Qué tal? Espero que hayan pasado buen fin de semana n_n Ahora vamos al punto.
Como verán este fic tiene escenas explícitas de naturaleza sexual, si no pueden manejarlo NO LO LEAN! Aquí somos adultos y sabemos exactamente lo que estamos buscando en esta historia. Les agradezco mucho las reviews!, de verdad! Me motivan mucho a seguir escribiendo, no me atreveré a dejar la historia sin concluir. Si la eliminan de esta página la volveré a subir editando el contenido explícito y sólo tendrán que darle "follow" una vez más. ¿Por qué no la edito de una vez? Porque yo la quiero escribir así y ustedes quieren leerla. Gracia por su comprensión : ´D!
ADEVERTENCIA: Homosexualidad, heterosexualidad, promiscuidad extrema, sexo explícito, licantropornogarfía, mal lenguaje, azúcar flores y muchos colores. El propósito de éste fic es únicamente el de entretener, los personajes y su universo no me pertenecen.
El lobito pornográfico en el bosque.
El sol y la luna brillaban en el cielo despejado, muy inusual para el clima nublado que predominaba en el castillo. Para aprovechar tan bonito clima se colocaron camastros y sombrillas en los jardines. Los alumnos podían usar ropa de playa para jugar en el exterior y tomar el sol. Aunque una vez dentro del colegio debían vestir el uniforme. Algunos alumnos incluso estaban enseñando a jugar vóleibol, un juego muggle que parecía muy entretenido. Todos se veían relajados y contentos.
Todos menos Sirius Black. Desde temprano estaba en la biblioteca, buscando información sobre el fenómeno de los dos soles. Todas las búsquedas sin éxito, tampoco la información que había encontrado sobre hombres-lobo le había servido, básicamente los textos hablaban de cómo asesinarlos.
Sirius notó que no había alumnos en la biblioteca, el único ruido que se escuchaba venía del exterior. Se escuchaban risas y prácticas animadas. Hace mucho tiempo que no salía a socializar. El galán de Hogwarts no había tenido ni una miserable cita desde el cambio en Moony. ¡Oh no!… ¡Se había convertido en un Sirus versión Remus! ¡Tenía que volver a la normalidad y salir de ese lugar!
Sirius se acercó a la ventana para ver todo el alboroto y los juegos. Se uniría los que estaban jugando con el balón-no-volador- blanco. Justo cuando iba a correr a cambiarse vio en medio del jardín a un delgado chico de cabello castaño usando un traje de baño diminuto color turquesa, se estaba besando con un joven musculoso y bronceado.
¡Dave Thomas! ¡Otra vez! Y hasta tenía a Remus encima de él en una pose de calendario candente. No es que Sirius estuviera celoso, no, no…Es que ese comportamiento era impropio para un colegio. (Obviamente Sirius no recordaba las innumerables veces que él había hecho lo mismo con cualquier chica que se pusiera enfrente.)
Mientras bajaba a toda velocidad pensó que tal vez debería ser más razonable y hasta podría sentirse feliz de que su amigo por fin había dejado la timidez, ¿no? Al fin todos podían ver su atractivo ya que había dejado la ropa holgada, incluso se había puesto el traje de baño sin preocuparse por las cicatrices.
¡Las cicatrices!
Sirius corrió hacia la escena.
– ¡Hey Thomas, alguien está usando tu escoba para barrer! ¿No te parece gracioso?
–¡¿Qué dices Black?! ¿Dónde?
– Cerca del baño de prefectos…
–Espérame aquí Lupin.
–No te prometo nada amor. – Moony se ajustó los lentes de sol.
El joven Ravenclaw se alejó corriendo. En ese instante Sirius tiró su capa sobre el lobito.
– ¡Paddy, quiero tomar el sol!
– ¡¿Moony estás loco?! ¡Todos van a ver las cicatrices y la mordida del lobo! Te pueden descubrir. – Black apenas pudo modular la voz para no gritar.
