Hi :D Ya tenía mucho sueño, pero… no quiero que se acumulen los capítulos. La mayoría de mis historias favoritas en ésta página están abandonadas o en receso T_T no quiero que me pase eso. Primero dejas de escribir un día, luego dos, varios meses y pierdes interés. Cuanto antes mejor, además es mi primer fic. ¡ Follows y favs por favor! Me harían muy feliz *-*

Los personajes y libros de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling, no intento infligir derechos de autor…o sí? XD

Alfa

Las tareas se acumulaban, ralamente no tenía ni ganas ni energía para terminar los ensayos. Remus Lupin, hombre-lobo y estudiante de Hogwarts estaba teniendo una semana difícil desde que la luna empezó a aparecer en el cielo también durante el día. En dos semanas más terminaría su tortura culminado con la luna llena, ansiaba que todo volviera a la normalidad…Bueno, tan normal como fuera posible para un licántropo.

Para consuelo de Lupin los días parecían estar pasando muy rápido, porque dormía gran parte del tiempo. Aunque le preocupaba mucho que despertaba en los lugares más inesperados: las mazmorras, los vestidores del gimnasio, los dormitorios de Hufflepuff. ¿Sería que era sonámbulo? Tal vez caminaba por Hogwarts sin saberlo. No se explicaba que por más que dormía no se sentía descansado. ¡En fin! La tarea tenía que terminarse hoy así que sería día de biblioteca.

Cuando Remus estaba en su estado normal usaba sus ropas holgadas que lo volvían prácticamente invisible ya que ocultaban su figura. Se veía tan diferente cuando usaba el uniforme entallado, con el cabello despejado del rostro y la postura erguida, era como otra persona. De hecho algunos de sus compañeros que nunca habían notado a Lupin pensaban que era un estudiante de intercambio, y no lo reconocían vuelto a la normalidad. Sirius y los Merodeadores se dieron cuenta de que Remus no recordaba nada de lo que hacía cuando el lobo tomaba el control, y estaba seguro que su amigo se avergonzaría de ese comportamiento. Iba a tratar de ocultárselo tanto como fuera posible.

–Sirus…Sirius… ¡Padfoot!– Remus trataba de llamar la atención de Black quien claramente estaba pretendiendo que no escuchaba.

– ¿Eh? ¿Hablaste Remus?, ya te dije que no te he visto hacer nada extraño…solo duermes y vas a clases ¡eso es! – Dijo Sirius sin atreverse a sostenerle la mirada al otro chico.

– ¡Pero...! – Objetó Remus –Por cierto, ¿y Peter?, ¿y James, no los he visto?

– ¡Me estás desconcentrando! –Sirius evadió las preguntas y se enterró en el libro que tenía entre manos.

–Desconcentrando… ¿Si? ¿Desde cuándo tan interesado en los hombres-lobo? – Dijo Remus señalando el título del libro que traía Black.

Sirius se puso tan rojo como el trasero de un babuino, no esperaba que se diera cuenta. Desde hace unos días trataba de encontrar información sobre los efectos de la luna para ayudar a su amigo. Estúpido, si lo tenía enfrente esperando respuestas. El momento incómodo no se extendió mucho pues llegó un apuesto joven a su mesa. Dave Thomas capitán del equipo de quidditch de Ravenclaw, y sin avisar le dio un beso en los labios a Remus.

¡¿Cómo se atreve?!

Remus estaba de todos colores, blanco, rojo, morado, azul…le faltaban las palabras. Se llevó las manos a los labios como si quisiera saber si seguían ahí.

–Ah… ya entiendo, estás en tu pose de niño bueno porque estamos en la biblioteca– dijo el Ravenclaw guiñándole el ojo, –eso me excita bastante. – No dijo más y se marchó volteando discretamente para sonreírle mientras caminaba.

Remus salió corriendo, seguramente Thomas se estaba burlando de él, después de todo él no tenía nada atractivo. Sirius iba tras él pero era muy rápido. ¡Y se supone que Sirius era el deportista!


El licántropo se detuvo a llorar en un rincón apartado de los ruidos de otros estudiantes. Una vez que se calmó estaba listo para regresar, ya no a la biblioteca sino a su habitación por hoy había tenido suficiente. Caminó por los pasillos desiertos e inesperadamente alguien lo jaló a un salón vacío, le quitó la varita y lo sostuvo contra la pared. Quien fuera el atacante sonaba bastante familiar.

