Dos capítulos muy rápido, éste se lo dedico a Marijo VFamilia! Gracias por tus reviews y el apoyo :D Mientras quieras leer yo seguiré escribiendo…a menos que me rompa los barzos O_o Quiero agradecer a los followers, incluso a los no oficiales. Sé que hay muchos usuarios leyendo aunque no dejen review, a lo mejor les da penita agregar un fic lobopornográfico.
Aunque este capítulo es más explicativo bastante fluff y sin sexo explícito U_U no se salva de las advertencias.
ADEVERTENCIA: Homosexualidad, heterosexualidad, promiscuidad extrema, sexo implícito, licantropornogarfía, mal lenguaje pero poquito (también uno se cansa de maldecir).
El propósito de éste fic es únicamente el de entretener, los personajes y su universo no me pertenecen.
Dulces sueños Moony
–No te odio Potter…me enoja mucho que te entrometas cuando hablo con algún muchacho. –Replicó la pelirroja.
–Es que Evans…Lily, yo dejo que me coman los celos.
– ¿Celos? Pero…yo pensé que lo hacías por molestarme.
–No Lily, me gustas y mucho. Amo como defiendes a los más débiles durante DCAO, y como tienes toda la compasión que a mí me falta. –James tosió nervioso, se sentía muy vulnerable confesando sus sentimientos. –Y claro, tienes unas piernas de lujo.
–Potter, emmm…James, no sé qué decir, no me lo esperaba.
–Por favor vamos a Hogsmeade. Te prometo no hacer nada estúpido como llenarme los pantalones de frituras para ver cuántas caben, aunque te vi sonreír esa vez.
–No estoy lista para una cita James. –Dijo la chica un poco apenada.
–Como amigos, no tiene que ser una cita. Sirius, Peter Remus pueden estar ahí la pasaremos bien en Las Tres Escobas o donde tú elijas.
– ¿Como amigos? Está bien. –Sonrió dulcemente– ¡Pero que no me salgas con la sorpresa de quererte aprovechar de la situación!
–Nada que no quieras Lily Evans.
–Está bien, nos vemos mañana.
¡James no podía creer su suerte! Lily había aceptado estar cerca de él, aunque no fuera una cita se sentía en extasiado. ¡No lo había mandado a volar! Todo gracias a las tácticas que había aprendido de Moony: darle por su lado y dejar que la otra persona acceda sin sentirse presionada. James corrió con sus amigos para decirles que eran indispensables mañana en Hogsmeade.
Remus estaba tratando de ponerse al día con las tareas, una vez más tenía trabajo atrasado. Estos días le recodaban al primer año del colegio, en que pasaba la mayor parte del tiempo en soledad. Sus amigos estaban distanciados y se recriminaba mentalmente por ello. Al fin había encontrado amigos y lo había echado todo a perder. Era extraño, porque los Merodeadores no parecían enojados pues lo saludaban cortésmente pero no lo querían cerca. No se atrevía preguntarles qué pasaba. Lo más seguro es que en su sonambulismo haya dicho algo estúpido, o tal vez…
Tal vez habían recapacitado y no querían nada que ver con un sucio licántropo. Las criaturas oscuras son muy mal vistas en el mundo mágico, posiblemente habían pensado que si el secreto de la licantropía se llegara a saber arruinaría también sus reputaciones como magos de sangre pura.
Se sentía estúpido por haber pensado que ellos nunca se cansarían de los problemas de su maldición. No los merecía de amigos, especialmente a Sirius. Por mucho tiempo había negado que el otro muchacho le gustara, le entristecía pensarlo.
Sirius era poseedor la perfección, una belleza inigualable. Tenía rasgos finos pero varoniles y una sonrisa con la que podía matar. Sus ojos grises eran brillantes y expresivos, llenos de vida. La piel pálida y suave como una escultura de mármol que contrastaban con el negro absoluto de su cabello. Ese cabello suave… Deja de soñar Remus, no es para alguien como tú.
Tras intensas horas de trabajo al fin fue llamado para reunirse con los demás alumnos en el comedor. Y allá se dirigía cuando le faltaron las fuerzas colapsó en el suelo. Incapaz de levantarse apoyó la espalda en la pared y abrazó ligeramente sus piernas.
Delicioso, delicioso pudín de chocolate de postre, todo era perfecto esa noche. Y mañana iban a Hogsmeade, James contaba los segundos y se hacía eterno, corrió a dormirse temprano para que llegara más pronto la hora de ver a Lily. Se llevó a Peter con él para que le ayudara a decidir qué pantalones hacían ver mejor su trasero. Sirius siguió disfrutando de los dos pudines (uno se lo había quitado a Snivellus). Se le hizo extraño que no había visto a Lupin, él amaba tanto el chocolate, y se supone que debía estar en el comedor aunque fuera en una esquina.
Saliendo del comedor en un pasillo cercano Sirius alcanzó a distinguir una figura delicada muy familiar sentada en el piso un tanto encorvada. Todos los demás pasaban de largo.
– ¿Rem? Si pusieras un sombrero junto a ti te darían más monedas. –Ambos sonrieron.
–Yo pensé que con la túnica desgastada ya era suficiente. Pero gracias por el consejo Padfoot.