–Tranquilo Paddy, ya estuve contando la impresionante historia de mi "accidente de auto". Parece que seré noticia una vez más, genial, ¿no? – Moony se quitó la capa de Sirius y continuó relajado tendido en el pasto–. En cuanto a la mordida del lobo usé algo del maquillaje de Lily. – Sonrió para Black.
Sirius se limitó a soltar un– Ah… – Tal vez si había exagerado, pero lo hizo por precaución únicamente. El joven licántropo se levantó y comenzó a desabotonar la camisa de su amigo.
–Paddy, hace mucho calor por hoy podemos estar en los jardines con poca ropa. – Ya se le había olvidado a Black que era hora de relajarse, no tenía nada de malo…Nada de malo, ¡hasta que Moony le estaba bajando el cierre de los pantalones con los dientes!
–¡Eh no! ¿¡Qué!? ¡No vamos a hacer esto en público!
– ¿En privado si? – Dijo el lobito encaminándolo al interior muy emocionado.
Sirius estaba rojo, tan rojo como el trasero de cierto Slytherin después de unas nalgadas… ¡volviendo al punto!
– ¡No Moony! Tú y yo no vamos a hacer nada de eso.
Moony tiró sus gafas de sol y volteó para encarar a Sirius.
– ¡Ya deja de hacerte el difícil! ¡Tú me gustas y acepta que yo te gusto de una buena vez!
Sirius estaba petrificado por la declaración tan directa de parte de su amigo. ¿Sería verdad lo que decía? No, sería más bien un truco para hacerlo caer. Todo era tan complicado con este nuevo Remus.
– ¡No me gustas! Todo lo que dices es s-sólo porque estás alterado y estás así…a-así… ¡Diferente!
– ¿Y tú no estás diferente Sirius? Pensé que nos íbamos a divertir más y volvernos más íntimos.
– ¿Pensaste que iba a saltar a tu cama nada más porque das sexo gratis? Estás enfermo. Y si estoy diferente es por tu culpa y esas estupideces que dices. Desde que eres así James y Peter ya no están. ¡Porque ninguno de nosotros te quiere cerca!
Y El enojado Black pudo haber continuado con las palabas hirientes porque parecía que al chico frente a él no le afectaban en lo mínimo. Su cara tenía un gesto de aburrimiento o por lo menos es lo que alcanzó a percibir. Los ojos amarillos recorrieron la figura de Black antes de hablar.
–Quieres decir que tengo que encontrar otra manada…así ustedes volverán a estar juntos. Bien. – El castaño se dio la vuelta y se fue sin más discusión.
A Sirius le lastimaba más de lo que quería admitir el hecho de que Moony quisiera renunciar a sus amigos tan fácilmente. En ese momento decidió que no quería nada que ver con ese lobo estúpido y egoísta. No hacían más que pelear y no lo iba a perdonar nada más con venir con su carita de inocente y su firme trasero…diablos, pudo verlo de espalda mientras se alejaba ¡Maldito trajecito turquesa diminuto!
Moony se adentró en el Bosque Prohibido. Tal vez encontraría una manada de hombres-lobo que lo aceptara. Aunque cada minuto estaba menos convencido de que fuera una buena idea. Su ropa y varita estaban en el colegio, se sentía tan indefenso. No había avanzado mucho pero el frío del bosque ya le helaba los huesos y los ruidos lo ponían nervioso. Una figura enorme se posiciono detrás de él y el toque de una enorme mano en su hombro lo hizo saltar.
–No debes estar aquí.
– ¡Hagrid!
–Es muy peligroso que andes solo lejos del colegio, sobre todo en tu estado. La luna está afectando a muchas criaturas. Te llevaré de regreso. – El hombre era grande y poderoso pero su trato era gentil pues enseguida le puso su capa para bloquear el frio. El pequeño lo seguía y a medio camino al fin le preguntó al hombre.
– ¿Qué insinuabas cuando dijiste alguien en tu estado? ¿Exactamente por qué estaría yo pendiente del os cambios de la luna?
– ¡Por nada! No debí decir eso…
– ¿Tú sabes lo que soy? Pero Dumbledore dijo que sería confidencial, únicamente sería compartido con los maestros.
