Hola Hola, gracias a los nuevos followers n_n bienvenidos al capítulo 5. No se preocupen nos enteraremos más delante de las razones por las que Moony y Sirius actúan de esa forma entre ellos. Y por qué en vez de lobo se porta como zorro Jajajaja. También prometo chocolates para todos! Si no les gustaron los capítulos anteriores no sigan leyendo porque así va la historia.

ADEVERTENCIA: Homosexualidad, heterosexualidad, promiscuidad extrema, sexo explícito e implícito, licantropornogarfía, mal lenguaje, profesores aprovechados y abejas invisibles.

El propósito de éste fic es únicamente el de entretener, los personajes y su universo no me pertenecen.

El harem de Moony

Sirius James y Peter ocupaban una vez más su tiempo en gastarles bromas a los Slytherin. Habían puesto en los baños un jabón interminable, entre más agua usaran para limpiarlo más burbujas se producían. Tardaron horas en descubrir que simplemente debían salir del agua y secarse para quitarse las burbujas. Fue épico casi se quiebran las costillas de tanto reír. De hecho esa idea había sido de Remus hace dos semanas…Remus, lo extrañaban.

Desde la discusión con Sirius los merodeadores evitaban a Lupin y viceversa. A Moony no se le dificultaba hacer nuevos amigos o por lo menos siempre andaba acompañado. Sirius también había decidido regresar a los viejos hábitos de andar con dos chicas, una en cada brazo. Pero era mucho más discreto al besarlas en público, no quería hacer justo lo que le molestaba que Lupin hiciera.

Durante la semana los Merodeadores tuvieron poca atención de parte de los maestros, que estaban ocupados dándole detenciones al licántropo por su comportamiento inapropiado. Incluso durante clases el castaño interrumpía los chistes de doble sentido de Sirius y James para terminarlos, y era él quien ganaba el castigo. ¡Nadie quería saber el tamaño de la varita del Profesor Flitwick!

Aun así, los profesores parecían condescendientes con el lobito (a excepción de McGonagall) y le levantaban el castigo antes de la hora marcada. Era una especie de remordimiento porque sabían que el señor Lupin no se comportaría así bajo circunstancias normales.

A Moony no le molestaban las detenciones, de hecho era una oportunidad para conocer más a fondo a los compañeros con los que compartía castigo o mejor aún a sus profesores…

Adoraba proveer de materiales para pociones al Profesor Slughorn. Después de todo la esperma de hombre-lobo era muy difícil de conseguir y debían aprovechar todo lo que se pudiera. Gracias a la contribución tan generosa de Lupin iba a elaborar pociones curativas, era por una buena causa.

Casi siempre el chico comenzaba a tocarse mientras el hombre observaba tratando de suprimir su evidente lujuria. Pero un día el profesor no pudo resistir la tentación de pedirle sexo oral al joven.

Y así fue como comenzaron los encuentros en el salón de pociones, cuando por una razón u otra le daba detención a su alumno. El profesor nunca esperó que fuera tan útil tener a un asqueroso licántropo en Hogwarts. El licántropo nunca pensó que sería tan disfrutable que lo tocara un viejo asqueroso.

Pero sin duda el más disfrutable hasta el momento había sido el Profesor Anderson, él tenía mucha información sobre hombres-lobo y sabía lo que les gustaba y dónde. El profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras era joven, guapo y estaba muy bien dotado. Había veces que la penetración dolía pero el hombre se encargaba de ayudarlo a relajarse.

Los profesores evitaban el tema entre ellos, no fuera que se revelaran sus sucios secretos. La idea de usar como juguete sexual a uno de los alumnos no sólo era tabú, también era ilegal, incluso si era el alumno quien lo había provocado. Los profesores se limitaban a no hacer señalamiento de las situaciones sospechosas que llegaran a ver. Los encuentros sexuales pasaban sin repercusiones.

Se le había dado demasiada libertad al lobito, pero cierta noche las cosas iban a cambiar cuando al fin su comportamiento descontrolado le colmara el plato a Minerva McGonagall, la profesora más estricta de todo el colegio.


Era casi media noche, la Profesora McGonagall necesitaba hablar con el Profesor Slughorn respecto al itinerario de Hogsmeade, estaban unos días de llevar a los alumnos y era urgente dejar algunos puntos en claro.