–Ya en serio, ¿qué haces ahí sentado? Había pudín de chocolate en el comedor.
–Es que…no…no me puedo levantar. De pronto me sentí muy cansado.
Sirius se agachó y le puso la mano en la frente instintivamente a su amigo.
– ¿Qué? ¿Quieres que te lleve a la enfermería?
–No creo que Madame Pomfrey pueda ayudarme esta vez. Voy a tener que descansar.
–Está bien, yo te llevo a la nueva habitación ya nos dijeron todo al respecto. – Dijo Sirius mientras levantaba en bazos a Remus.
– ¡P-pero Sirius! No me gusta ser una carga, me puedo quedar aquí hasta sentirme mejor. – El chico de ojos ámbar se sonrojó al contacto con el chico más alto.
–Rem estás muy ligero, demasiado... – No hablaron mucho durante el trayecto. Se conformaban con sentir la calidez del cuerpo del otro.
Sirius pidió a un profesor que abriera la habitación y al fin acomodó a su amigo en la cama.
– Bueno Remus, como no puedes dejar este cuarto hasta mañana te traeré la cena.
–No Sirius, ya me ayudaste mucho hoy. Cumpliste con traerme, no tienes que…Sirius yo sé que me están evitando, tú y los demás. No tienes que hacer más por mí. –Remus le sonrió pero con un dejo de tristeza.
–Escucha, somos amigos, ¿está bien? Somos los Merodeadores y estamos para ayudarnos, aunque las cosas se hayan complicado últimamente. Incluso si James y Peter no quisieran ser tus amigos me tienes a mí.
– ¿D-de verdad Sirius? –Preguntó Remus tímidamente.
–Sirius Orion Black jura estar a tu lado hasta que tú decidas lo contrario.
–Entonces, Remus John Lupin jura estar también a tu lado hasta que decidas lo contrario.
Ambos se rieron al caer en cuenta que sonaban más como un matrimonio que como un par de amigos.
– Rem, mañana iremos a Hogsmeade, si descansas bien esta noche a todos nos gustaría que vinieras, nos haces falta.
Sin esperarlo Sirius sintió los labios de Remus sobre los suyos. El shock se desvaneció rápido porque se dejó llevar por el beso más perfecto que hubiera experimentado. Adoraba el aroma fresco de su amigo, y la suavidad de su cabello y sus hermosos ojos… ¡Amarillos!
–¡Siri! No te vas arrepentir, ¡nos vamos a divertir mucho! –le sonreía el lobito. –Es más, ¡déjame dormir desde ahora! Sal de aquí, nos vemos mañana.
–M-moony…– El lobo lo cargó a Sirius fuera de la habitación y cerró la puerta. – ¡Moony a ti nadie te invitó!
Moony ya no lo escuchaba, al menos le quedaba la esperanza de que para mañana Remus pudiera recuperar el control sobre su cuerpo.
Sirius regresó a su habitación, Peter y James ya estaban dormidos. Se cambió y recostó sobre la cama, sentía un nudo en la garganta, ver a Remus tan desgastado lo llenaba de tristeza. Y ese beso… Ya no estaba tan seguro de que todo fueran los juegos del lobo. Tenía que conocer más sobre este cambio.
Conjuró Lumos para sacar los libros que había pedido de la biblioteca la semana pasada. Había uno que no había consultado.
Por fin había encontrado datos interesantes sobre el apareamiento de los hombres-lobo, tal vez esta información le podía ayudar a comprender a su amigo.
Sirius se enteró de varios datos interesantes. Por ejemplo, que los lobos tienen diferentes jerarquías que obedecen incluso si no están en la forma de lobo. Los machos ALFA siempre son los líderes, se ocupan de dictar lo que se debe hacer, son dominantes, demandantes y posesivos. No les gusta que los contradigan y en muchos casos tienden a ser abusadores. Los alfas pueden violentar de los miembros más indefensos de la jauría para mantenerlos bajo control. En los mejores casos los alfas son protectores y fieles a su manada.
Los gamas y omegas son los tipos más comunes, son seguidores y se ocupan de las diferentes tareas en la jauría. Pero los betas tienen una función muy específica que es complacer los deseos de su alfa. Son los encargados de procrear y criar. En su estado humano son personas muy consideradas con los sentimientos de los demás; cariñosas; les gusta cuidar de los otros; y tienen un notablemente respeto por el orden. Tienden a ser los objetos sexuales para el alfa y el foco de sus abusos…
Incluso si Moony era un descarado era evidente que era un beta, que sólo trataba de satisfacer a sus parejas. Por eso era tan muy bueno para saber lo que querían complacer cualquier deseo. A Sirius no le había cruzado por la mente que esto podía ser muy peligroso para Remus, podría toparse con un abusador, y si bien, el lobo era físicamente fuerte, era su naturaleza obedecer.
Le horrorizaba la idea que alguien pudiera forzarlo a tener sexo, maltratarlo y quién sabe qué otras cosas horribles. Sirius abrazó fuertemente la almohada como si fuera el cuerpo del lobito y sintió la necesidad de protegerlo de todos los que se acercaran. Había cometido el error de dejarlo solo y permitir que lo manosearan como si fuera un objeto sin valor. Ya no más, ahora lo iba a seguir como su sombra.
