Los secretos de un merodeador.


Disclaimer: Los personajes y el mundo en que se encuentran adaptados son de la maravillosa J. K Rowling, yo simplemente he intentado reconstruir la historia de Los Merodeadores y todo lo que hubo antes de Harry Potter. Espero no errar tanto y que se mantenga fiel a lo que ella entregó como guía.


Capítulo I

Pociones.


1975.

Esa mañana Lily se levantó muy temprano ya que tenía muchas labores pendientes, le dejó una nota a Alice y Marlene, para que se reunieran con ella en la biblioteca en cuanto les fuera posible.

En su quinto año Lily había sido nombrada Prefecto de Gryffindor junto a Remus Lupin, uno de los chicos más populares de Hogwarts debido a los amigos que tenía, dentro de los cuales figuraban Peter Pettigrew, James Potter y Sirius Black. Los dos últimos no eran los favoritos de Lily. Entre todos sus quehaceres sumar ser Prefecto era un honor y un peso más a su ajetreada vida, por lo que era la primera en levantarse y la última en acostarse, rara vez se la veía perdiendo el tiempo, sobre todo este año en el que debería dar los TIMO.

Esa mañana caminó apresurada a la Biblioteca, quería obtener un puesto privilegiado para concentrarse y repasar la última materia que el profesor Slughorn había dado de tarea para la siguiente clase, de esto dependía que consiguieran hacer la poción correctamente. Lily no podía darse el lujo de fallar puesto que el profesor Slughorn la tenía como una de sus favoritas, incluso ella figuraba dentro del Club de las Eminencias, un club exclusivo donde el anfitrión era el mismo profesor de Pociones.

Se sentó en el viejo pupitre frente a la sección de libros de pociones, así tendría fácil acceso a ellos y podría mantener el silencio ya que a esa sección pocos alumnos iban. Por esas horas de la mañana la biblioteca se encontraba sorprendentemente vacía, algo que para Lily era un verdadero placer. Avanzó en su pergamino, adelantó un par de capítulos, ya que siempre había tenido por costumbre estudiar capítulos avanzados para saber lo que los profesores enseñaran con antelación y llevar sus dudas o preguntas preparadas para la clase que corresponda. A pesar de tener una habilidad muy especial en pociones, esta clase no era diferente, por lo que se había adelantado tres capítulos más de los que llevaba el profesor Slughorn con el fin de comprender todo mejor.

El silencio era interrumpido por el suave roce de su pluma sobre el pergamino, aquel sonido melodioso acompañaba a Lily durante largas horas e incluso lograba tranquilizarla. Durante dos horas todo marchaba perfectamente y calculó que dentro de poco sus amigas llegarían a hacerle compañía, así que se propuso terminar lo que le quedaba en el menor tiempo posible.

—¿Hace cuanto está esto aquí? Como está serviría para envolver a una momia—dijo James a sus amigos mientras señalaba un libro de tapa vieja y hojas gastadas.

—Baja la voz James o nos retarán—susurró Lupin.

—Desde que eres Prefecto te has vuelto insoportable, Remus—intervino Sirius.

Lily, que estaba escribiendo concentrada, no pudo evitar escuchar las voces que irrumpían el silencio de aquel pasillo. Al escuchar los nombres de quienes habían armado el alboroto su molestia aumento, si no hubieran sido de su propia casa habría informado a Madame Pince para que les castigasen. Cuando alzó la mirada hacía donde estaban los muchachos se encontró con Remus que la estaba observando.

—Lo sentimos—susurró Remus a Lily.

James cogió otro libro de la estantería, miró a Lily antes de marcharse, pero esta había cubierto su rostro con su abundante cabellera roja oscura, creando una cortina e impidiendo a James que la viera. Mientras Sirius y Peter seguían a James, Remus se sentó frente a Lily por un momento. Ésta al notar su presencia se acomodó el cabello y le miró.

—¿Qué pasa, Remus?—susurró Lily.

—Esta semana no podré acompañarte en algunas tareas de Prefectos, así que le he pedido a James que me cubra y te ayude—susurró.