– Emmm bueno…lo descubrí por mi cuenta, es que me gusta estudiar a los anim— el Gigante no terminó la frase para evitar decir algo impropio.
– Animales, ibas a decir que te gustan los animales. Los hombres-lobo somos animales, los gigantes, los muggles y los brujos, todos somos animales – sonrió el chico.
El enorme hombre se relajó y comenzaron a conversar de las criaturas del bosque. Moony estaba fascinado con las historias de Hagrid, hasta aceptó la invitación para visitar su cabaña. Había algo en ese hombre que el lobito encontraba acogedor, como si hablara con un oso de felpa gigante.
Hagrid le mostró el nido de de hipogrifo que estaba cuidando. Después le dejó comer carne cruda, era algo que en su estado primitivo le gustaba mucho y no podía hacer dentro del colegio. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan comprendido. Definitivamente este hombre sabía cómo ganarse el cariño de sus creaturas.
– ¿Por qué hoy no estabas con tus amigos Balck, Potter y Pettigrew? Por lo que he visto siempre andan juntos y metiéndose en problemas –Hagrid sonrió.
–Pues ya no…– Fue lo que se limitó a responder antes de sentarse en el piso a un lado de la silla de Hagrid, como si fuera un cachorrito que necesitara unas caricias en las orejas.
–Entiendo, dales tiempo. Seguro están adaptándose a tus cambios, pero no quiere decir que ya no les importes –. Si bien, el hombre no le estaba acariciando las orejas, por lo menos le dio unas suaves palmadas en la cabeza para reconfortarlo.
–Eres muy bueno con los animales –. Dijo el chico recargando su cabeza sobre las rodillas de mayor – ¿Hagrid?... ¿Qué opinas de los hombres-lobo? ¿Son bonitos? –El hombre se incomodó por la mirada penétrate del muchacho y la cercanía.
–Emmm….s-son creaturas magníficas, con mucha fortaleza y la forma de lobo es m-muy hermosa, el pelo es brillante y los ojos son…– Hagrid estaba casi hipnotizado por los ojos del pequeño mientras éste avanzaba su regazo.
– ¿Alguna vez has cogido con una de tus mascotas? – El hombre se quedó en silencio, Monny tenía el don para trabar las lenguas. Con su pequeña mano acarició la virilidad del hombre por encima de la ropa.
– N-No…. Nunca, yo respeto a mis creaturas.
–Pero sí te gustaría, lo puedo oler en ti Hagrid, quieres probar la adrenalina y la bestialidad pura. –El chico le metió la mano al pantalón. –Puedo sentirte, en este momento me deseas.
Lupin tomó el grueso miembro entre sus finos dedos para hacerlo crecer aún más. La cara del gran hombre era de éxtasis, parecía que era muy fácil de convencer. Por lo menos las palabras del lobo eran ciertas y lo habían hecho rendirse, hace tanto que deseaba un encuentro así. Deseaba el amor de sus creaturas. Lo deseaba desesperadamente.
Con gran ternura el muchacho comenzó a dar lengüetazos en el miembro endurecido. Como un cachorrito lamiendo la mejilla de su dueño. Con sus manos acariciaba y apretaba suavemente los testículos. No hubo forma que ese enorme pene cupiera en su boquita pero logró suministrarle placer hasta que se corriera.
Hagrid se sentía muy avergonzado por haberse dejado seducir, sin duda lo que acababan de hacer no estaba bien. Moony lo confortó, después de todo había sido su idea y Hagrid no lo había tocado. El lobito prometió que no volvería pasar si tanto le incomodaba.
Moony tuvo que regresar al castillo antes de que los prefectos pasaran lista, Hagrid le prestó su capa para que no regresara semidesnudo. Hoy había hecho un nuevo amigo pero lo había echado a perder. No entendía, si le había dado al hombre exactamente lo quería, ¿por qué lo había dejado insatisfecho? ¿Por qué él mismo estaba insatisfecho? El arte del amor era bastante complejo e iba a requerir más práctica.
Yay! Fin del capítulo 4, mañana veremos más de los profesores de Hogwarts dando rienda suelta a la lujuria…bueno, no todos. XD