– A ti te quería encontrar sangre sucia, voy a cogerte duro y rápido. Vas a aprender cuál es tu lugar. – La diferencia de estaturas era notable, el pequeño Lupin tenía las muñecas sujetas y el pecho pegado a la pared. ¿Sin posibilidades de escapar? No lo creo…

–Lucius, estás comprometido con Narcissa… ¿Me vas a decir que no te sabe complacer en la cama y por eso me estabas buscando? – El chico más pequeño se liberó de los puños de Malfoy y con brusquedad lo tiró al suelo. Con sus amenazantes ojos amarillos lo analizaba desde lo alto.

– ¿Qué pasó Malfoy? ¿No me ibas a dominar?...No…tú no eres un alfa…más bien te gusta que te dominen, admítelo. – El lobo se reía pero las palabas las decía muy en serio.

Malfoy estaba muy sorprendido con la fuerza que acababa de demostrar Lupin. ¿Y qué era un alfa algo de un jeugo sexual? – ¡No te atrevas Lupin! – Gritó el rubio cuando el castaño le bajó los pantalones. Eso no lo esperaba, él quería una presa fácil. Sería que iba a hacerle daño ahora, ¡estaba indefenso!

¡No te atreverás a violarme! ¿V-v-verdad? ¡Se lo d-diré a todos y te pudrirás en Azkaban! – Lucius trataba de esconder el miedo que sentía o la excitación…

Lupin se rió – ¿Qué les vas a decir? Que un niño más pequeño que tú te cogió duró y rápido para enseñarte tu lugar. No creo. –Le besó la quijada y acarició su entrepierna. –Además no te voy a hacer nada que tú no quieras. – Abruptamente el lobo se alejó de Lucius y caminó hacia la puerta despreocupado.

¡Espera Lupin!

– Dime, Lucius.

– Lo que pase aquí quedará sólo entre nosotros.

–Hecho.

–Lupin, cógeme duro y rápido. Enséñame mi lugar.

A Moony no se lo decían dos veces, se abalanzó sobre el muchacho para besarlo furiosamente. Terminó de desvestirlo y mientras le quitaba la capa sintió en el bolsillo una botella muy familiar.

– ¿Trajiste lubricante para violarme? Ay Lucius definitivamente no eres un macho alfa… pero nos va a servir muy bien. ¡Ahora quiero que me la chupes!

–Pero te vas a quitar la ropa Lupin.

– ¡Tú no mandas aquí! Vas a tener que obedecerme, si te quiero coger disfrazado de foca o pingüino es muy mi problema (Nota: comprar traje de pingüino). – Moony tiró del cabello de Lucius para acercarlo a la erección que se asomaba por sus pantalones. –Ahora sé una buena ramera y chúpamela.

Con fuerza el lobito metió su miembro en la boca de Malfoy, se notaba que no estaba acostumbrado a dar sexo oral, eso iba a tener que cambiar. Moony incrementaba la velocidad y Lucius apenas podía respirar. Moony lo manejaba a su antojo, le ordenaba qué hacer y debía obedecer si no se ganaba unas deliciosas nalgadas que dejaron la piel de Malfoy ardiendo en escarlata (si, justo como el trasero del babuino). Adoraba las manos del sangre sucia recorriendo su cuerpo, pellizcando, dominando…

Al fin pasaron al lubricante que Lupin esparció generosamente en el cálido culo de Malfoy, se detuvo por un momento a pensar y finalmente decidió.

–Iba a relajar tu entrada, pero dudo que tú tengas esas consideraciones con tus amantes. – El lobo lo penetró sin piedad. Lucius gritaba de dolor y eventualmente de placer cuando le masturbaba.

– ¿Ah ah…así es como…te gusta maldito bastardo?

¡M-más…más rápido! Ah… ah…ah – A penas pudo contestar el antes orgulloso Slytherin.

–Ruégame, que te folle…ruégame por más.

Por favor más, por fav—vor …¡Ah!

– ¿Eres mi perra Malfoy?

¡si si si!

El lobo sonrió antes de darle al bastardo de Malfoy justo lo que quería, y sintió como el rubio se corría en su mano. Así de bueno era pare el sexo, ni tuvo que quitarse la ropa. Moony terminó con su propia erección, tomó su barita y se aseó un poco. Malfoy estaba exhausto en el suelo cuando Moony caminó a la salida.

–Por cierto Lucius amor, es la última vez que juego contigo. Si me vuelves a acorralar te juro que te rompo el puto cuello.

Lucius asintió levemente. Era una pena… se había quedado con ganas de más.


Y ese fue el capítulo tres (no me digas?) Me refiero a que por fin terminé y me voy a dormir!