—¿James?—murmuró—, ¿Por qué no se lo pediste a alguien responsable, Remus? Sabes perfectamente que James no cooperará en absoluto.

Remus se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa. El pálido chico había sido nombrado junto a ella como Prefecto y últimamente se enfermaba bastante seguido, por lo que vivía en la Enfermería, a veces semanas completas. En ocasiones anteriores no le había avisado, había desaparecido sin más, por lo que agradeció que esta vez tuviera la decencia de avisarle, aunque no agradeció en absoluto que su reemplazante fuera Potter.

Cuando Lupin se marchó, agradeció el hecho de volver a estar sola, aún así no obtuvo la misma tranquilidad que esperaba, ya que la desagradable noticia del reemplazo de Remus le había indigestado.

—¿Aún haces las tareas?—susurró Alice Warwick mirando el pergamino de su amiga.

La sonrisa tierna de Alice hizo que Lily reflejamente sonriera. Junto a ella estaba Marlene que aún tenía cara de somnolienta. Ambas se sentaron frente a ella junto con sus libros y pergaminos.

—Ya casi no queda nada—susurró Lily—. ¿Están muy ocupadas para ayudarme esta semana? Remus no podrá ayudarme.

—¿Otra vez?—frunció el entrecejo Marlene—, la última vez no fue hace un mes. Ese chico tiene una pésima salud.

—Yo quedé de ayudar a la profesora McGonagall—se excusó Alice—, lo siento.

Lily miró a Marlene suplicando que esta no tuviera nada que hacer durante la semana y pudiera reemplazar a Lupin, así si apareciera James podría mandarlo a peinar las barbas de Merlín, no quería verle en absoluto, menos si se trataba de mantener el orden y la disciplina ¿Cómo podría James Potter ordenar a los alumnos si él mismo era el peor caso de indisciplina que Lily haya visto? Era imposible, además trabajar cerca de Potter hacía que Lily se sintiera incómoda.

—Lo siento, estoy muy atrasada con el pergamino de Herbología—alzó los hombros—, para la próxima si no tengo nada qué hacer.

Las tres chicas se abandonaron la biblioteca y se fueron por los pasillos hasta el aula en donde tendrían su clase de Pociones. En el camino Lily no dejó de quejarse de que Remus no podría estar durante la semana en las horas más necesarias para ayudarle con las labores de Prefecto, Alice que deseó poder ayudarla intentó darle opciones, pero había algo que no había dicho Lily y Marlene lo notó.

—¿No dejo Remus algún reemplazo? O sea si va a faltar durante toda la semana estoy segura que él buscó ya a alguien ¿o no?—alzó una ceja.

—Sí, lo hizo—respondió secamente—, no tuvo mejor idea que dejar a James Potter.

—¿A James Potter?—repitió Alice—. ¿Qué tiene Remus en la cabeza?

—Todas nos preguntamos lo mismo—añadió Marlene.

En silencio llegaron al aula que aún no estaba llena, lamentablemente para todos, compartían la clase con Slytherin. En una ocasión, sin rodeos, Lily le preguntó al director Albus Dumbledore cuál era el motivo o la intención de hacer que las dos casas más conflictivas se reunieran en un aula, a lo que Dumbledore respondió: "La unión hace la fuerza". Lily nunca logró comprender a qué se refería Dumbledore, pero lo atribuyó a que quizá, solo quizá, obligándolos a convivir se consiguiera una mejor relación, aunque sinceramente todos dudaban de aquello.

Alice, Lily y Marlene se sentaron en uno de los primeros mesones, donde solían sentarse en clases anteriores. Exactamente cabían ellas tres y nadie más. Frente a ellas estaban ya sus respectivos calderos y los materiales que serían necesarios para preparar la poción. Según lo que Lily había estudiado hoy verían las variedades de filtros creados por Laverne de Montmorency conocidos por sus elogiados filtros de amor. Así que dispuesta a aprender mucho de aquella clase hizo oídos sordos al hecho que Lupin, Black, Pettigrew y Potter se sentaran en un mesón frente a ellas.