Pasando por los salones vacíos escuchó unos ruidos sospechosos, bastante eróticos como para venir de los fantasmas del castillo. Eran los gemidos de una chica. Al asomarse al salón vio lo impensable. Sobre el escritorio estaba una alumna semidesnuda, con los pechos al aire y sus piernas enredadas en la cintura de otro chico. La falda de la chica impedía ver la penetración mientras los dos cuerpos se movían al mismo ritmo. El joven de cabellos castaños tenía los brazos apoyados sobre el escritorio, a los lados de la cabeza de su pareja. Sus enormes ojos amarillos se fijaron en la puerta donde estaba su profesora y sonrió lascivamente.

¡Sepárense en este instante! – exigió McGonagall furiosa. La chica era Cassandra Lafon, rápidamente se abotonó la camisa y se puso la capa. La cara le ardía de vergüenza. –Hablaré con usted mañana a primera hora señorita, vaya a su habitación–. La chica salió corriendo sin siquiera levantar sus bragas del suelo.

Lupin nunca estuvo desnudo así que se limitó guardar su miembro y subirse el cierre.

¡En cuanto a usted señor Lupin…! ¿De qué se ríe?

– ¿Te gustó el espectáculo Minerva? Creo que te quedaste mirando más de lo necesario. Traté de que no fuera muy vulgar para tu gusto.

¡¿Pero qué insinuaciones son esas?! Y diríjase a mí con más respeto.

– ¡Pero yo te respeto! Y también me gustaría complacerte –.El lobo se acercaba peligrosamente puso sus manos sobre los pechos de la profesora.

SMACK

McGonagall abofeteó tan fuerte a su alumno que lo hizo caer. Ambos respiraban agitadamente. Los golpes no eran la manera de disciplinar, pero estaba tan enojada que actuó por impulso. Lupin levantó la cabeza para mirar a su profesora atónito. Se llevó la mano a la mejilla y…

– ¡Sí! ¡Sí profesora! ¡Castígueme he sido un niño malo! – Decía la lobito muy emocionado.

¡Imposible, este chico nada más podía pensar en sexo!

La profesora se dio la vuelta frenéticamente para dirigirse a la oficina del director. No corría pero se desplazaba muy rápido, y en pocos minutos cruzó por la puerta de Dumbledore.

–Minerva, mañana revisaremos los asuntos de Hogsmeade, trabajas muy duro y te hace falta descansar –.Dijo el director sin levantar la mirada.

Albus, estoy aquí por Lupin – El profesor se alarmó por el tono molesto de la mujer delante de él. – ¡Éste no es un harem, es un colegio! Si no podemos controlar su comportamiento ni tenerlo encerrado todo este tiempo por lo menos exijo que se le pongan reglas más estrictas –finalizó McGonagall.

Ambos profesores discutieron unos minutos y al fin Dumbledore pensó en una solución temporal –.Tienes razón Minerva, podríamos hacer esto: Por las mañanas podrá asistir a las clases y al comedor acompañado por algún profesor, ésta no es tarea para los prefectos. Y después de la cena deberá regresar a una habitación especial, a la que le pondré un hechizo en la puerta para que no pueda salir hasta la mañana. Prácticamente queda una semana para la luna llena y el fin de éste comportamiento.

McGonagall se calmó un poco y comentaron otros asuntos apremiantes. Insistió que buscara esta misma noche Lupin y le dejara claras las nuevas reglas.

–Yo no quiero volver a tratar con ese maleducado así que por favor necesitas ser muy claro con él.

–Descuida Minerva, ve a descansar.

– Y Albus…por normatividad del colegio debes usar pantalones debajo de la túnica, no importa la hora.

– ¿Cómo sabes que…? Sí Minerva…


El director encontró a su alumno en la sala común de Gryffindor y lo encaminó a lo que sería su nueva habitación mientras le explicaba el procedimiento. Sus pertenecías habían sido transportadas rápidamente por los elfos domésticos y la habitación fue mágicamente decorada con los colores de Gryffindor. El lobo se tendió en la cama mientras el director le explicaba que tenía su propio baño para que sus necesidades estuvieran cubiertas hasta la mañana.

– Es usted muy amable director, creo que sé cómo podría pagarle… –El joven se acariciaba el cuerpo y le sonreía coquetamente.

