a abrir esa puerta cerrada con 7 candados.
Y estaban los recuerdos que ni siquiera a Chris le contó. Aquellos que la confundían y descolocaban, por qué a veces creía que eran producto de su imaginación. Después de todo, ¿quién podía creer que Wesker, Albert-narcisista-soy-mejor-que-todos-Wesker le dedicara, a ella, palabras de admiración, elogios?
Sin que pudiera evitarlo, esos recuerdos invadieron su mente.
Flashback
Caminaba por un pasillo muy largo, que conectaba con la mayoría de los laboratorios y centros de pruebas; por lo tanto, todo a su alrededor, era de cristales reforzados. Llevaba su traje de combate, como siempre que se solicitaba su presencia.
Llegó hasta el centro de pruebas número 3, y se sorprendió mucho al encontrar a Wesker parado frente al vidrio que permitía observar las pruebas. Normalmente era Excella la que la recibía y la que le daba las órdenes, enviadas directamente por él, claro, pero esto era nuevo.
-Jill, al fin.-dijo él, sintiendo la presencia de la ahora rubia Jill.
-Señor.- había aprendido que era mejor jugar al mismo juego, así no saldría lastimada, como las primeras veces que lo contradijo, que se rebeló. Era como sí regresara ocho años en el tiempo, a aquella época en la que Albert era su capitán. Sintió a Wesker raro, más raro de lo normal.
-¿Quieres ver lo que ayudaste a crear?- preguntó.
No. Oh, no. El virus era un hecho. Lo temía desde hacía semanas, desde que había escuchado, casi por accidente, la conversación de los científicos que le tomaban las muestras de sangre.
-N-no.- dijo, titubeando al principio, pero firme al final.
Y fue entonces cuando Albert se volteó. No llevaba las gafas, vio por solo unos segundos, directamente a esos ojos anaranjados, y después apartó la vista sobrepasada por... algo extraño, algo que no podía decir que era en realidad.
-Ven.- le tendió una mano, y Jill la tomó, después de unos segundos de dudar y aunque los dos llevaran las manos cubiertas, sintió una especie de electricidad recorrer desde el punto en el que sus dedos se habían tocado, hasta su espina dorsal. No sabía sí había sido mutuo.
La llevó hasta la orilla del gran ventanal, sin soltarla de la mano, y la colocó a un lado de él. Abajo había criaturas extrañas, parecía que estuvieran envueltas en gusanos, negros y aceitosos gusanos. No lo soportó y bajó la mirada. Era una atrocidad, y todo gracias a ella.
-No tienes por qué avergonzarte Jill.- seguía con la mirada baja, Albert tomó con toda la delicadeza posible la barbilla de Jill con su mano aguantada, e hizo que levantara la mirada.- Corazón, gracias a ti, a tu perfecta estructura genética, lograremos un mundo perfecto.
"Lograremos" ¿A qué infiernos se refería con eso? ¿Quería que ella fuera su… reina o algo parecido? No pudo evitar una mirada de incredulidad, y con mucho cuidado, se separó del rubio, su contacto la distraía… podría decir que si seguía cerca, haría lo que le pidiera sin chistar.
Cambió de tema rápidamente, no podía seguir pensando en eso.- ¿Dónde está Excella?-tal vez se estaba pasando con las confianzas, pero no veía peligro alguno.
-Le pedí que no nos interrumpiera, quería hacer esto personalmente… quería verte.- ¿Qué pasaba ahí? ¿Acaso entró en un mundo paralelo mientras dormía?
-No… no entiendo para qué.-necesitaba salir de la duda, y eligió sus palabras con cuidado, ya no sabía cómo tratar con él ni como interpretaría sus intenciones, después de todo, hacía mucho tiempo que no estaban a solas, la última vez había sido en Raccoon City, y ya no era el mismo hombre al que había respetado por ser su superior, ahora el respeto se había convertido en miedo.
Wesker titubeó antes de contestar, y Jill lo notó, ¿qué pasaría si le dijera la verdad? No había nadie ahí, así que lo hizo, le reveló lo que nunca pensó que pudiera revelarle: Por qué te extrañaba.
Ella se tambaleó hacia atrás… ¿Qué?- ¿A qué demonios estás jugando Wesker? Crees que por qué me dirijas palabras bonitas voy a caer, ¿cierto? Pues te equivocas…- ¿en serio lo hacía? No estaba del todo segura.- No quiero… no puedo escuchar otra vez mentiras de tu parte, ya no.- su voz se quebró al final. Y Albert sabía que se refería a la traición cometida en la mansión... O a todas las demás veces.
-Jill...- volvió a acercarse a ella, mientras una lágrima caía sobre su perfecta piel, tal vez nunca lo admitiera, pero era una de las cosas de ella que a Wesker le encantaba.- Solo escúchame, no espero que me creas, pero hazlo… No me arrepiento de lo que pasó esa noche, pero me arrepiento de haberte traicionado a ti, de haberte usado y herido, de haber abusado de tu confianza y de que terminaras odiándome después, sí pudiera revertir eso… lo haría.- y sin pensarlo, se acercó y la estrechó contra su pecho, para después besar su frente con todo el… ¿amor?, que podía.