—Bien, bien—dijo Slughorn para llamar la atención de sus alumnos—, frente a ustedes tienen ya sus calderos, los huevos de Ashwinder, espinas de rosa, menta y polvo de roca lunar. Les advierto: un ingrediente mal utilizado y el resultado podría ser fatal. En su mesón he dejado nuevos cuadernillos que deberán ser devueltos al final de la clase. Ábranlos en el capítulo de filtros, en la tercera página encontrarán los filtros de amor.

El sonido de las hojas de los cuadernillos de cada alumno se mezcló con los murmullos, mayoritariamente femeninos. A pesar que estaba prohibido realizar filtros de amor en Hogwarts, el profesor Slughorn enseñaba de igual manera su realización, así como también su antídoto puesto que este tipo de filtro era uno de los más comunes y de mayor uso entre los jóvenes.

—¿Quién podría decirme cuál es la diferencia entre el filtro de amor y Amortentia?—preguntó el profesor mientras se paseaba entre los mesones.

La mano de Severus Snape se alzó, al igual que la de Lily Evans, ambos siempre tenían las respuestas certeras respecto a cualquier tipo de pregunta que realizara el profesor Slughorn, pero esta vez una tercera mano se alzó y para la sorpresa de todos, el profesor Slughorn le escogió.

—El filtro de amor consigue que la persona se enamore temporalmente aunque no crea un efecto de amor verdadero, mientras que amortentia consigue que quien lo beba sufra una obsesión que podría desestabilizar su personalidad y volverlo agresivo con otras personas, es considerada como la poción de amor más poderosa actualmente conocida, además huele diferente para cada persona. En común ambas pueden disminuir sus efectos hasta reducirlos a ninguno si no son bebidas o consumidas en alimentos con regularidad —respondió con seguridad.

—Excelente, Potter—dijo Slughorn—, parece que alguien estuvo haciendo sus labores como corresponde. Cinco puntos para Gryffindor.

Lily miró a Severus, ambos tenían el ceño fruncido al igual que sus labios, ninguno de los dos estaba conforme con que Potter hubiese respondido. Independiente que hubiera ganado puntos para su casa, Lily se sentía molesta ante la postura de sabelotodo que había adquirido Potter luego de haber sido felicitado por el profesor, mientras que Severus no soportaba la idea que Potter sobresaltara en clases, suficiente tenía con que fuera popular por el Quidditch.

Slughorn se paseo entre los mesones revisando el trabajo de cada alumno, corrigió dos veces a Marlene por cómo estaba cociendo los huevos de ashwinder. Lily estaba concentrada en su caldero, la temperatura de vez en cuando subía y otras bajaba extremadamente rápido a pesar de que estaba usando un caldero de peltre.

—¿Qué tal si ayudamos a Snape con su filtro de amor?—murmuró James.

—Concéntrate en tu filtro, James—susurró Remus.

—¿Qué harás?—sonrió Pettigrew.

—Tú distráelo y yo le agrego unos ingredientes a su caldero—sonrió Potter a Pettigrew.

Tenían todo planeado para molestar una vez más a Severus, por lo que solo debían esperar por un descuido del profesor y que la distracción de Pettigrew funcionara lo suficiente para que Potter pudiera introducir los ingredientes extra al caldero de Snape, pero como si el profesor adivinase lo que estaban planeando comenzó a pasearse más de la cuenta por los mesones cercanos.

—Sirius—susurró James alzándole una ceja—. Haz algo.

Alice estaba llevando bastante bien su filtro, pero Marlene tenía serios problemas con su caldero, cuando comenzaron a salir górgoros y espuma de este se asustó tanto que no supo qué hacer más que dar un grito. El profesor Slughorn de inmediato fue y apagó el caldero, lo tomó de las asas y lo llevó hasta el fregadero.

—¿Qué le ha ocurrido, señorita McKinnon?—dijo mientras vaciaba todo el contenido.