– No se moleste señor Lupin, no hay necesidad. Que pase una buena noche. –El poderoso mago se dirigió a la puerta, y se detuvo al escuchar su nombre casi como un susurro.

–Albus…yo… lo decía en serio…Quiero mostrarte lo agradecido que estoy por todo lo que has hecho por mí desde el momento que me dejaste asistir a Hogwarts.

El director se dio la vuelta para ver el rostro del chico. Sus mejillas estaban enrojecidas por una timidez inusual en el lobo, y sus ojos amarillos ya no brillaban con arrogancia sino con sumisión. El aprecio que Lupin sentía era genuino. El director admiró unos segundos la belleza angelical que tenía enfrente, se le estaba ofreciendo.

–Yo sé que ser el director de Hogwarts es una enorme responsabilidad y debes sentirte muy solo, por eso quiero que me uses esta noche.

El poderoso mago no respondió. Era verdad que extrañaba el contacto con otro ser humano, de esa manera tan íntima. Nunca había deseado sexualmente a sus alumnos, pero en este momento la propuesta era tan directa. Hacía tanto tiempo que no tenía un encuentro sexual y extrañaba las formas del cuerpo masculino, tanto que se sintió muy tentado.

–…Ambos sabemos que no recordaré nada. Por favor Albus…

El mago mayor agitó su varita para atenuar las luces y avanzar hacia la acogedora cama con el precioso joven.

Silencio.


A la mañana siguiente a Remus le dolía todo el cuerpo. Sobre todo el trasero, no podría sentarse correctamente. Posiblemente se habría caído de las escaleras durante unas de sus caminatas de sonámbulo. También estaba exhausto y hambriento.

Era un día poco usual, había sido despertado por el profesor de Pociones. Ya no estaba en la habitación con Los Merodeadores. Y le habían explicado unas reglas que eran especialmente para él. En el comedor trató de sentarse lo más alejado del contacto humano porque parecía que sus amigos estaban enojados con él.

Y aparentemente no eran los únicos. Durante la clase de Transfiguración la Profesora McGonagall estaba siendo muy dura con él. Cada vez que hacía una pregunta ella le contestaba en tono displicente. Durante la práctica había fallado en transformar su vaso en una rana de cristal, estaba tan cansado que apenas podía concentrarse. Involuntariamente lanzó un bostezo.

–Lupin, si esta clase le aburre no se moleste en venir–dijo McGonagall. Los alumnos miraban curiosos.

–No volverá a pasar profesora.

Al final de la clase los alumnos salieron corriendo pues tenían una hora libre. Remus se quedó en el salón hasta que no hubiera nadie y se aproximó al escritorio para hablar con su maestra.

–Estoy ocupada Lupin, las dudas únicamente las resuelvo en clase –.Los ojos fríos de McGonagall intimidaron a Remus, quien bajó la mirada.

–E-Es que yo…Quiero disculparme. Sé que no he tenido un buen desempeño estas semanas. Es sólo que…últimamente estoy cansado todo el tiempo y me cuesta concéntrame –la mujer no quitaba el gesto de severidad mientras su alumno seguía hablando –Yo sé que no es justificación para haber entregado ensayos tan mediocres, pero quería dejarle claro que no es por falta de interés. Hogwarts es lo más importante para mí y estoy muy agradecido que dejen que alguien en mi condición asista. Lamento mucho estar desaprovechando esta oportunidad, le prometo que mejoraré –. Al fin los tímidos ojos ámbar se atrevieron a dirigirse a su profesora.

McGonagall trataba de suprimir la sonrisa, el pobre chico creía que estaba enfadada por un ensayo con unos pocos errores de gramática. Definitivamente era una persona totalmente diferente a quien le había tocado los senos la noche anterior.

–Bueno Lupin, agradezco tu sinceridad y entiendo tus razones. Te puedes retirar – McGonagall agregó –Por cierto, los ensayos de esta semana los podrás entregar en un mes. No es un premio, espero mucha calidad de esas entregas.

–Si profesora, gracias por su comprensión. –Se despidió con una cálida sonrisa.

McGonagall podía ser inmune a los encantos de Moony pero ciertamente era vulnerable a la inocencia de Remus. ¿Quién lo diría?

En el próximo capítulo Sirius/Remus, y poquito Lily/James. Seré mejor que lo empiece de una vez. Estará listo mañana sin falta n_n