Jill mantenía los brazos rígidos, pegados a su propio cuerpo, sin saber que hacer o decir, ¿era verdad todo aquello? No lo sabía, pero en ese momento sentía que nada más importaba, que podía quedarse sobre aquellos brazos protectores por toda la eternidad, aunque fuera una mentira.
Flashback End.
Sacudió la cabeza para alejar esos recuerdos de su mente, se había dejado llevar, como hacía mucho no se permitía. No era saludable para ella recordar esos días, tanto por lo que implicaban físicamente, como por lo que implicaban emocionalmente. Fueron épocas en las que tuvo mucha inestabilidad, y por extraño que pareciera, la mayoría de las veces en las que se daba por vencida, Wesker fue su soporte.
Excella nunca lo supo. Escuchó varias veces que la italiana exigía una explicación por el cambio en el trato dirigido a ella, por la habitación que se le había asignado, pues antes se alojaba en una sucia celda. Pero siempre que salía el tema, Albert se encargaba de callarla. Tal vez el trato del rubio hacia Excella no era el mejor, pero era necesario.
Daba gracias porque nunca llegó a pensar lo que pasaba tras la puerta de la habitación de Jill, las conversaciones que se llevaban a cabo dentro de esas cuatro paredes, ni de lo cercana que se llegó a sentir a Wesker después. Y apostaba todo a que él también llegó a cambiar, al menos con ella.
Entre las cosas que cambiaron, se encontraban lo posesivo que se volvió con todo lo que respectaba a su persona, ya no dejaba que nadie le tomara las muestras de sangre, excepto él, y la última misión que cumplió fue persuadir a Ricardo de inyectarse Uroboros, nada peligroso.
¡¿Por qué sigo pensando en eso?! Pasó hace meses, siento que estoy traicionando la memoria de Chris. Sacudió la cabeza y se dirigió hacia la salida, había pasado mucho tiempo sumida en su subconsciente y se hacía tarde para su cita con Tom.
Llegó al hospital más rápido de lo que pensó. En unos minutos estaba frente a la sala de consultas donde Tom la atendería. Pasaron solo cinco minutos y la llamó.
-Buenos días, Jill.- saludó cortésmente.
-Buenos días, Tom.
-¿A qué se debe tu visita? ¿Todo bien con el bebé, verdad?
-Eso justamente es lo que quiero que me respondas.
-¿Te pasó algo que pudiera afectarlo?- preguntó preocupado.
-Yo… he dejado de comer bien… por varios días.
El doctor se llevó las manos a la cara, frotándolas un poco, y se dirigió de nuevo a la rubia, con tono duro.- Sabes que eso es lo más imprudente que una mujer embarazada puede hacer, ¿no? Eso y otras cosas, claro, pero dejar de comer a propósito… vaya, eso sí que es un nivel nuevo de imprudencia… o estupidez, como quieras llamarlo.
La ex S.T.A.R.S se sorprendió por la reprimenda que le estaba dando el buen y dulce Thomas.- No te preocupes por los sermones, Claire se encargó de eso ayer, y se fue muy enojada de mi casa.
-No es para menos Jillian.- abrió los ojos enormemente.- ¿Qué?
-Nadie me ha llamado Jillian desde hace más de ocho años.- hizo un recuento mental.- Sí, desde que estaba en los S.T.A.R.S.
-Y me imagino que solo te llamaban así cuando hacías algo imprudente y estúpido, como ahora.- dijo el castaño con una sonrisa ladeada.
-Muy gracioso, Thomas; pero sí, mi capitán era muy estricto, y le encantaba el orden, no podía decir lo mismo de mis compañeros, eran un desastre total. Casi siempre me tenía que quedar a ayudarle a rehacer los informes de las misiones, pues los demás siempre los entregaban mal hechos.- se rió ante el recuerdo. Dos veces… Había recordado a Albert dos veces en el maldito día.
-Ya veo… en fin, te voy a hacer un chequeo rápido y a recetarte vitaminas, tienes que recuperar todo lo que perdiste en esos días. ¿De acuerdo?- vio a Jill asentir, así que la dirigió a la parte de atrás del blanco consultorio y la revisó rápidamente con una ecografía.
Al terminar le dio las vitaminas que necesitaba y un frasquito nuevo de ácido fólico. Como ninguno de los dos hacía amago de moverse, decidieron quedarse un rato más platicando.
Wesker estaba sentado en el sillón de su casa recordando los acontecimientos de los días anteriores.
Primero que nada, Jill embarazada. Sí tuviera una oportunidad de estar con ella, no le importaría en lo absoluto, y como no tenía ninguna menos le importaba. Con tal de que ella estuviera bien, todo lo demás pasaba a segundo plano. No podía evitar preguntarse a quién se parecería ese bebé, por el bien de Chris, no a él. Debía ser como su madre, sí era una niña, debía ser la más hermosa e inteligente de todas, y sí era hombre, el más valiente y… bueno, sí, el más guapo también.