Aprovechando que todos tenían los ojos en lo que había ocurrido con la alumna de Gryffindor, Pettigrew fingió tropezarse con la punta del mesón donde trabajaba Severus, este le regañó por casi dar vuelta su caldero y toda la pequeña discusión le dio tiempo suficiente a Potter para añadir un par de ingredientes al caldero de Snape.

—¿Por qué metes tu nariz en mi caldero, Potter?—dijo Severus al notar que repentinamente James estaba cerca de su mesón.

—Preguntaría lo mismo respecto a tu narizota, Snape, desde donde estás tú nariz golpea mi calderón, pero comprendo que es un problema anatómico—fingió agacharse cuando pasó frente a Severus simulando que su nariz le entorpecía el paso.

Todo el alboroto causado por Marlene y su caldero casi logran desconcentrar a Lily, pero una vez controlada la temperatura de su caldero ya se sintió segura, no quedaba demasiado por hacer más que revolver y esperar. Lily repasaba mentalmente todos los pasos hechos y se congratulaba de ver en su caldero el color de la poción tal cual como estaba descrito en el libro.

Cuando el profesor Slughorn pasó por el mesón de Severus, este se mostró orgulloso de su poción, estando seguro que la había realizado perfectamente y que lo único que debía hacer era revolver y preocuparse de la temperatura. Slughorn miró nuevamente el caldero de Snape, no podía creer lo que estaba viendo, se cercioró dos veces antes de mirar directamente a los ojos a uno de sus alumnos privilegiados.

—¿Qué ha introducido usted al caldero, señor Snape?—le preguntó y de inmediato apagó el caldero.

Las risas ahogadas de Peter, Sirius y James hicieron que Lily se voltease a mirarlos. De seguro algo habían tenido que ver para que Severus se equivocase en su poción, por lo que entrecerró los ojos y miró directamente a James, él siempre estaba buscando problemas. Cuando James se dio cuenta que Lily lo estaba mirando, dejó de reír.

—He seguido las instrucciones al pie de la letra, profesor—respondió Severus.

—Pues su poción tiene el color y el aroma distorsionados, por decirlo menos—alzó una ceja—, será mejor que vaya y elimine lo que sea que contenga su caldero.

Avergonzado sintiendo la mirada de todos los del aula, Severus tomó su caldero evitando quemarse y caminó hasta el fregadero, allí dejó caer toda la poción que había preparado tan cuidadosamente. Sabía que algo tenía que ver Potter en todo esto, siempre tenía que ver, pero debió morderse la lengua y el orgullo. Ya se las pagarían, todos ellos.

Mientras James intentaba mantenerse serio, Sirius miraba directamente a Severus quien se devolvió a su mesón desganado. Peter disfrutaba ver como sus amigos se reían de lo lindo del sabelotodo Snape, pero el único que no disfrutaba con las bromas, no tanto como ellos era Lupin. En primer lugar por el hecho que era un Prefecto, pero también porque siempre todas las bromas tenían que ir dirigidas a Severus, a veces estas bromas pasaban de ser graciosas a crueles y en muchas ocasiones sabiendo que estaba muy mal; se calló y rió con ellos. Ahora solo miraba e intentaba mantener silencio.

—¿Qué te pasa?—murmuró Sirius—. ¿No te gusta ver a Severus mordiéndose la cola?

—Podrían haberlo castigado con puntaje para su casa, sin contar que será el hazmerreír de su salón—dijo Remus mirando como Severus limpiaba su caldero.

—Tú siempre tan sensible—susurró Sirius.

Mientras todos se preocupaban de sus calderos que estaban todos en etapa final, James se había quedado mirando a Lily, estaba sorprendido por el reproche que se escondía en la mirada de la joven que siempre parecía estar en su contra. Una de la cosas que no comprendía era el por qué del comportamiento de Lily para con Snape, ella siempre estaba preocupada por él, lo demostrase o no y muchas veces la había sorprendido mirándole o su mirada se perdía en su dirección. Era algo que le molestaba, no le gustaba la idea de que ella se preocupara por él, por un Slytherin, por un sucio y mugriento mago con ansias egoístas de poder. Esta abstracción en sus pensamientos le hizo perder la noción del tiempo.

—¡James!—gritó Remus.

—¿Qué pasa?—frunció el ceño.

—¡Tu caldero!—gritaron el trío de amigos alejándose y cubriéndose la cara.

Entre la broma y sus pensamientos, James había descuidado su caldero y lo había dejado a fuego máximo, por lo que el líquido que contenía en su interior se sobrecalentó al punto de ser incapaz de ser contenido por el caldero y este explotó frente a James dejándole sus manos quemadas ya que con estas se había cubierto el rostro. Afortunadamente, Remus, Peter y Sirius estuvieron a tiempo de alejarse del caldero y no resultaron dañados.

—¡Potter!—gritó Slughorn—. ¿Se encuentra bien?

Las manos y parte de los brazos descubiertos de James estaban enrojecidos, no había que ser adivino para saber que no tardarían en aparecer ampollas. Era cosa de ver para saber lo doloroso que debía ser. Las miradas se centraron en James y en sus manos, Lily le vio y se sintió culpable al pensar que se lo tenía merecido, pero luego de eso siguió preocupándose de su poción.

—Sí, profesor—respondió James que se estaba aguantando las lágrimas de dolor.

—Debe ir usted a enfermería. Señorita Evans por favor lleve al señor Potter a la Enfermería—ordenó el profesor.

—Mi poción está casi lista profesor…—intentó excusarse Lily y de inmediato se reprendió por su pensamiento tan egoísta—. Iré de inmediato.

El profesor Slughorn miró la poción de Lily y apagó el fuego, ya estaba lista y bien terminada. Le sonrió y asintió dándole a entender que su poción estaba perfecta.

—Para los que ya hayan terminado sus pociones por favor déjenla en mi mesón, procederé a revisarlas—sentenció el profesor una vez que Lily y James se hubieron encaminado a la salida.

Lily no sabía qué decir, estaba molesta por todo lo ocurrido, por la broma estúpida de James a Severus, por el incidente del caldero y ahora porque debía llevar a James a la enfermería. Mientras caminaban esperó que Potter se quejara de dolor, por lo que se veía en sus brazos había sido bastante grave el asunto, pero James ni siquiera suspiró. Mantuvo todo el dolor que tenía para su interior. Cuando estaban por llegar James notó que Lily estaba mirando sus brazos, cuando ella se dio cuenta que él lo había notado, miró hacía otro lugar.

—¿Preocupada por mí, Lily?—sonrió aunque el dolor se lo dificultaba.

—Preocupada por mi equipo de Quidditch, Potter. Con esto no podrás jugar contra Ravenclaw—sentenció.

Luego de eso Lily agradeció que hubieran llegado justo a tiempo a la enfermería.


Lumos!

Juro Solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Amo este fic ¿Se los he dicho? Tengo de respaldo muchos capítulos así que las actualizaciones serán Todos los domingos. Además en mi página de Facebook (la puedes encontrar en mi profile) He editado una portada para el fic.

Las invito a que pasen a leer mi nuevo one short, es un Dramione ¡¿Qué haces besando a la sangre sucia?! ¡Maldita sangre sucia! lo encuentras en mi perfil.

Como han visto he saltado desde que entraron a Hogwarts hasta el quinto año. Esto se debe principalmente porque en el quinto año de estos chicos fue donde hubo más movimientos e historias que contar, aún así para quienes tengan dudas de como fue que se conocieron los personajes, tranquilas, habrá recuerdos que plasmaré en la historia para que se hagan una idea.

¡Gracias por todos sus lechuzas y preguntas! Me encanta responderlas, he intentado hacerlo con todos. Espero que disfruten de lo que continúa y tranquila para aquellas que quieren saber más de Severus, él comenzará su protagonismo dentro de los capítulos que vendrán.

Con mucho amor.

Manne Van Necker.