Segundo, el reencuentro de Sherry y los dos tortolitos, Leon y Claire… eso sí no se lo esperaba. Además de que fue de una manera muy peculiar, ese bruto casi mata a su Sherry… está bien, tal vez exageraba, pero cuando la rubia se lo contó no lo podía creer. Agradecía que Sherry fuera tan inteligente y discreta como para que les hubiera mentido a cerca de donde vivía y con quién.
Y tercero, el PG67/AW… parecía que estaba funcionando, ya no sentía nauseas como solía hacerlo, los espasmos involuntarios habían desaparecido casi por completo y ya no sentía que se movieran debajo de su piel. Todo iba mejor.
Casi se golpea por ser tan descuidado, ya había pasado más de una semana y tenía que recoger la segunda dosis de la cura, se aproximó hacía la puerta y cogió su abrigo azul marino, estaba empezando a dejar el negro, aunque no los colores oscuros y mucho menos las gafas de sol.
Hizo una rápida nota a Sherry con su pulcra caligrafía que decía:
Iré con Tom a recoger unas cosas, no tardo demasiado, trata de no pasar mucho tiempo con tus amiguitos. Albert.
La dejó donde pudiera verla, en la alacena.
Se encaminó hacía el garaje para tomar su auto y dirigirse al hospital, en menos de veinte minutos se encontraba aparcando en el estacionamiento, pero tuvo que dar varias vueltas hasta encontrar un lugar, puesto que estaba casi lleno… claro, todo mundo se movilizaba y hacía visitas ese día, era halloween. ¿Cómo se me pudo pasar? En fin, ya estoy aquí, aprovecharé.
Al encontrar un lugar decente fue hacia la recepción a preguntar por Tom, le dijeron que estaba en una consulta y que tendría que esperar a que terminara. Maldijo por lo bajo. Aceptó y esperó afuera, había demasiada gente pululando adentro, entregando dulces y guiando a los niños disfrazados ridículamente a donde estaban sus familiares u otros pacientes ajenos a ellos, lo enfermaban.
Espero otros cinco minutos y le pareció que ya había sido suficiente, que sí no había terminado, el irrumpiría y le pediría lo que necesitaba para irse de ahí. Pero no contaba con lo que se encontraría al darse la vuelta. Ahí se encontraba la razón de sus desvelos… Jill Valentine caminaba hacia la salida del hospital, hermosa como siempre. El embarazo le sentaba bien. Al parecer ella no lo vio, y siguió su camino hacia la salida. Wesker no sabía qué hacer, sí esconderse o solo quedarse ahí viendo, solo tenía unos cuantos metros para decidir.
Pero cuando vio que se tambaleaba un poco, sabiendo que lo que se avecinaba no sería nada bueno, corrió hacia ella para sostenerla justo antes de que cayera. Tal vez se reprocharía por esa acción después, pero no en ese momento, no cuando pudo haber sido mucho peor sí hubiera decidido irse.
-No puedo dejar que te pase nada, no ahora.- dijo sin detenerse a pensarlo, Jill estaba a penas consiente, a punto de partir al mundo de los sueños, y entonces Wesker, con un susurro, agregó: sin ti, no habría luz al final del túnel.
-¿Wesker?- y antes de poder responder o hacer algo, Jill se desmayó por completo.
Ahora sí, Jill se agasajó con la mayor parte del capítulo, como debe ser. La canción que utilicé da nombre al capítulo y es de mi grupo favorito: Within Temptation a dueto con Anneke van Giersbergen, que en mi opinión, es de los mejores duetos del mundo mundial jajaja las voces se adaptan de una manera extraordinaria y la letra es hermosa, aunque se la cambié un poco para que se adaptara, pero son pequeñas palabras, de todas maneras se las dejo aquí abajo.
Sí vieron a Wesker muy fuera de sí, díganme, me costó un poco de trabajo esa parte, y el principio lo reescribí unas tres veces, y en las tres me ayudó Fer que raro, ¿no? Total, aquí les dejo la canción y espero sus reviews para alimentar mi espíritu :3
Within Temptation - Somewhere (ft. Anneke van Giersbergen)
Lost in the darkness, hoping for a sign.
Instead there is only silence,
Can't you hear my screams?
Never stop hoping,
Need to know where you are,
But one thing is for sure,
You're always in my heart.
I'll find you somewhere.
I'll keep on trying until my dying day.
I just need to know whatever has happened,
The truth will free my soul.
Lost in the darkness, try to find your way home.
I want to embrace you and never let you go.
Almost hope you're in heaven so no one can hurt your soul.
Living in agony cause I just do not know
Where you are.
I'll find you somewhere.
I'll keep on trying until my dying day.
I just need to know whatever has happened,
The truth will free my soul.
Wherever you are, I won't stop searching.
Whatever it takes, I need to know.
I'll find you somewhere.
I'll keep on trying until my dying day.
I just need to know whatever has happened,
The truth will free my soul.
Gracias por todo.
Atte: Dann' (1/11/2012 2:25 a.m.) ¡Feliz Halloween!
